Escohotado, los Mesías y el Comunismo

 

Cuando un libro muestra una profunda y documentada investigación de los temas que allí se tratan, y a ello añade la honradez y la valentía intelectual de que siempre ha hecho gala su autor –junto a una prosa clara, precisa  y hermosamente conformada—, el lector que ame el conocimiento libre de borrones ideológicos puede estar de fiesta y sentirse gozoso. Eso me ha ocurrido a mí con la lectura de Los enemigos del comercio, de Antonio Escohotado, quizás el libro más revelador y de investigación más amplia y exigente de todos los que hayan sido publicados jamás en España, y una de las más importantes obras de conocimiento de todos los tiempos y lugares.

Advierto que leerlo lleva su tiempo y que son precisos algunos conocimientos previos, no en vano se trata de tres tomos con más de 700 páginas cada uno. Pero si uno es amante de la verdad y enemigo de las manipulaciones ideológicas, el tiempo empleado le será gratificado de modo amplio con gozo y con revelaciones que nos han sido escamoteadas sistemáticamente por la intelectualidad europea durante el siglo actual y el pasado. El mismo autor declara que en los comienzos de su investigación –que se prolongó durante 19 años—consideraba de manera bastante benigna cierta una ideología política, y que de su iniquidad sólo en forma de intuición tenía alguna sospecha.

Digamos que la obra versa sobre el Igualitarismo a lo largo de su historia (aunque esta palabra apenas aparece en sus numerosas páginas, y Escohotado se refiere a ellos—aunque presentan distintos matices—como pobristas, ebionitas, enemigos del comercio, los últimos serán los primeros, comunistas,  y otros nombres que nunca son epítetos porque no juzga, más bien expone).

ebionitas

El recorrido histórico del primer tomo abarca desde Grecia hasta la primera Revolución Industrial, recalcando el nacer del pobrismo con los Esenios y con quienes predican esa doctrina, Juan Bautista y Jesús de Nazaret. Prosiguen varios capítulos en que se describe el ataque a la usura y al comercio por parte de la Iglesia durante todo el periodo de la Edad Media. El renacer del comercio en la Baja Edad Media, la importancia de la Hansa, la Reforma protestante, los grupos comunistas que entonces surgieron, como los husitas, la nuevos conocimientos de Economía, el impulso ofrecido desde Holanda al comercio, son algunos de los temas que se tratan.

lenin y stalin

En el segundo tomo la Revolución francesa toma la palabra,  y también los líderes sociales y tendencias económicas que se sucedieron. El nacimiento del socialismo utópico, el comercio en las colonias norteamericanas, las sectas comunistas en el Nuevo Mundo, las utopías, Marx y Engels, el sindicalismo, las revoluciones socialistas en la Europa del siglo XIX y comienzos del XX.

Siendo los dos primeros gozosos en extremo, el tercer tomo, a mi parecer, los desborda, pues con una documentación ingente y certera y precisa con lo narrado, da cuenta de los procesos políticos, económicos y sociales que siguieron a la Revolución Soviética, las grandes hambrunas, las grandes represiones, el Gulag, los fusilamientos en masa, y las vicisitudes de sus líderes y de los intelectuales comunistas. Y viene entonces el relato de la cultura europea y norteamericana desde la Primer Guerra Mundial hasta nuestros días, con el movimiento Beat, los pensadores de la Escuela de Frankfurt, el Black Power, el Mayo del 68, el terrorismo en Europa, los filósofos posmodernistas…

es. franfurt

 Toda una delicia, todo un hallazgo, toda una revelación. Los enemigos del comercio. Creo que tan solo la literatura de Marcel Proust o de Borges me ha proporcionado una satisfacción semejante.

De asuntos sociales varios

 

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Los líderes y las guerras

 

Desde los comienzos de la humanidad hasta la fecha se han sucedido innumerables guerras a las que se ha calificado con los motetes de guerra económica o religiosa o nacionalista o… Pero las guerras, en su causa, origen y esencia no han sido religiosas ni económicas ni territoriales ni… sino que siempre el elemento fuente, el elemento origen, desde donde arrancó el primer movimiento, donde se produjo el nacimiento, ha sido siempre el interés de los líderes. Los líderes que aspiran al poder sobre las gentes y que fanatizan su comportamiento para conseguirlo. Muchos de ellos fueron líderes mesiánicos. Moisés, Juana de Arco, Octavio Augusto, Hitler, Lenin, Mussolini, Chávez, Atila, Gengis Khan, Mahoma, Jesucristo… han sido algunos de los más renombrados.

izquierda derecha

La izquierda, la derecha y sus huestes

 

La izquierda tiene mucho mayor predicamento que la derecha. Hay una razón obvia para ello: la derecha defiende a los emprendedores (a las hormigas, a los que destacan, a los fuertes) mientras que la izquierda defiende a los que no emprenden (cigarras, mediocres, temerosos, menesterosos) en mayor grado que la derecha; y siempre son más numerosos estos que aquellos –y sobre todo, estos tienen mucha mayor rabia y resentimiento.

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Feminismo e Igualitarismo

 

A lo que aspiraba y lo que reclamaba el feminismo de siempre era a la igualdad con el hombre en derechos, libertades y oportunidades. Hace muchos años que eso se consiguió. Ahora es otra cosa lo que pide el nuevo “feminismo”.

