El miedo a volar y la envidia

Es cierto que muchos no son conscientes de ello, que la brillantez con que lucen en su cerebro idealidades como nación o comunismo, o la ridícula identificación de la igualdad con la justicia, o, más comúnmente, un fuerte resentimiento social, les impiden ver lo que queda entre sombras: la terrible opresión que ejercen sobre los ciudadanos los sistemas políticos que se rigen por modelos totalitarios de colectivismo. Creo que una inmensa mayoría de los abogan por tales recetas totalitarias no son conscientes de ello; pero otros muchos sí que lo son; y uno, desde la razón, se pregunta por qué. ¿Por qué uno anhela perder su potencia como individuo y pasar a pertenecer a la categoría de siervo —sin derechos ni libertades que no sean los que la «magnanimidad» de poder totalitario otorgue sin garantías a cada sujeto? ¿Por qué de esa ilusión de ser únicamente parte de un colectivo y abjurar del juicio y criterio propios? ¿Por qué de ese deseo de ser rebaño? Dostoievski, en Los hermanos Karamazov, nos da razón de ello: «Los hombres quieren volar, pero temen el vacío. No pueden vivir sin certezas. Por eso cambian el vuelo por jaulas. Las jaulas son el lugar donde viven la certezas.»

La razón mencionada es muy buena, pero existen otras. Una es la envidia. Por mucho que un país alcance un nivel de riqueza que permita a sus ciudadanos vivir holgadamente, si existen desigualdades en el disfrute de los bienes, siempre aparecerán grupos violentos dispuestos a destruir todo lo destruible, dispuestos a vivir en la miseria más absoluta, pero siendo iguales. Tales grupos existen con abundancia en Cuba, Venezuela y España. La envidia, que no atiende a desahogos ni riquezas sino a diferencias, es la causante de todos esos movimientos. Pero la envidia es muy moldeable por las creencias, por esa razón, la verdadera enjundia del marxismo, aunque lo vistan con mil telas distintas, es la de fomentar la envidia.

Leo una bien documentada obra de Steven Pinker, En defensa de la Ilustración. Expone un relato ruso que dice así: «Igor y Boris son unos campesinos extremadamente pobres. … La única diferencia entre ellos es que Boris posee una cabra escuálida. Un día a Igor se le aparece un hada y le concede un deseo. Igor dice: mi deseo es que muera la cabra de Boris.» El relato expresa el hecho de que una proporción muy grande de personas —influenciadas ideológicamente— cifra su felicidad  en compararse con el vecino, en vez de por su bienestar en términos absolutos. Más allá, el relato de Igor y Boris me sugiere una extraña correlación entre las opciones de Igor y las posiciones políticas de nuestro entorno.  El Igor resentido y revolucionario opta por matar la cabra; el Igor igualitarista por compartirla; el Igor liberal por averiguar cómo conseguir yo otra. Los hechos prueban que solo el Igor liberal es capaz de crear riqueza.

ILUSIÓN CON PAN… Y CIRCO

El aburrimiento plantea la cuestión de cómo ocupar el tiempo de manera placentera y absorbente. Una obsesión, una adicción, un viaje exótico, una actividad que comporte un grado de peligro admisible, una película de violencia o sexo, pueden ser un transitorio antídoto del aburrimiento, pero encierran sus peligros y suelen acabar en hastío o en desquiciamiento. La lectura de un libro, el montañismo, la participación en actividades culturales colectivas, suelen matar esa lacra que es el aburrimiento. Pero la  experiencia humana nos dice que el remedio más eficaz ha sido siempre encomendarse a un objetivo ilusionante y, diligentemente, desarrollar y sacar lo mejor de uno mismo en conseguirlo.

Sin embargo, la educación anda ahora por otros caminos en busca de una ficticia e ilusoria felicidad, que siempre está a la vuelta de una esquina que nunca se dobla. También existe una fuerte tendencia a desear ilusiones sin recorrido. En una reciente encuesta llevada a cabo con los estudiantes de la Universidad de Zaragoza, se reveló que la ilusión del 96% de ellos consistía en ser funcionarios; esto es: la ilusión de conseguir un empleo que acabe con sus ilusiones. Hay que tener mucho cuidado con lo que queremos.

Yo soy partidario del pan y circo como sucedáneo. Ya sé que parece  un horripilante absurdo; sobre todo porque el dicho pan y circo ha sido siempre el símbolo de aborregamiento. Pero, veamos: ¿Qué son el fútbol, el baloncesto, el atletismo, la Fórmula 1…, sino ilusiones colectivas que desatan la pasión de las luchas tribales de modo incruento? A falta de pan —dice el refrán—, buenas son tortas. ¿No mantiene el pan y circo ilusionados a los forofos toda la semana? Que si el Real Madrid ganará contra el…; que si Márquez recuperará este domingo el buen tono motociclista de que antaño hacía gala; que si Fernando Alonso hará otra de las suyas… Todo eso es generador de ilusión y esperanza, es antídoto contra el mortal aburrimiento. Y tales ilusiones no niegan la ilusión que proporciona tener un definido propósito en la vida. Ser un forofo madridista no niega que uno se esfuerce en perfeccionar sus habilidades pianísticas con el fin de escribir su nombre en la música.

Lo realmente nocivo en la vida es carecer de ilusión. La falta de ilusión es la madre de todos los males. Cuando esa ilusión falta en el individuo, es abducido con facilidad por una ilusión colectiva e ideológica. La ideología le dirige a un redil de ilusiones ficticias y le maneja como a un muñeco de feria. Curiosamente, las ideologías siempre han clamado contra el pan y circo con el argumento de que  es un medio de narcotizar a las masas, pero, en cuanto llegan al poder, convierten al pan y circo en un gran espectáculo. Con la religión pasa lo mismo. Las ideologías la combaten porque crea una ilusión que compite con la ilusión que ellas proponen. Además, lo malo de algunas ideologías ilusionantes es que son potentes generadores de odio. El comunismo, el nazismo, el nacionalismo, son de ese estilo. La necesidad de ilusión es tan fuerte en la especie humana que algunas gentes la encuentran en nuevos y esperpénticos circos seudo religiosos; circos tales como esos que montan algunas animalistas que lloran a moco tendido por los cerdos que se dirigen al matadero, o como esas locuras del trasfeminismo que quiere acabar con los machos de la especie. La falta de potencia como individuo conduce con mucha frecuencia a caer en la locura de un colectivo. Al menos, el pan y circo clásico es inocuo.

PANORAMA POLÍTICO DE ESPAÑA

EL RIESGO DE DUDAR

En España sostener ciertas dudas presenta un gran riesgo. Sobre todo si se duda –y se manifiesta la duda—por un solo instante de la verdad de los dogmas que proclama a diario la Iglesia de la Corrección Política. Ya no sirve aquel “Dudar vale más que estar seguro”, que decía Voltaire, pues ahora resulta peligroso dudar. Señalar que el origen antropogénico del Cambio Climático es una conjetura no probada, o que el sexo es en un asunto biológico en todas las especies animales, incluida la humana, se considera motivo de reprobación mediática y de despido u ostracismo si usted trabaja en la Administración o de cara al público en una empresa privada.

No era tan eficaz el Tribunal del Santo Oficio en hacer que se acatasen los dogmas y la lengua se sujetase como lo son ahora las ménades del pos feminismo y los apocalípticos medioambientales que forman hoy la Inquisición de la Iglesia nombrada. Diré más: el oscurantismo medieval está retornando a marchas forzadas. También lo hace la ignorancia de las gentes.

Dudar está muy mal visto. Le hace a uno sospechoso de formar parte de una secta que come niños y obedece al diablo. Lo guay, lo correcto, lo puro, lo sano, es admitir las verdades oficiales como santas e inalterables, aunque de un día para otro se cambien. Las firmes y categóricas convicciones dictadas por la ideología imperante son las propias de las gentes de bien. Tales convicciones fortalecen la conciencia de esas buenas gentes de bien para rechazar como inmundicia apestosa cualquier evidencia en contra de los dogmas que se presente. El buen pastor no puede dejar que el rebaño adquiera la funesta idea de pensar, y dudar.

LA CUOTA DE LA IGNORANCIA

Negar que la razón y el sentido común de los jóvenes, por término medio, ha menguado, es difícil de refutar. La ignorancia es otra cosa; no es que hoy seamos más ignorantes que lo eran nuestros padres, ¡es que se presume de ello! Dicho en otras palabras, la cultura y el conocimiento han dejado de ser valores incluso en algunos ambientes universitarios. Así que, proclamo: en aras a la igualdad política de los españoles, la ignorancia debe estar representada en el Congreso de Diputados. ¡Cómo dejar a millones de españolas, españoles y españolos sin representación democrática!

En la consecución de tal noble tarea el actual gobierno se esmera. Cerriles, cabestros, iletrados que votan como un rebaño a una seña de su jefe de filas forman el grueso de nuestros parlamentarios. Así, no es ningún lastre la Lastra, portavoz del PSOE en el Congreso, sino que forma parte de la cuota de ignorancia que a ese partido le corresponde. Tampoco merece menosprecio que a una cajera de supermercado la nombren ministra de la noche a la mañana. La tal, Irene Montero, representa la cuota de histeria, absurdo y locura de los votantes de Podemos en el Gobierno.

Igual tinte democrático se ha de dar a las empresas públicas, y en esa encomienda este gobierno sigue haciendo las cosas bien hechas. Así, Susana Hernández Ruiz, ex senadora por el grupo socialista y enfermera ha sido nombrada presidenta de la empresa pública SAINSEL que tiene el control de NAVANTIA e INDRA sustituyendo a un ingeniero naval. ¿Qué más democrático que una enfermera tomando decisiones en relación con la construcción de submarinos y buques de guerra?

