Una breve y singular historia de España I

 

Si el infortunio de tener los políticos que  tenemos trajera para España la hora de su epitafio, se podría decir de los españoles, “Malograron siempre sus posibilidades por la constante lucha que mantuvieron entre ellos”. Ya lo dijo Bismarck con otras palabras: “¡El día que estos españoles dejen de pelearse, España será la leche! Pero soy pesimista al respecto. Si dejamos de pelear entre nosotros nos aburrimos, y el aburrimiento nos resulta insoportable.

Llevábamos 50 años de próspera tranquilidad, con la mejor calidad de vida y el mejor sistema sanitario de Europa (es dicho por todos los que nos visitan, y, mis hijas, que andan por esos mundos, lo atestiguan), y levantó la pelea el gobierno de Cataluña, arengando a la lucha, con la invención de una historia propia asombrosa, de míticos héroes, sabios y gigantes. En España, dicen ellos, somos villanos, enanos e ignorantes. ¡Qué se le va hacer! El aburrimiento es siempre intolerante. Pero como idiotas hay en todas partes, el ínclito Zapatero se sacó de la manga una Ley de Memoria Histórica con el fin de que el odio entre españoles no muriera por falta de alimento.

Otros países aprendieron a combatir el aburrimiento laborando. En Holanda, en Suecia, en Gran Bretaña, en Suiza, en Norteamérica, en Alemania, el luteranismo y el calvinismo llenaron la vida de miedo y tinieblas a la vez que enseñaron a sobrellevarlas sistematizando el trabajo. Pero en España no tuvimos ese aprendizaje, así que sigue siendo la pelea ideológica –no el debate—nuestra labor más esmerada. ¡Ya lo iremos viendo!

mapa religioso

En fin, las diferencias entre nosotros empiezan por ser climáticas y orográficas. Si uno bordea nuestra costa, desde el Mediterráneo al Cantábrico, encontrará zonas de calas, acantilados, estrechas playas, mares de arena en el Levante, pedregosas playas azotadas por el viento, hermosas rías y frías playas, mares bravíos, ensenadas y recodos encantados. Todo un espectáculo de variedades. Adentro, la alta montaña pirenaica, macizos escalonados por toda la geografía de España, los inmensos llanos de las dos Castillas, el frío estepario de Teruel, Soria, y Ávila, el bochorno asentado en Córdoba y Sevilla y en Écija, la sartén de Andalucía… ¿Cómo se van a criar gentes semejantes en esos climas y en esas orografías? Montaña y llano, calor y escarcha, zonas de perenne primavera no muy lejos de otras con un mes de invierno y once de infierno…, ¿no son causa de caracteres diferentes?

relieve españa

A construir esas diferencias contribuyeron también las invasiones y sus asentamientos. De todos los colores. Celtas en la zona norteña, cartagineses y griegos en la costa mediterránea, romanos por toda la península. Estos últimos nos dejaron su lengua y su Derecho, pero cuando en todo el imperio romano se perdieron los valores que les habían hecho grandes, cuando desapareció el orden social y el caos sobrevino, aparecieron los bárbaros del norte y en toda Europa entraron las tinieblas.

romanos en españa

Primeramente vivieron a España tres pueblos germánicos, suevos, vándalos y alanos. Los primeros dejaron mayor huella,  asentándose en  Galicia, León, Asturias y norte de Portugal. Poco más tarde, llegaron los visigodos, que reinaron en toda España. A los dos siglos y medio de su llegada, nos visitaron los árabes. Con malas intenciones llegaron, y pronto sometieron a todas las poblaciones. La primera de sus oleadas provenía del Yemen y Siria, y mucho más tarde nos volvieron a invadir Almohades y Almorávides, provenientes del Magreb, de Marruecos, Mauritania, Sáhara, Argelia.

reino visigodo de toledo

Para contener la primera oleada musulmana, el emperador Carlomagno dejó unas cuantas gentes en el noreste, en la parte norte  de lo que hoy es Cataluña y la parte este de Aragón, en lo que se conoció como Marca Hispánica. Venían del sureste de Francia y hablaban el Limusin. Con el tiempo abundaron como conejos. Son los que hoy se consideran catalanes de pura cepa, minoritarios en Cataluña pero muy suyos, y muy serviles cuando es menester. No se sabe si la invasión napoleónica dejó mucha simiente en la población española, aunque sí de ideas liberales, que nos hacían buena falta. Me refreno, volvamos al principio, a los iberos.

Apartando a un lado el misterioso caso de Tartessos, nombrado por Hecateo en el siglo VI a. C. y por la Biblia, los primeros habitantes que se establecieron en la península ibérica, fueron, claro, los Iberos. Bien es verdad que los vascos de arraigo, creen que la población vasca es anterior y distinta, y según el inventor del nacionalismo vasco, Sabino Arana, y de su discípulo, Arzalluz, la población vascongada proviene poco menos que del cielo, tal vez de una cohorte de ángeles. Pero a todas luces la lengua vasca es un residuo del ibero inicial, habiéndose traducido casi tres mil textos iberos a través del eusquera. Sucedió que un buen día llegó un contingente celta desde Bélgica y se unió con los iberos de las vascongadas. De esa unión provienen los vascos. Una mezcla semejante a la que se dio en otras zonas peninsulares, norteñas sobre todo.

Mapa pueblos prerromanos

Y estos seres ancestrales nuestros, los iberos, ¿de dónde provenían?, ¿de los ángeles, como aseveraban los dos próceres vascos nombrados? Pues no. El historiador Jorge Alonso y el doctor Arnáiz, inmunólogo, han hallado extraordinarias similitudes lingüísticas y genéticas entre los vascos y el pueblo Tuareg, que lo forman bereberes saharianos extendidos por Marruecos, Argelia, Mauritania y el Sahara. Es decir, zona de la que procedían Almohades y Almorávides. Así que, en todo caso, los ascendientes del ínclito Sabino Arana y del muy suyo padre Arzalluz, el del Rh (-), si eran ángeles, eran ángeles muy morenos.

