Pareceres, dichos y ocurrencias

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  1. Dejó dicho Antonio Machado que “Es propio de aquellos con mentes estrechas embestir contra todo aquello que no les cabe en la cabeza”.
  2. Tras una larga y agónica muerte de mi antiguo celular, me ha llegado un nuevo teléfono móvil con órdenes precisas de configuración. A cada paso y a modo de chantaje, solicita mi permiso para manejar a su antojo todos los datos almacenados, así como mi posición a cada momento. En caso de negarme me amenaza con desbaratar la instalación. Al acabar el proceso me ha parecido escuchar una voz que decía “Ya me perteneces”. He reconocido en esa voz la de Mefistófeles dirigiéndose al Doctor Fausto tras apoderarse de su alma.
  3. Desde los griegos la verdadera democracia se ha guiado por este parecer: “La libertad le dijo a la ley: tú me estorbas. La ley respondió: yo te guardo”. Hoy en día hay mucha gente que aborrece la libertad del individuo y pretende estar por encima de la ley. Sin embargo, utilizan la palabra democracia como si les perteneciese en exclusiva, aunque es difícil de saber la idea que tendrán de ella.
  4. Un ejemplo del neolenguaje de que hablara Orwell en 1984 ha sido empleado por el número dos del PSOE, José Luis Ábalos, al referirse al aumento de 100.000 parados nuevos en octubre de 2019. Nos asegura que: “Hay más paro porque hay más confianza para encontrar un empleo”. Bueno, es una manera de llamar idiotas a sus electores.
  5. Existe una gran diferencia entre ser compasivos y vivir a costa de la compasión.
  6. Encuesta en la Universidad de Zaragoza, sólo el 4% de los estudiantes tiene el propósito de emprender algún negocio al terminar sus estudios; el resto, el 96% desean ser funcionarios. ¿Alguien duda que este país se está yendo al carajo?
  7. Hoy, como nunca antes, tengo la impresión de que nos hemos convertido en hámsteres de aspecto humano que corren sin descanso en la rueda del deseo y la ignorancia.
  8. El resentimiento social dicta al oído de los resentidos este lema: “Todos iguales aunque ello signifique miseria para todos”.
  9. Salir de la posición de víctima exige tomar responsabilidades, así que mejor seguir en el victimismo, dicen los que esperan vivir del erario público sin dar palo un al agua
  10. Tengo el convencimiento de que ha sido descubierto un extraño virus que, como en el caso del Doctor Jekyll y Mr. Hyde, convierte a gente de aspecto honrado y pacífico en violentos maniacos capaces de las mayores atrocidades. Solo hay que echar una ojeada al mundo para convencerse de que el virus ya ha sido inoculado (las revueltas en Cataluña o en Chile o en Colombia). Jóvenes de clase media sin necesidades económicas acuciantes se lanzan como posesos a la destrucción en la calle. Creo que el virus tiene un nombre: “Ideología del odio”.
  11. Para ser coherentes con las ideas que expresan, los millonarios progres que defienden una inmigración sin tasa deberían acoger en su casa a unos cuantos emigrantes; los intelectuales franceses que defendían a la URSS con tanto entusiasmo deberían haber pasado un año en un Gulag siberiano; y los que hoy en día defienden con tanto ahínco el régimen chavista de Venezuela o el régimen castrista cubano, deberían pasar unos añitos en esos países sin privilegios de ningún tipo.
  12. Un pensador americano, Sowell, señala que “Es difícil imaginar una manera más tonta o peligrosa de tomar las decisiones que encargarlas a las personas que no pagan un precio por equivocarse”. Los políticos españoles no cejan de darnos ejemplos brillantes de ello. Ahora mismo, se han unido la locura y la desvergüenza para formar gobierno.

CATALUÑA, ¿DERECHO A DECIDIR?

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¿Es el “derecho a decidir  algo más que un eslogan? Me estoy refiriendo al derecho a decidir alegado por el independentismo catalán como argumento principal de sus reivindicaciones:  la celebración de un referéndum –restringido a los ciudadanos catalanes—cuyo hipotético resultado favorable sería vinculante y forzaría su separación del resto de España. Digámoslo de otra forma: ¿contiene tal derecho sustancia  argumental, o se trata solo de palabras fetiche que una ideología desquiciada dicta como fantasía delirante a una generación adoctrinada hasta la médula, a una generación que ha tomado la lucha por la independencia como un motivo para la épica, para sentir una emoción de la que ha carecido por completo a lo largo de su vida? Sea lo que sea, sustancia argumentativa o mero eslogan –lo cual trataré de dilucidar—lo cierto es que ha mostrado gran eficacia en su propósito.

Muchos eslóganes compuestos de palabras fetiche han sido lanzados –desde ese histérico programa de lograr la independencia contra viento y marea—para uso y alucinación de las masas juveniles catalanas adoctrinadas: España nos roba, libertad para Cataluña, etc. Téngase en cuenta que de aquella disyuntiva en que se debatía Apollinaire, el orden o la aventura, la juventud siempre elije esta última, y, careciendo de necesidades básicas, sin emociones reseñables en su vida y en la seguridad de salir indemnes de cualquier algarada, les resulta placentero hacer la aventura revolucionaria.

Pero tales eslóganes, con su referencia a las palabras fetiche, libertad y patria, han desatado históricamente las emociones de descerebrados de toda índole. El recurso a utilizarlas es antiguo, no ha habido dictadura en el mundo que no la haya empleado: los bolcheviques decían luchar por la libertad, Hitler, Maduro, los Castro en Cuba, son otros grandes “libertadores” de la patria. La libertad la ensalzan a menudo quienes pretenden acabar con ella.

