Marcuse el farsante. Eros y civilización.

A Marcuse se le atribuye ser el padre ideológico del movimiento hippie en Berkeley años 60 y del Mayo del 69 de París. Sus dos libros de mayor repercusión mediática son Eros y civilización y El hombre unidimensional. Estas líneas tratan sobre sobre el primero de ellos.

Nos dice Marcuse que, de acuerdo con Freud, la civilización se ha construido a costa de la represión instintiva, pero, contradiciendo a Freud —retorciendo las aseveraciones de éste en cada ocasión que viene bien a su tesis—, asegura que «nuestras sociedades avanzadas producen las precondiciones para la existencia de una civilización no represiva, para una ‘liberación’[1]»

¿Cómo intenta convencernos de que dicha ‘liberación’ es factible?: …mediante el uso de esas historias tremebundas que denomina metapsicoanálisis freudiano, esos adorados cuentos acerca de la Horda Primitiva, el Complejo de Edipo, Eros y Tánatos… Nos viene a decir que en el individuo se produce un alambicado proceso de sublimación no represiva que, mezclado con otro proceso de metapsicología alquímica, en el que Eros, el señor de los instintos de vida, pone bajo su dominio al instinto de muerte, hace que el hombre se transforme, y, con él, transforme la civilización.

Ahí se acaba Freud y comienza el cuento de La lechera —si es que no forma parte de él todo el libro. A falta de razones, todo son aseveraciones: echando mano de Orfeo y Narciso (¡que pasaban por allí!), el juego, la belleza, la sensualidad, la plena satisfacción instintiva…, erotizando la personalidad de los individuos, producirán un hombre libre y una nueva civilización liberadora, esto es, un nuevo paraíso terrenal.

Para Marcuse, todo es blanco o negro. El Marcuse del color negro dice que la humanidad está esclavizada por una mano negra, que estamos encadenados a su maquinaria de dominación como lo estaba el remero en las galeras romanas. Pero el Marcuse del color blanco nos salvará: con esas mezclas alquímicas de regresión, juego, imaginación, sublimación instintiva, arte, sensibilidad…, se romperán espontáneamente las cadenas y todos seremos libres en un mundo de juegos y diversiones.

Eso sí, como buen profeta bíblico, se duele del tiempo pasado, «de mayor sufrimiento pero de mayor verdad». Como el profeta Ezequiel durante el cautiverio de Babilonia, nos advierte contra la corrupción de las costumbres, contra el placer del bienestar como sucedáneo del verdadero placer, contra la conciencia feliz anestesiante, contra la pérdida de ‘negatividad’. Propugna que se supriman los coches, los televisores, los enseres domésticos…, para que el hombre se cargue de negatividad. En fin, como Jesucristo, como Marx, Marcuse ejerce de profeta y redentor. Donde faltan razones las suple con repeticiones y donde falta la lógica coloca ocurrencias, divagaciones y aseveraciones.

Tengo por seguro que Marcuse no habría querido vivir bajo el sistema social que preconizaba. De hecho, siendo marxista hasta la médula y estando esperanzado con la URSS, vivió plácidamente —y con él otros pensadores de la Escuela de Frankfurt— en la soleada California, sin que se le ocurriera por un instante ir de vacaciones a Moscú.

Yo creo que Marcuse fue un farsante, que no pretendió encontrar ninguna verdad liberadora, sino hacer un alegato ideológico marxista; que mostró un desconocimiento absoluto de la naturaleza humana en su libro (el odio, la envidia, los celos, el resentimiento, la crueldad… desaparecerían como por arte de magia mediante esa alquimia de la sublimidad no represiva). Por último, como es síntoma en todos los intelectuales marxistas, no se dice una sola palabra del ‘día después’, después de que el paraíso brote espontáneamente.


[1] Los intelectuales de izquierdas nunca han aclarado en qué consistirá dicha ‘liberación’ ni qué tipo de sociedad emergería ‘el día después’, tan solo que acabaría con el horrible monstruo del Capitalismo.

Animalismo, idealismo y posmodernidad

El clima moral y cultural de Occidente en la actualidad es fruto del posmodernismo filosófico. Buena parte de los filósofos franceses de la segunda mitad del pasado siglo hinchieron de relativismo su discurso y lanzaron a la verdad desde el pedestal ecuménico donde residía a la ciénaga de la subjetividad. La consecuencia ha sido la formación de ideologías sin ideas, el empleo de argumentos vacíos de razón, la incoherencia en los asertos, la emoción como argumento, el ‘nosotros’ y el ‘ellos’, el todo vale si nos beneficia… Occidente se ha hecho tribal. Pero mientras el ‘enemigo’ es unánime, las tribus amigas son tantas y con tan diferentes criterios y dogmas que la coherencia ha desaparecido de ellas tan velozmente como la razón. Así, las vanguardias de la tribu feminista dicen luchar por los derechos de la mujer y por la igualdad de hombres y mujeres, pero apoyan los regímenes donde la mujer carece de los más elementales derechos y desconoce la libertad. El llamado socialismo del siglo XXI dice luchar por la igualdad y la libertad, pero defiende con uñas y dientes las dictaduras comunistas y los sistemas teocráticos. Las vanguardias ecologistas diezmarían la especie humana por el —dicen— ‘bienestar’ del planeta.

Una de las tribus con incoherencias mayores es la animalista. No refiero por tal al que ama su relación con ciertos animales y al que simplemente le disgusta el maltrato animal, sino a esas vanguardias que odian el género humano, que proclaman su lucha contra el especieísmo, esto es idea de que los animales han de tener iguales derechos que los seres humanos, lo cual es del todo absurdo e incoherente, ¿cómo ejercería sus derechos un boquerón?

Característico de las tribus es la ideología, que, religiosa o no, viene determinada por ciertas idealidades (desde espíritus a utopías, pasando por ideas identitarias que niegan la naturaleza humana), por dogmas, por la categorización ‘nosotros’ y ‘ellos’, por mandamientos de obligado cumplimiento, y por la pretensión de imponer sus dictados en todo el orbe.

Una parte del movimiento es devota del animalismo religioso. Consideran sagrada la vida de cualquier animal. Sin embargo, ¿a qué animales se refieren?, ¿también a las pulgas, las chinches, los mosquitos…?; ¿se han preguntado por las consecuencias que traería para los animales tal sacralidad?. De hecho, existe una comunidad religiosa, los jainistas,  cuyo primer mandamiento es el respeto a la vida. Sus fieles andan desnudos, se tapan la boca y la nariz para no matar a ningún ser diminuto, y se abren paso en su caminar con una escoba para no pisar a las hormigas.

Otros hacen hincapié en el sufrimiento animal. En el libro de Peter Singer, Liberación animal se  defiende una igual consideración de todos los seres capaces de sufrir. (habría que determinar si existe el sufrir —que exige tener conciencia— en los animales, y habremos de tener en cuenta que gracias a la reciente Ley de Protección Animal, el precio de los productos cárnicos se va a encarecer de manera desmesurada). Lo curioso es que presenta el movimiento animalista como un ejemplo de bondad, pero se muestra totalitario al pretender imponer a los demás su ‘verdad’ y su  sensibilidad. En todo caso, ¿por qué no sacralizar también las plantas?, ¿acaso no poseen vida?

