BORGES EN EL SUR

 

Pretendo exponer  que Jorge Luis Borges –su simbología, sus miserias, sus anhelos—se halla encriptado en EL Sur, narración compilada en Ficciones. El argumento del relato parece simple por venir cifrado. Narra un accidente fortuito, un hombre atendido en un sanatorio y un sueño. El hombre es Borges aunque se llame Dahlmann, y el sueño delata quién es y qué anhela. Se sueña viajando al sur (El Sur), que es alegoría de su otra vida, la que  hubiera querido vivir.  En esa alegórica geografía deja de ser bibliotecario casi ciego para “empuñar con firmeza el cuchillo”.

Lo acompañan –encubiertos—sus ancestros, los fríos y cultos británicos y los apasionados y aguerridos latinos. Borges funde en ese abuelo de Dahlamann a sus abuelos. “Aquel Francisco Flores del 2 de infantería de línea, que murió en la frontera de Buenos Aires lanceado por los indios de Catriel…” es un compendio de su bisabuelo materno, Manuel Isidoro Suárez, que luchó a las órdenes de Simón Bolivar, de su abuelo Isidoro de Acevedo Laprida, que murió en 1829 a manos de gauchos federales, y de uno de sus abuelos paternos, el coronel Francisco Borges, que se lanzó a la muerte, desprotegido, en la batalla de La Verde. En su Ensayo autobiográfico, dice Borges que esa parte de su sangre podría explicar su anhelo de destino épico. Y por parte materna: “El hombre que desembarcó en 1871 en Buenos Aires se llamaba Johannes Dahlmann y era pastor de la iglesia evangélica”. Así empieza El Sur. Ese hombre no pretende ser otro que el padre de Fanny Haslam, la madre inglesa del padre de Borges, pastor metodista de Nortumbrianland.

También lo acompañan Las Mil y Una Noche, la casa Rosada, el gaucho, su Buenos Aires, el criollismo, los espejos, el juego con el tiempo y los lugares, “un enorme gato que se dejaba acariciar como una divinidad desdeñosa”, que hace las veces del tigre borgiano, y el laberinto.

El autor ofrece pistas con la intención de seguir el hilo de Ariadna en el laberinto argumental que ha construido. Dice: “De El Sur, que es acaso mi mejor cuento, básteme prevenir que es posible leerlo como directa narración de hechos novelescos y también de otro modo”. Considerar El Sur su mejor cuento requiere asumir que encierra otro propósito que le resulta a Borges muy preciado, requiere comprender que Borges nos invita a leerlo “de otro modo”. Para el futuro, señala también otros datos destinados a los posibles lectores de su autobiografía: el hombre que estuvo a punto de morir de septicemia en el sanatorio fue realmente Borges. Tal hecho ocurrió en febrero de 1939.  Y “En esos días, Dahlamann minuciosamente se odió; odió su identidad…”; Borges odió al bibliotecario municipal que él era. Entonces, queriendo escapar esa mísera realidad en que estaba sumido, quiere ser otro, sueña. Crea dos universos, el de la realidad de sus miserias y su falta de brío, y el atrayente universo de otra realidad inmersa en el sueño.

“Mañana me despertaré en la estancia, pensaba, y era como si a un tiempo fuera dos hombres: el que avanzaba por el día otoñal y por la geografía de la patria, y el otro, encarcelado en un sanatorio… . Tal es el ancla que deja Borges para reconozcamos que comienza el sueño; un ancla coloreada con letras cursivas en el relato. El hombre real, el del sanatorio, y el hombre soñado, el que se dirige al sur. La estancia es su destino en El Sur. En tal sueño se producen los contrastes y amalgamas que caracterizan lo onírico: “las simetrías y los leves anacronismos”—como le gustaba señalar a Borges—, la carencia de lógica, la con-fusión de personajes, las figuras simbólicas, la manifestación de temores y de ocultos deseos… Dahlmann viaja en tren hasta una estación que le es desconocida; entra en una especie de taberna y cree reconocer al patrón; allí hay unos “muchachotes” que resultarán pendencieros; y hay un viejo gaucho que representa a todos los gauchos; y entonces hace aparecer con-fundidos el patrón de la taberna y el enfermero que lo cuida en el sanatorio. Claro es, ambos cumplen la misma función en el sueño la de velar por su seguridad. “Dahlmann, adentro, creyó reconocer al patrón, luego comprendió que lo había engañado su parecido con uno de los empleados del sanatorio”. Más adelante: “… ya estaba de pie cuando el patrón se le acercó y lo exhortó con voz alarmada: ―Señor Dahlmann, no les haga caso a estos mozos, que están medio alegres. Dahlmann no se extrañó de que el otro, ahora, lo conociera…”. Y poco después: “El patrón objetó con voz trémula que Dahlmann estaba desarmado”.  Entonces las circunstancias y el anhelo de ser “el otro Borges” desembocan en un duelo. Dahlamann-Borges sale a pelear a campo abierto con el pendenciero que le provocaba. Un suceso que tuvo lugar siendo  Borges  ya muy viejo y ciego evidencia ese anhelo suyo de destino épico. Daba una charla a estudiantes en la Universidad de Columbia cuando un muchacho portorriqueño le gritó hijo de puta. Borges golpeó el escritorio con su bastón y ―ya libre por los años del temor al oponente―desafió al estudiante a un duelo fuera del recinto.