Pero donde el Gobierno ha acertado plenamente ha sido con el nombramiento de Rosa Serrano como delegada del Gobierno en Aragón. Una trabajadora sin estudios que trabajaba hasta hace pocos años sirviendo comidas en colegios,  ha llegado a ser concejala de Ayuntamiento, senadora y ahora delegada del Gobierno. No solo eso, sino que participó en la comisión de Ciencia, Innovación y Universidades. ¡Qué alguien me explique si puede existir un mayor signo de democracia que el rezuma de esos nombramientos! Es la representación de la parte alícuota de los trabajadores de hostelería en las instituciones de gobierno. Aún así, no podemos sentirnos contentos; logrado para los ignorantes, ahora hemos de pedir ¡tontos al poder!, al menos la parte alícuota que les corresponde…, aunque me aseguran que ya la han sobrepasado.

LA IMPOSTURA COMO NORMA

Tenemos un Jefe de Gobierno que miente constantemente en todo lo que dice. De manera constante y con descaro. Sin que le tiemble una pestaña por ello. Es público que no se le conoce verdad alguna que hay salido de su boca. Incluso niega hoy lo que ayer dijo y negará mañana lo que acaba de decir hoy, sin inmutarse. Por ejemplo, aquellos que unos meses atrás consideraba malhechores, rufianes, terroristas, enemigos de España, los ha convertido hoy en sus aliados más firmes y naturales. En relación al independentismo catalán, lo que ayer negaba lo ofrece hoy y lo dará mañana, y convertirá las promesas de anteayer en papel mojado. Todo le resulta válido para llevar a cabo su agenda del bien.

He de decir, ¡qué bien lo hace! Por ejemplo, los medios televisivos que están de capa caída en audiencia, los mantiene generosamente con subvenciones millonarias y con un gigantesco pago por propaganda institucional. Así que, obviamente, todo son alabanzas a su gestión. ¿Cómo podían hacer otra cosa dichos medios? Sus estridentes fracasos se presentan como grandes logros y, si no, siempre tienen a mano una milonga de la Guerra Civil española para confundir al personal, o de lo malo que era Franco, o si fulanita engaña a menganito con menganita, y así, de forma reiterada, nadie al caer la tarde recordará qué ha dicho el Jefe de Gobierno por la mañana.

Reitero la gran sabiduría política que emplea. Si en España lo atacan señalando que quiere acabar con la Democracia española (y razones no les faltan), se va a la ONU y asevera en su discurso que la democracia está amenazada. ¿No es magnífica esa inversión de agentes?: quien amenaza señala al amenazado como amenazante. Tan brillante como cuando desde su partido lanzan mensajes de odio  contra un enemigo al que acusan de lanzar mensajes de odio. O como cuando emplean métodos propios del fascismo para acusar a otros de fascistas. En fin, me reitero, ¡todo un genio!

Problemas de la globalización

La convivencia multicultural.

La historia del mundo nos ofrece con múltiples ejemplos los desastres del multiculturalismo. El genocidio que se produjo en los Balcanes recientemente (1991-2001) es una muestra palpable de ello. Todos ellos de origen eslavo pero divididos por sus prácticas religiosas y por haber tenido diferentes influencias políticas al comienzo de la Edad Moderna, el odio ancestral que provocaron tales diferencias se plasmaron en las matanzas que siguieron a la descomposición de la antigua Yugoeslavia.

Otro buen ejemplo es la guerra que se produjo en el Líbano entre 1975 y 1990 y que provocó  un número de víctimas que se estima en 120.000 y un número de exiliados cercano al millón. En el Líbano convivían suníes, chiíes, drusos y cristianos maronitas, y cuando estalló el conflicto todos lucharon contra todos, con alianzas que se formaban y se rompían al cabo de no mucho. Su capital, Beirut, considerada entonces la suiza de Oriente Medio, quedó completamente destruida, y todavía en nuestros días sigue destruida buena parte de ella.

Una gran matanza que se originó como un choque de culturas religiosas se llevó a cabo entre musulmanes e hindúes en el momento de declararse su independencia de Gran Bretaña: dos millones de muertos y el territorio dividido en lo que hoy es la India, Pakistán y Bangladesh.

Los ejemplos que se pueden encontrar acerca de esos problemas de convivencia en el multiculturalismo son numerosos, pero siempre surgen porque se reavivan los rescoldos de pasados enfrentamientos y porque uno de los grupos convivientes se siente lo suficientemente poderoso para tratar de acabar con la cultura de los demás grupos. En tal caso siempre aparece un mesías o un líder cualquiera que trata de agitar el avispero en su propio beneficio. En Cataluña se sigue este guión al pie de la letra. Pero los argumentos que presentan quienes empiezan el conflicto son muy variados. Para Hitler los judíos eran ratas infectas que contaminaban la raza alemana; para los islamistas la conversión del infiel es una orden divina, una guerra santa; los catalanes se creen superiores culturalmente a andaluces y extremeños, así que niegan que sigan con su cultura y su lengua si se encuentran en Cataluña.

Al respecto de la convivencia multicultural, Europa empieza a padecer el problema en sus carnes. Muchas regiones de Europa y muchos barrios en sus ciudades han sido islamizados a marchas forzadas. La policía sueca pidió asistencia en 62 zonas de la ciudad que ya no controla y en las que se aplica la ley islámica. En la ciudad de Malmö, con una abundante población musulmana, los conflictos violentos han crecido los últimos años. En ciertos barrios de Bruselas o de Lyon la policía no entra, y en ellos no se permite otro signo religioso y cultural que no sea el islámico. Si tenemos en cuenta que la tasa de natalidad de las familias musulmanas en Europa es cuatro veces superior a la tasa de los no musulmanes, en veinte años muchas regiones de Europa tendrán mayoría musulmana. Dado el acoso y la persecución que sufren los grupos no musulmanes en los países de mayoría islámica, eso puede significar un gran estallido de violencia y el fin de la democracia. Instaurar la ley islámica es el fin de los más radicales, pero ya sabemos que estos suelen hacerse con el control del resto. Mientras tanto, los mandamases europeos esconden la cabeza o miran hacia otro lado.

El problema China

China es un monstruo bicéfalo: en lo económico practica el libre comercio, en lo político es una dictadura comunista. Lo sorprendente del caso de ese modelo de dos cabezas es que le encanta a una buena parte de la juventud de Occidente; esa juventud que sin contraprestaciones posee casi ilimitados derechos y libertades de los que carecen los chinos. Pero los jóvenes se han distinguido siempre por la inconsciencia, y un alto porcentaje de los de ahora, por la ignorancia.

El caso es que una gran parte de la industria de todo el mundo se trasladó a China para reducir costes y producir barato. El caso es, también, que copiando los productos creados en Occidente, mediante un grandioso sistema de espionaje y sin pagar royalty alguno ni ser penalizado internacionalmente por ello, China ha hecho uso ilícito de las patentes americanas, alemanas o del Reino Unido. Viene al mismo caso que los obreros chinos siguen cobrando miserias, lo que le permite a China hacerse con un inmenso excedente financiero que utiliza para expandir su imperio por el mundo. Sin salirnos del caso, de manera contraria a la dificultad casi insalvable que un estudiante occidental encuentra para entrar en una Universidad china, hay más de 300.000 estudiantes chinos doctorándose en universidades norteamericanas. Eso gracias, es cierto, a ese liberalismo made in USA  que tanto aborrecen los progres del mundo. Total, que China se ha puesto a la cabeza en la tecnología puntera aprovechándose de lo que inventaron los demás, y sin pagar nada por ello. Dar a China un cuchillo para que te degüelle viene aquí al caso. El caso, digo, es que China se apoderado de las materias primas de medio mundo sin que nadie haya hecho aspaviento alguno o haya elevado una queja de preocupación por ello; recordémoslo: el malo de la película es Norteamérica y sus libertades.

Volviendo a las raíces del caso, China es una dictadura muy semejante en lo económico, en el control social y en la falta de libertades a lo que fue la dictadura nazi de Hitler, en donde toda la población estaba vigilada muy de cerca por algún agente del Partido, solo que el Partido es en este caso el comunista, pero también tiene sus campos de concentración donde se fusila o se reeduca a varios millones de ciudadanos. Pese a ello, muchos jóvenes de Occidente sienten debilidad por el modelo chino. Ahora, cuando la hegemonía norteamericana está dando sus últimos coletazos –lo hemos comprobado con su salida de Afganistán—puede que la hegemonía china nos pase por encima como un pesado rodillo. Nos han traído el COVIT, pero temo que no será lo último.

Otros peligros, a vuela pluma.

El desmembramiento de España. La izquierda está en ello, y el globalismo político y social que impulsa la ONU y unos cuantos multimillonarios, como Soros, los Rockefeller, la fundación Ford, etc, sigue también ese camino: las tribus pequeñas y divididas son más dóciles.

La corrupción política en los países democráticos. En España, los partidos clásicos han entrado a saco a esquilmar el Estado. Con la intención de tomar el poder a toda costa, el Congreso parece más una taberna barriobajera que un Parlamento; se compran los medios de comunicación son subvenciones y propaganda institucional; se crea una inmensa red clientelar de organizaciones, de cientos de miles de políticos que hay que colocar aunque sus conocimientos para el puesto sean nulos, de ONGs que no hacen otra labor que repartir sueldos entre sus miembros; en la región andaluza el PSOE hace desaparecer más de mil millones de euros…

La ingeniería socialque la ONU y los multimillonarios nombrados arriba están llevando a cabo usando el programa de la izquierda: fomentar que los europeos y norteamericanos no tengan hijos y llevar aquí y allí  población africana y latinoamericana confiando en que se reproduzcan mucho. Todo ello con el fin de instaurar un gobierno dictatorial a nivel mundial donde no haya naciones ni religiones que no sea la islámica.