En lo que creo que participan las vanguardias animalistas y las vanguardias ecologistas es en el deseo de huir de la realidad. Más que el amor a los animales, lo que bulle en ellos es amor a la idealidad animal o a la idealidad naturaleza. El animal como arquetipo de la inocencia, de la pureza, de la ausencia de alteridad. Ya que la realidad presenta individuos con alteridad. ¡Huyamos de esa hiriente alteridad —parecen decir esas vanguardias— y construyamos un mundo de donde esté excluida! Así, construyen ese mundo ideal en su conciencia, un mundo al que declaran su amor, por el que luchan, y no por el mundo real ni por los animales reales. Del mismo modo que los intelectuales marxistas que decían amar a la humanidad amaban la idea comunista de humanidad, no a la humanidad real. De hecho, más bien odiaban al género humano real por ser imperfecto y atroz; un género humano que el comunismo, mediante represión, educación y fusilamientos, se encargaría de eliminar. El idealismo puede traer muy malas consecuencias.

Por cierto y a modo de posdata: El denominado «Nuevo realismo filosófico » de Markus Gabriel y el llamado «Ley de aumento de la información funcional» (que pretende amplificar la evolución darwiniana a cualquier sistema, utilizando como ‘herramienta’ la adaptación), no parece ser —eufemísticamente hablando—sino «los mismos perros con diferentes collares». No introducen ninguna idea novedosa. El Nuevo realismo no me parece que cambie nada del posmodernismo excepto la nomenclatura; lo mismo se puede decir del nuevo y rimbombante sistema de evolución.

De Sartre, Borges y Nietzsche

SARTRE

Sartre se esmeró con ahínco en engañar al público europeo para salvar el comunismo. Aseguró que en la URSS existía una absoluta libertad de prensa; alabó a Mao y a Stalin; persiguió con fiereza a todos los intelectuales franceses que se desviaron de la ortodoxia comunista (entre ellos, Albert Camus, Arthur Koestler y Simon Leys). Sartre es uno de los intelectuales del siglo XX que atacaron las democracias occidentales —donde ellos gozaban de total libertad, de una buena posición económica y del aplauso social— y defendieron las inmensas prisiones en que se habían convertido China y la URSS. Bien es cierto que Sartre era bajito, feo y tuerto —una bolita de piel y tinta, tal como le tildaba Simone de Beauvoir, además de insinuar que era impotente—, así que, sintiéndose superior intelectualmente, su resentimiento era inmenso. Un resentimiento que vertió sobre Occidente. ¡Y no hablemos de Althusser, visitante asiduo de psiquiátricos, que terminó asesinando a su mujer!¡Qué gran ejemplo hubiera dado toda esa intelectualidad, incluyendo a Pablo Picasso, yéndose a vivir un par de años a su ‘paraíso’ soviético o chino!

BORGES. NIETSZCHE

Para trazar su ficción, los escritores toman como modelos a gentes con quienes han socializado o cuyos caracteres y vivencias son harto conocidas por el público, lo cual no quita que todos los relatos literarios posean un fuerte componente biográfico. Algunos van más allá y en alguna de sus obras literarias o de pensamiento presentan un héroe en cuyos rasgos descubrimos al autor mismo. Esos personajes representan lo que el escritor hubiera querido ser en esta vida, juegan el papel que les hubiera gustado jugar y no el que han jugado.

Borges, un hombre necesitado de amparo, que vivía entre tinieblas, quiso ser un pendenciero en la pampa argentina y, en el Sur —un relato mitad autobiográfico mitad ficción— dibujó el contraste entre la realidad de su vida y su vida anhelada. El contraste entre un hombre de biblioteca, medio ciego, desmañado, asustadizo, y un hombre de pendencia y acción.

Nietzsche abogó por el hombre altivo, fuerte, despiadado, instintivo…, aristocrático, pero el fue un hombre asustado, temeroso, necesitado de afecto y protección. En carta a Franz Overbeck de diciembre de 1985, se humilla sin rubor alguno ante su amigo: «Por eso necesito que la gente se ocupe de mí. Lo poco práctico de mi naturaleza, la semi ceguera y, por otra parte, el carácter temeroso, desamparado, desanimado, que es consecuencia de mi salud, me suelen atar a situaciones que casi me matan».

Parece ser usual y propio de la naturaleza de los escritores, expresar en la escritura la satisfacción de sus deseos más íntimos, aquellos que no pueden satisfacer en su vida real. Tal acción se enmarca dentro de otra más general: mediante la escritura se evade uno de la realidad que le lastima. Esto es: escribir es un sucedáneo del vivir.

CREENCIAS QUE IMPIDEN EL PROGRESO

Debido a la acción de ciertas creencias en la sociedad, surgen y declinan civilizaciones, se impide el progreso, y la organización y el orden social se mantienen inalterados durante siglos. Vemos algunos ejemplos de declinación y de inalterabilidad del orden social. La historia presenta ejemplos bien contundentes al respecto. La doctrina de Mahoma inspiró creencias y formas de entender la vida que pronto produjeron una rica cultura y una floreciente civilización hasta el siglo XI. La numeración arábiga, las fracciones decimales, operaciones con radicales y potencias, conceptos de velocidad, aceleración, clepsidras para medir el tiempo, el uso de la brújula para la navegación, la óptica… Produjo grandes pensadores como Omar Kayyam, Al-Khawarizmi, Al-Khazín, Al-Biruni, Averroes, Al-Gazeli…Sin embargo, en el siglo XI triunfó la interpretación moral más rígida del islam y la cultura y la civilización islámica declinaron hasta desaparecer de ella todo signo de progreso. Fue borrada la libertad de criterio para interpretar El Corán y los hadiths del profeta, así que la fuerza creativa del mundo musulmán desapareció.

Han existido numerosas sociedades cuyas creencias dominantes han sido la causa de su mantenimiento en hibernación cultural, económica y social. Gran parte de los pueblos de África y Asia han pasado siglos aferrados a costumbres y religiones que obstaculizaron cualquier progreso material. No fue hasta que tomaron contacto con europeos que sus élites, con mucha dificultad, promovieron cambios en la organización social y en los modos de vida. Pero los ejemplos más claros de inalterabilidad social son las sociedades teocráticas, en donde la autoridad emana de Dios y la acción de gobierno está muy influida por la clase sacerdotal.

El Egipto de los faraones mantuvo inalterados durante 1500 años su orden y su esquema social. También la sociedad Amish y otros grupos menonitas pueden ser considerados teocráticos y permanecen en formas de vida arcaicas. Si mudamos a Dios por el Comunismo y a la clase sacerdotal por las élites del partido, también han sido teocráticas la URSS y la China de Mao. La Iglesia Católica misma, durante buena parte de la Edad Media imprimió en la sociedad europea todos los caracteres de una sociedad teocrática. La prohibición de la usura y el comercio por parte de la Iglesia evitaron que Europa progresara mucho más rápidamente y prolongaron la Edad Media varios siglos. La prohibición del mercantilismo hundió a la URSS en la miseria.

Una creencia paralizadora muy extendida por Iberoamérica es la que considera culpables de todos sus males a España y Norteamérica, lo que los lleva a un estado de permanente inacción, a actuar de plañideras y a lamerse las heridas sin poner remedio alguno. En ese lamento viven paralizados hasta el extremo de que ninguna consideración de futuro parece importarles. Su vitalidad no se dirige a elaborar proyectos para el porvenir sino a quejarse del pasado y a culpabilizar a los demás de sus desgracias. La plañidera de este tipo vive de relamerse sus heridas y de aparecer como víctima ante los demás, y, claro está, de declarar a otros culpables de sus desgracias y concitar odio contra ellos.