El anhelo de destino épico, de usar “el acero”; ese anhelo  de criollismo, de gauchismo,  con tanto énfasis plasmó en El Martín Fierro y en Evaristo Carriego y en   Juan Muraña y  otros relatos; el anhelo que Borges atribuye a su linaje latino; se cumple en el sueño. El Borges bibliotecario, asustadizo, casi ciego, es soñado ahora cuchillero.

Si para Borges –siguiendo a Shakespeare—la materia de la realidad es la misma que la del sueño, el sueño es un desdoblamiento, es el reflejo onírico de otra realidad, aquella en que él es “el otro Borges”, una realidad ofuscada por su crianza inglesa: la realidad que pudo haber sido, que él tal vez hubiera querido.

Así que El Sur se halla cifrado en los reflejos del universo onírico y del universo del Borges real. De acuerdo con el pensamiento borgiano, se trata de dos sueños: uno es de un Hacedor que da vida a Borges soñándolo; el otro es del mismo Borges soñando a su “otro yo”. Pero tales sueños, tales reflejos, infieren dos espejos. Solo vemos los reflejos que producen, los dos Borges; por eso sabemos que están ahí. No podían faltar. Es uno de sus más conspicuos símbolos. El espejo imita la realidad.

Dios (he dado en pensar) pone un empeño
en toda esa inasible arquitectura
que edifica la luz con la tersura
del cristal y la sombra con el sueño.

Dios ha creado las noches que se arman
de sueños y las formas del espejo
para que el hombre sienta que es reflejo
y vanidad. Por eso nos alarman.

Pero son dos espejos enfrentados: el que me trae quién soy y el que me dicta quién pude ser, mi doble. Sus antagónicos reflejos se hieren. Esas meras apariencias que propagan los espejos y los sueños no son distintas a la apariencia de la realidad. Como se nos dice en Las Ruinas Circulares, somos el producto de un sueño. Pero tales apariencias se ocultan tras la máscara del relato. Nos dice Borges: “Siempre sueño con laberintos o con espejos. …Mi otra pesadilla es la del espejo. No son distintas, ya que bastan dos espejos opuestos para construir un laberinto”. El Sur es una máscara; El Sur es un laberinto. Borges se retrata, enmascarado, en ese laberinto de reflejos de realidad y sueño.

Digámoslo ya:

 

El Sur es un laberinto formado por dos espejos enfrentados que cifran a Borges.

 

Del simplismo ideológico II

latinoamerica

No es mi pretensión exponer un catálogo exhaustivo de simplezas ideológicas, así que a las que expuse en la entrada anterior añadiré sin más las dos que siguen. Entre los simples tienen gran predicamento.

El Islam es la religión de la paz. El simple de que estamos hablando asevera esto, ofreciendo razones tales como “la consabida hospitalidad de los musulmanes”, o una supuesta “convivencia pacífica de cristianos, judíos y musulmanes en Al-Ándalus”, y presenta un memorial de agravios cometidos por  los intransigentes cristianos de Occidente contra el musulmán, empezando por las Cruzadas medievales. En la mente del simple –cargado de una ideología construida únicamente por consignas y lemas—los musulmanes forman un conjunto de víctimas inocentes, de buenas gentes primitivas a las que se debe reparación. Pero la realidad es otra bien distinta. Las muestras de hospitalidad se producen solamente entre musulmanes y de su alcance y extensión nos da señal la inmensa riqueza de los jeques del petróleo y la escasez con la que se enfrentan una gran mayoría de musulmanes.

La supuesta convivencia andalusí es un mito que no se sostiene en pie. Los más prestigiosos historiadores que han estudiado ese periodo están de acuerdo en la falsedad de las afirmaciones que se vierten sobre la tal convivencia. Después del siglo XII, tal como sucedió en todo el Islam, se impuso en Al-Ándalus una rígida intransigencia doctrinal que en tierras musulmanas produjo la quema de todos los libros que no fueran el Corán y que convirtió a una buena parte de los judíos y  los cristianos (mozárabes) en siervos del musulmán o bien en ciudadanos de segunda clase en cuanto a derechos, a la vez que se les asfixiaba económicamente con una dura tributación.