Si el igualitarismo se guía por la envidia, la impotencia, el resentimiento y las ansias de venganza contra el capitalismo y contra los fuertes, ricos y poderosos, ese nuevo “feminismo” se deja guiar por esas mismas pasiones pero dirigidas ahora contra el matrimonio (según ellas símbolo de lo patriarcal) y contra el hombre. El feminismo está conducido por el resentimiento hacia el hombre. El hombre es su enemigo como el capitalismo es el enemigo del igualitarismo. Es una guerra que dirige el odio y el ansia de revancha.

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España y su pasado

 

Desde 1833 a 1939 se suceden España cuatro guerras civiles, infinidad de actos terroristas y el increíble episodio del Cantonalismo, en el que el Cantón de Cartagena bombardeó y saqueó a los cantones de Almería, Alicante, Águilas, Mazarrón y Torrevieja, e incluso marchó a invadir Madrid; el Cantón murciano pidió ser un nuevo Estado de Norteamérica; y el Cantón de Sevilla convirtiera la Catedral en café cantante y que fuera derrotado por el cantón de Utrera. Pura cosa de locos fratricidas. El sano juicio demandaría olvidar  esa locura y centrarse en construir un futuro alejado de rencores, o, en todo caso, sacar la lección aprendida de que todos esos enfrentamientos deben ser enterrados. Pero la izquierda española parece querer resucitarlos mediante la Ley de Memoria Histórica. En este país no se mira hacia el pasado para aprender de él, sino para regenerar el odio que hubo. Hay gente que vive de avivar esa llama.

 

Justificación y envidia

 

Las creencias rellenan de bellas y falsas justificaciones a la envidia y al sentimiento de agravio, y sobre ellos hace tejer el resentimiento.

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Rareza y efecto

 

Algunas conductas sociales y algunos comportamientos individuales, y también algunas normas morales represivas, exageradas o perversas, tienen, en cambio, un beneficioso efecto social. Nadie diría que el gran tamaño de las orejas del elefante le sirven de refrigerantes en época de calor.

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Extraños orígenes

 

Increíblemente, los mayores éxitos económicos del comunismo se produjeron en Norteamérica. Algunas sectas cristianas practicaron allí el comunismo desde finales del siglo XVIII, y con gran éxito. Así empezó a desarrollarse el capitalismo en EEUU. También se puede observar tal enorme vuelco en la China capitalista actual. ¿Quién se iba a imaginar que la gallina es el pariente vivo más cercano del Tyranosauros Rex?

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Legados

 

Apenas trece años median entre la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de Norteamérica (1776) y la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (1789) surgida con los primeros pasos de la Revolución francesa. Ambas declaraciones se asemejan, pero los hechos políticos trastocarían los resultados sociales y económicos de una y otra. La primera fijaría la democracia norteamericana junto a los derechos y libertades de sus ciudadanos –arrastrando la terrible mancha del apartheid a que fueron sometidos los afroamericanos—y posibilitando la gran nación que dominó el siglo XX y que multiplicó la riqueza material, cultural y tecnológica del mundo entero. La segunda se torció por la irrupción del terror jacobino de Robespierre, Marat y Saint-Just, y produjo el imperio napoleónico y el germen para el terrorismo y las dictaduras comunistas. Distintos ambientes pueden hacer germinar santos o asesinos de un mismo huevo.

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Desequilibrio primordial

 

Toda sociedad se encuentra siempre al borde del abismo. Un paso en falso es suficiente para despeñarse. Vivir en sociedad es estar sentirse siempre empujado a la locura. Nuestra naturaleza social no alcanza un equilibrio estable más allá del clan familiar; toda agrupación mayor conlleva siempre  el desequilibrio. Los enfrentamientos, las luchas por destacar, las ansias de sacudirse el yugo tribal, la imposición de los más fuertes, el seguidismo para con los más locos…, desembocan con frecuencia en un abismo. El mundo  ha sido transformado por la acción de mesías, pero todos ellos fueron reo de manicomio.

 

 

BORGES EN EL SUR

 

Pretendo exponer  que Jorge Luis Borges –su simbología, sus miserias, sus anhelos—se halla encriptado en EL Sur, narración compilada en Ficciones. El argumento del relato parece simple por venir cifrado. Narra un accidente fortuito, un hombre atendido en un sanatorio y un sueño. El hombre es Borges aunque se llame Dahlmann, y el sueño delata quién es y qué anhela. Se sueña viajando al sur (El Sur), que es alegoría de su otra vida, la que  hubiera querido vivir.  En esa alegórica geografía deja de ser bibliotecario casi ciego para “empuñar con firmeza el cuchillo”.

