Llovía con inusual fuerza esta mañana (las hortensias de mi pequeño jardín agradecen el regalo del cielo) cuando de pronto me vino a la cabeza la gran estupidez alegada por Manuel Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas, con la finalidad de dar pábulo al supuesto peligro de un supuesto cambio climático de origen antropogénico: “ La madre Pachamama se está vengando”. Tal declaración es toda una muestra de pensamiento mágico: una deidad, la Pachamama o Madre Tierra, nos castiga por el pecado de producir C02 y, como expiación, nos exhorta a ser más pobres para apaciguar a la deidad dicha.
Otros tipos de pensamiento mágico se propagan mucho últimamente. Buen ejemplo de él es esa majadería de culpar al varón blanco heterosexual de hoy en día de crímenes horrendos cifrados en la conquista de América, en las Cruzadas o en el comercio de esclavos, hechos que tuvieron lugar hace varios cientos de años. Creo que el proceso psicológico que conduce a lanzar tales disparates es complejo.
En primer lugar, la ideología de los agraviados delimita y separa en el corazón de su rebaño de súbditos el Bien y el Mal, los Buenos y los Malvados (lo hace de forma tan torcida que coloca a los musulmanes en el lado de Bien, cuando el propósito y la acción del islam ha sido siempre la expansión mediante la conquista, cuando eran los musulmanes quienes capturaban a los africanos y los vendían a los comerciantes de esclavos).
En segundo lugar, la ideología exige que los blancos occidentales de Occidente han de expiar su culpa por tan abominables crímenes del pasado humillándose ante los supuestos descendientes de aquellos agraviados de entonces, negros, árabes e indígenas americanos principalmente. Esto es, los que tienen el mismo color de piel de los agraviadores de hace quinientos o mil años, deben humillarse ante los que hoy tienen el mismo color de piel de aquellos a los que se agravió cientos de años antes. La foto nos muestra a la señora Pelosi, presidente entonces de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, arrodillada, con la cabeza inclinada, pidiendo perdón a los miembros del Black Lives Matter por no se sabe qué ofensa cometida contra ellos.
En tercer lugar, una vez que el “culpable” ha reconocido su culpa y se humilla, actúa la tendencia a la autojustificación de los pecados propios o elusión de responsabilidad personal, unida a la expiación suprema que la ideología dicta. Esta expiación del varón blanco heterosexual de Occidente consiste en declararse él mismo en víctima inocente, ¿víctima de quién? Víctima del enemigo ideológico: el capitalismo. Aquí paz y después gloria.
La ideología ha encauzado los corazones de sus huestes contra su gran enemigo, el capitalismo. Si eres anticapitalista formas parte del Bien, de los buenos, ya no eres culpable de las malvadas acciones de “tus antepasados”. Por fin, el pensamiento mágico ha convertido la gaseosa argumental en dinamita política.
En Europa, durante varios cientos de años, el trabajador de la tierra estuvo sometido a dos principales gravámenes: el diezmo a la Iglesia y el pago en especie y servicios a los nobles feudales. Aquellos campesinos de entonces somos los ciudadanos de ahora, pero, ¿existe una nueva Iglesia que ejerza el papel de constricción que ejercía aquella? y ¿existe una nueva nobleza feudal a la que estemos sometidos en derechos, riqueza y libertad?
Indudablemente, los grandes señores del Globalismo, representados en el Club de Roma, el Club Bilderberg, el Foro de Davos, el Alto Comisionado de la ONU y en otras instituciones transnacionales, no ocultan su labor de control del ciudadano, de recaudar gabelas, de administrar, conceder o denegar derechos y libertades, de establecer conflictos militares, e incluso de dictar nuestro canon moral, cultural y económico. En toda la amplitud del término, ejercen de señores feudales, aunque no veamos sus castillos sobre altozanos y aunque aquellas pequeñas villas se hayan convertido en monstruosas ciudades. Yanis Varoufakis, ex ministro de Finanzas de Grecia, en ese mismo sentido, lo restringe a lo que denomina Tecnofeudalismo, una nueva forma de Capitalismo en donde los dueños del capital ejercen su poder desde la Nube. Como aquellos otros del pasado, este nuevo feudalismo nubelista no obtiene beneficios, sino rentas, pues el beneficio es vulnerable a la competencia del mercado mientras que Google, Android, Apple, Meta, Amazon y otros, no compiten, se encuentran en la cúspide de la nube y obtienen sus rentas de los usuarios. En cualquier caso, en el fondo, no se perciben diferencias significativas entre la función y el poder de los señores feudales de la Edad Media y la de estos otros de nuestros días. En mi libro Ideología y Revolución destaco el papel de la nueva Iglesia que hoy impone como dogmas cada uno de los puntos de su credo. Es una Iglesia que se ha ido formando a partir del posmodernismo filosófico, que unifica en dicho credo al ecologismo, al feminismo de género, al animalismo, y al socialismo, y a la que denomino Iglesia Unificada de los Agraviados (IUA). La IUA adora a una nueva deidad, el Planeta; amenaza con su particular Apocalipsis, el Cambio Climático; pretende ejercer imperio moral sobre los ciudadanos; tiene su propia Inquisición encargada de denunciar, reprimir, cancelar, linchar a cualquier disidente o a cualquiera que no cumpla con sus dictados de corrección política; y, sobre todo, constriñe nuestra libertad y nuestros derechos en un grado que recuerda al del catolicismo en la Alta Edad Media.
Bien, el nuevo feudalismo globalista y la IUA, como en la Edad Media, tienen un pacto de unión para el dominio de la población. Como en aquella época, una bicefalia intenta dirigir Occidente concretando una agenda (2030-2050) que acabe con los antiguos valores e imponga otros nuevos; que disminuya drásticamente la población mundial; que nos haga más pobres, dóciles, ignorantes y serviles. Estamos inmersos en el proceso.
Que tres personajes de la calaña de Koldo Gacía, Ábalos y Santos Cerdán, con estudios, cultura y conocimientos muy por debajo de la media española fuesen la guardia pretoriana que llevó al poder al –según los entendidos, psicópata de manual—Pedro Sánchez, y que ocupararan altos cargos del gobierno, figurará en los libros de historia. Que Sánchez se haya apoderado del país y lo esté llevando al Totalitarismo, a la destrucción y a la miseria sin que los ciudadanos y las instituciones tengamos resortes para impedirlo, será sin duda objeto de profundos análisis.
Tamaña obscenidad ha sido posible por la conformación de tres grandes colectivos: los Estúpidos, los Conformistas y los Vividores. Hago una simple caricatura de ellos.
.-ESTÚPIDOS
De acuerdo con la Teoría de la Estupidez de Bonhoeffer, son aquellos incapaces de cuestionar; aquellos que renuncian a la capacidad crítica y siguen la del grupo; los que carecen de autonomía intelectual y rechazan todo cuanto desafíe su visión del mundo. Los conocemos bien, están embebidos de una ideología cuyo motor es el resentimiento, no son conscientes del impacto de sus acciones y elecciones, y desprecian la razón y la verdad. Hoy en día nos gobiernan. La estupidez se asienta con independencia del nivel intelectual del individuo, pues el que no quiere ver no ve.
.-CONFORMISTAS
Su pasividad ante los hechos es un factor necesario para que el Totalitarismo se imponga. Son personajes que temen la presión social y se adaptan fácilmente al marco moral y político de esbozan los más agresivos. Se irritan por los hechos pero disimulan la irritación, Actúan como los antiguos conversos y a veces se les conoce como “derechita acomplejada”, pues nunca decalarán en público su confesión política. Un ejemplo ilustrativo nos lo ofreció Rajoy, practicando en política la llamada Suerte de Don Tancredo (el sujeto se queda inmóvil ante el toro, en el correcto supuesto de que el astado solo embiste a lo que se mueve), consistente en no hacer ni decir nada que desagrade a los Estúpidos. En resumen, los conformistas siempre ven los toros desde la barrera.