Las Cruzadas, en cambio, fueron una terrible realidad histórica, pero, ¿cree el simple que los musulmanes vinieron a conquistar España con una sonrisa en los labios?, ¿cree el simple que se apoderaron de Persia y buena parte de Asia y África portando flores en la mano? No. El alfanje, el terror y la sangrienta aniquilación del enemigo fueron los más sólidos argumentos empleados para conseguirlo.

Quizás ignore el simple que el tráfico de esclavos ha sido el negocio más lucrativo del Islam a lo largo de su historia; quizás ignore que los millones de africanos que fueron trasportados hasta América fueron capturados y vendidos por árabes, y que con ello despoblaron grandes regiones africanas. Quizás ignore el simple que al día de hoy el comercio de esclavos es boyante en Libia.

¡La religión de la paz!, dicen de una religión que establece la Yihad (la guerra santa) contra los infieles; que dispone a la mujer como sierva del hombre; que condena a muerte al apóstata (quien intenta dejar de pertenecer al Islam); que rechaza la libertad, la homosexualidad y la democracia; y que alienta el empleo del terrorismo como arma. El simple confunde guerra, terrorismo y esclavitud, con la paz. ¿Cabe un grado de simpleza tal?

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Los culpables de todos nuestros males son España y Norteamérica. Tal es el eterno gemir de las plañideras simplonas hispano-americanas. En ese lamento viven paralizados, hasta el extremo de que ninguna consideración de futuro parece importarles. Su vitalidad no se dirige a elaborar proyectos para el porvenir sino a quejarse del pasado y a culpabilizar. La plañidera vive de relamerse sus heridas y de aparecer como víctima ante los demás; y, claro está, de declarar a otros culpables de sus desgracias y concitar odio en su contra.

Todas las desgracias de Latinoamérica se achacan al saqueo que primero realizó España en aquellos lares, y posteriormente Norteamérica. Eso lo tienen claro todos los de ideología simple a un lado y otro del “charco”. El simplón López Obrador, presidente mejicano, pide que el rey de España pida disculpas a Méjico por la obra de Hernán Cortés. Una muestra más de la apariencia buenista del simple, que presenta a los indígenas revestidos de las virtudes de la paz y la concordia. Recuérdese que Moctezuma II ofrece a los hombres de Cortés el regalo de corazones humanos que estos se negaron a comer, lo que provocó la furia del emperador azteca.

Cazar  indígenas de otras tribus y comérselos era uno de los quehaceres de los aztecas, y se cifra en 50.000 el número de los sacrificados anualmente. Quizás no haya habido en la historia una monstruosidad semejante. De hecho, ¿cree el simple que los 500 hombres de Cortés podrían haber conquistado Tenochtitlán de no haber contado con la ayuda de numerosas tribus, principalmente los txalcaltecas, que eran sistemáticamente masacrados por los aztecas?

Y se ha de poner la conquista en su contexto. Cierto es que la población mejicana fue diezmada por los virus y bacterias llevados por los españoles y para los cuales el sistema inmunológico de los nativos no estaba preparado. Recientes estudios han llegado al convencimiento que la culpable fue la Salmonella ( https://natureecoevocommunity.nature.com/users/83606-christina-warinner/posts/30037-mixtecs-aztecs-and-the-great-cocoliztli-epidemic-of-ad-1545-1550 ). Provocó una mortandad semejante a la provocada en Europa por la Peste Negra unos siglos más tarde. Pero si comparamos la colonización española con la llevada a cabo por los  ingleses en América del Norte o con la que llevaron a cabo los holandeses en África del Sur, la española está a infinita distancia por encima de las otras en cuanto a derechos para los nativos. Las Leyes de Burgos que los Reyes Católicos sancionan dicen que los indios son hombres libres, que su trabajo se debía recompensar con un salario justo y que la mujer lactante y los menores de 14 años estaban exentos de trabajar. Nada que ver con la ausencia de derechos y reconocimientos de los indios norteamericanos o con la segregación racial en las colonias holandesas, inglesas, o belgas. Compárese el porcentaje de mejicanos descendientes de indios, casi un 90%, con el apenas 1% en Norteamérica. Y el mestizaje, que solo es característico en Latinoamérica.

