OJOS PARA VER

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Tenemos los ojos para ver, el corazón para sentir (metafóricamente hablando), la inteligencia para relacionar conceptos, y la sabiduría para descubrir la conveniencia que nos ofrecen los hechos y las cosas. De entre todas estas capacidades nombradas, la sabiduría es la más rara –escasa—entre nosotros, la que menos abunda. De hecho es tan rara que no conozco que se haya hecho un estudio de ella en ningún ámbito académico. Posiblemente haya millones de estudios sobre la percepción, sobre los sentimientos, sobre la inteligencia, pero ni uno solo sobre la sabiduría. Ni siquiera creo que esté bien determinada su definición. Pero sabemos que la persona sabia es aquella que sabe escoger fácilmente el camino que le conviene en la vida, el camino que mejor se adecúa a sus circunstancias en busca de encontrar una parcela de felicidad o de ausencia de sufrimiento.

En Occidente, hoy en día, el corazón se ha puesto de moda. La compasión, la piedad, la conmiseración, la vergüenza, la culpa, los sentimientos que en parte regulan nuestra relación social prescriben hoy nuestra moral e incluso el espíritu de nuestras leyes. Sobremanera la compasión, que ha devenido en sentimiento radical de nuestra conducta social.

Pero, ¿es bueno que el corazón domine nuestro comportamiento? Desde luego que no. Si la inteligencia casi que está desahuciada en nuestras relaciones con los demás, y la sabiduría para con estos temas brilla por su ausencia, dejar al corazón como guía rector puede llevarnos al abismo a la vuelta de la esquina. De este asunto quiero hoy tratar, y me serviré para ello de un ejemplo de rabiosa actualidad.

