Nuevas religiones, nuevas Inquisiciones

 

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La Inquisición Española tiene mala fama; de crearla se ocupó la Leyenda Negra española que inventaron en Europa luteranos, calvinistas y puritanos. El caso es que la Inquisición ha vuelto en muchas partes del mundo de la mano de la vanguardia feminista, animalista y de revolucionarios de toda clase y condición. Es cierto que obra más sutilmente, que no aplica martirio físico, pero destroza vidas, posiciones, nombre. Está organizada en toda regla como una caza de brujas –brujos, tendríamos que decir más propiamente—contra quienes que no hagan profesión de fe del credo progresista conocido con el nombre de “Lo Políticamente Correcto”. Este credo engloba mandamientos muy diversos provenientes de diferentes religiones. En él se encuentra la religión del Calentamiento Global, ahora también llamado Cambio Climático, que suena menos comprometido y que ofrece mayor realismo. Los estudiantes universitarios, que no distinguen un meteorito de un buey volando, están entusiasmados con la idea de salvar a las ciudades costeras de todo el mundo –y de paso salvar a la humanidad del gran desastre climático y ecológico que se avecina— por el aumento incesante del nivel del mar al derretirse los polos.

greta Thunberg

Su líder más mediático es una chica sueca de 16 años con un historial clínico-mental delicado. Organizan los Fridays for Future, que, claro, desemboca siempre en voceríos contra el capitalismo y la derecha, como es de recibo; la izquierda sabe bien lo que se hace. Bueno, el caso es que su primer mandamiento era “No emitirás CO2 a la atmósfera porque es el responsable del efecto invernadero que hace aumentar la temperatura del planeta”. De ahí se derivó el desmantelamiento de las industrias productoras de dicho gas, o su deslocalización hacia otras regiones del mundo. He dicho que era su primer mandamiento porque ahora lo es este otro: “No emitirás Metano a la atmósfera porque es el causante del cambio climático”. Es decir, ya no es el CO2 el gran culpable, sino que es el Metano y quien lo produce abundantemente: las vacas. Las vacas expulsan metano por la boca y por el ano –también nosotros—y son culpables de casi todo, del cambio climático, de la deforestación e incluso de producir cáncer. Evidencias científicas de que el Cambio Climático se deba a la mano del hombre: NINGUNA; todo lo más hipótesis, especulaciones, algunos datos que apuntan a ello, la prevención del “por si acaso”, pero evidencias, ninguna. Ahora bien, se ha de tener en cuenta que esto es una religión y no una verdad científica, así que la fe es lo que importa. Lo cierto es que nadie que ocupe un puesto de responsabilidad en la Administración Pública o que trabaje en temas relacionados con el medio ambiente se atrevería nunca a declarar que el calentamiento global debido a la mano del hombre es un camelo, perdería su puesto inmediatamente. La Inquisición en este aspecto es tajante.