Pero el ambiente cultural latinoamericano, alentado por muchos de sus intelectuales, se recrea y se detiene en el victimismo de culpar a los demás de todos sus males. Países como Corea del Sur, Malasia, Indonesia o Tailandia eran paupérrimos solo treinta años atrás y hoy son economías punteras. Su virtud: laborar y no ocuparse en lamentaciones. Pero Latinoamérica sigue haciéndose eco de los lamentos de plañidera de la intelectualidad hispano americana, Eduardo Galeano, Gabriel García Márquez, Pablo Milanés…, que lanzan la sangrante idea de “España y Norteamérica se han enriquecido a nuestra costa y son la causa de nuestra pobreza”. Hoy en día ningún economista se atrevería a decir tamaña insensatez. Como pone Antonio Escohotado de manifiesto en su magnífica trilogía, Los enemigos del comercio, el comercio entre Metrópoli y colonia es enriquecedor para ambos, pero especialmente para la colonia. Todavía se puede decir que buena parte de los monumentos, sistemas viarios e Instituciones latinoamericanas son de los tiempos coloniales, y que en muchos países parece haberse detenido el tiempo desde entonces.

La simplona y falsa idea lanzada en Las venas abiertas de América Latina,  de Eduardo Galeano, incita a regocijarse en lamerse las propias heridas antes que intentar suturarlas. No se quiere recobrar la vitalidad, no se quieren cerrar las heridas (algo semejante ocurre en España con los cantos de plañidera a la Segunda República y a la Guerra Civil española); resulta más gozoso mostrarlas y añadir a ellas tintes rojos y señalar culpables y concitar odios, “mirad, aquí podéis ver lo que me hicieron estos o aquellos malditos, pobre de mí, mirad como sangran mis heridas”. Tan gozoso resulta que se detiene cualquier propuesta de cura. Pero ya se sabe hacia dónde conduce tanto llanto y victimismo: hacia Cuba y Venezuela.

 

 

Del simplismo ideológico

 

Quiero hablar de aquellos que tienen una simplista visión de alguna parcela de la realidad y que, sin embargo, ofrecen acerca de la misma opiniones rotundas; es decir, de los simples en relación a un tema pero que no dudan en creerse y declararse hábiles conocedores de sus intríngulis. En relación a esas parcelas del conocimiento tales individuos apenas analizan: sus facultades intelectivas parecen obstruidas. Su conducta y sus actitudes se rigen a impulsos de deseos, ideologías, o por simples consignas o proclamas que lanza el grupo social al que pertenecen. En ellos el pensamiento mágico suele tener gran relevancia: los mundos utópicos; la redención de la humanidad o de una parte de ella; el pensamiento y  sentimiento de reciprocidad de situaciones y de justicia universal; la idea de que la maldad habita en el enemigo; la fútil idea de que la mera ocurrencia mental es certificado de validez…

Voy a exponer un ideario al que se suelen adherir o que suelen proclamar los pertenecientes al Simplismo.