  • Occidente está hoy rendido a una ética promovida en buena medida por el sentimiento de la compasión. Una compasión que nos rodea, que nos obliga, que está de moda; de la compasión hiperextendida a todos aquellos que sufren y pasan miserias; extendida a los animales e incluso a las plantas; una compasión universalizada.
  • Sin embargo, las relaciones humanas básicas siempre han tenido como rector un principio que emana de la entente que establece la naturaleza egoísta de uno en conflicto con la naturaleza egoísta de los demás: el Principio de Reciprocidad. Yo te doy, te auxilio, te presto…, para que tú me des, me auxilies, me prestes… en igual medida en el futuro. Si no se devuelve la ayuda, la donación, el auxilio, queda el que dio o ayudó agraviado; lo cual es motivo de conflicto o de rotura de la relación entre uno y otro.
  • Algo semejante ocurre en la cooperación. Entre los individuos cooperantes se establece el pacto tácito de considerar justo un reparto de beneficios que sea proporcional a la labor que realizó cada cooperante (la parte del beneficio total que se debe a su labor). Tal es la forma que adquiere el Principio de Reciprocidad en la simple cooperación social. Cuando se trata de una propiedad comunal, tal principio sirve y ha servido para regular la cooperación; y, aunque se altera y se desvirtúa cuando aparece por medio la propiedad privada, parece tan adecuado para las relaciones de cooperación, ayuda o  auxilio, que todos venimos a considerarlo de justicia.
  • Cuando la relación de cooperación, ayuda o auxilio no se atiene al dicho principio de Reciprocidad, aparecen lo que se denominan comportamientos egoístas y altruistas. Objetivamente, en ese tipo de relaciones, el comportamiento egoísta es aquel en el que un sujeto percibe en mayor cantidad de lo que le corresponde en justicia (ateniéndose a la reciprocidad debida); mientras que el comportamiento altruista es aquel en que uno aporta o da más de lo que en justicia le corresponde dar. En un extremo se encuentra el comportamiento parasitario: cuando uno no da ni aporta pero recibe de los bienes de los demás. El parásito parasita a aquellos de quienes recibe.
  • Situémonos en la realidad: En toda sociedad conviven gentes de comportamiento altruista con otros de comportamiento egoísta, con parásitos sociales. Lo que llama la atención es que, desde el punto de vista objetivo con que he definido esos conceptos, muy pocas veces el objetivamente egoísta o el objetivamente altruista son señalados como tales, sino que, muy frecuentemente, una parte importante de la sociedad les asigna los papeles inversos, cambiados. Muy frecuentemente, quien hace alarde de altruismo es, de manera objetiva, un egoísta social; mientras que el señalado como egoísta resulta ser netamente altruista.
  • Por ejemplo, el individuo con arte para escabullirse de trabajar y vivir de subsidios y cambalaches, suele llamar egoístas y explotadores a todos los laborantes y suele aparecer dibujado socialmente como un altruista que busca el bien general, pero, objetivamente, no es otra cosa que un egoísta e incluso un parásito social que medra a costa de los demás. Este tipo de gente se especialista en pedir y en recibir gratuitamente todo tipo de derechos para él sin aportar nada a cambio.
  • Esto nos lleva a otro apartado, al de que los derechos sociales de que disfrutamos todos no son gratuitos. Los derechos que disfruta el parásito provienen de la diferencia entre lo que aportan a la comunidad los altruistas y lo que a cambio reciben de ella.
  • Volvamos a la compasión y a la dramática situación de la corriente migratoria hacia Europa. La compasión se ha puesto de moda y cuando algo está de moda todos quieren subirse a su carro y reprobar a quienes son reticentes a subirse. Leo en las redes sociales que han surgido en Europa cientos de miles de ciudadanos dispuestos a acoger en sus casas a inmigrantes islámicos. (Conviene hacer alguna puntualización: 1.-parece ser que los de procedencia siria que llaman a las puertas de Europa apenas representan un 30% del total; 2.-hemos de suponer que el ofrecimiento de acogida que se efectúa es gratuito, sin recibir remuneración del Estado por ello). Me jugaría una taba a que, si esa acogida por parte de particulares se produjese, no pasaría una semana sin que una mayoría de los anfitriones no estuviesen arrepentidos. Piense el lector en convivir con inquilinos que dan muestras del machismo trasnochado que se producían en España hace un siglo; con inquilinos con usos y costumbres sociales que chocan de frente con los nuestros; con inquilinos cuya religión es contraria a las libertades y a la democracia.
  • En todo caso, piense el lector ¿hasta qué grado está dispuesto a ejercer su compasión con los dolientes y necesitados del mundo?, ¿hasta el grado de perder por ello gran parte de sus propios derechos, e incluso hasta el grado de convertir nuestra sociedad en un escenario de confrontación de culturas y religiones, e incluso hasta la posible pérdida de nuestra democracia y nuestras libertades?, ¿o solo hasta el grado de que nuestro sacrificio compasivo no altere sustancialmente nuestros derechos, riquezas y libertades, y que, en compensación, sirva para aliviar nuestra conciencia? Porque dependiendo del grado de compasión que estemos dispuestos a ofrecer –si somos conscientes de nuestros actos y de las consecuencias que acarrean—a los refugiados, será mayor o menos la amenaza de desestabilización social que traerá consigo.
  • Naturalmente que se ha de atender humanitariamente, con alimentación, sanidad, enseñanza y cobijo, a los cientos de miles de desplazados por la guerra en Siria, pero otra cosa distinta es la pretensión de algunos –tal  vez sintiéndose responsables de todas las desgracias del mundo—de exigir a España y a Europa que se reparen esas desgracias y que se otorgue a todo el mundo nuestros derechos y libertades a costa de nuestros bolsillos.
  • Porque lo que está demandando esa ola compasiva que recorre Europa –sin un claro juicio, tan solo utilizando el corazón—con sus exigencias de libre entrada y derechos a la carta para todo emigrante, es ni más ni menos que el desmantelamiento de nuestra civilización. Porque, que a nadie le quepa la menor duda: si Europa abre sus puertas y acoge sin reticencias a todo el que quiera venir a ella, toda África, todo Oriente Medio y la mitad de Iberoamérica plantarían sus reales en el viejo Continente.
  • ¿Estamos dispuestos a pechar con las consecuencias que tal hecho traería consigo?, ¿estaría usted dispuesto?
    • ¿Estaría dispuesto a que España tuviese que aumentar drásticamente su deuda y disminuir hasta niveles de espanto los derechos de sus ciudadanos para mantener a una abultada población emigrante que actuaría de parásito al no haber trabajo?
    • ¿Estaría dispuesto a afrontar los conflictos religiosos y culturales que se derivarían de ello (en Alemania y Francia la política de integración basada en la multiculturalidad ha demostrado ser un fracaso, y la población en paro en esos países es muy mayoritariamente musulmana de segunda o tercera generación en Europa. Por lo general, esos musulmanes rechazan los valores occidentales y su cultura, encerrándose en su grupo?
    • En encuestas recientes del Reino Unido, casi la mitad de los jóvenes musulmanes apoyan moralmente al DAESH, ¿estaría usted dispuesto a convivir con tal amenaza?
    • Otro problema, la libertad y la democracia es algo extraño al Islam, sólo en Turquía e Indonesia se puede hablar de democracia (y con graves y grandiosas restricciones). En Egipto, Argelia, Sudán, las elecciones democráticas sirvieron para imponer la ley coránica como ordenamiento jurídico y acabar con la democracia. No es extraño que en ciertas regiones europeas el islamismo se haga mayoritario y, tal como ocurre en todos los países islámicos de Oriente Medio, reprima duramente a los no musulmanes, no solo en sus manifestaciones religiosas, sino en sus derechos y libertades. ¿Está usted dispuesto a afrontar estas posibilidades?
    • ¿Aceptaría usted que su permisividad en materia religiosa, cultural y de libertades no fuera, en reciprocidad, correspondida, y que grupos egoístas cada vez más numerosos medrasen a costa de su permanente altruismo hacia ellos?
    • ¿Es mucho pedirle que no sea solo su corazón quien juzgue, que utilice también los ojos, la inteligencia, el conocimiento, la sabiduría, y que actúe en consecuencia de la conveniencia que perciba?

