PENSAMIENTOS Y NIEBLAS

Conocemos a través de espejos. Nuestras ideas son meros espejismos de la realidad

El tiempo esculpe vivencias que transfiguran nuestro espíritu

Sin cooperación, la vida es un calvario de soledades; sin competición, es una estéril y pedregosa planicie.

La realidad nos resulta hostil e ingrata, por esa razón huimos hacia la ilusión.

Todas las ideologías exigen vasallaje.

Los metafísicos gozan pintando fantasmas en la niebla

Los noticiarios televisivos practican la lobotomía cultural

La misión de la filosofía es desvelar el mundo, esto es, encontrar la verdad,  hacer inteligible la realidad, aclarar. Sin embargo, una filosofía muy al uso se esmera en enturbiar. Ante la impotencia para aclarar, se decanta por enturbiar; así la pesca de merluzos resulta más cuantiosa. Esa filosofía no busca desvelar la verdad, sino encontrar feligreses.

Los sueños son mensajes cifrados que nos lanza el subconsciente acerca de lo que nos preocupa.

Quien descubre la entraña humana se aparta del mundo

La voluntad es el anclaje a una voz interior que impele a una misión, resistiendo vientos, mareas y cantos de sirena que intentan desviarte del camino.

La envidia, la bestia rojiza que te susurra al oído maldades contra aquel con quien te comparas y te sientes rebajado.

Internet ha recubierto el mundo de un extraño pavimento de ojos furtivos que nos vigilan a cada paso

Por mucho que ensalcemos la razón, nuestro sistema de creencias se sitúa siempre en el bando del pensamiento mágico

Notas de El arte de vivir. Arthur Schopenhauer

231      ¡Qué bisoño es quien imagina que mostrar espíritu e inteligencia es un medio para ganarse el aprecio en sociedad!

232      Entre hombres, como amigos, son los más tontos e ignorantes los más apreciados y buscados, y entre las mujeres, las más feas. … Cualquier tipo de superioridad espiritual tiene la propiedad de aislar.

234      Saber unir la cortesía con el orgullo es una obra de arte.  … Después de una meditación seria y de mucho reflexionar, cada cual tiene que obrar lo más conforme posible con su propio carácter.

236      Quien quiera que su juicio merezca crédito, tiene que expresarlo con frialdad y sin pasión.  … No debemos caer en la tentación de alabarnos a nosotros mismos.

237      tenemos que considerar secretos todos nuestros asuntos personales.  … Es más aconsejable mostrar cordura por lo que se calla que por lo que se dice. Lo primero es cosa de prudencia; lo segundo, de la vanidad.

238      La prudencia recomienda que entre nuestro pensamiento y nuestra palabra se abra siempre una sima suficientemente ancha.

239      La gente suele ser bastante indiferente con respecto a las verdades generales, pero no en lo que respecta a las individuales. … Algunos refranes árabes:

«Lo que no quieras que sepa tu enemigo no se lo digas a tu amigo»; Si callo mi secreto, él es mi prisionero; si lo revelo me convierto yo en el suyo»; «La tranquilidad es el fruto que pende del árbol del silencio».

240      Dejar entrever cólera u odio en gestos o palabras es inútil, es peligroso, es necio, es ridículo, es vulgar.  … Sólo los animales de sangre fría son venenosos.

241      Tres grandes poderes existen en el mundo: prudencia, fuerza y azar.

243      El destino baraja las cartas y nosotros jugamos.

EL ANTISEMITISMO DE AYER Y DE HOY

Se ha vuelto a poner de moda ser antisemita, sobre todo en la izquierda, que se afana en que se rompan todo tipo de contactos con Israel, su comercio y sus universidades, así que he echado un vistazo a la historia del antisemitismo en busca de encontrar razones de su prolongada permanencia en el tiempo.

El periodista alemán Wilhelm Marr acuña en 1873 el término antisemitismo a fin de poner nombre a la hostilidad que él mismo y una parte de la población alemana sentían hacia el pueblo judío. La palabra ‘antisemita’ lleva a engaño porque su etimología no se corresponde con la intención con que se usa. ‘Semita’ proviene de Sem, uno de los hijos de Noé, del que se supone provienen los pueblos semitas, entre los cuales figuran los árabes y los judíos; sin embargo, el término es usado exclusivamente contra los judíos.

Razones y singularidades

En fin, las razones de tal ‘antisemitismo’ hay que buscarlas en las singulares y sorprendentes características del pueblo judío, así como por el hecho de haber sido la mayor parte de su historia un pueblo migratorio.

La más radical característica del pueblo judío es la de poseer en exclusividad un dios que vela por su linaje, esto es, un Dios (que originalmente se le contempla situado por encima de todos los dioses y posteriormente se le considera único) que les conduce, que les beneficia o perjudica según cumplan o no con sus encomiendas. Al amparo de ese mismo Dios surgen con el tiempo el cristianismo y el islamismo, religiones a las que pertenecen la mayoría de los creyentes religiosos del mundo.

Como digo, ha sido un pueblo migratorio. Ya en el siglo II a.C. había casi un millón de judíos repartidos entre Alejandría, Babilonia y Antioquía. No obstante su dispersión, el poseer a Dios de manera exclusiva fue siempre el gran lazo que les mantuvo unidos como pueblo (‘Pueblo Escogido’), obligándoles a lazos de sangre, es decir, a no mezclar su linaje con el de los ‘gentiles’. Tales particularidades están en el origen de que fuesen diezmados pero que sobrevivieran como ‘pueblo’. Desde los tiempos del Imperio Romano hasta ahora mismo, han sido el chivo expiatorio en todos los territorios europeos. (véase https://moralydeseo.com/2022/05/09/el-chivo-expiatorio/  ).

Otra característica destacada de ellos es su desproporcionada contribución al Conocimiento. El Arte, la Cultura, la Ciencia, sobremanera durante todo el siglo XX, han sido en gran medida obra del linaje judío. Pensemos en las grandes mentes: Einstein, Freud, Marx, Oppenheimer, Von Newman, Richard Feynman, Niels Bohr, Philip Roth, Paul Auster, Boby Fisher, Georg Cantor… han pertenecido a la estirpe judía(Véase, https://moralydeseo.com/2018/10/15/judios-en-el-siglo-xx/ ). Constituyendo apenas el 0,2 % de la población mundial, durante el siglo XX, el 27% de los que han recibido el premio Noble de Física han sido judíos, un 29% de los de Medicina, un 38% de los de Economía, y un 50% de los ganadores del Premio Leroy Steel de Matemáticas han sido judíos. ¡Gigantesca desproporción!

Entonces, vayamos al hecho de esa condición de Chivo Expiatorio que a lo largo de su historia ha tenido el pueblo judío.  Hemos de considerar que el pueblo gitano también ha sido un pueblo migratorio (al menos desde el siglo XV), que también ha sufrido persecuciones de todo tipo y que formaron comunidades asiladas de los que unos y otros denominaban ‘gentiles’ y ‘payos’ (en España así denominan los gitanos a los que no son de su etnia). Sin embargo, unos y otros presentan algunas características que les diferencian. Es cierto que ambos pueblos olvidaron con el tiempo su lengua, aunque mantuvieron en gran medida su cultura de origen, pero mientras que los lazos del pueblo gitano se fundamente en sus rasgos culturales y étnicos, los lazos del pueblo judío tienen una componente religiosa que no posee el pueblo gitano y que constituye la base de su identidad. Otra gran diferencia entre los dos pueblos es el valor que otorgan uno y otro a la Escritura, a la Ciencia, al esfuerzo en el trabajo. Todas esas diferencias han causado que las persecuciones contra los judíos hayan sido más sistemáticas y más enconadas.

Tengamos en cuenta que las ideologías –sean religiosas, nacionalistas o igualitaristas– son totalitarias:  pretenden ejercer un poder total, así que ven en cualquier rival un enemigo al que callar, expulsar o aniquilar. San Pablo condenó a los judíos (él era judío) con estas palabras: ‘Los judíos son enemigos de la Humanidad’; San Agustín añadió más cizaña, recomendando que no se les matase pero que se les despreciara. Tales recomendaciones de estos dos Padres de la Iglesia, sirvieron de argumento al Cristianismo para atacar al pueblo judío hasta hace apenas unos años. Tal es la inercia que toman algunas palabras en el aconciencia de las gentes.