  • Repartiendo las riquezas de los que más poseen, todos seríamos más ricos y viviríamos mejor. Esta afirmación, que se la he escuchado a algún “sesudo” profesor universitario, ignora por qué las cooperativas no funcionan, o por qué todas las experiencias comunistas han concluido en estrepitosa miseria y totalitarismo, o que la iniciativa privada ha demostrado ser la fórmula más potente de producir riqueza para todos. Verdaderamente, lo que la afirmación propone es matar a la gallina de los huevos de oro.
  • Los brotes nacionalistas en una determinada región se solucionan concediendo más y más derechos y beneficios a la región y a sus líderes nacionalistas. Esta ha sido la política española con Cataluña y el País Vasco desde la época de la Transición, hace ya más de 40 años. Tal solución ignora la perversa dinámica que mueve al nacionalismo: cuanto más le concedas más demandará, pues su esencia se encuentra en ese pedir más y más: en cuanto se conformara con lo recibido, su existencia como grupo correría grave peligro. Los políticos españoles, o bien han ignorado esta verdad de Perogrullo o bien han escondido su cabeza debajo de la arena esperando temporalmente no ser incomodados en su cómodo sillón.
  • El dinero público se puede gastar a manos llenas porque no es de nadie. Ésta ha sido una proposición seguida muy a menudo por la clase política con el propósito de conseguir clientelismo, sobre todo en Andalucía. Se otorgan subvenciones, se falsifican jubilaciones, se dan pagas ilegales a una parte de la población, con el fin de recabar votos “que nos permitan en el futuro seguir en el sillón”. Tanto se ha abusado de de estas acciones que en muchos simples ha causado la simplista visión de que la riqueza del Estado rebosa de un pozo sin fondo, y que el dinero que se gasta viene caído del cielo.
  • Antes se vivía mejor. Es la cantinela que se viene entonando desde la primera Revolución Industrial, cuando surgió una tecnofobia que se llevó por delante, presas de las llamas, muchas factorías en Inglaterra. Escritores famosos como Víctor Hugo o Dickens –al tiempo que se hacían millonarios—esparcieron la idea de la vida inhumana que se había creado con la industrialización, así como de la mejor vida rural anterior; pero lo cierto es que la renta de las gentes aumentó sustancialmente en aquella época, la calidad de vida mejoró y la población de los países industrializados creció como no lo hacía desde muchos siglos atrás. Ahora sigue la cantinela. El populismo habla de la pobreza, de la miseria extrema, pero no se cuenta que en España se considera pobre a aquel que gana menos del 60% de la renta per cápita, alrededor de 1500 euros. No se cuenta que nadie pasa hambre, que todo el mundo tiene educación y sanidad gratuitas, y que hay cientos de miles de empleos que nadie quiere ocupar porque se vive bien –con buenas ayudas—del desempleo (soldadores, fontaneros, electricistas, peones de la construcción, trabajadores del campo…son empleos que pocos españoles aceptan). Antes se vivía mejor, dicen los jóvenes que solo han vivido en la abundancia.
  • El comunismo es un sistema social maravilloso que ha sido aplicado incorrectamente. Recalcitrantemente, una parcela del simplismo hace suya esta creencia. No vale que todos los experimentos comunistas a lo largo de la historia hayan acabado en desastre; tal hecho no es tenido en cuenta por el simple de turno que siempre encuentra un maligno culpable al que achacar que tal o cual magnífico proyecto comunista se extraviara o se despeñase. El cristianismo, el capitalismo o la traición de la social democracia alemana han sido los culpables más utilizados. La razón de caer recalcitrantemente en tal error es que la creencia en las bondades del comunismo se siente más que se piensa; es decir, suele ser más obra del resentimiento que de cualesquiera otras razones. Pone una venda en los ojos del resentido que le oculta toda evidencia que contradiga su deseo. Gran parte de la intelectualidad europea del siglo XX defendió el comunismo chino o soviético desde las poltronas periodísticas o universitarias: yo les hubiera condenado a vivir en esos regímenes. Cuando en un individuo se une la simpleza producto del ciego resentimiento con su simpleza innata, tenemos al simplón. Algún presidente español ha hecho alarde de esa conjunción de simplezas en periodo aún reciente. Todavía sigue paseándolas por el mundo.
  • Lo oscuro es sinónimo de profundo. Tal confusión suele aparecer en el simple que se ha cultivado en las ciénagas de la filosofía. El tal individuo no suele comprender gran cosa acerca del mundo (el hedor de las enseñanzas recibidas le nubló el intelecto por completo) pero es hábil en subirse al carro de la moda cultural del momento y repetir como un lorito eslóganes manoseados con el fin de aparentar que Por otro lado, cualquier ocurrencia sin sentido de Lacan o cualquier oscuro galimatías de los muchos de Hegel (aunque su genio deslumbre en ocasiones) son celebrados por el simple como si poseyesen una profundidad brillante y cautivadora, cuando no suelen ser sino un rosario de palabras ambiguas que  lucen un rimbombante contraste al formar frases carentes de significado alguno. Con la escasa luz de su candil intelectivo, el simple puede pasarse toda una vida buscando inexistentes significados, pero lo más frecuente es que, sin más, pretenda aparecer ante las huestes del simplismo filosófico como un iniciado en los arcanos del saber profundo, es decir, que lo que pretende en realidad es estar a la moda de la penúltima estupidez intelectual que haya sido lanzada al ruedo cultural. Su simpleza suele llegar al extremo de ver ricamente enjaezado al emperador que anda desnudo.

TO BE CONTINUED…

BELLEZA, MISERIA Y ADAGIOS

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Televisión

De la televisión nos seduce lo que tiene de social o gregario y que, no sintiendo la alteridad de quien allí aparece, no representa peligro. Pero, además, queda en suspenso el pensamiento propio –ese pensamiento que tanto malestar nos genera a veces— y el cerebro se pone en bypass. Entonces somos sugestionados, contaminados, abducidos, moldeados, convertidos en rebaño.

Música

Ciertos mecanismos mentales parecen resonar con el ritmo de la música, de tal manera que en ciertas situaciones y ante ciertos hechos, la música concita y pone el clima para que resuenen los apropiados sentimientos. La misma escritura no deja de ser un proceso musical.

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Creencias y grupo

Las convicciones personales acerca de un asunto social o político se niegan si no concuerdan con las del grupo que nos acoge y cobija. Nos adaptamos a las creencias grupales mediante la fuerza que ejercen sobre nosotros los afectos. El poder de convicción de un líder y el abrigo que recibimos de un grupo hace tambalear nuestras más sólidas verdades. Incluso, una idea sin argumentos puede fraguar en cimentada creencia por la simple verosimilitud que le proporciona el eco colectivo.

