ATAQUE DE ORCOS Y SUCESOS DE ESPAÑA

  • https://youtu.be/JS2lPcxP414
  • Sauron ha enviado a sus hordas de orcos y trolls para destruir la Tierra Media. (Supongamos que hablo de Pedro Sánchez y de España).  Quiere conseguir los anillos de poder a toda costa. El poder sobre una tierra devastada y yerma, pero ¡el poder omnímodo! ¡El anillo único que domina a todos (Justicia, Prensa, Legislativo, Banca)! Las diversas hordas de orcos (supongamos que hablo de ultra animalistas, ultra ecologistas, ultra feministas, independentistas y comunistas, ¿encuentran similitudes?), deformes, incompletos, venenosos, alimentados de odio y resentimiento, son lanzadas al asalto final. Supongamos que han sido formados con una conciencia deforme, incompleta. Es una conciencia que aborrece el sentido común y la razón, que solo se satisface impidiendo que otros disfruten de aquello que ella no puede disfrutar; una conciencia cuya única satisfacción se encuentra en dañar, destruir, amordazar, prohibir, vengarse de quienes no poseen sus deformidades. En este parte de la actualidad, me propongo contar alguno de sus desmanes.
  • Supongamos que el Calentamiento Global, el estruendo de la Violencia de Género, y la Memoria Democrática sean ardides, o sean nuevos dioses para levantar en su nombre una Santa Inquisición que someta a la población y la convierta, mediante el miedo, a la condición de borregos. Sin embargo, no parecen ser suficientes para lograrlo. Entonces entran en acción los trolls.
  • Supongamos que se aprueba la nueva Ley del Maltrato animal: si se le escapa su perro tendrá usted una multa que puede llegar a los 50.000 euros. Todo tipo de ganado al aire libre deberá llevar un chip que le permita al ganadero controlar su localización en todo momento. El burro, el caballo, la mula, no podrán ejercer trabajo so pena de severas multas a su propietario. Lo mismo que si tarda más de tres días en dar de comer a los peces de su pecera. Si mata a un ser vivo tiene una pena de cárcel que va de 18  a 36 meses. Es delitos de lesa humanidad matar una rata, espantar un cuervo o dejar de alimentar a un pececillo en su pecera. Quien dispone tales disparates no es otra que la ministra Ione Belarra. Así que, ¡cuidado con matar al ratón que haya entrado en su casa! Dense cuenta de que estamos en una Revolución y que hay que destruir todo para que después aparezca el paraíso.
  • No es suposición, sino realidad, que tenemos en España un ministro, comunista él, que señala a Cuba como ejemplo de buena alimentación y de buena sanidad, esto es, que propone la indigencia como modelo de vida; un ministro ocupado en seguir el vuelo de las moscas y en destruir la ganadería y de convertirnos a todos –por decreto—en veganos.
  • No es de suponer, sino que es realidad que tenemos una ministra de “Igual da” dedicada a proferir insultos y amenazas como una histérica contra diputados, jueces y periodistas. Incluso, la tal ministra –venida a más desde su puesto de cajera en un supermercado—recrimina a los jueces su machismo, y les dice que se habrán de formar para interpretar correctamente la ley. Dado que cerraron los manicomios, pasa lo que pasa.
  • No es suponer que en Madrid se encuentran en huelga los “sanitarios”, no por la mala calidad del sistema de Salud Pública madrileña, muy al contrario, todos los datos señalan que es la mejor de España, sino exactamente por eso, por ser buena. Para que lo entiendan, sucede algo así como sucedió en la huelga salvaje en Chile en 2020, causada por ser la región de mayor riqueza de toda América del Sur. Detrás de la huelga de Madrid están los mismos que estaban detrás de la huelga de Chile. La excelencia, el bienestar de una región, les sienta mal.
  • Otros ministros y ministras han empleado su tiempo en sacar adelante una  nueva ley (las leyes que se promulgaron el año pasado en los 18 Parlamentos que existen en España tienen una extensión de dos millones doscientas mil páginas) para rebajar las penas por delitos de sedición, es decir, para que liberar de penas de prisión a varios políticos catalanes a cambio del sí a los presupuestos del señor Sánchez, el individuo de quien no sabemos que haya dicho jamás una sola verdad.
  • El resto de los ministros están ocupados en desarmar el poder judicial, en someter a su arbitrio a los medios, en destruir España y entregarle a Sauron, perdón, quise decir Sánchez, el poder omnímodo en bandeja de plata.
  • Mientras todo eso pasa en España, el señor Feijóo, el  Jefe de la oposición, se muestra exultante reclamando que se retiren de la circulación los coches de más de diez años, ¡ahí es nada! (Feijóo, el dócil). Tengo la impresión de que está preparando un libro sobre La siesta con el magnífico estilo empleado por su antecesor Rajoy. O tal vez practique lo que se ha dado en llamar La suerte de Don Tancredo, una manera de eludir los problemas sin hacer nada, o, también, quedarse quieto ante el toro para que éste pase de largo. 
  • Mientras tanto, en fin, la excelente Cayetana Álvarez de Toledo, sigue siendo apartada a la fuerza de los ruedos de la política nacional. ¡Si esta clase política no está repleta de envidiosos y cretinos, qué venga Dios y lo vea!

LA MONSTRUOSA NATURALEZA HUMANA 

El nazi Adolf Eichmann fue encargado de la logística del transporte de judíos hacia los campos de concentración y las cámaras de gas durante la Segunda Guerra Mundial. No solo ejerció sus funciones en la Alemania nazi e Italia, sino, también, en países como Hungría, Rumanía, Eslovaquia, Polonia, Austria, Bulgaria, Grecia, que habían caído bajo la influencia de Alemania, y, obviamente, en aquellos países de los que Hitler se apoderó, como Francia, Noruega, Dinamarca.

Hannah Arendt fue una filósofa alemana, judía, amante durante un tiempo de Heidegger, al que se considera el filósofo más importante del siglo XX y, también, uno de los principales intelectuales del partido nazi. Arendt escapó a tiempo de Alemania y se radicó en EEUU, cuya nacionalidad tomó.

En mayo de 1960, un comando del Mossad, la Agencia de Inteligencia de Israel secuestró en Buenos Aires a Eichmann y lo llevó prisionero a Jerusalén para ser juzgado. En 1964, Hannah Arendt publicó el libro Eichmann en Jerusalén, donde recoge las vicisitudes de tal proceso y su argumentario jurídico. Pero Arendt es filósofa y el tema del libro le sirve de excusa para mostrar en carne viva a la especie humana.

Lo que podría resultarnos más sorprendente, e incluso inconcebible, el sometimiento de todo el pueblo alemán a la voluntad y a la locura de un solo hombre, Adolf Hitler, no resulta tanto, pues al conocedor de la Historia le resulta cotidiano. Sin ir más lejos, el siglo XX nos muestra algunos ejemplos semejantes: sometimientos a Stalin, Pol Pot, Fidel Castro.

Millones de personas ‘normales’, buenos cristianos, filósofos, científicos, amantes esposos y padres, cultos, respetuosos con la vida…, primero seducidos por la idea de la Gran Raza, y, después, por su atadura a la organización social, por el miedo a ‘desentonar’ y por la ‘obediencia debida’, reemplazaron en su conciencia la parte humana por el odio al “enemigo judío” y sirvieron ciegamente como piezas de engranaje de la gran maquinaria de exterminio nazi. Solo unos pocos sacerdotes católicos y reverendos protestantes se opusieron públicamente a la muerte de los judíos.

Aun así, tal lacayil comportamiento, tal falta de potencia como individuos, tal renuncia a la libertad en nombre de una idea y un líder, no sorprenden tanto como sorprenden las respuestas de las gentes al aprisionamiento de judíos en esos países de Europa que se han nombrado. En primer lugar, sorprende favorablemente que estudiantes y trabajadores holandeses hicieran huelgas contra la deportación de judíos a Alemania, y escondieron en sus casas a una buena parte de ellos. Sorprende de igual modo que los daneses, con su rey a la cabeza, se negaran a acatar las órdenes de los ocupantes alemanes contra los judíos y les ayudaran a escapar hacia la neutral Suecia. También sorprende que en Italia y en Bulgaria se burlasen las órdenes alemanas con engaños y trampas.

Por el contrario, no nos extraña que en países como Lituania, Polonia y Ucrania el antisemitismo estuviese muy extendido. Llevaban siglos lidiando con una población judía que se negaba a integrarse culturalmente, que rechazaba los matrimonios mixtos, que formaba comunidades cerradas, y que, con frecuencia, destacaban en los negocios y en la posesión de riquezas. La población de esos países era antisemita pero no participó en los asesinatos en masa contra ellos. Sin embargo, llama poderosamente la atención que tuviera que ser el ejército italiano quien protegiese a los judíos de los griegos y del gobierno de Vichy, y los acogiesen en la Costa Azul ocupada por los italianos.  Y muy especialmente, clama al cielo el fervor antijudío de los rumanos, que hizo temer a Hitler que en la “solución final” (el asesinato de todos los judíos de Europa), Alemania fuese superada por Rumanía.