Eduardo Galeano, Gabriel García Márquez, Pablo Milanés…, lanzan la sangrante idea de que «España y Norteamérica se han enriquecido a nuestra costa y son la causa de nuestra pobreza». La simplona y malintencionada idea lanzada en Las venas abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano, incita a regocijarse en lamerse las propias heridas antes que a intentar suturarlas. No se quiere recobrar la vitalidad, no se quieren cerrar las heridas, resulta más gozoso mostrarlas y añadir a ellas tintes rojos y señalar culpables y concitar odios, «mirad, aquí podéis ver lo que me hicieron estos o aquellos malditos, pobre de mí, mirad como sangran mis heridas». Tan gozoso resulta que se detiene cualquier propuesta de cura. Pero ya se sabe hacia dónde conduce tanto llanto y tanto victimismo: hacia Cuba y Venezuela. Se mantiene, también, en buena parte de la izquierda un sistema de mantras que están en el origen de la declinación de las sociedades donde se imponen.

  • Repartiendo las riquezas de los que más poseen, todos seríamos más ricos y viviríamos mejor
  • El dinero público se puede gastar a manos llenas porque no es de nadie.
  • El comunismo es un sistema social maravilloso que ha sido aplicado incorrectamente

No se puede negar que algunas creencias son mortíferas.

POR EL BIEN DE LA HUMANIDAD

Los mesías  rojos se anuncian con un cartel que destaca en grandes letras  su amor por la humanidad. Solo hay que mirar la bibliografía al uso sobre la revolución bolchevique o la revolución cubana para percatarnos de ello. Lenin, Che Guevara y Fidel Castro levantan todavía olas de admiración en sus correligionarios, pero si se escarba un poco en sus hechos aparecen muchos, muchísimos, cadáveres. También los apóstoles rojos dicen actuar por amor a la humanidad, clamando en muchos casos por obligar a las gentes a “ser felices”. Expongo un ejemplo de apostolado.

Herbert Marcuse tuvo un reconocimiento grandioso durante los años 50 y 60 del siglo XX, gracias principalmente a dos de sus libros: Eros y civilización, y El hombre unidimensional. Posteriormente fue perdiendo importancia entre sus correligionarios marxistas. Sin embargo, no se puede negar que en sus escritos están prefiguradas gran parte de las ideas  con que se han conformado la ideología marxista-feminista-ecologista que hoy en día impera en Occidente. Marcuse clama en favor de los animales, del ecologismo, de Marx («…negativa a la rudeza, a la brutalidad y al espíritu gregario; aceptación del temor y la debilidad; reducción de la población futura»)

y de quienes jugarían el papel de proletarios (a quienes acusaba de haber perdido su negatividad), («…los proscritos y los extraños, los explotados y los perseguidos de otras razas y otros colores, los parados y los que no pueden ser empleados»).

Pero lo que me interesa resaltar ahora es su papel de salvador de la humanidad. Estas son algunas de sus recomendaciones sociales para cuando llegue el día esperado de la Liberación:

(«Quitarles las diversiones para que estallen: …la mera supresión de todo tipo de anuncios y de todos los medios adoctrinadores de información y diversión sumergiría al individuo en un vacío traumático…» …  «el no funcionamiento de la televisión y de los medios similares podría empezar a lograr, así, lo que las contradicciones inherentes del capitalismo no logran: la desintegración del sistema.»

«Ellos deben ser “obligados a ser libres”, a “ver los objetos como son y algunas veces como deberían ser”, se les debe enseñar el “buen camino” que están buscando».)

Marcuse es uno de tantos que proclama odio hacia todo el mundo en nombre de la humanidad.

Plantemos cara a la siguiente cuestión: ¿Por qué los grandes líde­res revolucionarios y todos cuantos ejercieron el terrorismo de izquierdas durante los siglos XIX y XX procla­maban a los cuatro vientos su beatífica intención de salvar a la humanidad de opresiones e injusticias de toda índole en vez de procurar exclusivamente por sí mismos y, en todo caso, en vez de procurar primeramente por el bienestar de sus allegados?

Rousseau clamaba por una educación infantil basada en la comprensión y el cariño, pero entregó a la inclusa a sus cinco hijos. Marx predicó la liberación del proletario de la penuria en la que estaba sumido, pero tres de sus cinco hijos murieron por las condicio­nes de miseria en que vivían, mientras su padre derrochaba la fortuna de su esposa en aprovisionar de armas a revolucionarios, mientras esquilmaba económicamente a sus amigos y se negaba a realizar trabajo alguno que proporcionara sustento a su familia. Lenin vivió gran parte de su vida a costa del dinero de su madre y luego del dinero que recibió de los alemanes para que rindiera las tropas rusas; y mientras arengaba a sus camaradas con discursos de salvación del proletariado, dejaba morir de hambre a millo­nes de rusos y ucranianos, o bien los fusilaba. Robespierre, en cambio, se declaró ene­migo de la pena de muerte, eso sí, antes de llegar al poder, a partir de entonces se mostró partidario de guillotinar a la mitad de los franceses. Otro salvador de la humanidad fue Che Guevara, quien pretendió hacer de todo revoluciona­rio una máquina de matar cargada de odio. Pol Pot, en cambio, era muy selectivo, pensó que solo los campesinos merecían ser liberados, así que arrasó las ciudades y a sus habitantes[1]. Si levantamos la máscara de la bella apariencia, del altruismo y la bondad hacia los desconocidos, aparece debajo la carne viva, la cruda realidad del personaje: una gran indiferencia hacia los cercanos, hacia los de la misma sangre. Un supuesto amor a la humanidad, por un lado, y, por el otro, un egoísmo extremo palpitando en la indiferencia que muestran para con los suyos. La máscara ideológica y lo que ésta esconde.

Tal impostura se puede entender como una estrategia —consciente o no—tendente a negar la maldad de los propios actos, propósitos y sentimientos, auto justificándose con una máscara de bondad. Un examen atento a sus actos y a sus propósitos delata en todos ellos  un odio inmenso a la humanidad. Ya que recono­cer tal odio les podría crear sentimientos de culpa, se convencen de que cometen sus crímenes por amor. Los seres humanos tenemos un arte especial para auto justificarnos. Quien haya leído la vida de esos personajes sabe que eran movidos por ambición de poder y por odio –las ideologías se encargan de ocultar esto—no por amor a la humanidad. Pero, en cambio, se convencen de actuar por amor, y su ideología es un buen disfraz para ello. Se dicen a sí mismos: me pro­pongo liberar a los pobres de la Tierra, así que tengo derecho a acabar con todos cuantos se opongan a mi beatífico proyecto. Así justifican sus crímenes. A su odio y a la utilización de los deshereda­dos de la Tierra para sus propósitos de poder y grandeza lo llaman amor a la humanidad, de ese modo ocultan su odio a la humanidad.

Otro día tocará hablar de los grandes multimillonarios, tipo Bill Gates o Soros, que pretenden salvar a la humanidad reduciendo la población mundial y empobreciéndonos a todos. También de los ecologistas, que pretenden salvar el planeta acabando con la especie humana. Por último, un consejo: si te hablan de salvar a la humanidad, al planeta, a los animales, a la patria, a la nación catalana…,  huye rápido de ellos.


[1] Un extraño amor a la humanidad demostró tener el filósofo Foucault, que veía cárceles hasta en las miradas y que abogaba a favor de asesinos comunes, pero alabó al Irán de los Ayatolas y rindió pleitesía a Mao, El Gran Timonel, bajo cuyo mandato murieron de hambre y fusilamientos más de cuarenta millones de chinos.

SUELTOS DE ESPAÑA

En ocasiones las bufandas no se usan como abrigo, sino para envolver egos gigantescos y cerebros diminutos.