Belleza y evolución

La belleza es un ardid evolutivo para que el organismo reconozca lo que le es conveniente para un apareamiento productivo, esto es, para lograr eficacia biológica. Aunque bien es cierto que a ese ardid se superpone este otro: parte de nuestras preferencias en la materia sexual son correlativas a los primeros estímulos que recibimos.

Las Formas o Ideas de que hablaba Platón se corresponden con las diferentes categorías que mentalmente formamos de las cosas; pero estas categorías se establecen mediante la experiencia de lo real, a modo de promedio de lo que se experimenta. Así, la belleza ideal de un rostro coincide con el promedio de los rostros que hemos visto.

Si seguimos haciendo catas en los sustratos de lo bello, una mujer atractiva arrastra la mirada de los hombres como arrastra un torbellino la hojarasca.

Adagios

La vida es un asunto mortalmente serio.

La cuestión espinosa puede presentar tales arrecifes y tales ciénagas, que resulta muy fácil embarrancar argumentalmente en ellos.

El impulso sexual vertebra nuestra existencia tiránicamente.

Los resentimientos se agavillan mediante una creencia, y los símbolos se convierten en señas de identidad.

La aspiración por excelencia de los españoles de una gran parte de España es a tener cortijo, esto es, a actuar como un rentista, ¡o bien a ser funcionario!.

Profilaxis contra el deseo inalcanzable: ignóralo, evita que arraigue, desprécialo.

¡Qué impermeable resulta el oído para aquello que no se quiere escuchar!

¡Cuánto tiempo requirió la intelectualidad de Occidente para «sentir» la miseria que se escondía en el Este!

El clamor de la igualdad y el amor universal significa para el organismo: necesito que me amen y evitar que nadie se encuentre por encima de mí.

En cuanto al «amor universal», podemos añadir: basta que haya escasez, basta que dos deseen lo mismo, basta que surja disputa para que surja el odio y la crueldad y el enemigo. ¡Como si quisieran abolir la naturaleza humana por decreto!, ¡pronto encontrarán un chip para ello!

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URSS

Violencia proletaria. Paraíso socialista. Tejido de opresión de media Europa urdido con el hilo del miedo y la aguja del comunismo. Miseria humana. Cárcel inmensa. Esclavitud ideológica. Oscurantismo, Gulags y ejecuciones en masa. El alcoholismo como remedio. La mentira como estandarte. Gran Hermano. La maldita y miserable intelectualidad francesa, española, italiana, portuguesa…, alabando con denuedo tal campo de concentración. Miserable Sartre, miserable Pasionaria, Carrillo, Foucault, Gramsci, Georg Lukács…El corazón de las tinieblas; la médula del terror: el comunismo en la URSS.

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 LA INMORTALIDAD EN BUSCA Y CAPTURA

 

inmortalidad

Todo ser humano, si no se halla sometido a pertinaces penas y dolores que tuercen su voluntad, siente con vehemencia el deseo de vivir, de perdurar, de continuar existiendo por toda una eternidad, siente el deseo de ser inmortal. El deseo de inmortalidad es la mera manifestación en el plano de la conciencia de la labor que desarrolla cada célula de cada órgano de nuestro cuerpo por sobrevivir y reproducirse.

La primera gran obra literaria de que tenemos noticia se escribió sobre arcilla en Mesopotamia, la actual Irak, casi 5000 años atrás, se trata del poema de Gilgamesh. Gilgamesh es el rey de la ciudad-Estado de Uruk, y es mitad hombre y mitad Dios. Al morir su amigo Enkidu se siente aterrado por la idea de morir, así que, en adelante, su único afán consistirá en alcanzar la inmortalidad. En un heroico viaje iniciático hasta las tierras donde viven apartados Noé y su esposa, salvados por los dioses del diluvio, que les concedieron la inmortalidad, Gilgamesh supera pruebas increíbles, pero no la prueba a que le somete Noé. Se le niega la inmortalidad. Pero, no obstante, la mujer de Noé le indica el lugar donde se halla la planta de la juventud; y también en esta empresa falla, pues, en un descuido, una serpiente se la roba. Gilgamesh percibe entonces la inexorabilidad de la muerte

