La tecnología es conocimiento aplicado a la creación de una máquina para producir una cierta labor de manera eficiente, así que, como sucede con el conocimiento en general, del empleo que se le dé dependerá el provecho o el perjuicio que producirá. Por ejemplo, la energía nuclear nos puede proporcionar incontables beneficios o nos puede destruir.
La revolución tecnológica venida de la mano de Internet (al poner a competir a billones de mentes pensantes que intercambian sus conocimientos) posibilita la conversión en científico de lo que hasta ayer mismo era considerado mágico. Ya somos capaces de volar, de ver imágenes que se producen a millones a kilómetros de distancia, de controlar la conducta y las sensaciones humanas mediante un chip implantado en el cerebro, de clonarnos, de poner en órbita estelar un ojo que vigile nuestros más mínimos movimientos, de regenerar partes del cuerpo que se han lesionado, incluso de crear máquinas más inteligentes que nosotros mismos. El desarrollo de la mecánica cuántica, del ordenador cuántico, la manipulación del ADN, la epigenética, la biología sintética…van a hacer girar en pocos años la faz de lo imposible.
Algunos de los proyectos que ya se han llevado a cabo con éxito o que están en marcha son estos: conservar vivo un cerebro desconectado del cuerpo (Hay un hermoso cuento de Roald Dahl —el autor de Matilda y de La fábrica de chocolate— titulado William and Mary, en el que se lleva a cabo tal proyecto); clonar digitalmente un cerebro; la llamada Inteligencia Artificial… Otros, como la teletransportación cuántica de materia y los viajes en el tiempo, no me cabe duda de que el futuro los hará factibles.
Éstas son algunas de las ventajas que pueden proporcionar las nuevas tecnologías:
—Mejorar, reparar, ampliar, reemplazar las extremidades y órganos de nuestro cuerpo.
—Leer los procesos mentales que tienen lugar en el cerebro.
—Guardar copias digitalizadas de todo un cerebro o de ciertos pensamientos
—Controlar digitalmente el funcionamiento cerebral.
—Alargar nuestra vida.
—Mantenernos sanos en todo momento.
—Vivir eternamente.
—Construir robots mitad biológico-mitad máquina
—Sustituir en las pantallas del cine o de televisión a los actores por modelos biométricos suyos, a los que se puede rejuvenecer o envejecer a voluntad mediante la Inteligencia Artificial generativa.
—Construir edificios mediante gigantescas impresoras 3D
—…
Ya se ha señalado que la bondad o iniquidad de una tecnología depende del uso que se la dé, pero hay una sobre cuyo uso se debería ejercer un control férreo. Es la IA. El peligro que puede acarrear para la supervivencia de la especie humana el uso de la Inteligencia Artificial es inmenso. Definida en un sentido amplio, es un sistema que posee una ingente cantidad de datos y de conocimientos relacionados, y que estaría diseñado y pensado para aprender por sí mismo (él mismo podría añadir o modificar su software y su hardware). En cada interacción con el entorno (en cada experiencia) ampliará sus conocimientos, predicciones, formulaciones y respuestas. ¿El peligro? Imaginemos que se le pone al frente de diversos sistemas de producción y control, de sistemas de información, de armas nucleares, de ordenadores cuánticos, de control de masas, de armas bacteriológicas…Si consiguiese hacerse con el control de sí mismo, y parece que su capacidad de aprendizaje le facultaría para ello, ¿quién podría oponerse a sus designios?, ¿quién podrá oponerse a que destruya la especie humana o que la esclavice?
Este Lucifer en potencia me recuerda al célebre GOLEM. En la novela del mismo nombre, escrita por Gustav Meyrink, se dice que un rabino creó —según los métodos de la Cábala— un hombre artificial, el Golem. Cobraba vida gracias a la influencia de una hoja mágica que el rabino ponía entre sus dientes. Una noche el rabino olvidó quitársela y el Golem salió a la calle destrozando todo a su paso. El rabino destruyó la hoja y la criatura cayó sin vida. (¿No les recuerda a la retirada de un dispositivo que controle, el programa, para parar las secuencias que efectúa el ordenador?). Borges relata una leyenda ligeramente distinta: el rabino insufla al Golem vida cabalística escribiendo en su frente de barro la palabra hebrea EMET (verdad); cuando la criatura se subleva, el rabino le engaña acercándose a él para soplar en su frente, así borró la primera letra, la E, quedando la palabra MET (muerte), y el Golem se redujo a polvo. (¿Borrar una línea de su programa?)
En cualquier caso, la especie humana tal como la conocemos parece tener los días contados. Aquella ocurrencia de Hegel, «todo lo razonable es real» —sobre la que sus adoradores andan todavía indagando y adorando su misterio—, tiene mucho más sentido reformularla así: «todo lo imaginable es realizable». En otras palabras, nos estamos convirtiendo en dioses. Pero tal hecho podría no ser otra cosa que mera ilusión. Tal vez no seamos sino ceros y unos dentro una máquina, tal como plantea Souglas Hofstadter en The Mind’s Eye; o tal vez solo seamos el sueño de un dios o de alguien que, a su vez, es soñado por un dios, tal como, de manera sublime, nos cuenta Borges en su relato Las ruinas circulares.