Otros grandes peligros ya presentes son: el control de la población a través de las redes sociales,  la censura no solo a través de esas redes sino mediante la dictadura de lo políticamente correcto; las nuevas dictaduras neomarxistas en Iberoamérica: Nicaragua, Venezuela, Cuba, ¿Bolivia?, ¿Perú?, financiadas con el narcotráfico; el odio que la LGTB genera contra los hombres; la pérdida de valores en Occidente etc., etc.

Pueblos erradicados

Gitanos

Procedentes de El Punjab, en el norte de la India. Salieron a partir del siglo XI. Pertenecían a  las castas inferiores. En España se han dedicado a la venta ambulante, han sido tratantes de acémilas, caldereros, chatarreros, nómadas de lugar en lugar con malabares y circo mínimo con cabra. El honor del clan familiar es defendido a navaja o con recortada. Matrimonios concertados. Ritos de boda y de entierro. Cante y baile. Tradición. Les representa un agravio familiar que uno de sus miembros se case con un payo o una paya. En su deambular por el mundo perdieron su lengua y perdieron su religión, pero no perdieron la cultura del clan. Pelo negro azabache. Muestran poseer alelos muy dominantes para los caracteres físicos. Conozco personas con una dieciseisava parte de sangre gitana que aparentan ser de raza pura. Son reacios a integrarse en la sociedad paya o en ejercer otros trabajos que no sean los tradicionales nombrados. Solo recientemente –y  sobre todo las mujeres—aceptan emprender otros oficios y actividades. Los que estudian más allá de la educación primaria son la excepción, y las chicas que lo pretenden son llamadas prontamente al matrimonio.

Son un ejemplo palpable de cómo se mantiene la cultura, la raza y las normas propias a través de la tradición familiar y de vivir aislados, pues por lo general rechazan el trato con el payo y la inclusión en las estructuras sociales. Se podría decir que sufrieron una erradicación física pero que mantienen los lazos del clan familiar a modo de  raíz cultural.

Judíos

Abraham es su origen; Moisés, quien aporta la clave religiosa: un dios único, propio y exclusivo. El Éxodo, supuestamente llevado a cabo desde Egipto, es la prueba del cumplimiento del pacto con Yahvé, la conquista de la Tierra Prometida. Establecidos en Canaán, con el rey David y su hijo, el rey Salomón, establecieron un reino con gran poder. Cayeron bajo el yugo del imperio Asirio que hizo deportar a parte de la nobleza a Nínive a principios del siglo VIII a.C.  Siglo y medio más tarde, volvieron a sufrir otra deportación que es conocida como “cautiverio de Babilonia”. Durante este cautiverio se escribió el Talmud, su libro sagrado. Ciro el Grande, el emperador persa los liberó.

Esas fueron sus primeras erradicaciones. En el año 70 a.C. se rebelaron contra Roma y como castigo los romanos destruyeron el Templo de Jerusalén y decenas de miles fueron exiliados o vendidos como esclavos. Otra segunda rebelión y otra derrota trajeron una nueva diáspora en el 132 d.C.  No sería la única. Apenas hay nación en Europa que no haya firmado contra ellos decretos de expulsión. Lo hicieron los Reyes Católicos en España con los judíos sefardíes; lo habían hecho previamente –y lo hicieron con posterioridad—los reinos de Francia e Inglaterra, también el reino de Portugal, también los Estados alemanes, e incluso los Estados Pontificios. Más terroríficos aún resultaron los pogromos, el linchamiento de miles e incluso millones de judíos en diferentes partes de Europa.  En la Rusia zarista y en la Rusia soviética se orquestaron contra los judíos verdaderas matanzas. De menor amplitud los hubo también en Polonia, Alemania y Rumanía antes de la Segunda Guerra Mundial. Pero el mayor asesinato en masa lo llevó a cabo Hitler. Seis millones de judíos murieron en las cámaras de gas. Repartidos por todo el mundo, en todo lugar del mundo han sido perseguidos. El grupo mayoritario es el Asquenazi, que habitó durante varios siglos Europa central. Su lengua es el Yidish, mezcla de alemán y hebreo.

En los tiempos de Jesucristo era el arameo la lengua común y el griego la lengua de las élites culturales. El hebreo era la lengua de los eruditos que se ocupan de estudiar el Talmud y la Torá. En ese tiempo ya había más judíos en Alejandría y en la costa sur de la actual Turquía que en Israel y Judea.

Se puede decir que el siglo XX ha sido un siglo judío (Véase mi entrada: Judíos en el siglo XX). No solo destacaron en cualquier rama del saber, sino que, también, fueron los grandes señores de las finanzas  y de las revoluciones a nivel mundial. Casi un 90% de los revolucionarios en la Europa de entreguerras eran judíos. No parece que su genio haya mermado.  Douglas Murray, en La masa enfurecida, nos ofrece una pequeña muestra de ello. Un grupo de estudiantes demandó a la Universidad de Harvard aduciendo que la Universidad había excluido a estudiantes de origen asiático y otros en sus criterios de admisión. Harvard tuvo que revelar que, efectivamente, había habido casos de discriminación positiva porque, en caso contrario, la totalidad de los admitidos habrían sido norteamericanos de origen asiático y judíos asquenazis.

A pesar de la diáspora de los judíos, que se ha prolongado durante más de dos mil años, desde cualquier lugar del mundo, los judíos entonaban el “El próximo año en Jerusalén” al concluir cada Iom Kipur, e día de la Expiación, el día más sagrado para los judíos. Por más de dos mil años, desde cualquier rincón del mundo, la fe en su dios privado, Yahvé,  y la esperanza de volver a establecerse en la tierra de sus ancestros, Israel, les ha mantenido unidos como pueblo. Fueron físicamente erradicados, pero no en espíritu, y la fuerza de ese espíritu sigue actuando.

Amish

Son una comunidad religiosa de credo Anabaptista, originaria de Alemania y Suiza, que a principios del siglo XVIII recalaron en el Estado de Pensilvania, en Norteamérica. En realidad menonitas y huteritas comparten con ellos religión y forma de vida aunque se distribuyen en mayor medida por Sudamérica, África y Rusia.

Los Amish nos llaman la atención por sus normas, costumbres, ideas y formas de vivir, aunque forman 40 grupos distintos y separados geográficamente, y su rigor religioso es diferente de unos grupos a otros. Su lengua es el alemán, tildando a los vecinos norteamericanos de “ingleses”. Algunos de esos grupos, especialmente los de “La vieja orden”, guardan un modo de vida simple, sin lujo, con la misma vestimenta que sus antepasados,  incluso sin electricidad, utilizando la fuerza animal para la labranza y el transporte, y las herramientas de los gremios del siglo XV para la construcción y la carpintería. Podríamos decir que se trata de casi una perfecta sociedad comunista tal como las utopías más favorables la pintan.

Viven aislados del mundo exterior y defienden la humildad, la virtud y el pacifismo. Algunos grupos permiten que los hijos, una vez alcanzada la edad adulta, vivan una temporada en el ambiente inglés, lejos de la cultura Amish.  Luego pueden reintegrarse en la comunidad si tal es su deseo.

Están vedadas creencias que pongan en peligro su forma de vida. Mantener ideológicamente aislado al creyente es un factor primordial para que la comunidad permanezca unida. De hecho,  la misma operación se lleva a cabo entre los judíos y entre los gitanos. También en estos grupos, penetrar en otra cultura o separarse de las normas del grupo conlleva la pérdida del afecto y del amparo del clan familiar. Evitando que creencias foráneas al grupo se asienten en su conciencia, se logra cohesionado el grupo.

En el caso de los Amish es la religión, el modo de vida ancestral y el aislamiento del resto de la sociedad norteamericana la fuerza que les mantiene unidos. Al erradicarse de las tierras de sus ancestros han mantenido la cohesión social y el modo de vida mediante el aislamiento. De no ser por el engrudo familiar, religioso o cultural –mantener la cultura o la religión a toda costa—tanto gitanos como judíos como Amish no existirían como tales. Lo cual no es mejor ni peor, pero aporta variedad cultural al mundo.

La cultura y los bárbaros

De entre las obras que podemos considerar cimiento de la cultura occidental –la Biblia, la Ilíada, la Odisea, la Leyenda del rey Arturo, Don Quijote, Hamlet…—me atrevo a señalar que la Odisea, el periplo de aventuras y desventuras de un héroe de Troya, es la obra de más colorido. El ciego Homero consta como autor. La andadura de Ulises (Odiseo) por territorios mágicos, su descreimiento de los dioses, resultando, sin embargo, decisiva la influencia de estos, las tentaciones, los peligros, las ataduras del héroe a sus pasiones…, todas las cambiantes vicisitudes que las que los dioses le oponen, simbolizan el recorrido existencial de un hombre. Los vientos le conducen al país de los Cícones, y luego al país de los Lotofagos, en donde algunos compañeros probaron el fruto del olvido; en el país de los Cíclopes la astucia de Ulises les salvó del gigante Polifemo; y arribaron a la isla de Eolo, el soberano de los vientos; la infausta curiosidad de sus compañeros les alejó de las cercanías de su patria, Ítaca, y, tras la desgracia de su paso por el país de los Lestrigonos, llega a la isla de Circe la hechicera. Allí fueron convertidos en cerdos y solo la intervención de Ulises les pudo devolver la forma humana. El héroe llegó a la entrada del Hades y bajó a los infiernos, donde encontró a sus compañeros de armas de la guerra de Troya. A continuación sobrevive al peligro de los seductores cantos de las sirenas que cautivan a los hombres, y al peligro de los salientes rocosos en un mar embravecido. En la isla donde vive la ninfa Calipso pasa Ulises siete años cohabitando con ella. La añoranza de Ítaca le hace embarcarse de nuevo y, tras recibir ayuda de los feacios alcanza su meta, llega a su tierra. Y allí tiene, por último, que enfrentarse a los pretendientes de su esposa, que le dan por muerto y que han dilapidado la fortuna del héroe. Y les da muerte.