A pesar de las monstruosas manifestaciones de la naturaleza humana mencionadas, sorprenden en mayor grado el comportamiento de los propios judíos. Que fuesen consejos judíos –integrados generalmente por destacados dirigentes de su comunidad en el país de que se tratase—quienes cooperaban en las tareas administrativas y policiales de confiscar las pertenencias de los propios miembros de su comunidad y de enviarles a Auschwit, Treblinka o cualquier otro campo de internamiento y muerte; y que, incluso, fuesen técnicos judíos los que construyeron las cámaras de gas de Theresienstadt,  que fuera judío el verdugo al servicio de la horca, y que en muchos campos hubiese policía judía al servicio de los guardias alemanes.

Tal fratricidio y servilismo nos lleva a la Gran Sorpresa: que la comunidad judía fuese una y otra vez al ‘matadero’ como mansos corderos, sin rebelarse. Más de dos mil años de pogromos contra los judíos habían logrado esa pasividad de rebaño. Tan solo al final de la guerra, con las tropas soviéticas a las puertas de Varsovia, se atrevieron los judíos polacos a hacer frente a los alemanes. Una rebelión infructuosa que contó con la pasividad de los soviéticos, quienes no movieron un dedo para parar las matanzas en el gueto de Varsovia. (Stalin se había encargado de asesinar a 22.000 oficiales polacos en los bosques de Katyn).

Sin embargo, la Gran Impresión nos la describe Arendt en pocas palabras: La terrible banalidad del mal. Esto es, comprobar –como se mostró en el juicio contra Eichmann—que éste era una persona ‘normal’, que no era un monstruo, que era un buen padre de familia, que, incluso, no sentía odio hacia los judíos, que era la tranquilidad de obedecer sin cuestionamientos de ninguna clase lo que operaba en él. La obediencia, la moralidad de las órdenes, el formar parte y estar al abrigo de un rebaño, el ser parte de un engranaje bien engrasado y el alejar de la conciencia la compasión y el arrepentimiento. Tal comportamiento tribal es lo que hace monstruosa nuestra naturaleza. Por esa razón, las ideologías de rebaño (comunismo, nazismo, fascismo, socialismo, nacionalismo…) son tan peligrosas, porque nos privan de la libertad individual –diluyen al individuo en el colectivo—y  nos convierten en monstruos capaces de cualquier iniquidad en nombre de las ideas,  nos convierten en engranajes automatizados.

Arendt pone de manifiesto que todos somos monstruos en potencia, y que las ideologías de raíz tribal nombradas sacan nuestra monstruosidad de su latencia.

PANORAMA POLÍTICO SOCIAL EN EUROPA

En verdad que no se presenta muy halagüeño. El péndulo de la historia vuelve a transitar por los momentos ofuscación y locura por los que ya pasó, y vuelve a señalar malos augurios. Rotundamente, el ser humano vuelve a tropezar una y otra vez con la misma piedra. La historia es la que es, aunque ahora se pretenda endulzar u ofrecer una visión parcial de ella.

En el primer cuarto del pasado siglo surgieron y se desarrollaron en algunos países de Europa diversos totalitarismos que pronto llegaron al poder. Los más conocidos han sido, Lenin en Rusia, Mussolini en Italia y Hitler en Alemania.  Instituyeron regímenes totalitarios y, en los casos de Rusia y de Alemania, , por la fuerza o violentando las instituciones democráticas, impusieron las sangrientas dictaduras nazi y comunista. Algunos años más tarde, en la Europa oriental —Rumanía, Grecia, Hungría, Croacia…— aparecen con gran fuerza partidos fascistas que pretenden seguir los pasos del fascismo italiano. En España y en Francia, alentados por el comunismo soviético, se constituyen  frentes populares, con la clara intención de algunos de imponer un régimen comunista en sus respectivos países.

Lo que sorprende al Ilustrado es que, pronto, la mayoría de los intelectuales europeos toman partido por el totalitarismo de un signo u otro. Da la impresión que los primeros en abandonar el barco de la democracia cuando hay oleaje son esos apóstoles ideológicos conocidos como intelectuales[1]. Juzgaron la Democracia como cosa superada, y se lanzaron a poner en la conciencia de las gentes «conceptos supremos» como ‘caudillo’, ‘patria’, ‘pueblo’, ‘raza’.

A día de hoy, cien años después, se está produciendo en Europa una radicalización política que presenta muchas semejanzas con la de hace un siglo. Frentes populares han hecho su aparición, de nuevo, en España y en Francia y la llamada Corrección Política, auspiciada por el neomarxismo —con sus fantasiosas fórmulas feministas, ecologistas y animalistas—, ha extendido su imperio por la mayoría de los países del viejo Continente. Como reacción, partidos denominados de ultraderecha han tomado fuerza en Italia, Francia, Hungría, Polonia, Suecia y España. Se les achaca que algunos de ellos tienen en su seno o en su origen el fascismo, lo cual no parece suscitar hoy en día mucha credibilidad[2]. En los casos de Hungría y Polonia,  más parece provenir su actitud y su programa por un rechazo visceral al comunismo, ya que lo hubieron de soportar durante cincuenta años.

En España el carácter totalitario de la coalición política que gobierna es evidente. Forman coalición, el partido Socialista, los herederos ideológicos de ETA, blanqueados con el nombre Bildu, los partidos independentistas catalanes, y los populistas-comunistas de Podemos e IU. Resulta claro que siguen la estela de Chávez en Venezuela: desarticular la democracia, desarbolar la independencia judicial , apoderarse de los medios de comunicación y maniatar a cualquier institución social con el fin de lograr que su permanencia en el poder sea lo suficientemente duradera como para implantar el denominado socialismo del siglo XXI, es decir, dar un adiós a la democracia representativa.

Por otro lado y saliendo de España, algunos partidos socialdemócratas del norte de Europa, de  Dinamarca, Suecia, Holanda y Finlandia,  están reculando en sus políticas de acogida de inmigrantes; se abrazan ahora a políticas impulsoras de la identidad nacional; se desdicen de sus antiguas decisiones de otorgar un salario mínimo a una parte de la población, etc. Les ha forzado a ello el catastrófico fracaso de la utópica convivencia multicultural. Tal supuestamente bondadosa multiculturalidad en esos países, ha convertido barrios enteros de algunas ciudades en zonas donde se impone la ley musulmana, o en zonas que son auténticos campos de batalla. La visión utópica del socialismo siempre la derrumba la realidad, pero después de mucho sufrimiento y mucha destrucción.

El empobrecimiento  general, la disminución del gasto energético que nos anuncian, la eliminación de los vehículos privados, la reducción de la población —sustituyendo hijos por mascotas o por inmigrantes—la disminución de los vuelos en avión, la restricción de las libertades, el aumento de las prohibiciones, el acabar con las naciones…Todas esas amenazas y realidades nos son lanzadas por los gobernantes europeos a diario. Los  achacan a la guerra de Ucrania o al COVIT, pero…, que nadie se lleve a engaño, ya estaban en la Agenda 2020-2030 y 2030-2050, antes de dicha guerra y antes del COVIT. Seguramente hablaré de ello más adelante.

Conviene resaltar también el papel de tecnócratas que desarrollan los funcionarios que nos gobiernan desde las instituciones europeas. El capitalismo está dejando paso a la Tecnocracia. Los tecnócratas son profesionales y expertos que toman ofrecen las decisiones que han de tomar los políticos y, frecuentemente, son ellos quienes tienen el control. En su papel de funcionarios, son reacios a afrontar riesgos y a emprender; es decir, reciben con los brazos abiertos la seguridad, un buen salario y el poder institucional. Así que pactan con el poder político-ideológico tener un refugio ideológico donde apoyarse, a cambio de guiar y sostener la intervención del Estado en todos los asuntos. Esto es, se prestan a llevar a cabo los proyectos ideológicos del socialismo del siglo XXI a cambio de una confortable poltrona con poder.  Se encargan también de inventar problemas donde no los hay, de infundir miedos y Apocalipsis por llegar, por presentar peligros inevitables que hemos de sufrir…Así es como la ONU o la OMS o las instituciones del Consejo de Europa siguen claramente dictados ideológicos y huyen del sentido común y de la racionalidad. ¡Así le va a Europa!, ¡así nos va!

Un peldaño más arriba se encuentran los grandes financieros, los dueños de las multinacionales tecnológicas, los miembros del club Bilderberg… pero esto es harina de otro costal…, ¡o del mismo!

Para bien o para mal,  Europa está cambiando. Se está produciendo una revolución mundial en la que el capitalismo, tal como lo conocemos, está dando sus últimos estertores, y un nuevo modelo socialista agita triunfante sus banderas. La demanda  apenas se confronta libremente con la oferta, pues ambas están siendo intervenidas por un Estado cada vez más gigantesco que favorece a unas empresas u otras en función de la adscripción ideológica que muestren. En España se ha declarado la guerra contra las granjas de animales, contra el consumo de carne y contra la naturaleza  misma hombres y mujeres. Toda una inmensa locura se ha desatado en Occidente y, en algunos casos, como en España, los locos dirigen el manicomio. Como decía mi abuela, «¡que Dios nos coja confesados!»


