Las ideologías en la Ciencia

Voy a hablar de creencias que se tienen por fiables, por poco sentimentalizadas, que poseen –así se suele considerar—mayor grado de verdad. Me refiero a las creencias científicas. No es políticamente correcto entre los científicos aunar los vocablos «creencias» y «científicas», dado que lo científico se suele colocar en lo más alto del pedestal que anuncia la «verdad», mientras que lo todo lo relacionado con creencias se coloca en un pedestal que apenas destaca del suelo, como si el «creer» estuviera desvalorizado, fuese cosa del vulgo. Por tal razón se suele emplear «saberes científicos» o «conocimientos científicos», dándose por supuesta su verdad; pero nunca «creencias científicas», aunque creencias son. Son creencias y, como tal, se encuentra expuesta su verdad al albur de las interpretaciones; bien es cierto que es aconsejable fiarse más de unas que de otras pues se meten muchas en el mismo cajón. Responden a distintas maneras de entender y aplicar el término «científico». Las Ciencias Físicas, las más «duras» de entre todas ellas, exigen un rigor exquisito en los pasos, en las condiciones y los métodos a aplicar para validar la «verdad» del asunto que se trate. Se exige coherencia argumental, adecuada matematización, evidencia experimental verificable, predicción… Otras como las ciencias históricas, no pasan de ser meras interpretaciones de hechos parcialmente documentados y siempre analizados con parcialidad. De científico apenas poco más poseen que un cierto rigor en el análisis, y la pretensión de serlo. Resulta meridianamente claro que tras de la  parcialidad en el  análisis y del sesgo que se produce en la interpretación se encuentra  la ideología del interpretador. La visión de la realidad se percibe con las gafas de nuestra ideología. La ideología  del interpretador cincela a su antojo la verdad con el ánimo de infundir  en el lector de su obra la creencia acorde a su ideología. Véase, si no, la historia interpretada por un marxista: tras de todo suceso encuentra lucha de clases y lo económico resulta ser el fundamento de toda acción. O la historia de la antigüedad contada por  «ojos» griegos o por «ojos» romanos.

Claro, se puede alegar: «la parcialidad señalada o las ideologías no tiene ni puede tener lugar en el desarrollo e interpretación de las ciencias “duras” como la Física»… No, con reparos. No es que el investigador no la tenga, sino que la posibilidad de replicar las experiencias científicas y quedar expuesto al ridículo en caso de no obrar con diligencia, pone coto a su parcialidad. No obstante, existen los ejemplos de ello. El célebre astrofísico Arthur Eddington partió el 29 de mayo de 1919, al poco de acabada la Gran Guerra, al frente de una expedición a la isla Príncipe, en el golfo de Guinea, en la costa oeste de África, donde se vería un eclipse de Sol total. Trataba de confirmar la teoría de la Relatividad General de Einstein, que predecía  la curvatura de la luz en las cercanías solares De vuelta a Inglaterra, Eddington comparó las fotografías tomadas durante el eclipse con las que había tomado seis meses antes en Inglaterra, del mismo cielo de estrellas y con el mismo telescopio. La teoría de Einstein se confirmaba. Pero Eddington, llevado por su fe en la Relatividad, cometió de forma intencionada la poco científica acción –aunque a la larga irrelevante acción—de  desechar las fotografías que manifestaban discrepancia con lo que se esperaba encontrar. ¡Y es que la fe en una creencia se toma muchas veces como criterio de verdad[1]! A propósito, ni siquiera el mundo científico está libre de esas ilusiones, al menos hasta que la experimentación da su visto bueno o lo niega. Por ejemplo, la belleza matemática de una teoría suele ser tomada, mágicamente, como criterio de verdad entre los científicos. Cuando casi nadie tomaba en serio la Teoría de la Relatividad General, la belleza de sus fórmulas procuraba a Einstein una fe inquebrantable en ellas. En una carta al físico Arnold Sommerfeld, escribía: «Usted se convencerá de la Relatividad General una vez la haya estudiado. Por consiguiente, no voy a decir una palabra en su defensa».

