TONTOS, VICTIMISMO Y REVANCHA

buenismo1

Hace unos meses escuché de tapadillo, por canales de escasa difusión –porque hoy en día las verdades se mantienen ocultas—, que un profesor de Jaén realizó en clase un comentario acerca de las buenas condiciones climáticas de la zona para el curado del jamón. A tal hecho es difícil encontrarle malignidad alguna, pero se encontró: el profesor fue denunciado por los padres de uno de los alumnos, musulmán él, y la denuncia llegó hasta el juez, que, con sentido común –rara avis—dictaminó que “no ha lugar a proceso alguno”.

Además de jamón, la cosa tiene su miga, pues en varios centros escolares de Cataluña (en donde la progresía y el nacionalismo se ensamblan) algunos profesores han pedido al alumnado no traer bocadillos de jamón para despachar en el recreo pues podría herir la sensibilidad de sus compañeros musulmanes. Ya saben ustedes que el cerdo es para estos un animal impuro.

Pero en la cuestión de “cuidadín, no vayamos a herir sensibilidades”, España no está a la cabeza, ni mucho menos. En la británica ciudad de Mánchester la directora de una galería de arte retiró de la exposición el cuadro de Hylas y las Ninfas para no agraviar a los visitantes de espíritu sensible. En EEUU no se quedaron atrás: se exigió retirar un cuadro del Museo Metropolitano de Nueva York porque en él aparece una niña a la que se le trasparenta la ropa interior.

buenismo2

Pero no se alarmen aún. Más morrocotuda es la noticia de que el sindicato de estudiantes de la Escuela de Estudios Orientales y Africanos de la Universidad de Londres exigió que “desaparecieran del programa de estudios filósofos como Platón, Descartes y Kant, por ser racistas, colonialistas y blancos”. Y, de nuevo, en Norteamérica no se quedan atrás: en algunas escuelas estadounidenses “se pide la prohibición de clásicos como Matar a un ruiseñor y Huckleberry Finn, del Diario de Ana Frank , de Romeo y Julieta y de La Biblia.”

El escritor Javier Marías, autor de las noticias entrecomilladas, publicadas en El País Semanal, achacaba este esperpéntico gusto por la queja idiota y la exigencia sin sentido al empoderamiento por parte de los tontos de la vida pública en los países de Occidente. Yo no estoy muy seguro de que solo sea eso. Detrás de tanta tontería como se escenifica hay mucho odio canalizado y dirigido a propósitos bien definidos.

Sonreímos cuando la alcaldesa de Barcelona hace alarde de ser analfabeta en Historia al llamar fascista al almirante Cervera, que defendió en 1898 la posición española en Cuba contra Norteamérica. Sonreímos cuando algún diputado socialista pide otorgar derechos humanos a chimpancés y a perros, o que se indemnice a los musulmanes que fueron expulsados de España hace más de 500 años. Nos mueve a sonreír el que la ONU haya establecido 112 géneros diferenciados a los que puede acogerse la ciudadanía y con los que puede identificarse. Y también, ¡cómo no mostrar sonrisa!, cuando algunas paladines de la Ideología de Género exigen el reconocimiento de nuevos vocablos, tales como “miembra” y “portavoza”.

Pero la sonrisa se nos puede helar en la boca. Voces autorizadas atestiguan que a algunos miembros de la RAE les entra el tembleque cuando alguien les pide enderezar un entuerto lingüístico promocionado por el feminismo. Hoy nadie que ostente un cargo público se atreve a decir una sola palabra en contra de la ideología de género o del multiculturalismo. Sería despedido ipso facto. Existen múltiples casos de ello.