Lo acompañan –encubiertos—sus ancestros, los fríos y cultos británicos y los apasionados y aguerridos latinos. Borges funde en ese abuelo de Dahlamann a sus abuelos. “Aquel Francisco Flores del 2 de infantería de línea, que murió en la frontera de Buenos Aires lanceado por los indios de Catriel…” es un compendio de su bisabuelo materno, Manuel Isidoro Suárez, que luchó a las órdenes de Simón Bolivar, de su abuelo Isidoro de Acevedo Laprida, que murió en 1829 a manos de gauchos federales, y de uno de sus abuelos paternos, el coronel Francisco Borges, que se lanzó a la muerte, desprotegido, en la batalla de La Verde. En su Ensayo autobiográfico, dice Borges que esa parte de su sangre podría explicar su anhelo de destino épico. Y por parte materna: “El hombre que desembarcó en 1871 en Buenos Aires se llamaba Johannes Dahlmann y era pastor de la iglesia evangélica”. Así empieza El Sur. Ese hombre no pretende ser otro que el padre de Fanny Haslam, la madre inglesa del padre de Borges, pastor metodista de Nortumbrianland.

También lo acompañan Las Mil y Una Noche, la casa Rosada, el gaucho, su Buenos Aires, el criollismo, los espejos, el juego con el tiempo y los lugares, “un enorme gato que se dejaba acariciar como una divinidad desdeñosa”, que hace las veces del tigre borgiano, y el laberinto.

El autor ofrece pistas con la intención de seguir el hilo de Ariadna en el laberinto argumental que ha construido. Dice: “De El Sur, que es acaso mi mejor cuento, básteme prevenir que es posible leerlo como directa narración de hechos novelescos y también de otro modo”. Considerar El Sur su mejor cuento requiere asumir que encierra otro propósito que le resulta a Borges muy preciado, requiere comprender que Borges nos invita a leerlo “de otro modo”. Para el futuro, señala también otros datos destinados a los posibles lectores de su autobiografía: el hombre que estuvo a punto de morir de septicemia en el sanatorio fue realmente Borges. Tal hecho ocurrió en febrero de 1939.  Y “En esos días, Dahlamann minuciosamente se odió; odió su identidad…”; Borges odió al bibliotecario municipal que él era. Entonces, queriendo escapar esa mísera realidad en que estaba sumido, quiere ser otro, sueña. Crea dos universos, el de la realidad de sus miserias y su falta de brío, y el atrayente universo de otra realidad inmersa en el sueño.

“Mañana me despertaré en la estancia, pensaba, y era como si a un tiempo fuera dos hombres: el que avanzaba por el día otoñal y por la geografía de la patria, y el otro, encarcelado en un sanatorio… . Tal es el ancla que deja Borges para reconozcamos que comienza el sueño; un ancla coloreada con letras cursivas en el relato. El hombre real, el del sanatorio, y el hombre soñado, el que se dirige al sur. La estancia es su destino en El Sur. En tal sueño se producen los contrastes y amalgamas que caracterizan lo onírico: “las simetrías y los leves anacronismos”—como le gustaba señalar a Borges—, la carencia de lógica, la con-fusión de personajes, las figuras simbólicas, la manifestación de temores y de ocultos deseos… Dahlmann viaja en tren hasta una estación que le es desconocida; entra en una especie de taberna y cree reconocer al patrón; allí hay unos “muchachotes” que resultarán pendencieros; y hay un viejo gaucho que representa a todos los gauchos; y entonces hace aparecer con-fundidos el patrón de la taberna y el enfermero que lo cuida en el sanatorio. Claro es, ambos cumplen la misma función en el sueño la de velar por su seguridad. “Dahlmann, adentro, creyó reconocer al patrón, luego comprendió que lo había engañado su parecido con uno de los empleados del sanatorio”. Más adelante: “… ya estaba de pie cuando el patrón se le acercó y lo exhortó con voz alarmada: ―Señor Dahlmann, no les haga caso a estos mozos, que están medio alegres. Dahlmann no se extrañó de que el otro, ahora, lo conociera…”. Y poco después: “El patrón objetó con voz trémula que Dahlmann estaba desarmado”.  Entonces las circunstancias y el anhelo de ser “el otro Borges” desembocan en un duelo. Dahlamann-Borges sale a pelear a campo abierto con el pendenciero que le provocaba. Un suceso que tuvo lugar siendo  Borges  ya muy viejo y ciego evidencia ese anhelo suyo de destino épico. Daba una charla a estudiantes en la Universidad de Columbia cuando un muchacho portorriqueño le gritó hijo de puta. Borges golpeó el escritorio con su bastón y ―ya libre por los años del temor al oponente―desafió al estudiante a un duelo fuera del recinto.

El anhelo de destino épico, de usar “el acero”; ese anhelo  de criollismo, de gauchismo,  con tanto énfasis plasmó en El Martín Fierro y en Evaristo Carriego y en   Juan Muraña y  otros relatos; el anhelo que Borges atribuye a su linaje latino; se cumple en el sueño. El Borges bibliotecario, asustadizo, casi ciego, es soñado ahora cuchillero.

Si para Borges –siguiendo a Shakespeare—la materia de la realidad es la misma que la del sueño, el sueño es un desdoblamiento, es el reflejo onírico de otra realidad, aquella en que él es “el otro Borges”, una realidad ofuscada por su crianza inglesa: la realidad que pudo haber sido, que él tal vez hubiera querido.

