LA IGLESIA DEL CAMBIO CLIMÁTICO II

Orígenes, paisajes y dinámica[1]

En 1973 los principales países productores de petróleo contrajeron sus ventas y los precios se dispararon. Había estallado la crisis del petróleo. En España, pero de manera parecida en todo Occidente, los medios de comunicación, guiados de la mano de Dios o del diablo, porque se dieron cuenta del negocio encerrado en el alarmismo o por intereses inconfesables, comenzaron a lanzar noticias apocalípticas: que en el subsuelo quedaban reservas de petróleo para diez años; que algunas zonas del planeta, como el sur de España se convertirían en desiertos en el periodo máximo de diez años (el número diez parecía ser un número mágico y un mantra repetido hasta la saciedad). Ni una cosa ni otra resultaron ser ciertas ni por asomo. ¡Quién duda de que tras la noticia estaban los intereses de las centrales nucleares! El movimiento ecologista brotó en aquellas fechas con fuerza. En 1971, en Canadá se creó Greenpeace y pocos años más adelante sus delegaciones se extendían por medio mundo. El ataque contra la deforestación empezó siendo uno de los temas preferidos del ecologismo.

 Ecologismo, marxismo e IPCC

Pero en la década de los setenta casi todos los dedicados a la meteorología pensaban que el planeta se dirigía hacia un periodo de enfriamiento, lo que resultaba muy preocupante debido a las implicaciones económicas y sociales que tal hecho conllevaría. Sin embargo, a finales de la década la temperatura media del planeta empezó a subir y el peligro pareció conjurado. En esas, un meteorólogo sueco , Bert Bolin, dio entonces con la ocurrencia de que el CO2 (que estaba en la atmósfera en una proporción de 300 partes por millón) procedente de la quema de combustibles fósiles, podía ser la causa del calentamiento al crear un efecto invernadero en la atmósfera, que calentaría la superficie terrestre.

La ocurrencia era una noticia excelente para los grupos ecologistas y para los lobbies de la energía nuclear. Si no queremos que la superficie del planeta se convierta en un desierto, deja de producir CO2, decían los primeros; la energía eléctrica procedente de las centrales nucleares no contamina el medioambiente con el dióxido de carbono, decían los segundos. Margaret Thatcher, en su guerra particular contra la minería del carbón en el Reino Unido y a favor de la energía nuclear, financió estudios para investigar lo nocivo para la atmósfera de la quema del carbón. La política había comenzado a poner sus garras en los asuntos de la Ciencia.

Los augurios a favor de las centrales nucleares parecían esperanzadores. En 1985 acaba la huelga minera y la señora Thatcher aparece como clara vencedora, pero aquel fatídico año fue el de la explosión y vertido a la atmósfera de material radioactivo en la central nuclear de Chernóbil, y la opción nuclear pierde fuelle rápidamente, mientras que la opción ecologista de energías renovables y menor consumo sale reforzada. Además, dos asuntos relacionados cobran por esas fechas gran relevancia. Por un lado, el posmodernismo estaba ya bien enraizado en los departamentos o facultades de filosofía, psicología, sociología y pedagogía de las universidades europeas y estadounidenses. Recuérdese que la gran mayoría de sus principales integrantes pertenecen a la izquierda radical y que expanden por los campus el relativismo moral y cultural, promoviendo con los otros grupos que ya han sido previamente señalados lo que denomino la Santa Alianza. Por otro lado, el marxismo clásico está desengañado con las condiciones económicas y sociales desarrolladas en la URSS y en sus países satélites, así que poco a poco van abrazando el posmodernismo y el ecologismo radical como estrategia para acabar con el monstruo de tantas cabezas que es la liberal democracia capitalista.

Si el enemigo está bien dibujado, los objetivos primeros pasan a ser acabar con las emisiones de CO2 y con la lluvia ácida. En 1988 y también dirigido por Bert Bolin, se crea el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC). Un año después, el 9 de noviembre de 1989, cae el Muro de Berlín y rápidamente se desintegran los regímenes comunistas de Europa. Un duro golpe ideológico para la izquierda europea marxista; pero las creencias marxistas se enraízan en la conciencia con odio y resentimiento, así que ni una derrota ideológica tan enorme es capaz de arrancarlas. El resultado fue que se modificó la apariencia ideológica para mantener a salvo las esencias, y las huestes marxistas más tenaces se enrolaron en el ecologismo de la mano del posmodernismo, creando junto a otros grupos la Iglesia del progresismo que hoy soporta Occidente, con sus dogmas sobre el Cambio Climático, su Corrección Política, su propósito de «salvar al planeta», su neolenguaje, etc. etc. El ecologismo iba a ser ahora la máscara de muchos de los antiguos marxistas «duros».