VIRUTAS DE ENTENDIMIENTO

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  1. Hoy se cría a los hijos de manera que crezcan sin contratiempos; incluso se atiende a satisfacer todos sus deseos. Así se les hipersensibiliza ante los problemas y ante los disgustos, y por esa misma razón se les incapacita para afrontar los problemas de la vida real.
  2. Tras de muchos años de verter basura sobre nuestros cerebros, las televisiones privadas dispensan ahora doctorados de chismorreo y farándula. Aseguran que son los títulos que más nombre social otorgan. Pilar Rahola los ha obtenido ya ambos.
  3. Las utopías son atrayentes porque sugieren con la fuerza de una promesa un ámbito de futura felicidad. Por eso la utopía es presentada siempre borrosa, para que cada cual  le ponga la máscara más agradable.  Cuando el castillo enemigo ha sido debelado y la utopía ha entrado triunfante y desvela su verdadero rostro, lo que el utópico imaginaba paraísos son cárceles, y lo que imaginaba felicidad se hace duelo y tormento.
  4. Es extrañísimo el horror hacia la pena de muerte. El horror que sienten algunos deriva del temor a la posibilidad de que le sea aplicada a él en el futuro. Un día de estos lo explicaré más extensamente.
  5. Me duelen los retratos de tiempos pasados con gente próxima, conocida, sentida. Esas amarillentas fotos sacan a relucir tiempos idos, acordes añejos, edades perdidas, amigos, amantes, amores sin retorno, acabados, muertos. Su visión me acongoja porque refleja su amarillo sepia en mi rostro. Esos retratos antiguos me rompen el alma en pedazos.
  6. En el hermoso español, ‘contar’ no solo significa referir o relatar, así como calcular las unidades de una cosa, sino que también tiene el significado de añadir sucesivamente una unidad a una cifra previa. Para que le entre el sueño, al niño se le cuenta un cuento; para el mismo menester, el adulto cuenta ovejas. Borges resalta lo maravilloso del título Las Mil y Una Noches, un libro de exótico y sensual encanto en el que la bella Sherezade relata a Aladino y a Simbad y miles de otros enlazados cuentos. El título Las Mil Noches da idea de finitud, pero Mil y Una Noches nos sugieren lo inconmensurable. Se me ocurre una locución que también evoca inmensidades: “Contar en un desierto de arena”. En las profundas noches del desierto, junto a una fogata y bajo una luna llena abriendo ilimitados horizontes, contar un cuento trae sabor a eternidad. También el inmenso silencio de esas noches propicia el embelesamiento de contar uno a uno los granos de arena, es decir, de contemplar absorto la cara de Dios.
  7. Protocolo psicológico del revolucionario. A) En primer lugar hay una creencia que ha hecho nido en él. No sabe bien cuándo ni por qué ni las razones en que la creencia se funda, pero le sirve de guía para considerar lo que es justo y lo que no lo es. También le guía para el fin de establecer la consideración de quién es su amigo y quién es su enemigo. No posee más argumentos ni bases éticas ni tan siquiera razones, pero conoce a su enemigo y cree conocer lo justo y lo injusto. B) Ante lo injusto responde con indignación, odio y resentimiento, y se lanza contra la supuesta injusticia sin preguntarse si es tal, o a qué escenario le conducirá su acción justiciera. C) De esa manera y sin más miramientos, el revolucionario, sin entendimiento alguno de la situación real pero cargado de odio, se lanza a destruir sin pensar qué construir después ni si se podrá.
  8. A veces me pregunto si no se precisa un cierto grado de inconsciencia de la realidad para ser feliz, aunque solo sea provisionalmente.
  9. Del altruismo he hablado ya largo y tendido, pero hay un tipo de altruismo que no es otra cosa que el intelecto puesto al servicio del engaño.
  10. Un gran paso hacia adelante fue que la derecha política española se homologase con la europea. Es una gran salto hacia atrás que la izquierda política española se homologue a la izquierda venezolana de Chávez y Maduro.