Del absurdo:

En España somos nos hemos convertido en campeones del absurdo. Con las nuevas leyes del gobierno Frankestein, resulta delito montar en un burro, matar un ratón conlleva años de cárcel si se mata con odio; se han proclamado 20 tipos de familia; tener un hijo mediante subrogación es un delito de lesa humanidad, abortar cuando se está a punto de parir es un derecho; a partir de 16 años, cuando todavía uno no puede votar ni tiene idea alguna de la vida, los menores podrán cambiar de sexo a su antojo, si tiene una edad comprendida entre 14 y 16, podrán hacerlo si vienen acompañados de sus padres, entre 12 y 14 necesitan autorización judicial.

El penúltimo absurdo: Baleares abre una oficina para dar atención psicológica y jurídica a las víctimas del franquismo. Ya me veo a López Obrador, presidente de Méjico, abriendo una oficina para dar esa misma atención a las víctimas de Hernan Cortés.

De los jóvenes ilusos:

Al igual que en los siglos X, XI y XII los jóvenes acudían a la llamada de la Cruzada para ofrecer su sangre por Cristo, apuesten a buen seguro que en nuestros días bastaría una información sesgada y repetitiva para que infinidad de jóvenes se lanzaran a la aventura de dar sus vidas por el planeta.

Prohibir

La nueva Iglesia del Planeta Agraviado emplea las prohibiciones como estrategia para tener domesticado el rebaño. ¡Prohibir, prohibir, prohibir!, ¡cientos de nuevas prohibiciones para que en cada instante de su rutina diaria el ciudadano sienta en su cogote el aliento de la nueva y terrible divinidad planetaria; una divinidad que es señora de plantas y animales y que nos amenaza y castiga por nuestros pecados ecológicos con seísmos, un mundo apocalíptico recalentado, con pestes y tsunamis. Esa divinidad nos exige dejar de consumir, dejar de viajar, dejar construir, dejar de poseer; en suma, ser pobres.

No hay promesa que nuestro presidente, Pedro Sánchez, no haya incumplido ni aseveración alguna en que no mienta.

En ocasiones, como es el caso de las reiteradas concesiones a Cataluña y al País Vasco, los actos de apaciguamiento solo consiguen envalentonar al que se pretende apaciguar.

Frases escogidas de Ortega y Gasset en La Rebelión de las masas:

  • Vaciado de su propia historia; sin entrañas de pasado; dócil a todas las disciplinas
  • Disponibilidad para fingir ser cualquier cosa
  • Existir es resistir, hincar los talones, oponerse a la corriente
  • La historia es la realidad del hombre
  • El estado de libertad resulta de una pluralidad de fuerzas que mutuamente se resisten
  • La disposición de los hombres, sea como soberanos sea como conciudadanos, a imponer a los demás como regla de conducta su opinión y sus gustos, se halla tan enérgicamente sustentada por algunos de los mejores y algunos de los peores sentimientos inherentes a la naturaleza humana, que casi nunca se contiene más que por faltarle poder.
  • Lengua sin la fina arista del razonamiento ni líricos tornasoles; es una lengua sin luz ni temperatura, sin evidencia y sin calor de alma.
  • Una vez la historia agonizó bajo el imperio homogéneo de la vulgaridad por haber desaparecido la fértil «variedad de situaciones»
  • Mi subsuelo; oscura labor subterránea de minero
  • Ser de izquierdas es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil; ambas, en efecto, son formas de hemiplejia moral.
  • Hoy las derechas prometen revoluciones y las izquierdas tiranías.
  • La política se apresura a apagar las luces para que todos los gatos resulten pardos.
  • Ponerse en traza abismática, vestirse la escafandra y descender a lo más profundo del hombre.
  • El soplo de un dios torvo y vengativo.
  • Rezuma sólo vagas filantropías.
  • El verdadero tesoro del hombre es el tesoro de sus errores, la larga experiencia vital decantada gota a gota en milenios. Por eso Nietzsche define al hombre superior como el ser «de la más larga memoria»
  • El hombre selecto no es el petulante que se cree superior a los demás, sino el que se exige más que los demás.
  • Boyas que van a la deriva.
  • Se advierte el progresivo triunfo de los seudointelectuales, incualificados, incalificables y descalificados por su propia contextura.
  • Cree la masa que tiene derecho a imponer y dar vigor de ley a sus tópicos de café.
  • Lo característico del momento es que el alma vulgar, sabiéndose vulgar, tiene el denuedo de afirmar el derecho de la vulgaridad y lo impone dondequiera
  • La auténtica plenitud vital no consiste en la satisfacción del logro, en la arribada. Ya decía Cervantes que «el camino es siempre mejor que la posada»
  • Algunos deseos mueren de satisfacción, como muere el zángano afortunado después del vuelo nupcial
  • Toda vida es hallarse dentro de la circunstancia o mundo. Mundo es el repertorio de nuestras posibilidades vitales; representa lo que podemos ser; por tanto, nuestra potencia vital.
  • Con más medios, más saber, más técnicas que nunca, resulta que el mundo actual va como el más desdichado que haya habido: puramente a la deriva.
  • Permanecer alerta para poder oír la secreta germinación del futuro.
  • Nuestro mundo es la dimensión de fatalidad que integra nuestra vida. Las circunstancias son el dilema, siempre nuevo, ante el cual tenemos que decidirnos. Pero el que decide es nuestro carácter.
  • En el sufragio universal no deciden las masas, sino que su papel consiste en adherirse a la decisión de una u otra minoría.
  • Se gobierna por la urgencia del presente, no por cálculos del futuro
  • Mimar es no limitar los deseos, dar la impresión a un ser de que todo le está permitido y a nada está obligado. La criatura sometida a este régimen no tiene la experiencia de sus propios confines. Se acostumbra a no contar con los demás, sobre todo a no contar con nadie como superior a él. Creen que su papel se reduce a exigir perentoriamente, cual si tuviese derechos nativos.
  • El noble originario se obliga a sí mismo, y al noble hereditario le obliga la herencia.
  • Pero al creerse con derecho a tener una opinión sobre el asunto sin previo esfuerzo para forjárselo, manifiesta su ejemplar pertenencia al modo absurdo de ser hombre que he llamado masa rebelde. Eso es precisamente tener obliterada, hermética el alma.
  • El perspicaz ser sorprende a sí mismo siempre a dos dedos de ser tonto; por ello hace un esfuerzo para escapar a la inminente tontería, y en ese esfuerzo consiste la inteligencia. No hay modo de desalojar a un tonto de su tontería.
  • El tonto es vitalicio y sin poros. Por eso decía Anatole France que un necio es mucho más funesto que un malvado. Porque el malvado descansa algunas veces; el necio jamás
  • No hay discusión de la vida pública donde el hombra masa no intervenga, ciego y sordo como es, imponiendo sus «opiniones».
  • La idea es un jaque a la verdad.
  • Tener una idea es creer que se poseen las razones de ella, y es, por tanto, creer que existe una razón, un orbe de verdades inteligibles
  • La masa no desea la convivencia con lo que no es ella. Odia a muerte lo que no es ella.
  • Parecen toscos labriegos que con dedos gruesos y torpes quieren coger una aguja que está sobre la mesa. Se manejan, por ejemplo, los temas políticos y sociales con el instrumental de conceptos romos que sirvieron hace doscientos años para afrontar situaciones de hecho doscientas veces menos sutiles.
  • Necesitamos de la historia íntegra para ver si escapamos de ella, no para recaer en ella
  • El hombre vulgar, antes dirigido, ha resuelto gobernar el mundo. El contentamiento consigo mismo le lleva a encerrarse a toda instancia exterior, a no escuchar, a no poner en tela de juicio sus opiniones y a no contar con los demás.
  • Llega a proclamar como una virtud el no enterarse de cuanto quede fuera del angosto paisaje que especialmente cultiva, y llama diletantismo a la curiosidad por el conjunto del saber.
  • Cuando una realidad humana ha cumplido su historia, ha naufragado y ha muerto, las olas la escupen en las costas de la retórica, donde, cadáver, pervive largamente
  • En cualquier dificultad el hombre masa tenderá a exigir que inmediatamente lo asuma el Estado, que se encargue directamente de resolverlo con sus gigantescos e incontrastables medios.
  • El mando significa prepotencia de una opinión. La mayor parte de los hombres no tiene opinión, y es preciso que le venga de fuera a presión, como entra el lubrificante en las máquinas. Todo desplazamiento del poder, todo cambio de imperantes, es a la vez un cambio de opiniones y, consecuentemente, nada menos que un cambio de gravitación histórica.
  • Vida es lucha con las cosas para sostenerse entre ellas. Los conceptos son el plan estratégico que nos formamos para responder a su ataque.
  • Las juventudes, de puro sentirse libres, exentas de trabas, se sienten vacías.
  • Estos años asistimos al gigantesco espectáculo de innumerables vidas humanas que marchan perdidas en el laberinto de sí mismas por no tener a qué entregarse.
  • Porque la vida es por lo pronto un caos donde uno está perdido. El hombre oculta esa terrible realidad con un telón fantasmagórico donde todo está muy claro. Le trae sin cuidado que sus ideas no sean verdaderas; las emplea como trincheras para defenderse de su vida, como aspavientos para ahuyentar la realidad.
  • La mayor parte de los hombres de ciencia se han dedicado a ella por terror a enfrentarse con su vida.
  • Sólo hay verdad en la existencia cuando sentimos sus actos como irrevocablemente necesarios.
  • Con tal de servir a algo que dé un sentido a la vida y huir del propio vacío existencial, no es difícil que el europeo se trague sus objeciones al comunismo, y ya que no por su sustancia, se sienta arrastrado por su gesto moral
  • Hay hombres, los cuales, por los temas en que habitualmente se ocupan, o por poseer almas sensibles como finos registradores sísmicos, reciben antes que los demás la visita del porvenir.
  • El hombre necesita un derecho dinámico, un derecho plástico y en movimiento capaz de acompañar a la historia en su metamorfosis.
  • Es el hontanar de una nueva fe. Pero no mana en medio de la alteración, sino en el recato del ensimismamiento
  • Durante un momento –el siglo XVI—en Holanda, el hombre más envidiado era el que poseía cierto raro tulipán. La fantasía humana, hostigada por ese instinto irreprimible de jerarquía, inventa siempre algún nuevo tema de desigualdad (p 258)
  • Ni la religión ni la moral dominan la vida social ni el corazón de la muchedumbre.
  • El poder social del dinero será tanto mayor cuantas más cosas haya que comprar.