[1] https://youtu.be/0sCgTl3LctU Es éste un magnífico video titulado “El gran timo del cambio climático”. A eso se refieren entre otros los científicos: Philip Stott, del Departamento d3e Biogeografía de la Universidad de Londres; Patrick Moore, cofundador de Greenpeace; Niger Calder, autor de The chilling stars; Ian Clark, Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Ottawa; Roy Spencer, premio especial NASA; John Christy, del IPCC; profesor Akasoku, investigador del clima en Alasca; Patrick Michaels, Departamento de Ciencias del Medio Ambiente de la Universidad de Virginia; Paul Driessen, militante ecologista y autor de Green Power, Black Death…Timothy Francis Ball (5 de noviembre de 1938) es un geógrafoclimatólogo británicocanadiense y profesor ordinario de Geografía en la Universidad de Winnipeg; Richard Siegmund Lindzen (nacido el 8 de febrero de 1940) es un físico norteamericano estudioso de la atmóstfera, conocido por su trabajo sobre la dinámica de la atmósfera intermedia, las mareas atmosféricas y la fotoquímica del ozono; (John Raymond Christy es un climatólogo estadounidense de la Universidad de Alabama en Huntsville (UAH) cuya área de trabajo es la teledetección a través de satélite del clima global y el cambio climático global. Es más conocido, junto con Roy Spencer, por el desarrollo del primer registro de temperatura por satélite exitoso del mundo; el físico del clima Frederic Singer contra el calentamiento y contra el negocio del clima Exdirector del instituto de meteorología de EEUU; Paul Reiter, profesor en el Instituto Pasteur de París

LA IGLESIA DEL CAMBIO CLIMÁTICO I

Que el llamado Cambio Climático antropogénico es “una verdad como un templo”, es el dogma que los medios, las universidades, los científicos y los políticos de todo el mundo consideran santo y firme. No solo se anuncia como una verdad inamovible sino que se exige que no haya discrepantes; y se exige con la virulencia inquisidora con que se exigía en los tiempos pretéritos del dogmatismo eclesiástico. Hoy en día negar el Calentamiento Global está tan perseguido en los ambientes universitarios y científicos como lo estuvo en su día negar el holocausto judío. Se me ocurren algunas similitudes al respecto.

En 1212, cerca de 20.000 niños siguen a quien dice haber recibido de Jesucristo el mandato de liberar Jerusalén. Esperan que, milagrosamente, el Mediterráneo se abra a su paso. Más de la mitad mueren de hambre en el camino, otros desertan; unos dos mil embarcan en Cerdeña, y en Alejandría son vendidos como esclavos a los serrallos sarracenos. Tal horrendo despropósito es conocido como la “Cruzada de los niños”.

Tras la cumbre del clima que tuvo lugar en Madrid del 2 al 15 de diciembre de 2019, miles de niños desfilan por las calles de muchas ciudades europeas clamando contra la iniquidad del capitalismo, que está envenenando el aire y el planeta y que nos está conduciendo a una catástrofe sin igual en la historia de la humanidad. La lideresa de las movilizaciones es la niña de 16 años Greta Thunberg, que pregona en la asamblea de la ONU que le han robado sus sueños y su infancia, y que no puede soportar más el sufrimiento y el miedo por el dolor del planeta, y sigue diciendo que los jóvenes están empezando a entender la traición de que son objeto. Es toda una Cruzada para liberar al planeta del cambio climático causado por las emisiones de CO2. Una parroquia luterana sueca proclamó que Jesucristo había nombrado a Greta Thunberg  su sucesora. La Iglesia del Clima ya tiene su gran profeta y su gran sacerdotisa.

Nos horroriza el que en 1633 Galileo fuese forzado a presentarse delante del Santo Oficio de la Inquisición para retractarse de su apoyo a la teoría heliocéntrica o copernicana. Galileo hubo de abjurar de sus afirmaciones científicas, siendo confinado en su casa durante los cinco años siguientes. Sin embargo, se aplaude en todos los ámbitos que la Inquisición de la Iglesia del Cambio Climático procese a cuantos galileos le salen al paso.

Peter Ridd es físico y era profesor de la Universidad James Cook en Australia hasta que lo expulsaron por contradecir el dogma de que los arrecifes de corales estuvieran muriendo debido al Cambio Climático[1]. A Patrick Moore, ex presidente y cofundador de Greenpeace no le han perdonado que dijera: “El Cambio Climático es una de las mayores estafas de la historia”; tampoco a John Coleman, creador de Weather Channel, también disidente y que elevó el grado de fraude del Cambio Climático al mayor jamás habido. Otras amenazas y alarmismos son aún más preocupantes: el senador demócrata estadounidense Sheldon Whitehouse declara: “Cualquiera que se atreva a negar el Calentamiento Global debería ser enjuiciado y encarcelado”. Todo científico que se atreva a negar el Cambio Climático está condenado al ostracismo[2]. El totalitarismo de esta nueva Iglesia se asemeja también al totalitarismo soviético.