 

De libros y convalecencias

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Una larga y molesta convalecencia tras de una gripe mal curada, ha propiciado que leyera dos libros muy gratos.   Empiezo por el titulado Biblioteca personal, cuyo autor no es otro que Jorge Luis Borges. En el  libro se recogen setenta y dos prólogos que Borges escribió para otros tantos libros de diferentes autores. Hablar de la escritura del argentino y del deleite que produce sería decir obviedades, así que tal vez resulte más interesante traer algunos datos, anécdotas y pensamientos que intercala  Borges, en forma de suaves pinceladas, en ese cuadro de prólogos mencionado.

*Dice de H. G. Wells (La máquina del tiempo) y de Julio Verne (Viaje al centro de la Tierra; De la Tierra a la Luna), dos de los mayores precursores de la ciencia del futuro, que ambos opinaban que el hombre no podría llegar jamás a la Luna.

*El razonamiento es propio de los griegos; de los semitas es propio la metáfora.

*En 1902, Joseph Conrad (Lord Jim) publicó en Londres, El corazón de las tinieblas, acaso el más intenso de los relatos que la imaginación humana ha labrado. (Agrego yo que Apocalipsis Now, la versión libre cinematográfica llevada a cabo por Francis Coppola, no le va a la zaga).

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*Según Stevenson (La isla del tesoro; Dr Jekyll y Mr Hyde), el encanto es la imprescindible y esencial virtud de la literatura.

*George Bernard Shaw (Pigmalión), se afilió a la Sociedad Fabiana, que tomó su nombre de Fabio el Demorador, que pensaba que el mundo llegaría gradualmente al socialismo sin que una revolución fuera necesaria.

*Unamuno (Del sentimiento trágico de la vida), acometió el estudio del danés para leer a Kierkegaard (El concepto de la angustia) y declaró que el arduo aprendizaje valió la pena.

*Iniciar géneros, firmar manifiestos, hacer escándalo, importan más para la fama que escribir bien.

*William James (Principios de psicología)juzga que todas las religiones pueden ser benéficas siempre que la convicción sea su fuente, no la autoridad.