Tras de tantos ataques a la cultura por parte de esas hordas de bárbaros juveniles que destrozan estatuas y cancelan a grandes escritores de todas las épocas, tenía que llegar y ha llegado: En una escuela de Massachusetts se ha prohibido a Homero (https://www.wsj.com/articles/even-homer-gets-mobbed-11609095872). Los profesores, trogloditas en aspectos culturales, se han felicitado por ello y han publicado su jolgorio en las redes.

La barbarie ha regresado con vitalidad pocas veces vista anteriormente; porque ahora no son los iletrados bárbaros del norte irrumpiendo en el Imperio Romano, sino que son universitarios norteamericanos, chilenos, ingleses, españoles…, y sus profesores a la cabeza. Ha bastado con inocular el veneno ideológico del posmodernismo, de la ideología de género, de la hipersensibilidad y del catastrofismo climático, para convertir a millones de estudiantes en trogloditas culturales, en representantes de la barbarie. Los departamentos de Ciencias Políticas, Sociales y Humanidades, son ahora, en muchos casos y en muchos lares, rediles de acémilas, viveros de ignorantes fanatizados.

Seguramente por ignorancia, no han prohibido aún el Poema de Gilgamesh, que forma parte excelsa del cimiento cultural de la humanidad. Por ignorancia porque seguramente desconozcan su existencia. Si alguno de estos bárbaros hubiera sido lector de esa obra no dejaría de pedir que se fuese enviada a la hoguera, pues Gilgamesh, rey de Uruk –en la antigua Mesopotamia—, ejercía el derecho de pernada con las jóvenes que se iban a casar, amén de cometer otros muchos desaguisados en contra de la corrección política, la cual es hoy en día ley moral de todos los nuevos bárbaros. Serían capaces de prohibir el primer gran poema escrito –de 4800 añosde antigüedad, en escritura cuneiforme sobre tablilla de barro—de la Historia. Como Ulises, Gilgamesh realiza un viaje iniciático, en este caso, en busca de la inmortalidad. Noé, el salvador de toda especie animal, le pone dos pruebas que Gilgamesh no puede superar, así que no logra ser inmortal. Supera grandes peligros, vence a poderosas fieras, padece la muerte de su amigo Enkidu y, como Ulises, visita los infiernos y siente los escalofríos del lugar.

El parecido de una historia y otra, la de Ulises y la de Gilgamesh, es sorprendente, y es una gran verdad  que son dos grandes tesoros que han producido la felicidad de las gentes durante miles de años y que ahora se ven amenazadas por la barbarie.

Recientemente me ha llegado una carta publicada en un diario uruguayo en la que el periodista y académico Leonardo Haberkon renuncia a seguir impartiendo clases de Comunicación a estudiantes de la Universidad ORT de Montevideo. Se queja del analfabetismo, el desinterés y la incultura de que hacen gala. Creo que se podrá leer bien. No tiene desperdicio alguno. Describe los nuevos bárbaros en su salsa.

600 a.C.

600 a.C.

La hora del espíritu

La fecha, obvio es, no es precisa, pero en sus alrededores –siglo arriba, siglo abajo—brotaron en diversas partes del mundo novedosas llamaradas de espiritualidad que 2.600 años después siguen alumbrando la humanidad.

Todavía en la Ilíada, recopilada 800 años antes de nuestra era, el carácter primitivo de las gentes se manifiesta en sus dioses, apasionados seres que apoyan a troyanos o aqueos por aviesos motivos; y, realzadamente se manifiesta en su animismo, con ríos, montañas, volcanes…, repletos de poder y vida e interviniendo en el destino de los hombres.

Pero unos pocos cientos de años después, ya digo, alrededor del 600, la mirada de  Mahariva y Buda en la India, la mirada de Confucio y Lao Tzu en China, la mirada de Zaratustra en Persia y la de Pitágoras en la Magna Grecia, es una mirada nueva que no inquiere tanto al mundo como al interior de uno mismo; que—con la excepción de Zaratustra—rechazan los dioses y sus doctrinas, rechazan la rudeza y la violencia; es una mirada que no busca el amparo a sus desdichas en lo sobrenatural; que se aparta de la gloria, el poder y las riquezas; que busca erradicar el propio sufrir. Todos esos personajes son portavoces de una nueva sensibilidad, todos ellos desatienden los espíritus y se presentan como clarines de espiritualidad. Todos ellos nacen en sociedades que llevan siglos sufriendo calamidades y guerras, dolor y miseria general, así que su doctrina trata de ser una guía para evitar el sufrimiento.

El Jainismo, surgido de Mahariva, postula que el mundo es penetrado por un espíritu universal que vela por mantener la armonía y la justicia. Su primer mandamiento es el respeto a la vida. En sus orígenes se acompañaban de una escobilla con la que barrían su camino en previsión de no pisar algún pequeño animal. Para el Jainismo no hay Dios, y el Cosmos no tiene comienzo ni fin. Las almas, liberadas de la materia kármica, constituyen un solo gran espíritu; un Espíritu que impregna todo y hace a lo viviente parte de un único Ser. El recto camino, el conocimiento recto y la conducta recta, son sus guías.

También el Budismo descree de los dioses. El mundo y el alma son ilusiones de nuestros deseos, y de ellas surge el sufrimiento. De ahí que para acabar con el sufrimiento es preciso desprenderse de ilusiones y deseos. Cuatro Nobles Verdades y ocho caminos es preciso seguir para extinguir el sufrimiento. Si tal, se alcanza el Nirvana, la iluminación, la liberación del hombre de su atadura a la rueda de las pasiones.

Las antiguas religiones chinas tenían a los antepasados como fuente de energía mágico-religiosa. Todo se regía por dos principios antagónicos y complementarios, el yin y el yang, y se sacralizaba un misterioso Tao, “una totalidad viva y creadora sin forma ni nombre”, nos dice Mircea Eliade. Confucio y Lao Tzu se hallaban imbuidos de estas creencias, pero las aplicaron a propósitos y doctrinas bien distintas. Mientras que Confucio hizo pedagogía con el fin de lograr una sociedad justa y armónica mediante la formación de los mejores hombres para la administración política[1], Lao Tzu enseñó  que vivir de acuerdo al Tao sólo es posible fuera de la organización social. Ninguno de los dos otorgó importancia a las especulaciones acerca de los dioses.

Confucio atiende  dos frentes, el individuo y  la organización social. Su propósito respecto a ésta es que funcione; su propósito respecto al individuo es el de alejarlo de la desazón que produce el vivir, y para ello aplica  la técnica de fijar la atención de la conciencia en el obrar rutinario. El practicar el rito, el seguir la costumbre ceremonialmente, la disciplina, la virtud, en suma, el trabajo perfeccionista, son los valores que predica. Los ritos adquieren para Confucio una fuerza mágico-religiosa, y la disciplina de un hombre irá dirigida a conseguir ritualidad en cada gesto y en cada comportamiento.  En cambio, Lao Tzu considera que la justicia y los ritos ensalzados por Confucio son inútiles y peligrosos. El Taoísmo trata de no interferir en la marcha de las cosas, y por esa razón prefiere vivir al margen de la vida pública. Practica la no violencia, alegando que lo blando y lo débil acaban venciendo a lo duro y lo fuerte; así que ensalza las virtudes femeninas, la debilidad, la humildad, la androginia, la relatividad de los estados de conciencia…

Los persas se habían recién unificado con los medos en un gran imperio cuando nació Zaratustra, un reformador de la religión tradicional indoirania, pero, sobre todo, un gran reformador moral. En contraposición a los dioses indoeuropeos reinantes, faltos de sensibilidad y carentes de virtudes, Ahura Mazda, el Dios supremo que Zaratustra ensalza, posee las cualidades de la omnipotencia, la santidad y la bondad. Ahura Mazda castiga a los malvados y premia a los justos, así que todo mazdeísta ha de luchar contra el Mal. El dualismo Bien y Mal[2] cobra fuerza. La guía del creyente se basa en tres principios éticos: buenos pensamientos, buenas palabras, buenas acciones. Frente a las formas morales preexistentes, en que los dioses gobiernan el destino de los hombres y el individuo debe aplacarlos con sacrificios, el gran cambio ético que el zoroastrismo aporta, es que el hombre es libre para elegir hacer el bien o el mal. Las personas son libres y se hacen responsables de  su destino.

Alrededor de la época en que vivieron y divulgaron sus doctrinas estos pensadores nombrados, vivió Pitágoras en la Magna Grecia, en Crotona, y allí creó su escuela. Se le atribuye ser uno de los iniciadores de la filosofía griega, establecer los principios matemáticos de la música, contribuir decisivamente a la geometría, y  crear una sociedad de carácter místico. En lo que a nosotros concierne, en cuanto a sus doctrinas éticas, creó una fraternidad mística que practicaba el ascetismo y el vegetarianismo, que pretendía la purificación espiritual, y cuya fe reposaba en el principio de la metempsicosis, en que el alma se une a lo divino y se reencarna.