En referencia al título, hemos de dilucidar quién tiene derecho a decidir sobre qué poder público ostenta la soberanía en Cataluña.  Veámoslo del siguiente modo: que viviendo en una comunidad social y política consolidada, una parte de ésta –un restringido “nosotros”—, tenga todo el derecho a decidir sobre aquello que es suyo con carácter exclusivo y sin cargas (siempre y cuando tal decisión no afecte al resto de la comunidad en alguno de sus derechos) parece fuera de toda duda.  También lo parece el derecho a que se restituya a sus antiguos propietarios aquello que les ha sido arrebatado previamente de modo ilegal o por la fuerza. Bien…, el independentismo quiere apoyar la sonoridad democrática que desde luego tiene el “derecho a decidir”, con hacer ver que se cumplen los dos supuestos mentados, un derecho exclusivo de los catalanes para poseer, y un derecho a que se les restituya una soberanía territorial que les fue usurpada –dicen ellos—hace ahora tres siglos. Pero, ¿Se encuentra Cataluña en alguno de estos supuestos?¿Poseen los que viven en Cataluña derechos exclusivos sobre este territorio y sobre todo cuanto le atañe? Vayamos por partes.

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Tradicionalmente se ha reconocido el derecho de restitución de soberanía a aquella población que la ha poseído de forma continuada a lo largo de la historia y que le ha sido arrebatada por la fuerza en fechas relativamente cercanas. Esa es la razón por la que la ONU, en ese sentido, dictaminó a favor del derecho a decidir sobre la soberanía de las antiguas colonias y protectorados de los imperios europeos de los siglos XIX y XX. Sin embargo, Cataluña no ha tenido jamás en su historia entidad como nación (si bien es cierto que el concepto “nación” cobra el significado que tiene hoy en día a partir de la época napoleónica), ni siquiera soberanía propia. Cataluña formó parte de la llamada Marca Hispánica, que dependía de los monarcas carolingios, y que estaba constituida por condados. Más adelante pasó a depender de la Corona de Aragón, y entró a formar parte de España con los Reyes Católicos en 1479. La paranoia de que Cataluña perdió su soberanía tras la Guerra de Sucesión española, en 1713, no la sostiene ningún historiador serio. De hecho, hubo en Cataluña partidarios de los dos bandos, del bando de Felipe de Borbón y del bando del Archiduque Carlos de Austria, y todos ellos luchaban por España en nombre del rey, y con especial énfasis Rafael Casanova, a quien el independentismo catalán rinde, extrañamente, singular pleitesía.

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Si retrocedemos aún más en el tiempo, tampoco fue el territorio que hoy llamamos Cataluña una entidad separada;  desde los tiempos de Roma se reconoce una unidad geográfica y de caracteres comunes que se llamó Hispania. Así se pone también de manifiesto por la participación de los reinos de Navarra, Castilla, León y Aragón (en el cual estaban integrados los condados catalanes) en la batalla de las Navas de Tolosa contra los almohades musulmanes. Otro signo de unidad territorial es que, de manera explícita los titulares de esos reinos acuden a rendir pleitesía a Alfonso VI de Castilla-León cuando en 1077 adopta el título de Emperador de toda España.

Faltándole razones históricas, el independentismo hace recaer la alegación de exclusividad en una supuesta identidad catalana basada en la yuxtaposición de un territorio, una lengua y (en el fuero interno de muchos de sus dirigentes) una raza.

Pero, ¿existe tal yuxtaposición?, y, en caso de que así fuere, ¿denotaría derechos de exclusividad?

Las razones de identidad por territorio, raza y lengua,  ensalzadas por todos los nacionalismos excluyentes –entre ellos los de corte fascista y el mismo nazismo alemán— han sido reforzadas en los últimos cuarenta años de la mano del antiguo presidente de la Generalitat catalana,  Jordi Pujol con el propósito de presentarlas como certificado de legitimidad de los derechos que se alegan.  Para ese propósito, la historia ha sido tergiversada hasta extremos esperpénticos[1]: se han reformado los mapas, haciendo aparecer de la nada histórica una nueva entidad que denominan “Països catalans” (países catalanes), en los que se incluyen las Islas Baleares, la Autonomía valenciana y parte de los territorios de la actual Aragón. En cuanto a la lengua, habiéndose hablado hasta nuestros días de forma muy mayoritaria el castellano, se ha querido suprimir esa lengua común mediante una educación y una enseñanza impartidas exclusivamente en catalán. En cuanto a la raza, aunque defender en nuestros días una singularidad racial no resulta políticamente conveniente, muchos adalides del  independentismo[2] no han podido evitar manifestarse con desprecio hacia los ciudadanos de otras regiones españolas[3] o hacia los inmigrantes provenientes del resto de España que han recalado en Cataluña, o incluso hacia los que meramente hablan en castellano, tildándoles de bestias[4].

Así que el independentismo catalán ha querido forzar  una imagen de Cataluña –con mano de hierro y con una política de acoso que nada envidia a la practicada en los regímenes fascistas—en la que se yuxtapondrían idealmente tres factores, el territorial, el lingüístico y el racista o supremacista. Todo ello con el ánimo de presentar derechos de exclusividad. Pero, como he mostrado, tal imagen no se encuentra en la Cataluña real sino en las mentes calenturientas de los independentistas, aunque en esa labor fraudulenta se hayan empleado con denuedo los medios de comunicación y los responsables de Educación catalana durante los últimos cuarenta años.

Ese intento de falsificar la realidad del bilingüismo y de la cultura de raíz española reinantes en Cataluña se ha llevado a cabo mediante un sistema de adoctrinamiento grandioso que ni siquiera Hitler o Stalin pudieron llevar a cabo con la extensión e intensidad con que ha sido llevado a cabo en Cataluña. Nada puede resultar más falso que la identificación de una población con una lengua donde más del 75% de los apellidos son no catalanes y donde el castellano es la lengua materna mayoritaria. El desprecio hacia esta mayoría castellano parlante (y hacia los que presentan apellidos no catalanes[5]) es quien funda el nacionalismo catalán.