femibolche

El escritor Philip Roth, en La Mancha Humana, nos cuenta cómo se destruye la vida de un profesor universitario y la de su familia a causa de un comentario inocente, sin malicia ni intención alguna, pero que es aprovechado por adalides del victimismo racial. Como dice Javier Marías, hoy no es nadie quien no protesta, quien no es víctima, quien no se considera injuriado por cualquier cosa, quien no pertenece a una minoría o colectivo oprimidos. Hoy todo el mundo se declara víctima. El victimismo en Hollywood ha llegado a tal grado que algunas actrices, como Catherine Deneuve y Brigitte Bardon, se han preguntado si en muchos de esos pretendidos casos de acoso que ahora se han destapado no fueran “ellas” las que los alimentaron y llevaron a cabo”. Si hasta el actor Brendan Fraser, aquel de El regreso de la momia, alegando infinita sensibilidad (o tal vez mostrando infinita caradura) declara que el bajón de su carrera cinematográfica durante estos últimos años, en los que ha estado desaparecido, se debe a que un alto ejecutivo que se cruzó con él en una fiesta le tocó el culo. “Para víctima, yo”, parece decirnos.

LGTBI2

Pero, digo yo que todo esto se debe a algo más que a una colección de tontos y victimistas; que muchos de los tales, que se declaran acólitos de la LGTBI, igualitaristas, indigenistas, animalistas, ecologistas radicales, u otros que actúan subordinados al griterío de la progresía,  forman un amplio coro  que se presenta como históricamente agraviado y en busca de venganza. Claman contra la familia, contra el cristianismo, contra la libertad de prensa, contra la propiedad privada, contra la patria potestad de los padres, contra los derechos y libertades…

Por los excesos que pretenden aplicar, por las hirientes falsedades que pregonan, por la descarada manipulación mediática de que hacen gala, por el ánimo de venganza que fulge en la base de su razonamiento, por la tala de libertades que pretenden llevar a cabo, no parece que su propósito sea el de la reparación, la justicia o la equidad, sino el de la cruda revancha, la fría venganza y el odio calculado contra todos los valores, culturas y usos que han existido hasta ahora. Enarbolan banderas de liberación pero su utópico proyecto no es sino un cruce de distopías ya imaginadas; no es sino un mal ensamblado entrecruzamiento de la distopía que nos mostró Orwell en 1984 y la de Aldous Huxley en Un mundo feliz.

 

17 comentarios en “TONTOS, VICTIMISMO Y REVANCHA

    • Jaja, buena pregunta. Pues me temo que como el rosario de la aurora. Deseo y espero que esta ola de buenismo que pone en peligro tantas cosas en Europa sea sólo algo pasajero y que la reacción empiece y lleve las cosas a buen término. Sobre todo porque China y Rusia vienen arreando y ahí el buenismo vale bien poco, así que, como no se espabile la vieja Europa iremos declinando poco a poco hasta convertirnos en lo que fue Grecia durante el Imperio Romano, un semillero de los criados cultos que los nobles romanos necesitaban.

      Me gusta

  1. Buen analisis, como siempre. A mi me resulta difícil seguir la pista de tanto despropósito y por eso intento encontrar una explicación sencilla a lo que estamos padeciendo en los albores del siglo xxi. En mi opinión somos victimas de las consecuencias de una nueva alianza: la de la estupidez y la de la tolerancia. La estupidez siempre ha existido, eso es cierto, pero con la llegada de la tolerancia como nueva virtud teologal del pensamiento progresista, la estupidez se ha expandido exponencialmente hasta invadirlo todo, Y así nos va.

    Que Dios nos asista.

    Saludos.

    Le gusta a 1 persona

    • Atención, estupidez generalizada pero un propósito bien determinado y una organización poderosa que apoyan varios multimillonarios que juegan a ser dioses y a hacer ingeniería social. Su base teórica es la escuela de Frankfurt y los posmodernistas, gente ésta fuera de todo quicio, pero autores del credo que el populismo y el socialismo sigue actualmente.
      Un saludo

      Me gusta

  2. Seguro que llevas razón, pero yo soy un maniático de la navaja de Occam y aplico aquello de “No atribuir a la maldad lo que puede explicarse por la estupidez”.
    .
    No hace mucho, cuando alguien decía o cometía alguna estupidez, le llovían las burlas, las criticas inmisericordes, los insultos, el desprecio y hasta el castigo físico o la cárcel (y estoy pensando en los dos últimos presidentes de la generalidad). Ahora hay que alentarlo y hasta asumir la genialidad que sin duda se esconde en la simpleza que acaba de alumbrar. Y esto, en todos los ámbitos de la vida, desde la educación de los hijos, la escuela, la política, los medios, etc.

