Nietzsche en sus escritos. Más allá del Bien y del Mal I

Del instinto y la fuerza

p. 61.-Suponiendo finalmente que se consiguiese explicar nuestra vida instintiva entera como la ampliación y ramificación de una única forma básica de voluntad – a saber, de la voluntad de poder como dice mi tesis—[…] entonces habríamos adquirido el derecho a definir inequívocamente toda fuerza agente como voluntad de poder

p. 65: Todo lo que es profundo ama la máscara.

p. 66.- Saber reservarse es una prueba de independencia.

p.67.-Las cosas tienen que ser tal como son y tal como han sido siempre: las grandes cosas están reservadas para los grandes, los abismos para los profundos, las delicadezas y estremecimientos para los sutiles, y, en general, y dicho brevemente, todo lo raro para los raros.

p.70 Los halagos de la dependencia que yacen escondidos en los honores, o en el dinero, o en los cargos, o en los arrebatos de los sentidos.

La verdad puesta boca abajo

p. 87 Ascetismo y puritanismo son medios casi ineludibles de educación y ennoblecimiento cuando una raza quiere triunfar de su procedencia plebeya y trabaja para elevarse hacia el futuro dominio.

p.102.-Un pueblo es el rodeo que da la naturaleza para llegar a seis, a siete grandes hombres.

p.121.-…sobre Sócrates: hay que seguir a los instintos, pero hay que persuadir a la razón para que acuda luego en su ayuda con buenos argumentos.

p.132.-Todo lo que eleva al individuo por encima del rebaño e infunde temor al prójimo es calificado, a partir de ese momento, de malvado; los sentimientos equitativos, modestos, sumisos, igualitaristas, la mediocridad de los apetitos alcanzan ahora nombres y honores morales.

P.159.-Para entrar en un mundo elevado hay que haber nacido, o dicho con más claridad, hay que haber sido criado para él.

p.171.-Lo mismo el hedonismo que el pesimismo, lo mismo el utilitarismo que el eudemonismo: todos esos modos de pensar que miden el valor de las cosas por el placer y el sufrimiento que estas producen, son ingenuidades y modos superficiales de pensar.[…] la disciplina del sufrimiento, del gran sufrimiento, ¿no sabéis que únicamente esa disciplina es la que ha creado hasta ahora todas las elevaciones del hombre?

p.177.-Lo que constituye la voluptuosidad dolorosa de la tragedia es crueldad; lo que produce un efecto agradable en la llamada compasión trágica y, en el fondo incluso en todo lo sublime, hasta llegar a los más altos y delicados estremecimientos de la metafísica, eso recibe su dulzura únicamente del ingrediente de crueldad que lleva mezclado. […]los brebajes aromáticos de la gran Circe «crueldad»

p.193.- ¡Mas tal vez todo lo grande no haya sido en sus comienzos más que una locura!

p.221.-La vida misma es esencialmente apropiación, ofensa, avasallamiento de lo que es extraño y más débil, opresión, dureza, imposición de formas propias, anexión y al menos, en el caso más suave, explotación.

p.179.-…haya endurecido y afilado durante suficiente tiempo su ojo para verse a sí mismo…

p.231.- …surge una funesta simultaneidad de primavera y otoño.. […] que nada se mantiene en pie hasta pasado mañana, excepto una sola especie de hombres, los incurablemente mediocres.

p.240.-El sufrimiento vuelve aristócratas a los hombres, separa.

De la mujer

p.95.-La mujer aprende a odiar en la medida en que desaprende a hechizar. Afectos idénticos tienen, sin embargo, un tempo distinto en el hombre y en la mujer: por ello hombre y mujer no dejan de malentenderse.

p.100.-Cuando en el juego no intervienen el amor o el odio, la mujer juega de manera mediocre.

p.105.- Cuando una mujer tiene inclinaciones doctas hay de ordinario en su sexualidad algo que no marcha bien.

p.182.- Pero no quiere la verdad: ¡qué le importa la verdad a una mujer! Desde el comienzo, nada resulta más extraño, repugnante, hostil en la mujer que la verdad. Su gran arte es la mentira, su máxima preocupación son la apariencia y la belleza.

p.189.-Lo que en la mujer infunde respeto es su naturaleza, su elasticidad genuina y astuta, como de animal de presa, su garra de tigre bajo el guante… el carácter inaprensible, amplio, errabundo, de sus apetitos y virtudes…

YA SOMOS ZORROS DOMESTICADOS

Primeramente, quisieron cambiar el lenguaje común diciendo defender con ello a marginados colectivos minoritarios, y algunos académicos de la lengua mostraron su desacuerdo, pero a la mayoría no nos importó mucho.

Cuando impusieron la ideología de género pensamos que era cosa de locos, pero biólogos y médicos guardamos silencio.

Luego nos inculcaron la creencia en una religión climática y una gran cantidad de meteorólogos encontraron buenos trabajos, así que callaron; nosotros, los ciudadanos, por ignorancia o por miedo, también callamos, aunque remugando por los adentros.

Más adelante quitaron a los padres la patria potestad sobre sus hijos, y quienes tenemos hijos apenas nos atrevimos a levantar la voz.

Entonces pusieron barrotes insalvables entre hombres y mujeres, y seguimos callados porque nos amenazaron con leyes insidiosas.

Cuando prohibieron los desfiles de animales y la caza y las corridas de toros fueron perseguidas, también callamos porque no nosotros no éramos aficionados a esos actos.

Quisieron entonces prohibir la ingesta de carne y los coches de gasoil y gasolina porque—dijeron—contaminaban mucho, y callamos porque no era urgente y avisaron con tiempo.

Nos encerraron durante meses “por nuestro bien”, con la excusa de la pandemia y llegamos a pensar que eran lunáticos los que se negaban a ello.

Vino entonces lo inaudito, pues quisieron eliminar o cambiar la historia mediante leyes, y los historiadores no pudieron levantarse con el peso de la ley sobre sus espaldas; a los demás, no se nos oyó mucho.

Peor aún fue cuando declararon su verdad como la verdad absoluta, a la que todos debíamos subordinarnos, y el miedo a ser denunciados por contravenir tales verdades nos mantuvo en silencio.

Entonces subieron desmesuradamente los impuestos y dieron sueldos grandiosos a sus amigos y los colocaron en puestos relevantes de la administración, y como los políticos de la oposición se expresaron poco, a nosotros, ya para entonces, apenas nos salió una queja.

Dejaron que jóvenes sin intención de trabajar ocuparan las viviendas aprovechando la ausencia de los dueños, y lo hicieron como ensayo para lo que vendría después: la eliminación de la propiedad privada, pero entonces ya no nos quedaba un mínimo resuello para poder hablar.

Nos dimos cuenta entonces que todos caminábamos con la cerviz gacha, como llevan gachas sus orejas los zorros domesticados. Ya no había nada que hacer, los barrotes de la prisión nos cercaban y el cerrojo estaba echado.

Sin embargo, ¡albricias!, muchos jóvenes, ya totalmente domesticados, han dejado de probar la carne porque han sido acostumbrados a tomar un edulcorado biberón. Tampoco precisan coches porque se sienten felices viajando en grupo dentro de un vagón. No tienen propiedades, pero el Estado les provee de un vale con el que pueden pagar en alquiler su habitación comunal, su participación en las redes sociales, e incluso pueden tomar un taxi de cuando en cuando. Algunos, más avanzados, han prescindido totalmente del dinero, de la propiedad y de comer carne, y dicen vivir felices en enjambres comunitarios donde no tienen un solo momento para aburrirse.