En Febrero de 1935, Trofim Denisovich Lysenko, un oscuro biólogo, ataca a los genetistas soviéticos porque “con sus teorías importadas de Occidente están destruyendo la agricultura soviética”, palabras que impactaron en Stalin. Haciendo uso del engaño de conseguir una nueva biología dialéctica y comunista, consiguió llegar a ser presidente de la Academia Nacional de Ciencias Agrícolas, y, durante tres décadas controló las investigaciones biológicas y la agricultura, llevando a un desastre tras otro;  ordenó la destrucción de todos los libros basados en genética mendeliana y llevó a cabo una sangrienta purga de científicos. El conocimiento de la biología desapareció en la URSS, pero ninguna evidencia en contra podía hacer frente al fervor ideológico de quien alegaba que: “La teoría mendeliana de la herencia es falsa por ser reaccionaria y metafísica, y niega los principios fundamentales del materialismo dialéctico”.

El poder de la Iglesia del Cambio Climático para imponer un dogma, para coaccionar  al disidente –o al que simplemente duda—y para condenarlo al ostracismo, es gigantesco. . Esta Iglesia no tiene nada que envidiar a la que condenó a Galileo, o a la que instituyó Lysenko en la URSS. Ttrata de fanatizar a los jóvenes y hacerles acatar el dogma del clima, cuyas oscuras pretensiones se ocultan. Se trata de una represión de las libertades de magnitud global, una Inquisición mundial en toda regla dirigida y manejada por la ONU, y que no tiene nada que envidiar al Santo Oficio en su acción represora El dogmatismo ha vuelto con fuerza y con la intención de acabar con libertades y debates. La nueva Iglesia del cambio climático se ha instituido. Con la ONU haciendo las veces del Papa y el Intergovermental Panel on Climate Change (IPCC) haciendo de Santo Oficio de la Inquisición. También hoy en día los juegos de poder, los intereses económicos y los fanatismos ideológicos, son los principales factores  para que se haya desatado esta Cruzada contra el Cambio Climático. El CO2 no pasa de ser un mero símbolo.

En la imposición de ese dogma trabajan actores muy diversos: El secretario norteamericano de Estado con Obama John F. Kerry, fue uno de los primeros alarmistas, ya nos amenazaba alarmantemente con estas palabras: “Los científicos suponen que el Ártico va a estar libre de hielo en 2013”. La revista Science, entregada, como Nature, a la alarma en cuanto al cambio climático, pregonó que “El presupuesto necesario para el clima es más importante que la Democracia”. Hoy en día la ONU y su Secretario General António Guterres, llevan la batuta en la orquestación de amenazar y atemorizar a la población de Occidente. Pero otros no se contentan con alarmar y crear miedo injustificado en la población, sino que reprimen sin compasión al hereje.

Tras varios siglos de lucha contra el dogma eclesiástico y de avance de la razón en el estudio de los asuntos del mundo, hoy en día el dogma y la irracionalidad han vuelto al panorama social con más fuerza que nunca. Sin entrar ahora en la verdad o en el fraude que  encierra esa espiral de locura y dogmatismo, esa nueva religión llamada Cambio Climático,  el hecho evidente es que, tal como ocurrió con Galileo, tal como hizo el comunismo de la URSS de la mano de Lysenko, los defensores de la existencia del Cambio Climático tratan por todos los medios a su alcance de impedir la libertad de expresión a todo discrepante y lanzan amenazas contra todo aquel que se aparte del dogma del clima, a la vez que ejercen represalias contra cualquier científico que no esté de acuerdo. Es una lucha religiosa que condena al ostracismo al científico heterodoxo, que impide el debate y la circulación de ideas, y que es una brutal amenaza contra el progreso, la libertad y los derechos. ¿Para qué necesita una Iglesia un dogma si puede presentar pruebas de la verdad[3]?

CONTINUARÁ…


[1] [1] https://es.theepochtimes.com/profesor-esceptico-sobre-cambio-climatico-recibe-usd-800-000-luego-de-que-universidad-lo-despidiera_524455.html   https://plazamoyua.com/2018/05/19/el-caso-del-profesor-peter-ridd-y-el-cuento-del-coral/

[2] https://youtu.be/wYlUrj4Ngpc Este video contiene una sesión del Senado de los EEUU en la que varios senadores y varios científicos hablan del Cambio Climático y las implicaciones políticas, sociales y económicas que está teniendo

[3] El Premio Nobel de Física 2021 fue entregado a tres investigadores por formular un modelo matemático por «sus contribuciones para entender sistemas complejos como el clima en la Tierra. Pero no pasa de ser un modelo matemático que carece del requisito de la demostración empírica, tan necesaria en la investigación científica. Por primera vez en la historia se ha entregado el galardón del Nobel de Física sin evidencias empíricas.