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*Jonathan Swift (Los viajes de Gulliver)publicó en 1729 su “Modesta propuesta para impedir que los hijos de los pobres fueran una carga para sus padres”. El plan propone la fundación de mataderos públicos donde los padres pueden vender a sus hijos de cuatro o cinco años, debidamente cebados para este fin.

*De modo inverso a lo que hoy en día ocurre, asevera Borges que “a principios del siglo XX se descreía de magias y talismanes, y que la imaginación acepta lo prodigioso siempre que su raíz sea científica, no sobrenatural”.

Yo invito a pasearse por las series televisivas de este siglo XXI con el fin de descubrir si en una sola de ellas no son la magia y lo sobrenatural sus elementos básicos y definitorios. La explicación al contraste entre los dos siglos tal vez se cifre en el estado de ánimo. A comienzos del XX reinaba la pasión por salir de la ignorancia y por satisfacer el asombro que producía la nueva ciencia; a comienzos del XXI, la gente, conocedora de lo arduo de la ciencia, huye del asombro y se refugia en lo extraordinario, que es también vertiginoso, siempre que sea presentado como obvio. La gente se refugia en lo fantástico porque no requiere entendimiento, sino credulidad. La gente es sobretodo crédula.

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El otro libro trata de la Materia Oscura, una materia invisible que parece llenar el universo entero. En contra de lo que a primera vista pudiera parecer, el libro resulta ameno y no es complicado para quien posee unas pocas nociones de Física.

Los planteamientos que el autor emplea para poner en escena la materia oscura son  detectivescos: los astrofísicos en busca del asesino galáctico de la ley de Newton.  Escrutar con atención una galaxia permite obtener mucho conocimiento de su estructura y de sus mecanismos. Por ejemplo, podemos saber apreciablemente bien su masa por su brillo; y podemos saber la masa del gas que contiene la galaxia por el estudio de los rayos X que dicho gas emite. También sabemos que las estrellas se mantienen en órbitas en torno al centro de la galaxia gracias a su movimiento; así que mediante las ecuaciones de Newton descubrimos que la velocidad de las estrellas lejanas tendría que disminuir rápidamente con la distancia al centro galáctico. Pero no fue esto lo que encontraron los astrónomos, sino que la velocidad de las estrellas periféricas se mantenía prácticamente constante con el aumento de la distancia.

Este desacuerdo podría deberse a que las ecuaciones de Newton fallasen a distancias galácticas o que en el espacio estelar debía de haber otro tipo de masa que resulta invisible. A esa masa se la denomina materia oscura. Experimentos, análisis, datos, sirvieron para concluir que entre un 80% y un 85% de la materia del universo es materia oscura.

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Esta materia oscura tuvo que dejar su rastro en las reliquias del Big Bang, pues ha jugado un papel importante en la evolución del universo. Recuérdese que el Big Bang significó la aparición de un universo energéticamente muy denso. Me refiero a nuestro universo, claro. Y este universo fue creciendo y enfriándose con el paso del tiempo. Algunos hitos son importantes: a los pocos minutos del Big Bang, la temperatura disminuyó por debajo de los mil millones de grados, lo que propició que una parte de los protones y neutrones existentes se unieran formando núcleos atómicos. Cuando el universo tenía 380.000 años, su temperatura había bajado a los 3.000 grados, lo que permitió que los electrones se enlazasen a los núcleos formando átomos y los fotones escapasen en todas direcciones, llenando de luz el universo. Bien, pues la luz emitida entonces, mil veces más fría, la recibimos ahora, y nos informa de los sucesos que acaecieron en aquella época.

Por ejemplo, nos permite saber que nuestra galaxia se desplaza a 380 Km/h en dirección a la constelación de Virgo. También nos informa de las densidades de masa en el universo primitivo y de sus fluctuaciones.  No solo eso, también nos descubre que el universo es plano, que no es abierto ni cerrado, pero para que tal ocurra, debe existir otra entidad que los astrónomos denominan energía oscura. En fin, ¡vaya usted a saber lo que aparecerá a los postres!