Así que no les asiste la historia en su empeño, pues su pertenencia a España lleva siglos bien consolidada, ni nunca se les ha arrebatado una soberanía plena –que  nunca han tenido con la amplitud de la de ahora—ni  su pretensión de unidad territorial, lingüística o de raza presenta realidad alguna.

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Así que, en verdad, lo que se pretende con el derecho a decidir—mero eslogan falsario, como se ha podido ver, sin argumentos de verdad que lo respalden—es quitar los derechos que les asisten a los demás españoles a decidir sobre Cataluña y considerarse en ella como en su tierra; lo que pretende es arrogarse el derecho de negar al resto de la comunidad “España” su derecho sobre una parte de su territorio; es conculcar los derechos de los demás. Es más, asevera el ala más radical del independentismo que solo son catalanes aquellos que hablan catalán y quieren la independencia de Cataluña[6].  Es decir, su derecho a decidir, es un atentado contra la esencia misma de la democracia, la que señala que Sobre lo que es de todos han de decidir todos.

Pretenden estos independentistas que su “nosotros” particular ostenta derecho exclusivo para decidir y para apropiarse de un territorio que es de todos. Esa pretensión es semejante a la de quien tras haber participado en construir con otros una casa en común quiere ahora quedarse con la planta baja, la que se presta a poner un negocio y la que sirve de entrada a las habitaciones de los demás. Porque sus puertos, sus industrias, sus comunicaciones ferroviarias, sus autopistas y su red sanitaria han sido construidas con el esfuerzo de todos los españoles. A esos independentistas no les importa siquiera que la mitad de la población vaya contra el proyecto de segregación. El derecho a decidir, como los demás eslóganes que emplean y como su mismo programa, no son otra cosa que engaños destinados a adoctrinar a la población con el propósito de ocultar la corrupción extrema reinante entre los que ahora son los dirigentes del independentismo; una huida hacia adelante que puede destruir España y provocar enconos de difícil reparación, tal como sucede ya en la mayoría de las familias catalanas. Acerca de lo que es de todos los españoles han de decidir todos los españoles.

[1] Sirvan como ejemplo los intentos burdos del Institut Nova Història de catalanizar a Santa Teresa, Colón, Hernán Cortés, Ignacio de Loyola, Leonardo da Vinci, Erasmo, El Bosco, Cervantes y El Quijote. Las teorías de los Bilbeny, Cucurull y compañía reciben, desde hace años, jugosas subvenciones y premios de entes nacionalistas y el apoyo público de políticos como Pujol, Rull o Carod-Rovira.

[2] Excepto para los chiflados miembros de la Nova Història

[3] Es muy conocido el desprecio de Pujol hacia los andaluces.Oriol Junqueras, habla incluso del ADN diferencial.

[4] Como se atrevió a decir el actual presidente de Cataluña, el señor Torras

[5] El que solo existan apenas un 15% de apellidos no catalanes entre los altos cargos de la administración da idea de la raíz de las reivindicaciones.

[6] No ponen la exigencia de poseer apellidos catalanes porque su número sería irrisorio.

ACTUALIDAD

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  1. La energía más barata, menos contaminante y más segura que existe es… la energía nuclear. Así lo asegura –y lo asevera con serios argumentos—Michael Shellenberger, fundador y presidente de ‘Environmental Progress’, pero contra la energía nuclear batalla el miedo y el odio de la gente. También se posicionan en contra de ella: la industria de las energías renovables, tan boyante y productora de tan buenos dividendos; los altos funcionarios de la ONU, que alegan que una energía barata provocaría un aumento inadmisible de población; y las organizaciones ecologistas y de izquierda, que pretenden una revolución social (un tipo de sociedad menos consumista, con la energía más cara, mayores impuestos y menor riqueza y más repartida), para lo cual, entre otras medidas, han levantado el estandarte del cambio climático.
  2. La señora Clinton y el señor Obama (al que otorgaron el premio Nobel de la Paz sin presentar mérito alguno para ello), promotores de la Primavera Árabe, provocaron los siguientes efectos: la inestabilidad política en Oriente Próximo; la creación del Estado Islámico; la destrucción de Siria y Libia; cientos de miles de muertos; cientos de miles de refugiados que arriban a Europa; varios millones de refugiados en Turquía por los cuales paga religiosamente Europa casi 5.000 millones de euros. Pero nadie exige cuentas a la señora Clinton y al señor Obama. Tienen patente de corso.
  3. ¿A quién votar? El próximo día 10 se celebran elecciones en España. No solo en España sino en cualquier país, yo recomiendo votar a quienes: no se contradigan de un día para otro repetidamente; no mientan descaradamente una y otra vez; a quienes no tengan un discurso distinto para cada audiencia a la que se dirigen; a quienes se atrevan a decir su verdad aunque no les resulte rentable electoralmente. Realmente, estos requisitos se pueden expresar de este otro modo: vota al que te parezca honrado y tenga ilusión por construir.
  4. Un nuevo consejo: desconfía de aquello que viene envuelto en sentimentalidad. La razón es obvia: los sentimientos tiñen la Razón y hacen al sujeto manipulable. Siempre que se echa mano de los sentimientos para convencer se está tratando de engañar. Infundir miedo, alarmar, generar un difuso temor en la población, reblandecer las conciencias haciéndonos sentir una compasión desmedida, o, de otro lado, empujar al odio y al resentimiento, son métodos para crear un rebaño asustado y fácil de manejar. Olvidado ya el miedo al peligro nuclear que imperaba en los años ochenta, se ha traído al primer plano el miedo al cambio climático. Y ahí tenemos ese esperpéntico circo creado por la ONU, con la niña Greta como figura estelar, tratando de imitar a aquel santón, Antonio Conselheiro que describe Vargas Llosa en su novela La guerra del fin del mundo, o a la francesa Juana de Arco; exhibiendo el muestrario de obsesiones y esquizofrenias que mostraban estos. ¡Que impere la irracionalidad, lo mágico, lo primitivo!, ¡que nadie cuestione el cambio climático ni la ideología de género!, ¡muerte a la Razón!
  5. No encuentro mejor calificación para el independentismo catalán que el de psicopatía colectiva. En Cataluña se ha conseguido el más exquisito adoctrinamiento social que se haya llevado a  nunca a cabo en la historia de la humanidad. Ni siquiera en las sectas más cerradas se ha logrado una grey del talante pasional como la que forman los jóvenes independentistas. El adoctrinamiento ha conseguido que hijos de padres andaluces, murcianos, aragoneses, gallegos, castellanos, extremeños…, se lancen a una lucha ciega en nombre de las más fantasmagóricas esencias históricas catalanas que cabe imaginar. Los medios de comunicación catalanes, los centros educativos, las instituciones catalanas, tras de cuarenta años de adoctrinamiento sin cortapisa alguna, han conseguido rellenar las huecas cabezas juveniles con sentimentalidad revolucionaria e inventadas esencias de imaginarios héroes. Han conseguido que esos jóvenes renieguen de sus orígenes, de sus padres, de su lengua y de su cultura materna, y se entreguen a la irracionalidad y al engaño.
  6. Tenemos el ejemplo de movimientos redentores y salvíficos como el de la Revolución cubana o la Revolución rusa, que acabaron en catástrofes. Más cercano tenemos la revolución bolivariana o la revolución nicaragüense, que ya sabemos cómo han progresado. Hugo Chávez deja como sucesor a Maduro, que habla con él a través de un pajarito, y en Nicaragua su presidente pone de segunda a su mujer, una bruja reconocida. No digamos ya de la dinastía imperante en Corea del Norte. Pero tenemos otros salvíficos muy reconocidos, como Obama y la señora Clinton, que pretendían liberar de la oscuridad a Oriente Medio e inventaron la primavera árabe que acabó destruyendo la región. Ruego al cielo que me libre de quienes pretenden liberarme.

