EMBELESO Y DUERMEVELA

 

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Hay muchos motivos que llevan al embeleso y todos tienen en común que el embelesado tiene el sistema de atención focalizado y a pleno rendimiento, pero quiero referirme al embeleso, harto frecuente, que practican aquellos individuos que solemos calificar como distraídos.  Claro está, si usted lleva al psicólogo a un niño que se embelesa con frecuencia le puedo asegurar que le diagnosticará “déficit de atención”, pero esto de los psicólogos y el déficit de atención es otra historia.

El embelesado al que me refiero representa en su imaginación una fantasía que discurre por los meandros de placer del cerebro y que es generada e impulsada por los vientos del deseo. El tema del embeleso surge a partir de deseos insatisfechos. En su pensamiento el embelesado se ve triunfante en una competición; o bien imagina escenas en las que la chica de sus sueños cae rendida a sus pies ofreciéndole su amor eterno; o la empresa que sueña construir es todo un éxito que causa la general admiración; o imagina un escenario en donde hermosas odaliscas representan sus juegos eróticos preferidos; o, simplemente, traza los hechos de un pasado que le resultó satisfactorio, y los mejora y se recrea en ellos y los proyecta hacia el futuro repetidamente…Pero, claro, hay embelesos para todos los gustos. En cualquier caso, no suelen ser pensamientos que se busquen sino que surgen por sí solos en las ocasiones en que la realidad resulta aburrida o desagradable y la mente está poco disciplinada.

Mientras dura el embeleso el embelesado cae en un ensimismamiento agradable que, placenteramente, le evade de la realidad. Ni que decir tiene que la conciencia apenas participa en esa representación si no es ofreciendo su escenario de actuaciones y manteniendo la atención en estado de firmes. El subconsciente es el manantial de donde fluyen esas bocanadas de quietud agradable que aíslan al sujeto del agobiante mundo. Les suele ocurrir con más frecuencia a los sujetos que poseen una desbordante imaginación y buenas capacidades intelectuales.

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El tema del embeleso puede ser seleccionado repetidamente o puede aparecer en nuestra mente como por encanto, pero su argumento lo traza el deseo, que hace discurrir la navegación por placenteras aguas. ¡Y qué decir de los protagonistas de la obra!:  se someten mansamente a los dictados del deseo y actúan para la satisfacción de éste.

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Poco tiene que ver el embeleso con el duermevela, aunque en uno y otro caso la maquinaria de la razón se mantenga en suspenso. El duermevela (y los diccionarios se muestran erróneos al respecto) lo forman esos instantes en los que el ámbito onírico aún no se ha retirado y la conciencia está desperezándose; en el que el fluir de los sueños se percibe conscientemente; en el que el subterráneo de la conciencia  aún no se ha cerrado. En el duermevela podemos ver las simbólicas figuras de los sueños caminando desorientadas entre los dos ámbitos. Pero también la conciencia mueve al pensamiento a participar en la obra, y hace desfilar a sus propios personajes, que en argamasa se mezclan con los del sueño y se diluyen, apareciendo y desapareciendo de repente, hasta que la conciencia toma el mando y cierra los portalones del subterráneo.

Recuerdo que hace años tuve un duermevela que, por su duración, resultó ser muy extraño. Desperté con la clara imagen de un sueño dibujada en la conciencia. Era el marco de una ventana –sin paredes ni adornos ni sujeción alguna—en la que se sentaba una mujer de la que surgía una luz blanca brillante. Me resultó desconocida. Tomé consciencia de la imagen pero ésta no marchaba; incluso la pude meter en mis pensamientos y examinarla. Creo recordar que tardó un buen par de  minutos en evaporarse.

Asuntos personales y asuntos mundanos

 

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*—Fíjate bien: aquel que odia la excelencia y el mérito es un mediocre carcomido por la envidia.

*—La nueva diosa que dirige el navegar moral de Occidente, “el sentimiento”. El sentir por encima de toda razón y de toda conveniencia. Existe una pléyade de sacerdotes totalitarios del sentir.

*—-Los medios infunden en las gentes creencias y sentimientos y secuestran la razón. Como nunca anteriormente, ésta es una época en que la razón está abducida. Los continuos mensajes lanzados por los medios, que tienen la misión de desinformar a la audiencia y obnubilar la razón, refuerzan cada día los grilletes con que ésta se encuentra maniatada.

*—Los humanos necesitamos un horizonte, necesitamos un proyecto de futuro que nos aporte esperanza e ilusión, que nos revitalice a diario. Quien no sea capaz de crearlo como individuo, pronto se verá sometido a la ilusión del rebaño, y concebirá el paraíso en hacer caer a los que están por encima de él y en tener el pesebre lleno.

*—El rebaño siempre da su sí a toda ocurrencia del maestro/rabadán que con voz grave sea anunciada como verdad.

*—De la ignorancia de la filosofía acerca de las pasiones humanas se deriva el que se ocupe en divagar sobre asuntos etéreos de todo género. Si se escruta en los grandes problemas que ocupan a los filósofos, no aparece por ningún lado el que debería ser el más importante de todos: ¿a qué complejas entidades obedece la conducta humana?

*—¿Qué es el rito?: un intento de penetrar mágicamente en las entrañas del Universo con el fin de participar de sus esencias.

*—En mucha gente el odio es el principal condimento de su personalidad, el que les da un más reconocible aroma y sabor.

*—Extrañamente, hay gentes a las que no les importa la vida en sí, sino una idea por la que son capaces de sacrificar esa vida.

*—Desde el momento en que el valor de una supuesta obra de arte depende casi con exclusividad de quien la firma, el arte que pueda contener es accesorio y el esnobismo social pasa a regir el asunto.

*—Meta a su enemigo en casa, mímelo, concédale todos los derechos del mundo, manténgalo a cuerpo de rey, y luego espere tranquilo a que le quite sus libertades y le clave su cuchillo.

*—Cuando mueren las personas que en el pasado formaron parte de tu rutina diaria, desaparecen las referencias que conformaban ese pasado añorado, es como si se fuera arrancando poco a poco de uno, es como si fueras perdiendo poco a poco la identidad que ese pasado te confería, por eso la añoranza es dolorosa. Es como si la identidad de uno fueran todos sus recuerdos y vivencias, y al desaparecer alguno de esos elementos perdiéramos algo nuestro, algo que nos conformaba, como si nos arrancaran parte de nosotros, sobre todo si el que muere nos fue querido y necesario.