.-VIVIDORES
Este colectivo es muy amplio y diverso, y lo forman quienes –faltándoles miras más largas—sacan tajada del proceso destructor y totalitario.
Empresarios en busca de subvenciones, exenciones o contratos a dedo por parte de la Administración.
Miembros de algunas ONG que, camuflados tras la máscara del altruismo, allanan el camino de la destrucción (p.e. trayendo inmigrantes ilegales) a cambio de un trabajo cómodo y noemalmente bien remunerado, y con la posibilidad de negocios de dudosa moralidad.
Animalistas, medioambientalistas, sindicalistas, feministas radicales y otras hierbas, que, con agresividad, ejercen de sans culottes del Robespierre de turno a cambio de cuantiosas dádivas, chiringuitos sin cuento, mando en la plaza y suculentos cargos en la Administración.
Respecto a los ingenuos que creen que Europa nos salvará, solo tengo que añadir que en Europa ocurre lo mismo.
A ver si me explico. El león, tras tomar muchas bifurcaciones en un largo camino evolutivo de lucha contra el medio hostil, se ha conformado en atención a su fiereza y poder. El guepardo, llegando por otro camino y tomando otras bifurcaciones evolutivas ha asentado su supervivencia en la velocidad. En cambio, el camino evolutivo de otras especies, en otros medios, ha seguido el rumbo de adquirir llamativos rasgos que les proporcionasen ventaja para el apareamiento sexual.
Así, el pavo real despliega un hermoso plumaje en competición con otros machos para atraer a las hembras a copular. Con el mismo propósito, los ciervos macho exhiben la magnitud de su cornamenta y su gran berrido en la competición.
Imaginemos que el medio en que se desenvolvieron los ancestros del león y del guepardo no hubiera sido hostil, es decir, que no hubieran tenido que luchar por el alimento ni por la defensa de su vida. En tal caso, su norte hubiera sido el del pavo real y el ciervo, la adquisición de vistosos rasgos para obtener primacía en el apareamiento, por lo que el león y el guepardo resultarían mucho más vistosos (desde el punto de vista de las hembras), pero sin su poderío y velocidad. Y, puestos a imaginar, imaginemos que la reproducción de esas especies hubiera podido ser asexual. Bueno, entonces, sin selección natural ni sexual, cualquier bifurcación habría sido posible, es decir, existiría un sinfín de formas y rasgos distintos en cada especie, los animales carecerían de habilidades y capacidades reseñables y el más ligero contratiempo pondría su supervivencia en grave peligro.
Bueno, con el mundo de las ideas sucede algo semejante. Ciñámonos a Europa para evitar dispersiones y que el asunto tenga más coherencia. En un mundo muy hostil aparecen por doquier ideas religiosas que prometen esperanza y consuelo en el Más Allá. Al cambiar la forma de la hostilidad del medio en el siglo XIX, aparece la Ciencia, la creencia en las bondades del comercio, y aparece el comunismo, que en su esencia es una idea religiosa que traslada el paraíso a la Tierra. Otras tendencias, propensiones, mutaciones o bifurcaciones aparecían frecuentemente, pero poseían rasgos poco aptos para el hostil hábitat de los europeos en ese siglo. Los cátaros, el vegetalismo y otras ideas previas tuvieron poco recorrido y fueron podadas del acervo de la población.
Ahora imaginemos que en Europa se hubiese desterrado la hostilidad del medio, es decir, que las necesidades alimenticias hubiesen estado bien cubiertas, no hubiera habido guerras y se hubiesen respetado todas las ideas (vaya, una utopía socialista). Algo así, excepto porque las necesidades no estaban cubiertas, tuvo lugar en la India durante algunos siglos en que apareció el budismo, el jainismo y millones de dioses hindúes.
Bien, en la Europa de la segunda parte del siglo XX se perdió esa hostilidad de que hablo y todas las ideas, unas más propensas al desarrollo que otras, se pudieron desarrollar sin poda. Entonces, la locura humana abrió sus fauces y exhaló ideas con contenidos, formas y coloridos extraños, fétidos en muchos casos. Lo de que la mujer es un constructo social, el transexualismo percibido, el ofenderse y denunciar por una mirada o un piropo, la deificación de la naturaleza, la santificación del sufrimiento animal, la idea de vengarse por hechos que tuvieron lugar hace mil años, la idea del lecho de Procusto aplicado a lo social en temas económicos, políticos, de trabajo e incluso de belleza, la idea de disminuir la población mundial a cien millones o de hablar de dignidad de árboles y montañas, la idea de no tener hijos para que no maltraten a los animales o para mantener el planeta a salvo…y, en fin, la idea más peregrina de todas, la de acabar con la población humana sobre el planeta para que éste se salve.
Conclusión: las ideas religiosas, las utopías, el misticismo, el budismo, el taoísmo, el confucionismo…, ideas que penetraron en la conciencia humana durante siglos, tenían funciones beatíficas tales como llevar esperanza y consuelo a las gentes, evitar su sufrimiento, desapegarlo de las ilusiones materiales, producirle paz y tranquilidad…Eran ideas destinadas a producir bienestar humano. Habían sido seleccionadas por su eficacia en esa misión. Sin embargo, las nuevas ideas sobrevenidas por la falta de hostilidad social, sin poda ni selección alguna, parecen destinadas a producir malestar, confusión y caos. Y es que si las ideas previas tenían como intención el bien de la humanidad, las nuevas surgen del resentimiento y su intención es la de destruir. Y recuérdese que el resentimiento y el rencor son fuerzas muy poderosas y dañinas, por esa razón se podaban o depuraban.
Herbert Marcuse fue un filósofo alemán que por su ascendencia judía tuvo que refugiarse en EEUU. De la lectura de uno de sus libros más rutilantes, El hombre unidimensional, uno saca la conclusión de que odiaba a todo el mundo, y fruto de ese odio le nació la pretensión de imponer, urbi et orbi y a toda costa, el socialismo. Lo del odio no es una exageración; en el libro mencionado arremete contra la ciencia, la tecnología, el análisis lingüístico, contra la filosofía analítica, contra el operacionismo, contra Wittgenstein, contra Erich Fromm, contra las amas de casa que ven la televisión y contra los obreros, que han perdido su negatividad (que no le hacen puñetero caso).
En las últimas páginas del libro, decepcionado con los proletarios de Marx, proclama quienes han de formar la nueva vanguardia proletaria: los proscritos, los extraños, los perseguidos de otras razas y colores, los parados y los que no pueden ser empleados (es decir, delincuentes, homosexuales, migrantes, minorías étnicas, minusválidos, feministas, medioambientalistas…). Dicho con claridad: si los proletarios de Marx no están por la labor, escogemos otros. Imponer el socialismo que bulle en mi cabeza es lo que importa.
El método que predica para lograrlo es el método clásico del socialismo: revolución y reeducación. “Quitarles las diversiones para que estallen, dice, para sumergir al individuo en un vacío traumático”, prohibir, atacar a quienes no comulgan con nosotros, conseguir que el malestar cambie su conciencia (vamos, no tendrás nada y serás feliz).
En otro de sus libros, Eros y civilización, realiza juegos de magia y de alquimia con el metapsicoanálisis freudiano, lo mezcla con Orfeo y Narciso, con el juego erotizado, y con el mejunje así preparado nos quiere convencer de que la llegada del socialismo es inevitable (aquí reluce ya la agenda 2030).
El caso es que, puesto que las formas tienen mucho más éxito que el fondo, sobre todo si son estrambóticas, los dos libros mencionados fueron la Biblia de los jóvenes universitarios de los años sesenta y setenta (quiénes si no: están en edad rebelde, tienen aún la cabeza hueca, creen en todo tipo de fábulas y se piensan sabios), latiendo con fuerza en Berkey en el 64 y 68, en París en mayo del 68, y en la formación y desarrollo del movimiento hippie.