Ingeniería social

En el 324 a.C. Alejandro Magno desposó a dos princesas persas e hizo casar a 10.000 soldados griegos, oficiales y generales, con mujeres de ese país. El suceso se conoce como Las bodas de Susa, y tuvo la intención de ser una obra de ingeniería social.  

Alejandro poseía ese grado de endiosamiento que ha conducido a algunos hombres a querer modelar al mundo y a sus gentes de acuerdo con su deseo. Hablo del deseo de un hombre que se cree poco menos que un dios.  Alejandro pretendió mezclar las razas y las culturas del mundo bajo su dominio, pero, en aras a explicar sus ansias de conquista, esa razón es subsidiaria de sus ansias de gloria. Como buen griego, el ansia de gloria era su aspiración más elevada. Debajo de su almohada siempre había una Ilíada y en ella un Aquiles a quien admirar y emular.

Alejandro Bifronte, Hitler y Lenin, son tres ejemplos magníficos de este tipo de hombres dominados por el deseo de gloria y poder. En nombre del comunismo, de la raza, la tribu o el imperio, hacen de las gentes un juguete para sus designios, y los manejan hacia la destrucción y el padecimiento.  Se consideran a sí mismos mesías redentores de la humanidad, ¡que el cielo nos aleje de ellos! Lo cierto es que Alejandro fue el primer gran promotor de ingeniería social de la Historia. Pero ha habido otros muchos.

El 17 de julio de 1945, pocas semanas después de la rendición de Alemania, se reunieron en la ciudad de Postdam los líderes de las principales potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial. Con el supuesto fin de evitar mezclas de lenguas, culturas y sentimientos nacionalistas que pudieran conducir a odios y enfrentamientos futuros en la Europa Central –esto es, con intención contraria a la mostrada por Alejandro—, Churchill, Stalin y Truman ordenaron el mayor desplazamiento de masas de población que se había producido nunca.

La URSS se engrandeció hacia el oeste avanzando 300 km. y engullendo una tercera parte de Polonia. Los polacos y ucranianos que vivían ancestralmente en esa zona, tuvieron que emigrar a la nueva Polonia y a Ucrania. Lo que había sido la Prusia Oriental (parte de Alemania), se repartió entre Polonia, Ucrania y Bielorrusia, y sus habitantes fueron deportados a la nueva Alemania. A Polonia le asignaron un territorio que se adentraba 150 Km en el interior de Alemania, así que todos los alemanes que vivían dentro de la nueva frontera polaca fueron instalados en la Alemania ocupada por los Aliados. En total se produjeron 18 millones de desplazamientos, en condiciones de miseria[1]. Todo ello con el propósito, repito, de evitar mezclas sociales que pudieran generar odios nacionalistas[2]. Fue todo un plan de ingeniería social a gran escala que añadió sufrimiento al sufrimiento padecido por la guerra, pero tuvo bastante éxito en sus propósitos.

Un proyecto que fue criminal fue el que llevaron a cabo los Jemeres Rojos en Camboya bajo el liderazgo del comunista Pol Pot. Trasladaron a varios millones de personas desde las ciudades al campo porque allí se iba a instalar el novedoso paraíso comunista. El asunto terminó con dos millones de muertos: todos aquellos que no mostraban fe irredenta  en el modelo comunista-campesino camboyano.

Hoy en día se está llevando a cabo un proyecto de ingeniería social de un tamaño que puede resultar ser muchísimo mayor que los expuestos, pero que tiene un propósito adverso al que se conformó en la conferencia de Postdam. Con la excepción de Soros, a quien se conoce por promover el aborto en medio mundo, financiar a las LGTBI, y dar apoyo a la emigración musulmana hacia Europa, pocos  otros nombres se conocen, aunque se sabe que el proyecto lo alienta y patrocina la ONU y el Consejo de Europa (digamos, más exactamente, los altos funcionarios de esos organismos)

Este proyecto mundial de ingeniería social se suele vincular con un pretendido Nuevo Orden Mundial que llevaría en su programa una globalización cultural, económica y moral. En fin, el propósito de esta ingeniería social presenta semejanzas con el propósito de mezcla de culturas y razas que animó a Alejandro. Al menos eso es lo que manifiestan los hechos, porque las intenciones nunca son claras.