*—Un deber puede constituirse en principio básico de la existencia, llegando a tener más fuerza que la propia felicidad o la propia vida. Así el deber con la esposa o esposo, con los hijos o con un dictado religioso.

*—Un escritor, un artista, un pensador, puede reconocerse por la obsesiva dedicación a su labor, que no es otra que mirarse a sí mismo para descubrir la belleza exterior o las razones que gobiernan el mundo

 

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*—Resulta curioso cómo se fanatiza a las masas; basta un eslogan o dos y el temor al qué dirán para que las masas, ciegas en su acción, se arremolinen en torno al rabadán y cometan todo tipo de atropellos. Lo que está pasando en Cataluña y lo que pasó en Yugoslavia nos hace pensar en la irracionalidad esencial del hombre.

*— Cataluña es el ejemplo de cómo una minoría, alegando derechos territoriales y con la vergonzante pasividad de los políticos españoles, puede amedrentar a una mayoría hasta hacerles renegar de su cultura y de sus raíces. En psicología llaman a este fenómeno Síndrome de Estocolmo.

*—Algunos alegan: son iguales el nacionalismo español y el catalán. ¿Cómo va a ser lo mismo el predicar la comunión que el predicar el enfrentamiento?, ¿cómo va a ser igual integrar y compartir que segregar?,  ¿cómo van a ser iguales los cauces democráticos y los cauces revolucionarios?, ¿cómo se pueden emparejar la mano tendida y el odio, el imperio de la ley y el imperio de la represión contra los que no piensan igual? ¿En qué país del mundo se prohíbe y persigue una lengua y se intenta erradicar aunque sea mayoritaria entre la población? Tal hecho solo ocurre en Cataluña, y es uno de sus muchos tics fascistas. La agitación social promovida para el día 1 de Octubre tiene el mismo significado que la marcha hacia Roma de Mussolini o la quema del Reichstag por los nazis. Esa exhibición agresiva de banderas y cánticos violentos, ¿no recuerda a la parafernalia nazi? ¿no recuerdan esas juventudes a las juventudes hitlerianas o a las bolcheviques? Todo ello se completa con los tontos-borregos y los atemorizados pusilánimes.

*—Los políticos españoles: Pablo Iglesias, que no es tonto, su propia cabeza le está destruyendo, le está comiendo por dentro. Se le ve constreñido, hinchado, sufriendo. No es extraño, el movimiento asambleario que ha levantado es un auténtico manicomio. En las asambleas siempre las propuestas más radicales, más salidas de las vísceras, son las que obtienen el aplauso por miedo a ser tildado uno de tibio. Sin embargo, Pedro Sánchez, de quien la luz de la inteligencia está ausente pero le brillan las luces del odio, de la ambición y la crueldad, es decir, aquello que arrastra a las masas descontentas, es una figura emergente. Tal vez sea el mejor candidato a rabadán para llevar al rebaño… ¿al precipicio? Rajoy el pusilánime sigue gobernando, eso sí, dando tumbos, pero los vientos económicos favorecen su rumbo. A Puigdemón, hombre medroso por naturaleza, aunque también creidillo y fofo, le sigue acojonando la CUP. Ribera sigue empeñado en seguir en medio, así que recibe bofetadas por todos lados y a todos estorba.

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*— Se ha de desconfiar de quienes, sin una realidad que se lo exija o sugiera y sin motivos objetivos de agravio, se lanzan con apariencia beatífica, con una rama de olivo en la mano, a clamar por la liberación nacional o por el derecho a decidir o por la libertad de los pueblos o por cualquier ocurrencia estrambótica que carece de razones objetivas. La tal rama de olivo se transforma pronto en espada flamígera que siembra la discordia y la violencia.

 

 

TENER EN QUÉ PENSAR

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De los sentimientos y las ideas

 

*El despecho en la mujer cambia amor por odio al momento.

*Sospecho que querer es querer querer y ser querido.

*Para muchos, las ideas son más fuertes que la vida; pero tengo el presentimiento de que la gente no muere por sus ideas sino por quedar aprisionados en los engranajes sentimentales que éstas han puesto en marcha

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De los escritores y la escritura

 

*El gran problema de aislarse y de no contrastar las opiniones propias con las ajenas es que a menudo le engaña a uno la ilusión de creer que ha encontrado la verdad absoluta;  una verdad perfecta e imposible de refutar.

*La expresión oscura en la escritura puede tener dos finalidades: engañarse a uno mismo y engañar a los demás. Algunos esconden detrás de un velo negro la falta de significado y lógica en sus escritos. Así crean la ilusión de profundidad en los amantes de lo oscuro.

*Para encontrar algo cierto hay que buscar siempre en la claridad, donde la mentira queda en evidencia.

*Desecha siempre las opiniones nacidas de la euforia y mucho más las que nacen del desánimo.

*Desconfía de tu opinión sobre un logro propio que te parezca excelso, y mucho más si te parezca nefasto.

*La jerigonza maloliente de Hegel, a algunos filósofos sin paladar ni nariz les parece plato suculento y exquisito.

 

De redentores y egoístas

 

*Rousseau enseñó la bondad hacia los niños pero, uno tras otro, metió a sus cinco hijos en la inclusa porque no quería saber nada de ellos. Karl Marx, dedicado a sus pensamientos, desatendió el bienestar de su esposa e hijos hasta el extremo de hacerles vivir en la miseria y de que tres de ellos murieran de enfermedades derivadas de ésta.

*Desconfía de quienes desatienden a sus allegados y sin embargo pretenden redimir el mundo; en realidad su bondad altruista es un máscara tras la que se oculta la ambición, la obsesión o la locura

*Algunos aman idealmente a la humanidad porque son incapaces de amar a los seres humanos

*Los mayores pecadores son quienes arremeten con mayor violencia contra el pecado.

 

Movimientos sociales

 

*América Latina tiene una grave enfermedad llamada izquierdismo. Como resultado de ella, Latinoamérica sigue siendo pobre, subdesarrollada y violenta.

*Mayo del 68 y 15 M son excrecencias y salpullidos que le surgen a la liberal democracia cuando la juventud se ha henchido hasta la hartura de derechos y no tiene un objeto claro contra el que dirigir su energía de guerrero joven, así que lanza su violencia reprimida contra quien le alimenta gratuitamente y le consiente.

*Lo característico de esos casos es que surgen eslóganes estúpidos que se glorifican. Recuerdo uno de “mayo del 68” que todavía se ensalza: “Prohibido prohibir”. Es decir, la selva, la ley del más fuerte, el instinto de crueldad, la venganza, la ausencia de moralidad y de normas.