Nietzsche en sus escritos. Más allá del Bien y del Mal I

Del instinto y la fuerza

p. 61.-Suponiendo finalmente que se consiguiese explicar nuestra vida instintiva entera como la ampliación y ramificación de una única forma básica de voluntad – a saber, de la voluntad de poder como dice mi tesis—[…] entonces habríamos adquirido el derecho a definir inequívocamente toda fuerza agente como voluntad de poder

p. 65: Todo lo que es profundo ama la máscara.

p. 66.- Saber reservarse es una prueba de independencia.

p.67.-Las cosas tienen que ser tal como son y tal como han sido siempre: las grandes cosas están reservadas para los grandes, los abismos para los profundos, las delicadezas y estremecimientos para los sutiles, y, en general, y dicho brevemente, todo lo raro para los raros.

p.70 Los halagos de la dependencia que yacen escondidos en los honores, o en el dinero, o en los cargos, o en los arrebatos de los sentidos.

La verdad puesta boca abajo

p. 87 Ascetismo y puritanismo son medios casi ineludibles de educación y ennoblecimiento cuando una raza quiere triunfar de su procedencia plebeya y trabaja para elevarse hacia el futuro dominio.

p.102.-Un pueblo es el rodeo que da la naturaleza para llegar a seis, a siete grandes hombres.

p.121.-…sobre Sócrates: hay que seguir a los instintos, pero hay que persuadir a la razón para que acuda luego en su ayuda con buenos argumentos.

p.132.-Todo lo que eleva al individuo por encima del rebaño e infunde temor al prójimo es calificado, a partir de ese momento, de malvado; los sentimientos equitativos, modestos, sumisos, igualitaristas, la mediocridad de los apetitos alcanzan ahora nombres y honores morales.

P.159.-Para entrar en un mundo elevado hay que haber nacido, o dicho con más claridad, hay que haber sido criado para él.

p.171.-Lo mismo el hedonismo que el pesimismo, lo mismo el utilitarismo que el eudemonismo: todos esos modos de pensar que miden el valor de las cosas por el placer y el sufrimiento que estas producen, son ingenuidades y modos superficiales de pensar.[…] la disciplina del sufrimiento, del gran sufrimiento, ¿no sabéis que únicamente esa disciplina es la que ha creado hasta ahora todas las elevaciones del hombre?

p.177.-Lo que constituye la voluptuosidad dolorosa de la tragedia es crueldad; lo que produce un efecto agradable en la llamada compasión trágica y, en el fondo incluso en todo lo sublime, hasta llegar a los más altos y delicados estremecimientos de la metafísica, eso recibe su dulzura únicamente del ingrediente de crueldad que lleva mezclado. […]los brebajes aromáticos de la gran Circe «crueldad»

p.193.- ¡Mas tal vez todo lo grande no haya sido en sus comienzos más que una locura!

p.221.-La vida misma es esencialmente apropiación, ofensa, avasallamiento de lo que es extraño y más débil, opresión, dureza, imposición de formas propias, anexión y al menos, en el caso más suave, explotación.

p.179.-…haya endurecido y afilado durante suficiente tiempo su ojo para verse a sí mismo…

p.231.- …surge una funesta simultaneidad de primavera y otoño.. […] que nada se mantiene en pie hasta pasado mañana, excepto una sola especie de hombres, los incurablemente mediocres.

p.240.-El sufrimiento vuelve aristócratas a los hombres, separa.

De la mujer

p.95.-La mujer aprende a odiar en la medida en que desaprende a hechizar. Afectos idénticos tienen, sin embargo, un tempo distinto en el hombre y en la mujer: por ello hombre y mujer no dejan de malentenderse.

p.100.-Cuando en el juego no intervienen el amor o el odio, la mujer juega de manera mediocre.

p.105.- Cuando una mujer tiene inclinaciones doctas hay de ordinario en su sexualidad algo que no marcha bien.

p.182.- Pero no quiere la verdad: ¡qué le importa la verdad a una mujer! Desde el comienzo, nada resulta más extraño, repugnante, hostil en la mujer que la verdad. Su gran arte es la mentira, su máxima preocupación son la apariencia y la belleza.

p.189.-Lo que en la mujer infunde respeto es su naturaleza, su elasticidad genuina y astuta, como de animal de presa, su garra de tigre bajo el guante… el carácter inaprensible, amplio, errabundo, de sus apetitos y virtudes…

YA SOMOS ZORROS DOMESTICADOS

Primeramente, quisieron cambiar el lenguaje común diciendo defender con ello a marginados colectivos minoritarios, y algunos académicos de la lengua mostraron su desacuerdo, pero a la mayoría no nos importó mucho.

Cuando impusieron la ideología de género pensamos que era cosa de locos, pero biólogos y médicos guardamos silencio.

Luego nos inculcaron la creencia en una religión climática y una gran cantidad de meteorólogos encontraron buenos trabajos, así que callaron; nosotros, los ciudadanos, por ignorancia o por miedo, también callamos, aunque remugando por los adentros.