La historia, el clima, la verdad, las creencias que han de tener, la identidad sexual, les son anunciados y dados por los Medios cada mañana al levantarse. El concepto de libertad ha dejado de existir para ellos por innecesario. Se han convertido en “zorros” totalmente domesticados. Como dijo la política danesa en el foro de Davos, “No tendrán nada y serán felices”. Bueno, eso sí, tendrán su conexión a Internet. Se habrá llegado al Mundo Feliz que escribió Aldoux Huxley, pero vigilados en todo momento por la atenta mirada del Gran Hermano que nos describe Orwell en 1984. Luego empezará a rodar la Agenda 2030-2050

ATAQUE DE ORCOS Y SUCESOS DE ESPAÑA

  • https://youtu.be/JS2lPcxP414
  • Sauron ha enviado a sus hordas de orcos y trolls para destruir la Tierra Media. (Supongamos que hablo de Pedro Sánchez y de España).  Quiere conseguir los anillos de poder a toda costa. El poder sobre una tierra devastada y yerma, pero ¡el poder omnímodo! ¡El anillo único que domina a todos (Justicia, Prensa, Legislativo, Banca)! Las diversas hordas de orcos (supongamos que hablo de ultra animalistas, ultra ecologistas, ultra feministas, independentistas y comunistas, ¿encuentran similitudes?), deformes, incompletos, venenosos, alimentados de odio y resentimiento, son lanzadas al asalto final. Supongamos que han sido formados con una conciencia deforme, incompleta. Es una conciencia que aborrece el sentido común y la razón, que solo se satisface impidiendo que otros disfruten de aquello que ella no puede disfrutar; una conciencia cuya única satisfacción se encuentra en dañar, destruir, amordazar, prohibir, vengarse de quienes no poseen sus deformidades. En este parte de la actualidad, me propongo contar alguno de sus desmanes.
  • Supongamos que el Calentamiento Global, el estruendo de la Violencia de Género, y la Memoria Democrática sean ardides, o sean nuevos dioses para levantar en su nombre una Santa Inquisición que someta a la población y la convierta, mediante el miedo, a la condición de borregos. Sin embargo, no parecen ser suficientes para lograrlo. Entonces entran en acción los trolls.
  • Supongamos que se aprueba la nueva Ley del Maltrato animal: si se le escapa su perro tendrá usted una multa que puede llegar a los 50.000 euros. Todo tipo de ganado al aire libre deberá llevar un chip que le permita al ganadero controlar su localización en todo momento. El burro, el caballo, la mula, no podrán ejercer trabajo so pena de severas multas a su propietario. Lo mismo que si tarda más de tres días en dar de comer a los peces de su pecera. Si mata a un ser vivo tiene una pena de cárcel que va de 18  a 36 meses. Es delitos de lesa humanidad matar una rata, espantar un cuervo o dejar de alimentar a un pececillo en su pecera. Quien dispone tales disparates no es otra que la ministra Ione Belarra. Así que, ¡cuidado con matar al ratón que haya entrado en su casa! Dense cuenta de que estamos en una Revolución y que hay que destruir todo para que después aparezca el paraíso.
  • No es suposición, sino realidad, que tenemos en España un ministro, comunista él, que señala a Cuba como ejemplo de buena alimentación y de buena sanidad, esto es, que propone la indigencia como modelo de vida; un ministro ocupado en seguir el vuelo de las moscas y en destruir la ganadería y de convertirnos a todos –por decreto—en veganos.
  • No es de suponer, sino que es realidad que tenemos una ministra de “Igual da” dedicada a proferir insultos y amenazas como una histérica contra diputados, jueces y periodistas. Incluso, la tal ministra –venida a más desde su puesto de cajera en un supermercado—recrimina a los jueces su machismo, y les dice que se habrán de formar para interpretar correctamente la ley. Dado que cerraron los manicomios, pasa lo que pasa.
  • No es suponer que en Madrid se encuentran en huelga los “sanitarios”, no por la mala calidad del sistema de Salud Pública madrileña, muy al contrario, todos los datos señalan que es la mejor de España, sino exactamente por eso, por ser buena. Para que lo entiendan, sucede algo así como sucedió en la huelga salvaje en Chile en 2020, causada por ser la región de mayor riqueza de toda América del Sur. Detrás de la huelga de Madrid están los mismos que estaban detrás de la huelga de Chile. La excelencia, el bienestar de una región, les sienta mal.
  • Otros ministros y ministras han empleado su tiempo en sacar adelante una  nueva ley (las leyes que se promulgaron el año pasado en los 18 Parlamentos que existen en España tienen una extensión de dos millones doscientas mil páginas) para rebajar las penas por delitos de sedición, es decir, para que liberar de penas de prisión a varios políticos catalanes a cambio del sí a los presupuestos del señor Sánchez, el individuo de quien no sabemos que haya dicho jamás una sola verdad.
  • El resto de los ministros están ocupados en desarmar el poder judicial, en someter a su arbitrio a los medios, en destruir España y entregarle a Sauron, perdón, quise decir Sánchez, el poder omnímodo en bandeja de plata.
  • Mientras todo eso pasa en España, el señor Feijóo, el  Jefe de la oposición, se muestra exultante reclamando que se retiren de la circulación los coches de más de diez años, ¡ahí es nada! (Feijóo, el dócil). Tengo la impresión de que está preparando un libro sobre La siesta con el magnífico estilo empleado por su antecesor Rajoy. O tal vez practique lo que se ha dado en llamar La suerte de Don Tancredo, una manera de eludir los problemas sin hacer nada, o, también, quedarse quieto ante el toro para que éste pase de largo. 
  • Mientras tanto, en fin, la excelente Cayetana Álvarez de Toledo, sigue siendo apartada a la fuerza de los ruedos de la política nacional. ¡Si esta clase política no está repleta de envidiosos y cretinos, qué venga Dios y lo vea!

PANORAMA POLÍTICO SOCIAL EN EUROPA

En verdad que no se presenta muy halagüeño. El péndulo de la historia vuelve a transitar por los momentos ofuscación y locura por los que ya pasó, y vuelve a señalar malos augurios. Rotundamente, el ser humano vuelve a tropezar una y otra vez con la misma piedra. La historia es la que es, aunque ahora se pretenda endulzar u ofrecer una visión parcial de ella.

En el primer cuarto del pasado siglo surgieron y se desarrollaron en algunos países de Europa diversos totalitarismos que pronto llegaron al poder. Los más conocidos han sido, Lenin en Rusia, Mussolini en Italia y Hitler en Alemania.  Instituyeron regímenes totalitarios y, en los casos de Rusia y de Alemania, , por la fuerza o violentando las instituciones democráticas, impusieron las sangrientas dictaduras nazi y comunista. Algunos años más tarde, en la Europa oriental —Rumanía, Grecia, Hungría, Croacia…— aparecen con gran fuerza partidos fascistas que pretenden seguir los pasos del fascismo italiano. En España y en Francia, alentados por el comunismo soviético, se constituyen  frentes populares, con la clara intención de algunos de imponer un régimen comunista en sus respectivos países.

Lo que sorprende al Ilustrado es que, pronto, la mayoría de los intelectuales europeos toman partido por el totalitarismo de un signo u otro. Da la impresión que los primeros en abandonar el barco de la democracia cuando hay oleaje son esos apóstoles ideológicos conocidos como intelectuales[1]. Juzgaron la Democracia como cosa superada, y se lanzaron a poner en la conciencia de las gentes «conceptos supremos» como ‘caudillo’, ‘patria’, ‘pueblo’, ‘raza’.

A día de hoy, cien años después, se está produciendo en Europa una radicalización política que presenta muchas semejanzas con la de hace un siglo. Frentes populares han hecho su aparición, de nuevo, en España y en Francia y la llamada Corrección Política, auspiciada por el neomarxismo —con sus fantasiosas fórmulas feministas, ecologistas y animalistas—, ha extendido su imperio por la mayoría de los países del viejo Continente. Como reacción, partidos denominados de ultraderecha han tomado fuerza en Italia, Francia, Hungría, Polonia, Suecia y España. Se les achaca que algunos de ellos tienen en su seno o en su origen el fascismo, lo cual no parece suscitar hoy en día mucha credibilidad[2]. En los casos de Hungría y Polonia,  más parece provenir su actitud y su programa por un rechazo visceral al comunismo, ya que lo hubieron de soportar durante cincuenta años.

En España el carácter totalitario de la coalición política que gobierna es evidente. Forman coalición, el partido Socialista, los herederos ideológicos de ETA, blanqueados con el nombre Bildu, los partidos independentistas catalanes, y los populistas-comunistas de Podemos e IU. Resulta claro que siguen la estela de Chávez en Venezuela: desarticular la democracia, desarbolar la independencia judicial , apoderarse de los medios de comunicación y maniatar a cualquier institución social con el fin de lograr que su permanencia en el poder sea lo suficientemente duradera como para implantar el denominado socialismo del siglo XXI, es decir, dar un adiós a la democracia representativa.

Por otro lado y saliendo de España, algunos partidos socialdemócratas del norte de Europa, de  Dinamarca, Suecia, Holanda y Finlandia,  están reculando en sus políticas de acogida de inmigrantes; se abrazan ahora a políticas impulsoras de la identidad nacional; se desdicen de sus antiguas decisiones de otorgar un salario mínimo a una parte de la población, etc. Les ha forzado a ello el catastrófico fracaso de la utópica convivencia multicultural. Tal supuestamente bondadosa multiculturalidad en esos países, ha convertido barrios enteros de algunas ciudades en zonas donde se impone la ley musulmana, o en zonas que son auténticos campos de batalla. La visión utópica del socialismo siempre la derrumba la realidad, pero después de mucho sufrimiento y mucha destrucción.