¿Cambio climático?… Desde luego

0. El clima cambió en El Sahara hace 7000 años y el vergel se transformó en desierto. https://www.investigacionyciencia.es/noticias/cmo-se-desertific-el-shara-15954

1.-En una tablilla de arcilla de hace 2.700 años, el astrólogo y sacerdote Akkulanu escribía al rey asirio Asurbanipal sobre los años de sequía que venían sufriendo: «En cuanto a las escasas lluvias de este año y que no hubiera cosecha, es un buen augurio para la vida y bienestar del rey mi señor». Pero la sequía acabó durando 60 años y fue decisiva para que la ciudad de Nínive y con ella todo el Imperio neoasirio colapsaran en el 612 antes de esta era. Y no fue la primera gran civilización que cayó ante los vaivenes del clima, ni la última.

2.-Más al sur de Nínive y dos milenios antes, floreció en la baja Mesopotamia el Imperio acadio, iniciado por Sargón I de Acad. Ahora, un análisis de corales fosilizados en el actual golfo Pérsico muestra que hace 4.100 años el patrón de los vientos cambió y el temido shamal, el viento del norte, se hizo tan persistente que las tormentas de arena y la falta de lluvias debieron de arruinar las cosechas año tras año.

3.-También fue un cambio en el ciclo del monzón lo que pudo empujar a los habitantes de Harappa (en el actual Punjab) y otras ciudades de la cultura del valle del Indo a abandonarlas y refugiarse en las laderas de las montañas. https://elpais.com/elpais/2019/12/09/ciencia/1575875145_996776.html

4.-Y cada vez hay más evidencias de que la sequía tuvo mucho que ver en el colapso de la civilización maya

5.-En el reverso de la moneda climática, el del frío, recientes investigaciones señalan que una miniedad de hielo entre los siglos V y VII, en la que la temperatura media bajó en cuatro grados, impactó en el curso de la historia al inicio de la Edad Media. El clima, en este caso el enfriamiento global, tuvo mucho que ver incluso con el fin del Imperio romano. Al menos esa es la tesis que mantiene el científico e historiador Kyle Harper en su obra El fatal destino de Roma (Editorial Crítica), publicada este año. https://elpais.com/elpais/2016/02/08/ciencia/1454942821_371470.html

7.-Centroeuropa:En el siglo IX los cronistas carolingios subrayan la crudeza de los inviernos. A partir del siglo XII empiezan los inviernos suaves y una crónica de Lieja describe el descubrimiento de fresas maduras en Navidad de 1116. Durante los decenios más fríos de la pequeña era glacial (1620-1629 y 1690-1699) la T de abril a setiembre era medio grado inferior a la actual.

Higueras hasta en Colonia. Siglo XIII de aumento de T y de prosperidad. De pronto cayeron hacia 1300.

Europa entre 1530 y 1565 veranos cálidos y secos. A partir de 1570 fríos y húmedos.

6.-Un periodo cálido entre el 900 y el 1300 (pequeño óptimo) en el que los vikingos se establecieron en Groenlandia y se cultivó la viña en Inglaterra y Escocia.

7.- Una pequeña era glacial de 1550 a 1850 en la que los glaciales alpinos avanzaron mil metros.

7. Durante la Guerra de los cien años*, las lluvias eran tan frecuentes que pudrían las raíces de las plantas, lo que provocó una hambruna descomunal.

*fue un conflicto armado entre los reinos de Francia e Inglaterra que duró 116 años (24 de mayo de 133719 de octubre de 1453)

8.-Hambrunas en Escocia y Francia al final del siglo XVII provocadas por sucesivas olas de frío. El decenio 1729-1738 fue en Inglaterra  muy caluroso. De 1691-1700 a 1729-1738, la T se elevó 1,79º en apenas 13 años, un aumento mucho más rápido que el actual.

9.-La pequeña edad glacial (siglos XVII-XIX) es sin duda una oscilación Dansgaar-Oeschger. Quizás también el enfriamiento de hace 8.200 años (con una duración de unos 200 años)

10.-Desde hace 10.000 años vivimos en un periodo interglacial, el holoceno. Hace 6000 años los casquetes glaciales habían desaparecido y la concentración de CO2 alcanzó un valor próximo a su nivel preindustrial.las estaciones estaban más marcadas que hoy en día.

11.-Perforaciones en Groenlandia ponen de manifiesto oscilaciones en el clima con una duración entre 500 a 2.000 años, con calentamientos de hasta 10º en unas pocas decenas de años.