El deseo, germinador de ilusiones varias, es una gafa bifocal: impulsa al descubrimiento científico, pero puede hacernos ver cosas que no son. Un ejemplo muy figurativo: Stanley Pons y Martin Fleischmann, de la Universidad de Utah, publicaron en la revista Nature un artículo sobre la denominada Fusión Fría. El 23 de marzo de 1989, en una conferencia, dieron a conocer su «descubrimiento»: se abría la posibilidad de fabricar energía barata ¡y en la propia casa de uno! En esencia consistía en un par de electrodos conectados a una batería y un recipiente con agua pesada rica en deuterio. Científicos de todo el mundo se lanzaron durante las semanas siguientes a reproducir los resultados y, sorprendentemente, ¡casi la mitad de ellos declararon haberlos reproducido! Pero la certidumbre de que aquello no era cierto se impuso. La magia de la botella no duró mucho, y el bochorno de los científicos replicadores fue grande.

Claro que, cuando no existe posibilidad de experimentar una hipótesis, las creencias y las ideologías ajenas al asunto de que se trate pueden tomar las riendas para determinar su «verdad». Tal cosa ocurre con la hipótesis del cambio climático global por las emisiones de dióxido de carbono y otros gases a la atmósfera. Los panconservacionistas del medio ambiente y la izquierda en general, ven churras donde la derecha ve merinas (hasta hace poco); aunque parece que se ha acabado imponiendo el compromiso del «por si acaso es así, dada la correlación que observamos, vamos a actuar».

Pero el ejemplo de más relieve y más ignominioso del sometimiento de la verdad científica al influjo de  creencias e ideologías en toda la historia de la humanidad –más aún que en los casos de Galileo y Copérnico—se produjo en la URSS.  En el Segundo Congreso Soviético de Granjas Colectivas, en febrero de 1935, Trofim Denisovich Lysenko, un oscuro biólogo, ataca a los genetistas soviéticos porque «con sus teorías importadas de Occidente están destruyendo la agricultura soviética»; palabras que satisficieron enormemente a Stalin. Con el utópico proyecto de transformar los cereales de invierno en cereales de primavera, ideando una suerte de lamarquismo de nuevo cuño que conseguiría adaptar las semillas al clima siberiano,  Lysenko — haciendo uso del engaño de conseguir «una nueva biología dialéctica y comunista» para lograr el apoyo de Stalin—, consiguió llegar a ser en 1938 presidente de la Academia Nacional de Ciencias Agrícolas, y ser temido en todo el ámbito agrícola y universitario. Durante tres décadas, Lysenko y sus partidarios controlaron la enseñanza, las investigaciones biológicas y la agricultura, llevando a la URSS a un fracaso tras otro en la producción de cereales. Sin embargo, ninguna evidencia en su contra fue suficiente para contrarrestar el entusiasmo que producía con sus palabras entre los dirigentes comunistas: «La teoría mendeliana de la herencia es falsa por ser reaccionaria y metafísica, y niega los principios fundamentales del materialismo dialéctico». Recuérdese que el marxismo dialéctico, sobre todo en la versión de Engels, pretende explicar todo conocimiento con oscuras palabras (a imitación del maestro supremo en esas lides, Hegel), y ataca con saña a la metafísica dominante en Occidente. Lysenko escribió: «En la URSS existen dos biologías radicalmente opuestas, una es materialista y soviética; la otra es reaccionaria, capitalista, idealista y metafísica». Como resultado del enfrentamiento, hizo prohibir la enseñanza de la genética mendeliana, y ordenó la destrucción de todos los libros e investigaciones basados en ella. Y no contento con ello, comenzó la purga política de los científicos que discrepaban de sus teorías: arrestos, deportaciones, ejecuciones, se sucedieron a cientos. ¡Durante treinta años! Los progresos en biología desaparecieron, pero ninguna evidencia en contra podía luchar contra su fervor ideológico y los apoyos que con ello conseguía. Un iluso ignorante con poder quizá sea la especie animal más peligrosa que existe, al menos la más destructiva; tenemos ejemplos de ello que nos tocan de cerca.