El libro nos indica finalmente los experimentos que se llevan a cabo para detectar ese tipo de materia y esa energía. Uno de los más importantes tiene lugar en el túnel pirenaico de Canfrant, en el norte de Huesca. También nos cuenta la posibilidad de otros universos. Un deleite.

 

Aún he tenido tiempo para leer otro libro, éste de metafísica, pero dejemos a los metafísicos salirse del mundo por la tangente y más allá de los límites del Universo, que allí discutan sobre la esencia del ser y la sustantividad y otras lindezas. No hacen daño a nadie con eso. Cada cual se entretiene a su manera. Si acaso se autoproclaman los grandes popes del entendimiento, miremos hacia otro lado y esbocemos una sonrisa

VANIDAD

VANIDAD. TODO ES VANIDAD, Eclesiastés

 

El surrealista André Bretón lanzó en 1933 la frase: “le acto surrealista más simple consiste en salir a la calle empuñando un revólver y disparar al azar contra la multitud”. Más tarde ingresó en el partido comunista.

También Pablo Picasso se afilió al comunismo. Una de sus ex mujeres nos informó que estando un día Picasso sentado sobre un enorme baúl en donde guardaba su dinero, ya que no se fiaba de los Bancos, recibió la visita de un miembro del partido en demanda de dinero para ‘la causa’. Picasso se lo negó alegando que vivía en la miseria, y sin levantar un ápice sus posaderas del baúl.

Rimbaud, el visionario, el gran poeta, el gran maldito, el gran rebelde, se descubre en unas cartas a un amigo hablando de su dinero.  Un dinero que quiere ver “bien invertido y que rinda con regularidad”. Llevaba 8 kg de oro en su cinturón, del que no se separaba ni para dormir. Ya cercano a la muerte, exclama: “¡Qué desgraciado soy, llevo dinero encima que no puedo siquiera vigilar!”

Quien mostró verdadera pasión por el dinero fue el gran escritor catalán Josep Pla. Cuando el 24 de abril de 1974 se produjo en Portugal la Revolución de los claveles y cayó el régimen de Marcelo Caetano, Pla se despachó a sus anchas contra los revolucionarios y las revoluciones. Guardaba sus ahorros en bancos portugueses, en la convicción de que estarían más seguros que en los bancos españoles con Franco ya en franca decadencia física.

El Eclesiastés dice que “todo es vanidad”. Y estupidez, yo añado.

 

CONTINUIDAD

 

Resulta curiosa la continuidad de comportamientos de los partidarios del Igualitarismo. Los cristianos primitivos hablaban de amor, paz y concordia  universales hasta que llegaron al poder al ser convertida su religión en religión de Estado. Enseguida persiguieron a todas las demás religiones, destruyeron sus templos y mandaron dar muerte a sus líderes. También persiguieron a los judíos y dieron muerte a Hipatia, gran matemática y directora de la biblioteca de Alejandría.

Lo mismo hicieron los bolcheviques en Rusia, Fidel Castro en Cuba, y tal vez pretenda hacer lo mismo  Podemos en España.

Tanto aquellos como estos lo hicieron en nombre de la humanidad, por su bien; y para ello se acaba con la libertad de las gentes y se persigue a muerte a los discrepantes.

 

DERINKUYU

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En la ciudad de Derinkuyu, en esa región de Turquía llamada Capadocia, existe toda una gran ciudad subterránea. Las dimensiones son increíbles: tiene una profundidad de casi noventa metros y hasta la fecha han sido descubiertos veinte niveles. En ella han podido habitar hasta 10.000 personas. Se une por un túnel de ocho kilómetros de largo a otra ciudad subterránea, Kaymakl.

De las ciudades subterráneas de esta zona hablaba el historiador griego Jenofonte en su obra Anábasis y explicaba que las personas que vivían en Anatolia habían excavado sus casas bajo tierra y vivían en alojamientos lo suficientemente grandes como para una familia, sus animales domésticos y los suministros de alimentos que almacenaban.