El empobrecimiento  general, la disminución del gasto energético que nos anuncian, la eliminación de los vehículos privados, la reducción de la población —sustituyendo hijos por mascotas o por inmigrantes—la disminución de los vuelos en avión, la restricción de las libertades, el aumento de las prohibiciones, el acabar con las naciones…Todas esas amenazas y realidades nos son lanzadas por los gobernantes europeos a diario. Los  achacan a la guerra de Ucrania o al COVIT, pero…, que nadie se lleve a engaño, ya estaban en la Agenda 2020-2030 y 2030-2050, antes de dicha guerra y antes del COVIT. Seguramente hablaré de ello más adelante.

Conviene resaltar también el papel de tecnócratas que desarrollan los funcionarios que nos gobiernan desde las instituciones europeas. El capitalismo está dejando paso a la Tecnocracia. Los tecnócratas son profesionales y expertos que toman ofrecen las decisiones que han de tomar los políticos y, frecuentemente, son ellos quienes tienen el control. En su papel de funcionarios, son reacios a afrontar riesgos y a emprender; es decir, reciben con los brazos abiertos la seguridad, un buen salario y el poder institucional. Así que pactan con el poder político-ideológico tener un refugio ideológico donde apoyarse, a cambio de guiar y sostener la intervención del Estado en todos los asuntos. Esto es, se prestan a llevar a cabo los proyectos ideológicos del socialismo del siglo XXI a cambio de una confortable poltrona con poder.  Se encargan también de inventar problemas donde no los hay, de infundir miedos y Apocalipsis por llegar, por presentar peligros inevitables que hemos de sufrir…Así es como la ONU o la OMS o las instituciones del Consejo de Europa siguen claramente dictados ideológicos y huyen del sentido común y de la racionalidad. ¡Así le va a Europa!, ¡así nos va!

Un peldaño más arriba se encuentran los grandes financieros, los dueños de las multinacionales tecnológicas, los miembros del club Bilderberg… pero esto es harina de otro costal…, ¡o del mismo!

Para bien o para mal,  Europa está cambiando. Se está produciendo una revolución mundial en la que el capitalismo, tal como lo conocemos, está dando sus últimos estertores, y un nuevo modelo socialista agita triunfante sus banderas. La demanda  apenas se confronta libremente con la oferta, pues ambas están siendo intervenidas por un Estado cada vez más gigantesco que favorece a unas empresas u otras en función de la adscripción ideológica que muestren. En España se ha declarado la guerra contra las granjas de animales, contra el consumo de carne y contra la naturaleza  misma hombres y mujeres. Toda una inmensa locura se ha desatado en Occidente y, en algunos casos, como en España, los locos dirigen el manicomio. Como decía mi abuela, «¡que Dios nos coja confesados!»


[1] Bien es cierto que en caso de España, tres de los grandes intelectuales, Marañón, Pérez de Ayala y Ortega y Gasset, que habían fundado la Agrupación al Servicio de la República, ante el carácter amenazante y totalitario que había tomado el Frente Popular, mostraron su rechazo y, alguno de ellos se mostró favorable al Bando Nacional cuando se produjo el Alzamiento.  

[2] Antonio Escohotado señalaba que la ultraderecha es un invento de la ultraizquierda para justificarse a sí misma.

Religiosidad: ventajas y desventajas

Frecuentemente con ignorancia y soberbia, los que se tildan de antirreligiosos se mofan de los creyentes y les achacan cerrazón moral, infelicidad e hipocresía. Estos últimos, a modo de respuesta,  tienen contra aquellos toda clase de prejuicios y toda suerte de precauciones. Pero el bienestar de cada individuo puede ser venturoso, independientemente de su cercanía a la religión. En realidad, toda adscripción ideológica, como todo compromiso que se adquiere libremente, puede tener sus pros y sus contras, sus ventajas y sus inconvenientes. Esbozo a continuación aquellas que, a mi parecer y en un sentido u otro, tienen aquellos que siguen dictados religiosos.

Ventajas

  1. La creencia en la Vida Eterna aminora la angustia de tener que morir, pues no en vano el deseo de  inmortalidad ha sido una constante desde las primeras civilizaciones. También reconforta en gran manera tener la esperanza de que hay otra vida en el más allá llena de gozo. Pensar que allí encontrará a sus seres queridos le reconforta al creyente.
  2. Los creyentes profundos tienen en su Dios a su confidente y salvaguarda, alguien con quien platicar. Incluso puede fluir el afecto. Uno puede dar afecto a esa entidad fantasmal que es un dios, y también sentir que se recibe. Recordemos aquellos versos tan sentidos de Teresa de Jesús: Vivo sin vivir en mí/ y tan alta vida espero/ que muero porque no muero.
  3. La comunidad religiosa ofrece ayuda, sentimientos de compasión y caridad, y una identidad desde donde echar raíces.
  4. La creencia religiosa ofrece una moral para guiar el comportamiento. Las dudas son despejadas, el debate entre razones en la conciencia queda simplificado, honradamente, ¿quién desaprovecharía el saber qué está bien y qué está mal, y el qué hacer en cada momento? Pues todo eso, al menos en parte, lo proporciona la fe religiosa.
  5. No podemos tampoco obviar el remedio psicológico que proporcionan los rezos, la confesión y el pensamiento dirigido hacia una figura celestial que te escucha y que te perdona toda maldad con solo arrepentirse con la suficiente contrición.
  6. Entramos en este punto en el carácter gregario del que los humanos hacemos gala. Si ante un líder hacemos dejación de nuestro criterio y nos sometemos al suyo, es decir, nos ponemos en sus manos, qué no podemos hacer ante la figura de un líder-Dios. El creyente puede caminar sin vacilaciones y puede vencer sus deseos impuros bajo ese liderazgo.
  7. Por todo ello, quien tiene la suficiente fe, suaviza el temor que el mundo presenta para quienes se hayan desamparados de la figura divina. Además, sabe qué abrazar y qué rechazar, quien es su amigo y su enemigo (quien rechaza a Dios). En fin, no son pocas las ventajas.

Desventajas

  1. El temor a las penas del infierno o a la ira de Dios que un creyente puede sentir ante el pecado, pueden llegar a ser angustiantes. La culpa, ese temor al omnipresente ojo divino pueden llevarlo a un martirio diario
  2. La extremada rigidez religiosa, como era usual entre calvinistas y luteranos, pueden secar la alegría del individuo, puede convertirlo en un atormentado que ve pecado en todos los actos de la vida.
  3. Muy corriente es que tales individuos se aparten del mundo y dejen de tener relaciones sociales.
  4. También es muy corriente que se nieguen la posibilidad de disfrutar de una vida gozosa, acorde a la realidad, y que caigan en obsesiones.
  5. El creyente se somete a una doble servidumbre, la de un dios omnipresente y la del grupo religioso al que se pertenece, que observa y juzga su comportamiento en todo instante.
  6. La propia libertad, el juicio sobre las cosas, la conciencia, se encuentran  en el creyente maniatadas. En ese sentido, el religioso actúa como un cobarde que, por miedo, no se atreve a tomar las riendas de su propia vida y enfrentarse a los avatares que ésta presente.
  7. Se rechaza la propia naturaleza, esto es, se rechazan los instintos sexuales y todos cuantos vayan en contra de las creencias que uno sostiene. Así que, para muchos, la vida se convierte en un constante luchar contra las inclinaciones de nuestra naturaleza.

Que cada cual se aplique el cuento.