En fin, Marcuse fue el primer heraldo y clarín anunciador y promotor de la locura Woke de la Iglesia Unificada de los Agraviados (IUA) que rige nuestros destinos morales en la actualidad. Después de su Evangelio surgieron los filósofos posmodernistas franceses, compitiendo entre ellos por destruir la razón e imponer su locura en la sociedad occidental, pero ésta es otra historia para ser contada en otro momento.
Hace ya la friolera de quince años, asistí a una conferencia acerca de “La mujer en el cristianismo y en el islam”, impartido por una catedrática de Derecho de Zaragoza. Después de casi una hora de lanzar pestes sobre la situación de la mujer en el cristianismo a lo largo de la historia, le tocó el turno al islam. Al poco, se me debieron de poner los ojos como platos, pues, con todo tipo de alabanzas, aseveró que el velo en la mujer musulmana era una cuestión cultural y climática, ya que en sus países el calor es sofocante y es necesario mitigarlo cubriéndose de pies a cabeza. Remachó la celebración del islam asegurando que “es la religión de la paz”.
No fue hasta unos años más tarde que ese amor no correspondido del feminismo hacia el islam se hizo patente en la sociedad española. Bien sabemos ahora de la ocultación sistemática que las feministas llevan a cabo de los delitos de tipo sexual cometidos por musulmanes.
El psicólogo Jordan Peterson aduce al respecto la teoría de que, al rechazar, de puertas afuera, la figura del macho, tal figura es sublimada, y su potencia se manifiesta en sueños y en idealización (y admiración no disimulada) del más macho entre los machos, el musulmán, debido a sus derechos sobre su mujer. A mi modo de ver, tiene parte de razón. Corren por las redes sociales ciertas charlas entre feministas en que dicen tener sueños donde son violadas con gran placer por su parte. Naturalmente, achacan este tipo de sueños a la herencia recibida de la sociedad patriarcal en que hemos vivido.
Sin embargo, creo que en ese amor mencionado intervienen otros factores que no contempla Peterson. Sospecho que uno de ellos es la ideología. Los padres más directos de esa sacrosanta alianza entre el feminismo y la nueva izquierda en nuestros días fueron los filósofos posmodernistas franceses. Prácticamente, todos ellos tenían una relación muy fuerte y lisonjera con el islam, sobre todo con el islam argelino. Foucault, cuya relación con Argelia no fue tan intensa, el Foucault que veía relaciones de poder en los rincones más insospechados, entonó, sin embargo, loas inmensas al islam del ayatolá Jomeini cuando tomó el poder en Irán. Debió de parecerle que todo en él era ausencia de poder y foco de libertad.
Así que entenderemos mejor la fijación ideológica del feminismo con el islam si tenemos en cuenta que la izquierda no abjura nunca de sus ideas (que suelen ser frecuentemente lemas): que por mucho que las ideas de Marx hayan sido rebatidas mediante la razón y los hechos; que por mucho que el comunismo, allá donde se ha ensayado, ha traído siempre la miseria y la falta de libertad; que por mucho que los derechos de las mujeres destaquen hoy sobre los de los hombres; que por mucho que el cambio climático no acabe de despegar y se revele, cada día más, como un interesado fraude…; digo que la nueva izquierda seguirá anclada a dichas ideas. Así que, en buena medida, creo que el feminismo —y la izquierda dicha, en general—defienden al macho-muslim y ocultan sus tropelías por fidelidad o filiación a las doctrinas del posmodernismo filosófico francés. (No nos olvidemos, también, que en la Libia de Gadafi se entrenaban los terroristas de izquierdas, y eso deja su huella)
Otro factor a considerar es el caos mental y la locura que preside muchas de las acciones y afirmaciones del feminismo radical. No hace falta insistir en ello, por poner dos ejemplos, me remito a las declaraciones de Irene Montero y a esos bailes guerrero-feministas que hemos contemplado el 8M. Bien, un disloque mental semejante ha sido exhibido por las adalides del feminismo radical durante los últimos tres cuartos de siglo, acabando sus días muchas de ellas en manicomios.
A personas de tal cariz mental, la pacífica sumisión que presenta la mujer musulmana ante el hombre puede ser motivo de envidia, les debe parecer paradisiaca. Tranquilidad y seguridad frente a caos mental y permanente rabia. Escogen lo primero para sus adentros, pero, dada su posición social e ideológica, no lo pueden declarar, así que lo idealizan y, dejando de mirar la realidad (algo tan frecuente entre los ideologizados), claman a voz en grito en pro de los palestinos y se lanzan a justificar y ocultar los delitos de los musulmanes y…, ya cegadas por el brillo de la idealidad que han trazado en su mente y negando cualquier evidencia en contra que presente la realidad, abogan por que vengan a vivir a España todos los habitantes del Magreb.
Confieso que la única medicina que encuentro para tal enfermedad es la de obligarlas a vivir un par de años en un país musulmán. Si tal dosis de realidad no surgiese efecto, es que ya su cura no tendría remedio.
Sobre las temperaturas de superficie planea la sombra del Climategate[1], un escándalo así llamado por sus similitudes con el escándalo Watergate, que llevó a la dimisión del expresidente norteamericano Richard Nixon. El asunto fue que varios hackers destaparon en noviembre de 2009 cientos de emails de investigadores del Cambio Climático en que estos se conjuraban para ajustar gráficos y datos, o para eludir la entrega de datos que pusieran en duda la gravedad de tal cambio, o para tratar de impedir que científicos críticos pudieran publicar en revistas científicas. En el centro de la conjura estaba el Climatic Research Unit (CRU), de la Universidad de East Anglia, con su director Phil Jones, que tuvo que dimitir. Las maniobras para crear alarmismo y recibir a cambio sustanciosos recursos para la investigación, parece ser una labor no muy rara. El mismo Phil Jones ha sido también acusado de fraude científico por ocultar datos sobre el efecto de las ciudades en el aumento de temperatura.
Vayamos a Al Gore y su Una verdad incómoda, resulta que su gurú climático fue el profesor Michael Mann, de la Universidad Estatal de Kent y famoso por su «diagrama del palo de hockey[2]» en relación con el Cambio Climático. Al gurú le aguardaba una desagradable sorpresa. El Dr. Timothy Francis Ball, antiguo profesor en el Departamento de Geografía de la Universidad de Winnipeg en Canadá señaló en una entrevista que la IPCC, desde su creación, venía manipulando los datos climáticos para llegar a los resultados deseados, y en el saco de la manipulación metía el «palo de hockey» de Michael Mann.
La respuesta de Mann[3] fue una demanda por difamación y calumnias. La demanda, con varios millones de dólares en juego se inició en 2011 y llegó hasta la Corte Suprema de la Columbia Británica. La corte pidió a Michael Mann que mostrase su investigación científica, pero éste se negó (extraña forma de defender su ‘verdad incómoda’, el Pan Nuestro del Cambio Climático), lo que le costó perder el juicio y tener que pagar una buena suma de dinero[4]. El Tribunal concluyó con que los datos del «palo de hockey» habían sido manipulados y falsificados. Ahora bien, a Al Gore ‘el palo de hockey’ le fue estupendamente. Yendo con su yet privado de aquí para allá cobrando una tarifa de 70.000 euros por conferencia, paso de declarar a la Hacienda Norteamericana 700.000 dólares en el año 2000, a 172,5 millones[5] en el año 2015.
En este video, el Dr. William Happer, uno de los físicos más destacados del mundo: «La vida floreció con 5 veces más CO2 que hoy… no existe ninguna amenaza por aumento de CO2, ni por ningún gas de efecto invernadero menor… Es todo un CUENTO de MIEDO inventado.»