Así que El Sur se halla cifrado en los reflejos del universo onírico y del universo del Borges real. De acuerdo con el pensamiento borgiano, se trata de dos sueños: uno es de un Hacedor que da vida a Borges soñándolo; el otro es del mismo Borges soñando a su “otro yo”. Pero tales sueños, tales reflejos, infieren dos espejos. Solo vemos los reflejos que producen, los dos Borges; por eso sabemos que están ahí. No podían faltar. Es uno de sus más conspicuos símbolos. El espejo imita la realidad.

Dios (he dado en pensar) pone un empeño
en toda esa inasible arquitectura
que edifica la luz con la tersura
del cristal y la sombra con el sueño.

Dios ha creado las noches que se arman
de sueños y las formas del espejo
para que el hombre sienta que es reflejo
y vanidad. Por eso nos alarman.

Pero son dos espejos enfrentados: el que me trae quién soy y el que me dicta quién pude ser, mi doble. Sus antagónicos reflejos se hieren. Esas meras apariencias que propagan los espejos y los sueños no son distintas a la apariencia de la realidad. Como se nos dice en Las Ruinas Circulares, somos el producto de un sueño. Pero tales apariencias se ocultan tras la máscara del relato. Nos dice Borges: “Siempre sueño con laberintos o con espejos. …Mi otra pesadilla es la del espejo. No son distintas, ya que bastan dos espejos opuestos para construir un laberinto”. El Sur es una máscara; El Sur es un laberinto. Borges se retrata, enmascarado, en ese laberinto de reflejos de realidad y sueño.

Digámoslo ya:

 

El Sur es un laberinto formado por dos espejos enfrentados que cifran a Borges.

 

Del simplismo ideológico II

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No es mi pretensión exponer un catálogo exhaustivo de simplezas ideológicas, así que a las que expuse en la entrada anterior añadiré sin más las dos que siguen. Entre los simples tienen gran predicamento.

El Islam es la religión de la paz. El simple de que estamos hablando asevera esto, ofreciendo razones tales como “la consabida hospitalidad de los musulmanes”, o una supuesta “convivencia pacífica de cristianos, judíos y musulmanes en Al-Ándalus”, y presenta un memorial de agravios cometidos por  los intransigentes cristianos de Occidente contra el musulmán, empezando por las Cruzadas medievales. En la mente del simple –cargado de una ideología construida únicamente por consignas y lemas—los musulmanes forman un conjunto de víctimas inocentes, de buenas gentes primitivas a las que se debe reparación. Pero la realidad es otra bien distinta. Las muestras de hospitalidad se producen solamente entre musulmanes y de su alcance y extensión nos da señal la inmensa riqueza de los jeques del petróleo y la escasez con la que se enfrentan una gran mayoría de musulmanes.

La supuesta convivencia andalusí es un mito que no se sostiene en pie. Los más prestigiosos historiadores que han estudiado ese periodo están de acuerdo en la falsedad de las afirmaciones que se vierten sobre la tal convivencia. Después del siglo XII, tal como sucedió en todo el Islam, se impuso en Al-Ándalus una rígida intransigencia doctrinal que en tierras musulmanas produjo la quema de todos los libros que no fueran el Corán y que convirtió a una buena parte de los judíos y  los cristianos (mozárabes) en siervos del musulmán o bien en ciudadanos de segunda clase en cuanto a derechos, a la vez que se les asfixiaba económicamente con una dura tributación.

Las Cruzadas, en cambio, fueron una terrible realidad histórica, pero, ¿cree el simple que los musulmanes vinieron a conquistar España con una sonrisa en los labios?, ¿cree el simple que se apoderaron de Persia y buena parte de Asia y África portando flores en la mano? No. El alfanje, el terror y la sangrienta aniquilación del enemigo fueron los más sólidos argumentos empleados para conseguirlo.

Quizás ignore el simple que el tráfico de esclavos ha sido el negocio más lucrativo del Islam a lo largo de su historia; quizás ignore que los millones de africanos que fueron trasportados hasta América fueron capturados y vendidos por árabes, y que con ello despoblaron grandes regiones africanas. Quizás ignore el simple que al día de hoy el comercio de esclavos es boyante en Libia.

¡La religión de la paz!, dicen de una religión que establece la Yihad (la guerra santa) contra los infieles; que dispone a la mujer como sierva del hombre; que condena a muerte al apóstata (quien intenta dejar de pertenecer al Islam); que rechaza la libertad, la homosexualidad y la democracia; y que alienta el empleo del terrorismo como arma. El simple confunde guerra, terrorismo y esclavitud, con la paz. ¿Cabe un grado de simpleza tal?

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Los culpables de todos nuestros males son España y Norteamérica. Tal es el eterno gemir de las plañideras simplonas hispano-americanas. En ese lamento viven paralizados, hasta el extremo de que ninguna consideración de futuro parece importarles. Su vitalidad no se dirige a elaborar proyectos para el porvenir sino a quejarse del pasado y a culpabilizar. La plañidera vive de relamerse sus heridas y de aparecer como víctima ante los demás; y, claro está, de declarar a otros culpables de sus desgracias y concitar odio en su contra.