Hemos de significar, también, que la laboriosidad y el saber hacer de muchos judíos les sirvió para encumbrarse a altas posiciones sociales, destacando como banqueros, prestamistas y cuidadores de las finanzas de reyes y nobles duarante muchos siglos. Tal elevación de algunos de ellos no podía ser sino la espoleta para hacer estallar el resentimiento en las masas, ya predispuestas a la animadversión por los ataques y la propaganda clerical contra ellos. El judío fue considerado enemigo que pactaba con el diablo, un avaro que solo miraba por su enriquecimiento, un sacrificador de niños y un pueblo que asesinó a ‘Nuestro Señor Jesucristo’.

Así que, allí donde una ideología necesitaba consolidarsese, el judío pasaba a ser el enemigo responsable de todos los males, aquel sobre el que verter el odio de la población. De esa misma manera, tras la descolonización del mundo árabe y la llegada de Nasser al poder en Egipto, comienza una etapa de panarabismo, de fortalecer la idea de identidad árabe y musulmana, y, automáticamente, el pueblo judío se convierte en el enemigo a liquidar. Su proclama fue ‘echar a los judíos al mar’.  Las mismas razones sirvieron para que Hitler estableciera la ‘solución final’ para el pueblo judío: su exterminación. Y las mismas razones le sirvieron a Stalin para perseguirlos en la URSS cuando percibe que los judíos rusos muestran gran entusiasmo hacia el Estado de Israel. Si hasta los años 40 del siglo pasado los antisemitas habían sido el Cristianismo y los nacionalismos europeos, a partir de esas fechas se les agregan los nacionalistas árabes y el comunismo.

Antisemitismo en Occidente en el siglo XX

En Occidente, horrorizados aún por el Holocausto, en plena guerra fría, y siendo defensores del modelo democrático, nos mostramos favorables a que el pueblos judío tuviese una patria, Israel, y a que se defendiese de las intenciones malsanas que tenía para ellos el mundo árabe. ¡Hasta que se fraguó el gran pacto entre la izquierda y los musulmanes!Cosa que parece increíble, ¿verdad?, aquella izquierda que surgió de la Ilustración hubiera considerado tal pacto un crimen. Pero no se debe olvidar que Stalin había sentado las bases del antisemitismo en la izquierda, y la inercia que toman las palabras de un líder en la conciencia de las masas hace que se mantengan indefinidamente. Además, tal pacto fue subscrito por otros muchos líderes de izquierdas.

Seguimos. En la segunda mitad del siglo XX surgió un movimiento cultural que se agrupó con el nombre de Posmodernismo. Nos interesa su vertiente fiosófica y su lugar de procedencia, Francia. Hago notar que sus integrantes pertenecían a la extrema inquierda y que casi todos tuvieron una estrecha relación con el mundo árabe. Aplaudieron la descolonización de Argelia, nada dijeron contra el entrenamiento de terroristas en la Libia del coronel Gadafi, y, en el caso de Foucault, se mostró entusiasmado con el régimen teocrático impuesto en Irán por el Ayatolá Jomeini, además de –¡búsquese la lógica por alguna parte!–ser uno de los principales promotores del radicalismo feminista y de los primeros esbozos de la Teoría de Género. Así que los movimientos de izquierda de finales del siglo XX, tal como un rebaño siguiendo los silbos de sus pastores, plantaron en su conciencia un novedoso e increíble pacto entre socialismo, feminismo islamismo y ecologismo. Pacto que, por lo dicho, definía un nuevo enemigo, el pueblo judío. La irracionalidad y la incoherencia del pacto no presenta para ellos ninguna relevancia, lo que importa es acabar con el Capitalismo. De esa forma, el cartel de antisemitas se amplía con la entrada en él de la izquierda y sus aliados de nuevo cuño. Resulta abismal la diferencia entre esta nueva izquiera (el socialismo del siglo XXI) y la izquierda que surgió de la Ilustración, pero ¡importa lo que importa!

Esa nueva izquierda es la que levanta a las universidades de EEUU contra Israel y los judíos, y que se manifiesta en ese sentido en las pricipales ciudades de Europa. Claro es que los países árabes han pasado a financiar a las grandes universidades norteamericanas, como Harvard, y que, por ejemplo, Irán subvenciona generosamente a la extrema izquierda española. Descendientes ideológicos de comunistas y nazis, esa izquierda de la corrección política basada en la identidad tribal, rechazan los logros de la democracia, las libertades  y los derechos individuales. Se manifiestan contra Israel porque –dicen–está cometiendo un genocidio contra el pueblo palestino. Veamos su antisemitismo

El supuesto genocidio como excusa

Para percibir el sinsentido de estos que dicen luchar contra el genocidio, expongo unos cuantos sucesos que están ocurriendo en el mundo, sobre lo cuales nada dicen. Nagorno Karabaj era un enclave armenio rodeado por territorio de Azerbaiyán. El uno de enero de 2014, después de una guerra de extrema brutalidad y decenas de miles de muertos por parte armenia, una limpieza étnica obligó a cien mil armenios a abandonar dicho enclave. Turquía apoyó con armas y ayuda militar a Azerbaiyán. Recordemos que Azerbaiyán es un Estado musulmán y la población armenia es cristiana.

En Egipto la Iglesia cristiana copta, cuyos fieles representan un 10% de la población del país, es perseguida por los Hermanos musulmanes con cientos de asesinatos y un ingente número de iglesias quemadas.

En el Estado de Benue, en Nigeria, hay un campamento de refugiados con más de un millón de cristianos desplazados por el genocidio que llevan a cabo algunos grupos islámicos en otras zonas del país.

En Sudán del Sur existe un campamento con dos millones de cristianos refugiados ante las matanzas que se producen contra ellos en Sudán del Norte —de religión musulmana.

En Burkina Faso, solo en 2022 se produjeron 3.600 asesinatos de cristianos y más del 40% del territorio está en manos de yihadistas.

En fin, además de los países africanos nombrados, en la persecución y matanzas de cristianos los acompañan Mozambique, República Democrática del Congo, Somalia, Eritrea, Camerún, Mali, Níger, Chad y Libia.

Cientos de miles de muertos durante los últimos años. Millones de refugiados. ¿Qué tienen en común todos casos nombrados?: Los genocidas son todos musulmanes; las víctimas son todas ellas cristianas. ¿Han informado las televisiones acerca de estas masacres?, ¿Se han manifestado los universitarios de EEUU o de Europa contra los asesinatos masivos que se llevan a cabo contra cristianos?, ¿se ha pronunciado alguien del gobierno español o de cualquier gobierno europeo contra tales masacres?, ha dicho una sola palabra sobre esas persecuciones y genocidios la izquierda europea o norteamericana?, ¿se ha manifestado el feminismo de Occidente contra los millones de mujeres cristianas violadas sistemáticamente o asesinadas en África por la población musulmana? NO, ¿verdad? «Algo huele a podrido en Dinamarca»

Tampoco pusieron el grito en el cielo la izquierda y el feminismo de Occidente cuando, tras lanzar Hamas miles de cohetes explosivos contra Israel, degollaron a más de 1500 personas en una escenificación de la barbarie que no tienen parangón ni en las cámaras de gas que emplearon los nazis. Ni tampoco consta una sola condena contra Hamas por parte de esos progres occidentales o por parte de esos estudiantes tan indignados contra Israel, por el hecho de colocar sus armas ofensivas en hospitales o por impedir salir a la población palestina de Gaza cuando los israelíes anuncian un bombardeo a un refugio de soldados de Hamas, es decir, por utilizar a su población como carne de cañón para concitar odio contra Israel en el mundo musulmán.