Otra gran obra de la época trata del fracaso de Inanna diosa del amor y la fecundidad en su intento de conquistar los infiernos, es decir, de abolir la muerte. En El descenso de Inanna a los infiernos, esta diosa de Erek, casada con el pastor Damuzi, decide descender a los infiernos para suplantar a su hermana y reinar también en el inframundo, pero es apresada antes de lograr su propósito, interrumpiéndose al momento la reproducción animal y vegetal en el mundo. Entonces los demás dioses liberan a Inanna, pero obligan a que su marido quede retenido en el averno seis meses de cada año. Durante ese periodo se detiene la reproducción; se trata de la dualidad cósmica vida/muerte esterilidad/fecundidad.

aquiles

Las religiones gestionan nuestra ansia de inmortalidad ofreciéndonos un salvoconducto para gozar de una vida eterna después de morir en esta vida en la Tierra. Lo ofrecen a cambio de cumplir con ciertas prescripciones que dicta su libro sagrado y que manejan en sus detalles los representantes respectivos de cada Dios en este mundo, los sacerdotes, hierofantes, ayatolas, imanes, o pastores de las distintos credos. En el cristianismo, islamismo, y en el mazdeísmo, existe un Cielo a dónde están destinados a pasar la eternidad los que en esta vida han seguido los preceptos religiosos. El más atrayente a los ojos es el Cielo musulmán, en donde  cada hombre recibe para su gozo 72 huríes de bello semblante, aunque también son muy deseables los oasis, las frutas y palmeras que regocijarán al elegido. Otras religiones premian o castigan el buen o mal comportamiento en esta vida con una reencarnación tras de la muerte; uno se puede reencarnar  en un prudente, sabio, rico, hombre o en un animal inmundo. O bien, otras aun, señalan un destino inmortal  en disgregarse en el polvo cósmico, pasando a formar parte del UNO. Especial  inmortalidad anhelaban los griegos: la gloria.  Aquiles era el héroe a imitar por aquel que anhelase gloria semejante. El Gran Alejandro dormía siempre con la Ilíada bajo la almohada pues era su afán emular a Aquiles en su gloria.

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Hoy en día la ciencia nos promete la inmortalidad en esta vida en un futuro no lejano. Se ensayan regeneraciones celulares de cada zona del cuerpo dañada o envejecida, reparaciones de órganos, sustitución de partes orgánicas por órganos biónicas, reparación de telómeros, trasplantes neuronales, implantación de chips en el cerebro con el fin de mejorar o reorganizar sistemas neuronales envejecidos; e incluso trasplantar nuestra conciencia y todos nuestros sistemas neuronales a un ordenador cuántico. En este caso, nuestro Yo y su ansia de inmortalidad –que sería, así, satisfecha—residirían  en esa máquina sapiente.

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Pienso que, tal como ocurre cuando se satisface un deseo, que aparece inmediatamente la desilusión, tras de conseguir ser inmortal aparecerían en el hombre penas y angustias incontables. Jorge Luis Borges, en el relato El Inmortal, hace llegar a un tribuno romano a la ciudad de los inmortales, aquellos hombres que ganaron gloria imperecedera; y allí descubre que la inmortalidad es una condena abominable, pues arrebata a la vida la pasión de cada acto. Los inmortales se dispersan por el mundo en busca de una pócima que les posibilite el morir.

Todo ello, todas estas epopeyas, todas estas religiones, todas esas investigaciones, todos los proyectos biónicos, robóticos, informáticos, que las gentes capaces llevan a cabo, se deben en última instancia a nuestro deseo de inmortalidad.

Judíos en el siglo XX

 

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Políticos:

Karl Marx, Ferdinand Lassalle, fundador del partido socialdemócrata alemán, Rosa Luxemburgo, León Trotski, el líder revolucionario Húngaro Bela Kun.

Científicos:

Einstein, Alexander Luria, Albert Michelson, Minkowski, Schwarzschild, Niels Bohr, Feynman, Murray Gell-Mann, Sheldon Glashow, Lev Landau, Von Neumann, Oppenheimer, Wolfgang Pauli, Steven Weinberg, George Cantor, Norbert Wiener, Marcel Grossmann, Alexander Friedman.

Filósofos:

Max Horkheimer, Theodor Adorno, Herbert Marcuse, Walter Benjamin, Karl Popper, Raymon Aron, Henry Bergson, Noam Chomsky, Ludwig Wittgenstein, Thomas Kuhn, Imre Lakatos, Peter Singer, Claude Lévy-Stauss.

Economistas

Paul Samuelson, Milton Friedmn, Herbert Simon.