CONTINUARÁ…

La Revolución ha llegado

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Que a nadie se lleve a engaño: la revolución socialista ya ha llegado a España; ya ha empezado a llamar a las instituciones del Estado, no con aldaba, sino a cañonazos. Cuando Pedro Sánchez dice que legislará contra la mentira, lo que pretende es imponer un control político sobre los medios de comunicación, que conllevará el cierre o la penalización de aquellos que expresen una ideología distinta a la suya socialista. Cuando la ministra Celaa dice que los hijos no son de sus padres, lo que nos está mostrando es el propósito de que el Estado asuma el control y la educación en exclusiva de los hijos. Cuando el presidente del gobierno dice que hay que desjudicializar la política, lo que está diciendo es que el poder judicial  debe someterse al poder político del Estado. O dicho más claramente, que se acabó la separación de poderes. Cuando Pedro Sánchez rehúsa entrevistarse con el presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, y el ministro José Luis Ábalos se reúne en secreto en el aeropuerto de Barajas con la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, lo que nos están diciendo es que este gobierno apoya al dictador venezolano Maduro. Cuando este gobierno se dirige a crear una Comisión de la Verdad con la misión de penalizar a todo el que discrepe públicamente de la versión oficial sobre la Memoria Histórica de los últimos cien años, lo que nos está diciendo es que las libertades y los derechos individuales se han acabado.

El nuevo gobierno emplea el neolenguaje que describe Orwell en su novela 1984. La inversión de la verdad, la lógica contra la lógica, el Ministerio de la Verdad para atajar todas las desviaciones. La mentira como arma revolucionaria, según la expresión de Lenin. Los principios de propaganda del nazi Joseph Goebbels: Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos. Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave. La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite lo suficiente, acaba por convertirse en verdad”.

Las condiciones para imponer un sistema totalitario resultan inmejorables:

  1. Siguiendo el principio rector del comunista Gramsci, la imposición de la hegemonía cultural de la ideología social-comunista ya se ha logrado: las instituciones, los medios de comunicación, la Universidad, las redes, ya están mayoritariamente en poder de esta izquierda.
  2. Existe un malestar generalizado por la corrupción política existente.
  3. Hay una extensa red clientelar, de estómagos agradecidos, que medran a costa de su apoyo ciego a los dictados de este nuevo gobierno (observatorios de ideología de género, actores, profesores y funcionarios metidos a dedo, ONGs de distinto pelaje, etc.)
  4. Una Comunidad Europea débil, sin norte, dominada por un funcionariado indolente y muy bien pagado.
  5. Una juventud a la que han hecho creer que tienen derecho a todo sin aportar nada, y que sabiamente han radicalizado.
  6. Unos líderes revolucionarios capaces y que utilizan todas las armas revolucionarias a su alcance. Pablo Iglesias se guía por un programa de engaño muy bien trazado; Pedro Sánchez utiliza la mentira como arma. De los dos se podría decir: no se les conoce una sola verdad. Como todos los líderes revolucionarios del siglo XX, dicen luchar por liberar a los necesitados pero ninguno de los dos ha trabajado jamás ni ha cotizado a la Seguridad Social.
  7. A ninguno de los dos les importa lo más mínimo recortar libertades, llevar a la miseria a la población o emplear cualquier medio, por indigno que sea, para alcanzar el poder total.
  8. Unas huestes feministas y comunistas amamantadas en el odio que son la fuerza de choque (en la calle, en las redes…) para acallar toda oposición en contra y para imponer sus criterios contra jueces, fiscales etc.

Así que a nadie se lleve a engaño, la revolución ya está aquí, y tiene intención de quedarse, imponiendo un sistema socialista totalitario. El ministro Ábalos, ha sido tajante y elocuente al respecto: “Algunos están en la política de paso, yo no, yo he venido para quedarme. A mí nadie me echa”. En su neolenguaje, en el que se identifica con la revolución, sus palabras quieren decir que el Socialismo ha llegado para quedarse, para instaurar el paraíso; y si para eso hay que mentir por costumbre, si para eso hay que saltarse la ley y la Constitución al estilo del chavismo venezolano, si para eso hay que hacer fraude electoral, acabar con la independencia judicial y con el legislativo, se acaba. Contra viento y marea la revolución socialista ha llegado para quedarse e instaurar su dictadura.

Ante esta tesitura, lo primordial en cuanto a la opción política que debería plantearse cada individuo no es la de si ser de izquierdas o de derechas, sino si prefiere vivir al amparo de un sistema democrático o de uno totalitario. En todo caso, téngase en cuenta, esta es una revolución que nace de la abundancia y la desorientación, y que puede dirigirse hacia la miseria y el absolutismo. Pero lo propio del ser humano es la locura.

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CATALUÑA, ¿DERECHO A DECIDIR?

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¿Es el “derecho a decidir  algo más que un eslogan? Me estoy refiriendo al derecho a decidir alegado por el independentismo catalán como argumento principal de sus reivindicaciones:  la celebración de un referéndum –restringido a los ciudadanos catalanes—cuyo hipotético resultado favorable sería vinculante y forzaría su separación del resto de España. Digámoslo de otra forma: ¿contiene tal derecho sustancia  argumental, o se trata solo de palabras fetiche que una ideología desquiciada dicta como fantasía delirante a una generación adoctrinada hasta la médula, a una generación que ha tomado la lucha por la independencia como un motivo para la épica, para sentir una emoción de la que ha carecido por completo a lo largo de su vida? Sea lo que sea, sustancia argumentativa o mero eslogan –lo cual trataré de dilucidar—lo cierto es que ha mostrado gran eficacia en su propósito.