[1] Hay gremios que se especializan en creer en todo lo turbio o en aquello que venga envuelto en oscuridad; y en otros, lo ambiguo, lo vaporoso, lo novedoso, la belleza del asunto, o la misma jerigonza, sin más, sirven de criterio de verdad de un asunto.

7 comentarios en “Las ideologías en la Ciencia

  1. Uno de los motores más potentes de la ciencia es la envidia. El científico A descubre la fusión fría y se convierte en una celebridad de la noche a la mañana. El científico B se siente frustrado por no haber sido él el descubridor de tan sencillo y portentoso invento. Dado que ha perdido la oportunidad de la gloría, todavía le queda el cartucho de la envidia, es de decir, desacreditar a su colega y a su invención.

    Resultado: alcanza su minuto de gloria demostrando que el gran triunfador sólo es un iluso o un farsante.

    La ciencia se nutre de elevados propósitos, de envidias, de casualidades, de traiciones, de injusticias, de afán de lucro, de ansias de poder y reconocimiento, etc., pero todo eso no importa. Al final, sólo lo que es objetivamente demostrable sobrevive a esa maquinaria de pasiones enfrentadas.

    El resto de disciplinas con aspiraciones a acumular conocimientos, funcionan bajo los mismos principios, pero al no disponer del filtro de la comprobación objetiva, solo producen basura.

    Saludos.

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    • Si Yack, lo que nos mueve es el ansia de reconocimiento, de prominencia, pero el filtro de “lo objetivamente demostrable” destila lo válido, lo que podemos tomar –siquiera provisionalmente– como verdad. Lo demás es metafísica o interpretación subjetiva e interesada. Volvemos a estar de acuerdo. Pero no desisto de considerar que mediante las técnicas novedosas de hoy en día y mediante el avance científico, la historia, la psicología, la sociología etc, se pueden objetivar mucho más y acercarnos más en ellas a una aséptica verdad. Sin embargo, los intereses creados, las ideologías y las costumbres, hacen que el camino de cambio se transite muy lentamente.
      Saludos

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      • Efectivamente, la ciencia “dura” puede datar con exactitud un hacha de piedra pero a la hora de establecer las motivaciones del que la blandía volvemos a la arbitrariedad interesada, disfrazada además con los nobles ropajes de la ciencia.

        Fíjate que una pareja malavenida es incapaz de llegar a un consenso sobre lo que ha ocurrido en sus vidas en común. ¿Qué cabe esperar en la interpretación de acontecimientos colectivos ocurridos hace siglos?

        El ser humano tiene una inconmensurable capacidad para equivocarse y para ver lo que le conviene ver, y la grandeza de la ciencia es que ha apelado al juez supremo de la comprobación acéptica y objetiva. Ante su dictamen inapelable todas las partes en litigio han de aceptar la misma verdad, so pena de caer en el mayor ridículo y descrédito ante la comunidad científica. Salvo que se esté en una dictadura del pensamiento como el nazismo o el marxismo que se arrogan el monopolio de la verdad.

        Saludos.

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  2. Sorry to answer in english.
    About Fleischmann&Pons, cold fusion alias LENR, the situation is in fact very different from the consensual myth.

    You articla makes a good point that for nuclear physicist (like for medieval and anthic scientists) theory is used to day as an aesthetic evidence of reality. The problem is that for nuclear physicist the fact that a phenomenon is observed (moreover out of their own domain of competence, like in calorimetry and chemistry) without any theory is unacceptable… and they mostly decided to ignore evidence, not to admit:
    1- there is not yet any theory that explain the observations
    2- nothing in current theory does forbid the observations
    3- they are absolutely incompetent in trying to replicate the experiments

    the best book to understand that tragedy is the book Excess Heat by Charles Beaudette.
    http://iccf9.global.tsinghua.edu.cn/lenr%20home%20page/acrobat/BeaudetteCexcessheat.pdf

    One quote of beaudette explain the tragedy (the book details the problem, the experiments, the errors along the many chapters, with many citation of scientifica papers)

    “Unfortunately, physicists did not generally claim expertise in calorimetry, the measurement of calories of heat energy. Nor did they countenance clever chemists declaring hypotheses about nuclear physics. Their outspoken commentary largely ignored the heat measurements along with the offer of an hypothesis about unknown nuclear processes. They did not acquaint themselves with the laboratory procedures that produced anomalous heat data. These attitudes held firm throughout the first decade, causing a sustained controversy.

