Amenazas. Peligros. Secuelas

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  • La crisis mundial causada por la aparición del Coronavirus y su rápida propagación, está mostrando que el mundo se ha transformado en una inmensa tela de araña en la que todos estamos atrapados.
  • Se anuncia que la amenaza de pandemia será recurrente, que tras unos meses de relajación volverá otra vez con fuerza. El informe del Imperial College dice que serán 18 meses muy duros, hasta que se consiga que una vacuna sea operativa.
  • Indudablemente el mundo se empobrecerá y la ingeniería de masas, las fuerzas tendentes a una gobernanza mundial, y el igualitarismo social se verán incrementados. El Estado de Sitio que ahora padecemos en Italia y España son un buen ensayo y un buen reclamo para poner en marcha políticas de control mundial, para establecer un nuevo Orden Mundial como el que se jalea desde la ONU.
  • Se da por descontado que, siguiendo la tendencia previa, la economía y el liderazgo chinos saldrán reforzados. Probablemente Norteamérica se mantendrá, pero nadie duda de que Europa saldrá debilitada. Algún país colapsará, y España tiene muchos boletos en esa rifa.
  • En Italia ya se ha establecido el protocolo de no atender a los mayores de 80 años con la batería de recursos existente en los hospitales. En España está al llegar.
  • El mayor infortunio que puede sufrir un país en estos momentos de crisis, es tener un gobierno de incapaces. A las numerosas negligencias e irresponsabilidades que el tal gobierno ha cometido desde que el virus hizo acto de presencia, hoy mismo (19 de marzo) nos enteramos que el gobierno de Madrid –de signo político distinto al del gobierno de España—reclama con urgencia las muchas toneladas de material sanitario que llevan dos días retenidas en las aduanas. Si la causa de tal retención tuviese una intención política sería causa para enjuiciar a todo el gobierno del Estado.
  • Los hechos revelan que estamos expuestos a contingencias tan tenebrosas como que cualquier loco que tenga acceso a la biotecnología puntera puede acabar con medio mundo en un acto de locura; o que en un cónclave de mandatarios o multimillonarios mundiales se acuerde aniquilar a una parte significativa de la población mundial.
  • Que el virus sea tan voraz y que su mortal diana se dirija a las personas mayores; que haya brotado así, de forma tan repentina y agresiva, sin leves manifestaciones previas; da voz a teorías conspiratorias de toda índole. Esperemos que no tengan realidad.
  • Para controlar a un pueblo hay que conocer su miedo, y es evidente que el primer miedo de cada individuo es estar en peligro mortal. Una vez que el ser humano se hace esclavo de su miedo es fácil hacerle creer que el papá Estado estará listo para ayudar a salvarlo.

    George Orwell