Algunos de estos hechos son que la ONU, y en otro modo el magnate Soros, patrocinan en todo el mundo políticas en favor de la ideología de género, políticas proabortistas, la liquidación de la familia tradicional, quitar el rol de la educación y la patria potestad a los padres, el confraternizar con países con graves déficits democráticos y de libertades, como Cuba, Irán, Venezuela (recientemente ha entrado en el Consejo de los Derechos Humanos de la ONU), mientras se ataca con saña a otros países que respetan escrupulosamente esos derechos y libertades, y, crear un alarmismo medioambiental extraordinario con el llamado Cambio Climático…  Y, sobre todo, alentar una emigración sin aparentes limitaciones desde África a Europa y desde Latinoamérica a EEUU.

Tal plan de globalización y de migración, sin precedentes en magnitud a lo largo de la historia, parece ser un calco de la agenda del socialismo del siglo XXI[i]. El plan resulta sospechoso por paradójico: sus políticas incentivan la baja natalidad en Europa mientras que niegan programa educativo alguno para disminuir el drama de la alta natalidad –que conduce a la miseria y al éxodo—en África, en donde  en algunos países como Nigeria llega a ser de más de siete hijos por pareja. A cambio de esa falta de interés por reducir la ratio demográfica de África, se favorece la emigración hacia Europa.

Mi opinión personal es que tales políticas migratorias representan un gran peligro para Europa. Veamos: la mayoría de los inmigrantes son musulmanes y, como ya se ha puesto más que de manifiesto en Alemania o en Francia, la convivencia multicultural ha sido un absoluto fracaso. Los jóvenes venidos se radicalizan en el Islam y se convierten en enemigos de Occidente y de sus libertades. Un crecimiento de la población musulmana, tal como está ya ocurriendo en países como Holanda y Suecia, es una fuente de conflictos y causa con seguridad la rotura de la convivencia. Además existe la amenaza, tal como algunos islamistas radicales proclaman, que en caso de alcanzar la mayoría en algunas regiones europeas[ii], impondrán la Sariah[iii], es decir, acabarán con los derechos y las libertades.

Pero junto a esos planes de ingeniería social de la ONU que tanto jalea la izquierda, figura en su programa (con especial relevancia) el alarmismo –hasta el grado de convertirse en chirigota—que  se está desarrollando para la concienciación de la población mediante el miedo y el garrote en la lucha por ese misterio que es el Cambio Climático; y otro tanto con la llamada Ideología de Género. Es decir, además de programas de ingeniería social imponen un dogmatismo característico de la Edad Media en temas como estos señalados o en otros como en la Educación. Cada día la ONU se parece más a una Iglesia.


[1] Se dio la circunstancia de que una buena parte de los ucranianos desplazados y de los ucranianos y rusos prisioneros de los alemanes se negaron a volver a la URSS de Stalin. Quienes no consiguieron quedarse fueron enviados al Gulag nada más llegar a la patria comunista, pues Stalin se había hecho con las listas de sus nombres.

[2] Los odios no nacen de la convivencia de culturas sino de ideologías nacionalistas interesadas –como se palpa actualmente en Cataluña—o por credos religiosos que pretenden imponer su supremacía y su dictado de odio. Es decir, nacen por ideologías de odio.


[i] Convivencia multicultural, ideología de género, políticas de protección medioambientales, leyes de protección animal, propulsión al igualitarismo económico, combatir la familia tradicional, atacar el individualismo, imponer la colectividad, hacer desaparecer los valores tradicionales, atacar el cristianismo y defender al Islam…

[ii] Declara el líder de los Verdes de Alemania que espera con ilusión que en Europa sea mayoritaria la población musulmana. Su estupidez me recuerda a la de los intelectuales franceses que defendían la URSS con uñas y dientes. Me parecería correcto que al alemán le dieran doble ración de islamismo travistiéndole de mujer y obligándole a vivir una temporada en Arabia Saudí o en Afganistán, y de manera semejante deberían haber hecho con aquellos intelectuales franceses de los que hablo, llevarlos a vivir a Moscú con Stalin presidiendo la URSS.

[iii] Sería verdaderamente trágico que la democracia y la libertad de pensamiento y palabra conseguida en Occidente tras de muchos siglos de lucha contra el dogmatismo religioso, se fuera al traste en nuestros días gracias a los planes de ingeniería social de la ONU y al odio y a la ceguera de una parte de la izquierda.

El Retorno del Dogmatismo

 

El poder tiránico y el fanatismo ideológico o religioso suelen ir de la mano. Juntos, han desatado buena parte de los males que han jalonado la historia humana. Hay muchos tipos de pensamiento, lógico, mágico…, el pensamiento al que me refiero ahora es dogmático. Bajo su égida tiránica, su credo es dogma para todos, es verdad incontestable y revelada.  Para velar por el acatamiento al dogma los cristianos tuvieron al Santo Oficio, los comunistas crearon los Gulags y ejercieron los fusilamientos.

El dogma parecía ser cosa del pasado –no así en los países islámicos, Cuba y Corea del Norte—pero ha retornado con fuerza a Occidente. El modo en que el llamado Cambio Climático  antropogénico se impone en los medios de comunicación, en las Universidades y en los centros de investigación científica es altamente dogmático. No solo se anuncia como verdad inamovible sino que se exige el acatamiento a su dictado. Y se exige con la virulencia inquisidora con que se exigía en tiempos pretéritos.