[1] Bien es cierto que en caso de España, tres de los grandes intelectuales, Marañón, Pérez de Ayala y Ortega y Gasset, que habían fundado la Agrupación al Servicio de la República, ante el carácter amenazante y totalitario que había tomado el Frente Popular, mostraron su rechazo y, alguno de ellos se mostró favorable al Bando Nacional cuando se produjo el Alzamiento.  

[2] Antonio Escohotado señalaba que la ultraderecha es un invento de la ultraizquierda para justificarse a sí misma.

Romeo y Julieta, y otros amantes suicidas

El tan antiguo  tema de los amantes suicidas se ha novelado en diferentes épocas históricas. Romeo y Julieta es solo un ejemplo que la mano de Shakespeare hizo excelso, pero hay otras numerosas historias acerca del mismo tema. Con diferencias de matiz en unos y otros, los esquemas argumentales son muy parecidos: una joven pareja a quien su entorno social impide que se amen libremente, recurre a algún ardid para lograrlo, pero de dicho ardid se derivarán circunstancias funestas. Finalmente, al morir uno de ellos o al simular haber muerto, el otro se quitará  la vida o morirá de desdicha.

Hoy en día resulta difícil de creer en la existencia de los suicidios por amor. Más frecuente suele ser el suicidio por motivos de rechazo amoroso, y ni siquiera por esas, todo lo más, una leve depresión anímica y un resquemor a relaciones futuras. En cambio, los asesinatos del amante por despecho no son pocos: el rechazo lleva a la venganza. Recordemos la clásica frase del enamorado no correspondido: «Será mío/mía o no será de nadie». Sin embargo, el Romanticismo nos enseñó que el suicidio por amor o por rechazo puede ser un acto poético, y no fueron pocos los que, como nuestro Larra, cumplieron con ello.

Píramo y Tisbe

Yendo al tema, los primeros amantes suicidas de quienes la literatura nos ofrece noticias fueron Píramo y Tisbe. Estos babilonios, que vivían en hogares cercanos, encontraron en sus padres la oposición a su amor juvenil. Un buen día acuerdan encontrarse en las cercanías de un bosque y huir en la oscuridad de la noche, pero las circunstancias enredan el encuentro. Tisbe llega al lugar pero la amenaza de una leona la obliga a esconderse en una oquedad rocosa. Se le cae el velo con que se cubría y la leona le mancha de sangre. Llega Píramo y, al verlo ensangrentado y sabiendo que era de su amada, la cree muerta. Allí mismo se clava su cuchillo. Tisbe sale de su escondite y ante la visión de su amado muerto, le arranca el puñal y se lo clava ella. Desde entonces, los frutos de la morera se tiñen de púrpura.

Tal es la leyenda que narra Ovidio en su obra La metamorfosis, pero otros autores hablan de una Tisbe embarazada que se suicida por miedo a sus padres. Tal suicidio causa el de Píramo. Tisbe se convierte en fuente y Píramo en río. Los Beatles hicieron una adaptación teatral  de este relato, actuando Paul McCartney de Píramo y John Lennon de Tisbe. En estos dos enlaces puede visualizarse.

Tristán e Iseo (o Isolda)

He aquí a dos amantes que habitan Cornualles, Irlanda y Bretaña, es decir, que son personajes de las leyendas celtas, es decir, que el relato de sus amores es extraordinario, con todo lujo de maravillas, tal como lo es la literatura de origen céltico. Tristán, el sobrino y protegido del rey de Cornualles, viaja a Irlanda con el fin de traer a la joven Iseo para casarse con su tío. Iseo se enamora enseguida de Tristán, pero éste, por amor y respeto hacia su tío, se mantiene inalterado ante sus encantos. Ocurre entonces algo que va a resultar trágico, la pócima de amor preparada para que Iseo se enamorase de su futuro marido la bebe por error Tristán. Ya tenemos a los dos personajes enamorados, aunque no es voluntad de Tristán, sino efecto del filtro de amor que ha tomado.

Las peripecias en que se ven envueltos los dos amantes son numerosas y sería prolijo contarlas, así que vayamos al final; un final funesto, claro está. Tenemos a Tristán en Bretaña junto a su amigo Kaherdin e Iseo, la de las Blancas Manos (que no es  Iseo la Bella —o la Rubia—, que es a quien Tristán ama), con quien está casado. Tristán sufre una herida envenenada y pide a su amigo que vaya a Cornualles en busca de su amada, Iseo la Bella, porque sólo ella  puede curarle. Antes de partir le encarga que si regresa con ella ponga velas blancas en el barco, y negras en caso contrario. Iseo está con su esposo el rey, pero escapa para regresar con Tristán y curarle.

El despecho de Iseo la de las Blancas Manos hacia Tristán —por no amarla a ella sino a Iseo la Bella— va a ser el desencadenante de la tragedia. Tristán espera ansioso la venida de su amada Iseo, pero su estado le impide asomarse al puerto. La de las Blancas Manos le dice a Tristán que se ve un barco con velas negras, lo que le hace morir de dolor. Llega Iseo poco después Iseo la Bella y al verlo muerto muere a su vez de amor por él. (Morir de amor de esta manera es en verdad una suerte de suicidio: no lo ordena la voluntad, sino todo el organismo, que abandona su funcionamiento).

Wagner creará una obra lírica sobre la obra, pero le dará un final un tanto diferente. En realidad, de Tristán e Iseo existieron varios poemas que se han perdido, y los que poseemos, escritos en el siglo XII, presentan diferencias los de Béroul, de Thomas de Bretaña y del alemán Eilhart.

En este enlace se cuenta la historia: https://youtu.be/h1KHlAAjaBk

Romeo y Julieta

También en esta historia es la oposición de las familias, los Montesco y los Capuleto, quienes constituyen el problema al que se enfrentan los enamorados. El enredo fatal es también aquí una pócima que provoca a quien la toma un sueño que dura 24 horas. Julieta la toma para que, creyéndola muerta, pueda evitar casarse con el pretendiente que sus padres le han asignado. Romeo debía estar al tanto del asunto por un mensajero, pero el mensaje que aclararía el simulacro nunca le llega. Muy al contrario, su criado le anuncia que Julieta está muerta. Entonces, no pudiendo vivir una vida sin ella, toma a su vez un veneno y cae muerto a su lado. Julieta despierta y la desdicha que siente le hace tomar el puñal de Romeo y darse muerte.

La historia la toma Shakespeare de una larga tradición de trágicos relatos italianos que muy probablemente se inspiraban en la historia de Príamo y Tisbe.

Aquí pongo también un enlace a un resumen de la historia: https://youtu.be/38AucUcn-wU

Calisto y Melibea

El tema de Calisto y Melibea se trata en la obra de Fernando de Rojas La Celestina. Al contrario de los otros relatos que tratamos, en Melibea hay un rechazo hacia Calisto, pero, no nos sintamos decepcionados, también existe la pócima para solucionarlo. Calisto siente un frenético amor hacia Melibea pero es rechazado. Un criado le consuela asegurándole que logrará el amor que tanto anhela por mediación de la Celestina, una «alcahueta y hechicera» que actúa por dinero. El elixir de amor empapa en este caso una madeja de hilo que siendo tocada por Melibea hace nacer en ella un fuerte deseo amoroso hacia Calisto.

El desenlace final tiene lugar por un accidente. Es el tercer encuentro de los enamorados en casa de Melibea, y Calisto queda dormido en su regazo. Despierta tarde y corre presuroso por temor a que el padre de Melibea les encuentre juntos en los aposentos de ella. Al tratar de escapar por un muro, resbala y cae con tan mala fortuna que muere en el acto. Al enterarse de su muerte, Melibea, hechizada aún, se tira desde lo alto de la casa y pierde la vida. ¡Suicidarse por un accidente y una pócima de amor!

Y he aquí una dramatización juvenil de la obra: https://youtu.be/xsyy1HuvoL8

Los amantes de Teruel

Son Diego de Marcilla (el nombre original era Juan de Marcilla) e Isabel de Segura, y la acción ocurre en el siglo XIII en Teruel, una ciudad de Aragón. La casualidad hace que se encuentren en el mercado y nazca el amor en ellos. Diego, de escasas riquezas, piensa en salir al mundo a ganar fortuna con el fin de ser aceptado por los padres de Isabel. Se embarca hacia la Reconquista de Al-Ándalus suplicando un plazo de espera para su vuelta de cinco años, que Isabel acepta.

A punto de cumplirse el plazo y sin tener noticias suyas, Isabel lo cree muerto y acepta casarse con otro. Varios imprevistos han retrasado a Diego, que llega cuando la boda ya se ha celebrado. Enajenado, se introduce en la alcoba de los recién casados y mientras el marido ronca Diego suplica un beso, pero la casta Isabel se niega a tal requerimiento. Diego cae entonces muerto de amor (el organismo entero se suicida). Al muerto lo retiran, pero antes de ser enterrado Isabel aparta la mortaja y lo besa con tal amor y delirio que cae allí mismo muerta.