    Y todo porque en lugar de combatir la estupidez con energía y decisión, se la tolera vistiéndola de pomposos ropajes como el la libertad de opinión, el respeto a las ideas o creencias de los demás, la tolerancia como norma, el derecho a equivocarse, la naturaleza poliédrica de la verdad, y otras muchas zarandajas que se han ido desarrollado al calor de una nueva sociedad, en la que, tal vez por las razones que apuntas, el sentido común ha caído en desgracia y ha sido sustituido por eso que se llama “progresismo”.

    Saludos cordiales.

    Le gusta a 1 persona

    • A mi modo de ver, lo perverso de cantinela de apoyarse en la “libertad de opinión”, “respeto a las ideas ajenas” etc., no está en esos apoyos, sino que les sirven de mera máscara para prohibir la libertad de opinión de los demás y conculcar todos los derechos que no son los suyos. Es esa cantinela de envolverse en hermosas palabras como libertad, derechos, respeto, para prohibir esos mismos derechos y libertades a los demás. Bueno, en realidad es lo que siempre ha hecho la izquierda; de ahí su carácter totalitario. Lo singular ahora es que la mediocridad ha tomado el mando, y ya la estupidez no les avergüenza porque ni siquiera creen que sean tonterías lo que dicen. Su pretensión es destruir todo, y todo les vale para ello.
      Saludos

      Me gusta

    • No es solo Soros, hay otros multimillonarios, como Billy Gates, Sarch, Morgan, los Rockefeller, que juegan a ser dioses (en algo se tienen que entretener) como jugaban antes los reyes a organizar campañas bélicas. Esos multimillonarios están jugando a la ingeniería social, y son quienes apoyan todos estos movimientos, sintiéndose ellos seguros en el Olimpo

      Me gusta

      • Desde luego que no es el único, pero quizá sea el único al que un político se ha atrevido a señalar con el dedo. Éstos, en la relativa sombra, se apoyan en el viejo rédito que concede el “tonto útil”, que ha proliferado exponencialmente al calor de los regímenes gobernados por mediocridades. El resultado esta ahí, y sigue al alza. Una vez que esa muchedumbre de “tontos útiles” deje de serlo, ocupará el lugar que se le asigne —que se le tiene asignado— en el nuevo orden.

        Le gusta a 1 persona

  3. Popper fue marxista en su juventud, aunque en la madurez atenuó bastante su ideología, pero no hasta el punto de prescindir por completo de ella. Soros fue alumno suyo en la ‘School of Economics’ de Londres, en la cual se graduó en 1952. Toma las ideas básicas de Popper sobre la “sociedad abierta”, pero proclama que para que realmente lo sea “debe suprimir los intereses nacionales”. Apuesta fuerte por un futuro gobierno mundial de credo único donde todos tengan cabida. Muy ilustrativo que Orbán acusara a Soros de que los tentáculos de sus fundaciones —que se presentan, esencialmente, como filantrópicas—, iban contra la política húngara de defensa de las fronteras nacionales. Le respondió Soros con tanta claridad que no precisa de comentario: “Su plan visualiza la protección de las fronteras como el objetivo, y los refugiados como su obstáculo. Nuestro plan visualiza la protección de los refugiados como objetivo y las fronteras nacionales como obstáculo”. En lo que respecta a la UE, ahí están los resultados: sólo no se fían los países que padecieron el atraso de medio siglo de comunismo, en especial Hungría y Polonia, y algo más atenuadamente los checos y eslovacos. Pero sí, Rusia y China superan en la actualidad por contundente y aplastante cantidad el nacionalismo de estos pequeños estados de la UE; y, como señaló usted más arriba, ahí no entienden de ‘buenismo’. Así que entre ese gobierno mundial que acarician los multimillonarios y la pujanza nacionalista de chinos y rusos tenemos para no aburrirnos. Estados Unidos se hunde poco a poco, con la sombra, siempre al acecho, de una guerra racial civil, y bajo un presidente del que se puede esperar cualquier cosa. En las escuelas rusas se enseña judo a los niños y en las españolas se les adoctrina sobre la “igualdad de género” [sic]. Saque cada cual sus propias conclusiones de lo que viene de camino.