¿Cuál es la importancia que tienen en la actualidad todas estas creencias? Inmensa. En el naturismo, en el ecologismo, en el animalismo, en el hipismo, en el veganismo, en todas esas formas de religiosidad popular que participan del animismo, de la astrología, de la creencia en una justicia universal (así te comportes con los demás, así se comportarán contigo etc), que participan de la creencia en que todo ocurre según una mágica reciprocidad justiciera, y también todos esos grupos que practican la ascesis o el misticismo. Hoy, como en la época en que surgieron –porque se trata de necesidades intemporales, de necesidades debidas a la naturaleza humana—, huyendo del sufrimiento que causa el mundo,  la gente busca refugio  en la soledad, en el misticismo, en sofocar el bullicio y el trasiego de una inquieta mente que nos atormenta, busca refugio en  las creencias que proponen modelos de pensamiento y de conducta que esquiven los deseos, los temores, lo rudo y violento, las ilusiones vanas, el contacto con la alteridad de la gente. Tal como ya aparece en las antiguas Upanishads de la India, hoy «el hombre se conecta con la divinidad a través del hilo que une este mundo con el otro mundo y con todas las cosas».


[1] Sus discípulos lograron que 250 años después de la muerte de su maestro, el soberano chino encargara a los confucianos la administración del imperio. Su doctrina ha servido de guía a los servicios públicos durante dos mil años.

[2] Durante la cautividad de Israel en Babilonia, la formas religiosas de Oriente Medio, y entre ellas el judaísmo, toman del mazdeísmo muchas de sus creencias y mitos: la Resurrección de los Muertos, el Juicio Final, el viaje de las almas hacia el Cielo, los ángeles y demonios, el Bien y el Mal, la lucha entre ángeles y demonios, el juicio de las almas según los pecados cometidos en vida, la anunciación de un Mesías redentor… Creencias que serían traspasadas al cristianismo.

DOS LIBROS REVELADORES

DOS LIBROS REVELADORES

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Los dos libros hablan de imposturas. Son: Imposturas intelectuales, de los físicos Alan Sokal y Jean Bricmon (2008); y La gran mascarada, del filósofo y periodista francés, Jean-Françoise Revel (2000). ¿Por qué son reveladores? El primero, porque revela cómo mediante un lenguaje deliberadamente engañoso los filósofos del posmodernismo –de cuya ubre se amamanta esa Inquisición que conocemos como Corrección Política—se dedicaron a engatusar incautos, a convencer a bobos y a dar apariencia de profundidad a la mera simpleza. El segundo, porque desenmascara la labor de zapa de los intelectuales de izquierda para, mediante un descarado agitprop de un imaginario peligro fascista, tapar los crímenes del comunismo y resucitarlo. Más que comentarlos, expondré algunos extractos. Vayamos a ellos.

Imposturas intelectuales

Del primero importan tanto la genealogía de los hechos y los motivos como su contenido. En 1996 Alan Sokal,  físico de la Universidad de Nueva York, envió para su publicación un artículo a la revista norteamericana de estudios culturales Social text. Dicho artículo estaba plagado de citas absurdas sobre física y matemáticas tomadas de algunos intelectuales franceses y estadounidenses enrolados en el Posmodernismo. La revista no solo publicó el artículo sino que lo lanzó en una edición especial. Posteriormente, Sokal reveló que se trataba de una parodia, de un engaño. Pero los editores ya habían picado. El artículo se titulaba: “Transgredir las fronteras: hacia una hermenéutica transformativa de la gravedad cuántica”. En él decía  cosas como éstas:

…más recientemente , las críticas feministas y postestructuralistas  han desmitificado el contenido sustantivo de la práctica científica occidental dominante, revelando la ideología de dominación oculta tras la fachada de “objetividad”. De este modo se ha evidenciado cada vez más que la “realidad” física, al igual que la “realidad” social es en el fondo una construcción lingüística y social; que el “conocimiento” científico, lejos de ser objetivo, refleja y codifica las ideologías dominantes y las relaciones de poder…

El ruido que originó la burla entre la intelectualidad de las facultades de humanidades francesas fue tan fuerte que los ataques a Sokal le vinieron agavillados. Como respuesta y defensa, en colaboración con otro físico, Jean Bricmont, escribió el libro Imposturas intelectuales, en donde examina y pone al descubierto los auténticos sinsentidos de muchas de las afirmaciones que proclaman los posmodernistas franceses y americanos.

De la filósofa francesa Luce Irigaray nos muestra estas perlas:

…que la teoría física del flujo turbulento en los fluidos, no está resuelta porque la fluidez es propia de la mujer, siempre marginada por la ciencia, mientras que la teoría de cuerpos sólidos  se encuentra muy desarrollada porque lo sólido se identifica con el rígido órgano masculino.

O esta otra, también suya:

E=mc2 es una ecuación sexuada[1] pues privilegia la velocidad de la luz respecto a otras velocidades no menos importantes.

O aún esta otra:

                La forma de las balas y de los cohetes es como es porque se parece al falo masculino.

Como se ve, la cosa no tiene desperdicio.

Quizás quien salga peor parado sea Lacan, el psicoanalista al que se le suicidaban sus pacientes pero que creó un gran rebaño de adeptos a sus oscuridades; un rebaño que aún está vivo. Lacan no solo hace analogías entre el lenguaje y el psicoanálisis, sino también entre la topología y el psicoanálisis:

…el toro constituye exactamente la estructura del neurótico … En este espacio de goce, tomar algo acotado o cerrado constituye un lugar, y hablar de ello constituye una topología.

O entre la teoría de conjuntos y el psicoanálisis:

En todo caso, ¿qué implica la finitud demostrable de los espacios abiertos capaces de recubrir el espacio acotado y cerrado en el caso del goce sexual? Que dichos espacios puedan tomarse uno a uno –y ya que estoy hablando del otro polo, pongámoslo en femenino—una por una. Es precisamente esto lo que sucede en el espacio del goce sexual, que por ello resulta ser compacto.

O entre el cálculo y el psicoanálisis:

…la vida humana se podría definir como un cálculo en el que el cero sería irracional. … Cuando digo “irracional” no me refiero a cualquier estado emocional insondable, sino precisamente a lo que se denomina un número imaginario.

Con tales perlas y otras varias que Sokal y Bricmont desgranan y ponen de manifiesto el carácter fantasioso de esas “matemáticas” y de esa “psicología” de Lacan. Frases carentes de sentido, misticismo, lenguaje calculado y críptico, fraude, he ahí las artimañas de Lacan –a quien se sigue reverenciando y a quien sigue aún un extenso rebaño. Sakal y Bricmont analizan ese abuso de la ciencia por parte de otros muchos intelectuales, posmodernistas y adeptos al programa fuerte en la sociología de la ciencia. Latour, Jean Baudrillard, Deluze, Guattari, Debray, Lyotar, Khun, Feyerabend y otros muchos promotores  del Posmodernismo y que utilizan a su antojo –sin comprensión de los conceptos que emplean—las teorías científicas para sus propósitos, son pasados por el rodillo analítico de Sokal y Bricmont

Terminan señalando:

Los estudiantes aprenden a repetir y adornar discursos de los que casi no entienden nada. Hasta pueden, con suerte, llegar a ser profesores universitarios sobre esa base, convirtiéndose en expertos en el arte de manipular una jerga erudita. Al fin y al cabo uno de nosotros (Sokal) consiguió, en tan solo tres meses de estudio, dominar suficientemente el lenguaje posmoderno como para publicar un artículo en una prestigiosa revista. … Los discursos deliberadamente oscuros del posmodernismo y la falta de honradez intelectual que generan envenenan una parte de la vida intelectual.

La gran mascarada

Resulta curioso –y también significativo, a poco que se piense—que los partidos liberales europeos (aquellos que por su moderación se posicionan en el centro del espectro político y cuyas ideas son más cercanas al sentido común ciudadano), suelen irrumpir con fuerza y con resultados electorales grandiosos en sus comienzos, erigiéndose en baluarte de los valores democráticos, pero con el tiempo se desmoronan. Así, el partido liberal británico, heredero de los gloriosos whigs, apenas existe; el alemán apenas cosecha unos diputados; en España tuvimos a la UCD, prontamente desaparecida, y ahora tenemos a Ciudadanos, que en su comienzo estuvo a punto de comerse el mundo y hoy recibe la extremaunción; y tenemos el caso de Francia, son Emmanuel Macron a la cabeza, que desde la nada se elevó al poder y que hoy sufre tumbos en las urnas. Parece como si la mesura fuese una mala aliada de la política, como si la razón no tuviese entidad suficiente frente a la visceralidad de los mensajes de otros partidos políticos. Uno puede creer que el centro político se encuentra muy limitado a izquierda y derecha, que enseguida empieza el terreno que otras entidades políticas reivindican, que a poco que una propuesta suya se escore a un lado u otro, encontrará rechazos y abandonos en sus filas.

Bueno, Jean Françoise Revel es un pensador liberal en el sentido dicho: en el sentido emplear la razón en discernir lo justo lo justo de lo injusto, lo perjudicial de lo beneficioso, al culpable del inocente; en el sentido de ofrecer razones que se ciñen a los hechos.

 El libro que es ahora nuestro asunto se escribe cuando ya han pasado diez años desde la caída del Muro y del fracaso estrepitoso del comunismo en todo el mundo. Se acaba de publicar el Libro negro del comunismo, donde se expone con mano firme los más de cien millones de muertes que ese sangriento monstruo ha cometido. Pero tal fracaso y tal museo de los horrores apenas ha hecho mella en socialistas y comunistas franceses, que se han limitado, por lo bajo, a reconocer los crímenes (a regañadientes, después de haberlos negado encarecidamente durante decenios). Sin embargo, no achacan su autoría al comunismo, sino a desviaciones o desvaríos en su aplicación. Para ellos el comunismo sigue manteniendo toda su pureza y todas sus virtudes.