Algunas de las numerosas amenazas
Peter Ridd es físico y era profesor de la Universidad James Cook en Australia hasta que lo expulsaron por contradecir el dogma de que los arrecifes de corales estuvieran muriendo debido al Cambio Climático[6].
A Patrick Moore, ex presidente y cofundador de Greenpeace no le han perdonado que dijera: «El Cambio Climático es una de las mayores estafas de la historia» Tampoco a John Coleman, creador de Weather Channel, también disidente, quien declaró que el grado de fraude del Cambio Climático es el mayor jamás habido.
Robert Carter, también de la Universidad James Cook, como Peter Ridd, dio a conocer que “Cuando un modelo matemático produce una curva de temperatura descendente, en el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) lo descartan inmediatamente como obviamente incorrecto.
Otras amenazas y alarmismos son aún más preocupantes: el senador demócrata estadounidense Sheldon Whitehouse declara: «Cualquiera que se atreva a negar el Calentamiento Global debería ser enjuiciado y encarcelado». Lo que en cualquier caso es indudable es que todo científico joven —sin agarraderas académicas— que se atreva a negar el Cambio Climático está condenado al ostracismo[7]. Tanto es así que el ánimo inquisidor de esta nueva Iglesia se asemeja enormemente al caso Lysenko que tuvo lugar en la Unión Soviética.
Fiabilidad del IPCC
Ninguna de las predicciones del IPCC se ha cumplido.
Hay una gran abundancia de estaciones meteorológicas en el hemisferio norte, pero muy pocas en el hemisferio sur.
Muchas de las estaciones, que estaban inicialmente en áreas rurales, están ahora en áreas urbanas.
Las mediciones en el hielo ártico contradicen la premisa de que tras un aumento de C02 aumenta la temperatura.
Las predicciones se basan en una serie de parámetros, sobre los que se ejerce el procesamiento informático. Si los parámetros tienen sesgos, las conclusiones climáticas contendrán un gran error.
No se tienen en cuenta los grandes agentes que influyen en el clima: el efecto solar, las manchas solares, el desplazamiento del eje de rotación…
A lo largo de la historia y frecuentemente (tal como he informado en otras ocasiones), se han producido numerosos cambios climáticos. Por ejemplo, en la Europa Medieval se cultivó más al norte que en toda la historia de la humanidad.
El porcentaje de CO2 en la atmósfera es del 0,004%, mientras que el vapor de agua representa un 97% y es también un gas invernadero. Además, un aumento del C02 trae consigo mayores cosechas y más zonas verdes.
El IPCC no ha sido capaz de explicar el origen y las causas de los cambios climáticos producidos en el pasado, pero se atreve a pronosticar los del futuro sin presentar prueba alguna de sus afirmaciones.
El comercio de gases contaminantes, la bolsa de derechos de emisión y los bonos de producción de gases, mueven cientos de miles de millones cada año. Una pequeña parte de esa cantidad sale de mi bolsillo… y del tuyo
[2] El diagrama del palo de hockey aseguraba que las temperaturas habían permanecido bastante inamovibles durante los últimos mil años, y que al llegar el siglo XX la temperatura media sufrió un súbito aumento. El resultado se asemejaría a un palo de hockey en posición horizontal.
[7] (51) https://youtu.be/wYlUrj4Ngpc Este video contiene una sesión del Senado de los EEUU en la que varios senadores y varios científicos hablan del Cambio Climático y las implicaciones políticas, sociales y económicas que está teniendo
El libro que presento, “Ideología y Revolución” nos explica los rasgos característicos de las principales ideologías, con particular interés en la que algunos denominan Socialismo del siglo XXI. Es ésta una ideología que ha hecho suyas muchas de las propuestas del feminismo y del ecologismo.
Asimismo, el libro contiene un estudio histórico de las aportaciones con que algunos grandes pensadores han contribuido a dar contenido, forma y evolución a dicha ideología: Rousseau, Marx, Engels, Gramsci, Marcuse, Adorno, Foucault y varios filósofos del posmodernismo francés. Tampoco faltan las críticas al posmodernismo, la del físico Alan Sokal (el affaire Sokal) o las del filósofo norteamericano Stephen Hicks.
La segunda parte del libro hace hincapié en la revolución llevada a cabo en Occidente en nombre de la ideología dicha. Las estrategias de difusión e impregnación social empleadas para conseguir lo que Gramsci denominó Hegemonía Cultural. Y da cuenta, también, de los fenómenos sociales de candente actualidad, tales como el feminismo de género, la diversidad identitaria, la victimización y otros. El autor agrupa todos los movimientos referidos en una formación que denomina “Iglesia Unificada de los Agraviados”, debido a las similitudes que presenta con algunas organizaciones de tipo religioso.
La última parte del libro, que el autor titula “El tránsito hacia un mundo feliz”, nos habla de la estrecha alianza que se ha establecido entre la “Iglesia” nombrada, las élites de la Tecnocracia y el Capitalismo Globalista, tratando de llevar a término la imposición de las Agendas 2030 y 2050 de la ONU. Alianza cuyo propósito es el de implantar un control moral, social y económico sobre la población. El libro explica cómo se producido dicha alianza, los motivos que la han propiciado y los efectos sociales que está teniendo y tendrá en el futuro más o menos cercano.
Se puede encontrar el libro en numerosas librerías de Madrid, Barcelona y Zaragoza, así como en el Fnac y en Amazon (también en Kindle)
Tras seis años de gestación y dos más de espera para ser publicado, aquí está mi libro, IDEOLOGÍA Y REVOLUCIÓN, de Editorial Adarve. Podríamos hablar de dos partes. En la primera se analiza a toda una pléyade de intelectuales (Marx, Marcuse, Gramsci, Foucault, Derrida…) abducidos por la idea del ‘todos iguales’, tratando de crear un nuevo ‘proletariado’ con el que llevar a cabo una nueva revolución igualitaria. En la segunda parte, una vez reunido el rebaño, se describe el proceso de implantación de los nuevos dogmas culturales y morales. Ecologismo, ideología de género, animalismo, neocomunismo…, envueltos en sus banderas y en sus sensibilidades, se alían con el propósito de destruir los valores del sistema liberal-democrático, así como el sistema económico capitalista. Finalmente, se amplía la alianza a tecnócratas y multimillonarios representados en Davos y en otros foros como la ONU y el Club Bilderberg, empeñados todos ellos en crear un control mundial de la población, sin naciones ni fronteras.
Los acontecimientos bíblicos sobre la historia y genealogía de los hebreos comienzan en la ciudad de Ur, en Summer (actual sur de Iraq). En los primeros años del segundo milenio a.C., un grupo de tribus arameas emigró a una zona cercana a la actual Harran, en Turquía. Siglos más tarde, una parte de estos grupos familiares emigrarían a los alrededores del río Jordán, desarrollándose en tribus: amonitas, moabitas, edomitas y hebreos.
En Egipto:
Entre 1694 y 1600 a.C., nómadas pastores procedentes de Palestina llegaron a Egipto en la época en que el estado estaba gobernado por los hicsos, pueblos de pastores, semitas como los hebreos, que habían tomado el poder. A la caída de los hicsos (1570 a.C), las tribus hebreas tuvieron que emigrar de Egipto, no quedando ninguna reseña histórica de su éxodo, lo que da idea de que nunca llegaron a ser muy numerosos e importantes. Con ese éxodo y con Moisés, comienza la historia del pueblo judío.
Moisés:
No quedan referencias históricas de él fuera de las escrituras religiosas judías, pintando éstas una figura mitológica que se repite en varias ocasiones en el medio oriente. Por ejemplo, en la figura de Acad (sobre el 2600 a.C.), el fundador del imperio acadio en Mesopotamia, del que se dice que fue flotando por el río Éufrates en una cesta de mimbre embadurnada de brea, siendo recogido por la esposa del rey de Lasar, al que luego destronaría el infante.