Sueltos

  • Narrar, pintar, cantar el alma de las cosas…, he ahí una hermosa y grata labor. Plantar un jardín, esculpir una imagen, ser orfebre de lo bello…, he ahí una bella labor.
  • A esos bárbaros que pretenden destruir la cultura occidental, su odio les hace creer que están situados al lado del Bien. Cuanto más odian, más convencidos están. Así que se creen con derecho y legitimidad para cometer, en nombre de ese Bien, todos los crímenes que sean precisos.
  • El tiempo te esculpe  vivencias que transfiguran tu espíritu.
  • Los comunistas españoles se manifiestan a favor de permitir que Rusia invada Ucrania. Alegan que a los europeos no nos va nada en ello. Ven en Putin un renacer de la URSS con otro rostro. Están tan de acuerdo con la invasión como lo estuvieron cuando Stalin y Hitler se repartieron Polonia. Ya sueñan de nuevo con la dictadura comunista, con cárceles para los disidentes, con abrir nuevos gulags para reeducar a los desviados, con fusilar a los recalcitrantes.
  • De Bertrand Russell es la frase: «El problema de la humanidad es que los estúpidos están seguros de todo y los inteligentes están llenos de dudas».
  • Uno se vuelve animal de rebaño cuando grita siempre con los demás.
  • Conocemos a través de espejos. Las ideas y creencias por las que nos guiamos son meros espejismos.
  • La degeneración de España se percibe enseguida al observar el talento de quienes nos gobiernan.
  • Los revolucionarios profesionales hacen la revolución para no tener que trabajar nunca jamás.
  • El que abandona el comunismo es como el que sale de la cueva de Platón después de haber vivido siempre entre sombras. Cuando trata de explicar a sus antiguos compañeros la luz que ha encontrado fuera, es rechazado y tratado como un loco a quien hay que hacer callar.
  • Se siguen subvencionando los bodrios del monotemático cine español, la Guerra civil, los buenos y los malos. Ahí se acaba su invención. En 2020 recaudó 40 millones de euros; recibió 87 millones de subvenciones públicas.
  • Una de las tradiciones más amadas por los gobernantes de izquierdas ha sido la de darle, sin ton ni son, a la máquina de hacer billetes, como si fabricando dinero y repartiéndolo fuésemos a ser todos ricos. Empezó con ello la socialdemocracia alemana durante la república de Weimar. Al poco, era necesario llevar una bolsa de billetes para comprar una barra de pan, y unos días después ya se necesitaba una carreta. En Venezuela han seguido convencidos de tan maravilloso asunto y la inflación en 2020 llegó al millón por cien, y todos en la miseria. Pero se sigue en el empeño: hace unos meses, Eduardo Garzón, al que llaman hermano tonto del ministro Alberto Garzón —lo cual parecía imposible dada la indigencia mental de éste—explicaba a las filas podemitas que fabricando dinero seríamos todos más ricos. Uno no se explica cómo una ideología puede hacer persistir en ese error monetario a una generación tras otra; cómo puede hacer tan recalcitrantemente ignorantes a sus prosélitos. El tal Eduardo Garzón es economista: uno se pregunta qué enseñan en la facultad de Económicas a la que asistió el lumbreras.

Cayetana Álvarez de Toledo, ¿políticamente indeseable?

Como portavoz del Partido Popular (PP) en el Congreso de Diputados, Cayetana Álvarez de Toledo desarboló con su verbo certero y ágil la imagen política de Pablo Iglesias Turrión, líder populista cuya declarada intención es la destrucción del sistema político español y a imposición de una dictadura comunista. El pago que recibió por ello del líder de su propio partido, Pablo Casado, fue su destitución de la portavocía que venía ejerciendo, y el arrinconamiento político.

La sombra de Caín es alargada y gravita demasiado a menudo sobre la política española. El líder del PSOE y presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, se rodea de descerebrados e inútiles para su propio realce. Pablo Casado, líder del PP, metafóricamente, escupe y aparta de un manotazo a la mente más preclara del panorama político español; a la mejor y más lúcida oradora del Parlamento. Los motivos de uno y otro son claros: los mediocres con poder tratan de evitar a toda costa que alguien cercano les haga sombra.

Uno puede entender que los políticos de la izquierda —con repugnancia notoria a todo cuanto huela a mérito o distinción— declaren a Cayetana persona non grata y la consideren enemiga mortal. Uno puede, también, entender que sus compañeros políticos del PP —preocupados esencialmente en tener el pesebre bien lleno— abjuren de ella, siguiendo instrucciones de su acobardado líder Casado. Sin embargo, ha sido una gran sorpresa para mí el comprobar que tampoco entre las gentes que no viven de la política tiene Cayetana mucho predicamento. Creo entender el porqué.

Tiene que ver con el cúmulo de ideas y valores asociados al concepto Ilustración. La Ilustración germinó en Escocia, Inglaterra y los Países Bajos, y tuvo un punto álgido en el limen de la Revolución francesa. Por sintetizar, diré que significa el triunfo de la razón sobre el dogma. Cayetana es, en todo el amplio sentido del término, una mujer ilustrada; digo más: Cayetana simboliza hoy, como ningún otro,  la Ilustración. Pero tal dignidad es hoy en día un pecado grave.

Ahora que la ONU y otros organismos han creado la Iglesia del Cambio Climático —con su muy activa Inquisición—; ahora que han vuelto la caza de brujas, los dogmas, las santidades con pereza mental al modo de  Greta Thunberg; ahora que vuelven los tiempos oscuros y tenebrosos, que todo es engaño y ocultación; ahora que la gente rinde vasallaje a cualquier memez si viene sentimentalmente repleta…; ahora, digo, la distinción, la cultura, la inteligencia, la valentía de Cayetana en defensa de la nación española y de sus valores constitucionales, es una total afrenta para todas esas huestes que esperan temerosos un apocalipsis climático, y, esperanzados, un nuevo orden mundial. Todas esas huestes que rechazan por malvado todo cuanto signifique verdad, sentido común y razón.

Cayetana Álvarez de Toledo arrastra consigo la mácula de ser excelsa en su argumentación, y eso la envidia no lo perdona. Cayetana lleva dentro de su pecho el signo de la Ilustración, y eso no lo perdonan los defensores de la barbarie y el dogma. Cayetana es valiente e inteligente, y eso es un desmérito para los cobardes y los mediocres. Por todas estas razones es repudiada por las masas.

Aunque, si uno lo piensa bien, lo sobresaliente siempre ha sido excepción y la envidia siempre ha sido compañera de la mediocridad. Si uno lo piensa bien, la Ilustración no ha penetrado nunca en el corazón de las gentes, que prefieren la seguridad del dogma y la emotividad como valor. Al fin y al cabo, la razón es de manejo arduo, mientras que el pensamiento mágico surge de la espontaneidad. Al fin y al cabo la democracia es solo una rara anomalía histórica, así que vuelven a su lugar de siempre las inquisiciones, las dictaduras y los dogmas. Ahora la Ilustración y sus símbolos son «fascistas».

ILUSIÓN CON PAN… Y CIRCO

El aburrimiento plantea la cuestión de cómo ocupar el tiempo de manera placentera y absorbente. Una obsesión, una adicción, un viaje exótico, una actividad que comporte un grado de peligro admisible, una película de violencia o sexo, pueden ser un transitorio antídoto del aburrimiento, pero encierran sus peligros y suelen acabar en hastío o en desquiciamiento. La lectura de un libro, el montañismo, la participación en actividades culturales colectivas, suelen matar esa lacra que es el aburrimiento. Pero la  experiencia humana nos dice que el remedio más eficaz ha sido siempre encomendarse a un objetivo ilusionante y, diligentemente, desarrollar y sacar lo mejor de uno mismo en conseguirlo.

Sin embargo, la educación anda ahora por otros caminos en busca de una ficticia e ilusoria felicidad, que siempre está a la vuelta de una esquina que nunca se dobla. También existe una fuerte tendencia a desear ilusiones sin recorrido. En una reciente encuesta llevada a cabo con los estudiantes de la Universidad de Zaragoza, se reveló que la ilusión del 96% de ellos consistía en ser funcionarios; esto es: la ilusión de conseguir un empleo que acabe con sus ilusiones. Hay que tener mucho cuidado con lo que queremos.

Yo soy partidario del pan y circo como sucedáneo. Ya sé que parece  un horripilante absurdo; sobre todo porque el dicho pan y circo ha sido siempre el símbolo de aborregamiento. Pero, veamos: ¿Qué son el fútbol, el baloncesto, el atletismo, la Fórmula 1…, sino ilusiones colectivas que desatan la pasión de las luchas tribales de modo incruento? A falta de pan —dice el refrán—, buenas son tortas. ¿No mantiene el pan y circo ilusionados a los forofos toda la semana? Que si el Real Madrid ganará contra el…; que si Márquez recuperará este domingo el buen tono motociclista de que antaño hacía gala; que si Fernando Alonso hará otra de las suyas… Todo eso es generador de ilusión y esperanza, es antídoto contra el mortal aburrimiento. Y tales ilusiones no niegan la ilusión que proporciona tener un definido propósito en la vida. Ser un forofo madridista no niega que uno se esfuerce en perfeccionar sus habilidades pianísticas con el fin de escribir su nombre en la música.

Lo realmente nocivo en la vida es carecer de ilusión. La falta de ilusión es la madre de todos los males. Cuando esa ilusión falta en el individuo, es abducido con facilidad por una ilusión colectiva e ideológica. La ideología le dirige a un redil de ilusiones ficticias y le maneja como a un muñeco de feria. Curiosamente, las ideologías siempre han clamado contra el pan y circo con el argumento de que  es un medio de narcotizar a las masas, pero, en cuanto llegan al poder, convierten al pan y circo en un gran espectáculo. Con la religión pasa lo mismo. Las ideologías la combaten porque crea una ilusión que compite con la ilusión que ellas proponen. Además, lo malo de algunas ideologías ilusionantes es que son potentes generadores de odio. El comunismo, el nazismo, el nacionalismo, son de ese estilo. La necesidad de ilusión es tan fuerte en la especie humana que algunas gentes la encuentran en nuevos y esperpénticos circos seudo religiosos; circos tales como esos que montan algunas animalistas que lloran a moco tendido por los cerdos que se dirigen al matadero, o como esas locuras del trasfeminismo que quiere acabar con los machos de la especie. La falta de potencia como individuo conduce con mucha frecuencia a caer en la locura de un colectivo. Al menos, el pan y circo clásico es inocuo.