En ocasiones las bufandas no se usan como abrigo, sino para envolver egos gigantescos y cerebros diminutos.
Del absurdo:
En España somos nos hemos convertido en campeones del absurdo. Con las nuevas leyes del gobierno Frankestein, resulta delito montar en un burro, matar un ratón conlleva años de cárcel si se mata con odio; se han proclamado 20 tipos de familia; tener un hijo mediante subrogación es un delito de lesa humanidad, abortar cuando se está a punto de parir es un derecho; a partir de 16 años, cuando todavía uno no puede votar ni tiene idea alguna de la vida, los menores podrán cambiar de sexo a su antojo, si tiene una edad comprendida entre 14 y 16, podrán hacerlo si vienen acompañados de sus padres, entre 12 y 14 necesitan autorización judicial.
El penúltimo absurdo: Baleares abre una oficina para dar atención psicológica y jurídica a las víctimas del franquismo. Ya me veo a López Obrador, presidente de Méjico, abriendo una oficina para dar esa misma atención a las víctimas de Hernan Cortés.
De los jóvenes ilusos:
Al igual que en los siglos X, XI y XII los jóvenes acudían a la llamada de la Cruzada para ofrecer su sangre por Cristo, apuesten a buen seguro que en nuestros días bastaría una información sesgada y repetitiva para que infinidad de jóvenes se lanzaran a la aventura de dar sus vidas por el planeta.
Prohibir
La nueva Iglesia del Planeta Agraviado emplea las prohibiciones como estrategia para tener domesticado el rebaño. ¡Prohibir, prohibir, prohibir!, ¡cientos de nuevas prohibiciones para que en cada instante de su rutina diaria el ciudadano sienta en su cogote el aliento de la nueva y terrible divinidad planetaria; una divinidad que es señora de plantas y animales y que nos amenaza y castiga por nuestros pecados ecológicos con seísmos, un mundo apocalíptico recalentado, con pestes y tsunamis. Esa divinidad nos exige dejar de consumir, dejar de viajar, dejar construir, dejar de poseer; en suma, ser pobres.
No hay promesa que nuestro presidente, Pedro Sánchez, no haya incumplido ni aseveración alguna en que no mienta.
En ocasiones, como es el caso de las reiteradas concesiones a Cataluña y al País Vasco, los actos de apaciguamiento solo consiguen envalentonar al que se pretende apaciguar.
Vaciado de su propia historia; sin entrañas de pasado; dócil a todas las disciplinas
Disponibilidad para fingir ser cualquier cosa
Existir es resistir, hincar los talones, oponerse a la corriente
La historia es la realidad del hombre
El estado de libertad resulta de una pluralidad de fuerzas que mutuamente se resisten
La disposición de los hombres, sea como soberanos sea como conciudadanos, a imponer a los demás como regla de conducta su opinión y sus gustos, se halla tan enérgicamente sustentada por algunos de los mejores y algunos de los peores sentimientos inherentes a la naturaleza humana, que casi nunca se contiene más que por faltarle poder.
Lengua sin la fina arista del razonamiento ni líricos tornasoles; es una lengua sin luz ni temperatura, sin evidencia y sin calor de alma.
Una vez la historia agonizó bajo el imperio homogéneo de la vulgaridad por haber desaparecido la fértil «variedad de situaciones»
Mi subsuelo; oscura labor subterránea de minero
Ser de izquierdas es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil; ambas, en efecto, son formas de hemiplejia moral.
Hoy las derechas prometen revoluciones y las izquierdas tiranías.
La política se apresura a apagar las luces para que todos los gatos resulten pardos.
Ponerse en traza abismática, vestirse la escafandra y descender a lo más profundo del hombre.
El soplo de un dios torvo y vengativo.
Rezuma sólo vagas filantropías.
El verdadero tesoro del hombre es el tesoro de sus errores, la larga experiencia vital decantada gota a gota en milenios. Por eso Nietzsche define al hombre superior como el ser «de la más larga memoria»
El hombre selecto no es el petulante que se cree superior a los demás, sino el que se exige más que los demás.
Boyas que van a la deriva.
Se advierte el progresivo triunfo de los seudointelectuales, incualificados, incalificables y descalificados por su propia contextura.
Cree la masa que tiene derecho a imponer y dar vigor de ley a sus tópicos de café.
Lo característico del momento es que el alma vulgar, sabiéndose vulgar, tiene el denuedo de afirmar el derecho de la vulgaridad y lo impone dondequiera
La auténtica plenitud vital no consiste en la satisfacción del logro, en la arribada. Ya decía Cervantes que «el camino es siempre mejor que la posada»
Algunos deseos mueren de satisfacción, como muere el zángano afortunado después del vuelo nupcial
Toda vida es hallarse dentro de la circunstancia o mundo. Mundo es el repertorio de nuestras posibilidades vitales; representa lo que podemos ser; por tanto, nuestra potencia vital.
Con más medios, más saber, más técnicas que nunca, resulta que el mundo actual va como el más desdichado que haya habido: puramente a la deriva.