El caso es que el tal Moisés debió conocer en Egipto el culto al dios Aton, un dios monoteísta que introdujo el faraón Amenofis IV (Ajnatón), porque las formas del nuevo dios hebreo, Yahvé, coinciden con las de Atón. Además, las Las Tablas de la Ley, imitan en muchos aspectos al Código de Hammurabi, conjunto de leyes impresos en piedra y en tablillas de barro por el rey mesopotámico de tal nombre.
El caso es que siguiendo a Moisés y Josué, los hebreos procedentes de Egipto, tras conquistar Jericó y sus alrededores, se establecen en Canaán, al oeste de Palestina, y en el 1020 a.C. resultan lo suficientemente poderosos como para crear un reino, el reino israelita, aunque conviviendo con otros pueblos y otros dioses.
La cautividad en Babilonia
En el año 598 a. C. Nabucodonosor II, soberano de Babilonia conquistó Jerusalén y llevó como cautivos a las élites judías. En el 587, el mismo rey, ante una revuelta, destruye el reino de Judá y su capital Jerusalén.
Sin embargo, el año 539 a.C., el fundador del imperio persa, Ciro II el Grande, conquista Babilonia y deja en libertad a los judíos. Empieza entonces la época de los profetas y del poder de los sumos sacerdotes.
Durante su estancia en Babilonia se redacta el Talmud y posiblemente la Torá, el Antiguo Testamento que conocemos nosotros. Hay dos redacciones, una Babilónica y otra efectuada en Jerusalén, con ciertas diferencias entre ambas y escritas en arameo y en hebreo.
Zoroastro, Ahura Mazda y El Avestra:
Zoroastro o Zaratustra fue un profeta del siglo VI a.C. en Irán, que predicó el culto a Ahura Mazda (el actual Mazdeísmo, ya que aún hoy en día se sigue practicando), llegando a ser la religión oficial persa. El Avestra es el libro que contiene sus enseñanzas. En dichas enseñanzas figuran muchos aspectos religiosos que van a ser asumidos por los redactores judíos del Talmud de Babilonia, incorporándose a sí a la religión hebrea.
El judaísmo como religión de síntesis:
He nombrado anteriormente que la religión que instaura la figura mitológica de Moisés contiene la imitación de las formas de culto a Atón así como su monoteísmo, además de ciertas partes del código de Hammurabi, pero con la estancia en Babilonia se toman muchos aspectos religiosos que aparecen en el Avesta, así como mitos mesopotámicos como el del Diluvio Universal, que aparece por primera vez en una tablilla de barro del 2700 a.C. que lleva por nombre Poema de Gilgamesh.
En el Avestra tienen su origen las siguientes estructuras religiosas:
–Relato mítico de la Creación
–Cielo e Infierno
–Bien y Mal
–Ángeles y Demonios
–Apocalipsis y Juicio Final
–Resurrección de los cuerpos
–Esperanza en un Redentor
El Cristianismo:
Jesucristo (entre el 8 y el 4 a.C. y el 29 d.C.), figura principal del cristianismo, que nació en Belén, Judea. Desde el siglo VI se considera que la era cristiana comienza el año de su nacimiento, pero en la actualidad se cifra un error de cuatro a ocho años. Para los cristianos, Jesús fue el Hijo de Dios encarnado y concebido por María, la mujer de José, un carpintero de Nazaret. El nombre de Jesús se deriva de la palabra hebrea Joshua, que completa es Yehoshuah (‘Yahvé es salvación’); y el título de Cristo, de la palabra griega christos, a su vez una traducción del hebreo mashiaj (‘el ungido’), o Mesías. Los primeros cristianos emplearon Cristo por considerarle el libertador prometido de Israel; más adelante, la Iglesia lo incorporó a su nombre para designarle como redentor de toda la humanidad
Las principales fuentes de información sobre su vida se encuentran en los Evangelios, escritos en la segunda mitad del siglo I para facilitar la difusión del cristianismo por todo el mundo antiguo. Las epístolas de san Pablo y el libro de los Hechos de los Apóstoles también aportan datos interesantes. La escasez de material adicional de otras fuentes y la naturaleza teológica de los relatos bíblicos provocaron que algunos exegetas bíblicos del siglo XIX dudaran de su existencia histórica. Otros, interpretando de diferente manera las fuentes disponibles, escribieron biografías naturalistas de Jesús. En la actualidad, los eruditos consideran auténtica su existencia, para lo que se basan en la obra de los escritores cristianos y en la de varios historiadores romanos y judíos.
Los evangelios de san Mateo y san Lucas recogen datos sobre el nacimiento e infancia de Jesús, e incluyen su genealogía, que se remonta hasta Abraham y David (Mt. 1,1-17; Lc. 3,23-38). Se supone que la descripción de su genealogía se hizo para probar el mesianismo de Jesús. Según Mateo (1,18-25) y Lucas (1,1-2,20), Jesús fue concebido por su madre, que “aunque desposada con José, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo” (Mt. 1, 18). Nació en Belén, donde José y María habían acudido para cumplir con el edicto romano que obligaba a inscribirse en el censo. Mateo es el único que describe (2,13-23) el viaje a Egipto, cuando José y María se llevaron al niño lejos del alcance del rey Herodes el Grande. Sólo Lucas relata el cumplimiento de José y María con la ley judía que requiere la circuncisión y presentación en el templo de todos los recién nacidos de Jerusalén (2,21-24); el mismo evangelista también describe su siguiente viaje (2,41-51) con el joven Jesús al templo para la fiesta de la Pascua. Los Evangelios omiten la vida de Jesús desde que tuvo 12 años hasta que empezó su ministerio público, unos 18 años después.
En compañía de sus discípulos, Jesús estableció su base en Cafarnaúm y viajó a los pueblos y aldeas cercanas para proclamar la llegada del Reino de Dios, tal como hicieron otros muchos profetas hebreos antes que él. Cuando los enfermos de cuerpo o espíritu se acercaron a él en busca de ayuda, los curó con la fuerza de la fe. Insistió en el amor infinito de Dios por los más débiles y desvalidos, y prometió el perdón y la vida eterna en el cielo a los pecadores siempre que su arrepentimiento fuera sincero. La esencia de estas enseñanzas se encuentra en el sermón de la montaña (Mt. 5,1-7), que contiene las bienaventuranzas (5,3-12) y la oración del Padrenuestro (6,9-13). El énfasis de Jesús en la sinceridad moral más que en la observancia estricta del ritual judío provocó la enemistad de los fariseos, que temían que sus enseñanzas pudieran incitar a los judíos a rechazar la autoridad de la Ley, o Torá. Otros judíos se mostraron recelosos ante las actividades de Jesús y sus seguidores porque podrían predisponer a las autoridades romanas contra una eventual restauración de la monarquía.
El historiador judío Flavio Josefo coetáneo de Jesús, apenas lo menciona, sugiriendo que en ese tiempo predicaban entre los judíos más de 2000 profetas.
A la muerte de Jesús, su hermano Santiago , queda como cabeza de su movimiento.
Primeros Cristianos:
La primitiva iglesia no rompió amarras con el judaísmo, todo lo más se consideraban renovadores de las doctrinas judaicas y su religión estaba destinada a los judíos excluyendo a todos los demás, gentiles. Sin embargo, Pablo de Tarso, un judío, aunque ciudadano romano que persiguió inicialmente a los cristianos y luego se convirtió, estuvo en desacuerdo con esos primitivos judeocristianos, y dedicándose a predicar en las principales regiones del imperio romano, tanto de oriente como de occidente, consiguió extender el cristianismo y edificar las bases de lo que luego sería la Iglesia como institución.