    The upshot of this conflict was that the scientific community failed to give anomalous heat the evaluation that was its due. Scientists of orthodox views, in the first six years of this episode, produced only four critical reviews of the two chemists’ calorimetry work. The first report came in 1989 (N. S. Lewis). It dismissed the Utah claim for anomalous power on grounds of faulty laboratory technique. A second review was produced in 1991 (W. N. Hansen) that strongly supported the claim. It was based on an independent analysis of cell data that was provided by the two chemists. An extensive review completed in 1992 (R. H. Wilson) was highly critical though not conclusive. But it did recognize the existence of anomalous power, which carried the implication that the Lewis dismissal was mistaken. A fourth review was produced in 1994 (D. R. O. Morrison) which was itself unsatisfactory. It was rebutted strongly to the point of dismissal and correctly in my view. No defense was offered against the rebuttal. During those first six years, the community of orthodox scientists produced no report of a flaw in the heat measurements that was subsequently sustained by other reports.

    The community of scientists at large never saw or knew about this minimalist critique of the claim. It was buried in the avalanche of skepticism that issued forth in the first three months. This skepticism was buttressed by the failure of the two chemists’ nuclear measurements, the lack of a theoretical understanding of how their claim could work, a mistaken concern with the number of failed experiments, a wholly unrealistic expectation of the time and resource the evaluation would need, and the substantial ad hominem attacks on them. However, their original claim of measurement of the anomalous power remained unscathed during all of this furor. A decade later, it was not generally realized that this claim remained essentially unevaluated by the scientific community. Confusion necessarily arose when the skeptics refused without argument to recognize the heat measurement and its corresponding hypothesis of a nuclear source. As a consequence, the story of the excess heat phenomenon has never been told.”

    note that currently the situation is that cold fusion is getting industrial, funded over dozens of millions, getting supported by Swedish an Italian DoE, and even by US DoD, and still invisible…
    http://www.lenrnews.eu/lenr-summary-for-policy-makers/
    A tragedy of Groupthink, as Roland Benabou explain it, based on the problem that Beaudette describe well, and a cognitive and media cascade…

    To enrich you article you should really study that fascinating tragedy of science, and please avoid Wikipedia.
    I’ve tried to force the admit to integrate 1st and 3rd party data, and while integrating blog chat of their prejudice, they forbid adding reference to a rebuttal of the pathetic critics they integrated in Wikipedia.
    They even refused to integrate evidence of a sentence of dismissal, that did not please their vision, and preferred to delete the page facing defamation case, not to admit reality… Wikipedia is no more managed like a collaborative system, but with a top-down management.

    Ideology is corrupting science, and clearly experimental results and facts are not enough to convince the consensus today. A tragedy.