 

La lealtad y el absurdo

 

*Yo desconfío de quienes muestran su lealtad y rinden pleitesía al comunismo, al nacionalismo o a los dioses antes que a la libertad y a la democracia.

*Cuando un sin sentido o un asunto insignificante se convierten en rectores de nuestras vidas, hemos contraído la enfermedad del absurdo. ¿Quién no se ha topado con un sinnúmero de estos enfermos?

 

Carácter y necesidades

 

* Los españoles jamás hemos tenido fama de sesudos ni de disciplinados ni sabios, pero son proverbiales nuestro temperamento y nuestra vehemencia. Me viene esto a la cabeza por la siguiente anécdota. Don Enrique de Olivares, padre del conde-duque Don Gaspar de Olivares, Valido del rey Felipe IV de España y Portugal, servía como embajador ante el Papa Sixto V, y hete aquí que Don Enrique llamaba a sus criados a toque de campana, cosa al parecer reservada a los cardenales, por lo que conocer la noticia enfureció a Su Santidad, que despachó letras apostólicas y censuras contra el conde Don Enrique. Enfurecido Olivares, después de tres audiencias con el Papa consintió en dejar de utilizar la campana e ideó llamar a sus criados a cañonazos. El temblor que causaba en Roma cada disparo obligó al pontífice a dar su consentimiento al uso de la campana, que desde entonces les fue permitido a los embajadores españoles.

*Al antiguo morador de Mesopotamia le interesó el cielo porque creyó que en éste se cifraba su destino; de ahí nació el estudio del movimiento. Le interesó recaudar dinero y de ahí nació la aritmética. Le interesó el reparto de los terrenos y la construcción de edificios y creó la geometría. Del interés y de la necesidad nace el conocimiento.

 

Animalismo

 

* No es animalista el que ama a los animales, sino el totalitario que pretende coartar la libertad y los derechos de los humanos con el argumento del amor a los animales.

* Que todos los seres vivos tienen derecho a la vida es un postulado sin sentido que solo se sostiene en el miedo a la crueldad, en las cosmovisiones místicas, en una sensibilidad enfermiza y en una mente totalitaria.

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Nacionalismo y Populismo

 

*Me produce carcajadas el que el Populismo achaque al gobernante partido de derechas la responsabilidad de la deriva independentista en Cataluña. Razonan que, al negar el Tribunal Constitucional el derecho de Cataluña a denominarse nación, nacieron las causas de este desafuero que estamos viviendo. Sin embargo, quienes opinan tal cosa ignoran de la A a la Z la intríngulis de la dinámica nacionalista. La perversión de ésta es que no aumenta su fuerza con lo que le niegan, sino con lo que le dan y consienten. Es de esta guisa, cuanto más recibe más exige. Lo cual es comprensible: si el Nacionalismo se conformara con lo recibido, es decir, si su carácter reivindicativo desapareciera, dejaría de tener sentido su existencia. Es lícito comparar ese proceso con un incendio: cuanto más ofreces, más leña echas al fuego y con más fuerza arde éste. La única solución factible para extinguirlo es negar la madera.

 

El Islam y Europa

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No ser conscientes del peligro del islamismo nos puede resultar caro. Si Europa mantiene su política social y cultural hacia la inmigración musulmana, pocas dudas caben de que de aquí en treinta años las libertades políticas y religiosas, así como los derechos que ahora disfrutamos estarán dando sus últimos coletazos en muchos países del viejo continente. No es de recibo negar que cualquier musulmán puede aparecer a nuestros ojos con todo el encanto del mundo, que puede ser respetuoso con los valores occidentales y ser un buen amante de la paz; es su pertenencia sumisa al islam y a los dictados de los imanes de sus mezquitas (construidas muchas de ellas con dinero saudí y catarí, dirigidas por imanes que suelen tener una tendencia religiosa extremista) lo que les convierte en una amenaza potencial.

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El peligro musulmán, presenta dos caras unidas: el desmesurado crecimiento demográfico de la población musulmana en Europa en relación al de la población autóctona, un 400% mayor en muchas regiones, y, sobre todo, el totalitarismo implícito en las leyes islámicas. El peligro señalado es grave e inminente, ¿por qué Europa rehúye hacer nada al respecto? Antes de tratar de responder a esta pregunta veamos si tal peligro es de la envergadura anunciada.

Intolerancia: En todo el ámbito del Islam la homosexualidad está prohibida y se castiga generalmente con la pena de muerte. La mujer está sometida legalmente al marido o al padre, y las violaciones son objeto de leves penas. En Siria, Iraq, Somalia, Pakistán, Afganistán, Sudán, Eritrea, Yemen, Nigeria, se persigue a las minorías cristianas, se cierran sus iglesias, se les impide hacer proselitismo, y han sido numerosos los casos de asesinatos de cristianos.

Terrorismo: El 90% de las guerras y atentados terroristas que se producen en el mundo tienen lugar en nombre del Islam. Iraq, Siria, Túnez, Kenia, Pakistán, Afganistán, Chechenia, Libia, Filipinas, China, Birmania, Egipto, Argelia, Mali, Mauritania…, han tenido en los últimos años focos de terrorismo islámico importantes.

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Totalitarismo: Islam significa sumisión. Todos los musulmanes se someten a Alá y a las leyes islámicas contenidas en el Corán y en los Hadits. La vida social, política y religiosa está regidas por esas leyes. Fuera de ellas no hay libertad ni derechos ni democracia. Así que sólo en unos pocos países del mundo con mayoría musulmana, situados en Asia principalmente, con la excepción de Túnez, poseen un régimen político que puede ser con muchos matices considerado democrático. Ese carácter totalitario se pone claramente de manifiesto en los barrios de ciudades francesas, belgas u holandesas habitados mayoritariamente por musulmanes: se impone la Sharía, la ley islámica, y ni la policía se atreve a entrar en ellos.

Integración social en los países de acogida: De todos es sabido que la integración de los musulmanes en las sociedades europeas es nula. Al contrario, forman una comunidad cerrada que evita el acercamiento al no musulmán y que se radicaliza en sus planteamientos morales y religiosos. Su lealtad religiosa, que anteponen a cualquier otra lealtad; y su prohibición de juntarse con cristianos o judíos, que prescribe el Corán, impiden su integración. Las propuestas de diálogo y de multiculturalidad han sido un sonoro y rotundo fracaso, tal como proclamó la canciller alemana Ángela Merkel no hace mucho.