Hay, dice Revel, una campaña de los intelectuales de izquierdas destinada a la justificación póstuma del comunismo, un intento de rehabilitación del marxismo-leninismo, y una sonrojante actitud de negación de que la realidad posea autoridad probatoria. Que todos los regímenes comunistas del mundo hayan sido criminales y hayan llevado a la miseria, no prueba nada. Intelectuales y políticos enrocan el comunismo en la fortaleza de la Utopía, que resulta imposible de objetar, y la dan una apariencia beatífica. En vez de juzgar al comunismo por sus hechos lo juzgan por su presunta candorosa intención. De ese modo lo salvan.

Pero, también –y en esto entra de lleno la actualidad española, que siempre sigue a media distancia a la política de Francia—, la comunistas y socialistas dan alas a la artimaña de publicitar un inexistente peligro fascista con el fin de resucitar el comunismo, único, según ellos, de hacer frente a ese peligro. ¡Como si el yugo comunista fuese más flojo que el fascista!, ¡como si el nazismo y el comunismo no fueran hermanos siameses!, aunque, ¡no!, no se puede comparar el grado de criminalidad del fascismo italiano con el de cualquier régimen comunista! En cualquiera de estos últimos se torturaba y se fusilaba mucho más que en aquel. Sin embargo, los crímenes prescriben si el autor es el comunismo, pero nunca lo hacen si es el fascismo.

De igual modo, para los intelectuales y la clase política, sea ésta del signo que sea, se tiene muy distinta consideración hacia las dictaduras según sean de un signo u otro. A Pinochet se le contabilizan 3.000 muertos y a Fidel Castro 17.000. Pinochet elevó el nivel de renta económico de Chile por encima del de cualquier otro país latinoamericano; Castro ha mantenido a Cuba en la miseria. Pinochet es considerado en todo Occidente la horrible bestia asesina; Castro es recibido con alharacas por políticos de todos los colores. El ex presidente Zapatero le remitió una carta de rendido amor y veneración. La indigencia mental puede producir desvaríos.


[1] Es la ecuación de Einstein que nos relaciona la masa de un cuerpo con la energía potencial que dicho cuerpo almacena.

Bohr, Pablo Iglesias, Bencemá, Dersu Uzala

Niels Bohr

Niels Bohr, uno de los fundadores de la Mecánica Cuántica y sumo representante de la llamada “Interpretación de Copenhague”, muy aficionado a los Westerns, tenía una curiosa hipótesis acerca de los duelos con revolver en el lejano Oeste americano. Sostenía que en un duelo a revolver tiene ventaja el que espera a que el otro realice el intento de desenfundar. Alegaba que intentar ser el primero en desenfundar conlleva poner en marcha el complejo mecanismo neuronal de tener que tomar la decisión y de activar el sistema motor, lo que reporta un gran gasto de energía mental y un considerable retardo. En cambio, el que espera a que el otro realice el intento actúa de forma refleja, automáticamente, pues es la amígdala – donde llega la información antes que a la conciencia—la que pone en marcha, de manera refleja, el sistema motor, lo que reporta un menor gasto de energía mental y una mayor rapidez en la respuesta. Así que el que espera tiene mayores probabilidades de vencer.

Me atrevo a lanzar esta otra hipótesis: “Entre dos que discuten acaloradamente y tienen prohibido el uso de la fuerza física para dirimir la disputa, el que es físicamente más débil actúa con ventaja.” La razón que aporto es que el más fuerte de los dos ha de emplean una gran energía mental en sofocar sus impulsos a imponerse por la fuerza, impulsos congénitos a la especie humana, es decir, que la inhibición de tales impulsos le resulta muy costosa. Tan alto coste inhibitorio impide que el fuerte pueda echar mano de sus recursos para argumentar. El débil tiene todas las papeletas para ganar la discusión o para que el fuerte se retire de ella encendido.

Bencemá

Creo que la humanidad se enfrenta hoy en día a tres grandes misterios. El primero, entender la extraña complicidad de los grandes multimillonarios de Occidente con la izquierda más rabiosa. El segundo, el extraordinario mundo de posibilidades y de nueva lógica que la mecánica cuántica abre al pensamiento humano. El tercero, ¿qué hace Bencemá en el Madrid?

Pablo Iglesias

He de admitir que cada día me admiro más por las capacidades de ese monstruo sediento de poder que es Pablo Iglesias. Engulle, digiere y regurgita todo cuanto le sale al paso sin sufrir indigestión de ningún tipo; destruye a cuantos le respetaron y amaron sin que asome en él un ápice de pesar o arrepentimiento; como un mesías demoniaco, utiliza a todos en su propio provecho. Un Lenin, sin duda alguna. Un individuo que mataría a media España con tal de poder reinar él sobre la otra media.

De entre sus variadas mujeres ha escogido formalizar pareja con la que tiene menos luces y más gritos, con aquella que conecta de tú a tú con el griterío ultrafeminista cual una verdulera de mercado con sus clientas.

Ahora dirige el Centro Nacional de Inteligencia y tiene en sus manos los expedientes secretos de jueces, periodistas y políticos, ¿algún ingenuo piensa que llegará a ser juzgado de los delitos de los que se le acusa? Como decía Trotsky, “La intimidación es el medio más poderoso de acción política”

Pablo Iglesias pescando en el río de los ilusos

En busca del poder a cualquier precio, Pablo Iglesias se ha especializado en crearse una máscara opaca que oculte sus verdaderos rasgos. Igualitarista de pro, lanza de cuando en cuando mensajes que pueden parecernos ridículos y absurdos pero que están guiados por la intención de recoger adhesiones en ambientes políticos y sociales que no son los suyos. Por ejemplo, al recogerse en un moño propio de mujer su conocida coleta de pelo, al referirse a los miembros de Podemos como “nosotras”, o pasar a llamarse Unidas Podemos, intenta pescar en el río de feminismo y ocultar su empedernido machismo tantas veces puesto en evidencia. Recientemente ha echado el anzuelo en las aguas del animalismo con la propuesta de que los lunes no se debería servir carne en los restaurantes y en los colegios por respeto al sufrimiento animal. De seguro que pronto lanzará alguna proclama medioambientalista de chillón contenido como cebo reluciente para pescar incautos en esas aguas.

Dersu Urzala

Es una bellísima película dirigida por Akira Kurosawa acerca de un cazador en la taiga siberiana. La razón de cómo nos impacta la película se debe al modo rousseauniano en que nos es presentado el personaje: revestido de inocencia, y, por contraste, nos hace sentir que es la civilización quien hace fructificar todos los males. Sin embargo, creo que el retrato está mal encuadrado. Sí es creíble el animismo de Dersu Uzala, ese mirar todas las cosas –el viento, las montañas, los árboles, el tigre…–como si estuvieran dotadas de alma, pero pienso que el personaje real de la historia tenía que gozar de más precaución y astucia, como exige la supervivencia en un medio lleno de peligros. Sobre todo precaución ante los humanos.

En fin, también nos sentimentaliza el personaje por su relación íntima con ese algo inconcreto que sentimos ante la naturaleza salvaje y sus peligros (que no nos afectan como tales porque estamos seguros frente al televisor), y, sobre todo, porque el Dersu Uzala de la película carece de otredad, y nos encontramos ante él como ante un corderillo, y es como si lo acariciáramos. Esa sensación total de no-enemigo que nos produce Dersu Uzala nos trae recuerdos de nuestra inocencia perdida y de la felicidad de la infancia; por eso lo amamos.

Cayetana y El tango

El tango bailado y el quejumbroso

Al tango, en su doble vertiente de movimiento y de canto, lo animan dos espíritus diferentes: el baile es el enredo chulesco de un macho y una puta en un lupanar desangelado, con luz umbría, altivez, humillación, sado y sexo; en cambio, el canto del tango expresa la voz quejumbrosa de un sentimental borracho  en una taberna del inframundo.

Representan dos posibles formas de relacionarse macho y hembra: la de la fuerza, la jefatura, el dominio, la hembra sometida y a la vez cautivadora; la otra forma es todo lo contrario, es la hembra dominadora, es la hembra que somete al varón con su desdén y éste se humilla cantando sus penas. El primer espíritu es de fuerza. El macho zarandea, mira altivo retando a sus oponentes, la mujer se enreda en sus piernas pidiendo la clemencia de una mirada, pero urdiendo una trama que lo atrape y someta. El segundo espíritu, el del canto, muestra al hombre de hinojos, a los pies de una mujer lejana, afligido, humillado, sometido a la fuerza sexual de la mujer y a su desdén…, quejándose.

Cayetana Álvarez de Toledo y la excelencia democrática

Nadie es demócrata por instinto; nuestro egoísmo innato  impide que consideremos a los demás merecedores de los mismos derechos a los que nosotros nos consideramos acreedores. La razón y la cordura son quienes nos muestran la democracia como cosa conveniente, como cosa que funda la relación social en derechos y nos civiliza.

Hace unos pocos días, aquí en España, el Partido Popular apartó de sus funciones a la portavoz de su grupo en el Congreso de Diputados, Cayetana Álvarez de Toledo. Tal hecho no hubiera extrañado si la portavoz hubiera dado muestras de no estar capacitada para ello. Pero el motivo fue exactamente el contrario: Cayetana ha mostrado ser la mente más privilegiada del parlamento, poseer el vocablo más cultivado, tener la más exquisita elegancia y regirse por la verdad objetiva. Entonces, ¿cuál ha sido el motivo de su destitución? : la envidia de los mediocres acobardados.

Más de 2500 años atrás, el filósofo Heráclito de Éfeso lanzó maldiciones contra los habitantes de Éfeso que expulsaron a un amigo suyo al grito de “que nadie destaque entre nosotros y, si alguien quiere ser el primero,  que se vaya a otra parte”.  La envidia de los mediocres, el resentimiento contra el que destaca, fue la causa en Éfeso y es la causa en el propio Partido Popular para desprenderse de alguien que destaca.