Todas las desgracias de Latinoamérica se achacan al saqueo que primero realizó España en aquellos lares, y posteriormente Norteamérica. Eso lo tienen claro todos los de ideología simple a un lado y otro del “charco”. El simplón López Obrador, presidente mejicano, pide que el rey de España pida disculpas a Méjico por la obra de Hernán Cortés. Una muestra más de la apariencia buenista del simple, que presenta a los indígenas revestidos de las virtudes de la paz y la concordia. Recuérdese que Moctezuma II ofrece a los hombres de Cortés el regalo de corazones humanos que estos se negaron a comer, lo que provocó la furia del emperador azteca.

Cazar  indígenas de otras tribus y comérselos era uno de los quehaceres de los aztecas, y se cifra en 50.000 el número de los sacrificados anualmente. Quizás no haya habido en la historia una monstruosidad semejante. De hecho, ¿cree el simple que los 500 hombres de Cortés podrían haber conquistado Tenochtitlán de no haber contado con la ayuda de numerosas tribus, principalmente los txalcaltecas, que eran sistemáticamente masacrados por los aztecas?

Y se ha de poner la conquista en su contexto. Cierto es que la población mejicana fue diezmada por los virus y bacterias llevados por los españoles y para los cuales el sistema inmunológico de los nativos no estaba preparado. Recientes estudios han llegado al convencimiento que la culpable fue la Salmonella ( https://natureecoevocommunity.nature.com/users/83606-christina-warinner/posts/30037-mixtecs-aztecs-and-the-great-cocoliztli-epidemic-of-ad-1545-1550 ). Provocó una mortandad semejante a la provocada en Europa por la Peste Negra unos siglos más tarde. Pero si comparamos la colonización española con la llevada a cabo por los  ingleses en América del Norte o con la que llevaron a cabo los holandeses en África del Sur, la española está a infinita distancia por encima de las otras en cuanto a derechos para los nativos. Las Leyes de Burgos que los Reyes Católicos sancionan dicen que los indios son hombres libres, que su trabajo se debía recompensar con un salario justo y que la mujer lactante y los menores de 14 años estaban exentos de trabajar. Nada que ver con la ausencia de derechos y reconocimientos de los indios norteamericanos o con la segregación racial en las colonias holandesas, inglesas, o belgas. Compárese el porcentaje de mejicanos descendientes de indios, casi un 90%, con el apenas 1% en Norteamérica. Y el mestizaje, que solo es característico en Latinoamérica.

Pero el ambiente cultural latinoamericano, alentado por muchos de sus intelectuales, se recrea y se detiene en el victimismo de culpar a los demás de todos sus males. Países como Corea del Sur, Malasia, Indonesia o Tailandia eran paupérrimos solo treinta años atrás y hoy son economías punteras. Su virtud: laborar y no ocuparse en lamentaciones. Pero Latinoamérica sigue haciéndose eco de los lamentos de plañidera de la intelectualidad hispano americana, Eduardo Galeano, Gabriel García Márquez, Pablo Milanés…, que lanzan la sangrante idea de “España y Norteamérica se han enriquecido a nuestra costa y son la causa de nuestra pobreza”. Hoy en día ningún economista se atrevería a decir tamaña insensatez. Como pone Antonio Escohotado de manifiesto en su magnífica trilogía, Los enemigos del comercio, el comercio entre Metrópoli y colonia es enriquecedor para ambos, pero especialmente para la colonia. Todavía se puede decir que buena parte de los monumentos, sistemas viarios e Instituciones latinoamericanas son de los tiempos coloniales, y que en muchos países parece haberse detenido el tiempo desde entonces.

La simplona y falsa idea lanzada en Las venas abiertas de América Latina,  de Eduardo Galeano, incita a regocijarse en lamerse las propias heridas antes que intentar suturarlas. No se quiere recobrar la vitalidad, no se quieren cerrar las heridas (algo semejante ocurre en España con los cantos de plañidera a la Segunda República y a la Guerra Civil española); resulta más gozoso mostrarlas y añadir a ellas tintes rojos y señalar culpables y concitar odios, “mirad, aquí podéis ver lo que me hicieron estos o aquellos malditos, pobre de mí, mirad como sangran mis heridas”. Tan gozoso resulta que se detiene cualquier propuesta de cura. Pero ya se sabe hacia dónde conduce tanto llanto y victimismo: hacia Cuba y Venezuela.

 

 

Del simplismo ideológico

 

Quiero hablar de aquellos que tienen una simplista visión de alguna parcela de la realidad y que, sin embargo, ofrecen acerca de la misma opiniones rotundas; es decir, de los simples en relación a un tema pero que no dudan en creerse y declararse hábiles conocedores de sus intríngulis. En relación a esas parcelas del conocimiento tales individuos apenas analizan: sus facultades intelectivas parecen obstruidas. Su conducta y sus actitudes se rigen a impulsos de deseos, ideologías, o por simples consignas o proclamas que lanza el grupo social al que pertenecen. En ellos el pensamiento mágico suele tener gran relevancia: los mundos utópicos; la redención de la humanidad o de una parte de ella; el pensamiento y  sentimiento de reciprocidad de situaciones y de justicia universal; la idea de que la maldad habita en el enemigo; la fútil idea de que la mera ocurrencia mental es certificado de validez…

Voy a exponer un ideario al que se suelen adherir o que suelen proclamar los pertenecientes al Simplismo.