Otra religión que se engloba en el credo de lo Políticamente Correcto: el Bolchefeminismo con el rostro de la LGTBI. Los artículos de fe derivan de ese engendro llamado ideología de género, que niega la biología de los sexos y afirma que la gente no tiene sexo sino que  puede elegir el género –una construcción cultural—que le apetezca e incluso tener uno para cada ocasión que se presente. En realidad esta religión se basa en el odio contra el hombre heterosexual y a favor de una venganza contra ellos. Uno de sus claros propósitos es acabar con la familia heterosexual, abolir la figura paterna y criar a los hijos comunalmente; otro es el de acabar con la masculinidad; otro es el de que impere el lesbianismo y las mujeres ocupen todos los cargos relevantes de la sociedad. Algunas de las pertenecientes a esta vanguardia proponen que se impida nacer a varones, o, como la profesora canaria Aurelia Vega, concejala del PSOE, que se castre a los niños en el momento de nacer. El bolchefeminismo es quien más fuerza tiene en esta nueva Inquisición. Han conseguido que baste una denuncia de una mujer contra un hombre para hundirle en la más absoluta miseria. Lo hemos visto recientemente con el tenor Plácido Domingo, a quien han vetado varias orquestas porque según la acusadora (30 años después de los supuestos hechos), Patricia Wulf, asegura,  le miraba los pechos cuando hablaba con ella. Pero no es el único, hace poco la Universidad de Harvard destituyó al decano Ronald Sullivan y a su mujer, profesora de derecho, por razones de ideología de género. Bueno, en realidad no son los únicos que han sufrido esta caza de brujos, se han producido centenares de miles de denuncias falsas de acoso o violencia de género en España que han destruido la vida de cientos de miles de hombres. Ya sabe, si se quiere divorciar de su marido y quedarse con todo, denuncie. El caso es que oyendo a las femibolches más significadas uno se da cuenta de que han debido pertenecer a una familia muy desestructurada por el odio que muestran contra el matrimonio heterosexual y contra el hombre en general[1]. Pero si bien se mira no resulta tan extraño, algunos de  los que han ejercido de maestros de la ideología de género inquietan al más templado: Kinsey, masturbador compulsivo y pederasta confeso; Wilhelm Reich, practicaba el bestialismo y murió en un hospital psiquiátrico donde se le diagnosticó paranoia y esquizofrenia; Michael Foucault, sadomasoquista homosexual y drogadicto que intentó suicidarse varias veces; Márgaret Sanger, se desentendió de sus hijos y murió de delirio alcohólico en una clínica; Shulamith Firestone,  defensora del incesto, la pederastia y la supresión de la familia, recluida en una clínica psiquiátrica; Kate Millet, firme defensora de la pederastia infantil, ingresada en una clínica por deterioro mental; Philip Pettit, el ideólogo de cabecera del inefable Zapatero, que proclama que nada de sexos, sino géneros a voluntad. Con tales maestros ¿qué aberraciones nos pueden resultar extrañas? En fin, la Inquisición del bolchefeminismo es hoy en día la más terrible que existe.

Pasemos a una tercera religión, la Animalista. A los animalistas –con esa concepción religiosa suya del sufrimiento—no les afecta que unos animales vivan o mueran sino que sufran[2] quizás porque su aumentada amígdala les produce sufrimiento cuando lo ven o lo perciben o lo imaginan de un acto. Por ejemplo, les importa un bledo que mueran los corderos degollados por lobos, lo que importa es que no muera un solo lobo; les da igual que mueran los visones que ellos liberan furtivamente de algunas granjas-criaderos, lo importante, dicen, es que no sufran; les importa un bledo que se tuvieran que sacrificar a todos los toros de lidia, lo importante es que no existan las corridas. El caso es que la idea del no-sufrimiento-animal es para ellos una idea religiosa como para el cristiano es la idea de Dios o para el comunista es la idea de la igualdad. Esas ideas fulgen en su conciencia y dirigen su acción, creándoles sentimientos contra el que hace sufrir a los animales, contra el ateo o contra el defensor del capitalismo. Cada cual que se deje seducir por la ideología que guste, pero la perversión del animalismo es que se declaran enemigos de todos aquellos que no piensen o sientan como ellos. Se declaran enemigos y se muestran agresivos e insultan y, sobre todo, quieren que se prohíba todo lo que no les gusta en relación a los animales y su comercio. Sus mandamientos son prohibiciones: prohibir la caza; prohibir las corridas de toros; prohibir los animales en los circos; prohibir los animales en los zoológicos; prohibir que los burros o los caballos o bueyes o mulos realicen labores agrícolas o salgan en cabalgatas o fiestas de cualquier tipo…

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La gran fuerza que muestran estos movimientos  “religiosos” surge de aliarse con la izquierda política y apoyarse mutuamente, sobre todo, con los herederos de la Iglesia Comunista, la que dejó más cien millones de muertos en el mundo tan solo en el siglo XX. Tal vez no se percaten –o tal vez sí—de  que el Comunismo es Inquisición en esencia

 

 

 

[1] Es decir, la agresividad de una minoría muy escuálida de gente desarraigada, con rasgos patológicos, pero con mucho odio ha logrado imponer sus dictados a una caterva de cobardes políticos de todos los colores del espectro solo preocupados por conservar su sillón y evitar enfrentamientos innecesarios.

[2] Lo del sufrimiento es un decir, pues exige tener conciencia, algo poco probable que tengan la mayoría de animales.