ACERCA DE LA IA

El meollo de la IA es el meollo de la denominada inteligencia colectiva. ¿Qué es la inteligencia colectiva? Unos ejemplos lo aclararán. Uno podría pensar que hormigas y termitas actúan de forma inteligente en su laboreo, y lo mismo podemos suponer de las abejas, pero no, unas y otras se mueven por instintos y reflejos condicionados. Sin embargo, sí que podemos decir que poseen una inteligencia colectiva, una inteligencia que emerge de la cooperación entre los miembros de un colectivo. Se puede entender con el claro ejemplo de las células de nuestro cuerpo. Cada una de ellas realiza la labor fisico-química que le corresponde de acuerdo con las condiciones químicas del entorno. No obstante, de su acción colectiva emerge en nosotros la inteligencia.

El secreto de la inteligencia colectiva se encuentra en la comunicación de nuevas informaciones.  Las células de nuestro cuerpo se comunican entre ellas, los humanos nos comunicamos entre nosotros y lo mismo hacen las hormigas. La comunicación entre éstas se realiza mediante la emisión y recepción de unas sustancias químicas denominadas feromonas[1]. Una hormiga sigue el rastro de feromonas que otras han dejado y secreta nuevas feromonas que refuerzan dicho rastro. Pero, además, la emisión y recepción de feromonas induce un determinado comportamiento en la hormiga receptora. Para darnos cuenta de que ese comportamiento puede ser muy variado, pensemos que las hormigas utilizan hasta veinte feromonas distintas, con los que pueden enviar hasta cincuenta mensajes diferentes.

Así que la comunicación de las informaciones en un grupo de humanos hace crecer su inteligencia colectiva, y cuando alguna circunstancia hace crecer dicha comunicación, la inteligencia colectiva se desarrolla en concordancia. Por ejemplo, el nacimiento del habla (que posibilitó una mejora enorme de la comunicación) mejoró enormemente su eficacia cazadora y, consecuentemente, su eficacia biológica, es decir, su aptitud para la supervivencia y la reproducción sexual. La invención de la escritura, del alfabeto, de la imprenta, de la radio, de la televisión, de Internet, fueron otros tantos hitos en el crecimiento de la inteligencia colectiva, pues con ellos se producía un aumento desmesurado de la comunicación entre los humanos.

Dicho lo dicho, pasemos a la IA, cuya base es el reunir toda la información que circula por Internet (el estadio de la comunicación) para operar con ella. Es decir, la base de la IA es la inteligencia colectiva humana en su máxima potencia. Todo el saber humano reunido.

Pero toda esa información ha de ser seleccionada, refinada y dispuesta para ser operativa. De ello se encargan programas que actúan sobre los datos de esas informaciones (los descuartizan, los ordenan, los clasifican, los someten a pruebas, los desechan…). Para comprender la magnitud de este problema hemos de pensar que la macro instalación que Elon Mush ha mandado construir para llevar a cabo este proceso consume 1/5 parte de la energía eléctrica consumida en toda España.

Para lograr un proceso eficaz se implementan algoritmos (una suerte de rutinas de programación pero de una aplicación más extensa) cuyo quehacer es el de lograr eficacia en el tratamiento de los datos, sean estos fórmulas matemáticas, modelos químicos, procesos biológicos, textos, lenguajes, teorías científicas…, extrayendo de ellos su modelo operativo, su lógica interna, sintetizándolos, comparando la lógica de unos y otros, conectando razones, conocimientos, tratando de que emerjan razones ensambladas…Y esta gigantesca capacidad y rapidez en el tratamiento es lo que proporciona a la IA una mayor potencia que a la inteligencia colectiva.

Para que se perciba esa potencia en toda su magnitud: recientemente se ha hecho público que una IA específica ha resuelto en gran medida el problema del ADN basura. A ver, cuando se descifró el genoma humano, el 98% de su ADN parecía inservible, no tenía genes, no parecían aportar nada al funcionamiento de las células…, y por esa razón se le llamó ADN basura. Esa IA nombrada, diseñada específicamente para este estudio, ha mostrado que tal ADN basura es operativo, es decir, que tiene su función en la operatividad de la célula. Asimismo, ha “reconocido” la forma en que se pliegan las casi doscientas mil proteínas que tenemos (y con ello la función que ejerce cada una de ellas), por lo que, al menos teóricamente, “ya es posible” reparar malformaciones, sintetizar ADN en un laboratorio, escoger a la carta rasgos humanos… Tales logros hubiesen tardado bastantes decenios en aparecer de no ser por la IA, con su velocidad y capacidad operativas, cientos de veces superiores a la de los mejores equipos de investigadores que trabajaran sin ella.