  • Repartiendo las riquezas de los que más poseen, todos seríamos más ricos y viviríamos mejor. Esta afirmación, que se la he escuchado a algún “sesudo” profesor universitario, ignora por qué las cooperativas no funcionan, o por qué todas las experiencias comunistas han concluido en estrepitosa miseria y totalitarismo, o que la iniciativa privada ha demostrado ser la fórmula más potente de producir riqueza para todos. Verdaderamente, lo que la afirmación propone es matar a la gallina de los huevos de oro.
  • Los brotes nacionalistas en una determinada región se solucionan concediendo más y más derechos y beneficios a la región y a sus líderes nacionalistas. Esta ha sido la política española con Cataluña y el País Vasco desde la época de la Transición, hace ya más de 40 años. Tal solución ignora la perversa dinámica que mueve al nacionalismo: cuanto más le concedas más demandará, pues su esencia se encuentra en ese pedir más y más: en cuanto se conformara con lo recibido, su existencia como grupo correría grave peligro. Los políticos españoles, o bien han ignorado esta verdad de Perogrullo o bien han escondido su cabeza debajo de la arena esperando temporalmente no ser incomodados en su cómodo sillón.
  • El dinero público se puede gastar a manos llenas porque no es de nadie. Ésta ha sido una proposición seguida muy a menudo por la clase política con el propósito de conseguir clientelismo, sobre todo en Andalucía. Se otorgan subvenciones, se falsifican jubilaciones, se dan pagas ilegales a una parte de la población, con el fin de recabar votos “que nos permitan en el futuro seguir en el sillón”. Tanto se ha abusado de de estas acciones que en muchos simples ha causado la simplista visión de que la riqueza del Estado rebosa de un pozo sin fondo, y que el dinero que se gasta viene caído del cielo.
  • Antes se vivía mejor. Es la cantinela que se viene entonando desde la primera Revolución Industrial, cuando surgió una tecnofobia que se llevó por delante, presas de las llamas, muchas factorías en Inglaterra. Escritores famosos como Víctor Hugo o Dickens –al tiempo que se hacían millonarios—esparcieron la idea de la vida inhumana que se había creado con la industrialización, así como de la mejor vida rural anterior; pero lo cierto es que la renta de las gentes aumentó sustancialmente en aquella época, la calidad de vida mejoró y la población de los países industrializados creció como no lo hacía desde muchos siglos atrás. Ahora sigue la cantinela. El populismo habla de la pobreza, de la miseria extrema, pero no se cuenta que en España se considera pobre a aquel que gana menos del 60% de la renta per cápita, alrededor de 1500 euros. No se cuenta que nadie pasa hambre, que todo el mundo tiene educación y sanidad gratuitas, y que hay cientos de miles de empleos que nadie quiere ocupar porque se vive bien –con buenas ayudas—del desempleo (soldadores, fontaneros, electricistas, peones de la construcción, trabajadores del campo…son empleos que pocos españoles aceptan). Antes se vivía mejor, dicen los jóvenes que solo han vivido en la abundancia.
  • El comunismo es un sistema social maravilloso que ha sido aplicado incorrectamente. Recalcitrantemente, una parcela del simplismo hace suya esta creencia. No vale que todos los experimentos comunistas a lo largo de la historia hayan acabado en desastre; tal hecho no es tenido en cuenta por el simple de turno que siempre encuentra un maligno culpable al que achacar que tal o cual magnífico proyecto comunista se extraviara o se despeñase. El cristianismo, el capitalismo o la traición de la social democracia alemana han sido los culpables más utilizados. La razón de caer recalcitrantemente en tal error es que la creencia en las bondades del comunismo se siente más que se piensa; es decir, suele ser más obra del resentimiento que de cualesquiera otras razones. Pone una venda en los ojos del resentido que le oculta toda evidencia que contradiga su deseo. Gran parte de la intelectualidad europea del siglo XX defendió el comunismo chino o soviético desde las poltronas periodísticas o universitarias: yo les hubiera condenado a vivir en esos regímenes. Cuando en un individuo se une la simpleza producto del ciego resentimiento con su simpleza innata, tenemos al simplón. Algún presidente español ha hecho alarde de esa conjunción de simplezas en periodo aún reciente. Todavía sigue paseándolas por el mundo.
  • Lo oscuro es sinónimo de profundo. Tal confusión suele aparecer en el simple que se ha cultivado en las ciénagas de la filosofía. El tal individuo no suele comprender gran cosa acerca del mundo (el hedor de las enseñanzas recibidas le nubló el intelecto por completo) pero es hábil en subirse al carro de la moda cultural del momento y repetir como un lorito eslóganes manoseados con el fin de aparentar que Por otro lado, cualquier ocurrencia sin sentido de Lacan o cualquier oscuro galimatías de los muchos de Hegel (aunque su genio deslumbre en ocasiones) son celebrados por el simple como si poseyesen una profundidad brillante y cautivadora, cuando no suelen ser sino un rosario de palabras ambiguas que  lucen un rimbombante contraste al formar frases carentes de significado alguno. Con la escasa luz de su candil intelectivo, el simple puede pasarse toda una vida buscando inexistentes significados, pero lo más frecuente es que, sin más, pretenda aparecer ante las huestes del simplismo filosófico como un iniciado en los arcanos del saber profundo, es decir, que lo que pretende en realidad es estar a la moda de la penúltima estupidez intelectual que haya sido lanzada al ruedo cultural. Su simpleza suele llegar al extremo de ver ricamente enjaezado al emperador que anda desnudo.