PANORAMA POLÍTICO DE ESPAÑA

EL RIESGO DE DUDAR

En España sostener ciertas dudas presenta un gran riesgo. Sobre todo si se duda –y se manifiesta la duda—por un solo instante de la verdad de los dogmas que proclama a diario la Iglesia de la Corrección Política. Ya no sirve aquel “Dudar vale más que estar seguro”, que decía Voltaire, pues ahora resulta peligroso dudar. Señalar que el origen antropogénico del Cambio Climático es una conjetura no probada, o que el sexo es en un asunto biológico en todas las especies animales, incluida la humana, se considera motivo de reprobación mediática y de despido u ostracismo si usted trabaja en la Administración o de cara al público en una empresa privada.

No era tan eficaz el Tribunal del Santo Oficio en hacer que se acatasen los dogmas y la lengua se sujetase como lo son ahora las ménades del pos feminismo y los apocalípticos medioambientales que forman hoy la Inquisición de la Iglesia nombrada. Diré más: el oscurantismo medieval está retornando a marchas forzadas. También lo hace la ignorancia de las gentes.

Dudar está muy mal visto. Le hace a uno sospechoso de formar parte de una secta que come niños y obedece al diablo. Lo guay, lo correcto, lo puro, lo sano, es admitir las verdades oficiales como santas e inalterables, aunque de un día para otro se cambien. Las firmes y categóricas convicciones dictadas por la ideología imperante son las propias de las gentes de bien. Tales convicciones fortalecen la conciencia de esas buenas gentes de bien para rechazar como inmundicia apestosa cualquier evidencia en contra de los dogmas que se presente. El buen pastor no puede dejar que el rebaño adquiera la funesta idea de pensar, y dudar.

LA CUOTA DE LA IGNORANCIA

Negar que la razón y el sentido común de los jóvenes, por término medio, ha menguado, es difícil de refutar. La ignorancia es otra cosa; no es que hoy seamos más ignorantes que lo eran nuestros padres, ¡es que se presume de ello! Dicho en otras palabras, la cultura y el conocimiento han dejado de ser valores incluso en algunos ambientes universitarios. Así que, proclamo: en aras a la igualdad política de los españoles, la ignorancia debe estar representada en el Congreso de Diputados. ¡Cómo dejar a millones de españolas, españoles y españolos sin representación democrática!

En la consecución de tal noble tarea el actual gobierno se esmera. Cerriles, cabestros, iletrados que votan como un rebaño a una seña de su jefe de filas forman el grueso de nuestros parlamentarios. Así, no es ningún lastre la Lastra, portavoz del PSOE en el Congreso, sino que forma parte de la cuota de ignorancia que a ese partido le corresponde. Tampoco merece menosprecio que a una cajera de supermercado la nombren ministra de la noche a la mañana. La tal, Irene Montero, representa la cuota de histeria, absurdo y locura de los votantes de Podemos en el Gobierno.

Igual tinte democrático se ha de dar a las empresas públicas, y en esa encomienda este gobierno sigue haciendo las cosas bien hechas. Así, Susana Hernández Ruiz, ex senadora por el grupo socialista y enfermera ha sido nombrada presidenta de la empresa pública SAINSEL que tiene el control de NAVANTIA e INDRA sustituyendo a un ingeniero naval. ¿Qué más democrático que una enfermera tomando decisiones en relación con la construcción de submarinos y buques de guerra?

Pero donde el Gobierno ha acertado plenamente ha sido con el nombramiento de Rosa Serrano como delegada del Gobierno en Aragón. Una trabajadora sin estudios que trabajaba hasta hace pocos años sirviendo comidas en colegios,  ha llegado a ser concejala de Ayuntamiento, senadora y ahora delegada del Gobierno. No solo eso, sino que participó en la comisión de Ciencia, Innovación y Universidades. ¡Qué alguien me explique si puede existir un mayor signo de democracia que el rezuma de esos nombramientos! Es la representación de la parte alícuota de los trabajadores de hostelería en las instituciones de gobierno. Aún así, no podemos sentirnos contentos; logrado para los ignorantes, ahora hemos de pedir ¡tontos al poder!, al menos la parte alícuota que les corresponde…, aunque me aseguran que ya la han sobrepasado.

LA IMPOSTURA COMO NORMA

Tenemos un Jefe de Gobierno que miente constantemente en todo lo que dice. De manera constante y con descaro. Sin que le tiemble una pestaña por ello. Es público que no se le conoce verdad alguna que hay salido de su boca. Incluso niega hoy lo que ayer dijo y negará mañana lo que acaba de decir hoy, sin inmutarse. Por ejemplo, aquellos que unos meses atrás consideraba malhechores, rufianes, terroristas, enemigos de España, los ha convertido hoy en sus aliados más firmes y naturales. En relación al independentismo catalán, lo que ayer negaba lo ofrece hoy y lo dará mañana, y convertirá las promesas de anteayer en papel mojado. Todo le resulta válido para llevar a cabo su agenda del bien.

He de decir, ¡qué bien lo hace! Por ejemplo, los medios televisivos que están de capa caída en audiencia, los mantiene generosamente con subvenciones millonarias y con un gigantesco pago por propaganda institucional. Así que, obviamente, todo son alabanzas a su gestión. ¿Cómo podían hacer otra cosa dichos medios? Sus estridentes fracasos se presentan como grandes logros y, si no, siempre tienen a mano una milonga de la Guerra Civil española para confundir al personal, o de lo malo que era Franco, o si fulanita engaña a menganito con menganita, y así, de forma reiterada, nadie al caer la tarde recordará qué ha dicho el Jefe de Gobierno por la mañana.

Reitero la gran sabiduría política que emplea. Si en España lo atacan señalando que quiere acabar con la Democracia española (y razones no les faltan), se va a la ONU y asevera en su discurso que la democracia está amenazada. ¿No es magnífica esa inversión de agentes?: quien amenaza señala al amenazado como amenazante. Tan brillante como cuando desde su partido lanzan mensajes de odio  contra un enemigo al que acusan de lanzar mensajes de odio. O como cuando emplean métodos propios del fascismo para acusar a otros de fascistas. En fin, me reitero, ¡todo un genio!

AMOR A LA HUMANIDAD

Los humanos poseemos un mecanismo neuronal que labora por justificar nuestros deseos, acciones e intenciones. Hasta el mayor criminal encuentra razones con las que justificar su comportamiento asesino y exonerarse de culpa.  Viene esto a cuento de que las grandes palabras y proclamas de “amor a la humanidad” y de “lucha por la libertad”, que con tanta profusión emplearon –y emplean—muchos mesías del colectivismo, si se juzgan por los hechos a que condujeron, no son otra cosa que la máscara con que se justifica aquel que odia a la humanidad y aquel que desea suprimir la libertad de los demás.

El “amor a la humanidad” de Lenin lo llevó a diezmar a campesinos, a intelectuales, a trabajadores, a empresarios y a social revolucionarios. Parecido “amor a la humanidad” del padrecito Stalin no dejó títere con cabeza en la URSS. Por “amor a la humanidad” Pol Pot quiso desertizar las ciudades camboyanas y acabó con dos millones de personas que se mostraban reticentes a vivir en el campo. En El hombre unidimensional Marcuse, el profeta del 68, nos habla también del “amor a la humanidad” y de la “Liberación”, pero no puede evitar quitarse la careta para mostrar un palpitante odio contra todo y contra todos, y un deseo de imponer una dictadura brutal para obligarnos a ser liberados. En la realidad más cruda, todas las revoluciones socialistas a lo largo y ancho del mundo decían luchar por la libertad y la abolieron en cuanto tomaron el poder. Podríamos decir que cometían un lapsus por omisión: en vez de “lucha por la libertad” pretendían decir “lucha por abolir la libertad”.

Hay malpensados convencidos de que en los tales revolucionarios la disonancia entre lo que anuncian que van a hacer y lo que hacen después es una mera estrategia, un mero engaño, un mero presentarse tras de una piel de cordero; añaden que el supuesto “amor a la humanidad” no es otra cosa que un camuflaje estratégico de quien odia brutalmente a la humanidad. Yo no creo que sea estrategia, al menos al comienzo de la acción, cuando no se ha alcanzado todavía el poder. Yo creo que esos mesías que odian a la humanidad creen que se trata de amor y no de odio, pues eso les justifica.