    Me gusta

    • Bueno, me parece a mí que Popper abandonó absolutamente el marxismo, y no solo eso, sino que lo aborreció. La gran conclusión que se extrae de La sociedad abierta y sus enemigos, es que el marxismo, y el socialismo en general, contienen en su esencia el totalitarismo. Muy ilustrativa la relación que señalas entre Orbán y Soros.

      Me gusta

      • Sí, y sobre el platonismo también. En realidad, la “sociedad abierta” de Popper no es sino la sociedad capitalista o “democrática”, en la significación que a este adjetivo se le da en la sociedades capitalistas avanzadas, pues en Marx —y aún más en sus herederos—, “democrático” designa cosa muy distinta —cabe ahí recordar a la República Democrática Alemana en la que Marx fue tan venerado como Engels. En la actualidad existe una República Democrática del Congo, aunque desconozco en qué se cimienta en ese caso el adjetivo más allá, cuando los hay, de urnas y votos. A mí no me convence la crítica de Popper a Marx y me resulta, en sus postulados, muy contradictoria. Resulta también que tanto ‘El Capital’ de Marx como la de Popper son obras de ‘su’ tiempo y refieren hechos y situaciones propias de sus respectivos momentos. Marx acertó en el fin del capitalismo tal y como lo conoció él: un sistema en que el obrero carecía de quien lo defendiese y en donde no había partidos políticos. A Popper ha sabido sacarle el jugo necesario para su apuesta de ingeniería social Soros, cuyos resultados —dada su muy avanzada edad— no los verá, pero toda esa maquinaria será heredada y perfeccionada por sus continuadores. Aseguraba Popper que no podía predecirse el futuro, que era una pretensión ridícula… Soros y muchos otros apuestan ante un futuro que vislumbran muy distinto a nuestro presente; y coinciden en muchos aspectos con las estrategias de conquista del Poder de los defensores de la “sociedad cerrada”. Popper, en fin, es muy contradictorio; y lo mismo asegura que “no puede dudarse del impulso humanitario que mueve al marxismo” que fustiga a Marx no haber trabajado en un proyecto de ingeniería social que desembocara en una sociedad comunista. E igual proclama que “debemos admitir que Marx vio muchas cosas en su justa magnitud” que descalifica con una rotundidad muy suya: “los argumentos en que reposa la profecía histórica de Marx carecen de validez”. O quedó en Popper un sustrato inconsciente de su marxismo juvenil o, decididamente, escribió en un momento en que los totalitarismos perdían la batalla y decidió ponerse, muy oportunamente, de parte del vencedor.

        Me gusta

        • Me parece que no contextualizamos de igual manera “La sociedad abierta y sus enemigos”, o bien alguno de nosotros pone frases en relevancia que no les corresponde. NO tengo ahora tiempo para tratar este tema en profundidad contigo, y lo siento. Puedes mirar en este blog la entrada “Algunos grandes libros (II), en donde toco de refilón ese tema. Un saludo

          Me gusta

          • Pues no, no contextualizamos esa obra de igual modo. Para mí es una obra de ‘su’ tiempo, hoy de escasa utilidad. Y ni remotamente una “gran obra”, sino un conjunto de descalificaciones contradictorias. Afirmar, como hace Popper, que el social-comunismo de 1946 era una ideología totalitaria no precisa de muchas luces. Lo cual no significa que no esté de acuerdo con el contenido de tu ‘post’, ni mucho menos. Saludos, y espero poder participar, como lector que soy, en próximos escritos tuyos.

            Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s