Desde luego, ninguna televisión de Occidente nos informa de la intención de todo el mundo musulmán —tantas veces declarada—de ‘echar a los israelíes al mar’, esto es, de provocar un genocidio total de los judíos de Israel; de que la defensa de Israel es un ineludible ejercicio de supervivencia. Ni se dice que quienes contean el número de muertos son los mismos palestinos y que la ONU da ese conteo por bueno. Ni se dice, claro está, que hay 400 mezquitas en Israel y ninguna sinagoga en Gaza y otras zonas palestinas; ni de que viven 2,2 millones de árabes de Israel o que 130.000 palestinos trabajan en Israel; o que al entregar Israel la Franja de Gaza a los palestinos, los israelíes habían convertido el desierto en un vergel y en cientos de edificios, que los palestinos se encargaron de destruir hasta los cimientos y de convertir todo de nuevo en desierto en cuanto tomaron posesión de la Franja.

Ahora bien, eso sí, ¡todo el odio del feminismo y del progresismo de izquierdas contra Israel!. ¡Lo demás no importa!¡Siempre a favor de las dictaduras, sobre todo si son teocráticas!

ESPEJOS DE LA REALIDAD

Victimismo

Se han desatado los reprimidos instintos: negros contra blancos, musulmanes contra cristianos, pobres contra ricos, mujeres contra hombres, veganos contra carnívoros…el lucrativo negocio de hacerse la víctima

Filosofía

 La misión y finalidad de la filosofía se ha considerado siempre la de desvelar el mundo, esto es, la de encontrar la verdad, la de hacer inteligible la realidad, la de aclarar. Sin embargo, la filosofía más al uso se esmera en enturbiar. Ante la impotencia para aclarar, se decanta por enturbiar; así la pesca de merluzos resulta más cuantiosa. Si lo que pretendía la filosofía era aclarar las aguas del río de la realidad para ver su fondo, ahora no pretende otra cosa que enturbiar para que solo se puedan ver los reflejos del sol en su superficie. Esa filosofía no busca desvelar la verdad, sino encontrar feligreses.

¿Fraude?

¿Qué parte de fraude, qué parte de sugestión, de intereses foráneos al valor artístico, de engaño, de genio, de innovación, de moda… confluyen para que una obra o un autor sean considerados de gran valor?

SENTENCIAS

1.-Los sueños son correos cifrados que nos el subconsciente

2.-Quien descubre la entraña humana es apartado del mundo

3.-Para que una idea —¡o una ideología! — triunfe, necesita una guardia pretoriana y un regimiento de sans-culottes

4.-La voluntad es el anclaje de una voz interior que impele a una misión, resistiendo vientos, mareas y cantos de sirena que intentan desviarte del camino.

5.-La envidia, la bestia rojiza que te susurra al oído maldades contra aquel con quien te comparas y te sientes rebajado.

6.-Internet ha recubierto el mundo de un extraño pavimento de ojos furtivos que nos vigilan a cada paso

7.-Por mucho que ensalcemos la razón, nuestro sistema de creencias se sitúa siempre en el bando del pensamiento mágico

8.-Conocemos a través de espejos. Nuestras ideas son meros espejismos de la realidad

9.- El tiempo esculpe vivencias que transfiguran nuestro espíritu

10.-Sin cooperación, la vida es un calvario de soledades; sin competición, es una estéril y pedregosa planicie.

11.-La realidad es ingrata, por esa razón huimos hacia la ilusión.

12.-Todas las ideologías exigen vasallaje.

13.-El temor a la reciprocidad de situaciones goza de una potencia tal que nos hace compasivos, místicos, animalistas, jainistas…

14.-Los metafísicos gozan pintando fantasmas en la niebla

La cultura

La cultura fue siempre una manifestación de las élites para las élites. Tenía la virtud de que enganchaba a ella el interés de la población por el conocimiento y por participar del aprecio cultural. Había hambre de conocimiento y hambre de saber identificar el arte y gozar de él. Así que la cultura se hizo objeto de veneración.

Sin embargo, durante el último tercio del siglo pasado, las doctrinas igualitarias lanzaron desde el arte y la filosofía un feroz rechazo contra el elitismo en la cultura. Se dejó de requerir que las obras culturales gozasen de excelsitud. A las nuevas obras no se les exigía poseer mucha calidad artística para ingresar con todos los honores en el panteón cultural. Así que, la cultura, que anteriormente iba dirigida a las dichas élites para consumo propio y admiración ajena, fue dirigida ahora a las clases medias. Pero en el siglo XXI la desvalorización cultural ha ido en aumento y agradar la chabacanería de las masas se ha convertido en requisito indispensable para que una manifestación pueda ser tildada de cultural. Cualquier locura, cualquier absurdo, cualquier extravío se pone hoy de moda y se eleva a altar del arte o la cultura. El mundo juvenil se ha liberado de los corsés de la belleza, del buen gusto, de la inteligencia, del sentido común. Para darse cuenta de ello solo hay que echar un vistazo al festival de Eurovisión.

Ahora se llama teatro a cuatro payasadas sin tino sobre un escenario; se llama danza a cuatro jóvenes en bragas contorneándose ante un público erotizado. De modo parecido, el pensamiento ha sufrido también su devaluación. Hoy las simplezas y las estupideces que salen de la boca de ‘los apóstoles ideológicos’ se consideran mensajes profundos.

Todo el carrusel de lo que se determina hoy en día como cultural, se lanza hacia las masas hambrientas de morbo. Así que esas masas elevan cualquier memez — sobre todo si viene arropado por una ideología— a la categoría de arte. De modo semejante, se rechaza la evidencia y la necesidad de prueba para establecer una verdad. Solo el ‘sí ideológico’ la determina. Hoy en día solo se acepta como verdad lo que ha sido proclamado dogma ideológico.  La mansa demanda y la ideología la contenta.

Con tales devaluaciones —como cuando Prometeo entregó el fuego a los hombres o cuando Pandora abrió la caja de las desgracias que desde entonces asolan el mundo—, la locura ha hecho presa de las masas: cientos de supuestos idiomas ‘reviven’ de su prematura muerte o, incluso, de su inexistencia; se desata la locura climática, una nueva Inquisición pugna por linchar a todo discrepante o heterodoxo… y, en resumen, lo burdo y lo simple se tachan de excelso y el dogma de ‘verdad’.

Sumergirse en el gentío

Si te abruma el gentío, si rechazas la multitud porque en ella te sientes parte de un enjambre, sin alma propia (a menos que la muchedumbre se haya reunido para adorarte); si ves reflejado en la sonrisa comunal el ridículo, si sientes la muchedumbre como una amenaza, si te ves intimidado por ella, zarandeado anímicamente por su presencia, es mejor que te rebajes al colectivo, que te conviertas en su igual, que seas masa y te reconozcas en ella como parte de un solo cuerpo. Es mejor que participes de su ánimo y de su emoción comunal, es mejor que, por ósmosis anímica, asciendas por las venas de la muchedumbre y pases a ser sangre de su sangre.

EL DIABLO SE ESCONDE EN LOS DETALLES

1.-LAS DOS CLASES

Marx estableció entre los suyos que la historia del mundo era la historia de la lucha de clases. ¿Qué clases son éstas? Solo habla de dos, la de los burgueses y la de los proletarios, o, atendiendo a las relaciones de dominio, la de los dominantes y la de los dominados. Ahora bien, en ningún lugar ofrece una definición clara del término ‘clase’. Considerando que en las dos sociedades más industrializadas por aquel entonces, Inglaterra y Alemania, el número de agricultores propietarios tenía una magnitud similar a de empleados en las fábricas industrial, ¿en qué clase deberíamos incrustar a aquellos labriegos?, ¿y a los tenderos propietarios?, ¿y a los médicos?, ¿y a los funcionarios?… Y ya puestos a considerar, consideremos cualquier sociedad histórica previa o posterior a aquella en que vivió Marx, con jerarquías de dominio escalonadas en la que la mayoría de la población se encuentra en estadios intermedios. Sobre cualquiera que se encuentre en alguna de esas parcelas intermedias, ejercen sobre él dominio los situados ‘más arriba’ pero él ejerce dominio sobre los situados ‘más abajo’, ¿en cuál de las dos clases le incluimos?