Permanecer alerta para poder oír la secreta germinación del futuro.
Nuestro mundo es la dimensión de fatalidad que integra nuestra vida. Las circunstancias son el dilema, siempre nuevo, ante el cual tenemos que decidirnos. Pero el que decide es nuestro carácter.
En el sufragio universal no deciden las masas, sino que su papel consiste en adherirse a la decisión de una u otra minoría.
Se gobierna por la urgencia del presente, no por cálculos del futuro
Mimar es no limitar los deseos, dar la impresión a un ser de que todo le está permitido y a nada está obligado. La criatura sometida a este régimen no tiene la experiencia de sus propios confines. Se acostumbra a no contar con los demás, sobre todo a no contar con nadie como superior a él. Creen que su papel se reduce a exigir perentoriamente, cual si tuviese derechos nativos.
El noble originario se obliga a sí mismo, y al noble hereditario le obliga la herencia.
Pero al creerse con derecho a tener una opinión sobre el asunto sin previo esfuerzo para forjárselo, manifiesta su ejemplar pertenencia al modo absurdo de ser hombre que he llamado masa rebelde. Eso es precisamente tener obliterada, hermética el alma.
El perspicaz ser sorprende a sí mismo siempre a dos dedos de ser tonto; por ello hace un esfuerzo para escapar a la inminente tontería, y en ese esfuerzo consiste la inteligencia. No hay modo de desalojar a un tonto de su tontería.
El tonto es vitalicio y sin poros. Por eso decía Anatole France que un necio es mucho más funesto que un malvado. Porque el malvado descansa algunas veces; el necio jamás
No hay discusión de la vida pública donde el hombra masa no intervenga, ciego y sordo como es, imponiendo sus «opiniones».
La idea es un jaque a la verdad.
Tener una idea es creer que se poseen las razones de ella, y es, por tanto, creer que existe una razón, un orbe de verdades inteligibles
La masa no desea la convivencia con lo que no es ella. Odia a muerte lo que no es ella.
Parecen toscos labriegos que con dedos gruesos y torpes quieren coger una aguja que está sobre la mesa. Se manejan, por ejemplo, los temas políticos y sociales con el instrumental de conceptos romos que sirvieron hace doscientos años para afrontar situaciones de hecho doscientas veces menos sutiles.
Necesitamos de la historia íntegra para ver si escapamos de ella, no para recaer en ella
El hombre vulgar, antes dirigido, ha resuelto gobernar el mundo. El contentamiento consigo mismo le lleva a encerrarse a toda instancia exterior, a no escuchar, a no poner en tela de juicio sus opiniones y a no contar con los demás.
Llega a proclamar como una virtud el no enterarse de cuanto quede fuera del angosto paisaje que especialmente cultiva, y llama diletantismo a la curiosidad por el conjunto del saber.
Cuando una realidad humana ha cumplido su historia, ha naufragado y ha muerto, las olas la escupen en las costas de la retórica, donde, cadáver, pervive largamente
En cualquier dificultad el hombre masa tenderá a exigir que inmediatamente lo asuma el Estado, que se encargue directamente de resolverlo con sus gigantescos e incontrastables medios.
El mando significa prepotencia de una opinión. La mayor parte de los hombres no tiene opinión, y es preciso que le venga de fuera a presión, como entra el lubrificante en las máquinas. Todo desplazamiento del poder, todo cambio de imperantes, es a la vez un cambio de opiniones y, consecuentemente, nada menos que un cambio de gravitación histórica.
Vida es lucha con las cosas para sostenerse entre ellas. Los conceptos son el plan estratégico que nos formamos para responder a su ataque.
Las juventudes, de puro sentirse libres, exentas de trabas, se sienten vacías.
Estos años asistimos al gigantesco espectáculo de innumerables vidas humanas que marchan perdidas en el laberinto de sí mismas por no tener a qué entregarse.
Porque la vida es por lo pronto un caos donde uno está perdido. El hombre oculta esa terrible realidad con un telón fantasmagórico donde todo está muy claro. Le trae sin cuidado que sus ideas no sean verdaderas; las emplea como trincheras para defenderse de su vida, como aspavientos para ahuyentar la realidad.
La mayor parte de los hombres de ciencia se han dedicado a ella por terror a enfrentarse con su vida.
Sólo hay verdad en la existencia cuando sentimos sus actos como irrevocablemente necesarios.
Con tal de servir a algo que dé un sentido a la vida y huir del propio vacío existencial, no es difícil que el europeo se trague sus objeciones al comunismo, y ya que no por su sustancia, se sienta arrastrado por su gesto moral
Hay hombres, los cuales, por los temas en que habitualmente se ocupan, o por poseer almas sensibles como finos registradores sísmicos, reciben antes que los demás la visita del porvenir.
El hombre necesita un derecho dinámico, un derecho plástico y en movimiento capaz de acompañar a la historia en su metamorfosis.