Otro hecho muy significativo para entender la expansión del cristianismo primitivo fue la diáspora judía. En el año 70 d.C. Jerusalén fue destruido por sublevarse contra Roma y la mayoría de los judíos fueron deportados o huyeron a trasvés de las numerosas regiones que englobaba el gran imperio romano. Un gran número de ellos fue a Egipto, a Alejandría, donde constituían un tercio de la población, mientras que otros muchos se extendieron a lo largo de la costa de lo que hoy en día es Turquía, entonces poblada por griegos. Por esta diáspora aparecen numerosas sectas cristianas a lo largo del imperio.
Dentro de las numerosas sectas, podemos decir que practicaban una especie de comunismo de la propiedad, y sobre todo tenían la seguridad de la venida inmediata del fin del mundo. Eran conocidos también como apocalípticos, por esa espera de la inmediata llegada de la Resurrección de los Muertos y el Juicio Final, así que, ante tan inminente acontecimiento, no les importaba ofrendar su vida por su dios ni aborrecer del mundo. Lo cierto es que en el siglo III eran ya tan numerosos que, viendo el emperador Constantino que podían aportar su firmeza y fuerza a un imperio en franca decadencia, decidió dar al cristianismo el amparo del estado.
Con los sucesores de Constantino, el cristianismo se impuso porque era la fuerza más organizada del imperio, aunque no la más numerosa. El caso es que nada más tener el poder, los obispos cristianos consiguieron que se prohibiera bajo pena de muerte toda otra religión, así como la destrucción de todos los templos paganos. No obstante, durante casi dos siglos la lucha surgió entonces entre diversas corrientes cristianas por la disputa en dogmas de fe y en el poder de los grupos. Los arrianos, que llegaron a tener el poder con dos emperadores, terminaron siendo perdedores y perseguidos. A partir de entonces la iglesia cristiana se afirma monolíticamente en el más absoluto fanatismo religioso y con un apego inconmensurable al poder.
CRISTIANISMO EN EUROPA
A lo largo de la Edad Media el poder de la Iglesia y los bienes que atesoraba había ido creciendo sin parar. Junto a los señores feudales recluidos en sus castillos, gobernaban a una población europea que sufría toda suerte de padecimientos: hambre, pues debía pagar gran parte de sus cosechas a la iglesia y a los nobles; esclavitud, pues los nobles eran dueños y señores de sus vidas; pestes, tan numerosas por las condiciones de higiene y sanidad en que vivían; guerras, muchas veces establecidas por los señores feudales entre sí por mera diversión o entretenimiento; saqueos y bandidaje por parte de los desesperados del mundo que, desposeídos de todo, se echaban a los caminos a robar y asesinar, matando en numerosas ocasiones a poblados enteros. La iglesia no sólo era espectadora en este duelo, sino que participaba muy principalmente en la opresión. Así que surgieron de las gentes del pueblo una serie de doctrinas que enlazaban con la primitiva doctrina de Cristo de la humildad, la pobreza y la caridad, junto a las doctrinas gnósticas tan en boga en los primeros siglos del cristianismo. Esas corrientes religiosas nacidas en el pueblo son denominadas ahora de forma genérica Cátaros (puros), pero se pueden nombrar muchas de estas sectas que pulularon por europa: Los novacianos, los paulicianos, los bogomilos, los tejedores, los milaneses, los patarines, los albiguenses etc. Desde el siglo IX hasta el siglo XII cobraron gran fuerza en Bulgaria, Albania, Eslovenia, Milán, el sur de Francia, Alemania etc.
Para evitar su empuje, la iglesia levantó órdenes de monjes que dieran ejemplo entre la población del sacrificio de la iglesia católica, además de aumentar el control en cada población. Además, al descontento generalizado ya señalado se fue añadiendo con el tiempo el problema de los segundones, caballeros sin fortuna, nobles que se veían desplazados en la herencia de los bienes por el primogénito del castillo, dedicándose a saquear con impunidad a la aterrorizada población.
De todo ello surgieron numerosas revueltas en Europa y una pérdida de fe en la iglesia. La solución que encontró el poder establecido es la de buscarse un enemigo hacia donde desviar el descontento. El enemigo encontrado fue el Islam; el pretexto, la conquista de Jerusalén. (¿os suenan las similitudes con Bush y la guerra de Iraq?); como ahora, se inventaron excusas atrayentes: que los musulmanes nadaban en oro y diamantes, que ultrajaban los lugares santos del cristianismo en Jerusalén etc. El caso es que dio resultado. Una riada de mendicantes y harapientos recorrió los caminos fustigándose y predicando la primera cruzada contra el demonio musulmán. La mayoría de ellos murieron en el camino hacia Jerusalén, decenas de miles de ellos embarcados sin armas ni alimentos fueron abandonados a su suerte por los caballeros nobles que con ricos carros y numerosos sirvientes marcharon hacia la primera cruzada. El resultado final fue la gran masacre de gentes por allá por donde estos caballeros cruzados pasaban. En Jerusalén se divertían estampando a niños, mujeres y ancianos contra las paredes, hasta que por las calles circuló un río de sangre, según describe un cronista árabe de la época.
Tras varias cruzadas, sin embargo, los cátaros siguieron ganando terreno en Europa, hasta que el Papa Inocencio III decretó una cruzada contra ellos, la cruzada albiguense, aplastando el movimiento de una forma brutal.
Los pocos que sobrevivieron hubieron de sufrir a la Santa Inquisición durante unos siglos más.
EL PROTESTANTISMO. LUTERO
El teólogo y reformador religioso alemán Martín Lutero precipitó la Reforma protestante al publicar en 1517 sus 95 tesis denunciando las indulgencias y los excesos de la Iglesia católica. Para Lutero la esencia del cristianismo no se encuentra en la organización encabezada por el papa, sino en la comunicación directa de cada persona con Dios. Su protesta provocó una cascada de desengaños en la Iglesia católica y sentó las bases de otros movimientos protestantes, como el calvinista .
Reforma, movimiento religioso surgido en el siglo XVI en el ámbito de la Iglesia cristiana, que supuso el fin de la hegemonía de la Iglesia católica y la instauración de distintas iglesias ligadas al protestantismo. La Reforma, precedida por la cultura del renacimiento y, de alguna forma, seguida por la Revolución Francesa, alteró por completo el modo de vida de Europa occidental e inició la edad moderna. Aunque se inició a principios del siglo XVI, cuando Martín Lutero desafió la autoridad papal, las circunstancias que condujeron a esa situación se remontan a fechas anteriores y conjugan complejos elementos doctrinales, políticos, económicos y culturales.
Mediante mediciones de los isótopos radiactivos en las rocas, conocemos que la Tierra tiene una antigüedad de unos 4000 millones de años.
¿Qué edad tiene la Luna? En un pasado muy lejano estuvo muy cerca de la Tierra, pero su distancia a nuestro planeta aumenta a una razón de 12 cm. cada año. El efecto gravitatorio de la Luna es el causante de las mareas y la fricción producida por éstas es la causante del alargamiento del día terrestre en una milésima de segundo por siglo.
Si dividimos la distancia actual a la Luna (365.000 Km) por la velocidad de alejamiento (12 cm por año) encontraremos que la Luna debió estar en contacto con la Tierra hace unos 4000 millones de años, es decir, su edad estimada.
Podemos saber algo de la vida del Sol mediante el siguiente método:
Es un hecho establecido que la energía generada en las estrellas es producida por la transformación gradual de su hidrógeno en helio. Cada átomo que se transforma libera 2 10-13 calorías por segundo, y como el Sol libera 1026 calorías por segundo, debe consumir por tanto 5 1038 átomos, o sea, unos 800 millones de toneladas de hidrógeno por segundo. Como sabemos que el hidrógeno constituye la mitad de la masa del Sol, esto es 2 1027 toneladas, de aquí que el tiempo para poder quemar todo su combustible sea de 5 1010 años, es decir, unos 50.000 millones de años. Por otras mediciones sabemos que su edad actual es de 5.000 millones de años, luego ha consumido el 10% de su combustible. Es por tanto una estrella joven.