Esos algoritmos (y lo misterioso de ciertas emergencias imprevistas, como veremos), al operar sobre los datos recogidos y organizados, posibilitan/dotan de capacidad al sistema IA para APRENDER y CREAR.  Pero ¿qué cosa es aprender y qué cosa es crear? O sea, en primer lugar, daré mi opinión sobre ¿qué operaciones mentales realizamos al aprender? Naturalmente que es complicado, porque no solo utilizamos el sistema intelectivo para aprender, sino también el sistema de las emociones, los deseos, los instintos… pero si imaginamos un sistema IA que imite el proceso que realiza el sistema intelectivo la cosa se simplifica un poco. Aprendemos mediante la imitación, la búsqueda de analogías y el establecimiento de relaciones lógicas y de causa efecto. Mediante esos mecanismos, el sistema intelectivo realiza ensayos de prueba y error. Tal sistema de aprendizaje lo puede llevar a cabo la IA perfectamente, pero a una velocidad super rápida (¡imaginemos cuando al sistema IA se le pueda incorporar un ordenador cuántico!). Tan solo hay que pensar en la ya vieja computadora Deep Blue venciendo a Gary Kasparov.

Pero lo más sorprendente del aprendizaje que llevan a cabo las IA es que en ocasiones obtienen resultados que van mucho más allá de las previsiones de los programadores, que se percatan que la IA realiza con alta eficacia unas funciones que no figuraban en sus planes al implementar los algoritmos. Por ejemplo, Google enfrentó a dos sistemas IA ‘primitivos’ para que se comunicaran datos entre ellos. Al cabo de no mucho, los dos sistemas se comunicaban mediante un lenguaje que hacía más fácil la comunicación y que no estaba en los planes de Google.

Es algo así como las complejidades que surgen en las teoría de números. Estos nacieron como recurso para contar objetos, pero cuando se opera con ellos aparecen complejidades y paradojas inconcebibles, como si emergieran de un mundo fantasmagórico. Por ejemplo, ¿por qué aparece el número pi en la naturaleza, en el área del círculo, en series infinitas de números, y algo semejante con el número ‘e’?, ¿por qué introduciendo el pequeño ‘fantasma’ “i=raíz de menos 1”, algo artificioso, se desvelan razones de la naturaleza que de otro modo resultarías irresolubles?… El caso es que tanto con la IA como con los números aparecen de pronto extrañas funcionalidades y razones que no habían sido previstas. Son como fantasmas que no estaban invitados a la fiesta pero que se han presentado sin avisar.

También hay quienes aseguran que la IA nunca podrá tener poder creativo, que nunca podrá inventar. Esta es una estupidez muy generalizada por que ¿qué es crear?, ¿no es acaso sintetizar lógicas y procesos, a la vez que realizar ciertas modificaciones en instrumentos de los que se sabe su uso y se conocen sus cualidades? ¿acaso no podrá replicar la IA la eficacia de las redes neuronales humanas y emplear una cantidad de datos infinitamente mayor que los que emplea el cerebro humano?, ¿acaso no hace la IA composiciones musicales novedosas, escritos dignos de un literato, genera nuevas fórmulas matemáticas…?

En fin, me dejo en el tintero si pueden generar una conciencia con una eficacia similar o mayor a la humana, me dejo si puede una máquina ser egoísta, me dejo si puede replicar sentimientos, deseos, emociones, instintos… A mí no me cabe duda de que sí, pero hablar ahora de ello, así como hablar de sus ventajas y de sus peligros, requiere de un tiempo del que carezco. Más adelante lo haré.

https://youtu.be/G_RqiMAmzvo?list=PL3zfU72KwQYICKG4PFucXlQYaKss_czvt https://www.youtube.com/watch?v=Tltn85hjIBo&pp=ugUHEgVlcy1FUw%3D%3D


[1] Los humanos también disponemos de feromonas que intervienen en la atracción sexual y en la sincronización del ciclo menstrual en mujeres que viven juntas

Deja un comentario