TO BE CONTINUED…

BELLEZA, MISERIA Y ADAGIOS

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Televisión

De la televisión nos seduce lo que tiene de social o gregario y que, no sintiendo la alteridad de quien allí aparece, no representa peligro. Pero, además, queda en suspenso el pensamiento propio –ese pensamiento que tanto malestar nos genera a veces— y el cerebro se pone en bypass. Entonces somos sugestionados, contaminados, abducidos, moldeados, convertidos en rebaño.

Música

Ciertos mecanismos mentales parecen resonar con el ritmo de la música, de tal manera que en ciertas situaciones y ante ciertos hechos, la música concita y pone el clima para que resuenen los apropiados sentimientos. La misma escritura no deja de ser un proceso musical.

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Creencias y grupo

Las convicciones personales acerca de un asunto social o político se niegan si no concuerdan con las del grupo que nos acoge y cobija. Nos adaptamos a las creencias grupales mediante la fuerza que ejercen sobre nosotros los afectos. El poder de convicción de un líder y el abrigo que recibimos de un grupo hace tambalear nuestras más sólidas verdades. Incluso, una idea sin argumentos puede fraguar en cimentada creencia por la simple verosimilitud que le proporciona el eco colectivo.

Belleza y evolución

La belleza es un ardid evolutivo para que el organismo reconozca lo que le es conveniente para un apareamiento productivo, esto es, para lograr eficacia biológica. Aunque bien es cierto que a ese ardid se superpone este otro: parte de nuestras preferencias en la materia sexual son correlativas a los primeros estímulos que recibimos.

Las Formas o Ideas de que hablaba Platón se corresponden con las diferentes categorías que mentalmente formamos de las cosas; pero estas categorías se establecen mediante la experiencia de lo real, a modo de promedio de lo que se experimenta. Así, la belleza ideal de un rostro coincide con el promedio de los rostros que hemos visto.

Si seguimos haciendo catas en los sustratos de lo bello, una mujer atractiva arrastra la mirada de los hombres como arrastra un torbellino la hojarasca.

Adagios

La vida es un asunto mortalmente serio.

La cuestión espinosa puede presentar tales arrecifes y tales ciénagas, que resulta muy fácil embarrancar argumentalmente en ellos.

El impulso sexual vertebra nuestra existencia tiránicamente.

Los resentimientos se agavillan mediante una creencia, y los símbolos se convierten en señas de identidad.

La aspiración por excelencia de los españoles de una gran parte de España es a tener cortijo, esto es, a actuar como un rentista, ¡o bien a ser funcionario!.

Profilaxis contra el deseo inalcanzable: ignóralo, evita que arraigue, desprécialo.

¡Qué impermeable resulta el oído para aquello que no se quiere escuchar!

¡Cuánto tiempo requirió la intelectualidad de Occidente para «sentir» la miseria que se escondía en el Este!

El clamor de la igualdad y el amor universal significa para el organismo: necesito que me amen y evitar que nadie se encuentre por encima de mí.

En cuanto al «amor universal», podemos añadir: basta que haya escasez, basta que dos deseen lo mismo, basta que surja disputa para que surja el odio y la crueldad y el enemigo. ¡Como si quisieran abolir la naturaleza humana por decreto!, ¡pronto encontrarán un chip para ello!

adagios

URSS

Violencia proletaria. Paraíso socialista. Tejido de opresión de media Europa urdido con el hilo del miedo y la aguja del comunismo. Miseria humana. Cárcel inmensa. Esclavitud ideológica. Oscurantismo, Gulags y ejecuciones en masa. El alcoholismo como remedio. La mentira como estandarte. Gran Hermano. La maldita y miserable intelectualidad francesa, española, italiana, portuguesa…, alabando con denuedo tal campo de concentración. Miserable Sartre, miserable Pasionaria, Carrillo, Foucault, Gramsci, Georg Lukács…El corazón de las tinieblas; la médula del terror: el comunismo en la URSS.

gulag

 

 

SENTIMIENTOS, ABSURDOS Y ENGAÑOS

 

Sentimiento animalista

Varios camiones cargados con cerdos parten de una granja de engorde para ser sacrificados en un matadero.  Un grupo de chicas, jóvenes –parecen rayar los 18 la mayoría de ellas—, se colocan delante de los vehículos con el fin de “despedirse de los animales”. Solamente un conductor se presta a parar su camión y conversar con ellas. Le refieren su pretensión de dar un poco de cariño a los animales; de acariciarles para que su tránsito les sea más dulce. Las chicas introducen sus brazos en las ranuras de los laterales del camión que permiten que transite el aire con el fin de evitar que los cerdos mueran asfixiados durante su viaje. La acción apenas dura un minuto, el tiempo de gracia que han pedido al camionero para cumplir su cometido. El camión marcha. Las chicas se abrazan llorando. El afecto que han dado ha acabado por afectarlas. ¿Qué mecanismos mentales han desencadenado en las chicas el cuadro descrito?, ¿es su sentimiento hacia los animales un sucedáneo de la pasión religiosa?, ¿necesitan compadecerse de la inocencia?, ¿necesitan embriagarse de emoción?, ¿tanto les hiere el contacto social que se refugian apasionadamente en el afecto hacia los animales?, ¿qué creencias y qué experiencias les han conducido a esta sensibilidad extrema?, o, ¿se debe toda esa exhibición, a un mero asunto biológico que tiene que ver con un extraordinario grosor de su amígdala?, ¿qué origen causal, en fin, tiene esa necesidad de compasión?