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    • Excúseme por contestarle en español.
      Quizá porque hace ya muchos años que dejé de estar al tanto de temas de física me ha causado sorpresa saber que el asunto de la “fusión fría” sigue coleando. No sé que decirle, usted achaca a los errores en los primeros experimentos, a la falta de una teoría consistente y a la cerrazón de los físicos ortodoxos el que no sea reconocido el hecho de una producción extraordinaria de calor mediante “fusión fría” en experimentos más recientes. No es que yo dude que de las evidencias que afirman poseer, pero, teniendo en cuenta la existencia de tecnologías muy precisas en la medida del calor (por ejemplo, en el análisis térmico que se realiza por ingenieros especializados en satélites), y teniendo en cuenta que el desarrollo de una energía de ese tipo podría ser muy rentable empresarialmente, tal como usted asevera, me resulta complicado creer que si no por parte de la comunidad científica sí por parte de la industria no haya la respuesta adecuada para ensayar la producción a gran escala (si la evidencia es fuerte y el experimento reproducible).
      Cierto es que las ideologías pesan mucho, pero, en el caso de la Ciencia, el consenso es preciso para evitar (como viene sucediendo con demasiada frecuencia últimamente con algunas revistas científicas) que se dé gato por liebre (expresión española que significa que se dé por bueno lo que no lo es).
      En fin, la teoría heliocéntrica de Aristarco de Samos se mantuvo en la oscuridad casi dos mil años; ese sí fue un claro influjo de las creencias religiosas en la concepción científica del mundo, pero no creo que estos tiempos de hoy en día condenen de esa manera a ninguna verdad científica. ¡Ojalá! que hagan surgir las suficientes evidencias de la “verdad” de la fusión fría y que su aplicación sea posible. Siempre es deseable que los científicos que han puesto tal empeño en ello se vean recompensados. Un saludo

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      • (I’m so sorry not to be able to answer in the blog language, but thanks translator I can understand).
        The fact is that no critics have survived, and scientifically LENR excess heat is proven. that it is not accepted by physicist is not a scientific question, but a sociological question.
        Roland Benabou of Princeton have a model to explain that multiple state of cognition on organizations and communities , the groupthink, the Mutual Assured Delusion, : http://www.princeton.edu/~rbenabou/papers/Groupthink%20IOM%202012_07_02%20BW.pdf

        really read the book of Beaudette, even Fleischmann & Pons calorimetry have been NEVER seriously challenged. the 4 critics are rebutted since long, and 3 are rebutted by the one of Wilson, who in fact introduce tiny correction and confirm the result. imagine, everybody believ it is false, while there is only 4 void critics! where are the huge evidence of bad science they claim? only on TV and in the buzz.

        Beaudette explains really well the deep cause of the myth. It is cultural, linked to Manhattan Project in the US, to the huge funding and success of theory based nuclear physics, having made physicist unable to understand real hard experimental science.

        the more I see the critics, the more it looks like 9/11 conspiracy theories… fascinating.

        about science admitting reality you should read:
        Thomas Kuhn: http://www.uky.edu/~eushe2/Pajares/Kuhn.html
        (the part where history is rewritte, when dissenters are attacked…)
        It mixes well with Benabou MAD model.

        and some history, not yet rewriten by the losers
        http://amasci.com/weird/vindac.html
        http://blog.vixra.org/category/crackpots-who-were-right/

        It is just normal happening… in few years official history will be that it was studied by serious lab after initial bad job, and took 25 years to be made usable… science will have done the job since long… no problem… wikipedia will remove reference to critics… pfff… new paradigm. See Shechtman “quasi-scientist”.

        An alternate possibility is that LENR will be discovered in few years, with no real research done before… (like PN junction not discarded/ridiculed in the 1920s, but found in the 1940s)

        hard to guess how it will be rewritten… probably a mix of the two…
        after all, Wright Brothers plane was discovered by SciAm and the scientific community, when French government bought the technology.
        Maybe when Chinese Baoding HIDZ officials will buy the licence, will E-cat be real.

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        • Yo También me excuso por no contestar en inglés por temor a cometer graves incorrecciones.
          Te agradezco las buenas direcciones que me suministras, sobre todo las que tratan de los «alocados científicos que finalmente estaban en lo cierto», que me iré leyendo detenidamente.
          Por lo demás, comparto contigo la creencia de que la sociedad, tanto en lo que concierne a la Ciencia como en lo que respecta al éxito en las teorías de la Historia, en las empresas literarias, filosóficas etc. penaliza a los heterodoxos y ensalza a los ortodoxos y a los que forman parte de un grupo con poder académico; y que en numerosos casos solo el paso del tiempo pone a cada cual en su lugar.
          Si el LENR está probado, expreso mi deseo de que sea prontamente reconocido por la sociedad científica.
          Un saludo

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