La versión más conocida de esta leyenda la escribió Juan Antonio Hartzenbush, pero ha habido otras muchas versiones, entre ellas la de Tirso de Molina. Tomás Bretón compuso una ópera con el tema. Y quizás el tema sea menor en comparación con los anteriores, pero no cabe duda de que tiene en la actualidad una gran proyección popular. Cada año se celebra en Teruel, durante varios días y con gran asistencia de público, el suceso, que se presenta como obra de teatro con gran boato y acierto.

Éste es un bello resumen: https://youtu.be/bBZ_vCu0G1M

Estos trágicos amoríos me hacen pensar en la inconsistencia de la naturaleza humana. Imaginemos que los protagonistas no han sufrido esos funestos sucesos y, por el contrario, se han casado. Muy probablemente su amor se hubiese secado en pocos años, pasando a un estado de indiferencia amorosa, de simple afecto o de odio entre ambos. Sin embargo, el amor puede perdurar hasta la muerte (aunque ésta sea muy lejana) al modo de Abelardo y Eloísa. El filósofo y su alumna tuvieron amoríos que se hicieron famosos ya en el siglo XI. Pero era demasiado para la época. A Abelardo le castraron y a Eloísa la obligaron a entrar en un convento. Sin embargo, ese distanciamiento y las amorosas misivas que se escribieron hasta su muerte, lograron mantener la llama de su pasión sin extinguirse.

Lo cierto es que la irracionalidad humana termina por sacar cualquier cosa fuera de quicio.

LA IGLESIA DEL CAMBIO CLIMÁTICO II

Orígenes, paisajes y dinámica[1]

En 1973 los principales países productores de petróleo contrajeron sus ventas y los precios se dispararon. Había estallado la crisis del petróleo. En España, pero de manera parecida en todo Occidente, los medios de comunicación, guiados de la mano de Dios o del diablo, porque se dieron cuenta del negocio encerrado en el alarmismo o por intereses inconfesables, comenzaron a lanzar noticias apocalípticas: que en el subsuelo quedaban reservas de petróleo para diez años; que algunas zonas del planeta, como el sur de España se convertirían en desiertos en el periodo máximo de diez años (el número diez parecía ser un número mágico y un mantra repetido hasta la saciedad). Ni una cosa ni otra resultaron ser ciertas ni por asomo. ¡Quién duda de que tras la noticia estaban los intereses de las centrales nucleares! El movimiento ecologista brotó en aquellas fechas con fuerza. En 1971, en Canadá se creó Greenpeace y pocos años más adelante sus delegaciones se extendían por medio mundo. El ataque contra la deforestación empezó siendo uno de los temas preferidos del ecologismo.

 Ecologismo, marxismo e IPCC

Pero en la década de los setenta casi todos los dedicados a la meteorología pensaban que el planeta se dirigía hacia un periodo de enfriamiento, lo que resultaba muy preocupante debido a las implicaciones económicas y sociales que tal hecho conllevaría. Sin embargo, a finales de la década la temperatura media del planeta empezó a subir y el peligro pareció conjurado. En esas, un meteorólogo sueco , Bert Bolin, dio entonces con la ocurrencia de que el CO2 (que estaba en la atmósfera en una proporción de 300 partes por millón) procedente de la quema de combustibles fósiles, podía ser la causa del calentamiento al crear un efecto invernadero en la atmósfera, que calentaría la superficie terrestre.

La ocurrencia era una noticia excelente para los grupos ecologistas y para los lobbies de la energía nuclear. Si no queremos que la superficie del planeta se convierta en un desierto, deja de producir CO2, decían los primeros; la energía eléctrica procedente de las centrales nucleares no contamina el medioambiente con el dióxido de carbono, decían los segundos. Margaret Thatcher, en su guerra particular contra la minería del carbón en el Reino Unido y a favor de la energía nuclear, financió estudios para investigar lo nocivo para la atmósfera de la quema del carbón. La política había comenzado a poner sus garras en los asuntos de la Ciencia.

Los augurios a favor de las centrales nucleares parecían esperanzadores. En 1985 acaba la huelga minera y la señora Thatcher aparece como clara vencedora, pero aquel fatídico año fue el de la explosión y vertido a la atmósfera de material radioactivo en la central nuclear de Chernóbil, y la opción nuclear pierde fuelle rápidamente, mientras que la opción ecologista de energías renovables y menor consumo sale reforzada. Además, dos asuntos relacionados cobran por esas fechas gran relevancia. Por un lado, el posmodernismo estaba ya bien enraizado en los departamentos o facultades de filosofía, psicología, sociología y pedagogía de las universidades europeas y estadounidenses. Recuérdese que la gran mayoría de sus principales integrantes pertenecen a la izquierda radical y que expanden por los campus el relativismo moral y cultural, promoviendo con los otros grupos que ya han sido previamente señalados lo que denomino la Santa Alianza. Por otro lado, el marxismo clásico está desengañado con las condiciones económicas y sociales desarrolladas en la URSS y en sus países satélites, así que poco a poco van abrazando el posmodernismo y el ecologismo radical como estrategia para acabar con el monstruo de tantas cabezas que es la liberal democracia capitalista.

Si el enemigo está bien dibujado, los objetivos primeros pasan a ser acabar con las emisiones de CO2 y con la lluvia ácida. En 1988 y también dirigido por Bert Bolin, se crea el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC). Un año después, el 9 de noviembre de 1989, cae el Muro de Berlín y rápidamente se desintegran los regímenes comunistas de Europa. Un duro golpe ideológico para la izquierda europea marxista; pero las creencias marxistas se enraízan en la conciencia con odio y resentimiento, así que ni una derrota ideológica tan enorme es capaz de arrancarlas. El resultado fue que se modificó la apariencia ideológica para mantener a salvo las esencias, y las huestes marxistas más tenaces se enrolaron en el ecologismo de la mano del posmodernismo, creando junto a otros grupos la Iglesia del progresismo que hoy soporta Occidente, con sus dogmas sobre el Cambio Climático, su Corrección Política, su propósito de «salvar al planeta», su neolenguaje, etc. etc. El ecologismo iba a ser ahora la máscara de muchos de los antiguos marxistas «duros».


[1] https://youtu.be/0sCgTl3LctU Es éste un magnífico video titulado “El gran timo del cambio climático”. A eso se refieren entre otros los científicos: Philip Stott, del Departamento d3e Biogeografía de la Universidad de Londres; Patrick Moore, cofundador de Greenpeace; Niger Calder, autor de The chilling stars; Ian Clark, Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Ottawa; Roy Spencer, premio especial NASA; John Christy, del IPCC; profesor Akasoku, investigador del clima en Alasca; Patrick Michaels, Departamento de Ciencias del Medio Ambiente de la Universidad de Virginia; Paul Driessen, militante ecologista y autor de Green Power, Black Death…Timothy Francis Ball (5 de noviembre de 1938) es un geógrafoclimatólogo británicocanadiense y profesor ordinario de Geografía en la Universidad de Winnipeg; Richard Siegmund Lindzen (nacido el 8 de febrero de 1940) es un físico norteamericano estudioso de la atmóstfera, conocido por su trabajo sobre la dinámica de la atmósfera intermedia, las mareas atmosféricas y la fotoquímica del ozono; (John Raymond Christy es un climatólogo estadounidense de la Universidad de Alabama en Huntsville (UAH) cuya área de trabajo es la teledetección a través de satélite del clima global y el cambio climático global. Es más conocido, junto con Roy Spencer, por el desarrollo del primer registro de temperatura por satélite exitoso del mundo; el físico del clima Frederic Singer contra el calentamiento y contra el negocio del clima Exdirector del instituto de meteorología de EEUU; Paul Reiter, profesor en el Instituto Pasteur de París

LA IGLESIA DEL CAMBIO CLIMÁTICO I

Que el llamado Cambio Climático antropogénico es “una verdad como un templo”, es el dogma que los medios, las universidades, los científicos y los políticos de todo el mundo consideran santo y firme. No solo se anuncia como una verdad inamovible sino que se exige que no haya discrepantes; y se exige con la virulencia inquisidora con que se exigía en los tiempos pretéritos del dogmatismo eclesiástico. Hoy en día negar el Calentamiento Global está tan perseguido en los ambientes universitarios y científicos como lo estuvo en su día negar el holocausto judío. Se me ocurren algunas similitudes al respecto.

En 1212, cerca de 20.000 niños siguen a quien dice haber recibido de Jesucristo el mandato de liberar Jerusalén. Esperan que, milagrosamente, el Mediterráneo se abra a su paso. Más de la mitad mueren de hambre en el camino, otros desertan; unos dos mil embarcan en Cerdeña, y en Alejandría son vendidos como esclavos a los serrallos sarracenos. Tal horrendo despropósito es conocido como la “Cruzada de los niños”.