Muchos eslóganes compuestos de palabras fetiche han sido lanzados –desde ese histérico programa de lograr la independencia contra viento y marea—para uso y alucinación de las masas juveniles catalanas adoctrinadas: España nos roba, libertad para Cataluña, etc. Téngase en cuenta que de aquella disyuntiva en que se debatía Apollinaire, el orden o la aventura, la juventud siempre elije esta última, y, careciendo de necesidades básicas, sin emociones reseñables en su vida y en la seguridad de salir indemnes de cualquier algarada, les resulta placentero hacer la aventura revolucionaria.

Pero tales eslóganes, con su referencia a las palabras fetiche, libertad y patria, han desatado históricamente las emociones de descerebrados de toda índole. El recurso a utilizarlas es antiguo, no ha habido dictadura en el mundo que no la haya empleado: los bolcheviques decían luchar por la libertad, Hitler, Maduro, los Castro en Cuba, son otros grandes “libertadores” de la patria. La libertad la ensalzan a menudo quienes pretenden acabar con ella.

En referencia al título, hemos de dilucidar quién tiene derecho a decidir sobre qué poder público ostenta la soberanía en Cataluña.  Veámoslo del siguiente modo: que viviendo en una comunidad social y política consolidada, una parte de ésta –un restringido “nosotros”—, tenga todo el derecho a decidir sobre aquello que es suyo con carácter exclusivo y sin cargas (siempre y cuando tal decisión no afecte al resto de la comunidad en alguno de sus derechos) parece fuera de toda duda.  También lo parece el derecho a que se restituya a sus antiguos propietarios aquello que les ha sido arrebatado previamente de modo ilegal o por la fuerza. Bien…, el independentismo quiere apoyar la sonoridad democrática que desde luego tiene el “derecho a decidir”, con hacer ver que se cumplen los dos supuestos mentados, un derecho exclusivo de los catalanes para poseer, y un derecho a que se les restituya una soberanía territorial que les fue usurpada –dicen ellos—hace ahora tres siglos. Pero, ¿Se encuentra Cataluña en alguno de estos supuestos?¿Poseen los que viven en Cataluña derechos exclusivos sobre este territorio y sobre todo cuanto le atañe? Vayamos por partes.

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Tradicionalmente se ha reconocido el derecho de restitución de soberanía a aquella población que la ha poseído de forma continuada a lo largo de la historia y que le ha sido arrebatada por la fuerza en fechas relativamente cercanas. Esa es la razón por la que la ONU, en ese sentido, dictaminó a favor del derecho a decidir sobre la soberanía de las antiguas colonias y protectorados de los imperios europeos de los siglos XIX y XX. Sin embargo, Cataluña no ha tenido jamás en su historia entidad como nación (si bien es cierto que el concepto “nación” cobra el significado que tiene hoy en día a partir de la época napoleónica), ni siquiera soberanía propia. Cataluña formó parte de la llamada Marca Hispánica, que dependía de los monarcas carolingios, y que estaba constituida por condados. Más adelante pasó a depender de la Corona de Aragón, y entró a formar parte de España con los Reyes Católicos en 1479. La paranoia de que Cataluña perdió su soberanía tras la Guerra de Sucesión española, en 1713, no la sostiene ningún historiador serio. De hecho, hubo en Cataluña partidarios de los dos bandos, del bando de Felipe de Borbón y del bando del Archiduque Carlos de Austria, y todos ellos luchaban por España en nombre del rey, y con especial énfasis Rafael Casanova, a quien el independentismo catalán rinde, extrañamente, singular pleitesía.

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Si retrocedemos aún más en el tiempo, tampoco fue el territorio que hoy llamamos Cataluña una entidad separada;  desde los tiempos de Roma se reconoce una unidad geográfica y de caracteres comunes que se llamó Hispania. Así se pone también de manifiesto por la participación de los reinos de Navarra, Castilla, León y Aragón (en el cual estaban integrados los condados catalanes) en la batalla de las Navas de Tolosa contra los almohades musulmanes. Otro signo de unidad territorial es que, de manera explícita los titulares de esos reinos acuden a rendir pleitesía a Alfonso VI de Castilla-León cuando en 1077 adopta el título de Emperador de toda España.

Faltándole razones históricas, el independentismo hace recaer la alegación de exclusividad en una supuesta identidad catalana basada en la yuxtaposición de un territorio, una lengua y (en el fuero interno de muchos de sus dirigentes) una raza.

Pero, ¿existe tal yuxtaposición?, y, en caso de que así fuere, ¿denotaría derechos de exclusividad?

Las razones de identidad por territorio, raza y lengua,  ensalzadas por todos los nacionalismos excluyentes –entre ellos los de corte fascista y el mismo nazismo alemán— han sido reforzadas en los últimos cuarenta años de la mano del antiguo presidente de la Generalitat catalana,  Jordi Pujol con el propósito de presentarlas como certificado de legitimidad de los derechos que se alegan.  Para ese propósito, la historia ha sido tergiversada hasta extremos esperpénticos[1]: se han reformado los mapas, haciendo aparecer de la nada histórica una nueva entidad que denominan “Països catalans” (países catalanes), en los que se incluyen las Islas Baleares, la Autonomía valenciana y parte de los territorios de la actual Aragón. En cuanto a la lengua, habiéndose hablado hasta nuestros días de forma muy mayoritaria el castellano, se ha querido suprimir esa lengua común mediante una educación y una enseñanza impartidas exclusivamente en catalán. En cuanto a la raza, aunque defender en nuestros días una singularidad racial no resulta políticamente conveniente, muchos adalides del  independentismo[2] no han podido evitar manifestarse con desprecio hacia los ciudadanos de otras regiones españolas[3] o hacia los inmigrantes provenientes del resto de España que han recalado en Cataluña, o incluso hacia los que meramente hablan en castellano, tildándoles de bestias[4].