Podemos observar la misma máscara en el rostro de esos de escupen “fascista” contra todo aquel que discrepe de su opinión. Lo hacen con la misma pasión, odio y falta de razón con que escupían la palabra “judío” los nazis; es decir, en su mente estrecha y ocupada en su totalidad por la ideología, están convencidos de acusar con verdad, sin percatarse de que la verdadera acción fascista es la suya.

Se trata de una inversión de la realidad mediante el lenguaje: el fascista llama fascista a quien no lo es; el que odia a la humanidad dice actuar en nombre de la humanidad; quien pretende imponer una dictadura totalitaria dice estar luchando en nombre de la libertad. La ideología le produce esa inversión de la realidad y la ideología refuerza su máscara justificativa haciéndole ver en el “otro” el odio, el anhelo totalitario y el deseo que uno tiene; haciéndole creer que la acción acusatoria que lleva a cabo es por amor a la humanidad y a la libertad y contra el odio. En la conciencia de los individuos abducidos ideológicamente se produce una trasposición de lugar y persona. Es como si al mirar al “otro” se estuvieran viendo ellos mismos en un espejo y sintieran odio.

Veamos algunos ejemplos muy actuales de esa inversión. Monedero, uno de los fundadores del partido político Unidas Podemos, es reconocido en toda España como un personaje que destila odio por cada poro de su piel, declaraba hace unos años lo siguiente:  “El amor debe reafirmar su valor de ruptura (…) su valor revolucionario como nunca lo hizo antes (…) Debemos preservar la potencia subversiva del amor. Hay que sacar el amor de las revistas del corazón y de los programas rosa televisivos y devolvérselo a la política”. Con el amor por bandera Ione Belarra ha colocado a su novio explicando que el amor es el motor de Podemos; por supuesto amor Pablo Iglesias colocó a su inepta compañera, Irene Montero, de ministra de Igualdad y cientos de queridos y queridas de los cargos políticos del grupo Podemos han sido colocados a dedo al tiempo que pregonaban su lucha contra la corrupción.

La inversión de intenciones lo explicaba exquisitamente Nietzsche con estas palabras: “Quien se sabe profundo, se esfuerza por ser claro; quien desea parecer profundo a la gran masa, se esfuerza por ser oscuro”. Uno se siente tentado a concluir con que la inversión y el engaño son hoy en día los grandes valores de la izquierda.

Degeneración democrática. Los políticos como problema

El filósofo inglés Locke y el filósofo francés Montesquieau sentaron las bases de la Democracia Representativa según la entendemos. Se representa la voluntad popular en el Parlamento eligiendo periódicamente a  un conjunto de ciudadanos que serán los encargados  de dirimir los grandes problemas sociales y de tomar decisiones que afectan a toda la sociedad representada. Tal es el llamado Poder Legislador. Éste se complementa y equilibra con otros dos poderes, el Ejecutivo y el Judicial.

En este entramado de equilibrios y contrapoderes la Prensa juega también su papel de denuncia. Es reconocida como el cuarto Poder. Obraría, con su atribución de libertad de prensa, como factor replicante a los abusos de los otros poderes y abogaría por su enmienda. También existe el bastión de la llamada Carta Magna, la Constitución, con la pretensión de fijar unas normas básicas, basadas en la razón y el sentido común, que nos mantengan a salvo de veleidades políticas e ideológicas. Cambiarlas exige una mayoría de dos tercios en el caso de España.

Son múltiples las causas que pueden conducir a una degeneración del sistema democrático, y todas ellas tienen que ver con la ruptura del equilibrio entre poderes o con el desprecio de estos hacia la voluntad popular. Por ejemplo, se empieza a degenerar la democracia cuando los problemas de los ciudadanos dejan de ser un problema para los políticos; cuando los medios de información se convierten en brazos del poder político; cuando esos mismos medios pasan a desinformar, manipular y controlar a los ciudadanos; cuando los partidos y corrientes políticas se convierten en clanes mafiosos ocupados exclusivamente en su beneficio personal; cuando esos políticos inventan inexistentes problemas o agrandan hasta el infinito los que pudieran existir; cuando los jefes políticos se convierten en meros capos mafiosos… Y así podríamos seguir y seguir.

Los políticos son el problema

Me centraré en España. Al decir que los políticos son el problema me refiero a que más que solucionar los problemas de los ciudadanos los crean. Digámoslo claramente, una gran parte de la clase política ha dejado de ser útil para la sociedad y toda su labor consiste en tratar de esquilmarla. Pongamos por caso las medidas del gobierno frente a la pandemia del COVIT. Podemos decir que, una de dos, o bien las capacidades de los responsables políticos en esa cuestión son propias de indigentes mentales, o bien han actuado con una irresponsabilidad delictiva a los problemas de los ciudadanos. Recomendaron no llevar mascarilla (porque no habían hecho provisiones de ellas); pasaron a recomendar mascarillas de baja calidad alegando que las buenas podían hacer que la gente se confiara); animaron a una manifestación feminista (que según estudios de la Universidad de Zaragoza aumentó en 24.000 el número de muertos); se desocuparon  de los ancianos recluidos en residencias; no tenían un equipo científico que diera las instrucciones necesarias; ocultaron el número real de muertos; a través de empresas recién creadas por amiguetes de miembros del gobierno compraron tarde y mal material defectuoso que hubieron de tirar a la basura; la protección que tuvieron los sanitarios fue una mera bolsa de plástico… Actuaron como si no les importara en absoluto los muertos sino, más bien, en sacar rédito político dando millones a manos llenas a las cadenas de televisión para que se ocultaran las noticias que les comprometían.

Parece que gran parte de la clase política se haya organizado en clanes mafiosos, con su capo a la cabeza,  en lucha despiadada contra otros clanes. Clanes que suman 600.000 “soldados”, que son los políticos que en España viven a cuenta de hacer política. En esos empeños una de sus tácticas preferidas es crear artificiosamente problemas para sacar beneficio propio de ellos, aunque causen gran descalabro en la ciudadanía. El PSOE es muy hábil en esta táctica. Los problemas, inventados o engrandecidos, están dirigidos a enfrentar a una parte de la población con la otra parte, a crear hostilidad en las propias familias o en las amistades.

Quizás el mayor ejemplo de monstruosidad creado por un problema inventado fue el del Estatuto de Cataluña de 2006. Lo que solo un 6% de la población catalana consideraba relevante o necesario, por mor del entonces presidente de la Generalitat de Cataluña de vestirse con ropajes nacionalistas que tanto rédito había producido al anterior presidente Pujol, desembocó rápidamente en terremoto autonomista en todas las Comunidades de España (nadie quería ser menos) y en el enfrentamiento independentista que hoy sacude la sociedad catalana. ¡Enfrentar a los ciudadanos para sacar nosotros provecho!

Otros casos le van ligeramente a la zaga en cuanto a generar enfrentamiento. Tenemos el caso del vertido del petrolero Prestidge; los engaños sobre el Transvase del Ebro (que han dejado sediento al Levante español y se han perdido 5.000 millones provenientes de Europa para llevarlo a cabo); el sacar a Franco del Valle de los Caídos; la ignominia inquisidora de la llamada Memoria Histórico…; y las Lenguas. El caso de las lenguas propias es escandaloso. Si se piensa que en los años 70 apenas un 5% hablaban euskera en Euskadi y que solo un 45% hablaban catalán en Cataluña, y que ahora, de modo flagante, se pretenda que no se estudie ni se hable español en esas Comunidades, uno se da cuenta de los problemas que artificiosamente crean los políticos en su propio provecho. En alguna comunidad el asunto de las lenguas resulta esperpéntico. Por ejemplo, en Aragón, en la que un navarro ha reunido palabras dispersas por cuatro valles pirenaicos, que alguna vez en siglos pasado hablaron, como mucho dos mil o tres  personas, y tras llamarlo Aragonés, pretenden que lo aprenda de manera obligatoria toda la Comunidad y que se considere la lengua propia de los aragoneses. Pero, claro, cada político busca su nicho, sus dádivas y, si puede, su particular saqueo de las arcas públicas a costa de crear enfrentamientos y daños.