Pero esto no quiere decir gran cosa, porque el brillo estelar crece proporcionalmente al cubo de la masa de la estrella. De este modo, una estrella que posea el doble de masa que nuestro Sol, consume su combustible con una velocidad 8 veces mayor, y su ciclo vital sería 1/4 del ciclo vital del Sol.
La edad de los cúmulos galácticos se puede calcular por mediciones de su mera conducta mecánica. Por mediciones realizadas hace varios siglos, podemos saber el incremento de velocidad que ha experimentado un cúmulo de galaxias desde entonces hasta la fecha. Si suponemos que las estrellas que lo forman tuvieron un origen común y que desde entonces se están separando entre sí hasta la posición que ocupan actualmente, podemos conocer la edad en que se formaron.
La edad del Universo.
Snorri Sturleson, un islandés del siglo XIII recopiló una colección de mitos escandinavos llamados Eddas. En ellos se explica el origen del universo. “En el origen no había nada en absoluto; no había Tierra no Cielo sino un gran abismo, y no había en ninguna parte hierba. Al norte y al sur de esa nada había regiones de fuego y de hielo. El calor del fuego fundió parte del hielo y de las gotas de agua surgió el gigante Ymer. Ymer bebía leche de una vaca llamada Audhumla, y esta comía sal…
Hoy en día sabemos muchas más cosas. En el principio ocurrió una gran explosión, explosionó todo el espacio. Al cabo de una centésima de segundo la temperatura era de unos cien mil millones de grados. Las únicas partículas que existían eran electrones, positrones, neutrinos y fotones.. El universo estaba lleno de luz.. Las partículas mencionadas se creaban y destruían continuamente, la densidad de la sopa cósmica era cuatro mil millones de veces mayor que la del agua. Después de una décima de segundo la temperatura disminuyó a diez mil millones de grados, y tres mil millones de grados después de 14 segundos. Al final de los tres primeros minutos la temperatura cayó a mil millones de grados y se fueron formando algunos núcleos de hidrógeno con los pocos protones y neutrones que habían nacido. Después de unos cientos de miles de años, el universo era tan grande y se había enfriado tanto que los electrones se unieron a esos núcleos de hidrógeno y formaron átomos. El gas resultante, bajo el efecto de la gravedad empezó a formar agrupamientos que darían lugar a las galaxias y estrellas del universo actual. Todo ello ocurrió hace 15.000 millones de años.
Desde entonces el espacio está expansionándose y nos llegan noticias de ello por medio de una radiación de fondo proveniente de aquellos orígenes.
El sentido de la vida, profundo pero claro y de aspecto simple, es el perdurar, el seguir ‘siendo’. No hay más. Se han llenado bibliotecas enteras con la filosofía del bla bla bla tratando de encontrar tal sentido por los cerros de Úbeda, pero el único sentido que la biología contempla es el de sobrevivir y aparearse. Dígase lo que se quiera de la mente, de la conciencia…, la biología les tiene agarrados por sus partes. ¡Quien manda manda!
Sobrevivir es nuestro Norte y a veces lo traducimos como deseo de inmortalidad. El primer registro literario de la Historia, el Poema de Gilgamesh, escrito hacia el 2.700 a.C. en la antigua Mesopotamia, ya pone su mayor énfasis en la inmortalidad. En su busca parte el héroe, Gilgamesh, rey de Ur, sin finalmente conseguirlo. ¿Sabéis que los grandes multimillonarios tecnológicos están gastando grandes fortunas en una gigantesca investigación destinada a alargar la vida o regenerarla?
Bueno, digo ya que la inmortalidad no es el tema principal que trato en este escrito, sino que lo es las soluciones ilusorias que se han ideado para mitigar la angustia de ser mortal, de tener que morir, de dejar de ser.
Son soluciones religiosas. No hay religión que no haya pintado un Más Alla gozoso tras la muerte del cuerpo (si has cumplido con los preceptos necesarios). Tales soluciones tratan de negar la muerte total, tratan de luchar contra la angustia de tener que morir, de endulzarla, de oponerse ilusoriamente a un ineludible destino. Las soluciones ofrecidas son muy variadas y numerosas: el Cielo cristiano, el paraíso islámico, el Jardín del Edén judío, los Campos Elíseos habitados por los héroes griegos, el Hamistakan de los persas según Zaratustra o el Campo de Juncos de los egipcios. En todos los casos nombrados el Más Alla es un lugar ideal y utópico en donde reinan la paz, la armonía, el disfrute y la muerte y la enfermedad están ausentes.
Pero en otras soluciones el Más Alla se encuentra en este mundo nuestro, aunque de forma fantasmagórica. Es sabido que no existe una tribu primitiva en que sus miembros que no crean estar protegidos o amenazados por los espíritus de los muertos. En China y Japón son muy venerados los espíritus de los ancestros, a quienes se les pone en un lugar preferente del hogar de cada familia.
Ahora fijémonos en que en todos los casos expuestos hay una suposición latente: que existe una entidad incorpórea que se separa del cuerpo con la muerte de éste. Llámese alma o envoltorio del alma o parte del ‘alma’ universal o espíritu, es esta entidad la que accede a los lugares de bienaventuranza o la que ronda los campamentos tribales o la que reside en los lares familiares. Sin embargo, en otras culturas y religiones tales entidades, tales almas (démosle este nombre para compendiarlas) tienen otro destino, diferente a los nombrados en el Más Alla de la muerte.
Los celtas y los tracios creían en la metempsicosis, esto es, una transmigración de las almas desde los cuerpos que mueren hacia otros cuerpos que nacen. Pitágoras, Platón y los practicantes de la Cábala judía sostenían una creencia semejante. Ahora bien, con no muchas diferencias (las que existen —hilando fino— entre la transmigración, la reencarnación y la metempsicosis), las religiones con origen en el hinduismo creen en la reencarnación del alma en un nuevo cuerpo, según un ciclo —rueda del Karma— que solo se detiene si uno logra la ‘liberación’, lo que los budistas denominan el Nirvana. Según la doctrina de que se trate, el nuevo cuerpo al que el alma accede puede pertenecer a una categoría inferior como un insecto o un árbol o a una superior. Dependerá de los méritos acumulados durante las sucesivas vidas por las que haya transitado. En el jainismo, por ejemplo, el alma puede llegar a alentar a un ser semidivino, y en el budismo es posible lograr el cese de la reencarnación.
No podemos ser exhaustivos, pero el abanico de religiones y de soluciones al Más Alla no se acaba ahí. Más cercanos a nuestra cultura tenemos a los cátaros, una heterodoxia cristiana que se extendió hasta el siglo XIII por amplias zonas de Europa. Creían en la reencarnación, que cesaba una vez el adepto era capaz de conocer la divinidad. Y, ¿acaso no tenemos popularizado en nuestra cultura un renacimiento de los muertos? Todos hemos oído hablar de la Segunda venida de Jesucristo y de la consiguiente Resurrección de los muertos para ser juzgados en el Juicio Final.
En fin, mejor sigamos viviendo en nuestro cuerpo tanto como éste nos permita. Seguir siendo. Tal es el único sentido de la vida.
¿Por qué llegan tantos inmigrantes a Europa? ¿Por qué se quiere imponer a la sociedad de Occidente una denominada Agenda 2030 a espaldas de la gente y de la democracia?¿Cuál es la razón de que se estén destruyendo paulatinamente los valores que regían en nuestras sociedades? ¿Por qué se implementan políticas sociales que parecen esbozadas por dementes? Miremos, desde sus orígenes, cómo se ha ido gestando todo este cambio.