Solo al final del tercer tomo de El Capital, Marx parece reconocer —y solventa ese reconocimiento en página y media— que le resulta complicado dilucidar a qué clase pertenecen algunos ciudadanos que ejercen una profesión liberal  o que regentan su propio y pequeño negocio. Todo parece indicar que Marx percibió que a lo largo de la historia siempre existió un conflicto de unos contra otros por el dominio, así que, para abreviar la cuestión y poder manejar el conflicto mediante las artimañas de la dialéctica hegeliana, embutió a todos en dos únicas clases, dos clases que, según él, surgen de las relaciones económicas sociales. Pero, con tan solo examinar ligeramente el asunto, en el conflicto de dominio intervienen la envidia, la impotencia, el resentimiento, el deseo de sobresalir sobre los demás…, algo que Marx ignoró o no tomó en cuenta o simplemente desconocía la naturaleza humana.

2.- DEL PSICOANÁLISIS

El psicoanálisis justifica al psicoanálisis, sin refutación posible. Por tales y otras razones carece de cualquier validez científica.

La eficacia del psicólogo ante su paciente radica en que éste pierde su pudor, se desnuda ante el profesional y le muestra sus llagas superficiales. Pero suele suceder que el psicólogo es corto de vista o carece de las gafas adecuadas para escrutar el interior de las heridas.

3.-LA NATURALEZA CUÁNTICA EN EL EXPERIMENTO DE LA DOBLE RENDIJA

El experimento de la doble rendija es un clásico de la física. Fue ideado por Thomas Young a principios del siglo XIX para dilucidar si la luz es de naturaleza corpuscular u ondulatoria. Al hacer pasar la luz por las rendijas de la figura se produce en la pantalla posterior, donde incide la luz tras atravesar las rendijas, figuras de interferencia ondulatoria, demostrando, así, que la luz se comporta como si fuera una onda que se propaga en el espacio. Lo curioso vino cuando el experimento se reformuló bajo la óptica de la mecánica cuántica; y no solo se ha realizado el ensayo con luz, sino también con electrones, neutrones y moléculas mayores. En todos estos casos, con el esquema del dibujo, se produce interferencia ondulatoria. Esto es, las partículas se comportan como ondas además de comportarse como corpúsculos.

Ahora viene lo curioso. Si colocamos un contador de partículas delante de las rendijas para comprobar por cuál de las dos rendijas pasan las partículas (sean éstas fotones de luz, electrones, neutrones u otras partículas con mayor masa), la interferencia se destruye, es decir, desaparece el carácter ondulatorio. Tal ocurre, aunque las partículas se envíen una a una por las rendijas.

Como afirmó Richard Feynman, es un fenómeno que encierra el corazón de la mecánica cuántica.

Resumiendo: sin contadores (esto es, sin un observador que pueda distinguir los caminos por los que transcurren las partículas) las partículas se comportan como ondas; con el contador, se comportan como corpúsculos. Así que el observador interviene en el fenómeno. De donde se deriva que el mundo ahí fuera no es independiente de nosotros. Ahora bien, este asunción de la mecánica cuántico es distinta a la premisa del idealismo: suponer que la realidad es un constructo de nuestra mente. ¡Que nadie se lleve a engaño!

LA FUNESTA MANÍA DE PENSAR

DE CONOCER Y SENTIR

Al igual que en los siglos XI y XII los jóvenes acudían ilusionados a las Cruzadas para ofrecer su sangre por Cristo, apuesten a buen seguro que en nuestros días una infinidad de jóvenes se lanzarían a la aventura de dar sus vidas por la diosa Tierra. Solo cambiamos las formas.

Conocemos a través de espejos. Todas las ideas y creencias por las que nos guiamos son meros espejismos de la realidad.

Las ilusiones, llámense fantasías, espejismos, utopías, imaginaciones, esperanzas, nos embargan de tal modo que la razón queda en cuarentena, desasistida. Sin embargo, sin la ilusión apenas seríamos otra cosa que estatuas de mármol.

El tiempo nos esculpe vivencias que transfiguran nuestro espíritu.

El agraviado, el humillado, el afrentado, reclaman venganza, desean resarcirse con creces del agraviante. La antigua ley del Talión sigue teniendo vigencia en nuestros corazones.

La crueldad es uno de nuestros grandes placeres. La quema de brujas, los ahorcamientos públicos o la actuación de la guillotina en la plaza pública, eran los grandes espectáculos antes de que el cine y la televisión aparecieran en nuestras vidas.

DE IDEOLOGÍAS

Cuando el marxismo te habla de adquirir conciencia de clase lo que te está diciendo es que abandones tu naturaleza egoísta, que dejes de ser individuo, que dejes de tener juicios y criterios propios y adquieras los del rebaño, los criterios ideológicos que te inculcará el rabadán cuando entres en su aprisco.

Buscamos a un líder a quien seguir, a un líder en quien delegar nuestras decisiones y nuestros juicios, un líder que nos proteja de las inclemencias del mundo.

A los bárbaros que pretenden destruir la cultura occidental el odio reafirma su convencimiento de encontrarse situados en el lado del Bien. Cuanto más odian más convencidos están  y con mayor derecho y legitimidad se atreven a cometer cualquier crimen..

DE POLÍTICA

En este mundo de la posverdad, no hay estupidez o locura que no puedan ser justificadas y elevadas a certezas maravillosas. Lo importante es que haya gente que se beneficie de tales estupideces.

Promocionar a simples e iletrados a los más altos cargos de la administración e ignorar los méritos en la asignación de cargos no es casual, es un paso previo a la destrucción de los valores sociales y a la creación del caos.  El siguiente tránsito consiste en empobrecernos y en derrumbar la civilización.

DE FILÓSOFOS

Como Bertrand Russell, David Hume, Mario Bunge, Karl Popper y otros grandes filósofos, aunque, obviamente, con muchas menos razones que ellos, creo que no hay modo de refutar que el conocimiento de lo que existe se halla limitado a lo que podemos aprender de la experiencia. Por tal razón,  el hecho de que para los ‘filósofos idealistas’ no haya nada real salvo los espíritus y sus ideas,[1] o que, mezclándose son ellos, los ‘racionalistas’ consideren a la razón autosuficiente para conocer el mundo, o que los ‘inspectores’  de la metafísica pretendan descubrir la íntima realidad de las cosas sin que la experiencia juegue en ello algún papel esencial, no solo revela labores vanas, sino que, también, suelen caer en «producir meras fantasías, sinsentidos, ilusiones, dogmatismos estériles y pretensiones superficiales de conocerlo todo»[2].


[1] Bertrand Russell, Los problemas de la filosofía, pág. 20

[2] Karl Popper, La sociedad abierta y sus enemigos, pág. 230

TECNOLOGÍA E HISTORIA

Al hablar de progreso científico y tecnológico, lo primero que viene a la mente es el beneficio en confort y riqueza que proporciona debido a la mayor y mejor producción de bienes, pero, también por otros motivos, su importancia en los movimientos sociales es inmensa. Uno de estos motivos es la entrada de la racionalidad en el pensamiento de las gentes que manejan la tecnología —pensemos en la llegada de las flechas o del arado o de la cerámica— y el crecimiento de la comunicación social que promueven. Si partimos de la definición de Razón que nos ofrece Bertrand Russell, la búsqueda de la verdad mediante el recurso de la lógica,  ser racional conlleva examinar las pasiones que nos afectan y las verdades y creencias que poseemos; esto es,  ser racional, al menos en la manipulación tecnológica, obliga a realizar objeciones al pensamiento mágico (que más adelante desgranaremos). Al respecto, nos dice Goldon Childe que «La invención no comienza con la manipulación de fragmentos de materia, sino con la recombinación mental de símbolos». Pensemos en el Neolítico, en el trabajo del sílex para fabricar hoces y puntas de flecha; pensemos en la domesticación del ganado; en la construcción de edificios u obras de riego; pensemos en el torno del alfarero, en la rueda, en uncir los caballos a un tiro, en la fabricación de objetos de cobre, de bronce y de hierro…; mediante la recombinación mental mencionada y mediante pruebas y ensayos en busca de perfección y eficacia, el operario va encontrando mejores métodos para trabajar la materia; mejores métodos para ensamblar, embellecer, transportar, endurecer o ablandar los materiales con los que trabaja y los útiles que emplea. De ese modo va encontrando razones lógicas entre los modos de obrar y la perfección del producto acabado; va percibiendo razones relacionales, de causa-efecto; va formando nuevos circuitos neuronales que en adelante empleará para otros asuntos y relaciones. Si hasta entonces el pensamiento mágico, es decir, los mitos, los tabúes, los espíritus, los dioses, el temor, el deseo, el simbolismo…, gobernaban en su mente a la hora de tratar cualquier asunto, ahora, con el manejo la tecnología en algunas parcelas de su vida cotidiana, el razonamiento lógico irrumpe en su pensamiento. Un alfarero sabe que la perfección, la utilidad y la belleza de su obra terminada no dependen de los dioses ni de ritos ni de otras magias que no sean las de sus manos y el empleo de buenas herramientas y materiales. Un labrador rogará al dios de las tormentas en espera de la providencial agua de mayo, pero se encargará de drenar pantanos y de encauzar las aguas y de edificar un almacén para su grano.