Tras la cumbre del clima que tuvo lugar en Madrid del 2 al 15 de diciembre de 2019, miles de niños desfilan por las calles de muchas ciudades europeas clamando contra la iniquidad del capitalismo, que está envenenando el aire y el planeta y que nos está conduciendo a una catástrofe sin igual en la historia de la humanidad. La lideresa de las movilizaciones es la niña de 16 años Greta Thunberg, que pregona en la asamblea de la ONU que le han robado sus sueños y su infancia, y que no puede soportar más el sufrimiento y el miedo por el dolor del planeta, y sigue diciendo que los jóvenes están empezando a entender la traición de que son objeto. Es toda una Cruzada para liberar al planeta del cambio climático causado por las emisiones de CO2. Una parroquia luterana sueca proclamó que Jesucristo había nombrado a Greta Thunberg  su sucesora. La Iglesia del Clima ya tiene su gran profeta y su gran sacerdotisa.

Nos horroriza el que en 1633 Galileo fuese forzado a presentarse delante del Santo Oficio de la Inquisición para retractarse de su apoyo a la teoría heliocéntrica o copernicana. Galileo hubo de abjurar de sus afirmaciones científicas, siendo confinado en su casa durante los cinco años siguientes. Sin embargo, se aplaude en todos los ámbitos que la Inquisición de la Iglesia del Cambio Climático procese a cuantos galileos le salen al paso.

Peter Ridd es físico y era profesor de la Universidad James Cook en Australia hasta que lo expulsaron por contradecir el dogma de que los arrecifes de corales estuvieran muriendo debido al Cambio Climático[1]. A Patrick Moore, ex presidente y cofundador de Greenpeace no le han perdonado que dijera: “El Cambio Climático es una de las mayores estafas de la historia”; tampoco a John Coleman, creador de Weather Channel, también disidente y que elevó el grado de fraude del Cambio Climático al mayor jamás habido. Otras amenazas y alarmismos son aún más preocupantes: el senador demócrata estadounidense Sheldon Whitehouse declara: “Cualquiera que se atreva a negar el Calentamiento Global debería ser enjuiciado y encarcelado”. Todo científico que se atreva a negar el Cambio Climático está condenado al ostracismo[2]. El totalitarismo de esta nueva Iglesia se asemeja también al totalitarismo soviético.

En Febrero de 1935, Trofim Denisovich Lysenko, un oscuro biólogo, ataca a los genetistas soviéticos porque “con sus teorías importadas de Occidente están destruyendo la agricultura soviética”, palabras que impactaron en Stalin. Haciendo uso del engaño de conseguir una nueva biología dialéctica y comunista, consiguió llegar a ser presidente de la Academia Nacional de Ciencias Agrícolas, y, durante tres décadas controló las investigaciones biológicas y la agricultura, llevando a un desastre tras otro;  ordenó la destrucción de todos los libros basados en genética mendeliana y llevó a cabo una sangrienta purga de científicos. El conocimiento de la biología desapareció en la URSS, pero ninguna evidencia en contra podía hacer frente al fervor ideológico de quien alegaba que: “La teoría mendeliana de la herencia es falsa por ser reaccionaria y metafísica, y niega los principios fundamentales del materialismo dialéctico”.

El poder de la Iglesia del Cambio Climático para imponer un dogma, para coaccionar  al disidente –o al que simplemente duda—y para condenarlo al ostracismo, es gigantesco. . Esta Iglesia no tiene nada que envidiar a la que condenó a Galileo, o a la que instituyó Lysenko en la URSS. Ttrata de fanatizar a los jóvenes y hacerles acatar el dogma del clima, cuyas oscuras pretensiones se ocultan. Se trata de una represión de las libertades de magnitud global, una Inquisición mundial en toda regla dirigida y manejada por la ONU, y que no tiene nada que envidiar al Santo Oficio en su acción represora El dogmatismo ha vuelto con fuerza y con la intención de acabar con libertades y debates. La nueva Iglesia del cambio climático se ha instituido. Con la ONU haciendo las veces del Papa y el Intergovermental Panel on Climate Change (IPCC) haciendo de Santo Oficio de la Inquisición. También hoy en día los juegos de poder, los intereses económicos y los fanatismos ideológicos, son los principales factores  para que se haya desatado esta Cruzada contra el Cambio Climático. El CO2 no pasa de ser un mero símbolo.

En la imposición de ese dogma trabajan actores muy diversos: El secretario norteamericano de Estado con Obama John F. Kerry, fue uno de los primeros alarmistas, ya nos amenazaba alarmantemente con estas palabras: “Los científicos suponen que el Ártico va a estar libre de hielo en 2013”. La revista Science, entregada, como Nature, a la alarma en cuanto al cambio climático, pregonó que “El presupuesto necesario para el clima es más importante que la Democracia”. Hoy en día la ONU y su Secretario General António Guterres, llevan la batuta en la orquestación de amenazar y atemorizar a la población de Occidente. Pero otros no se contentan con alarmar y crear miedo injustificado en la población, sino que reprimen sin compasión al hereje.

Tras varios siglos de lucha contra el dogma eclesiástico y de avance de la razón en el estudio de los asuntos del mundo, hoy en día el dogma y la irracionalidad han vuelto al panorama social con más fuerza que nunca. Sin entrar ahora en la verdad o en el fraude que  encierra esa espiral de locura y dogmatismo, esa nueva religión llamada Cambio Climático,  el hecho evidente es que, tal como ocurrió con Galileo, tal como hizo el comunismo de la URSS de la mano de Lysenko, los defensores de la existencia del Cambio Climático tratan por todos los medios a su alcance de impedir la libertad de expresión a todo discrepante y lanzan amenazas contra todo aquel que se aparte del dogma del clima, a la vez que ejercen represalias contra cualquier científico que no esté de acuerdo. Es una lucha religiosa que condena al ostracismo al científico heterodoxo, que impide el debate y la circulación de ideas, y que es una brutal amenaza contra el progreso, la libertad y los derechos. ¿Para qué necesita una Iglesia un dogma si puede presentar pruebas de la verdad[3]?

CONTINUARÁ…


[1] [1] https://es.theepochtimes.com/profesor-esceptico-sobre-cambio-climatico-recibe-usd-800-000-luego-de-que-universidad-lo-despidiera_524455.html   https://plazamoyua.com/2018/05/19/el-caso-del-profesor-peter-ridd-y-el-cuento-del-coral/

[2] https://youtu.be/wYlUrj4Ngpc Este video contiene una sesión del Senado de los EEUU en la que varios senadores y varios científicos hablan del Cambio Climático y las implicaciones políticas, sociales y económicas que está teniendo

[3] El Premio Nobel de Física 2021 fue entregado a tres investigadores por formular un modelo matemático por «sus contribuciones para entender sistemas complejos como el clima en la Tierra. Pero no pasa de ser un modelo matemático que carece del requisito de la demostración empírica, tan necesaria en la investigación científica. Por primera vez en la historia se ha entregado el galardón del Nobel de Física sin evidencias empíricas.

EL VOLTEO CULTURAL

Abuelos sin nietos

De manera general, cada etapa de la vida ofrece una función social. La juventud y la infancia son épocas de relación y de abrir los ojos a la realidad. Luego comienza la lucha por la vida, esto es, la búsqueda de pareja sexual, la crianza de los hijos, el afán de alcanzar una posición social… Hasta hace poco, la vejez tenía como función principal el proveer de afecto y cuidado a los nietos, pero ha dejado de ser tal. Ha dejado de ser tal porque las parejas ya no tienen hijos, por lo que los «abuelos» ya no tienen nietos a los que cuidar. Por esa falta de función social, me temo que pronto los poderes económicos y la bárbara grey juvenil reclamen la eliminación de la vejez o su encierro en reservas «indias».

Suplantación

Se produce un tránsito directo desde el egotismo juvenil hasta  intentar gozar la vida sin tasa. Por esa subordinación a la «felicidad del hoy», las relaciones de pareja son de quita y pon, de hoy sin mañana, y los posibles hijos un estorbo que apartar. Un buen can los reemplaza sin quebranto alguno, al contrario, presenta evidentes ventajas. Al perro se le educa con cierta facilidad, es solícito, afectivo, juguetón, buen compañero de viaje, y en algunos casos, parece ser, compañero sexual. La función del can entre los humanos fue la de cazador, guardián, defensor, ayudante de pastor…, siendo ahora la de hijo, amante, compañero del alma.

Democratización cultural

La sociedad se ha democratizado a tutiplén. En derechos, riquezas y valor social  — excepto en méritos—, nadie quiere ser menos que nadie, así que, para igualar, la ignorancia, la incultura y la necedad se han convertido en valores sociales. La estupidez de un necio vale hoy lo mismo —o más— que la afilada opinión de un sabio. Ya no se hace cine para disfrutar de inteligentes diálogos ni se escribe para ilustrados  sensibles, tal como se hacía unas cuantas décadas atrás (los menos cultos se esmeraban en aprender de novelas y películas, en culturizarse, porque la cultura era considerada un bien). Hoy en día se proclama con orgullo no leer, se celebran las faltas de ortografía, la necedad se contagia por las redes, la incultura  se venera y se presume de ella.