Caldo de cultivo para el terrorismo: Aunque los radicalizados hasta el extremo de realizar actos terroristas sean pocos, la mayoría de musulmanes en Europa se muestra favorable a implantar la ley islámica en todos los territorios en que les sea posible, según muestran las encuestas. Una encuesta de 2016 en el Reino Unido decía que un 43% de los jóvenes musulmanes se mostraba partidario del ISIS y de la guerra santa. En Cataluña la gran mayoría de los imanes es salafista, partidario de las posiciones más extremistas del sunismo. El hecho de que en Cataluña haya más de medio millón de musulmanes se debe a la brillante idea del nacionalismo catalán de traer inmigrantes marroquíes para evitar la llegada de españoles o hispanoamericanos. Qatar y Arabia Saudí, los grandes financieros del terrorismo islámico, son quienes se encargan de pagar las mezquitas y las enseñanzas coránicas en Cataluña. Por otra parte, no vale decir que los terroristas son unos pocos y que la mayoría de musulmanes ama la paz. Como ya he dicho, no son pocos los que apoyan la radicalidad, el sometimiento de la población europea a las leyes islámicas e incluso apoyan el terrorismo. Aunque los amantes de la paz fueran mayoritarios, los que se han opuesto y atacado públicamente al terrorismo islámico se pueden contar con los dedos de la mano. En cualquier caso, al formar parte de un rebaño monolítico y someterse a una ley de manera absoluta, aceptan todo aquello que se hace en nombre de esa ley. También la mayoría de los nazis era amante de la paz, pero al someterse con entusiasmo a Hitler y a la idea de pertenencia a una raza superior, fueron cómplices de los crímenes del nazismo. Lo mismo se puede decir del Islam.

Derechos sociales, delincuencia y paro: En Francia un 60% de la población carcelaria es de origen árabe y religión musulmana, algunos de segunda o tercera generación en Europa. En cuanto al paro, los de ese mismo origen y religión representan un poco más del 60% del paro registrado en Francia. Sin embargo, tal como también ocurre en España, no hay un solo musulmán en el desamparo social porque tienen preferencia para cobrar subsidios, ayudas por hijos y ayudas para el alquiler de viviendas. Prácticamente todos los detenidos en España por reclutar jóvenes para ir a luchar a favor del ISIS tenía ayudas estatales superiores a los 800 euros. Desde luego, conociendo los derechos sociales que se les otorgan en nuestros países, siendo mayores y con prioridad a los que reciben los autóctonos, su esfuerzo por el trabajo disminuye, de ahí que tanto en Francia como en España llenen las listas de parados. Tal coste para las arcas del Estado está resultando inasumible, haciendo que la deuda de estos dos países sea de las más altas de Europa y que se estén contrayendo los derechos sociales de la población en general.

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¿Se tienen aún dudas de que dentro de 30 años estaremos sometidos en Europa a un régimen similar al del cristianismo durante la Edad Media?

Volvamos a la pregunta, ¿por qué Europa no hace nada al respecto[1]? Quien no se haya percatado de la nueva moral social que impera en Occidente no tiene ojos. Una moral promovida durante lustros por gran parte de la izquierda mundial; una moral que los medios de comunicación controlan y gestionan; una moral que tiene a la compasión como bandera y que en lo relativo a la inmigración promueve sin condiciones el diálogo con el Islam y el respeto absoluto a su religión y cultura sin exigir contrapartidas por su parte. Ni la derecha se atreve a contradecir los dictados de esa moral. Así que en una buena parte de la izquierda europea se produce una boba confianza en el diálogo con el Islam y se vuelve la cabeza hacia otro lado[2] ante el desprecio que se produce en el mundo islámico hacia los homosexuales, la mujer, la libertad, el respeto a las normas democráticas, y ante la amenaza para nuestro modo de vida en libertad que todo ello supone. Esa izquierda es el gran obstáculo para que Europa deje de inhibirse ante la amenaza que representa el crecimiento demográfico en su seno del islam.

La simpatía de esa izquierda, mayoritariamente comunista, hacia el Islam parece extraña pero no lo es tanto si se mira con atención. Unos y otros quieren acabar con el modelo liberal democrático europeo. Unos y otros odian los valores que aún destellan en Occidente, aunque cada uno de ellos los quiera sustituir por valores que resultan antagónicos entre sí. Unos y otros son partidarios de imponer el totalitarismo como forma de organización social. Tanto para el comunismo como para el islam la democracia es un medio que pretenden hacer desaparecer en cuanto logren alcanzar el poder. El ejemplo de Maduro en Venezuela, de alcanzar el poder democráticamente para acabar con la democracia, es el mismo que pretendía seguir la GIA en Argelia, los Hermanos Musulmanes en Egipto, y que está siguiendo Erdogán en Turquía. Y luego debemos contar con la ignorancia, la obsesión y la incapacidad de prever el futuro: de la misma manera que mucha gente sigue empeñada en instaurar el comunismo sin ser plenamente consciente de que en todo lugar donde se instaló produjo un régimen tenebroso en lo social y catastrófico en lo económico (aunque interesadamente aleguen que eso no era verdadero comunismo sino una deriva de él[3]), muchas gentes se empeñan en tender la mano de acogida a millones de musulmanes, sin percatarse de que la pretensión de esos inmigrantes es la de imponer en Europa un régimen islámico en cuanto su número supere al de los “infieles”.

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El peligro está ahí, a la vuelta de la esquina, y ante él no vale volver la cabeza hacia otro lado: o se le hace frente o claudica ante él. La ilusa idea de que Europa iba a culturizar y a integrar al inmigrante musulmán se ha revelado una quimera. Esa idea, que se quería agrandar permitiendo que Turquía se integrara en la Unión Europea, hubiera significado el derrumbe total de Europa. Hoy no hay más solución que enfrentar el problema. Elaborar una política de inmigración seria y clara, tal como tienen Canadá y Australia y empiezan a seguir algunos países europeos. Quitar los descarados privilegios que se les otorga a los inmigrantes musulmanes en relación a los autóctonos del país. Exigencia de cumplir las normas y leyes del país de acogida, así como exigencia de respetar sus instituciones y su cultura. Exigencia de que respeten los derechos de la mujer y los homosexuales. Establecimiento de un número de acogida que convenga al país europeo y con la capacitación que convenga. Examen concienzudo de la alegación de ser un perseguido político en su país de origen. Expulsión e incluso pérdida de la doble nacionalidad a todos aquellos que inculquen odio contra la cultura y las gentes del país de acogida etc. etc. Confiemos en que se agarre al toro por los cuernos.