Es el hontanar de una nueva fe. Pero no mana en medio de la alteración, sino en el recato del ensimismamiento
Durante un momento –el siglo XVI—en Holanda, el hombre más envidiado era el que poseía cierto raro tulipán. La fantasía humana, hostigada por ese instinto irreprimible de jerarquía, inventa siempre algún nuevo tema de desigualdad (p 258)
Ni la religión ni la moral dominan la vida social ni el corazón de la muchedumbre.
El poder social del dinero será tanto mayor cuantas más cosas haya que comprar.
Asegura la leyenda que un ciego recorría la Hélade recitando las aventuras de Aquiles y Ulises. Éste de quien hablo, poeta, cantor, excelso narrador de avatares y maquinaciones de dioses y hombres, en suma, Homero, legó a las generaciones venideras dos de los grandes motivos de felicidad de los hombres, la Odisea y la Ilíada. La Historia nos recuerda otros ciegos que crearon obras maravillosas. John Milton, James Joyce y Borges son tres de los más relevantes. Sus mejores obras nacieron cuando ya habían perdido la vista o cuando las tinieblas les acechaban. El Paraíso perdido, de Milton, Finnegans Wake, de Joyce, y Ficciones, de Borges, quizás sus mejores obras, fueron escritas en una casi absoluta oscuridad.
Todas las obras mencionadas fueron obras capitales y revolucionarias. La literatura no será la misma después de ellas. Sin obviar la influencia ejercida por la dolorosa existencia que padecieron todos ellos, parece que la soledad, la introspección, el aislamiento que procura la ceguera, les hubiera habilitado para labrar un camino hacia la belleza. Como si al evitar que les entretuviera la visión de las cosas, sus voces interiores entrasen en agitación y sabiamente creasen una consistente y bella urdimbre. En apoyo a esta interpretación acude la leyenda que habla de otro excelso griego, Demócrito de Abdera, quien se sacó los ojos para que la belleza del mundo no le distrajera.
Debo añadir un sordo a este listado de ciegos; al fin y al cabo tiene parangón perder la vista y perder el oído. El divino sordo al que me refiero no es otro que Beethoven, tras del cual, la música no sería ya la misma.
Me contaba mi abuelo el antiguo peregrinar de algunos invidentes por los pueblos de España. A cambio de unas monedas o de algún chusco de pan, esparcían con gracia y pedagogía las que se conocieron como Coplas del ciego. La ceguera parece ser un recipiente donde se adoban las palabras y se destilan los pensamientos. Tengo por seguro que muchos, a cambio de obtener gracia artística, ofrecerían gustosos su vista…, esa gracia que los ciegos y el sordo nombrados adquirieron.
Cuatro farsantes
El ex Secretario de Estado norteamericano, John Kerry, predijo en 2009 que para el 2014 se habrían derretido los casquetes polares, sin embargo, el de la Antártida ha aumentado y el del Ártico sigue ahí siete años después de la imaginada apocalipsis. Es de suponer que, dada su posición como senador, poseía datos fehacientes del clima, por lo que podemos afirmar que, descaradamente, mintió con el propósito de producir alarma social. Como «premio» el presidente Biden lo ha nombrado Embajador especial para el Cambio Climático.
Sobre el Cambio Climático planea la sombra del Climategate. Varios hackers destaparon en noviembre de 2009 cientos de emails de investigadores del Cambio Climático en que se conjuraban para ajustar gráficos y datos, o para eludir la entrega de datos que pusieran en duda la gravedad de tal cambio, o para tratar de impedir que científicos críticos pudieran publicar en revistas científicas. En el centro de la conjura estaba el Climatic Research Unit (CRU), de la Universidad de East Anglia, con su director Phil Jones, que tuvo que dimitir. La maniobras para crear alarmismo y recibir a cambio sustanciosos recursos para la investigación, parece ser una labor no muy rara. El mismo Phil Jones ha sido también acusado de fraude científico por ocultar datos sobre el efecto de las ciudades en el aumento de temperatura.
El gurú climático de Al Gore y su Una verdad incómoda fue el profesor Michael Mann, de la Universidad Estatal de Kent y famoso por su “diagrama del palo de hockey[1]” en relación al Cambio Climático. El Dr. Timothy Francis Ball, antiguo profesor en el Departamento de Geografía de la Universidad de Winnipeg en Canadá dijo que una entrevista que la IPCC, desde su creación, venía manipulando los datos climáticos para llegar a los resultados deseados, y en el saco de la manipulación metía el “palo de hockey” de Michael Mann. La respuesta de Mann fue una demanda por difamación y calumnias. La demanda, con varios millones de dólares en litigio se inició en 2011 y llegó hasta la Corte Suprema de la Columbia Británica. La corte pidió a Michael Mann que mostrase su investigación científica, pero éste se negó (extraña forma de defender su “verdad incómoda”, el Pan Nuestro del Cambio Climático), lo que le costó perder el juicio y tener que pagar una buena suma de dinero. El Tribunal concluyó con que los datos del “palo de hockey” habían sido manipulados y falsificados. Ahora bien, a Al Gore “el palo de hockey” le fue estupendamente. Yendo con su yet privado de aquí para allá cobrando una tarifa de 70.000 euros por conferencia, paso de declarar a la Hacienda Norteamericana 700.000 dólares en el año 2000, a 172,5 millones en el año 2015. Hoy en día es uno de los personajes con más poder en Davos, la ONU y el Club de Roma. ¡FARSANTES AL PODER!