Otro importante motivo para a entrada de la racionalidad en la conciencia de los hombres y mujeres primitivos es la comunicación. Un ejemplo que ilustra el aumento de comunicación —y, claro, de la información— que comporta el progreso tecnológico es la invención de la imprenta por Gutenberg por aquellos años en que los turcos se apoderaban de Constantinopla. Los libros, la lectura, dejaron de ser privilegio de unos pocos y se divulgaron velozmente. Erasmo de Róterdam pudo ser leído y elogiado en toda Europa, y las enseñanzas de Erasmo y la imprenta posibilitaron la aparición de la Reforma.

En 1517 Lutero clava sus 95 tesis en la puerta de la Iglesia de Todos los Santos, en Wittenberg, y poco después sus libros son leídos por gentes de toda condición social con una avidez desconocida. Sus manifiestos de 1520 venden 4.000 ejemplares en una semana. La nueva tecnología, la imprenta, obró el milagro. Y posibilitó también la edición de los olvidados clásicos griegos, dando con ello lugar al Renacimiento en Florencia. Tampoco la obra de Nicolás Copérnico ni la de Keppler ni la de Galileo habrían tenido el impacto que tuvieron, ni sus ideas y descubrimientos hubieran llegado a otras grandes cabezas pensantes —poniendo en marcha el progreso científico. La imprenta fue la chispa que hizo detonar la pasión por el conocimiento y que encendió el fuego de la Ilustración.  El gran milagro de la imprenta: poner los conocimientos de unos cuantos al servicio de todos. Tecnología de la comunicación.

Todo avance científico o tecnológico que propicia una mayor divulgación de saberes —y todos lo hacen—propicia, a su vez, un acelerado avance tecnológico y un gran cambio en hábitos, modas, pensamientos y moral, esto es, la historia cambia de ropajes y cambia la conducta humana.  El teléfono, la radio, la televisión, Internet… —y lo que está por llegar—, han convertido el mundo en un hormiguero enloquecido en donde febrilmente se disputa cada oportunidad, cada información y cada posibilidad. Esa gigantesca intercomunicación nos ha hecho más creativos, más hiperactivos, más angustiados, más adictos. Al ritmo con que la miniaturización se ha ido multiplicando por cien cada diez años, han ido cambiando todos los valores sociales. Las gentes se han trasladado a grandes ciudades, han dejado de ser religiosos, en Europa se ha dejado de tener hijos, el sexo ha cambiado a género, lo firme y absoluto ha pasado a ser relativo y subjetivo; las universidades no forman ahora a élites sino a masas; los animales están siendo considerados como seres humanos… Hay quien asegura que el mundo se ha salido de quicio y que la tecnología está a punto de acabar con la historia y con la humanidad.

SENTIRES Y PENSARES

FRANCESES…

Los franceses siempre han sabido vender Francia muy bien. Sus vinos, sus quesos, su cine (¡no el cine actual francés, por Dios, qué horror!), la Ilustración francesa…Pero los genuinos y grandes creadores de la Ilustración fueron los británicos; los vinos y los quesos españoles no tienen nada que envidiar a los suyos; y tengo que decir que muchos de los grandes directores franceses envejecen tan mal que visionar de nuevo sus películas suele producir sonrojo. Pero ¡qué bien se saben vender!

¿COMUNISMO DEMOCRÁTICO?

En un régimen comunista no puede haber libertad de comercio o, en general, libertad económica, pues se engendrarían diferencias sociales que pondrían en cuestión su fundamento igualitario. No puede haber libertad individual, pues todo el colectivo ha de seguir el mismo paso. No puede haber democracia porque su vocación y su propósito es el ser un reino perpetuo de igualdad, mientras que la democracia es tan voluble como el carácter humano, lo cual echaría a perder esa perpetuidad.

HÉROES

El héroe es la figura que encarna los valores sobre los que se edifica una sociedad. Aquiles fue el héroe de una sociedad guerrera como la griega. Los santos fueron los héroes de la sociedad donde se resaltaba la fe católica y el sacrificio. Hoy son héroes la ya no tan niña Greta Thunberg, que ilumina a la juventud en una Cruzada contra el CO2, o aquel que rescata a un gatito que no se atreve a bajar de un árbol.

BRUTO

¿Quién no ha deseado ser Bruto en su juventud, señalando a un César al que acuchillar para implantar lo que se creía justa república comunista? ¡Locuras de juventud!

DESAPARICIÓN

Al morir un ser querido, su huella en tu memoria se ennegrece y un cierto vaho de melancolía se infunde en tu espíritu. Ya no lo verás más; ya no podrás alegrarte en su compañía; ya no podrás saludarle de lejos; ya no podrás preguntarle por el rumbo de su vida… Todas esas posibilidades, palpitantes hasta entonces, desaparecen. Todo un mundo de sucesos posibles ha desaparecido, así que los recuerdos en común se tiñen de negro, la mente se ofusca de tristeza y la conciencia se pone de luto.

ILUSIÓN

La ilusión es un bote que te permite mantener el ánimo a flote en las vorágines aguas del océano de la vida.

LA CONCIENCIA ESCINDIDA DE LOS JÓVENES

Los jóvenes, al carecer de experiencia y de conocimientos, en el concilíabulo de toma de decisiones que es la conciencia, apenas poseen creencias firmes, y las que tienen las han tomado prestadas sin ser repensadas, ni contrastadas. Tales creencias prestadas suelen llevar adheridos sentimientos y emociones de grupo (amigos, ideologías, dirigentes que les sugestionan), y,  si a eso, unimos que tales jóvenes se encuentran en época de rebeldía, de iniciación guerrera, resulta que tales sentimientos se apoderan de su conciencia y toman las decisiones por ellos. Por otro lado y en otro sentido, actúa en ellos su naturaleza, así que suele ocurrir que por un lado pretendan destacar, ser prominentes, ser millonarios, cobrar conspicua fama, y, por otro lado, clamen en favor del igualitarismo, de eliminar el mérito y de esclavizarse a las creencias del grupo.

LENGUAS SAGRADAS

El sumerio, la lengua que hablaban y escribían los habitantes de la Baja Mesopotamia, cuna de la civilización, se siguió empleando en la escritura y en los rituales religiosos varios cientos de años después de desaparecer su uso coloquial. Algo semejante ocurrió con el sánscrito védico en la India, que se mantuvo como lengua del culto brahmánico casi dos mil años, a pesar de que por mucho tiempo los sacerdotes ignoraban el significado de las palabras que utilizaban en sus rituales.

El hebreo se mantuvo como lengua religiosa entre los sacerdotes judíos cuando su uso como lengua de Israel había desaparecido y era el arameo la lengua común. Esa resistencia la trajo de vuelta al uso entre la población. También el latín se refugió en el ritual religioso consiguiendo pervivir hasta nuestros días.

LINGUAS FRANCAS

Otras lenguas no necesitaron el refugio religioso para sobrevivir a los tiempos y ser empleadas como linguas francas por extensas zonas del Mediterráneo. El acadio y luego el arameo en Oriente próximo y medio; el latín en el  mundo romano; el griego entre las clases cultas de Imperio romano de Occidente y en la población del Imperio romano de oriente, así como el imperio seléucida y en el Ptolomeo; el español en tiempos de Carlos I y de Felipe II; el francés hasta comienzos del siglo XX. ¿Hasta cuándo perdurará la lengua inglesa como lingua franca ahora que el imperio angloamericano se encuentra en franca decadencia?