En los niveles recuperados se han localizado establos, comedores, una iglesia (de planta cruciforme de 20 por 9 metros, con un techo de más de tres metros de altura), cocinas (todavía ennegrecidas por el hollín de las hogueras que se encendían para cocinar), prensas para el vino y para el aceite, bodegas, tiendas de alimentación, una escuela, numerosas habitaciones e, incluso, un bar. La ciudad se beneficiaba de la existencia de un río subterráneo; tenía pozos de agua y un magnífico sistema de ventilación (se han descubierto 52 pozos de ventilación) que asombra a los ingenieros de la actualidad.

Parece ser que la excavación del primer nivel fue llevada a cabo por los hititas, que habitaron la región alrededor del  año 1.500  antes de Cristo.

Luego tuvieron que esconderse en ella los primeros cristianos,  huyendo de las levas y los saqueos que cometían en la región los romanos; luego tuvieron que esconderse los bizantinos huyendo de los turcos selyúcidas; más adelante se debieron de esconder  de los árabes y luego de los cristianos que acudían a las cruzadas y luego de los turcos otomanos. Tan magna obra de construcción denota un miedo abundante de los pobladores de la región a las frecuentes incursiones de saqueo o de conquista que en ella se llevaron a cabo.

Se ha de mencionar que  las galerías subterráneas de Derinkuyu podían bloquearse en tres puntos estratégicos desplazando puertas circulares de piedra. Estas pesadas rocas que cerraban el pasillo impedían la entrada de los enemigos. Tenían de 1 a 1,5 metros de altura, unos 50 centímetros de ancho y un peso de hasta 500 Kilos.

Cuando en 1963 la descubrió por casualidad un habitante de Derinkuyu, estaba deshabitada.

Todos estos detalles los ofrece Ishak Frag Fahim en un libro de ensayo que titula:

“LIBRO Y LABERINTO ERAN UN SOLO OBJETO”.

JORGE LUIS BORGES, CONSTRUCTOR DE LABERINTOS LITERARIOS

 

 

 

 

Pinceladas culturales

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Best Sellers de los últimos 50 años:

Encabeza la lista La Biblia, con ¡3.900 millones de ejemplares vendidos! Le sigue El Libro Rojo de Mao, ¡820 millones de ejemplares! A continuación, pásmense, Harry Potter, ¡400 millones! A mucha distancia, el magnífico El Señor de los Anillos, ¡103 millones! No se alarmen por los dos siguientes que aparecen en la lista, al fin y al cabo nuestra materia, más que de sueños –como aseveró Shakespeare–, está hecha de estupidez: El Alquimista, Paulo Coelho, ¡65 millones de ejemplares!, y El Código Da Vinci, de Dan Brown, ¡57 millones!

señor de los anillos     el alquimista     codigo da vinci

La lengua de Shakespeare

En mis innumerables peleas con el inglés me sorprendió mucho  la aparente paradoja de que los términos cultos me resultaban mucho más asequibles (reconocibles) que los vulgares. Sonsacar el porqué de tal aparente dislate requiere traer a colación la Historia, y a ello voy.

En Britania vivían diversos pueblos celtas cuando la conquistó Roma. Enseguida de marcharse los romanos (449 d.C.),  los pueblos del sur, en cierta medida romanizados, se enfrentaron a los pictos del norte (lo que hoy es Escocia), sin romanizar. A su vez, piratas germanos comenzaron a asolar las costas inglesas; así que los antiguos celtas, ahora romanizados y expresándose en latín, pidieron ayuda a mercenarios, y acudieron otros germanos en su auxilio: sajones, frisios y anglos. Pero estos se unieron a los piratas germanos contra quienes deberían luchar y se apoderaron del país.

Esa es la razón de que se hable del mundo anglo-sajón y de que el país se denomine England (tierra de los anglos). Los anglosajones hablaban un idioma intermedio entre el alto alemán antiguo y los dialectos escandinavos. En resumen, que los pobres celtas romanizados que quedaron tuvieron que refugiarse en las sierras de Gales o atravesar el canal de la Mancha y establecerse en lo que es hoy la Bretaña francesa.