Colapso democrático

Algunas ideologías abogan por provocar directamente un colapso democrático. Tales  ideologías –contrarias a la democracia—tratan, con todos los medios a su alcance, de imponer un sistema totalitario. Una de ellas es el comunismo, y es de  sobras sabido que allí donde se ha impuesto su primera acción es acabar con ella. Fascismo y Nazismo operan en ese aspecto de modo semejante. Pero también otras opciones político-religiosas son enemigas declaradas de la democracia (en términos conceptuales no existe gran diferencia entre una ideología y una religión; la utopía en una y el orden sobrenatural en la otra). Tenemos los claros ejemplos del Grupo Islámico Armado de Argelia (GIA) y los Hermanos Musulmanes en Egipto, que persiguieron ganar “democráticamente” en las urnas para imponer a continuación un Estado Teocrático, un totalitarismo –bajo la Sharia—al modo saudí. Sin embargo, la amenaza totalitaria a que se enfrentan actualmente muchos países hispanos, y España misma, es la del Socialismo del siglo XXI, auspiciada en Venezuela por Chávez, que ha servido de guía a muchos países Latinoamericanos y al grupo Unidas Podemos en España. Su proyecto es acelerar la degeneración democrática hasta que colapse. Así ha sido implementado el socialismo totalitario en Venezuela. Siguen la estrategia de destruir el sistema democrático sometiendo paulatinamente a todos los Poderes del Estado. Aprovechando todos los resquicios legales y utilizando medios ilegales cuando los consideran necesarios, hacen caer en sus manos al poder judicial y al ejército, arrumban la Asamblea Nacional;  inventan nuevas formas de representación que les favorezcan, o simplemente hacen uso del “pucherazo” en las urnas. Tal es el modelo estratégico que sigue de Unidas Podemos en España.

A la sociedad española se le presenta este dilema: o regeneración democrática o colapso.

DOS LIBROS REVELADORES

DOS LIBROS REVELADORES

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Los dos libros hablan de imposturas. Son: Imposturas intelectuales, de los físicos Alan Sokal y Jean Bricmon (2008); y La gran mascarada, del filósofo y periodista francés, Jean-Françoise Revel (2000). ¿Por qué son reveladores? El primero, porque revela cómo mediante un lenguaje deliberadamente engañoso los filósofos del posmodernismo –de cuya ubre se amamanta esa Inquisición que conocemos como Corrección Política—se dedicaron a engatusar incautos, a convencer a bobos y a dar apariencia de profundidad a la mera simpleza. El segundo, porque desenmascara la labor de zapa de los intelectuales de izquierda para, mediante un descarado agitprop de un imaginario peligro fascista, tapar los crímenes del comunismo y resucitarlo. Más que comentarlos, expondré algunos extractos. Vayamos a ellos.

Imposturas intelectuales

Del primero importan tanto la genealogía de los hechos y los motivos como su contenido. En 1996 Alan Sokal,  físico de la Universidad de Nueva York, envió para su publicación un artículo a la revista norteamericana de estudios culturales Social text. Dicho artículo estaba plagado de citas absurdas sobre física y matemáticas tomadas de algunos intelectuales franceses y estadounidenses enrolados en el Posmodernismo. La revista no solo publicó el artículo sino que lo lanzó en una edición especial. Posteriormente, Sokal reveló que se trataba de una parodia, de un engaño. Pero los editores ya habían picado. El artículo se titulaba: “Transgredir las fronteras: hacia una hermenéutica transformativa de la gravedad cuántica”. En él decía  cosas como éstas:

…más recientemente , las críticas feministas y postestructuralistas  han desmitificado el contenido sustantivo de la práctica científica occidental dominante, revelando la ideología de dominación oculta tras la fachada de “objetividad”. De este modo se ha evidenciado cada vez más que la “realidad” física, al igual que la “realidad” social es en el fondo una construcción lingüística y social; que el “conocimiento” científico, lejos de ser objetivo, refleja y codifica las ideologías dominantes y las relaciones de poder…

El ruido que originó la burla entre la intelectualidad de las facultades de humanidades francesas fue tan fuerte que los ataques a Sokal le vinieron agavillados. Como respuesta y defensa, en colaboración con otro físico, Jean Bricmont, escribió el libro Imposturas intelectuales, en donde examina y pone al descubierto los auténticos sinsentidos de muchas de las afirmaciones que proclaman los posmodernistas franceses y americanos.

De la filósofa francesa Luce Irigaray nos muestra estas perlas:

…que la teoría física del flujo turbulento en los fluidos, no está resuelta porque la fluidez es propia de la mujer, siempre marginada por la ciencia, mientras que la teoría de cuerpos sólidos  se encuentra muy desarrollada porque lo sólido se identifica con el rígido órgano masculino.

O esta otra, también suya:

E=mc2 es una ecuación sexuada[1] pues privilegia la velocidad de la luz respecto a otras velocidades no menos importantes.

O aún esta otra:

                La forma de las balas y de los cohetes es como es porque se parece al falo masculino.

Como se ve, la cosa no tiene desperdicio.

Quizás quien salga peor parado sea Lacan, el psicoanalista al que se le suicidaban sus pacientes pero que creó un gran rebaño de adeptos a sus oscuridades; un rebaño que aún está vivo. Lacan no solo hace analogías entre el lenguaje y el psicoanálisis, sino también entre la topología y el psicoanálisis:

…el toro constituye exactamente la estructura del neurótico … En este espacio de goce, tomar algo acotado o cerrado constituye un lugar, y hablar de ello constituye una topología.

O entre la teoría de conjuntos y el psicoanálisis:

En todo caso, ¿qué implica la finitud demostrable de los espacios abiertos capaces de recubrir el espacio acotado y cerrado en el caso del goce sexual? Que dichos espacios puedan tomarse uno a uno –y ya que estoy hablando del otro polo, pongámoslo en femenino—una por una. Es precisamente esto lo que sucede en el espacio del goce sexual, que por ello resulta ser compacto.

O entre el cálculo y el psicoanálisis:

…la vida humana se podría definir como un cálculo en el que el cero sería irracional. … Cuando digo “irracional” no me refiero a cualquier estado emocional insondable, sino precisamente a lo que se denomina un número imaginario.

Con tales perlas y otras varias que Sokal y Bricmont desgranan y ponen de manifiesto el carácter fantasioso de esas “matemáticas” y de esa “psicología” de Lacan. Frases carentes de sentido, misticismo, lenguaje calculado y críptico, fraude, he ahí las artimañas de Lacan –a quien se sigue reverenciando y a quien sigue aún un extenso rebaño. Sakal y Bricmont analizan ese abuso de la ciencia por parte de otros muchos intelectuales, posmodernistas y adeptos al programa fuerte en la sociología de la ciencia. Latour, Jean Baudrillard, Deluze, Guattari, Debray, Lyotar, Khun, Feyerabend y otros muchos promotores  del Posmodernismo y que utilizan a su antojo –sin comprensión de los conceptos que emplean—las teorías científicas para sus propósitos, son pasados por el rodillo analítico de Sokal y Bricmont

Terminan señalando:

Los estudiantes aprenden a repetir y adornar discursos de los que casi no entienden nada. Hasta pueden, con suerte, llegar a ser profesores universitarios sobre esa base, convirtiéndose en expertos en el arte de manipular una jerga erudita. Al fin y al cabo uno de nosotros (Sokal) consiguió, en tan solo tres meses de estudio, dominar suficientemente el lenguaje posmoderno como para publicar un artículo en una prestigiosa revista. … Los discursos deliberadamente oscuros del posmodernismo y la falta de honradez intelectual que generan envenenan una parte de la vida intelectual.

La gran mascarada

Resulta curioso –y también significativo, a poco que se piense—que los partidos liberales europeos (aquellos que por su moderación se posicionan en el centro del espectro político y cuyas ideas son más cercanas al sentido común ciudadano), suelen irrumpir con fuerza y con resultados electorales grandiosos en sus comienzos, erigiéndose en baluarte de los valores democráticos, pero con el tiempo se desmoronan. Así, el partido liberal británico, heredero de los gloriosos whigs, apenas existe; el alemán apenas cosecha unos diputados; en España tuvimos a la UCD, prontamente desaparecida, y ahora tenemos a Ciudadanos, que en su comienzo estuvo a punto de comerse el mundo y hoy recibe la extremaunción; y tenemos el caso de Francia, son Emmanuel Macron a la cabeza, que desde la nada se elevó al poder y que hoy sufre tumbos en las urnas. Parece como si la mesura fuese una mala aliada de la política, como si la razón no tuviese entidad suficiente frente a la visceralidad de los mensajes de otros partidos políticos. Uno puede creer que el centro político se encuentra muy limitado a izquierda y derecha, que enseguida empieza el terreno que otras entidades políticas reivindican, que a poco que una propuesta suya se escore a un lado u otro, encontrará rechazos y abandonos en sus filas.

Bueno, Jean Françoise Revel es un pensador liberal en el sentido dicho: en el sentido emplear la razón en discernir lo justo lo justo de lo injusto, lo perjudicial de lo beneficioso, al culpable del inocente; en el sentido de ofrecer razones que se ciñen a los hechos.