[1] El diagrama del palo de hockey aseguraba que las temperaturas habían permanecido bastante inamovibles durante los últimos mil años, y que al llegar el siglo XX la temperatura media sufrió un súbito aumento. El resultado se asemejaría a un palo de hockey en posición horizontal.
Aviso para navegantes: Para quienes el tema les resulte candente, notifico que en este mismo blog existen las siguientes entradas que versan sobre el cambio climático.
El retorno del dogmatismo
Fake News. Cambio climático
La Iglesia del cambio climático I
La Iglesia del cambio climático II
Se pueden encontrar con el buscador del lateral, abajo.
¿Existen pruebas del supuesto cambio climático antropogénico?
A tal pregunta se le podrían añadir estas otras dos: ¿Existen motivos para la alarma?, e incluso, ¿Existe tal cambio climático o es históricamente relevante?
Claramente, no existen pruebas. No ha sido presentada prueba científica alguna de que tal cambio sea debido a la mano del hombre. Uno puede exprimirse la sesera buscando pruebas fehacientes del hecho, que no las encontrará. Uno puede analizar las razones, los estudios, los argumentos…, la evidencia brilla por su ausencia. Uno puede comprobar si se han cumplido los pronósticos realizados por los popes antiguos o modernos de ese Panel del Cambio Climático. Ninguna previsión se ha cumplido, ni de lejos.
¿Qué razones presenta la Iglesia del Cambio Climático para que su “verdad” sea considerada un dogma?
1.-Afirma que existe una correlación entre el nivel de CO2 en la atmósfera y la temperatura del planeta; por consiguiente, la desmesurada quema de combustibles fósiles que tiene lugar en el mundo es quien causa el aumento de temperatura.
2.-Afirma que existe un consenso científico de que el aumento de temperatura es antropogénico.
3.-Que las sequías que tienen lugar en determinadas partes del planeta, las lluvias torrenciales, las inundaciones, los huracanes, el derretimiento de los glaciares, el calentamiento de los mares…, son signos evidentes del calentamiento global.
4.- Que las temperaturas en los años 2014, 2015, 1998, 2005, 2003, 1998, 2005, 2003, han sido las más elevadas de los últimos cien años.
5.-Que los modelos matemáticos de los investigadores predicen un aumento continuado de las temperaturas de seguir el ritmo de emisión de gases-invernadero a la atmósfera.
6.-Que el calentamiento es ahora más acelerado que lo ha sido nunca.
Dado que el denominado Calentamiento Global antropogénico está siendo utilizado de coartada y excusa para llevar las sociedades por derroteros que con el paso de los días se están revelando más y más distópicos, bueno será que echemos un vistazo a su consistencia científica. Nos toca analizar tales razones para ver si constituyen pruebas veraces de la existencia del fenómeno.
Factores climáticos y hechos
Concedamos gratuitamente que la cantidad de CO2 en la atmósfera sea uno de los factores que intervienen en la temperatura del planeta debido a que ejerce sobre el planeta un efecto invernadero[1].
Pero existen otros factores[2] que también son muy influyentes, entre otros: el brillo solar; las manchas solares; la orientación del eje de giro terrestre respecto al Sol; la cantidad de metano en la atmósfera; las nubes; algunos compuestos azufrados procedentes de la actividad volcánica u oceánica; la actividad volcánica[3]; la temperatura del Océano[4]; el magnetismo terrestre[5]…La influencia de cada uno de los factores expuestos sobre los demás es un problema de realimentación mutua de cálculo imposible[6].
Un problema de mucha más sencilla resolución que el clima del futuro es el de hallar las razones de las fluctuaciones térmicas ocurridas en el planeta durante los últimos 150 años en que se tienen registros; sin embargo, las razones que se dan son dispares, desatinadas u opuestas, cuando no pretenden ser un fraude[7]. Tampoco el cálculo de averiguar de un día para otro la previsión atmosférica de temperaturas y precipitaciones tiene soluciones fiables si la previsión es para una semana.
Prácticamente todos los modelos de previsión climática realizados desde los años 80 del pasado siglo han resultado errados por exceso[8] (lo cual resulta sospechoso). Recordemos que el ex Secretario de Estado norteamericano y hoy Embajador Especial del Cambio Climático, John Kerry, predijo en 2009 que para 2014 se habrían derretido los casquetes polares, sin embargo, el de la Antártida ha aumentado y el del Ártico sigue ahí siete años después de la imaginada apocalipsis. Recordemos también aquella otra apocalipsis prometida por Al Gore en el documental Una verdad incómoda, con todas las ciudades del mundo desapareciendo.
Los investigadores del Cambio Climático, que toman como axioma una correlación entre la cantidad de CO2 en la atmósfera y la temperatura media del planeta, tampoco son capaces de aportar razones fehacientes al hecho de que desde 1950 a 1975, en la que se dio un consumo creciente de combustibles fósiles y de CO2 y, sin embargo, la temperatura media disminuyó.