Clima e historia

La historia que desvelan los registros geológicos y climáticos nos habla de catástrofes que jugaron un importante papel en la biodiversidad de la Tierra, en la configuración del clima y en la andadura de los primeros homos y, posteriormente, en la singladura del homo sapiens por este mundo. La formación del Istmo de Panamá no solo dio lugar a la formación de la Corriente del Golfo, cambiando el clima en una parte de Europa del Norte, sino que posibilitó también un puente para que muchos animales pasasen a América del Sur. La aparición geológica de la hendidura por donde discurren las aguas del río Congo separó a chimpancés y a bonobos, y posiblemente contribuyó a la aparición de la sabana africana, el hábitat que permitió que apareciesen los primeros homos. Un análisis reciente de la superposición del hábitat de los homínidos  entre  aproximadamente 300.000 y 400.000 años sugiere que fueron  transiciones climáticas en el sur de África y Eurasia, las que contribuyeron a evolución de las poblaciones de Homo Heidelbergensis hacia el Homo sapiens y los Neandertales, respectivamente. Las glaciaciones en Europa abrieron un paso a través del Estrecho de Bering que hizo posible las migraciones hacia el continente americano. La desaparición de los neandertales pudo deberse en buena medida al deshielo que siguió a las glaciaciones mencionadas.

Ya en tiempos históricos, la erupción del volcán de la isla de Santorini[1] provocó la desaparición de la rica civilización minoica y posiblemente estuvo en el origen de las migraciones de los Pueblos del Mar unas decenas de años después. También el mito de Moisés y las diez plagas de Egipto[2] pueden ser una realidad que se fue transmitiendo deformada —como se transmiten los mitos y las leyendas— durante varios siglos. Otras civilizaciones desaparecieron sin apenas dejar rastro. El clima en el Sahara cambió 7.000 años atrás y se transformó en un desierto[3]. Recientemente se ha descubierto que la desaparición del Imperio asirio pudo deberse a una sequía que se prolongó durante 60 años[4]. Se especula actualmente con que la cultura del valle del Indo pudo haber desaparecido a causa de cambios en el ciclo del monzón. Los habitantes de Harappa, Kalibangan y Mohenjo-daro abandonaron esas ciudades hacia el 1.700 a.C.

Se asegura también que el cambio climático influyó en la caída del Imperio romano. Entre los siglos V y VII, durante la denominada Miniedad del Hielo, la temperatura media bajó cuatro grados[5]. Por el contrario, un periodo cálido entre el 900 y el 1.300, denominado Pequeño Óptimo, posibilitó que los vikingos se estableciesen en Groenlandia y que la vid se cultivase en Inglaterra y Escocia.

El listado de otras numerosas oscilaciones climáticas que produjeron hambrunas, que derrumbaron civilizaciones o que cambiaron el curso de los acontecimientos sociales en todo el mundo podría resultar interminable. Sin embargo, la ciencia actual es incapaz de predecir cuándo se producirá la próxima catástrofe climática[6] o geológica, así que llevar una contaduría de ellos no permite averiguar tendencias históricas ni ciclos. No son relevantes para el propósito de encontrar un hilo conductor en la historia.


[1] https://degreyd.minsal.cl/santorini-1-614-ac-el-cataclismo-que-tumbo-a-una-civilizacion-y-creo-mitos/

https://www.agenciasinc.es/Noticias/Tsunamis-en-Santorini-pudieron-inspirar-el-exodo-biblico

[2] https://www.libertaddigital.com/ciencia-tecnologia/ciencia/2014-12-05/el-exodo-realidad-o-mito-1276535372/

[3] https://www.investigacionyciencia.es/noticias/cmo-se-desertific-el-shara-15954

[4] En una tablilla de arcilla de hace 2.700 años, el astrólogo y sacerdote Akkulanu escribía al rey asirio Asurbanipal sobre los años de sequía que venían sufriendo: «En cuanto a las escasas lluvias de este año y que no hubiera cosecha, es un buen augurio para la vida y bienestar del rey mi señor». Pero la sequía acabó durando 60 años y fue decisiva para que la ciudad de Nínive y con ella todo el Imperio neoasirio colapsaran en el 612 antes de esta era. https://elpais.com/elpais/2019/12/09/ciencia/1575875145_996776.html

[5] https://elpais.com/elpais/2016/02/08/ciencia/1454942821_371470.html

[6] El tan anunciado apocalipsis climático tiene mucho más de cuento de brujas que de científico.

De las Creencias

Sean religiosas, ideológicas, tengan formas de costumbres, de valores, de mitos, de moral…, son las creencias quienes cincelan los rasgos más firmes y definitorios de una civilización; son, podríamos decir, sus vigas maestras, y son, también, su decoración. Las creencias acerca de la patria, el territorio, la nación, la lengua, acerca de los dioses a los que temer y rogar, las creencias acerca del más allá, acerca de la justicia, del poder, de la igualdad social, acerca de derechos, libertades y obligaciones que chinos, persas, romanos, atenienses, escandinavos, aztecas, sumerios, asirios, nazis…, tuvieron a lo largo de diferentes periodos históricos, determinan en extensa medida su civilización. De resultas, cambia ésta cuando cambian aquellas. Cambió la civilización nórdica cuando la mayor parte de escandinavos fueron convertidos al cristianismo; y cambió la civilización visigoda en el momento en que el islam puso sus reales en la península ibérica; o, digamos también, cambió la civilización rusa cuando la ideología comunista se marcó a sangre y fuego en la conciencia de sus gentes. Son las creencias quienes disponen al temor y al deseo en orden de combate y frente al enemigo proclamado por las ideas que de ellas surgen. Pensemos en cómo modeló a Europa el cristianismo. La historia es también el combate entre unas creencias y otras, y no siempre los conquistadores impusieron a los conquistados las suyas.

La fuerza de las creencias se ha manifestado frecuentemente gigantesca. Cientos de años de represión del judaísmo en Asia y en Europa no fue capaz de quebrar la fe judaica. Muchos mozárabes, cristianos en las tierras de Al-Ándalus, se mantuvieron en su fe durante todo el periodo de la Reconquista a pesar de las desventajas y sufrimientos que tal actitud les causaba. Esa fuerza se muestra gigantesca en los musulmanes que se negaron a cambiar de religión cuando cayó definitivamente el islam en la península ibérica, sufriendo persecuciones y expulsiones por ello. Esa misma fuerza es la responsable del rebote de la religión en Rusia y Polonia tras la caída del comunismo en esos países. Pero tenemos, sobre todo, la fuerza que proporcionaron las creencias islámicas a los beduinos de Arabia, por cuya fe y siguiendo el dictado del profeta, la yihad, creó la fulminante expansión musulmana en Asia, África e Hispania.

Hay una predisposición en el hombre a creer en una entidad superior, perfecta y justa, a la que someterse y a la que entregar la vida en sacrificio. La entidad puede reconocerse como un dios o como una idea, como una religión o como una ideología, como Yahvé, Alá o el comunismo. En esas entidades se busca protección y justicia, y se mantienen enraizadas en el marco de las creencias populares desde hace miles de años, aunque el mundo sea ahora completamente distinto a como fue cuando cobraron plenitud. No hace muchos años que aún se practicaba en ciertas zonas rurales de Francia y España ceremonias de fertilidad al lado de megalitos prehistóricos; y la actual expresión religiosa hacia vírgenes y santos apenas tiene diferencias de matiz con la que se daba miles de años atrás para con dioses y diosas de la fertilidad.

Creencias en supersticiones, en la astrología, en todo tipo de –mancias, en el destino, en magias y poderes místicos, siguen teniendo su vigencia en la actualidad, como si nosotros, los seres humanos, sin importar los adelantos científicos ni las condiciones de vida, sin importar la sabiduría de uno o su inteligencia, estuviésemos predispuestos desde la cuna a creer en una justicia universal, en un dios benevolente y justiciero, y en un más allá donde se recibe el premio por una vida de virtud. Existe todo un universo de creencias en duendes y duendecillos a los que el temor y el deseo abren la puerta.