 

 

 

[1] He de decir que está empezando a hacerlo, que se ha dado cuenta de que la política de brazos abiertos que instauraron algunos dirigentes, como Rodríguez Zapatero, podría dirigir a una tercera parte de  África hacia Europa, con la catástrofe monumental que ello significaría; por esa razón se está cortando el grifo de entrada.

 

[2] Ese volver la cabeza hacia otro lado y esa confianza ilusa en el diálogo como sistema de integración se han puesto de manifiesto en ese encadenamiento de errores policiales que han propiciado el atentado terrorista del este mes de agosto en las ramblas de Barcelona. En primer lugar, los mossos de escuadra, la policía catalana, desoye el aviso de los servicios de inteligencia norteamericanos acerca de un atentado inminente en las ramblas de la ciudad. En segundo lugar, tiene lugar una explosión en la pequeña ciudad de Alcanar, en Tarragona en donde esa misma policía no encuentra nada extraño en que aparecieran cien bombonas de butano en la casa en la que tuvo lugar la explosión; y no solo eso, sino que la jueza les avisa sobre la posible relación de la explosión con el terrorismo, y ellos hacen oídos sordos. En tercer lugar, el ministro del interior de España aconseja poner bolardos en las ramblas para impedir un atentado como el que tuvo lugar y la alcaldesa se niega a ponerlos. En cuarto lugar, el conductor del coche con el que se cometió el atropello múltiple sale de la furgoneta y escapa a pie sin que haya un solo policía que lo detenga, apareciendo unas horas después en el segundo atentado de Cambrils.Y después de todo ello, el gobierno catalán pretende  otorgar honores a ese cuerpo policial por el brillante desempeño de sus labores. ¡Ver para creer!

[3] Ni el hecho de que en todos los países del socialismo real haya ocurrido lo mismo, las mueve a cambiar un ápice su percepción.

TIEMPOS CONVULSOS

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  • Corren tiempos en que la realidad se nos ha vuelto ininteligible y enemiga. Así que buscamos atajos que nos produzcan la sensación de que la entendemos, a la vez que buscamos refugios donde resguardarnos de su iniquidad. La astrología, las medicinas alternativas, la presciencia, los OVNIs, los fenómenos paranormales, la homeopatía, las teorías de la conspiración…, son atajos simples que nos hacen creer que conocemos aquello que está vedado a nuestra comprensión. Creemos que en lo simple que nos satisface se esconde la verdad. Otros buscan refugios donde guarnecerse del malestar que les produce la realidad. Dotados de sensibilidades reblandecidas, casi sangrantes, más que seguir atajos, se entregan a nuevas religiones y se refugian en ellas con ánimo totalitario y aniquilador. Adoran a nuevos dioses: “vida animal”, “Naturaleza”, y se hacen fanáticos de la nueva religión, lanzando rayos y truenos contra quienes no sigan sus mandamientos[1]. Pero quizás el refugio más acogedor que tenemos a nuestro alcance es el de la realidad virtual. Los jóvenes ―y no tan jóvenes― huyen de la relación social que, como al animalista, les hiere, y se refugian tras de la pantalla de la virtualidad, donde cada uno de ellos se considera rey. El caso es que hoy no tenemos ideas firmes a las que agarrarnos. Todo se nos presenta envuelto en relatividad, así que volvemos la vista a lo que sentíamos firme,  a lo primitivo y mágico, a la seguridad de lo simple y conocido; y tratamos de encontrar un albergue virtual donde curar las heridas que produce la realidad y la ignorancia. Estos tiempos se están revelando como tiempos de repulsión hacia el mundo real.

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  • Malo es que se junten en un individuo la necedad y el resentimiento porque de tal yunta puede nacer cualquier disparate, pero que el número de sujetos de tal índole sobrepase todas las previsiones sensatas, más que malo es trágico, porque denota que la necedad se ha universalizado. Tal hecho se ha puesto de manifiesto al estallar las redes sociales con el rechazo a la donación de 300  millones de euros de Amancio Ortega para curar el cáncer, y ese estallido ha sido secundado por diversas organizaciones de la izquierda española, que poco menos que han dicho que se los meta por el c…
  • Muchas gentes abogan por que se produzca una catarsis ideológica que borre la historia propia, que borre los valores, las costumbres y la cultura ancestrales. Tales gentes odian sus raíces. Pero, si tal catarsis se produjera, todos nos quedaríamos a la intemperie, desenraizados, como muñecos movidos desde una tramoya de odio, sin tener nada a qué agarrarnos. Todo parece indicar que la estupidez se ha elevado en España a diosa suprema.
  • En ocasiones una falsedad manifiesta o incluso una estupidez supina son consideradas grandes verdades o excelsos monumentos del saber.
  • Mal asunto es que la moral dicte las verdades que se encuentran fuera de su ámbito, pues la moral tiene la misión de establecer modelos de convivencia, no verdades. En lo que no concierne a las ciencias, tradicionalmente se ha encargado la filosofía de hallar la certeza de las cosas, aunque en su desmérito alego que algunos filósofos toman a lo ambiguo, a lo vaporoso, a lo oscuro, a la jerigonza, como criterios de verdad.
  • Cuando mueren los dioses no deja de actuar el mecanismo mental que nos hacía creer en ellos, sino que sigue actuando, e inventa y adora otras ilusiones: utopías socialistas, los mundos soñados, las conexiones místicas, las justicias universales, y los diversos tipos de pensamientos mágicos. Me asola la terrible sospecha de que la muerte de los dioses ha cambiado bien poco a la gente.
  • La biología lo señala: los egoístas parasitan las sociedades altruistas que les acogen. Que cada cual, en su país, analice quiénes practican el altruismo y quiénes el egoísmo. Quizás el análisis nos depare sorpresas.
  • ¿Tienen algunos la epidermis como el papel de fumar, o es que su ansia de prohibir es inmensa?, ¿o es que les domina el odio contra todo lo que represente fuerza porque además de ser débiles son cobardes y totalitarios? ¿Se imaginan de quién hablo?

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  • Tras de la ebullición de las redes sociales, mostrando alegría desbordante por la muerte en el ruedo de un torero o por la muerte de un niño al que le gustaba la fiesta taurina, y tras de los insultos, ataques y amenazas a bastantes taurinos en la calle, pocos dudan ya de que el animalismo radical del siglo XXI es tan intolerante y totalitario como lo fueron el fascismo y el comunismo en el siglo XX.

