Fases de la revolución socialista

Dice Bertrand Russell en La conquista de la felicidad que «Hay personas que al sentirse desdeñadas se vengan desatando revoluciones en el mundo o mojando su pluma en hiel … Muchas veces tales personas se engañan a sí mismas creyendo que están arrasando para construir de nuevo, pero cuando se les pregunta qué construirán más tarde hablan vagamente y sin entusiasmo, después de haber hablado de la destrucción con precisión y calor. Esto es aplicable a no pocos revolucionarios, militaristas y otros apóstoles de la violencia. Actúan siempre sin darse cuenta de ello, movidos por el odio: la destrucción de lo que odian es su propósito verdadero, y sienten una relativa indiferencia por lo que ha de suceder después.»

Movidos por el odio y teniendo en el horizonte imaginativo la idealizada sociedad que fabrica su deseo, los revolucionarios se lanzan al asalto del poder sin preguntarse qué hacer después de vencer. Una ilusión construida irracionalmente les hace creer que después de derribar las instituciones y poderes que estorban, estos se reconstruirán solos en la forma que dictan los propios deseos, pero la realidad del día después desbarata inmediatamente la ilusión construida y se tienen que echar mano de fórmulas totalitarias para seguir manteniendo el poder. Tal es el gran drama de las revoluciones.

De manera general, las revoluciones socialistas han ido alcanzando hitos similares y han desembocado en la misma tragedia, una tiranía personal o de partido. Tomo de ejemplos a las revoluciones en Cuba, Rusia, China, Camboya e incluso la pretendida revolución de Podemos en España. Los hitos o fases por las que discurren son las que siguen:

Fase prelimiar:
Existencia de condiciones de opresión, corrupción o miseria muy elevadas .

Fase 1
El resentimiento acumulado por los jóvenes contra la situación política y social, origina grupos y movimientos contestatarios que suelen actuar de forma asamblearia en la clandestinidad .

Fase 2
Debido a la dinámica del movimiento asambleario, las ideas más extremistas y los individuos más capaces se imponen como líderes .

Fase 3
El programa de acción que establecen es el de dinamitar la organización político-económica y social existente, con la exaltación del Socialismo y de los valores del Igualitarismo, así como el desprecio a la “democracia burguesa” .

Fase 4
Mediante acciones generalmente violentas, se intenta la toma del poder.

Fase 5
Las primeras medidas tras del triunfo revolucionario suelen consistir en expropiaciones forzosas, controles del mercado, y repartos de bienes para satisfacer las ansias igualitaristas de los seguidores.

Fase 6
Amenazados, muchos empresarios, emprendedores, el capital internacional y los individuos más cualificados, salen del país.

Fase 7
La economía del país enseguida se resiente. Parte de la población se opone al nuevo orden que se quiere imponer. Se suceden las revueltas contra el nuevo gobierno, y en muchos casos se llega a la guerra civil.

Fase 8
Para poder sofocar mejor los descontentos y la desilusión de la población, el gobierno revolucionario se hace con el control de todos los poderes. El régimen enseña su cariz totalitario.

Fase 9
Se agudiza la ruina económica por la salida de capitales y de recursos humanos señalados en la fase 6. Se empieza a disipar la buena acogida de la revolución en amplios sectores de la población.

Fase 10
Con el fin de mantener la revolución a toda costa y a cualquier precio, comienza un proceso de adoctrinamiento extremo, y se impone una dictadura que en algunos casos resulta hereditaria .

4 comentarios en “Fases de la revolución socialista

  1. Interesante análisis sobre el proceso revolucionario socialista, aunque creo que tiene puntos comunes con otros tipos de revoluciones.

    Yo pienso que el revolucionario es alguien que no comprende la complejidad del mundo en el que habita, y se obsesiona con las circunstancias que el cree que habría que cambiar para que ese mundo fuese más placentero.

    Sería el caso de un niño que tropieza frecuentemente con la columna que sostiene la chabola en la que habita y un buen día, cuando adquiere suficiente fuerza,que no inteligencia, decide dinamitarla para hacer más confortable el entorno.

    El problema de las democracias es que la población tiene una visión infantil de la complejidad de la maquinaria social y tan pronto como se dan las circunstancias propicias se lanzan a la reforma revolucionaria, empezando por destruirlo todo, que es la parte más fácil y divertida.

    Cuando lo consiguen, se dan cuenta de que se han quedado a la intemperie y de algo mucho peor: que cada revolucionario que ayudó a la destrucción tiene sus propios planes de reconstrucción, a cual más demencial

    Al final, se vuelve a la ley de la selva y el más fuerte impone su criterio a sangre y fuego. Y pasado un tiempo, y olvidado el dolor de lo ocurrido, se idealiza el proceso revolucionario y todo vuelve a empezar. Y en eso estamos en este bendito país.

    Saludos.

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  2. Sí, el problema se encuentra en no comprender la complejidad del mundo y guiarse solo por la conveniencia que las pasiones manifiestan. Sobre todo tres pasiones, el odio, el resentimiento, y el deseo. En la mente del revolucionario opera la fórmula de que todo lo deseable es factible, de que con destruir lo que estorba todo se reconstruirá por sí solo a la medida del propio deseo. El problema es que tras de destruir viene, como dices, la ley de la selva y los más extremistas (que son los más fuertes porque son los que más odian) se apoderan del movimiento y lo encaminan hacia el totalitarismo.
    Un saludo

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  3. Según lo que yo veo y oigo, me parece que hay en este país más revolucionarios que gente razonable. Y si no estalla una revolución (y muy bien podría ocurrir pronto) es porque los revolucionarios no están suficientemente organizados o temen perder lo que tienen durante el proceso.

    Pero con la crisis que padecemos, ha aumentado peligrosamente el numero de revolucionarios que creen que no tienen nada que perder, y de ahí el riesgo latente.

    Claro que una vez que comienza la revolución y caen en la cuenta de lo mucho que tenían que perder y que han perdido, ya es demasiado tarde para volver atrás.

    Saludos.

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  4. Para utilizar la recta razón se ha de tener la debida comprensión de los sucesos, así que siempre son los menos los razonables y son los más quienes es la pasión quien les dicta las soluciones. Es verdad que con la crisis este país se ha dividido entre revolucionarios (pasionales) y pusilánimes, y los que utilizan la razón y la acción son los menos, forman parte de grupos minoritarios a los que, frecuentemente, se les tilda de radicales porque para los medios de comunicación toda propuesta que se salga de los canales de lo políticamente correcto, aunque sea asistida por las razones y la lógica más aplastantes, es tildada de radical y extremista.
    Bien dices, que si la revolución comienza, sea la nacionalista o la del tandem Podemos-IU-PSOE, no habrá vuelta de hoja y la economía, la sociedad, los derechos, las libertades, se pueden ir rápidamente al carajo.
    Saludos

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