Otro hecho pone en cuestión esa correlación entre el CO2 y temperatura terrestre es el descubierto al analizar los hielos acumulados durante miles de años en Groenlandia. Se observa una correlación pero invertida temporalmente: primeramente se produce un aumento de la temperatura y alrededor de 800 años después se produce el aumento de CO2, es decir, muestra una inversión de causa-efecto en relación a lo que nos dicen.
También se ha de recalcar que la inmensa mayoría de los datos térmicos se toman en el hemisferio norte, mientras que son escasos en el hemisferio sur. Instalados en pleno campo en el siglo XVIII muchos observatorios se encuentran ahora en zona urbana más caliente así que los errores pueden ser del orden de magnitud del calentamiento anunciado.
Otra sombra de sospecha: en 1979 se lanzaron los primeros satélites para la medición de la temperatura en la troposfera. Hasta 1998 sus datos ofrecían aumentos de temperatura año a año y el IPCC los pregonó como infalibles previsores del apocalipsis climático. Desde esa última fecha, sin embargo, las temperaturas que proporcionan no han variado significativamente, así que lo que tiene validez ahora –según la IPCC—es la temperatura tomada en la superficie del planeta[9].
De mentiras y escándalos
Sobre las temperaturas de superficie planea la sombra del Climategate[10], un escándalo así llamado por sus similitudes con el escándalo Watergate, que llevó a la dimisión del ex presidente norteamericano Richard Nixon. El asunto fue que varios hackers destaparon en noviembre de 2009 cientos de emails de investigadores del Cambio Climático en que estos se conjuraban para ajustar gráficos y datos, o para eludir la entrega de datos que pusieran en duda la gravedad de tal cambio, o para tratar de impedir que científicos críticos pudieran publicar en revistas científicas. En el centro de la conjura estaba el Climatic Research Unit (CRU), de la Universidad de East Anglia, con su director Phil Jones, que tuvo que dimitir. La maniobras para crear alarmismo y recibir a cambio sustanciosos recursos para la investigación, parece ser una labor no muy rara. El mismo Phil Jones ha sido también acusado de fraude científico por ocultar datos sobre el efecto de las ciudades en el aumento de temperatura.
Volviendo a Al Gore y su Una verdad incómoda, resulta que su gurú climático fue el profesor Michael Mann, de la Universidad Estatal de Kent y famoso por su “diagrama del palo de hockey[11]” en relación al Cambio Climático. Bien, el Dr. Timothy Francis Ball, antiguo profesor en el Departamento de Geografía de la Universidad de Winnipeg en Canadá dijo que una entrevista que la IPCC, desde su creación, venía manipulando los datos climáticos para llegar a los resultados deseados, y en el saco de la manipulación metía el “palo de hockey” de Michael Mann. La respuesta de Mann[12] fue una demanda por difamación y calumnias. La demanda, con varios millones de dólares en litigio se inició en 2011 y llegó hasta la Corte Suprema de la Columbia Británica. La corte pidió a Michael Mann que mostrase su investigación científica, pero éste se negó (extraña forma de defender su “verdad incómoda”, el Pan Nuestro del Cambio Climático), lo que le costó perder el juicio y tener que pagar una buena suma de dinero[13]. El Tribunal concluyó con que los datos del “palo de hockey” habían sido manipulados y falsificados. Ahora bien, a Al Gore “el palo de hockey” le fue estupendamente. Yendo con su yet privado de aquí para allá cobrando una tarifa de 70.000 euros por conferencia, paso de declarar a la Hacienda Norteamericana 700.000 dólares en el año 2000, a 172,5 millones[14] en el año 2015.
[1] Es el fenómeno por el que los gases de la atmósfera impiden que los rayos solares reflejados por el suelo escapen, por lo que la superficie terrestre se calienta en exceso como lo hace un invernadero agrícola debido al plástico que lo cubre.
[2] Videos del climatólogo Richard Lindzen, del MIT
[3] El 15 de enero de 2022, un volcán submarino en Tonga emitió 146.000 millones de litros de agua a la atmósfera, esto es, un 10% del vapor de agua que contiene la estratosfera. Resulta que el agua, que sí es un gas que absorbe y retiene la radiación solar, sí es causante de efecto invernadero, así que se estima que el aumento de vapor de agua en la atmósfera producido por el volcán podría sobrecalentar la Tierra durante al menos cinco años. Sin embargo, la erupción volcánica del Krakatoa, Indonesia, en 1883, que lanzó cenizas compuestas mayormente de azufre y CO2 produjo un descenso de la temperatura terrestre durante dos años.
[4] Las corrientes marinas denominadas NAO (North Atlantic Oscillation, que gobierna el régimen de vientos del oeste sobre Europa y el este del océano atlántico) y Niño determinan en gran medida el clima de buena parte del hemisferio norte, sin que se tenga certeza del modo en que están influidos por los factores mentados.