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  • En su empeño por derogar la Carta Magna de Venezuela, Maduro ha colocado a militares de alto rango al frente de los ministerios del gobierno. Esos militares son ahora su salvaguarda. Enriquecidos por el saqueo del petróleo y por el narcotráfico, defenderán al régimen contra cualquier veleidad democrática. Money is Money. Todos los socialismos acaban pareciéndose.
  • En España algunos visionarios abogan por modificar la Constitución para fijar en ella la condición de preservar la calidad de vida de la gente. Es como si por poner por escrito un deseo se cumpliese, como si en la Constitución de Ghana figurase que todos los habitantes de ese país han de ser ricos. Se trata de no mirar a la realidad de frente, de vivir en el puro idealismo haciendo ver que los derechos adquiridos son intocables, que llueven del cielo como les llovía el maná a los israelitas en el desierto; se trata de hacer creer que los derechos sociales no dependen de las posibilidades económicas del país, sino que se encuentran ahí para cogerlos gratuitamente; se trata, como casi siempre hace la izquierda, de confundir lo deseable con lo factible.

 

  • El cristianismo nace de la miseria y de la esperanza en el Juicio Final. El luteranismo y el calvinismo nacen de la angustia y generan el capitalismo. La revolución francesa nace de la miseria y de la Ilustración, y contiene el germen del socialismo. La revolución marxista nace de la miseria y el resentimiento, ofreció la ilusión de un paraíso y produjo un terror inmenso.
  • He aquí un conjunto de datos: personas que se encuentran desaparecidas en España: 4500; suicidios en 2016: 3910; muertos en accidentes de trabajo en 2016: 520; número de muertos habidos en accidente de tráfico durante 2016: 1300; personas asesinadas en ese mismo año: 292; suicidios de hombres durante el proceso de separación (desde la fecha de implantación de la Ley de “violencia de género”): 25.000; mujeres asesinadas por sus parejas en 2016: 44.  Ahora reseñemos la atención con que los medios de comunicación tratan esos hechos: Atención de los medios al asesinato de mujeres por sus parejas: 95%. Atención de los medios al resto de sucesos mencionados: 5%. Esa es la proporción en la atención mediática que reciben. A mí me resulta raro. Que cada cual extraiga sus propias conclusiones.
  • Al finalizar este mes de junio me tomaré las vacaciones de verano y no publicaré otro post hasta septiembre, lo cual no causará, desde luego, catástrofe alguna.

 

taurino

[1] Resulta chocante que se les pida cuentas a los cristianos por su pasado intransigente y totalitario, que se critique al Islam por ese mismo motivo, y que, sin embargo, al animalismo, que está dando muestras de un feroz totalitarismo, se le siga la corriente.

¿Utopía o distopía?

Hoy hablo de aspectos de la naturaleza humana que propician en algunos individuos la aparición de una visión utópica de la sociedad, algo―hablar de la naturaleza humana―que nunca haría un psicólogo.

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Lo expondré sin matices ideológicos de ningún tipo: el débil de carácter envidia al fuerte, el obtuso al inteligente, el menesteroso siente resentimiento hacia el rico, el que a menudo fracasa dirige su malevolencia contra el que triunfa, en el mediocre palpita animadversión contra el excelente, el que carece de dones se carga de rencor contra quien los posee…, hacia el que posee o dones, o capacidades, riquezas, fama o gracias, siente el que carece de ellas una malquerencia que, de perdurar en el tiempo dicha carencia, se puede enconar y volverse odio. Es ésta una ley de nuestra Naturaleza que no entiende de ideologías ni de clases sociales.

Bueno, el Igualitarismo (la mayoría de las utopías en boga propugnan la igualdad) promulga una sociedad que acabe con toda esa panoplia de rencores, envidias, malquerencias, resentimientos…, acabando con el agravio comparativo causante de que se produzcan. Pero, que nadie se lleve a engaño, aunque cada cual ―según su conveniencia―entiende la igualdad social de distinta forma, con grados distintos de igualdad, los más extremistas, la vanguardia igualitarista, pretende rasar en cuanto a dones, capacidades y riquezas de todo tipo. Esta pretensión de rasar todo aquello que destaque (poner en el lecho de Procusto a todos los individuos de la sociedad) lo expresa Ortega y Gasset elegantemente:

«Vivimos rodeados de gentes que no se estiman a sí mismas y casi siempre con razón. Quisieran los tales que a toda prisa fuese decretada la igualdad entre los hombres; la igualdad ante la ley no les basta: ambicionan la declaración de que todos los hombres somos iguales en talento, sensibilidad, delicadeza y altura cordial. Se sienten condenadas a formar parte de la plebe moral e intelectual de nuestra especie. Cuando se quedan solas les llega de su propio corazón bocanadas de desdén para sí mismas. Lo que hoy llamamos opinión pública y democracia no es en gran parte sino la purulenta secreción de esas almas rencorosas.»

Escribiendo esto me llega a la memoria el lema empleado por los igualitaristas en los tiempos primeros de implantación del sistema educativo conocido como LOGSE. A modo de lema o de máxima, clamaban: «Que nadie sepa más que nadie». Lo que no pretendía otra cosa que igualar en el aula los conocimientos de todos los alumnos con los del más lerdo y obtuso. De manera similar proclamaban un lema semejante para la Universidad: «Que nadie se quede sin título universitario». Como se ve, para el Igualitarismo la excelencia es un mal a erradicar.

Vistas así las cosas, la utopía igualitaria nace del resentimiento, del rencor y de la falta de potencia individual para embarcarse uno en su propia utopía personal, en un proyecto de vida (también puede tomar parte en ese ansia de utopía la obsesión de cada cual y la ambición de estar a la cabeza de esa utópica sociedad). Pero con esa sociedad igualitaria no podrían estar de acuerdo los que tienen éxito en sus relaciones sociales, los capaces, los fuertes, los ricos, los famosos y todos aquellos que sienten esperanzas de ascenso. Así que, ¿qué hacer con estos que muestran desafección a la utopía igualitaria? Nunca ningún utópico se ha atrevido a decir nada al respecto, pero en cualquier cabeza cabe que la solución que se ha empleado siempre (en los sistemas comunistas o socialistas que en el mundo han sido) la misma, ha sido la de obligarles a ser iguales. Y, ¿cómo se les podía obligar ―en esos nuevos paraísos igualitarios, encarnación de la utopía liberadora―a ser iguales? Pues con represión, encarcelamientos, expropiaciones, traslados forzosos de residencia, y todo tipo de amenazas, privaciones y vejaciones, cuando no el paredón.