AÑO NUEVO, ILUSIÓN NUEVA

Una pregunta: ¿en qué nos diferenciamos de las vacas?… Respuesta interesada: en que nosotros nos aburrimos y las vacas no. Las vacas pueden estar paciendo en el prado —en el mismo prado—horas y horas, días y días, semanas y semanas, toda su vida sin mostrar signo alguno de inquietud, dolor, disgusto o aburrimiento. En cambio, en los humanos aparece el hastío al poco de no hacer nada o de hacer algo repetitivo o, simplemente por encontrarse ‘bajos de ánimo’ o porque la actividad que les congrega no es de su agrado. Entonces, para que el tedio no pese como una losa en nuestro cerebro ligero de pensamientos y emociones, aparece el deseo de beber, o de fumar hierba, o de esnifar una raya, o de escuchar música a todo volumen, o de masturbarse o de realizar una orgía sexual. Y si tales remedios fallan —lo que, por razones varias, resulta harto probable—comienza en la cabeza del sujeto la quejumbrosa danza de la depresión del ánimo (no hace muchos años, se contenía ésta en aflicción, melancolía, tristeza… pero hoy nadie se detiene en zarandajas, todos entran en la depresión ‘a saco’), llegando en ocasiones a la desesperación de pretender suicidarse[1]. ¡ Por Dios!, ¡Bendita vaca en el prado!

Como remedio contra el aburrimiento y el hastío, la Evolución nos ha dotado con la capacidad de ilusionarnos, capacidad de la que carece la vaca —por mucho que los animalistas muestren su desacuerdo—, y la ilusión nos permite salir del prado para trazar otros derroteros vitales.

Parece ser —y en esto hay común acuerdo entre los psicólogos—que el mejor remedio para combatir el aburrimiento y encorajinar el ánimo consiste en tener un objetivo en la vida por el cual luchar, ilusionarse y disciplinarse… Mano de santo, dicen, contra el estado de ánimo de los suicidas. Al respecto, nos dice Bertrand Russell en La conquista de la felicidad, que «Probablemente el aburrimiento influyó más que nada en la costumbre de cazar brujas, como el único deporte que podía alegrar las noches invernales. … Las guerras, las matanzas y las persecuciones han constituido una parte de la lucha contra el aburrimiento. … Al menos la mitad de los pecados de la humanidad han sido cometidos para huir de él. …  Lo contrario del aburrimiento es la excitación. … La caza era excitante y la guerra y el galanteo.» Quizás haya en la base de muchos movimientos sociales un poso de aburrimiento que combaten con acciones y actitudes en defensa de los animales, la naturaleza, o bien se hacen mercenarios o miembros de ONG.

Todas las ilusiones son remedios, de corto o largo alcance contra el endemoniado aburrimiento, pero unas resultan más eficaces que otras, si bien, todas pueden producir efectos colaterales indeseados. Por ejemplo, poseemos la tendencia a empaparnos de la ilusión-utopía, que pone en un horizonte —generalmente lejano— una utopía sugerida por una ideología, una doctrina religiosa o nacionalista.Tal ilusión-utopía, lleva consigo el peligro de fanatizar a algunos miembros del colectivo, hasta el extremo de llevarlos a considerar enemigo a todo aquel que se opone a esa esperanza o que simplemente no cree en ella. Comunismo, fascismo, socialismo, nazismo, catolicismo (en sus tiempos de poder omnímodo)  promueven tal modelo de ilusión-utopía.

Otro tipo de ilusión es la ilusión-fantasía, que viene tan magníficamente ilustrada en el Cuento de la lechera, y cuyo surgimiento suele venir propiciado por momentos de ensoñación, si bien no podemos negar la existencia de gentes que viven ensoñadoramente. La sienten también los jugadores compulsivos a la lotería y muchos de los adictos a los juegos de azar. Sin olvidarnos que se da muy a menudo en gentes de todo tipo, por ejemplo, en novelistas que padecen reiteradamente la fantasía de que este último escrito suyo le hará alcanzar el objetivo de la celebridad que tanto busca.

Todas las ilusiones vienen cargadas con esperanza, pero focalizaré ésta en un tipo de ilusión que denominaré ilusión-esperanza, que mantiene quienes han laborado con esfuerzo y poseen fe y esperanza en conseguir aquello por lo que han luchado tanto, por ejemplo, conquistar a una chica o un chico de quien están enamorados, o el labrador que espera tener abundante cosecha, o el estudiante que se dejado los codos para conseguir sacar la alta nota que le permitirá estudiar la carrera de sus sueños, o el comerciante que ha estado largos años esforzándose para sacar su negocio a flote…

La ilusión que me resulta más grata la denomino ilusión-camino, por el hecho de que uno obtiene ya recompensa durante el trayecto que sigue hacia el objetivo que se ha propuesto. Si bien la considero muy satisfactoria, resulta ardua, pues uno debe alejarse de seguir los pasos de la gente en busca de la fama, el dinero, el poder, y la satisfacción le ha de venir de su labor diario, de hacer las cosas bien hechas, de adquirir virtud, de perfeccionarse en el día a día, de disciplinarse, de refinar sus habilidades…Los que escriben por placer, el ebanista artísticamente meticuloso, el músico que ensaya por puro gusto de perfeccionar su estilo, el pensador que cada día inquiere al mundo sin otro propósito que afinar su conocimiento, el que se presta desinteresadamente o obras culturales, etc., son algunos de los tipos de personas que digo. No les da esperanza el éxito final, sino los pequeños éxitos parciales que va cosechando por el camino.

El caso es que la ilusión encorajina, hace crecer el ánimo, motiva, provee de esperanza, protege contra el aburrimiento, el nihilismo, el hastío, el cansancio vital. La Evolución nos la entregó como salvavidas, para flotar en las tenebrosas aguas oceánicas del mundo real. 


[1] El número de suicidios en España llego en el año 2020 a 4.090, siendo veinte veces mayor el número de intentos, es decir, 80.000 intentos de suicidio.

Marcuse el farsante. Eros y civilización.

A Marcuse se le atribuye ser el padre ideológico del movimiento hippie en Berkeley años 60 y del Mayo del 69 de París. Sus dos libros de mayor repercusión mediática son Eros y civilización y El hombre unidimensional. Estas líneas tratan sobre sobre el primero de ellos.

Nos dice Marcuse que, de acuerdo con Freud, la civilización se ha construido a costa de la represión instintiva, pero, contradiciendo a Freud —retorciendo las aseveraciones de éste en cada ocasión que viene bien a su tesis—, asegura que «nuestras sociedades avanzadas producen las precondiciones para la existencia de una civilización no represiva, para una ‘liberación’[1]»

¿Cómo intenta convencernos de que dicha ‘liberación’ es factible?: …mediante el uso de esas historias tremebundas que denomina metapsicoanálisis freudiano, esos adorados cuentos acerca de la Horda Primitiva, el Complejo de Edipo, Eros y Tánatos… Nos viene a decir que en el individuo se produce un alambicado proceso de sublimación no represiva que, mezclado con otro proceso de metapsicología alquímica, en el que Eros, el señor de los instintos de vida, pone bajo su dominio al instinto de muerte, hace que el hombre se transforme, y, con él, transforme la civilización.

Ahí se acaba Freud y comienza el cuento de La lechera —si es que no forma parte de él todo el libro. A falta de razones, todo son aseveraciones: echando mano de Orfeo y Narciso (¡que pasaban por allí!), el juego, la belleza, la sensualidad, la plena satisfacción instintiva…, erotizando la personalidad de los individuos, producirán un hombre libre y una nueva civilización liberadora, esto es, un nuevo paraíso terrenal.

Para Marcuse, todo es blanco o negro. El Marcuse del color negro dice que la humanidad está esclavizada por una mano negra, que estamos encadenados a su maquinaria de dominación como lo estaba el remero en las galeras romanas. Pero el Marcuse del color blanco nos salvará: con esas mezclas alquímicas de regresión, juego, imaginación, sublimación instintiva, arte, sensibilidad…, se romperán espontáneamente las cadenas y todos seremos libres en un mundo de juegos y diversiones.