aragones unificau

Absurdo nacionalista

Un joven aragonés aunque de origen andaluz me dice que está estudiando la “fabla aragonesa” porque siente que esa es su lengua y Aragón su patria. Tiene 26 años y dice estar dispuesto a defender con saña la fabla  y, por la pasión que muestra, me temo que en caso extremo estaría dispuesto a defenderla con la vida.  He de notificar que Aragón, unos miles arriba o abajo,  tiene 2 millones de habitantes. Situada al norte de España, limita con Francia por los Pirineos, una alta cordillera cuyos picos más altos rondan los 3.500 metros.

Lo extraño del caso es que la tal “fabla aragonesa” es el invento de un navarro, trazado mediante la acumulación de algunas variantes dialectales de valles pirenaicos, diferentes entre sí y que apenas fueron habladas por unos pocos miles de ciudadanos hasta la mitad del siglo pasado. Pero dado que el engendro se parece en exceso al castellano rústico y  tal cosa no conviene, se mete la cizaña de la diferenciación en la escritura: las palabras que en castellano figuran con “v”, allí se ponen con “b”; muchas “d” son convertidas en “t”, se hace desaparecer  “h” hasta el extremo de llamar “Uesca” a “Huesca”, ignorando la etimología y su uso. Total que los cuatro seguidores del navarro –que la acaban de aprender—, como mesías salvíficos la quieren imponer a los dos millones de aragoneses restantes.

Pero el joven del que hablo, a pesar de todo, está dispuesto a luchar por la fabla.  ¿Por qué este absurdo de defender “lo propio” que nunca ha existido?, ¿Por qué esa obsesión de querer imponerla a toda la población?, ¿qué rencor social se esconde tras esas actitudes?, ¿necesitamos los humanos un enemigo y si no lo tenemos lo inventamos (porque las lenguas se utilizan en España como arma de enfrentamiento político y social y para la división interesada de los españoles)?

feministas radicales

Engaño del feminismo

Hoy en día, hablar de feminismo en España es hablar de grupos y de intereses muy diversos, pero los más  agresivos son quienes forman su vanguardia reivindicativa; el resto les da su apoyo porque resultan beneficiados con ello. Hace tan solo unas semanas se puso al descubierto una parte del “chiringuito” que tienen montado en Andalucía. En esa región existen 778 municipios, pero más de 2.200 asociaciones feministas, ¡y todas ellas reciben subvenciones! De los casi 43 millones de euros que les asignaba de forma directa la Junta de Andalucía, las ayudas a mujeres víctimas de violencia de género no llegaban al millón de euros, un 2.2 %; el resto iba destinado a engrosar los bolsillos de feministas defensoras de la ideología de género. Pero la cantidad expuesta es solo la punta del iceberg de las subvenciones recibidas por el feminismo andaluz por parte del gobierno español y europeo, en forma de planes de igualdad y otros, que se cifran en más de 700 millones de euros al año sólo en Andalucía. El feminismo, a imagen del nacionalismo, sabe que para recibir hay que exigir, así que día a día incrementa sus exigencias y lanza nuevos eslóganes que posteriormente los medios convierten en “verdades como puños”.

Parece ser que la exigencia más notoria actualmente es la de acabar con el patriarcado en la sociedad española. Pero toda persona honrada que ame la verdad admite que el patriarcado en este país apenas es un rescoldo ínfimo de tiempos pasados. Sin embargo, en esta lucha contra el patriarcado hay algo que no cuadra. Veamos: hay en España dos grandes grupos de población en donde el patriarcado no solo está institucionalizado sino que se considera sacro. Me refiero a los grupos de etnia gitana y a quienes profesan la religión musulmana. El número de estos individuos no es pequeño; el de la etnia gitana no está contabilizado (o no se publican los datos) pero las apreciaciones más sensatas cifran su número en más de un millón de personas; el de musulmanes rebosa la cifra de los tres millones.

Pues ese feminismo que exige el fin del patriarcado no solo no ataca al de estos grupos, que, como digo, es muy relevante, sino que ni siquiera nombra su existencia. Trata de acabar con el patriarcado allí donde no existe. Es como si diese palos al aire contra un enemigo que sabe que está en otro sitio al que se prohíbe mirar. Lo cual hace pensar que sus intenciones son otras y que están ocultas, que van más allá de lo que dicen. Daré una pista para descubrirlas: Ser hombre es un delito, quieren que asumamos. No me queda más que alabar a ese otro feminismo que lucha por la igualdad de derechos, libertades y posibilidades.

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