Más adelante quitaron a los padres la patria potestad sobre sus hijos, y quienes tenemos hijos apenas nos atrevimos a levantar la voz.

Entonces pusieron barrotes insalvables entre hombres y mujeres, y seguimos callados porque nos amenazaron con leyes insidiosas.

Cuando prohibieron los desfiles de animales y la caza y las corridas de toros fueron perseguidas, también callamos porque no nosotros no éramos aficionados a esos actos.

Quisieron entonces prohibir la ingesta de carne y los coches de gasoil y gasolina porque—dijeron—contaminaban mucho, y callamos porque no era urgente y avisaron con tiempo.

Nos encerraron durante meses “por nuestro bien”, con la excusa de la pandemia y llegamos a pensar que eran lunáticos los que se negaban a ello.

Vino entonces lo inaudito, pues quisieron eliminar o cambiar la historia mediante leyes, y los historiadores no pudieron levantarse con el peso de la ley sobre sus espaldas; a los demás, no se nos oyó mucho.

Peor aún fue cuando declararon su verdad como la verdad absoluta, a la que todos debíamos subordinarnos, y el miedo a ser denunciados por contravenir tales verdades nos mantuvo en silencio.

Entonces subieron desmesuradamente los impuestos y dieron sueldos grandiosos a sus amigos y los colocaron en puestos relevantes de la administración, y como los políticos de la oposición se expresaron poco, a nosotros, ya para entonces, apenas nos salió una queja.

Dejaron que jóvenes sin intención de trabajar ocuparan las viviendas aprovechando la ausencia de los dueños, y lo hicieron como ensayo para lo que vendría después: la eliminación de la propiedad privada, pero entonces ya no nos quedaba un mínimo resuello para poder hablar.

Nos dimos cuenta entonces que todos caminábamos con la cerviz gacha, como llevan gachas sus orejas los zorros domesticados. Ya no había nada que hacer, los barrotes de la prisión nos cercaban y el cerrojo estaba echado.

Sin embargo, ¡albricias!, muchos jóvenes, ya totalmente domesticados, han dejado de probar la carne porque han sido acostumbrados a tomar un edulcorado biberón. Tampoco precisan coches porque se sienten felices viajando en grupo dentro de un vagón. No tienen propiedades, pero el Estado les provee de un vale con el que pueden pagar en alquiler su habitación comunal, su participación en las redes sociales, e incluso pueden tomar un taxi de cuando en cuando. Algunos, más avanzados, han prescindido totalmente del dinero, de la propiedad y de comer carne, y dicen vivir felices en enjambres comunitarios donde no tienen un solo momento para aburrirse.

La historia, el clima, la verdad, las creencias que han de tener, la identidad sexual, les son anunciados y dados por los Medios cada mañana al levantarse. El concepto de libertad ha dejado de existir para ellos por innecesario. Se han convertido en “zorros” totalmente domesticados. Como dijo la política danesa en el foro de Davos, “No tendrán nada y serán felices”. Bueno, eso sí, tendrán su conexión a Internet. Se habrá llegado al Mundo Feliz que escribió Aldoux Huxley, pero vigilados en todo momento por la atenta mirada del Gran Hermano que nos describe Orwell en 1984. Luego empezará a rodar la Agenda 2030-2050

ATAQUE DE ORCOS Y SUCESOS DE ESPAÑA

  • https://youtu.be/JS2lPcxP414
  • Sauron ha enviado a sus hordas de orcos y trolls para destruir la Tierra Media. (Supongamos que hablo de Pedro Sánchez y de España).  Quiere conseguir los anillos de poder a toda costa. El poder sobre una tierra devastada y yerma, pero ¡el poder omnímodo! ¡El anillo único que domina a todos (Justicia, Prensa, Legislativo, Banca)! Las diversas hordas de orcos (supongamos que hablo de ultra animalistas, ultra ecologistas, ultra feministas, independentistas y comunistas, ¿encuentran similitudes?), deformes, incompletos, venenosos, alimentados de odio y resentimiento, son lanzadas al asalto final. Supongamos que han sido formados con una conciencia deforme, incompleta. Es una conciencia que aborrece el sentido común y la razón, que solo se satisface impidiendo que otros disfruten de aquello que ella no puede disfrutar; una conciencia cuya única satisfacción se encuentra en dañar, destruir, amordazar, prohibir, vengarse de quienes no poseen sus deformidades. En este parte de la actualidad, me propongo contar alguno de sus desmanes.
  • Supongamos que el Calentamiento Global, el estruendo de la Violencia de Género, y la Memoria Democrática sean ardides, o sean nuevos dioses para levantar en su nombre una Santa Inquisición que someta a la población y la convierta, mediante el miedo, a la condición de borregos. Sin embargo, no parecen ser suficientes para lograrlo. Entonces entran en acción los trolls.
  • Supongamos que se aprueba la nueva Ley del Maltrato animal: si se le escapa su perro tendrá usted una multa que puede llegar a los 50.000 euros. Todo tipo de ganado al aire libre deberá llevar un chip que le permita al ganadero controlar su localización en todo momento. El burro, el caballo, la mula, no podrán ejercer trabajo so pena de severas multas a su propietario. Lo mismo que si tarda más de tres días en dar de comer a los peces de su pecera. Si mata a un ser vivo tiene una pena de cárcel que va de 18  a 36 meses. Es delitos de lesa humanidad matar una rata, espantar un cuervo o dejar de alimentar a un pececillo en su pecera. Quien dispone tales disparates no es otra que la ministra Ione Belarra. Así que, ¡cuidado con matar al ratón que haya entrado en su casa! Dense cuenta de que estamos en una Revolución y que hay que destruir todo para que después aparezca el paraíso.
  • No es suposición, sino realidad, que tenemos en España un ministro, comunista él, que señala a Cuba como ejemplo de buena alimentación y de buena sanidad, esto es, que propone la indigencia como modelo de vida; un ministro ocupado en seguir el vuelo de las moscas y en destruir la ganadería y de convertirnos a todos –por decreto—en veganos.
  • No es de suponer, sino que es realidad que tenemos una ministra de “Igual da” dedicada a proferir insultos y amenazas como una histérica contra diputados, jueces y periodistas. Incluso, la tal ministra –venida a más desde su puesto de cajera en un supermercado—recrimina a los jueces su machismo, y les dice que se habrán de formar para interpretar correctamente la ley. Dado que cerraron los manicomios, pasa lo que pasa.
  • No es suponer que en Madrid se encuentran en huelga los “sanitarios”, no por la mala calidad del sistema de Salud Pública madrileña, muy al contrario, todos los datos señalan que es la mejor de España, sino exactamente por eso, por ser buena. Para que lo entiendan, sucede algo así como sucedió en la huelga salvaje en Chile en 2020, causada por ser la región de mayor riqueza de toda América del Sur. Detrás de la huelga de Madrid están los mismos que estaban detrás de la huelga de Chile. La excelencia, el bienestar de una región, les sienta mal.
  • Otros ministros y ministras han empleado su tiempo en sacar adelante una  nueva ley (las leyes que se promulgaron el año pasado en los 18 Parlamentos que existen en España tienen una extensión de dos millones doscientas mil páginas) para rebajar las penas por delitos de sedición, es decir, para que liberar de penas de prisión a varios políticos catalanes a cambio del sí a los presupuestos del señor Sánchez, el individuo de quien no sabemos que haya dicho jamás una sola verdad.
  • El resto de los ministros están ocupados en desarmar el poder judicial, en someter a su arbitrio a los medios, en destruir España y entregarle a Sauron, perdón, quise decir Sánchez, el poder omnímodo en bandeja de plata.
  • Mientras todo eso pasa en España, el señor Feijóo, el  Jefe de la oposición, se muestra exultante reclamando que se retiren de la circulación los coches de más de diez años, ¡ahí es nada! (Feijóo, el dócil). Tengo la impresión de que está preparando un libro sobre La siesta con el magnífico estilo empleado por su antecesor Rajoy. O tal vez practique lo que se ha dado en llamar La suerte de Don Tancredo, una manera de eludir los problemas sin hacer nada, o, también, quedarse quieto ante el toro para que éste pase de largo. 
  • Mientras tanto, en fin, la excelente Cayetana Álvarez de Toledo, sigue siendo apartada a la fuerza de los ruedos de la política nacional. ¡Si esta clase política no está repleta de envidiosos y cretinos, qué venga Dios y lo vea!