Pero ahí no acaba la cosa. A partir del siglo VIII llegan a las costas inglesas los vikingos, provenientes de Noruega y Dinamarca, y meten nuevos vocablos a la lengua inglesa. Sin embargo,  fue a partir del siglo XI cuando la lengua inglesa se iba a enriquecer con un nuevo lenguaje, y éste fue aportado por los normandos.

¿Quiénes eran los dichosos normandos? Pues un pueblo de mercenarios provenientes originariamente de Dinamarca. Lucharon contra los musulmanes de la península en Galicia, Lisboa y Sevilla, y fueron la principal fuerza de choquen en la toma de Huesca y Barbastro. Los dos grandes capitanes de los almogávares, las fuerzas mercenarias de la corona de Aragón que devastaron Bizancio y una parte de la Gran Grecia, Roger de Lauria y Roger de Flor, eran normandos.

También establecieron un reino normando en Sicilia, pero, para lo que viene al caso, importa decir que conquistaron y se establecieron en la parte de Francia que hoy se conoce como Normandía, y que pronto se olvidaron de su origen escandinavo y hablaron francés.

Total, que esos normandos afrancesados conquistaron Inglaterra e Irlanda entre finales del siglo XI y principios del XII. Y hete aquí que en Britania comenzaron a convivir: el francés de la Corte normanda; cuatro dialectos anglosajones con muchas palabras danesas; el latín de los clérigos; y, a todo ello, se ha de añadir que en zonas del Norte y de Irlanda  aún perduraban restos de la antigua lengua celta.

Así que la nobleza y el clero, que se expresaban en francés (lengua latina) y en latín, legaron el inglés culto, mientras que las lenguas germanas con palabras escandinavas, que hablaba el pueblo, constituyen hoy los vocablos comunes.

Ya que nuestra lengua, el español, es una lengua latina, ello nos facilita el que entendamos mejor el inglés culto (de origen latino) que el inglés común. Esa es la explicación buscada a la aparente paradoja o dislate que anuncié al comienzo.

Ahora bien, no resulta extraño que muchas palabras comunes del inglés sean parecidas a otras palabras cultas, ya que tanto el latín como los diversos dialectos germanos y escandinavos provienen del indoeuropeo primitivo. Pero ésta es otra historia.

Horrores culturales:

Ante ciertas manifestaciones ‘culturales’ dan ganas, si no de sacar las pistolas,  sí  de taparse las narices. Tres ejemplos pertenecientes al ámbito de Aragón bastan para resaltar que en la ‘cultura’ abundan las necedades.

El primero, ya lo narré en una entrada anterior, los cuatro homenajes que la ‘cultureta’ de estas tierras  ha rendido a un tal Pepín Bello por el todo mérito de haber conocido personalmente a García Lorca.

El segundo, que se conceda a Eva Almunia, antigua Consejera de Educación en el gobierno aragonés, el máximo galardón de la cultura en España, la orden de Alfonso X el Sabio. ¡Señores, Eva Almunia no sabe culturalmente freír un huevo!

El tercero, ¡el disparate descomunal!, el caso de la lengua inventada: se cogen dos o tres variantes dialectales de los valles pirenaicos  cuyo número de parlantes no superó nunca unos pocos miles de habitantes y que se dejaron de hablar hace ya cinco siglos; se toma de cada pueblo las dos palabras que el más cazurro inventa para diferenciarse del pueblo de al lado; se hace un mejunje con todo ello; se escribe con ‘v’ lo que en castellano se escribe con ‘b’, y con ‘z’ lo que en la lengua de todos se escribe con ‘c’,  y a esa lengua potingue que nunca jamás nadie ha hablado se la denomina Lengua propia de Aragón.

¡Y se crea una Academia del Aragonés!, y se crean Consejeros y Direcciones Generales de la lengua aragonesa, y se intenta que sea obligatoria en los institutos de enseñanza. Y, ¡encima!, quien inventó el tal gazpacho es vasco.

¡Cielos, ustedes me perdonarán, pero estos horrores me producen vómitos!