El enorme flujo migratorio hacia Europa, singularmente hacia España, solo limitado por el temor de los gobernantes a que la población autóctona reaccione en su contra sin estar del todo maniatada, no tiene como principal objetivo el disponer de una mano de obra barata. Tampoco se debe a una supuesta mentalidad compasiva de las gentes hacia quienes, debido a sus míseras condiciones de vida, aparecen en nuestras fronteras en busca de mejores condiciones de vida. Tal compasión —tal clamor de la conciencia occidental, cual gimoteo que pretende justificar, sin visión de futuro alguna, el acoger a todo necesitado que llegue a nuestras puertas—ha sido grabada a fuego en la conciencia de las gentes mediante un despliegue de propaganda infinito. Pero no es la compasión quien trae la inmigración, sino que es tan solo un medio de ayuda para otro fin. Y tal fin se empezó a diseñar hace ya casi cien años.
En las últimas páginas de uno de sus libros más célebres, Marcuse señala quiénes serán las nuevas vanguardias revolucionarias: “Los proscritos y los extraños, los explotados y los perseguidos de otras razas y otros colores, los parados y los que no pueden ser empleados”. Estos nuevos ‘Bienaventurados’ nombrados en el Sermón de la Montaña, son para Marcuse y serán para el Socialismo del siglo XXI los nuevos proletarios a rescatar de las garras de la bestia del Capitalismo.
Pero, bien, antes de seguir por esta vereda, echaremos un vistazo a lo voluble, volátil e insustancial que son muchas de las ideas que han triunfado a lo largo de la historia y que adquirieron enorme potencia en los corazones de las gentes.
Bien es cierto que las ideas acerca de la relación social ni son buenas ni son malas per se, sino por el efecto social que producen. La mayoría de las que adquirieron un gran relieve social y las que con mayor pasión arrastraron a las masas, concluyeron en desastres inmensos. Basta con nombrar al Comunismo y al Fascismo para percatarse de lo que digo. La historia nos muestra que algunos hombres de talento se amarraron a una idea como se amarra el náufrago a una tabla de salvación en su afán por sobrevivir, sin que les importe el material o las características de la tabla (siempre que una idea o creencia echa raíces profundas en la conciencia, pasa a dominar ésta).
Dos personas del talento de Karl Marx y de Herbert Marcuse se agarraron a la tabla de salvación del socialismo. Su ‘supervivencia’, el deseo de ser conductor de masas, de pregonar su visión redentora, de ser el mesías del pueblo elegido y de ser venerado, se cifraba en ello, en la idea del socialismo, sentida como una revelación (el linaje de ambos es judío, y todas sus ideas están imbuidas de judaísmo religioso). Poco importaba el material de construcción de la tabla, poco importaba a quién liberaría el socialismo, poco importaba el Pueblo Elegido. Para Marx, el proletariado, para Marcuse, los proscritos, los sin patria…Lo importante era la idea del socialismo, esa idea que les engrandecería a ellos, que les colocaría en un altar. Tampoco les importó mucho la falta de concordancia entre su prédica redentora y sus hechos, ni tampoco la falta de claridad y coherencia que se desprende de sus escritos. Marx dilapidó la fortuna de su mujer, exprimió la cartera de Engels, tres de sus hijas murieron de miseria y…siempre se negó a tener un trabajo remunerado para mantener a su familia (de haberlo hecho, hubiera experimentado ese cacofónico canto de cisne llamado alienación que, como goma de mascar sin sabor alguno, estirándolo convenientemente, se ha tratado de explicar el sufrimiento del pueblo sometido). Marcuse predicaba el socialismo, pero vivía a cuerpo de rey en la soleada California, adorado por la juventud estudiantil, al tiempo que no paraba de lanzar diatribas contra el capitalismo.
La tabla de salvación socialista ha sido también el vehículo que han tomado innumerables intelectuales deshonestos. Su falta de razones y de argumentos hace pensar que hubiesen defendido una idea antagónica con el mismo descaro con que defendieron ésta. Bueno, en fin, para no alargarme, el caso es que arrastraron hacia esas ideas a otros aprendices de mesías hasta lograr que, cuando el comunismo era dado por muerto, fuese resucitado por los nuevos aspirantes mesiánicos. Solo hubo que cambiar las tribus a redimir de este valle de lágrimas, cambiar el material de las tablas de salvación, cambiar de Pueblo Elegido. Cambiar el Proletariado por ecologistas, feministas, animalistas, proscritos, emigrantes…
Cierto es que el futuro de ese nuevo socialismo no parecía muy halagüeño. Cuba, Venezuela, Corea del Norte, no parecían buenos ejemplos a seguir. Sin embargo, a principios del siglo XXI surgieron nuevas élites y nuevas alianzas se constituyeron. Por un lado, las grandes fortunas globalistas y las nuevas fortunas tecnológicas nacidas con las empresas Google, Apple, Microsoft, Amazon, Pay Pal, Facebook… pactaron entre ellos y pactaron con el ecologismo, el feminismo, el nuevo socialismo…¿Para qué enfrentarnos contra otros? Resulta más ventajoso repartir el pastel del dinero y del poder sobre las masas. Los mesías rojos mantendrían los rebaños callados y sumisos, y, a cambio de concesiones, tendrían a las huestes del ultra feminismo y del ultra ecologismo como sans-culottes a su servicio. Tales concesiones consistieron en cientos de miles de cargos bien remunerados, sin apenas otra función o responsabilidad que acogotar a la población con prohibiciones de todo tipo, así como y linchar socialmente al discrepante.
De todo ello se desprende que, junto a estos nuevos socios, el inmigrante sea la gran arma —de las élites y del socialismo del siglo XXI— para destruir las democracias y el capitalismo tal como lo conocemos. Una gran obra de ingeniería social. Ahora se explica uno porque a los inmigrantes, sobre todo los musulmanes, se les dicta “crecer y multiplicaros”, con subvenciones especiales para ellos, mientras que a los de origen europeo se les conmina a no tener hijos. Se trata de aportar una población pobre y poco amante de la democracia, a la par que más manejable. No en vano se nos promete que “no tendremos nada y seremos felices”, es decir, seremos pobres y esclavos de unos poderes que prescinden de la representatividad democrática.
Pero para que la alianza señalada pueda crear instituciones que acaben con las libertades y derechos, resulta del todo necesario transformar de arriba abajo los fundamentos sociales: hacer desaparecer la moral establecida, aniquilar los héroes del pasado, cambiar los valores, establecer socialmente lo que es verdad y lo que es mentira, destruir la familia, el matrimonio…Y para ello se implementa la Agenda 2030 y se prepara la 2030-2050. Así se logrará la transformación dicha. Por ejemplo, en España, PSOE y PP pasan a ser lo mismo, dos bandas cuyos dirigentes buscan su trozo de pastel a toda prisa.
¿Qué tendremos en el 2030? Los tecnócratas manejarán todos los asuntos de Occidente bajo la supervisión de las élites. A semejanza de la Edad Media, un nuevo feudalismo tendrá lugar en todos los ámbitos de la sociedad. En palabras de Varoufakis, el antiguo ministro de economía griego, se produce ya un tecnofeudalismo: los grandes fondos tecnológicos se han convertido en rentistas; reciben un porcentaje de las ganancias de las empresas que hacen de desarrolladoras externas de Apple, Google etc. Pero tal feudalismo tendrá muchas más semejanzas con el de la Edad Media europea. La nueva nobleza está formada por las élites de poder; su alto clero son los nuevos mesías rojos; el bajo clero se forma con los propagandistas de los medios y demás cortesanos; aparece un nuevo dios, el Planeta; y, como en aquella época los heterodoxos son quemados en la hoguera del ostracismo y de la cancelación; una nueva Apocalipsis, la climática; y una censura total a toda blasfemia contra la nueva religión.