Eso sí, como buen profeta bíblico, se duele del tiempo pasado, «de mayor sufrimiento pero de mayor verdad». Como el profeta Ezequiel durante el cautiverio de Babilonia, nos advierte contra la corrupción de las costumbres, contra el placer del bienestar como sucedáneo del verdadero placer, contra la conciencia feliz anestesiante, contra la pérdida de ‘negatividad’. Propugna que se supriman los coches, los televisores, los enseres domésticos…, para que el hombre se cargue de negatividad. En fin, como Jesucristo, como Marx, Marcuse ejerce de profeta y redentor. Donde faltan razones las suple con repeticiones y donde falta la lógica coloca ocurrencias, divagaciones y aseveraciones.

Tengo por seguro que Marcuse no habría querido vivir bajo el sistema social que preconizaba. De hecho, siendo marxista hasta la médula y estando esperanzado con la URSS, vivió plácidamente —y con él otros pensadores de la Escuela de Frankfurt— en la soleada California, sin que se le ocurriera por un instante ir de vacaciones a Moscú.

Yo creo que Marcuse fue un farsante, que no pretendió encontrar ninguna verdad liberadora, sino hacer un alegato ideológico marxista; que mostró un desconocimiento absoluto de la naturaleza humana en su libro (el odio, la envidia, los celos, el resentimiento, la crueldad… desaparecerían como por arte de magia mediante esa alquimia de la sublimidad no represiva). Por último, como es síntoma en todos los intelectuales marxistas, no se dice una sola palabra del ‘día después’, después de que el paraíso brote espontáneamente.


[1] Los intelectuales de izquierdas nunca han aclarado en qué consistirá dicha ‘liberación’ ni qué tipo de sociedad emergería ‘el día después’, tan solo que acabaría con el horrible monstruo del Capitalismo.

¿’Cristiano’, paulino, pagano, o de todo un poco?

Con tales nombres me refiero a cristianos —practicantes o no— de la religión conocida como cristianismo, pero, en sentido estricto, los tres grupos señalados practican y entienden cosas distintas. Con ‘cristiano’ me estoy refiriendo al cristiano de los primeros tiempos al conocedor y seguidor de las doctrinas de Jesucristo. Hoy en día, no muchos conocen esas doctrinas y casi ninguno las sigue. En cuanto a paulino, refiere a San Pablo, que creó y organizó la Iglesia cristiana; así que paulino sería aquel que siente pertenencia hacia la institución, hacia la Iglesia como organización, y que cumple con los dictados y se atiene a los dogmas de dicha Iglesia. Por otro lado, la actividad religiosa de muchos cristianos tiene mucho de los cultos paganos. Atendiendo a tales distinciones en su práctica religiosa, les pongo distinto nombre.En realidad, representan tres modos de creer, sentir y manifestar lo religioso dentro del catolicismo. Las tres formas conviven y se solapan a veces en muchos cristianos. Vamos a ver, a vista de pájaro, alguna cosa de sus médulas.

La doctrina de Jesucristo es de sobras conocida; más desconocimiento existe de san Pablo ¿Quién es san Pablo?: Saulo de Tarso, judío helenista, luego de una visión deslumbrante de Dios, pasó de perseguir a los cristianos a integrarse en su comunidad y fundar su Iglesia. Su acción apostólica nos viene descrita en Los hechos de los apóstoles —escritos por su fiel compañero Lucas— que forma parte del Nuevo Testamento. En Lucas-Hechos, San Pedro y San Pablo son los protagonistas, aunque Pablo es la figura rutilante. El libro narra su fundación de la Iglesia cristiana y la expansión del cristianismo por el Imperio romano. El relieve cristiano de Pablo comienza unos pocos años después de la muerte de Jesús, y, desde entonces, con similar furor viajero y fundador al de Teresa de Ávila, Pablo viaja por toda la costa Siria, por Cilicia, Asia Menor, Grecia, Chipre, Creta, Chipre, Roma, e incluso puede que viniese a España, tal como indican los Hechos de los Apóstoles. Visita las sinagogas, crea comunidades nuevas, dicta, ordena, reprende, felicita, da normas, predica, y en el 64 muere en Roma a causa de la persecución de los cristianos decretada por Nerón.

Pablo apenas nombra en cuatro ocasiones la doctrina de Jesucristo y no parece que dicha doctrina le importe[1]. Lo que le resulta esencial es la breve teología de la salvación de las gentes por el sacrificio de Jesús, el Mesías que Pablo convierte en Dios, que ha venido a prepararnos para la «resurrección de los muertos» y el Juicio Final. Pablo esperaba una resurrección de Cristo con toda su magnificencia.

Es aceptado que sin la figura de Pablo el cristianismo habría sido una de tantas sectas judías, pero, al extender a los gentiles la prédica de la pronta llegada del Apocalipsis final, todo el orbe se convertía en posible destinatario de la Salvación, y ese hecho fue vital para la formación de la Iglesia, a la vez que terminó por apartar a unos cristianos de otros. Santiago, el hermano de Jesús, que era la cabeza principal del cristianismo en Jerusalén, sostenía que éste estaba destinado solamente a los judíos. En el 48 o 49 tuvo lugar en esa ciudad el enfrentamiento entre el cristianismo judaico de Santiago y Pedro y el cristianismo helenista de Pablo abierto a los gentiles. Pedro y Pablo se enfrentaron y desde tal desencuentro los dos grupos comienzan a separarse. En el 135 la separación es total. En la epístola a los tesalonicenses[2], Pablo acusa a los judíos de «ser los enemigos de todos los hombres», lo que anima y justifica el posterior odio de los cristianos contra los judíos. En realidad, Pablo crea una nueva religión apoyándose en algunos puntos del cristianismo: Jesús es el hijo de Dios y ha venido a salvar el mundo; el apocalipsis y el Juicio Final están muy cercanos; la fe en Jesús salva.

Las grandes discrepancias entre el grupo de Santiago y Pedro con el grupo de Pablo tienen como objeto el orden social y la posesión de riquezas, además de la deificación, o no, del mesías Jesucristo.

El ebionita o judeocristiano está inmerso en lo que Flavio Josefo llama «alzamiento general de pobres contra ricos». Aguarda lo que Santiago llama día de la matanza, y no deifica a su mesías. Por su parte, el grecocristiano o paulino profesa que la esclavitud y las diferencias patrimoniales son cosas consentidas por Dios, y deifica al Mesías[3].

Mientras que, como ya hemos anotado, el pobrismo y el igualitarismo de Jesucristo no parecen admitir discusión, Pablo impone otro criterio:

Todos deben someterse a las autoridades establecidas […] porque quien se resiste a la autoridad se rebela contra Dios, y los rebeldes se ganan ellos mismos su condena[4].

Para Pablo lo importante es en qué crees, más que quién eres, y establece una revolución  contra el judeocristianismo similar a la de Lutero contra el catolicismo o a la del metodista Wisley contra el anglicanismo; de tal modo que ese nuevo cristianismo tomó cuerpo a partir de los años 150-160.

Ahora, yéndonos al pagano —y pronto se reconoce—es aquel que adora las imágenes simbólicas de cristos, vírgenes y santos como se adoraba el panteón de dioses de la antigüedad romana o griega. Apenas hay en él doctrina cristiana ni comunidad de creyentes ni atiende a misterios de salvación. Son las imágenes las que exaltan su fervor religioso, pero un fervor pagano: de petición de amparo, de rogatorio de sanaciones, de adoración desbocada propio de los antiguos ritos de la fertilidad. Por ejemplo, el fervor que concita la Virgen del Rocío, las procesiones para pedir que llueva etc. Doctrina, institución eclesiástica y ritos y exaltaciones se solapan, se dan la mano en el catolicismo. ¿Cuál te atrae más?


[1] https://www.arte.tv/es/videos/RC-020461/el-origen-del-cristianismo/

[2] Capítulo II, versículos 14-16

[3] Escohotado I, pág. 142

[4] Romanos 13: 1-3