Voy a exponer brevemente tres de los más execrables hechos  de cuantos han jalonado nuestro caminar histórico  han sido la Cruzada de los Niños, el Proceso a Galileo, y los hechos que se refieren al Asunto Lysenko.  Recordémoslos.

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Primero: En 1212, cerca de 20.000 niños siguen a quien dice haber recibido de Jesucristo el mandato de liberar Jerusalén. Esperan que, milagrosamente, el Mediterráneo se abra a su paso. Más de la mitad mueren de hambre en el camino, otros desertan; unos dos mil embarcan en Cerdeña y en Alejandría son vendidos como esclavos a los serrallos sarracenos.

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Segundo: En 1633 Galileo es forzado a presentarse delante del Santo Oficio de la Inquisición para retractarse de su apoyo a la teoría heliocéntrica o copernicana. Galileo hubo de abjurar de sus afirmaciones científicas, siendo confinado en su casa durante los cinco años siguientes.

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Tercero: En Febrero de 1935, Trofim Denisovich Lisenko, un oscuro biólogo, ataca a los genetistas soviéticos porque “con sus teorías importadas de Occidente están destruyendo la agricultura soviética”, palabras que impactaron en Stalin. Haciendo uso del engaño de conseguir una nueva biología dialéctica y comunista, consiguió llegar a ser presidente de la Academia Nacional de Ciencias Agrícolas, y, durante tres décadas controló las investigaciones biológicas y la agricultura, llevando a un desastre tras otro;  ordenó la destrucción de todos los libros basados en genética mendeliana y llevó a cabo una sangrienta purga de científicos. El conocimiento de la biología desapareció en la URSS, pero ninguna evidencia en contra podía hacer frente al fervor ideológico de quien alegaba que: “La teoría mendeliana de la herencia es falsa por ser reaccionaria y metafísica, y niega los principios fundamentales del materialismo dialéctico”.

En que tuvieran lugar las Cruzadas jugaron factores tales como los juegos de poder de la realeza europea y el papado, los fanatismos religiosos, y  la intención de desprenderse del exceso de población existente, dado el nulo comercio que había y el alto grado de delincuencia, sobre todo, de caballeros segundones. El proceso a Galileo es recordado por representar el dogma frente a la libertad de pensamiento; en aquel caso, el dogma promulgado por la Iglesia Católica, de cuyos representantes salía la verdad indiscutible. El caso Lynsenko sigue siendo ejemplo de la opresión contra la libertad y la razón a que conducen una ideología y un Estado totalitarios como fueron el comunismo y la URSS.

Unos pocos días atrás pudimos ver un abominable espectáculo ofrecido y patrocinado por la ONU a las televisiones de todo el mundo. Una niña de 16 años, Greta Thunberg,  con síndrome de Asperger y Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), lanzando acusaciones contra el mundo por  haber perdido su infancia, y apocalípticos mensajes sobre el extinciones masivas y otros cataclismos universales debidos al CO2. Parece como si el Dios de la naturaleza le hubiera hablado y encargado de lanzar una Cruzada contra el demonio del Cambio Climático. Al día siguiente vimos (aquí en España) decenas de miles de niños –muchos  de los cuales no han alcanzado aún la pubertad—clamando por embarcarse en la nueva Cruzada por el Cambio Climático.

 

Véase la claridad mental de Greta Thunberg cuando no tiene los papeles delante.

https://twitter.com/i/status/1177845092289261568

La Iglesia luterana sueca afirma que Greta es la sucesora de Jesucristo en nuestro tiempo.

 

Sin entrar ahora en la verdad o en el fraude que  encierra esa espiral de locura y dogmatismo, esa nueva religión llamada Cambio Climático,  el hecho evidente es que, tal como ocurrió con Galileo, tal como hizo el comunismo de la URSS de la mano de Lysenko, los defensores de la existencia del Cambio Climático tratan por todos los medios a su alcance de impedir la libertad de expresión a todo discrepante y lanzan amenazas contra todo aquel que se aparte del dogma del clima, a la vez que ejercen represalias contra cualquier científico que no esté de acuerdo. Es una lucha religiosa que condena al ostracismo al científico heterodoxo, que impide el debate y la circulación de ideas, y que es una brutal amenaza contra el progreso, la libertad y los derechos.

En la imposición de ese dogma trabajan actores muy diversos: El secretario norteamericano de Estado con Obama John F. Kerry, fue uno de los primeros alarmistas, ya nos amenazaba alarmantemente con estas palabras: “Los científicos suponen que el Ártico va a estar libre de hielo en 2013”. La revista Science, entregada, como Nature, a la alarma en cuanto al cambio climático, pregonó que “El presupuesto necesario para el clima es más importante que la Democracia”. Pero otros no se contentan con alarmar y crear miedo injustificado en la población (en otra entrada expondré a qué intereses se debe la locura alarmista del clima), sino que reprimen sin compasión al hereje. Peter Ridd es físico y era profesor de la Universidad James Cook en Australia hasta que lo expulsaron por contradecir el dogma de que los arrecifes de corales estuvieran muriendo debido al Cambio Climático (afortunadamente ganó el juicio). A Patrick Moore, ex presidente y cofundador de Greenpeace no le han perdonado que “El Cambio Climático es una de las mayores estafas de la historia”, tampoco a John Coleman, creador de Weather Channel, también disidente y que elevó el grado de fraude del Cambio Climático al mayor jamás habido. Otras amenazas y alarmismos son aún más preocupantes: el senador demócrata estadounidense Sheldon Whitehouse declara: “Cualquiera que se atreva a negar el Calentamiento Global debería ser enjuiciado y encarcelado”.

La coacción contra el heterodoxo no es menor que la que ejercía la Inquisición, y se basa en el miedo. Es la política religiosa del dogma y el miedo a contravenirlo. En el video siguiente se muestra a una científica del clima declarar ante una comisión del senado norteamericano el miedo que atenaza a los investigadores ante el hecho de decir algo que ponga en cuestión el dogma del clima.