Así que el independentismo catalán ha querido forzar  una imagen de Cataluña –con mano de hierro y con una política de acoso que nada envidia a la practicada en los regímenes fascistas—en la que se yuxtapondrían idealmente tres factores, el territorial, el lingüístico y el racista o supremacista. Todo ello con el ánimo de presentar derechos de exclusividad. Pero, como he mostrado, tal imagen no se encuentra en la Cataluña real sino en las mentes calenturientas de los independentistas, aunque en esa labor fraudulenta se hayan empleado con denuedo los medios de comunicación y los responsables de Educación catalana durante los últimos cuarenta años.

Ese intento de falsificar la realidad del bilingüismo y de la cultura de raíz española reinantes en Cataluña se ha llevado a cabo mediante un sistema de adoctrinamiento grandioso que ni siquiera Hitler o Stalin pudieron llevar a cabo con la extensión e intensidad con que ha sido llevado a cabo en Cataluña. Nada puede resultar más falso que la identificación de una población con una lengua donde más del 75% de los apellidos son no catalanes y donde el castellano es la lengua materna mayoritaria. El desprecio hacia esta mayoría castellano parlante (y hacia los que presentan apellidos no catalanes[5]) es quien funda el nacionalismo catalán.

Así que no les asiste la historia en su empeño, pues su pertenencia a España lleva siglos bien consolidada, ni nunca se les ha arrebatado una soberanía plena –que  nunca han tenido con la amplitud de la de ahora—ni  su pretensión de unidad territorial, lingüística o de raza presenta realidad alguna.

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Así que, en verdad, lo que se pretende con el derecho a decidir—mero eslogan falsario, como se ha podido ver, sin argumentos de verdad que lo respalden—es quitar los derechos que les asisten a los demás españoles a decidir sobre Cataluña y considerarse en ella como en su tierra; lo que pretende es arrogarse el derecho de negar al resto de la comunidad “España” su derecho sobre una parte de su territorio; es conculcar los derechos de los demás. Es más, asevera el ala más radical del independentismo que solo son catalanes aquellos que hablan catalán y quieren la independencia de Cataluña[6].  Es decir, su derecho a decidir, es un atentado contra la esencia misma de la democracia, la que señala que Sobre lo que es de todos han de decidir todos.

Pretenden estos independentistas que su “nosotros” particular ostenta derecho exclusivo para decidir y para apropiarse de un territorio que es de todos. Esa pretensión es semejante a la de quien tras haber participado en construir con otros una casa en común quiere ahora quedarse con la planta baja, la que se presta a poner un negocio y la que sirve de entrada a las habitaciones de los demás. Porque sus puertos, sus industrias, sus comunicaciones ferroviarias, sus autopistas y su red sanitaria han sido construidas con el esfuerzo de todos los españoles. A esos independentistas no les importa siquiera que la mitad de la población vaya contra el proyecto de segregación. El derecho a decidir, como los demás eslóganes que emplean y como su mismo programa, no son otra cosa que engaños destinados a adoctrinar a la población con el propósito de ocultar la corrupción extrema reinante entre los que ahora son los dirigentes del independentismo; una huida hacia adelante que puede destruir España y provocar enconos de difícil reparación, tal como sucede ya en la mayoría de las familias catalanas. Acerca de lo que es de todos los españoles han de decidir todos los españoles.

[1] Sirvan como ejemplo los intentos burdos del Institut Nova Història de catalanizar a Santa Teresa, Colón, Hernán Cortés, Ignacio de Loyola, Leonardo da Vinci, Erasmo, El Bosco, Cervantes y El Quijote. Las teorías de los Bilbeny, Cucurull y compañía reciben, desde hace años, jugosas subvenciones y premios de entes nacionalistas y el apoyo público de políticos como Pujol, Rull o Carod-Rovira.

[2] Excepto para los chiflados miembros de la Nova Història

[3] Es muy conocido el desprecio de Pujol hacia los andaluces.Oriol Junqueras, habla incluso del ADN diferencial.

[4] Como se atrevió a decir el actual presidente de Cataluña, el señor Torras

[5] El que solo existan apenas un 15% de apellidos no catalanes entre los altos cargos de la administración da idea de la raíz de las reivindicaciones.

[6] No ponen la exigencia de poseer apellidos catalanes porque su número sería irrisorio.

Ingeniería social

En el 324 a.C. Alejandro Magno desposó a dos princesas persas e hizo casar a 10.000 soldados griegos, oficiales y generales, con mujeres de ese país. El suceso se conoce como Las bodas de Susa, y tuvo la intención de ser una obra de ingeniería social.  

Alejandro poseía ese grado de endiosamiento que ha conducido a algunos hombres a querer modelar al mundo y a sus gentes de acuerdo con su deseo. Hablo del deseo de un hombre que se cree poco menos que un dios.  Alejandro pretendió mezclar las razas y las culturas del mundo bajo su dominio, pero, en aras a explicar sus ansias de conquista, esa razón es subsidiaria de sus ansias de gloria. Como buen griego, el ansia de gloria era su aspiración más elevada. Debajo de su almohada siempre había una Ilíada y en ella un Aquiles a quien admirar y emular.

Alejandro Bifronte, Hitler y Lenin, son tres ejemplos magníficos de este tipo de hombres dominados por el deseo de gloria y poder. En nombre del comunismo, de la raza, la tribu o el imperio, hacen de las gentes un juguete para sus designios, y los manejan hacia la destrucción y el padecimiento.  Se consideran a sí mismos mesías redentores de la humanidad, ¡que el cielo nos aleje de ellos! Lo cierto es que Alejandro fue el primer gran promotor de ingeniería social de la Historia. Pero ha habido otros muchos.