Incultura en el hemiciclo

Tal democratización afecta también a la política; la incultura ha puesto sus garras en el hemiciclo del Congreso y de las instituciones políticas en general. En España, personajes como Lastras, Ábalos, Patxi López o Irene Montero, altos cargos del gobierno, bárbaros en el poder,  añaden a su incultura su sectarismo. Por el contrario, se condena al ostracismo al político que destaca, al que muestra inteligencia y capacidad. Es el mundo al revés: ¡muera el mérito!, ¡mediocres al poder!, ¡invirtamos todos los valores!, parecen decirnos los adalides de la «democratización» de la Inversión.

Inversión de la cultura en la Universidad

Antes que en la política, el germen de la inversión de la cultura y de los valores tiene lugar en la Universidad. Las del Reino Unido y de Norteamérica se llevan la palma. En muchos departamentos de Ciencias Sociales de esos países se clama por prohibir a Platón, Aristóteles, Homero, Mark Twain, Rudyard Kipling, y una larga lista de escritores y filósofos por sus ideas «fascistas». En algunas escuelas de Barcelona se prohíben los cuentos de Blancanieves, la Cenicienta, Hansel y Gretel… por machistas. Hacer desaparecer la cultura de la Universidad parece ser el reclamo, y sustituirla por estudios de género un fin.

Estorninos y grajos

La inversión se produce hasta con los pájaros que viven en nuestras ciudades, sobre todo en las pequeñas; la población de gorriones ha sido casi totalmente desplazada por córvidos. Grajos, grajillas, urracas, estorninos, habitan hoy en día nuestros parques. Gracias a la protección que los volteadores culturales les dispensan, hoy los graznidos, la suciedad venida del cielo, las majestuosas bandadas, forman parte del paisaje urbano. La democratización y el volteo cultural se han logrado. La barbarie perruna, la ignorancia, los nuevos valores, ya se han instalado entre nosotros. Poner todo patas abajo es nuestro lema.

El chivo expiatorio

En prácticamente todas las culturas de la antigüedad se sacrificaba un animal a los dioses con el fin de ganar su benevolencia o aplacar su ira. En algunas de ellas el sacrificio era humano, generalmente de los enemigos, pero en algunas ocasiones se sacrificaban a los propios familiares para conseguir que los dioses  fueran propicios. Tenemos los ejemplos de Agamenón, que sacrificó a su hija Ifigenia para que la guerra contra Troya fuese un éxito; y tenemos a Abraham, que iba a sacrificar a su hijo Isaac para satisfacer a su dios Yahvé.  Los tales sacrificios se concretaron más adelante en el propósito de la expiación de las propias culpas ante el dios. El sacrificante quedaba libre de culpa, haciéndola recaer en el animal sacrificado. El quid argumental del cristianismo reside en que la muerte de Jesucristo fue un sacrificio para expiar a la humanidad de su pecado original.

Ahora bien, Yahvé detuvo la mano de Abraham y le ordenó poner en la pira del sacrifico un carnero. Tal vez de aquella expiación provenga  la fiesta judía del chivo expiatorio:  el sacrificio de un chivo  sobre el que se descargan todas las culpas del pueblo judío.  Sin embargo, el chivo expiatorio,  en nuestra cultura, ha pasado a significar a la persona o al grupo de personas sobre las que se hace recaer culpas ajenas con el fin de exonerar a los verdaderos culpables. Así, podemos decir que los judíos fueron el chivo expiatorio de los nazis.

Todo sistema político totalitario procura tener un enemigo «infame» a quien culpar de todos los males que sufra la sociedad. Tienen la necesidad de tener a mano un chivo expiatorio hacia quien desviar la ira y la indignación social. En el mundo cristiano clásico tal chivo expiatorio siempre fue el pueblo judío, aunque es cierto que el odio contra los judíos empezó antes. Un siglo antes de Cristo, en Alejandría, se produjo el primer pogromo contra los judíos, una matanza contra los que poseen un dios en propiedad. Pero fue la Iglesia cristiana la que empezó a perseguirles con saña. San Pablo (que era judío) declaró que el judío era enemigo de todos los hombres, y con esa declaración comenzaron las persecuciones. San Agustín, en La ciudad de Dios, recomendó respetarles la vida pero despreciarles. De tales declaraciones de esos padres de la Iglesia nació el odio de los cristianos contra los judíos. Un odio que se ha extendido hasta nuestros días.

Las Cruzadas acabaron en Europa con la mayoría de los judíos, bien dándoles muerte, bien causando su huida hacia otros territorios. En España y unos siglos más tarde, se remató la faena con la expulsión decretada por los Reyes Católicos. En fin, que Europa occidental se quedó sin chivo expiatorio. Entonces empezó la caza de brujas: las mujeres se convirtieron en el nuevo chivo expiatorio. En Alemania casi 50.000 mujeres fueron presa de la hoguera. En España, en cambio, nos dedicamos más a los conversos. La Santa Inquisición se empleó a fondo contra los marranos, judíos que se convirtieron al cristianismo evitando su expulsión. Lo cierto es que tanto en el caso de los judíos como en el de las brujas, detrás del odio inquisidor se escondían motivos de rapiña, pues las Iglesias se apoderaban de los bienes de los ajusticiados.

Los regímenes comunistas han tenido chivos expiatorios muy variados. Los principales chivos expiatorios de Lenin y Stalin fueron los campesinos. La sustracción de las cosechas causó más de veinte millones de muertos de hambre durante los diez años posteriores a la Revolución. Stalin se empleó con saña contra los ucranianos en lo que se ha denominado el Holodomor: una hambruna causante de siete millones de muertos. Comunistas rusos y ucranianos no se olvidaron tampoco de efectuar  pogromos contra los judíos con harta frecuencia. El dirigente comunista chino, Mao, a falta de judíos a quien culpar, tomó como chivos expiatorios a los intelectuales. Varios millones de maestros, profesores, periodistas, escritores, fueron ejecutados durante la llamada Revolución cultural china. En Camboya, Pol Pot liquidó a una cuarta parte de la población de ese país, muy especialmente la que vivía en ciudades. Con los comunistas en el poder, los urbanitas se convirtieron en el chivo expiatorio. Los que no fueron asesinados tuvieron que asentarse en el campo, en campos de concentración, valga la redundancia.

Y todo el mundo conoce que el gran chivo expiatorio de los nazis, siguiendo la tradición europea, fue el judío. Seis millones de ellos murieron en gaseados en los campos de concentración. Tras la guerra cesó el antisemitismo, pero parece haber vuelto a la actualidad y haberse encarnado en una parte de la izquierda europea, que ya no tiene solo al capitalismo como chivo expiatorio de todos sus males, sino que ahora forman también parte de él los judíos y el Estado de Israel.

El gran chivo expiatorio de la izquierda mundial es el capitalismo. Todos los males que afligen a la humanidad son, según ellos, culpa de ese demonio llamado capitalismo o democracia liberal. De ese modo la izquierda queda sin pecado alguno, pura y sin responsabilidad. Incluso cuando la izquierda comunista toma el poder en Cuba, Venezuela, Nicaragua o en cualquier otro Estado de los que han sacrificado millones de personas en el altar comunista, además de haber traído la miseria y la aflicción a poblaciones inmensas, la culpa —según los representantes de la izquierda— sigue siendo del capitalismo y la democracia liberal.

En España estamos muy acostumbrados al uso del chivo expiatorio por parte de este gobierno. Además del capitalismo, el gobierno nos señala que los culpables de los diferentes los males que nos afligen son Franco, la derecha, la guerra de Ucrania, el COVIT, los jueces, el rey, los ricos, el cambio climático…

En verdad, ¡no hay nada tan eficaz como tener un chivo expiatorio a mano!

Religiosidad: ventajas y desventajas

Frecuentemente con ignorancia y soberbia, los que se tildan de antirreligiosos se mofan de los creyentes y les achacan cerrazón moral, infelicidad e hipocresía. Estos últimos, a modo de respuesta,  tienen contra aquellos toda clase de prejuicios y toda suerte de precauciones. Pero el bienestar de cada individuo puede ser venturoso, independientemente de su cercanía a la religión. En realidad, toda adscripción ideológica, como todo compromiso que se adquiere libremente, puede tener sus pros y sus contras, sus ventajas y sus inconvenientes. Esbozo a continuación aquellas que, a mi parecer y en un sentido u otro, tienen aquellos que siguen dictados religiosos.