 

https://youtu.be/wYlUrj4Ngpc

 

Se trata de una represión de las libertades de magnitud global, una Inquisición mundial en toda regla dirigida y manejada por la ONU, y que no tiene nada que envidiar al Santo Oficio en su acción represora y en introducir una creencia ciega en las gentes. Y no tiene nada que envidiar a la que condenó a Galileo o al régimen de miedo que, entre los biólogos, instituyó Lysenko en la URSS, y que trata de fanatizar a los jóvenes y hacerles acatar el dogma del clima, cuyas oscuras pretensiones se ocultan. El dogmatismo ha vuelto con fuerza y con la intención de acabar con libertades y debates. La nueva Iglesia del cambio climático se ha instituido. Con la ONU haciendo las veces del Papa y el Intergovermental Panel on Climate Change (IPCC) haciendo de Santo Oficio de la Inquisición. También hoy en día los juegos de poder, los intereses económicos y los fanatismos ideológicos, son los principales factores de para que se haya desatado esta Cruzada contra el Cambio Climático. El CO2 no pasa de ser un mero símbolo.

Defender hoy la libertad de pensamiento y palabra es la labor más urgente que debe ocuparnos.

 

 

La envidia y sus fórmulas sociales

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La envidia inventa todo tipo de fórmulas y argumentos éticos. La fórmula más general es aquella que identifica la igualdad con la justicia, o más precisamente, “desigualdad es sinónimo de injusticia”. Dicha fórmula ha sido repetidamente empleada a lo largo de la historia para atacar el desigual reparto de riquezas, pero su aplicación se ha extendido en la actualidad a campos muy distintos del puramente económico.

La envidia es el sentimiento con el que acusamos  de nuestra propia impotencia a los que nos hacen sombra , y, ya digo, se extiende a campos muy diversos. En este mundo nuevo en el que cualquier locura se puede convertir al poco en valor de moda, hay ahora quienes alegan que es una injusticia ser feo o fea porque la fealdad presenta desventajas para vivir la vida, sobre todo desventajas a la hora de satisfacer los impulsos de la sexualidad. El caso es que pretenden poner remedio a tal injusticia y a fe que lo conseguirán en un futuro próximo. Cuando la cirugía estética se haya convertido en rutina, exigirán que el Estado repare su fealdad con un rostro y un cuerpo a la carta (hace años se tenía a mano la piadosa argucia de considerar que la verdadera hermosura moraba en el interior de cada cual, pero tal tipo de hermosura ha caído en el olvido y apenas cotiza en la bolsa del valor social).

Conociendo los estragos que la envidia podía producir, los promotores del modelo educativo español (presumo que sufrieron en sus propias carnes el mal de la mediocridad)  conocido como LOGSE, en los comienzos de su implantación en España, promocionaron el lema “que nadie sepa más que nadie”, esto es, que ningún alumno podía adquirir más conocimientos que los que poseyera el más retrasado de la clase. Con buen criterio los profesores se negaron a seguir el dictamen de tamaña estupidez. Pero últimamente se lanzan las campanas mediáticas a favor de que es un pecado destacar intelectualmente, y para dar argumento a las campanadas se señala que la inteligencia no tiene nada de innata sino que es producto del ambiente educativo en que se ha desenvuelto la infancia de una persona, así como de los estímulos que ha tenido, lo cual tiene grandes repercusiones igualitarias en  campos distintos al intelectual.

Ya que según estos adalides de la educación la inteligencia es aprendida, apoyándose en la fórmula antedicha (igualdad = justicia), propugnan que todos debemos de tener la misma inteligencia, y para ello todos los niños deben de criarse en el mismo ambiente social, con los mismos recursos y lejos de cualquier distinción económica o cultural. Todos deben aprender lo mismo y tener la misma inteligencia. Pero tal cosa implica –tal como preconizan los miembros de un grupo político catalán situado en la extrema, extrema izquierda (aunque prácticamente todos sus dirigentes son hijos de papá)– apartar a los niños de sus padres y criarlos en una comuna. Tengo para mí que de llevarse a cabo tal experiencia y de resultar que, aun así, algunos niños se mostrasen intelectualmente más despiertos que otros, les efectuarían una lobotomía para igualarlos.

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Así que, de lo visto, la fórmula ética que equipara desigualdad con injusticia, fórmula dictada por la envidia, conduce en su aplicación a una sociedad totalitaria donde el colectivismo impera por encima de cualquier individualidad y de cualquier potestad paterna. Una sociedad que podría devenir en la anunciada por Huxley en Un mundo feliz. Pero las fórmulas éticas pueden ir cambiando con el tiempo. Tal ha ocurrido con la usada por la vanguardia del feminismo. Primeramente luchó por la igualdad en derechos y libertades entre hombres y mujeres. Posteriormente—quién puede negar que la envidia estaba tras ello— alegó que unos y otros eran lo mismo, una mera construcción cultural o social llamada género, y que cualquier referencia a distinción de sexo, cualquier referencia a la biología, era un crimen machista y fascista, que al fin y al cabo representa lo mismo para esa vanguardia.  Si todos somos iguales, no tiene sentido la transexualidad, así que rechazaban a los transexuales. Ahora, reciente, han encontrado una fórmula mejor. Conceden que el género es algo variable, que no es el mismo para todos, ni siquiera para una persona en distintas épocas de su vida, ni siquiera de la noche a la mañana. Uno lo puede escoger de entre los 120 géneros distintos que esa institución transida de locura que es la ONU ha promulgado. Un género por la mañana, otro por la noche, o según el día de la semana o según la ocasión lo requiera. Así que la transexualidad (o mejor dicho, el transgénero) ha pasado, de ser rechazado, a convertirse en la esencia del ultrafeminismo que nos amenaza cada día.

Como se puede observar, con la envidia como artífice cualquier locura es posible. Pero tales locuras son harto peligrosas porque llevan adosadas el odio y la revancha, aunque no es tiempo de hablar de ello ahora.