El 17 de julio de 1945, pocas semanas después de la rendición de Alemania, se reunieron en la ciudad de Postdam los líderes de las principales potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial. Con el supuesto fin de evitar mezclas de lenguas, culturas y sentimientos nacionalistas que pudieran conducir a odios y enfrentamientos futuros en la Europa Central –esto es, con intención contraria a la mostrada por Alejandro—, Churchill, Stalin y Truman ordenaron el mayor desplazamiento de masas de población que se había producido nunca.

La URSS se engrandeció hacia el oeste avanzando 300 km. y engullendo una tercera parte de Polonia. Los polacos y ucranianos que vivían ancestralmente en esa zona, tuvieron que emigrar a la nueva Polonia y a Ucrania. Lo que había sido la Prusia Oriental (parte de Alemania), se repartió entre Polonia, Ucrania y Bielorrusia, y sus habitantes fueron deportados a la nueva Alemania. A Polonia le asignaron un territorio que se adentraba 150 Km en el interior de Alemania, así que todos los alemanes que vivían dentro de la nueva frontera polaca fueron instalados en la Alemania ocupada por los Aliados. En total se produjeron 18 millones de desplazamientos, en condiciones de miseria[1]. Todo ello con el propósito, repito, de evitar mezclas sociales que pudieran generar odios nacionalistas[2]. Fue todo un plan de ingeniería social a gran escala que añadió sufrimiento al sufrimiento padecido por la guerra, pero tuvo bastante éxito en sus propósitos.

Un proyecto que fue criminal fue el que llevaron a cabo los Jemeres Rojos en Camboya bajo el liderazgo del comunista Pol Pot. Trasladaron a varios millones de personas desde las ciudades al campo porque allí se iba a instalar el novedoso paraíso comunista. El asunto terminó con dos millones de muertos: todos aquellos que no mostraban fe irredenta  en el modelo comunista-campesino camboyano.

Hoy en día se está llevando a cabo un proyecto de ingeniería social de un tamaño que puede resultar ser muchísimo mayor que los expuestos, pero que tiene un propósito adverso al que se conformó en la conferencia de Postdam. Con la excepción de Soros, a quien se conoce por promover el aborto en medio mundo, financiar a las LGTBI, y dar apoyo a la emigración musulmana hacia Europa, pocos  otros nombres se conocen, aunque se sabe que el proyecto lo alienta y patrocina la ONU y el Consejo de Europa (digamos, más exactamente, los altos funcionarios de esos organismos)

Este proyecto mundial de ingeniería social se suele vincular con un pretendido Nuevo Orden Mundial que llevaría en su programa una globalización cultural, económica y moral. En fin, el propósito de esta ingeniería social presenta semejanzas con el propósito de mezcla de culturas y razas que animó a Alejandro. Al menos eso es lo que manifiestan los hechos, porque las intenciones nunca son claras.

Algunos de estos hechos son que la ONU, y en otro modo el magnate Soros, patrocinan en todo el mundo políticas en favor de la ideología de género, políticas proabortistas, la liquidación de la familia tradicional, quitar el rol de la educación y la patria potestad a los padres, el confraternizar con países con graves déficits democráticos y de libertades, como Cuba, Irán, Venezuela (recientemente ha entrado en el Consejo de los Derechos Humanos de la ONU), mientras se ataca con saña a otros países que respetan escrupulosamente esos derechos y libertades, y, crear un alarmismo medioambiental extraordinario con el llamado Cambio Climático…  Y, sobre todo, alentar una emigración sin aparentes limitaciones desde África a Europa y desde Latinoamérica a EEUU.

Tal plan de globalización y de migración, sin precedentes en magnitud a lo largo de la historia, parece ser un calco de la agenda del socialismo del siglo XXI[i]. El plan resulta sospechoso por paradójico: sus políticas incentivan la baja natalidad en Europa mientras que niegan programa educativo alguno para disminuir el drama de la alta natalidad –que conduce a la miseria y al éxodo—en África, en donde  en algunos países como Nigeria llega a ser de más de siete hijos por pareja. A cambio de esa falta de interés por reducir la ratio demográfica de África, se favorece la emigración hacia Europa.

Mi opinión personal es que tales políticas migratorias representan un gran peligro para Europa. Veamos: la mayoría de los inmigrantes son musulmanes y, como ya se ha puesto más que de manifiesto en Alemania o en Francia, la convivencia multicultural ha sido un absoluto fracaso. Los jóvenes venidos se radicalizan en el Islam y se convierten en enemigos de Occidente y de sus libertades. Un crecimiento de la población musulmana, tal como está ya ocurriendo en países como Holanda y Suecia, es una fuente de conflictos y causa con seguridad la rotura de la convivencia. Además existe la amenaza, tal como algunos islamistas radicales proclaman, que en caso de alcanzar la mayoría en algunas regiones europeas[ii], impondrán la Sariah[iii], es decir, acabarán con los derechos y las libertades.

Pero junto a esos planes de ingeniería social de la ONU que tanto jalea la izquierda, figura en su programa (con especial relevancia) el alarmismo –hasta el grado de convertirse en chirigota—que  se está desarrollando para la concienciación de la población mediante el miedo y el garrote en la lucha por ese misterio que es el Cambio Climático; y otro tanto con la llamada Ideología de Género. Es decir, además de programas de ingeniería social imponen un dogmatismo característico de la Edad Media en temas como estos señalados o en otros como en la Educación. Cada día la ONU se parece más a una Iglesia.


[1] Se dio la circunstancia de que una buena parte de los ucranianos desplazados y de los ucranianos y rusos prisioneros de los alemanes se negaron a volver a la URSS de Stalin. Quienes no consiguieron quedarse fueron enviados al Gulag nada más llegar a la patria comunista, pues Stalin se había hecho con las listas de sus nombres.