[5] El Polo Norte magnético se está desplazando hacia Rusia desde los años 90 con una velocidad máxima de 60 km por año. El magnetismo terrestre es responsable de desviar el viento solar e impedir que colisione con los iones de la atmósfera. Así que un cambio de orientación del eje magnético puede que tenga influencia no despreciable en el calentamiento o enfriamiento del planeta.
[6] Piénsese en que un problema infinitamente más sencillo como es el de la dinámica de tres cuerpos sometidos a fuerzas gravitatorias entre ellos se resiste a encontrar una ecuación que lo rija. En el caso que nos ocupa, se desconoce cómo unos factores influyen en los otros y a la velocidad con que lo hacen.
[7] Se acusa a la IPCC de que todas sus previsiones están basadas en modelos matemáticos cuyos resultados dependen de ciertos parámetros que ajustan a conveniencia del resultado que quieren obtener.
https://youtu.be/c-8Nws5wfG0 Dr. Roy W. Spencer, Universidad de Alabama Discrepancias entre modelos y observaciones del calentamiento.
[9] Si se tratase de un calentamiento invernadero habría más temperatura en mitad de la troposfera, en los 10 km de la atmósfera, que en la superficie. El efecto invernadero retendría el calor en la troposfera según los modelos climáticos. el físico del clima Frederic Singer contra el calentamiento y contra el negocio del clima Exdirector del instituto de meteorología de EEUU,profesor emérito de Ciencia ambiental de la Universidad de Virginia: No hay aumento de temperatura en la troposfera, contra lo que aseguran los modelos climáticos que se utilizan. Ni los satélites ni los globos sonda lo han detectado. Las hipótesis del efecto invernadero no se cumplen
[11] El diagrama del palo de hockey aseguraba que las temperaturas habían permanecido bastante inamovibles durante los últimos mil años, y que al llegar el siglo XX la temperatura media sufrió un súbito aumento. El resultado se asemejaría a un palo de hockey en posición horizontal.
p.73.-El escepticismo con respecto al sufrimiento, que en el fondo es tan solo un rasgo afectado de la moral aristocrática, ha contribuido no poco al surgimiento de la última gran rebelión de esclavos, comenzada con la Revolución francesa.
p.82.-Quien ha mirado hondo dentro del mundo adivina sin duda cuál es la sabiduría que existe en el hecho de que los hombres sean superficiales. Su instinto de conservación es el que los enseña a ser volubles, ligeros y falsos.
p.99.-No existen fenómenos morales, sino sólo una interpretación moral de los fenómenos.
p.106.-Cuando miras largo tiempo a un abismo, también éste mira dentro de ti.
p.108.-La demencia es algo raro en los individuos, pero en los grupos, los partidos, los pueblos, las épocas, constituye la regla.
p.116.-Toda moral es una tiranía contra la naturaleza; también contra la razón.
p.118.-La moral enseña a odiar la libertad excesiva, implanta la necesidad de horizontes limitados, de tareas próximas, enseña el estrechamiento de la perspectiva y por tanto, en cierto sentido, la estupidez como condición de vida y de crecimiento.
p.122.-La mayor parte de la vivencia nos la imaginamos con la fantasía.
p.131.- El amor al prójimo es siempre, con relación al temor al prójimo, algo secundario, algo parcialmente convencional y aparente-arbitrario.
p.148.-No hay hoy, según es reconocido por todos, mejor somnífero y calmante que el escepticismo, que la suave, amable, tranquilizadora adormidera del escepticismo. En efecto, el escepticismo es la expresión más espiritual de una cierta constitución psicológica compleja a la que, en el lenguaje vulgar, se le da el nombre de debilidad nerviosa y constitución enfermiza.
p.156.-Cuanta mentira yace oculta bajo los tipos más venerados de la moralidad contemporánea
p.162.-Estamos determinados por morales diferentes; nuestras acciones brillan alternamente con colores distintos, raras veces son unívocas. Y hay bastantes casos en que realizamos acciones multicolores.
p.167.-En los lugares en que hoy se predica compasión, abra el psicólogo sus oídos, oirá un ronco, quejoso, genuino acento de autodesprecio.
p. 178.-«Ordenar cosas nuevas mediante órdenes antiguas»
191.- Como un vacío que se abre entre causa y efecto.
p.192.- Horas de hervores nacionales, de ahogos patrióticos y de todos los demás anticuados desbordamientos sentimentales.
p.228.-El vanidoso se alegra de toda buena opinión que oye de sí mismo, de igual modo que sufre por toda opinión mala: se siente sometido a ellas, se esclaviza a ellas.
p.241.-Un hombre que aspire a cosas grandes considera a todo aquel con quien se encuentra en su ruta, o bien como un medio, o bien como una rémora y obstáculo, o bien como un lecho pasajero para reposar […] ¡coger el azar por los pelos!