De la existencia de Dios, la Biblia y los rebuznadores

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Si Dios existiera

Si Dios, en la forma en que lo ha imaginado nuestro deseo, existiera, el absurdo de tener que morir, de un ahora-ser y un luego-no-ser—el absurdo del sin-sentido de la vida—, se derrumbaría. Si tal Dios existiera, todo cobraría un nuevo valor y el morir ya no sería morir sino un vivir de nuevo. Un vivir donde el yo seguiría indemne, vivo; un vivir donde la bondad conmovedora sería rutina; donde el bienestar sería ser; donde los “otros” serían espejos de uno mismo. Si un tal Dios tuviera existencia, la dicha del instante  en que el sediento bebe el agua fresca de un manantial cristalino sería cosa eterna en el inagotable manantial del cielo. En la ardiente zarza de esa vida se consumirían nuestros anhelos, pero no su dicha. Si Dios existiera el absurdo de vivir sería abolido. Mas, me es imposible creer que tal Dios exista y que podamos redimirnos del absurdo que nos rodea. No puedo creer en ese intento de dar-sentido-a-la-vida.

 

La Biblia y los rebuznadores

 

Se dice que el asno rebuzna de gozo. Al asno se parecen quienes se jactan de no haber leído nunca la Biblia. “Ni siquiera un capítulo, ni siquiera una frase”, rebuznan algunos de ellos con alborozo. Los imagino entonces –no puedo evitarlo—blasonados con orejas de acémila, revolcándose gozosamente en el estiércol de su ignorancia. No digo que no-leer-la-Biblia actúe en menoscabo de uno mismo, pero, ¡jactarse de ello! He visto y oído asnos con ese pelaje hablar en nombre de la cultura (cultura que identifican con cuatro simplezas cinematográficas y algún dictado ideológico), alegando que la Biblia es bazofia religiosa; sin sospechar siquiera que la Cultura se fundamenta en gran medida en los Griegos y en la Biblia.

¿Qué hace a la Biblia indispensable?, ¿qué contiene? Contiene, en primer lugar, leyendas y mitos universales. El Diluvio, el Paraíso, el Arca, el Pecado Original, una cosmogonía creacionista, los Héroes fundadores, las luchas entre dioses… Con sus diferencias locales, tales mitos aparecen en todas las grandes culturas y civilizaciones del orbe. Pero contiene también la historia del pueblo hebreo desde sus orígenes arábigos de pastoreo hasta la llegada del conocido como Jesús el Mesías. La historia de un pueblo escogido por un dios único, Yahvé (o Yahveh, o Jehová, o Yahwe, o Yhwh) . Su nomadismo, sus conquistas, sus luchas, sus destierros, sus pecados, sus diatribas morales y las vicisitudes de todo tipo que acontecieron a los israelitas por más de mil años.

A mí me regocijan singularmente las historias-fábulas morales, hermosas todas, terribles muchas de ellas, la de Jonás el Profeta, lanzado al mar por unos navegantes para calmar las tempestades, tragado por una ballena que lo deposita a los tres días en una playa; la del patriarca Abraham, a quien Yahvé ordena ofrecerle en sacrificio a su hijo Isaac como signo de sumisión y obediencia, y que  solo cuando ya estaba dispuesto a hacerlo detiene su mano un ángel enviado por Dios para sacrificar un carnero en lugar de Isaac; la destrucción de las perversas ciudades de Sodoma y Gomorra; la de los hijos de Isaac, Esaú y Jacob, comprando el segundo la primogenitura al segundo por un plato de lentejas; la de José, hijo amado de Jacob, abandonado por sus hermanos en un pozo y que gracias a sus dotes para revelar los sueños llegó a estar a la derecha del faraón de Egipto; la de Onán, a quien Yahvé dio muerte por verter en el suelo en vez de fecundar a la esposa de su hermano muerto; o la de Lot, sobrino de Abraham, a quien sus hijas embriagaron para quedar encienta de él; la de Sansón, el Hércules hebreo, cuya extraordinaria fuerza residía en su pelo… Contiene también un tesoro poético-erótico, el Cantar de los cantares, y el Éxodo: el pueblo israelita, guiado por Moisés, caminando cuarenta años por el desierto en busca de la Tierra Prometida; los Diez Mandamientos, las normas éticas por las que Occidente se ha regido durante dos mil años… No hay línea que no se lea con gozo y no deje  un brillante poso de cultura.

No es menos irremplazable la lectura del Nuevo Testamento, la vida y obra de Jesús el Nazareno. Ni faltan las historias fabulosas en tal libro: Las bodas de Canaan, donde un joven Jesús convierte el agua en vino; la multiplicación de los panes y los peces… Pero el Nuevo Testamento es sobre todo un nuevo código ético, un fundamento moral que sigue estando en boga en el mundo. Algunos pasajes, como la expulsión de los mercaderes del templo,  o la frase de compromiso dar a Dios lo que es de Dios y al hombre lo que es del hombre; No podéis servir a Dios y a las riquezas. Mt. 6-24; es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el Reino de los Cielos. Mt. 19-24, fueron fuente de inspiración y ejemplo para muchos movimientos religiosos que surgieron en Europa a finales de la Edad Media y de aquellos más igualitaristas que florecieron tras de la Reforma luterana. El anabaptista Juan de Leiden, que implantó un reinado de comunismo cristiano en la ciudad de Münster fue uno de estos; y las utopías comunistas, como la de Campanella, expresada en su libro La ciudad del sol, beben también del cristianismo. Pero la fuente de la ética lanzada por Jesús surge principalmente de El sermón de la montaña. Ahí se encuentra el fundamento moral del comunismo, aunque los comunistas no lo sepan.

Pongo fin a esta incitación a leer la Biblia a prevenir a los rebuznadores. Espero que alguien la aproveche.