[2] Los odios no nacen de la convivencia de culturas sino de ideologías nacionalistas interesadas –como se palpa actualmente en Cataluña—o por credos religiosos que pretenden imponer su supremacía y su dictado de odio. Es decir, nacen por ideologías de odio.


[i] Convivencia multicultural, ideología de género, políticas de protección medioambientales, leyes de protección animal, propulsión al igualitarismo económico, combatir la familia tradicional, atacar el individualismo, imponer la colectividad, hacer desaparecer los valores tradicionales, atacar el cristianismo y defender al Islam…

[ii] Declara el líder de los Verdes de Alemania que espera con ilusión que en Europa sea mayoritaria la población musulmana. Su estupidez me recuerda a la de los intelectuales franceses que defendían la URSS con uñas y dientes. Me parecería correcto que al alemán le dieran doble ración de islamismo travistiéndole de mujer y obligándole a vivir una temporada en Arabia Saudí o en Afganistán, y de manera semejante deberían haber hecho con aquellos intelectuales franceses de los que hablo, llevarlos a vivir a Moscú con Stalin presidiendo la URSS.

[iii] Sería verdaderamente trágico que la democracia y la libertad de pensamiento y palabra conseguida en Occidente tras de muchos siglos de lucha contra el dogmatismo religioso, se fuera al traste en nuestros días gracias a los planes de ingeniería social de la ONU y al odio y a la ceguera de una parte de la izquierda.

Escohotado, los Mesías y el Comunismo

 

Cuando un libro muestra una profunda y documentada investigación de los temas que allí se tratan, y a ello añade la honradez y la valentía intelectual de que siempre ha hecho gala su autor –junto a una prosa clara, precisa  y hermosamente conformada—, el lector que ame el conocimiento libre de borrones ideológicos puede estar de fiesta y sentirse gozoso. Eso me ha ocurrido a mí con la lectura de Los enemigos del comercio, de Antonio Escohotado, quizás el libro más revelador y de investigación más amplia y exigente de todos los que hayan sido publicados jamás en España, y una de las más importantes obras de conocimiento de todos los tiempos y lugares.

Advierto que leerlo lleva su tiempo y que son precisos algunos conocimientos previos, no en vano se trata de tres tomos con más de 700 páginas cada uno. Pero si uno es amante de la verdad y enemigo de las manipulaciones ideológicas, el tiempo empleado le será gratificado de modo amplio con gozo y con revelaciones que nos han sido escamoteadas sistemáticamente por la intelectualidad europea durante el siglo actual y el pasado. El mismo autor declara que en los comienzos de su investigación –que se prolongó durante 19 años—consideraba de manera bastante benigna cierta una ideología política, y que de su iniquidad sólo en forma de intuición tenía alguna sospecha.

Digamos que la obra versa sobre el Igualitarismo a lo largo de su historia (aunque esta palabra apenas aparece en sus numerosas páginas, y Escohotado se refiere a ellos—aunque presentan distintos matices—como pobristas, ebionitas, enemigos del comercio, los últimos serán los primeros, comunistas,  y otros nombres que nunca son epítetos porque no juzga, más bien expone).

ebionitas

El recorrido histórico del primer tomo abarca desde Grecia hasta la primera Revolución Industrial, recalcando el nacer del pobrismo con los Esenios y con quienes predican esa doctrina, Juan Bautista y Jesús de Nazaret. Prosiguen varios capítulos en que se describe el ataque a la usura y al comercio por parte de la Iglesia durante todo el periodo de la Edad Media. El renacer del comercio en la Baja Edad Media, la importancia de la Hansa, la Reforma protestante, los grupos comunistas que entonces surgieron, como los husitas, la nuevos conocimientos de Economía, el impulso ofrecido desde Holanda al comercio, son algunos de los temas que se tratan.

lenin y stalin

En el segundo tomo la Revolución francesa toma la palabra,  y también los líderes sociales y tendencias económicas que se sucedieron. El nacimiento del socialismo utópico, el comercio en las colonias norteamericanas, las sectas comunistas en el Nuevo Mundo, las utopías, Marx y Engels, el sindicalismo, las revoluciones socialistas en la Europa del siglo XIX y comienzos del XX.

Siendo los dos primeros gozosos en extremo, el tercer tomo, a mi parecer, los desborda, pues con una documentación ingente y certera y precisa con lo narrado, da cuenta de los procesos políticos, económicos y sociales que siguieron a la Revolución Soviética, las grandes hambrunas, las grandes represiones, el Gulag, los fusilamientos en masa, y las vicisitudes de sus líderes y de los intelectuales comunistas. Y viene entonces el relato de la cultura europea y norteamericana desde la Primer Guerra Mundial hasta nuestros días, con el movimiento Beat, los pensadores de la Escuela de Frankfurt, el Black Power, el Mayo del 68, el terrorismo en Europa, los filósofos posmodernistas…

es. franfurt

 Toda una delicia, todo un hallazgo, toda una revelación. Los enemigos del comercio. Creo que tan solo la literatura de Marcel Proust o de Borges me ha proporcionado una satisfacción semejante.