Claro, los utópicos no pueden declarar la necesaria represión que habría que llevar a cabo con los que padecen de desafección a la utopía, al fin  al cabo, desde siempre la utopía ha sido considerada, en teoría, la derrota de la opresión, la puerta de la liberación, la libertad para todos, la felicidad aquí en este mundo. Pero más que una teoría era un deseo salpicado de creencias mágicas, pues, ¿cómo, si no, suponer que la muda de una sociedad represiva, en la que reina el agravio comparativo entre las gentes, a una sociedad libre, igualitaria, feliz, se iba a producir sin quebranto ni opresión de los más favorecidos, cómo suponer que estos iban a dar su conformidad a esa muda de otro modo que no fuera por arte de magia?

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Marcuse, el teórico de Mayo del 68 y del movimiento Hippy, se percató de que una utopía presentada de tal guisa no era creíble, así que se esmeró en justificarla. Sin embargo, ateniéndonos a la lógica, el remedio fue mucho peor que la enfermedad, pues, recreando las artes alquímicas, Marcuse mezcló en su marmita esos oscuros y pegajosos materiales que son el metapsicoanálisis freudiano y la dialéctica de Hegel, y removiendo la mezcla con pasión nos quiso sugestionar con la creencia de que la liberación estaba cercana, pues las condiciones económicas en las sociedades industriales hacían posible el surgimiento de buen salvaje Rousseauniano que todos llevamos dentro dormido, una bondad natural del ser humano que haría posible sin duelo ni quebranto la muda de esta sociedad al territorio de la Utopía. Pero ya dije que en su análisis la lógica no aparece por ninguna parte.

Sin embargo, los dirigentes teóricos del Igualitarismo aprendieron bien la lección. Los integrantes de la Escuela de Frankfurt llegaron a la conclusión de que la liberación y el Igualitarismo vendrían luego de un avance pausado pero continuo en cambiar la moral reinante en las sociedades de Occidente. Para ello se tendría que formar una alianza moral del Igualitarismo con todos aquellos grupos que presentan un historial de agravios comparativos y de marginalidad frente a la liberal democracia capitalista. Igualitarismo, feminismo, animalismo, ecologismo, indigenismo, homosexuales, incluso el Islam, forman parte activa de ese proyecto moral.

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Tal alianza, con la beligerante fuerza de la marginalidad de sus integrantes, pretende subvertir todos los valores que definieron hasta mediados del siglo XX la cultura y la moral occidental. La fuerza, la disciplina, la familia, la religión, la patria, el matrimonio, el patriarcado, la heterosexualidad, han de voltearse y transformarse en protección absoluta de lo débil, protección de los animales, del medio ambiente, el matriarcado, la indefinición en la sexualidad, han de ser destruidos los conceptos patria, familia, religión, matrimonio…La nueva moral debe ser represora ―dictaminaron aquellos padres de la nueva moral―, pero mediante el control de los reprobadores medios de comunicación se podrá imponer sin respuestas incómodas. Y encontraron para ese fin el catálogo de Lo políticamente correcto y el amedrentamiento de la clase política.

Tal moral ya reina entre nosotros, eso lo sabemos todos; y el siguiente paso es el de conseguir el poder democráticamente. Después, una vez sometidos los discrepantes a la nueva moral y con el poder en la mano la utopía igualitarista aparecerá como agua de mayo en los corazones del pueblo.

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No obstante, existen aún problemas sin resolver para alcanzar tal propósito. El socialismo cubano y el venezolano los han puesto recientemente de manifiesto. Al condenar a la excelencia al ostracismo, la economía se contrae hasta grados de miseria, y el malestar crece hasta estallar. La respuesta del poder utópico es la de aumentar la represión hasta convertir el territorio utópico en una cárcel. Por otro lado, la Globalización económica exige una creciente competencia entre países e individuos para mantenerse a salvo de los vaivenes que se producen. Quienes no compiten con la suficiente eficacia pueden caer al abismo de la miseria en poco tiempo, tal como le pasó a Argentina y ahora le ocurre a Venezuela.

Así que la utopía igualitaria, como tantas veces ha ocurrido cuando se ha tratado de llevarlas a la realidad, encierra el gran peligro de convertirse en una distopía que nos empuje a todos al más profundo abismo. Como ocurre con mucha frecuencia, los extremos son los más expuestos a las graves consecuencias, y el centro resulta una zona protegida. Si la utopía deja de tener su carácter sectario y extremista, sin duda que su visión iluminadora podría producir beneficios sociales, en caso contrario no traerá sino distopía repugnante.

1984 - copia

UTOPÍA

El ser humano padece una esencial insatisfacción en lo relativo a su  experiencia de vivir la vida. Cuando se consuma un deseo no le sigue sino una provisional satisfacción del anhelo, y éste se reproduce poco después. Los budistas intentan acabar con ello, pretenden erradicar todos sus deseos. Tal es el fundamento de su filosofía de vida, pero otras gentes, sobre todo las que se muestran muy insatisfechas en lo tocante a al orden social y a su posición en ese orden,  modelan en su mente ideales modelos de sociedad cortados a la medida de sus deseos, o bien se adhieren a la ilusión de los modelos que otros han imaginado. A esas ilusiones sociales se las denomina utopías. Como el espejismo que refleja un oasis lejano en la ardiente arena del desierto ―imponiéndose con fruición y esperanza a la visión del extenuado viajero que sediento transita sus dunas―, la utopía es el gozoso mundo que percibe el fatigado transeúnte de la vida cuando se refleja la sociedad existente en el espejo de sus deseos.

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Una utopía es el dibujo de una sociedad feliz, así que la primera utopía que surgió de la imaginación del hombre fue la del Paraíso Terrenal de Adán y Eva, aunque la gran utopía es el Cielo, el lugar donde Dios acoge a los bienaventurados y les otorga la felicidad por decreto. Bien es cierto que hay tantos Cielos como religiones, y no en todos ellos se pinta la felicidad de igual manera. El Cielo islámico es el más ilustrativo, pero el primer Cielo que fue concebido por la imaginación del hombre fue el del zoroastrismo, que se otorgaba como premio a quienes siguieran las doctrinas del dios Ahura Mazda (ya que los Territorios de los muertos de egipcios, mesopotámicos y griegos, no podemos considerarlos Cielos al no tener el difunto asegurada la felicidad en ellos).