 El libro que es ahora nuestro asunto se escribe cuando ya han pasado diez años desde la caída del Muro y del fracaso estrepitoso del comunismo en todo el mundo. Se acaba de publicar el Libro negro del comunismo, donde se expone con mano firme los más de cien millones de muertes que ese sangriento monstruo ha cometido. Pero tal fracaso y tal museo de los horrores apenas ha hecho mella en socialistas y comunistas franceses, que se han limitado, por lo bajo, a reconocer los crímenes (a regañadientes, después de haberlos negado encarecidamente durante decenios). Sin embargo, no achacan su autoría al comunismo, sino a desviaciones o desvaríos en su aplicación. Para ellos el comunismo sigue manteniendo toda su pureza y todas sus virtudes.

Hay, dice Revel, una campaña de los intelectuales de izquierdas destinada a la justificación póstuma del comunismo, un intento de rehabilitación del marxismo-leninismo, y una sonrojante actitud de negación de que la realidad posea autoridad probatoria. Que todos los regímenes comunistas del mundo hayan sido criminales y hayan llevado a la miseria, no prueba nada. Intelectuales y políticos enrocan el comunismo en la fortaleza de la Utopía, que resulta imposible de objetar, y la dan una apariencia beatífica. En vez de juzgar al comunismo por sus hechos lo juzgan por su presunta candorosa intención. De ese modo lo salvan.

Pero, también –y en esto entra de lleno la actualidad española, que siempre sigue a media distancia a la política de Francia—, la comunistas y socialistas dan alas a la artimaña de publicitar un inexistente peligro fascista con el fin de resucitar el comunismo, único, según ellos, de hacer frente a ese peligro. ¡Como si el yugo comunista fuese más flojo que el fascista!, ¡como si el nazismo y el comunismo no fueran hermanos siameses!, aunque, ¡no!, no se puede comparar el grado de criminalidad del fascismo italiano con el de cualquier régimen comunista! En cualquiera de estos últimos se torturaba y se fusilaba mucho más que en aquel. Sin embargo, los crímenes prescriben si el autor es el comunismo, pero nunca lo hacen si es el fascismo.

De igual modo, para los intelectuales y la clase política, sea ésta del signo que sea, se tiene muy distinta consideración hacia las dictaduras según sean de un signo u otro. A Pinochet se le contabilizan 3.000 muertos y a Fidel Castro 17.000. Pinochet elevó el nivel de renta económico de Chile por encima del de cualquier otro país latinoamericano; Castro ha mantenido a Cuba en la miseria. Pinochet es considerado en todo Occidente la horrible bestia asesina; Castro es recibido con alharacas por políticos de todos los colores. El ex presidente Zapatero le remitió una carta de rendido amor y veneración. La indigencia mental puede producir desvaríos.


[1] Es la ecuación de Einstein que nos relaciona la masa de un cuerpo con la energía potencial que dicho cuerpo almacena.

Esperpentos y credulidad

Navidad

La Navidad perdura como motivo de reunión familiar, de amor y esperanza. Algunos la intentan apartar de su ambiente festivo e intentan borrar sus marcas cristianas. Nos dicen que es un engaño, una excusa para comerciar –como si el comercio fuera la peste. La intentan sustituir por obligaciones colectivas, saltimbanquis y odio al consumismo. La Navidad era perversa y esto otro será el Cielo, dicen. Pero estas semillas nunca han germinado cielos saludables.

El esperpento político

El espectáculo que se ofrece en el parlamento español más que lamentable es esperpéntico. Las mentiras más descaradas, los insultos, la tosquedad, la descortesía, forman el vaho pestilente que sus señorías –de manera mayoritaria—exhalan en sus intervenciones. Ante las preguntas del oponente se esquiva la respuesta o se contesta con un insulto o con un “y tú más”, y generalmente mintiendo. La indigencia mental y la indecencia forman mayoría en el hemiciclo de las Cortes. ¡Y los palmeros!, esos aplaudidores cuya única labor parlamentaria es la de desgañitarse batiendo palmas a todo cuanto diga el jefe de su grupo. Y el rechazo casi unánime y malevolente a la excelencia; basta que una diputada destaque (suelen ser ellas) por sus argumentos y su oratoria para que la agresividad de la Cámara, con los dientes afilados, se le vuelva en contra y para que su propio partido la repruebe (la envidia no se queda en medias tintas).

Abolir

La moralidad ya ha sido abolida; ahora es la monarquía la que se intenta abolir. El proyecto va mucho más lejos. En el caos y la miseria las esperanzas buscan un tirano como el náufrago busca la salvación en un madero. Los mesías hacen fila para ser el elegido.

El don, la gracia y la excelencia

Ahora que la mediocridad ha impuesto por doquier sus fueros y normas y que se desprestigia el merito, me apetece –como buen mediocre y por ir a la contra—nombrar el don, la gracia y la excelencia, con nostalgia aunque brevemente. Hacen referencia esos términos a cualidades o habilidades que alguien posee, pero en su uso cotidiano presentan matices que los diferencias.

Con el “don” se alude a capacidades innatas. “Fulanito tiene un don para las matemáticas; menganito tiene un don para el baile”. Desde la niñez y sin apenas aprendizaje, el don que poseen hace distinguidos a ciertos individuos. La infancia, digo, es el ámbito temporal donde el “don” más resalta.

A la “gracia”, en cambio, se suele llegar por disciplinas y esfuerzos extenuantes, aunque si se tiene un “don” de apoyo el camino se allana mucho. Me refiero a la gracia en su acepción de elegancia y armonía de movimientos; es la “gracia” del cuerpo. Un cuerpo con gracia para ejecutar una acción no parece hacer esfuerzo. Los movimientos surgen fluidos y acompasados, son como pinceladas maestras en un lienzo aéreo. Tirunesh Dibaba, la atleta etíope de larga distancia es un ejemplo de ello. Verla correr los 5.000 metros con la apariencia de una frágil gacela, flotando en el aire de la pista sin que el esfuerzo pinte mácula alguna en su rostro, es ver la gracia en estado puro, transformada en belleza. Nadia Comaneci en los ejercicios gimnásticos o Fred Astaire en el baile son otros buenos ejemplos.

La “excelencia” tiene sus peculiaridades. Señala al que destaca, a aquel o aquellos que se han mostrado superiores compitiendo. En razón de esa competencia puede generar envidia e impotencia en los mediocres, así que no siempre está bien vista. Su campo abarca el de todas las cualidades y habilidades, pudiendo ser excelente en varias: Camilo José Cela era excelente escribiendo y también absorbiendo el agua de una palangana con el ano.

Credulidad

Resulta asombrosa nuestra credulidad. El cristianismo se mantuvo 2.000 años en Europa con el señuelo de un Dios y de un Cielo que  jamás han sido vistos, y con una cohorte de milagros que jamás nadie presenció. Bien es verdad que sus creencias se reforzaban con la amenaza de la hoguera, y que el “ver para creer” del Apóstol Tomás estaba muy mal visto. Hoy en día, la Iglesia del Cambio Climático repite semejante cantinela y los creyentes forman multitudes inmensas. De todas las calamidades que se predicaron en los años ochenta y noventa (la desaparición de los casquetes polares; las ciudades costeras de Europa y Norteamérica anegadas; los desiertos extendiendo su manto de arena por todo el planeta; la desaparición de las islas del Pacífico; las sequías espantosas; los calores insoportables…), aunque el pronóstico era para el nuevo milenio,  no se han cumplido ninguno. Pero la gente sigue convencida de que están a punto de ocurrir. Mientras tanto, nos ofrecen raciones gigantescas de circo y alarmismo, con la niña Greta y el presidente de la ONU en el estrellato. El “ver para creer” está proscrito; hoy impera el “creer para evitar el fin del mundo”. Sin prueba fehaciente alguna, los cristianos creen en un dios trino y los fieles de la nueva Iglesia creen en el cambio climático antropogénico, creen que la mano del hombre es la causante del Calentamiento Global. Unos y otros esperan temblorosos el final de los tiempos, el Apocalipsis final.

Sentimientos y animalidad

En los mejores sentimientos anidan las víboras más venenosas. El amor a los animales, si franquea ciertos límites, puede convertirse en odio a la humanidad. Ha habido toda una orquestación mundial para erradicar la rudeza de los hombres, para sensibilizarlo al extremo de hacerle sentir la muerte de una medusa. Se ha legislado, se han otorgado derechos, se han levantado altares de amor a los animales, y, como consecuencia, se sustituyen niños por mascotas y se evita la relación humana, incluso se detesta.

Por supuesto amor a los animales se nos pide que mutilemos nuestra animalidad. Esa que reclama venganza y crueldad frente al enemigo. Pero la animalidad reprimida se vuelve contra uno mismo y contra lo humano en general. Que nadie se lleve a engaño, Caperucita y el lobo son la misma cosa, forman parte del  individuo, así que suele ser habitual que quienes más se visten de piadosos sean quienes más odien.