Escritores, músicos

Freud,  Gustav Mahler, Bob Dylan, Leonard Cohen, Gertrude Stein, Frank Kafka, Marcel Proust, Philip Roth, Noah Gordon, Elías Canetti

Contribuciones a las ciencias en porcentaje

El 26% de todos los premios Nobel de Física han sido judíos, el 40% de los norteamericanos. El 28% de ganadores de la medalla Max Plank; el 44% de los ganadores de la medalla Dirac; el 51% de los poseedores del Premio Wolf de Física; el 19% de los ganadores del Premio Nobel de Química han sido judíos; el 29% de los ganadores del del Premio Nobel de Medicina han sido judíos; el 27% de las medallas Field de matemáticas han ido a manos de judíos; el 50% de ganadores del Premio Leroy Steele de de matemáticas han sido judíos; el 38% de los premios Nobel de Economía han sido judíos. Actualmente hay 14 millones de judíos en un mundo poblado por siete mil millones de personas. Eso hace que la proporción de judíos en el mundo sea de un 0,2 %, así que la contribución judía al conocimiento mundial es 150 veces mayor que la que le correspondería.

Causa

¿Cuál es la causa?, ¿la educación recibida? Seguramente. Si la educación calvinista produjo a Cromwell, Adam Smith, Huygens, John Milton, Rousseau, Thomas Peine, Benjamín Franklin, Thomas Jefferson, Bacon, la no menos severa educación judía ha producido en el siglo XX para el conocimiento todas las contribuciones expuestas.

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Problema matemático y manía de pensar

metafísica

Manía de pensar

Mientras me fumo el primer cigarrillo de la mañana me sobreviene la execrable costumbre de pensar. Esta misma mañana me ha dado por las definiciones. Aquí expongo algunas.

  • Metafísico: Es aquel que juega a creer que cualquier idea que se le ocurre es una inalterable verdad.
  • Intelectual con ideología: es el individuo que procura ocultar por todos los medios cualquier verdad que le incomode mientras intenta dar brillo a una mentira para que parezca verdad.
  • Feminismo radical: es el movimiento al que le importa un bledo la mujer y al que sólo le mueve el odio contra el hombre y las ansias de revancha. Dos ejemplos ilustran bien esta definición: Ninguna feminista radical ha abierto la boca ante el secuestro y las múltiples violaciones de varias jóvenes en Alicante a manos de refugiados argelinos (una de éstas jóvenes tenía tan solo 14 años), ni contra el estado de sometimiento de la mujer en el mundo musulmán. Recientemente, el partido del gobierno feminista sueco ha votado en el parlamento a favor de que no se prohíba el matrimonio de musulmanes con niñas de apenas unos años de edad.
  • Rebaño: conjunto de individuos sin criterios ni juicios ni pensamientos propios, sometidos a las voces del pastor, y que no levantan la vista del suelo ideológico por donde les hacen caminar.
  • Dialéctica: chistera de mago de donde éste saca a conveniencia e interés un conejo o un elefante.
  • Maniqueísmo: sagrada doctrina de la izquierda que sostiene que todo lo que ella proclama es el Bien y es verdad divina, y que quien rehúse compartirla representa al Mal.
  • Estadística social: triquiñuela con apariencia científica en la que se retuerce la verdad y que es utilizada por los maniqueos para inculcar mentiras a su conveniencia. Ahí está, por ejemplo, la proclama de los 33 % de pobres españoles en estado de exclusión social.
  • Políticamente correcto: Instrumento social que pone cadenas y grilletes a toda verdad. Es la re-edición de la antigua Inquisición.

Problema matemático

Ha llegado a mis oídos que existe una secta musulmana que permanece oculta a los ojos del mundo y que tiene una característica muy singular: todos los miembros varones de la secta son matemáticos. No obstante, mantienen que su líder es el califa elegido por Alá, así como un rigor extremo en asuntos teológicos y morales.

califa

Continuó mi informante narrando que el tal califa se enteró de la existencia de adúlteras en la comunidad y quiso acabar con esa práctica, inmunda a los ojos de Alá el Misericordioso, de la manera que resultase más apropiada a la secta. El primer día del Ramadán hizo saber que serían los maridos de las adúlteras quienes las debían ajusticiar de manera inmediata en cuanto supiesen que su mujer era una de ellas. Para que se cumpliera tal cometido operó de la siguiente manera: envió una carta a cada marido de la comunidad donde hacía constar el nombre de todas las adúlteras excepto el de la mujer del receptor de la misiva. Ningún marido podía enseñar a los demás la carta por él recibida ni transmitir a nadie nombre alguno de los que allí constaban so pena de ser lapidado públicamente.

Dos datos les ofreció para que la tarea pudiese llevarse a cabo:

1.-Al menos se sabía de la existencia de una adúltera

2.-Cada día la televisión publicaría el número de adúlteras ajusticiadas.

 

El mismo día en que se acabó el Ramadán todas las adúlteras habían sido ajusticiadas.

 

La pregunta es: ¿Cuántas adúlteras había?

 

 

adultera