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El nombre ―y la conceptualización― se lo debemos a Tomas Moro, que en una imaginaria ínsula llamada Utopía situó a una sociedad de régimen comunal y propiedad colectivizada en que las gentes vivirían en paz y felices, y donde reinaría la justicia. Pero sabemos que la justicia es una cuestión de criterio y me temo que no existe otra paz que no sea la impuesta de manera represiva o que no sea la paz del cementerio. En fin, que Tomas Moro era un idealista lo confirma el que se opusiera a la Reforma protestante, al divorcio del rey Enrique VIII con Catalina de Aragón, y a que el rey fuese la cabeza de la nueva iglesia. Fue ejecutado en 1535.

Casi todas las utopías imaginadas han pintado una sociedad igualitaria. Utopías socialistas, comunistas, anarquistas, de órdenes monásticas, de los bogomilos, de los cátaros…, parece como si el Igualitarismo constituyese uno de los mayores anhelos de las gentes. Voy a hablar con contención de utopías y de tal anhelo.

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Ya he dicho que la insatisfacción que nos produce la existencia  hace germinar la Utopía, que es, por tanto, un producto de la imaginación guiada por el deseo. Pero la Utopía es también un modelo de perfección que parece estar muy arraigado en la naturaleza humana. Las primeras formas religiosas, que giraban en torno a la fertilidad, creían en una correspondencia Cielo-Tierra en la que las cosas groseras de este mundo eran reflejo borroso de las cosas perfectas del Cielo. (Este cielo no es el todavía el de Zaratustra, al que adornaban la felicidad y el gozo). Platón tomó como suyo este modelo y habló de los arquetipos celestes, hechos de perfección y armonía. Así que la idea que construye imaginativamente un mundo perfecto ya es muy antigua y preludia la idea de la sociedad perfecta, que es ya utopía.

El primer gran esbozo de una sociedad igualitaria y feliz lo realizó Rousseau, pero lo he tratado tan a menudo en este blog que prefiero dirigirme hacia un discípulo suyo, Charles Fourier, socialista francés de principios del XIX. Fourier fundó la idea de los Falansterios, comunidades rurales que vivirían en un edificio de no más de 1.600 personas, con servicios colectivos y un sistema de trabajo y organización plenamente planificada. Cada individuo actuaría libremente para elegir un trabajo u otro y su jornada sería de seis horas, pero toda actividad estaba reglamentada en sus detalles, incluyendo los juegos del amor y el sexo. Como Rousseau, Fourier creía en la bondad innata del hombre y apostaba a que, partiendo de esa premisa, se solucionarían todos los problemas de convivencia. Como Rousseau y también como Moro, también creía que la propiedad privada era la causa de todos los males sociales. Lo cierto es que los pocos Falansterios que se crearon tuvieron una duración efímera, pues enseguida las pasiones humanas ―con las que estos utópicos no contaron― desbarataron el proyecto.

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Otro gran utópico fue Robert Owen, que en plena Revolución industrial inglesa pasó de ser un simple empleado a tener en propiedad varias fábricas y hacer una gran fortuna. Con tal riqueza, fundó en EEUU la sociedad Nueva Armonía, con su jardín de infancia y su biblioteca, pero resultó un absoluto fracaso que le hizo perder gran parte de su dinero; así que de vuelta al Reino Unido se dedicó a impulsar los movimientos cooperativos, llegando a tener un cierto éxito, aunque su intento de eliminar el dinero le produjo otro quebranto dinerario. Es el representante más conspicuo del llamado socialismo utópico.

Marx y engels

Contra Owen y contra su socialismo utópico lanzaron pestes Marx y Engels, e idearon el autoproclamado Socialismo Científico que, bien mirado, tiene todos los visos de ser una utopía revestida de ropaje pretendidamente científico. Claro que, contrariamente a los anteriores utópicos nombrados, que describían cómo iba a ser la sociedad feliz y perfecta, Marx y Engels no dijeron una sola palabra de cómo sería ni de cómo construirla. Como señala  el filósofo Karl Popper: «¡Trabajadores del mundo, uníos!: He ahí la fórmula con que se agotó el programa práctico». Fundamentaron la llegada del comunismo en esa varita mágica que es la Dialéctica de Hegel (que tanto sirve para arreglar un roto como un descosido, e igual saca un conejo o un elefante, a gusto del observador, de la chistera ) y en la ilusa esperanza de que el hombre nuevo comunista sería la bondad personificada ―al estilo de Rousseau― y que trabajaría con todo su ahínco por la sociedad sin esperar recompensa alguna. Pura utopía y deseo.

Otro creador de utopías fue Marcuse, que inspiró el movimiento hippy y el Mayo del 68, pero he hablado ya tanto de él que prefiero referirme a otra utopía célebre, la de Shangri La, que aparece en la novela de James Hilton, Horizontes perdidos, y que fue llevada al cine con gran éxito en 1937 por Frank Capra. Shangri La es una región escondida por altas montañas en el corazón del Himalaya, en la que reina un clima benigno y la bondad innata del hombre de inspiración budista. Finalmente y con gran esfuerzo dos personajes logran escapar de la utopía.

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Las utopías anarquistas duraron lo que un caramelo a la puerta de un colegio cuando se pusieron en práctica (en un próximo post explicaré las razones psicológicas por las que las utopías igualitarias han acabado todas en distopías, pues ahora no hay espacio para ello), pero una utopía que la película La Misión, ha hecho famosa gozó de éxito durante un buen tiempo, hasta que los intereses de la corona española y de la corona lusa dieron al traste con ella. Me refiero al proyecto que llevaron a cabo los misioneros jesuitas españoles con los indios guaraníes junto a las cataratas del Iguazú, creando una sociedad autoabastecida y en paz y armonía. Otra sociedad que goza de esos dones es la de los Amish en Norteamérica, grupo religioso de antiguos anabaptistas alemanes y suizos radicados mayoritariamente en Norteamérica, que viven según las costumbres y la tecnología del siglo XVIII, y separados de la vida moderna que les rodea. Lo que mantiene esa forma de vida es una fuerte moral religiosa, sin la cual la sociedad se desintegraría enseguida. ¡Y es que parece que solo somos capaces de vivir en paz y sin rencores cuando un fuerte garrote o una deidad gravita sobre nuestras cabezas!, pero estas razones y otras las expondré en un próximo post.