Ventajas

  1. La creencia en la Vida Eterna aminora la angustia de tener que morir, pues no en vano el deseo de  inmortalidad ha sido una constante desde las primeras civilizaciones. También reconforta en gran manera tener la esperanza de que hay otra vida en el más allá llena de gozo. Pensar que allí encontrará a sus seres queridos le reconforta al creyente.
  2. Los creyentes profundos tienen en su Dios a su confidente y salvaguarda, alguien con quien platicar. Incluso puede fluir el afecto. Uno puede dar afecto a esa entidad fantasmal que es un dios, y también sentir que se recibe. Recordemos aquellos versos tan sentidos de Teresa de Jesús: Vivo sin vivir en mí/ y tan alta vida espero/ que muero porque no muero.
  3. La comunidad religiosa ofrece ayuda, sentimientos de compasión y caridad, y una identidad desde donde echar raíces.
  4. La creencia religiosa ofrece una moral para guiar el comportamiento. Las dudas son despejadas, el debate entre razones en la conciencia queda simplificado, honradamente, ¿quién desaprovecharía el saber qué está bien y qué está mal, y el qué hacer en cada momento? Pues todo eso, al menos en parte, lo proporciona la fe religiosa.
  5. No podemos tampoco obviar el remedio psicológico que proporcionan los rezos, la confesión y el pensamiento dirigido hacia una figura celestial que te escucha y que te perdona toda maldad con solo arrepentirse con la suficiente contrición.
  6. Entramos en este punto en el carácter gregario del que los humanos hacemos gala. Si ante un líder hacemos dejación de nuestro criterio y nos sometemos al suyo, es decir, nos ponemos en sus manos, qué no podemos hacer ante la figura de un líder-Dios. El creyente puede caminar sin vacilaciones y puede vencer sus deseos impuros bajo ese liderazgo.
  7. Por todo ello, quien tiene la suficiente fe, suaviza el temor que el mundo presenta para quienes se hayan desamparados de la figura divina. Además, sabe qué abrazar y qué rechazar, quien es su amigo y su enemigo (quien rechaza a Dios). En fin, no son pocas las ventajas.

Desventajas

  1. El temor a las penas del infierno o a la ira de Dios que un creyente puede sentir ante el pecado, pueden llegar a ser angustiantes. La culpa, ese temor al omnipresente ojo divino pueden llevarlo a un martirio diario
  2. La extremada rigidez religiosa, como era usual entre calvinistas y luteranos, pueden secar la alegría del individuo, puede convertirlo en un atormentado que ve pecado en todos los actos de la vida.
  3. Muy corriente es que tales individuos se aparten del mundo y dejen de tener relaciones sociales.
  4. También es muy corriente que se nieguen la posibilidad de disfrutar de una vida gozosa, acorde a la realidad, y que caigan en obsesiones.
  5. El creyente se somete a una doble servidumbre, la de un dios omnipresente y la del grupo religioso al que se pertenece, que observa y juzga su comportamiento en todo instante.
  6. La propia libertad, el juicio sobre las cosas, la conciencia, se encuentran  en el creyente maniatadas. En ese sentido, el religioso actúa como un cobarde que, por miedo, no se atreve a tomar las riendas de su propia vida y enfrentarse a los avatares que ésta presente.
  7. Se rechaza la propia naturaleza, esto es, se rechazan los instintos sexuales y todos cuantos vayan en contra de las creencias que uno sostiene. Así que, para muchos, la vida se convierte en un constante luchar contra las inclinaciones de nuestra naturaleza.

Que cada cual se aplique el cuento.

La marcha de los locos

Cometemos locuras extremas cuando actuamos tribalmente, lo cual ocurre casi siempre que nos relacionamos bajo la bandera de una ideología. No obstante, ciertas locuras destacan a los ojos de una persona curiosa porque no parecen poseer ningún fundamento. Voy a exponer algunas de ellas.

Tres que merecen situarse en lo más alto del ranking tuvieron lugar en el territorio de la actual Turquía. La primera de ellas se conoce como disturbios de Niká, o guerra de las cuadrigas, y tuvo lugar en Constantinopla, la actual Estambul, en el 532 d.C.  (Situémonos en  contexto: Constantinopla era entonces la capital del Imperio romano de Oriente —el de Occidente ya había desaparecido—; la lengua de sus ciudadanos era el griego, y sentían una enorme afición a las carreras de cuadrigas que se celebraban en el Hipódromo de la ciudad. Los clubes Verde y Azul eran los más populares). El caso es que, gratificados por el pan y circo y sin un peligro exterior inmediato, canalizaron su locura —la locura humana—unos contra otros en unos disturbios  de colores que tuvieron como consecuencia  más de 30.000 muertos.

La segunda locura en el ranking es en muchos aspectos un calco de la primera, solo que en vez de clubes de cuadrigas son clubes de iconos religiosos sí o iconos religiosos no. (Nuevo contexto: seguimos en  Constantinopla,  y las nuevas pasiones de los ciudadanos son las discusiones filosófico religiosas. Los dos clubes en disputa: los que defienden que los iconos con la imagen de Cristo son una blasfemia, y los que defienden que hay que adorarlos. Empezó allá por el 700 d.C. y duró, con altibajos, más de un siglo).  El enfrentamiento tuvo sus fases, pero dejó también miles de muertos, entre ellos varios emperadores.

La tercera locura es aún más extraña, pues resulta que en cierto lugar de la Capadocia llamado Derinkuyo se encontró 60 años atrás una ciudad subterránea que pudo albergar 10.000 personas (para más información, véase la entrada VANIDAD  en este mismo blog). Lo increíble es que vivían en cuevas conectadas entre sí ¡formando más de veinte niveles! ¿Por qué de tales estancias? Porque el Mediterráneo fue desde una antigüedad muy lejana lugar de piratas (Cilicia fue su base más importante antes de que Pompeyo les pusiera en vereda), fue lugar de tránsito de muchos pueblos invasores, y lugar de guerras y algaradas, ¡hasta el extremo de que en ciertas zonas sus habitantes tuvieran que enterrarse y vivir como topos! (Mientras escribo estas líneas me viene a la cabeza otra locura extrema, también sin apenas fundamento:  la guerra que tuvo también lugar en el territorio de la actual Turquía, en Troya, donde griegos y troyanos pelearon diez años por motivo del robo de Helena, la mujer del rey griego Menelao, a manos de Paris, príncipe troyano, tal como nos cuenta Homero en la Ilíada).

La historia está por doquier salpicada de guerras, genocidios y miserias. Tal como si la paz, el sosiego, el emprendimiento o la simple rutina fuesen enemigos del espíritu de tribu de los humanos. Tenemos ejemplos recientes de ello. Feneciendo el siglo XIX, el mundo entraba en un periodo de calma propiciado por el progreso tecnológico. Entonces el siglo XX trajo el horror con mayúsculas: dos guerras mundiales y el comunismo, provocaron decenas de millones de muertos y medio mundo se convirtió en una cárcel. El siglo XXI iba a ser el de la paz definitiva, pero en eso, llegó Putin e invadió Ucrania. El espíritu de Hitler, de Mao, de Lenin, de Stalin y de Mussolini, se ha reencarnado de nuevo.

Pero la mayor locura de la «historia» no ha ocurrido, será historia futura aunque ya se gesta, es el neomaltusianismo que tiene como proyecto empobrecer al mundo y acabar con la vida de cientos de millones de seres humanos. En ello están grandes personajes públicos,  y los propagandistas del apocalipsis climático, de la ideología de género y del transhumanismo son quienes van abriendo el camino.

El eje del mundo siempre ha girado fuera de quicio, pero ahora salta por los aires. Sabemos que los locos y las locuras son ahora más peligrosos que nunca —el COVIT nos lo ha enseñado—y sabemos que ahora nos engañan con más facilidad que en cualquier otra época, así que el único consejo válido es el de evitar que te embauquen. Tienes la razón, la lógica, la historia, la información, el conocimiento necesarios para ello. O, si no los tienes los buscas, pues, en resumidas cuentas, la única fuerza que puede detener estas locuras tribales la forman los ciudadanos de clara consciencia.

PERROS Y NIÑOS

Circula por la red un breve lema que reza: «Tenga un perro en lugar de un hijo». Me resulta difícil no creer que no se trata tanto de llamar la atención —conseguir likes—como de expresar una opinión que hoy en día abunda. De hecho, si nos atenemos a los datos, hay más perros en España que niños, alrededor de seis millones y medio, así que el lema o consejo parece funcionar desde hace tiempo.

Ya expresé en varias entradas de este blog mi opinión absolutamente favorable a tener mascotas y ofrecerles las atenciones que fueren menester, pero, como defensor de la libertad y de la razón, no puedo ser favorable a que los animalistas impongan sus criterios para con los animales al resto de la sociedad, siendo esa imposición lesiva para mis intereses o para los intereses sociales o que, simplemente, porque atenten contra la libertad de los ciudadanos. Porque una cosa es querer a tus animales de compañía y otra muy distinta es querer imponer a los demás el acabar con la caza, con los circos, con los zoos, con las corridas de toros y con las granjas de animales. Incluso pretenden —y en esa pretensión cuentan con el apoyo y la dirección de ONGs, de la ONU y de unos cuantos millonarios que quieren llevar a cabo una gran operación de ingeniería social—que todos seamos vegetarianos. Ese carácter totalitario es el que espanta. Algunos van más allá y abogan por otorgar a los animales derechos propios y exclusivos de los humanos, sin entender el significado de la palabra «derecho».

Volviendo a la dicotomía de hijos o perros, la corriente a favor de las mascotas proclama el deseo de eludir la responsabilidad que conlleva el tener hijos, deseo que se circunscribe en otro deseo más general y que está muy en boga, que es el de eludir la responsabilidad por los propios actos. Y tal elusión no solo es individual sino también colectiva. Ahora recién se achaca a los conquistadores españoles de 500 años atrás la responsabilidad de la miseria en que se encuentra el pueblo de Venezuela, y éste es solo un ejemplo.