Porque Cayetana es a la política lo que es Rafael Nadal en el tenis y fue Paco de Lucía en la guitarra, una excepción brillante, un personaje engalanado de gracia, un monstruo de la excelencia, y eso no lo perdonan los mediocres.

El gran pecado de Cayetana ha sido el no ser servil, el no doblegarse a la falsedad, el no querer ser parte de un rebaño. La independencia se paga muy caro en esta sociedad de corrupta democracia en donde la obediencia a las directrices y órdenes del jefe de la formación política es el único valor y mérito que se considera; en donde los políticos no trabajan por el bien de los ciudadanos sino para obtener prebendas. Esos políticos que no representan a sus votantes sino a sus propios intereses. El pecado de Cayetana ha sido ser demócrata, ser honesta, ser inteligente, ser valiente, ser honrada. En esta aparente democracia, dictadura compartida por los líderes de los partidos políticos, en la cual solo vale el voto del jefe de filas (con un parlamento lleno de miserables palmeros, de agradecidos siervos), Cayetana es un ente extraño, es un brote con nueva savia, es una mutación política beneficiosa, es la finura y la elegancia. ¿Puede la democracia permitirse el que se desprendan de Cayetana?

La exasperante simpleza de la grey juvenil

  1. Dictaminó Mahoma que la verdad se oculta tras cinco velos; los jóvenes, sin embargo, apenas han rasgado el primero y ya aseguran haberla encontrado.
  2. Los jóvenes se distinguen principalmente por estar cargados de vitalidad e ignorancia, es decir, por poseer una moldeable inocencia no exenta en ocasiones de altas dosis de crueldad.
  3. Si un joven no ejerce un trabajo o no se disciplina en un proyecto o en un aprendizaje arduo, su vitalidad puede decantarse hacia la destrucción. Para ello solo es preciso que le sea señalado un enemigo.
  4. Así que se les puede fácilmente infundir el engaño de que para construir un hermoso mundo hay que destruir todo cuanto existe.
  5. El “black lives matter” se nutre de jóvenes  que destruyen por destruir entonando consignas muy bellas y sintiendo que obran por el bien de la humanidad; pero en realidad están siendo manejados por quienes tratan de levantar de nuevo el comunismo mediante la argucia de resucitar el peligro del fascismo.
  6. Los jóvenes ignoran que los rebaños siempre están dirigidos por lobos.
  7. Juzgan si una actitud, un hecho, un acto o un movimiento social, son buenos o malos atendiendo a la supuesta intención angelical o demoniaca de quienes los llevaron a cabo. Nunca se plantean si los tales actos y movimientos son útiles, provechosos, beneficiosos para la sociedad, rentables. Así, el comunismo, con su rostro angelical de propuestas redentoras a favor de los agraviados, es pura bondad. En cambio, Norteamérica, es el puro diablo.
  8. Cuando se les inquiere que Norteamérica libró Europa de nazismo, del comunismo y de la miseria, responde como bobalicones: Porque les interesaba. Responden también: el plan Marshall era un negocio para ellos. Ergo, según el razonamiento de esos jóvenes, los EEUU son “malos” porque nos salvaron en su propio interés.
  9. En cambio, siguiendo ese mismo brillante razonamiento, justifican que Stalin en la URSS y Mao en China, fueron un accidente, y que el culpable de la miseria que reina en Cuba y en Venezuela es de Estados Unidos. Es decir, justifican que cien millones de asesinatos del comunismo y encerrar a media humanidad en una gigantesca prisión fue un mero accidente; pero que Norteamérica salvase a Europa doblemente fue una gran maldad porque sacó provecho de ello.
  10. La simpleza de sus juicios concuerda con su ignorancia: Los bancos son malos porque tienen mucho dinero. Si se repartiese el dinero de los ricos todos seríamos ricos. Si un negro o un moro viola a una mujer es excusable por motivos culturales; si es un español el violador, es una bestia asesina con la que hay que acabar. Todo aquello que la tribu de víctimas lleve a cabo, incluso lo más repugnante que cabe imaginar, merece una dispensa. Si un individuo favorecido por la fortuna comete la mínima falta es merecedor de la horca. Ese es el ambiente cultural que guía a esos agresivos alteradores del orden que pululan hoy en día sin control por Occidente.
  11. La antigua Bizancio había llegado a ser una sociedad opulenta, con sus ciudadanos viviendo en el asueto y con las carreras de cuadrigas como su mayor preocupación. Vamos, como nosotros con el fútbol. Bien, su ausencia de dificultades en la vida, su aburrimiento, les llevó a desencadenar dos guerras civiles. Una, entre los forofos de los dos importantes equipos de cuadrigas. Otra, entre los partidarios de los iconos religiosos y los partidarios de su desaparición. Cuando el demonio no tiene qué hacer, mata moscas con el rabo. Me temo que Occidente ha llegado a ese extremo.
  12. El demonio mata moscas con el rabo a través de los jóvenes que destruyen las estatuas de fray Junípero Serra y Colón, o que pintarrajean palabras tales como “racista” o “fascista” en las estatuas de Cervantes en California o de Churchill en Londres; o que han arrasado con todas las existentes en Chile. También se agita el rabo del demonio en todas esas Universidades donde los alumnos pretenden que se borren de los estudios universitarios a Aristóteles, a Platón, a Rudyard Kipling, a Mark Twain…, e incluso que se erradique la obra Matar a un ruiseñor o los cuentos infantiles de siempre… por racistas y fascistas. La barbarie se ha instalado en las aulas de la Universidad, porque esos auténticos fanáticos de la virtud victimista ni siquiera se percatan que sus actos son racistas y fascistas en estado puro. Hoy cualquiera se declara víctima o declara que lo fueron sus antepasados hace 500 años o afirma que el vago, indolente o el destructor más impresentable es una víctima de la sociedad capitalista, y lanza con denuedo una campaña contra todos aquellos que no piensen como él.
  13. Hoy en día en España la mayoría de esos jóvenes ignorantes, vitales y crueles apoya al partido político Podemos. Un botón de muestra nos brinda la catadura moral de su líder Pablo Iglesias:
  14. Esto es lo que había escrito Pablo Iglesias a su amigo Monedero en el WhatApps: «No me gustan los niños, ni la familia, ni pasear por el parque, ni vestir bien, ni que me paren las viejas ni que franquistas asquerosos me digan ole tus cojones. Y con la política de mayorías me pasa lo mismo que con el sexo de mayorías…. No me la pone dura (…) Soy un marxista algo perverso convertido en un psicópata» Juan Carlos Monedero citaba a la periodista Mariló Montero, y Pablo Iglesias replicaba: «la azotaría hasta que sangrase… Esa es la cara B de lo nacional popular… Un marxista algo perverso  convertido en un psicópata». Otra de sus frases “Hay gente que va a morir de viejo porque tienen una edad, habiendo gente de veinte y pico, de treinta y pico, de cuarenta y pico…; yo creo que hay gente mayor que tienen que tomar el ejemplo de Ratzinger e irse a Castelgandolfo o a la mierda”.

La Democracia ha muerto, ¡Viva la Democracia!

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Ya lo advertí en mi post del 26 de enero, La Revolución ha llegado. Hoy, tras cuatro meses de confinamiento por la pandemia de coronavirus, todos los resortes de poder democrático están cautivos. El poder judicial se encuentra retenido y coaccionado; la fiscalía está amordazada y gobernada por el brazo del PSOE, representado por quien en cualquier país democrático de solera hubiera sido apartada del cargo y encausada, la fiscal-jefe y ex ministra de justicia, Lola Delgado, tres veces reprobada en el Congreso. Los medios televisivos han sido comprados con dinero contante y sonante por el gobierno y con cientos de millones en propaganda institucional. Las redes sociales están siendo controladas y censuradas.  La Guardia Civil y el Ejército están siendo desmantelados y purgados. Todas las instituciones han sido penetradas por los políticos en el poder. El Congreso está ausente y los congresistas confinados en sus casas. El gobierno compra los votos de los representantes de algunas Comunidades Autónomas a cambio de dádivas; dádivas hacia el País Vasco, hacia Cataluña, hacia Cantabria, hacia un diputado de Teruel Existe, y ahora promete nuevas dádivas al partido Ciudadanos que tantas ilusiones había despertado en Cataluña y en toda España. Se compran votos con la ley del Ingreso Mínimo y se seguirán comprando mediante mil fórmulas ilegítimas que el gobierno declarará legales. Cuando llegue la hora de las próximas elecciones—si es que llega—las nuevas leyes electorales permitirán que los partidos del gobierno den un pucherazo que les posibilite mantenerse indefinidamente en el poder. La función ya lleva orquestándose tres años, primero como gobierno en funciones y ahora con las leyes del confinamiento. Decretos-Ley “paridos” por el Consejo de Ministros sin discusión parlamentaria que bogan por dar un golpe de Estado que parezca legal. La mentira, la ignominia, la falsedad más escandalosa, son lanzadas cada día por el gobierno como verdades irrefutables que vienen refrendadas por las sumisas cadenas de televisión. No hay mentira, locura, iniquidad, abuso de poder, que no haya cometido ya este gobierno. La ley recién aprobada por el Consejo de Ministros –para eso sirven las prórrogas de confinamiento— , de Defensa de Protección a la Infancia, boga en la misma dirección. El Estado arrebata la patria potestad a los padres y amenaza con vigilar a las familias y a las redes sociales y penalizar todo “radicalismo”, es decir, todo cuanto no guste al gobierno y no forme parte de lo Políticamente Correcto. Los partidos se han convertido en sectas dedicadas al lucro y al poder. Nadie se atreve a discrepar de las opiniones de los jefes de filas, auténticos capos mafiosos que no dudarían en aniquilar políticamente a los discrepantes. Solo los extremos mantienen sus principios. Podemos, cuya pretensión es instalar un régimen neocomunista al estilo de Cuba o Venezuela, y VOX, partido de derechas que se mantiene aún impoluto pero que es atacado como si fuera la encarnación del diablo. El PSOE ha sido desmantelado y rehecho a imagen de ese psicópata sin cerebro que es Pedro Sánchez, cuya única finalidad es el poder, manejado por el otro mucho más inteligente psicópata y que sabe lo que quiere, Pablo Iglesias. Las huestes de agresivos jóvenes descerebrados clamando por imponer la locura y la mediocridad. El Estado de Sitio ha funcionado. La separación y equilibrio de poderes democráticos han sido derruidos. Locke y Montesquieu han sido enterrados de nuevo. La democracia está dando sus últimos estertores. Estamos llegando a Venezuela.