PANORAMA POLÍTICO SOCIAL EN EUROPA

En verdad que no se presenta muy halagüeño. El péndulo de la historia vuelve a transitar por los momentos ofuscación y locura por los que ya pasó, y vuelve a señalar malos augurios. Rotundamente, el ser humano vuelve a tropezar una y otra vez con la misma piedra. La historia es la que es, aunque ahora se pretenda endulzar u ofrecer una visión parcial de ella.

En el primer cuarto del pasado siglo surgieron y se desarrollaron en algunos países de Europa diversos totalitarismos que pronto llegaron al poder. Los más conocidos han sido, Lenin en Rusia, Mussolini en Italia y Hitler en Alemania.  Instituyeron regímenes totalitarios y, en los casos de Rusia y de Alemania, , por la fuerza o violentando las instituciones democráticas, impusieron las sangrientas dictaduras nazi y comunista. Algunos años más tarde, en la Europa oriental —Rumanía, Grecia, Hungría, Croacia…— aparecen con gran fuerza partidos fascistas que pretenden seguir los pasos del fascismo italiano. En España y en Francia, alentados por el comunismo soviético, se constituyen  frentes populares, con la clara intención de algunos de imponer un régimen comunista en sus respectivos países.

Lo que sorprende al Ilustrado es que, pronto, la mayoría de los intelectuales europeos toman partido por el totalitarismo de un signo u otro. Da la impresión que los primeros en abandonar el barco de la democracia cuando hay oleaje son esos apóstoles ideológicos conocidos como intelectuales[1]. Juzgaron la Democracia como cosa superada, y se lanzaron a poner en la conciencia de las gentes «conceptos supremos» como ‘caudillo’, ‘patria’, ‘pueblo’, ‘raza’.

A día de hoy, cien años después, se está produciendo en Europa una radicalización política que presenta muchas semejanzas con la de hace un siglo. Frentes populares han hecho su aparición, de nuevo, en España y en Francia y la llamada Corrección Política, auspiciada por el neomarxismo —con sus fantasiosas fórmulas feministas, ecologistas y animalistas—, ha extendido su imperio por la mayoría de los países del viejo Continente. Como reacción, partidos denominados de ultraderecha han tomado fuerza en Italia, Francia, Hungría, Polonia, Suecia y España. Se les achaca que algunos de ellos tienen en su seno o en su origen el fascismo, lo cual no parece suscitar hoy en día mucha credibilidad[2]. En los casos de Hungría y Polonia,  más parece provenir su actitud y su programa por un rechazo visceral al comunismo, ya que lo hubieron de soportar durante cincuenta años.

En España el carácter totalitario de la coalición política que gobierna es evidente. Forman coalición, el partido Socialista, los herederos ideológicos de ETA, blanqueados con el nombre Bildu, los partidos independentistas catalanes, y los populistas-comunistas de Podemos e IU. Resulta claro que siguen la estela de Chávez en Venezuela: desarticular la democracia, desarbolar la independencia judicial , apoderarse de los medios de comunicación y maniatar a cualquier institución social con el fin de lograr que su permanencia en el poder sea lo suficientemente duradera como para implantar el denominado socialismo del siglo XXI, es decir, dar un adiós a la democracia representativa.

Por otro lado y saliendo de España, algunos partidos socialdemócratas del norte de Europa, de  Dinamarca, Suecia, Holanda y Finlandia,  están reculando en sus políticas de acogida de inmigrantes; se abrazan ahora a políticas impulsoras de la identidad nacional; se desdicen de sus antiguas decisiones de otorgar un salario mínimo a una parte de la población, etc. Les ha forzado a ello el catastrófico fracaso de la utópica convivencia multicultural. Tal supuestamente bondadosa multiculturalidad en esos países, ha convertido barrios enteros de algunas ciudades en zonas donde se impone la ley musulmana, o en zonas que son auténticos campos de batalla. La visión utópica del socialismo siempre la derrumba la realidad, pero después de mucho sufrimiento y mucha destrucción.

El empobrecimiento  general, la disminución del gasto energético que nos anuncian, la eliminación de los vehículos privados, la reducción de la población —sustituyendo hijos por mascotas o por inmigrantes—la disminución de los vuelos en avión, la restricción de las libertades, el aumento de las prohibiciones, el acabar con las naciones…Todas esas amenazas y realidades nos son lanzadas por los gobernantes europeos a diario. Los  achacan a la guerra de Ucrania o al COVIT, pero…, que nadie se lleve a engaño, ya estaban en la Agenda 2020-2030 y 2030-2050, antes de dicha guerra y antes del COVIT. Seguramente hablaré de ello más adelante.

Conviene resaltar también el papel de tecnócratas que desarrollan los funcionarios que nos gobiernan desde las instituciones europeas. El capitalismo está dejando paso a la Tecnocracia. Los tecnócratas son profesionales y expertos que toman ofrecen las decisiones que han de tomar los políticos y, frecuentemente, son ellos quienes tienen el control. En su papel de funcionarios, son reacios a afrontar riesgos y a emprender; es decir, reciben con los brazos abiertos la seguridad, un buen salario y el poder institucional. Así que pactan con el poder político-ideológico tener un refugio ideológico donde apoyarse, a cambio de guiar y sostener la intervención del Estado en todos los asuntos. Esto es, se prestan a llevar a cabo los proyectos ideológicos del socialismo del siglo XXI a cambio de una confortable poltrona con poder.  Se encargan también de inventar problemas donde no los hay, de infundir miedos y Apocalipsis por llegar, por presentar peligros inevitables que hemos de sufrir…Así es como la ONU o la OMS o las instituciones del Consejo de Europa siguen claramente dictados ideológicos y huyen del sentido común y de la racionalidad. ¡Así le va a Europa!, ¡así nos va!

Un peldaño más arriba se encuentran los grandes financieros, los dueños de las multinacionales tecnológicas, los miembros del club Bilderberg… pero esto es harina de otro costal…, ¡o del mismo!

Para bien o para mal,  Europa está cambiando. Se está produciendo una revolución mundial en la que el capitalismo, tal como lo conocemos, está dando sus últimos estertores, y un nuevo modelo socialista agita triunfante sus banderas. La demanda  apenas se confronta libremente con la oferta, pues ambas están siendo intervenidas por un Estado cada vez más gigantesco que favorece a unas empresas u otras en función de la adscripción ideológica que muestren. En España se ha declarado la guerra contra las granjas de animales, contra el consumo de carne y contra la naturaleza  misma hombres y mujeres. Toda una inmensa locura se ha desatado en Occidente y, en algunos casos, como en España, los locos dirigen el manicomio. Como decía mi abuela, «¡que Dios nos coja confesados!»


[1] Bien es cierto que en caso de España, tres de los grandes intelectuales, Marañón, Pérez de Ayala y Ortega y Gasset, que habían fundado la Agrupación al Servicio de la República, ante el carácter amenazante y totalitario que había tomado el Frente Popular, mostraron su rechazo y, alguno de ellos se mostró favorable al Bando Nacional cuando se produjo el Alzamiento.  