Ha sido el mayor empeño de psicólogos y pedagogos de los últimos cincuenta años el que se meta a los niños en burbujas impermeables a la maldad del mundo…, porque el único proyecto de todo niño ha de ser el encontrar la felicidad y el evitar todo sufrimiento. Como si la felicidad estuviera desperdigada por algún camino y todo cuanto se ha de hacer es irla recogiendo. Ahora bien, la burbuja la tenían que fabricar los educadores, pues los padres estaban demasiado ocupados buscando la felicidad. Así que, el dictamen de muchas parejas en edad de procrear es: fuera hijos, pues no aportan la felicidad que aporta un perro.

En busca de ese mundo feliz que describió el escritor Aldoux Huxley, lo siguiente que se ofrecerá  es el metaverso, un ocupar la conciencia en un mundo virtual que producirá experiencias multisensoriales mediante nuevos dispositivos tecnológicos en Internet. Pero ya se está trabajando en lograr la inmersión de la mente humana en un ordenador, es decir, trasladar  los recuerdos, la razón, los pensamientos, las emociones, los sentimientos, a software. El cuerpo dejará de tener función alguna y la especie humana desaparecerá, que también es el proyecto declarado de algunos locos. Solo los perros permanecerán ladrando.

Sueltos

  • Narrar, pintar, cantar el alma de las cosas…, he ahí una hermosa y grata labor. Plantar un jardín, esculpir una imagen, ser orfebre de lo bello…, he ahí una bella labor.
  • A esos bárbaros que pretenden destruir la cultura occidental, su odio les hace creer que están situados al lado del Bien. Cuanto más odian, más convencidos están. Así que se creen con derecho y legitimidad para cometer, en nombre de ese Bien, todos los crímenes que sean precisos.
  • El tiempo te esculpe  vivencias que transfiguran tu espíritu.
  • Los comunistas españoles se manifiestan a favor de permitir que Rusia invada Ucrania. Alegan que a los europeos no nos va nada en ello. Ven en Putin un renacer de la URSS con otro rostro. Están tan de acuerdo con la invasión como lo estuvieron cuando Stalin y Hitler se repartieron Polonia. Ya sueñan de nuevo con la dictadura comunista, con cárceles para los disidentes, con abrir nuevos gulags para reeducar a los desviados, con fusilar a los recalcitrantes.
  • De Bertrand Russell es la frase: «El problema de la humanidad es que los estúpidos están seguros de todo y los inteligentes están llenos de dudas».
  • Uno se vuelve animal de rebaño cuando grita siempre con los demás.
  • Conocemos a través de espejos. Las ideas y creencias por las que nos guiamos son meros espejismos.
  • La degeneración de España se percibe enseguida al observar el talento de quienes nos gobiernan.
  • Los revolucionarios profesionales hacen la revolución para no tener que trabajar nunca jamás.
  • El que abandona el comunismo es como el que sale de la cueva de Platón después de haber vivido siempre entre sombras. Cuando trata de explicar a sus antiguos compañeros la luz que ha encontrado fuera, es rechazado y tratado como un loco a quien hay que hacer callar.
  • Se siguen subvencionando los bodrios del monotemático cine español, la Guerra civil, los buenos y los malos. Ahí se acaba su invención. En 2020 recaudó 40 millones de euros; recibió 87 millones de subvenciones públicas.
  • Una de las tradiciones más amadas por los gobernantes de izquierdas ha sido la de darle, sin ton ni son, a la máquina de hacer billetes, como si fabricando dinero y repartiéndolo fuésemos a ser todos ricos. Empezó con ello la socialdemocracia alemana durante la república de Weimar. Al poco, era necesario llevar una bolsa de billetes para comprar una barra de pan, y unos días después ya se necesitaba una carreta. En Venezuela han seguido convencidos de tan maravilloso asunto y la inflación en 2020 llegó al millón por cien, y todos en la miseria. Pero se sigue en el empeño: hace unos meses, Eduardo Garzón, al que llaman hermano tonto del ministro Alberto Garzón —lo cual parecía imposible dada la indigencia mental de éste—explicaba a las filas podemitas que fabricando dinero seríamos todos más ricos. Uno no se explica cómo una ideología puede hacer persistir en ese error monetario a una generación tras otra; cómo puede hacer tan recalcitrantemente ignorantes a sus prosélitos. El tal Eduardo Garzón es economista: uno se pregunta qué enseñan en la facultad de Económicas a la que asistió el lumbreras.

¿Cambio climático?… Desde luego

0. El clima cambió en El Sahara hace 7000 años y el vergel se transformó en desierto. https://www.investigacionyciencia.es/noticias/cmo-se-desertific-el-shara-15954

1.-En una tablilla de arcilla de hace 2.700 años, el astrólogo y sacerdote Akkulanu escribía al rey asirio Asurbanipal sobre los años de sequía que venían sufriendo: «En cuanto a las escasas lluvias de este año y que no hubiera cosecha, es un buen augurio para la vida y bienestar del rey mi señor». Pero la sequía acabó durando 60 años y fue decisiva para que la ciudad de Nínive y con ella todo el Imperio neoasirio colapsaran en el 612 antes de esta era. Y no fue la primera gran civilización que cayó ante los vaivenes del clima, ni la última.

2.-Más al sur de Nínive y dos milenios antes, floreció en la baja Mesopotamia el Imperio acadio, iniciado por Sargón I de Acad. Ahora, un análisis de corales fosilizados en el actual golfo Pérsico muestra que hace 4.100 años el patrón de los vientos cambió y el temido shamal, el viento del norte, se hizo tan persistente que las tormentas de arena y la falta de lluvias debieron de arruinar las cosechas año tras año.

3.-También fue un cambio en el ciclo del monzón lo que pudo empujar a los habitantes de Harappa (en el actual Punjab) y otras ciudades de la cultura del valle del Indo a abandonarlas y refugiarse en las laderas de las montañas. https://elpais.com/elpais/2019/12/09/ciencia/1575875145_996776.html

4.-Y cada vez hay más evidencias de que la sequía tuvo mucho que ver en el colapso de la civilización maya

5.-En el reverso de la moneda climática, el del frío, recientes investigaciones señalan que una miniedad de hielo entre los siglos V y VII, en la que la temperatura media bajó en cuatro grados, impactó en el curso de la historia al inicio de la Edad Media. El clima, en este caso el enfriamiento global, tuvo mucho que ver incluso con el fin del Imperio romano. Al menos esa es la tesis que mantiene el científico e historiador Kyle Harper en su obra El fatal destino de Roma (Editorial Crítica), publicada este año. https://elpais.com/elpais/2016/02/08/ciencia/1454942821_371470.html

7.-Centroeuropa:En el siglo IX los cronistas carolingios subrayan la crudeza de los inviernos. A partir del siglo XII empiezan los inviernos suaves y una crónica de Lieja describe el descubrimiento de fresas maduras en Navidad de 1116. Durante los decenios más fríos de la pequeña era glacial (1620-1629 y 1690-1699) la T de abril a setiembre era medio grado inferior a la actual.

Higueras hasta en Colonia. Siglo XIII de aumento de T y de prosperidad. De pronto cayeron hacia 1300.

Europa entre 1530 y 1565 veranos cálidos y secos. A partir de 1570 fríos y húmedos.

6.-Un periodo cálido entre el 900 y el 1300 (pequeño óptimo) en el que los vikingos se establecieron en Groenlandia y se cultivó la viña en Inglaterra y Escocia.

7.- Una pequeña era glacial de 1550 a 1850 en la que los glaciales alpinos avanzaron mil metros.

7. Durante la Guerra de los cien años*, las lluvias eran tan frecuentes que pudrían las raíces de las plantas, lo que provocó una hambruna descomunal.

*fue un conflicto armado entre los reinos de Francia e Inglaterra que duró 116 años (24 de mayo de 133719 de octubre de 1453)

8.-Hambrunas en Escocia y Francia al final del siglo XVII provocadas por sucesivas olas de frío. El decenio 1729-1738 fue en Inglaterra  muy caluroso. De 1691-1700 a 1729-1738, la T se elevó 1,79º en apenas 13 años, un aumento mucho más rápido que el actual.

9.-La pequeña edad glacial (siglos XVII-XIX) es sin duda una oscilación Dansgaar-Oeschger. Quizás también el enfriamiento de hace 8.200 años (con una duración de unos 200 años)

10.-Desde hace 10.000 años vivimos en un periodo interglacial, el holoceno. Hace 6000 años los casquetes glaciales habían desaparecido y la concentración de CO2 alcanzó un valor próximo a su nivel preindustrial.las estaciones estaban más marcadas que hoy en día.

11.-Perforaciones en Groenlandia ponen de manifiesto oscilaciones en el clima con una duración entre 500 a 2.000 años, con calentamientos de hasta 10º en unas pocas decenas de años.