Una breve y singular historia de España II

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LA RECONQUISTA

La cifra estimada de visigodos en España es de 200.000 personas, mientras que la población ibero-romana se estima en 5 millones. El dato refleja el hundimiento de la organización social que había tenido lugar en todo el Imperio Romano, así como la desaparición de todo rastro de identidad grupal y moral que permitiera que hacer frente a una invasión de bárbaros germanos con tan escaso número de efectivos. Dos siglos de dominio visigodo no mejoraron la cuestión sino que favorecieron la invasión musulmana que, compuesta en un primer momento por poco más de diez mil hombres, se apoderó en pocos años de toda España.

Al contar la historia de los reinos musulmanes en España apenas se hace mención al hecho de que la mayoría de los gobernadores de las grandes ciudades eran muladíes, esto es, convertidos del cristianismo al Islam a cambio de seguir manteniendo su poder. Dado el escaso número de efectivos musulmanes que vinieron con la primera invasión, su método de conquista y asentamiento consistía en dejar una guarnición de soldados en las distintas zonas ocupadas y en pactar con los nobles visigodos el mantenerse en el poder a cambio de convertirse al Islam y de pagar tributos. Pero durante varios siglos la mayoría de población siguió siendo cristiana y hablando la lengua romance. Mozárabes se les llamó. Paulatinamente muchos de ellos fueron huyendo hacia el norte, poblando las regiones que los cristianos iban paulatinamente reconquistando.

Un error muy generalizado es el de suponer que las luchas durante los siglos de ocupación musulmana se produjeron  exclusivamente contra los cristianos.  Desde el año 850 hasta el 932 en que el califa de Córdoba , Abderramán III, les somete a obediencia, prácticamente toda la España musulmana se rebela contra el poder central, siendo dirigidos por los emires muladíes de las ciudades, y secundados por la población mozárabe. Toledo, Mérida, Badajoz, se declaran independientes, así como muchas pequeñas poblaciones de Lérida y Huesca. Y he aquí que surge una especie de bandolero en la serranía de Ronda, en Andalucía, Umar Ibn Hafsum, un muladí que trae en jaque a las tropas del emir de Córdoba y que llega apoderarse de Sevilla, Granada y otras grandes ciudades. Su vida es una absoluta fábula, siendo un maestro de engaños, de cambios de opinión, faltando a su palabra a la menor ocasión y declarándose cristiano en alguna ocasión.

Bueno, todo lo anterior pone de manifiesto que el mundo de al-Ándalus era de todo menos pacífico y homogéneo. Muladíes, mozárabes, árabes yemeníes, bereberes, cristianos al norte, y judíos, de quienes no hemos hablado aún; y también repoblación franca en la zona pirenaica, y gentes del Languedoc  en el norte de lo que hoy es Cataluña. Un explosivo cóctel de religiones, etnias, procedencias, culturas y lenguas.

Hablemos un poco de los judíos. Algunos eruditos retrotraen su llegada a España a los tiempos de Salomón, sin embargo, evidencia de su presencia solo existe desde la época romana. Se sabe que los primeros visigodos, de rito arriano, no les trataron muy bien, pero al adoptar Recaredo el catolicismo su situación empeoró gravemente. Así que recibieron con los brazos abiertos al musulmán y aunque obtuvieron algunas ventajas de los nuevos mandamases, no por eso tuvieron un trato benigno, ya que tuvieron que pagar impuestos extraordinarios y la discriminación hacia ellos no disminuyó. Sin embargo, con el tiempo, su laboriosidad, conocimiento y capacidad para lidiar con adversidades, muchos de ellos llegaron a ocupar cargos de relevancia tanto en las administraciones musulmanas como en las cristianas. Todavía existen unos cuantos miles de ellos, los denominados judíos sefardíes, esparcidos por todo el mundo que hablan el Román paladino, la antigua lengua que hablaban sus ascendientes en Sefard, esto es, la península ibérica. Todavía, esperando volver pronto, algunos conservan la llave de la casa de sus ancestros en Toledo, que tuvieron que abandonar cuando los Reyes Católicos les expulsaron. Ejercieron un gran papel durante el califato de Córdoba y los primeros reinos de Taifas; y en la Escuela de Traductores de Alfonso X el Sabio en Toledo. Maimónides y Ben Ezra fueron sus sabios más reconocidos.

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¿Qué pasó con reinos cristianos del norte peninsular? Tras la victoria del noble Pelayo en Covadonga, el reino asturiano se fue ensanchando hasta englobar a los condados de León, Galicia y Castilla, pero su rey Alfonso III el magno tuvo la “feliz idea” de repartir sus posesiones entre sus cinco hijos, y, así, con posterioridad, surgieron los reinos de León, Castilla, Navarra y Aragón, que anduvieron peleándose entre sí, juntándose y separándose, a la vez que guerreaban contra los musulmanes para obtener tributos de ellos.

Tras de estar a punto de perecer la organización musulmana en España debido a las revueltas de los muladíes, al empuje de los cristianos del norte y a los malos gobernantes del emirato, de pronto, con la llegada al poder de Alderramán III y su instauración del Califato en Córdoba, el reino andalusí se convierte en referencia del comercio y la riqueza del mundo, compitiendo con Bizancio. Acaba con las revueltas muladíes, frena a los cristianos del norte y los derrota repetidamente. Córdoba alcanza una población de casi un millón de habitantes, y su cultura se plasma en bellos edificios y en sabios de renombre. Pero todo tiene un fin. Todavía su sucesor agrandaría su nombre y riqueza, pero a costa de un coste fiscal agobiante y de traer numerosas tropas bereberes del norte de África. Almanzor se dedica a guerrear incesantemente contra los cristianos y a su muerte se declara una guerra civil que acaba con todo el esplendor del califato. Entonces cada medina se independiza y aparecen los reinos de Taifas. A partir del año 1030 empieza el gran declive del poder musulmán en España.(Con la aparición de las Taifas y de los diversos reinos cristianos ya se nos prefiguraba a los españoles un afán por vivir juntos pero independientes y reñidos)

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El año 1085 Alfonso VI de León conquista Toledo a los musulmanes –que como Zaragoza y otras ciudades con gobierno musulmán, pagaban parias, tributos, a los reyes de Castilla y de León—y entonces comienza el principio del fin. Toledo era una ciudad emblemática porque había sido capital del reino visigodo y porque poseía un gran simbolismo para los cristianos. Entonces se unen los reinos de Castilla y de León y parece que la reconquista durará unos pocos años, pero los musulmanes llaman en su auxilio a los Almorávides, un nuevo poder musulmán en el norte de África.

Dos hechos son dignos de ser destacados en esta encrucijada. En primer lugar, que los gobernantes de todos los reinos cristianos de la península acuden a rendir homenaje a Alfonso VI, quien había sido coronado emperador (Imperator totius Hispaniae) en León. El segundo hecho a resaltar es que en todo el mundo musulmán  a partir del siglo XI la interpretación moralmente más rígida y menos amiga de la libertad de conciencia se impuso a todas las demás, y la fuerza creativa del mundo musulmán desapareció. En la España musulmana no fue menos (aunque la cultura siguió floreciente unos decenios en los reinos de Taifas). Almanzór, antes de la llegada de los almorávides ya hizo quemar la estupenda biblioteca de Al Hakam II, pero con la llegada de los almorávides y más adelante y, sobre todo, con la llegada de los Almohades, todo libro distinto del Corán fue objeto de persecución y quema.

En diferentes oleadas los almorávides llegaron a apoderarse de los reinos de Taifas, y aunque mantuvieron por unos años la expansión castellana, el rey de Aragón Alfonso I se apoderó de Zaragoza y de plazas circundantes en 1118, y tanto era el descalabro de los almorávides para entonces que realizó una razzia por al-Ándalus sin apenas enfrentamientos y se le unieron 24.000 mozárabes con los que repobló las nuevas tierras conquistadas. De nuevo la suerte de los musulmanes en España perecía echada, pero de nuevo apareció por el sur un nuevo ejército musulmán, con una rigidez religiosa más extrema que la de los almorávides, los almohades, quienes primeramente sometieron con grandes esfuerzos a los almorávides y luego detuvieron a los reinos cristianos.

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El choque que resolvía el destino de los musulmanes en España se conoce como la batalla de Las Navas de Tolosa. Alfonso VIII había sido derrotado en 1195 en Alarcos por los almohades, así que se buscó una coalición de reyes cristianos para hacerles frente: el reino de Castilla, la corona de Aragón, el reino de Navarra, la Orden de Santiago, la de Calatrava, y los caballeros Templarios y Hospitalarios. El resultado fue una total victoria a favor de las agrupación cristiana. Tal hecho ocurrió en 1212. El poder musulmán, tras cinco siglos, acabó en España. Para mediados del siglo XIII solo se mantuvo en pie, y a costa de pagar un enorme tributo a los reyes castellanos, el reino de Granada.

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