De asuntos sociales varios

 

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Los líderes y las guerras

 

Desde los comienzos de la humanidad hasta la fecha se han sucedido innumerables guerras a las que se ha calificado con los motetes de guerra económica o religiosa o nacionalista o… Pero las guerras, en su causa, origen y esencia no han sido religiosas ni económicas ni territoriales ni… sino que siempre el elemento fuente, el elemento origen, desde donde arrancó el primer movimiento, donde se produjo el nacimiento, ha sido siempre el interés de los líderes. Los líderes que aspiran al poder sobre las gentes y que fanatizan su comportamiento para conseguirlo. Muchos de ellos fueron líderes mesiánicos. Moisés, Juana de Arco, Octavio Augusto, Hitler, Lenin, Mussolini, Chávez, Atila, Gengis Khan, Mahoma, Jesucristo… han sido algunos de los más renombrados.

izquierda derecha

La izquierda, la derecha y sus huestes

 

La izquierda tiene mucho mayor predicamento que la derecha. Hay una razón obvia para ello: la derecha defiende a los emprendedores (a las hormigas, a los que destacan, a los fuertes) mientras que la izquierda defiende a los que no emprenden (cigarras, mediocres, temerosos, menesterosos) en mayor grado que la derecha; y siempre son más numerosos estos que aquellos –y sobre todo, estos tienen mucha mayor rabia y resentimiento.

feminismo

Feminismo e Igualitarismo

 

A lo que aspiraba y lo que reclamaba el feminismo de siempre era a la igualdad con el hombre en derechos, libertades y oportunidades. Hace muchos años que eso se consiguió. Ahora es otra cosa lo que pide el nuevo “feminismo”.

Si el igualitarismo se guía por la envidia, la impotencia, el resentimiento y las ansias de venganza contra el capitalismo y contra los fuertes, ricos y poderosos, ese nuevo “feminismo” se deja guiar por esas mismas pasiones pero dirigidas ahora contra el matrimonio (según ellas símbolo de lo patriarcal) y contra el hombre. El feminismo está conducido por el resentimiento hacia el hombre. El hombre es su enemigo como el capitalismo es el enemigo del igualitarismo. Es una guerra que dirige el odio y el ansia de revancha.

carlismo

España y su pasado

 

Desde 1833 a 1939 se suceden España cuatro guerras civiles, infinidad de actos terroristas y el increíble episodio del Cantonalismo, en el que el Cantón de Cartagena bombardeó y saqueó a los cantones de Almería, Alicante, Águilas, Mazarrón y Torrevieja, e incluso marchó a invadir Madrid; el Cantón murciano pidió ser un nuevo Estado de Norteamérica; y el Cantón de Sevilla convirtiera la Catedral en café cantante y que fuera derrotado por el cantón de Utrera. Pura cosa de locos fratricidas. El sano juicio demandaría olvidar  esa locura y centrarse en construir un futuro alejado de rencores, o, en todo caso, sacar la lección aprendida de que todos esos enfrentamientos deben ser enterrados. Pero la izquierda española parece querer resucitarlos mediante la Ley de Memoria Histórica. En este país no se mira hacia el pasado para aprender de él, sino para regenerar el odio que hubo. Hay gente que vive de avivar esa llama.

 

Justificación y envidia

 

Las creencias rellenan de bellas y falsas justificaciones a la envidia y al sentimiento de agravio, y sobre ellos hace tejer el resentimiento.

elefante

Rareza y efecto

 

Algunas conductas sociales y algunos comportamientos individuales, y también algunas normas morales represivas, exageradas o perversas, tienen, en cambio, un beneficioso efecto social. Nadie diría que el gran tamaño de las orejas del elefante le sirven de refrigerantes en época de calor.

tyranosaurus

Extraños orígenes

 

Increíblemente, los mayores éxitos económicos del comunismo se produjeron en Norteamérica. Algunas sectas cristianas practicaron allí el comunismo desde finales del siglo XVIII, y con gran éxito. Así empezó a desarrollarse el capitalismo en EEUU. También se puede observar tal enorme vuelco en la China capitalista actual. ¿Quién se iba a imaginar que la gallina es el pariente vivo más cercano del Tyranosauros Rex?

robespierre

Legados

 

Apenas trece años median entre la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de Norteamérica (1776) y la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (1789) surgida con los primeros pasos de la Revolución francesa. Ambas declaraciones se asemejan, pero los hechos políticos trastocarían los resultados sociales y económicos de una y otra. La primera fijaría la democracia norteamericana junto a los derechos y libertades de sus ciudadanos –arrastrando la terrible mancha del apartheid a que fueron sometidos los afroamericanos—y posibilitando la gran nación que dominó el siglo XX y que multiplicó la riqueza material, cultural y tecnológica del mundo entero. La segunda se torció por la irrupción del terror jacobino de Robespierre, Marat y Saint-Just, y produjo el imperio napoleónico y el germen para el terrorismo y las dictaduras comunistas. Distintos ambientes pueden hacer germinar santos o asesinos de un mismo huevo.

abismo

Desequilibrio primordial

 

Toda sociedad se encuentra siempre al borde del abismo. Un paso en falso es suficiente para despeñarse. Vivir en sociedad es estar sentirse siempre empujado a la locura. Nuestra naturaleza social no alcanza un equilibrio estable más allá del clan familiar; toda agrupación mayor conlleva siempre  el desequilibrio. Los enfrentamientos, las luchas por destacar, las ansias de sacudirse el yugo tribal, la imposición de los más fuertes, el seguidismo para con los más locos…, desembocan con frecuencia en un abismo. El mundo  ha sido transformado por la acción de mesías, pero todos ellos fueron reo de manicomio.

 

 

Del simplismo ideológico

 

Quiero hablar de aquellos que tienen una simplista visión de alguna parcela de la realidad y que, sin embargo, ofrecen acerca de la misma opiniones rotundas; es decir, de los simples en relación a un tema pero que no dudan en creerse y declararse hábiles conocedores de sus intríngulis. En relación a esas parcelas del conocimiento tales individuos apenas analizan: sus facultades intelectivas parecen obstruidas. Su conducta y sus actitudes se rigen a impulsos de deseos, ideologías, o por simples consignas o proclamas que lanza el grupo social al que pertenecen. En ellos el pensamiento mágico suele tener gran relevancia: los mundos utópicos; la redención de la humanidad o de una parte de ella; el pensamiento y  sentimiento de reciprocidad de situaciones y de justicia universal; la idea de que la maldad habita en el enemigo; la fútil idea de que la mera ocurrencia mental es certificado de validez…

Voy a exponer un ideario al que se suelen adherir o que suelen proclamar los pertenecientes al Simplismo.