[2] Antonio Escohotado señalaba que la ultraderecha es un invento de la ultraizquierda para justificarse a sí misma.

Religiosidad: ventajas y desventajas

Frecuentemente con ignorancia y soberbia, los que se tildan de antirreligiosos se mofan de los creyentes y les achacan cerrazón moral, infelicidad e hipocresía. Estos últimos, a modo de respuesta,  tienen contra aquellos toda clase de prejuicios y toda suerte de precauciones. Pero el bienestar de cada individuo puede ser venturoso, independientemente de su cercanía a la religión. En realidad, toda adscripción ideológica, como todo compromiso que se adquiere libremente, puede tener sus pros y sus contras, sus ventajas y sus inconvenientes. Esbozo a continuación aquellas que, a mi parecer y en un sentido u otro, tienen aquellos que siguen dictados religiosos.

Ventajas

  1. La creencia en la Vida Eterna aminora la angustia de tener que morir, pues no en vano el deseo de  inmortalidad ha sido una constante desde las primeras civilizaciones. También reconforta en gran manera tener la esperanza de que hay otra vida en el más allá llena de gozo. Pensar que allí encontrará a sus seres queridos le reconforta al creyente.
  2. Los creyentes profundos tienen en su Dios a su confidente y salvaguarda, alguien con quien platicar. Incluso puede fluir el afecto. Uno puede dar afecto a esa entidad fantasmal que es un dios, y también sentir que se recibe. Recordemos aquellos versos tan sentidos de Teresa de Jesús: Vivo sin vivir en mí/ y tan alta vida espero/ que muero porque no muero.
  3. La comunidad religiosa ofrece ayuda, sentimientos de compasión y caridad, y una identidad desde donde echar raíces.
  4. La creencia religiosa ofrece una moral para guiar el comportamiento. Las dudas son despejadas, el debate entre razones en la conciencia queda simplificado, honradamente, ¿quién desaprovecharía el saber qué está bien y qué está mal, y el qué hacer en cada momento? Pues todo eso, al menos en parte, lo proporciona la fe religiosa.
  5. No podemos tampoco obviar el remedio psicológico que proporcionan los rezos, la confesión y el pensamiento dirigido hacia una figura celestial que te escucha y que te perdona toda maldad con solo arrepentirse con la suficiente contrición.
  6. Entramos en este punto en el carácter gregario del que los humanos hacemos gala. Si ante un líder hacemos dejación de nuestro criterio y nos sometemos al suyo, es decir, nos ponemos en sus manos, qué no podemos hacer ante la figura de un líder-Dios. El creyente puede caminar sin vacilaciones y puede vencer sus deseos impuros bajo ese liderazgo.
  7. Por todo ello, quien tiene la suficiente fe, suaviza el temor que el mundo presenta para quienes se hayan desamparados de la figura divina. Además, sabe qué abrazar y qué rechazar, quien es su amigo y su enemigo (quien rechaza a Dios). En fin, no son pocas las ventajas.

Desventajas

  1. El temor a las penas del infierno o a la ira de Dios que un creyente puede sentir ante el pecado, pueden llegar a ser angustiantes. La culpa, ese temor al omnipresente ojo divino pueden llevarlo a un martirio diario
  2. La extremada rigidez religiosa, como era usual entre calvinistas y luteranos, pueden secar la alegría del individuo, puede convertirlo en un atormentado que ve pecado en todos los actos de la vida.
  3. Muy corriente es que tales individuos se aparten del mundo y dejen de tener relaciones sociales.
  4. También es muy corriente que se nieguen la posibilidad de disfrutar de una vida gozosa, acorde a la realidad, y que caigan en obsesiones.
  5. El creyente se somete a una doble servidumbre, la de un dios omnipresente y la del grupo religioso al que se pertenece, que observa y juzga su comportamiento en todo instante.
  6. La propia libertad, el juicio sobre las cosas, la conciencia, se encuentran  en el creyente maniatadas. En ese sentido, el religioso actúa como un cobarde que, por miedo, no se atreve a tomar las riendas de su propia vida y enfrentarse a los avatares que ésta presente.
  7. Se rechaza la propia naturaleza, esto es, se rechazan los instintos sexuales y todos cuantos vayan en contra de las creencias que uno sostiene. Así que, para muchos, la vida se convierte en un constante luchar contra las inclinaciones de nuestra naturaleza.

Que cada cual se aplique el cuento.

Sueltos

  • Narrar, pintar, cantar el alma de las cosas…, he ahí una hermosa y grata labor. Plantar un jardín, esculpir una imagen, ser orfebre de lo bello…, he ahí una bella labor.
  • A esos bárbaros que pretenden destruir la cultura occidental, su odio les hace creer que están situados al lado del Bien. Cuanto más odian, más convencidos están. Así que se creen con derecho y legitimidad para cometer, en nombre de ese Bien, todos los crímenes que sean precisos.
  • El tiempo te esculpe  vivencias que transfiguran tu espíritu.
  • Los comunistas españoles se manifiestan a favor de permitir que Rusia invada Ucrania. Alegan que a los europeos no nos va nada en ello. Ven en Putin un renacer de la URSS con otro rostro. Están tan de acuerdo con la invasión como lo estuvieron cuando Stalin y Hitler se repartieron Polonia. Ya sueñan de nuevo con la dictadura comunista, con cárceles para los disidentes, con abrir nuevos gulags para reeducar a los desviados, con fusilar a los recalcitrantes.
  • De Bertrand Russell es la frase: «El problema de la humanidad es que los estúpidos están seguros de todo y los inteligentes están llenos de dudas».
  • Uno se vuelve animal de rebaño cuando grita siempre con los demás.
  • Conocemos a través de espejos. Las ideas y creencias por las que nos guiamos son meros espejismos.
  • La degeneración de España se percibe enseguida al observar el talento de quienes nos gobiernan.
  • Los revolucionarios profesionales hacen la revolución para no tener que trabajar nunca jamás.
  • El que abandona el comunismo es como el que sale de la cueva de Platón después de haber vivido siempre entre sombras. Cuando trata de explicar a sus antiguos compañeros la luz que ha encontrado fuera, es rechazado y tratado como un loco a quien hay que hacer callar.
  • Se siguen subvencionando los bodrios del monotemático cine español, la Guerra civil, los buenos y los malos. Ahí se acaba su invención. En 2020 recaudó 40 millones de euros; recibió 87 millones de subvenciones públicas.
  • Una de las tradiciones más amadas por los gobernantes de izquierdas ha sido la de darle, sin ton ni son, a la máquina de hacer billetes, como si fabricando dinero y repartiéndolo fuésemos a ser todos ricos. Empezó con ello la socialdemocracia alemana durante la república de Weimar. Al poco, era necesario llevar una bolsa de billetes para comprar una barra de pan, y unos días después ya se necesitaba una carreta. En Venezuela han seguido convencidos de tan maravilloso asunto y la inflación en 2020 llegó al millón por cien, y todos en la miseria. Pero se sigue en el empeño: hace unos meses, Eduardo Garzón, al que llaman hermano tonto del ministro Alberto Garzón —lo cual parecía imposible dada la indigencia mental de éste—explicaba a las filas podemitas que fabricando dinero seríamos todos más ricos. Uno no se explica cómo una ideología puede hacer persistir en ese error monetario a una generación tras otra; cómo puede hacer tan recalcitrantemente ignorantes a sus prosélitos. El tal Eduardo Garzón es economista: uno se pregunta qué enseñan en la facultad de Económicas a la que asistió el lumbreras.