  • Repartiendo las riquezas de los que más poseen, todos seríamos más ricos y viviríamos mejor. Esta afirmación, que se la he escuchado a algún “sesudo” profesor universitario, ignora por qué las cooperativas no funcionan, o por qué todas las experiencias comunistas han concluido en estrepitosa miseria y totalitarismo, o que la iniciativa privada ha demostrado ser la fórmula más potente de producir riqueza para todos. Verdaderamente, lo que la afirmación propone es matar a la gallina de los huevos de oro.
  • Los brotes nacionalistas en una determinada región se solucionan concediendo más y más derechos y beneficios a la región y a sus líderes nacionalistas. Esta ha sido la política española con Cataluña y el País Vasco desde la época de la Transición, hace ya más de 40 años. Tal solución ignora la perversa dinámica que mueve al nacionalismo: cuanto más le concedas más demandará, pues su esencia se encuentra en ese pedir más y más: en cuanto se conformara con lo recibido, su existencia como grupo correría grave peligro. Los políticos españoles, o bien han ignorado esta verdad de Perogrullo o bien han escondido su cabeza debajo de la arena esperando temporalmente no ser incomodados en su cómodo sillón.
  • El dinero público se puede gastar a manos llenas porque no es de nadie. Ésta ha sido una proposición seguida muy a menudo por la clase política con el propósito de conseguir clientelismo, sobre todo en Andalucía. Se otorgan subvenciones, se falsifican jubilaciones, se dan pagas ilegales a una parte de la población, con el fin de recabar votos “que nos permitan en el futuro seguir en el sillón”. Tanto se ha abusado de de estas acciones que en muchos simples ha causado la simplista visión de que la riqueza del Estado rebosa de un pozo sin fondo, y que el dinero que se gasta viene caído del cielo.
  • Antes se vivía mejor. Es la cantinela que se viene entonando desde la primera Revolución Industrial, cuando surgió una tecnofobia que se llevó por delante, presas de las llamas, muchas factorías en Inglaterra. Escritores famosos como Víctor Hugo o Dickens –al tiempo que se hacían millonarios—esparcieron la idea de la vida inhumana que se había creado con la industrialización, así como de la mejor vida rural anterior; pero lo cierto es que la renta de las gentes aumentó sustancialmente en aquella época, la calidad de vida mejoró y la población de los países industrializados creció como no lo hacía desde muchos siglos atrás. Ahora sigue la cantinela. El populismo habla de la pobreza, de la miseria extrema, pero no se cuenta que en España se considera pobre a aquel que gana menos del 60% de la renta per cápita, alrededor de 1500 euros. No se cuenta que nadie pasa hambre, que todo el mundo tiene educación y sanidad gratuitas, y que hay cientos de miles de empleos que nadie quiere ocupar porque se vive bien –con buenas ayudas—del desempleo (soldadores, fontaneros, electricistas, peones de la construcción, trabajadores del campo…son empleos que pocos españoles aceptan). Antes se vivía mejor, dicen los jóvenes que solo han vivido en la abundancia.
  • El comunismo es un sistema social maravilloso que ha sido aplicado incorrectamente. Recalcitrantemente, una parcela del simplismo hace suya esta creencia. No vale que todos los experimentos comunistas a lo largo de la historia hayan acabado en desastre; tal hecho no es tenido en cuenta por el simple de turno que siempre encuentra un maligno culpable al que achacar que tal o cual magnífico proyecto comunista se extraviara o se despeñase. El cristianismo, el capitalismo o la traición de la social democracia alemana han sido los culpables más utilizados. La razón de caer recalcitrantemente en tal error es que la creencia en las bondades del comunismo se siente más que se piensa; es decir, suele ser más obra del resentimiento que de cualesquiera otras razones. Pone una venda en los ojos del resentido que le oculta toda evidencia que contradiga su deseo. Gran parte de la intelectualidad europea del siglo XX defendió el comunismo chino o soviético desde las poltronas periodísticas o universitarias: yo les hubiera condenado a vivir en esos regímenes. Cuando en un individuo se une la simpleza producto del ciego resentimiento con su simpleza innata, tenemos al simplón. Algún presidente español ha hecho alarde de esa conjunción de simplezas en periodo aún reciente. Todavía sigue paseándolas por el mundo.
  • Lo oscuro es sinónimo de profundo. Tal confusión suele aparecer en el simple que se ha cultivado en las ciénagas de la filosofía. El tal individuo no suele comprender gran cosa acerca del mundo (el hedor de las enseñanzas recibidas le nubló el intelecto por completo) pero es hábil en subirse al carro de la moda cultural del momento y repetir como un lorito eslóganes manoseados con el fin de aparentar que Por otro lado, cualquier ocurrencia sin sentido de Lacan o cualquier oscuro galimatías de los muchos de Hegel (aunque su genio deslumbre en ocasiones) son celebrados por el simple como si poseyesen una profundidad brillante y cautivadora, cuando no suelen ser sino un rosario de palabras ambiguas que  lucen un rimbombante contraste al formar frases carentes de significado alguno. Con la escasa luz de su candil intelectivo, el simple puede pasarse toda una vida buscando inexistentes significados, pero lo más frecuente es que, sin más, pretenda aparecer ante las huestes del simplismo filosófico como un iniciado en los arcanos del saber profundo, es decir, que lo que pretende en realidad es estar a la moda de la penúltima estupidez intelectual que haya sido lanzada al ruedo cultural. Su simpleza suele llegar al extremo de ver ricamente enjaezado al emperador que anda desnudo.

TO BE CONTINUED…