Del socialismo y el cristianismo
p.68-69.-Universal y verde felicidad-prado del rebaño, llena de seguridad, libre de peligro, repleta de bienestar y de felicidad de vida para todo el mundo: sus dos canciones y doctrinas más repetidamente canturreadas se llaman «igualdad de derechos» y «compasión con todo lo que sufre».
p.74.-…la neurosis religiosa, encontrámosla ligada a tres peligrosas prescripciones dietéticas: soledad, ayuno y abstinencia sexual.
p. 132 Hay un punto en la historia de la sociedad en el que el reblandecimiento y el languidecimiento enfermizos son tales que ellos mismos comienzan a tomar partido a favor de quien los perjudica, a favor del criminal, y lo hacen, desde luego, de manera seria y honesta. Castigar: eso les parece inocuo en ciertos sentidos; lo cierto es que la idea del castigo y del deber-castigar les causa daño, les produce miedo. «¿No basta con volver no-peligroso al criminal? ¿Para qué castigarlo además? ¡El castigar es cosa terrible! La moral del rebaño, la moral del temor, saca su última consecuencia con esta interrogación. El imperativo del temor gregario: ¡queremos que alguna vez no haya nada que temer!
p.134.- El movimiento democrático constituye la herencia del movimiento cristiano. Los filosofastros cretinos y los ilusorios de la fraternidad, que se llaman a sí mismos socialistas, y quieren la sociedad libre, pero que en verdad coinciden con todos aquellos en su hostilidad radical e instintiva a toda forma de sociedad diferente a la del rebaño autónomo […] coinciden en la desconfianza contra la justicia punitiva. […] coinciden todos ellos en el clamor y en la impaciencia de la compasión, en el odio mortal contra el sufrimiento en cuanto tal, en la incapacidad casi femenina para poder presenciarlo como espectador, para poder hacer sufrir; coinciden en el ensombrecimiento y reblandecimiento involuntarios bajo cuyo hechizo Europa parece amenazada por un nuevo budismo. […] coinciden en la creencia en el rebaño, en sí mismos. Su ideal: esa degeneración y empequeñecimiento del hombre en completo animal de rebaño.
p.225.-… una cierta necesidad de tener enemigos como canales de desagüe, por así decirlo, de los afectos denominados envidia, belicosidad, altivez, en el fondo, para poder ser buen amigo.
p.226.-El bueno tiene que ser en todo caso el hombre no peligroso
p. 61.-Suponiendo finalmente que se consiguiese explicar nuestra vida instintiva entera como la ampliación y ramificación de una única forma básica de voluntad – a saber, de la voluntad de poder como dice mi tesis—[…] entonces habríamos adquirido el derecho a definir inequívocamente toda fuerza agente como voluntad de poder
p. 65: Todo lo que es profundo ama la máscara.
p. 66.- Saber reservarse es una prueba de independencia.
p.67.-Las cosas tienen que ser tal como son y tal como han sido siempre: las grandes cosas están reservadas para los grandes, los abismos para los profundos, las delicadezas y estremecimientos para los sutiles, y, en general, y dicho brevemente, todo lo raro para los raros.
p.70 Los halagos de la dependencia que yacen escondidos en los honores, o en el dinero, o en los cargos, o en los arrebatos de los sentidos.
La verdad puesta boca abajo
p. 87 Ascetismo y puritanismo son medios casi ineludibles de educación y ennoblecimiento cuando una raza quiere triunfar de su procedencia plebeya y trabaja para elevarse hacia el futuro dominio.
p.102.-Un pueblo es el rodeo que da la naturaleza para llegar a seis, a siete grandes hombres.
p.121.-…sobre Sócrates: hay que seguir a los instintos, pero hay que persuadir a la razón para que acuda luego en su ayuda con buenos argumentos.
p.132.-Todo lo que eleva al individuo por encima del rebaño e infunde temor al prójimo es calificado, a partir de ese momento, de malvado; los sentimientos equitativos, modestos, sumisos, igualitaristas, la mediocridad de los apetitos alcanzan ahora nombres y honores morales.
P.159.-Para entrar en un mundo elevado hay que haber nacido, o dicho con más claridad, hay que haber sido criado para él.
p.171.-Lo mismo el hedonismo que el pesimismo, lo mismo el utilitarismo que el eudemonismo: todos esos modos de pensar que miden el valor de las cosas por el placer y el sufrimiento que estas producen, son ingenuidades y modos superficiales de pensar.[…] la disciplina del sufrimiento, del gran sufrimiento, ¿no sabéis que únicamente esa disciplina es la que ha creado hasta ahora todas las elevaciones del hombre?
p.177.-Lo que constituye la voluptuosidad dolorosa de la tragedia es crueldad; lo que produce un efecto agradable en la llamada compasión trágica y, en el fondo incluso en todo lo sublime, hasta llegar a los más altos y delicados estremecimientos de la metafísica, eso recibe su dulzura únicamente del ingrediente de crueldad que lleva mezclado. […]los brebajes aromáticos de la gran Circe «crueldad»
p.193.- ¡Mas tal vez todo lo grande no haya sido en sus comienzos más que una locura!
p.221.-La vida misma es esencialmente apropiación, ofensa, avasallamiento de lo que es extraño y más débil, opresión, dureza, imposición de formas propias, anexión y al menos, en el caso más suave, explotación.
p.179.-…haya endurecido y afilado durante suficiente tiempo su ojo para verse a sí mismo…
p.231.- …surge una funesta simultaneidad de primavera y otoño.. […] que nada se mantiene en pie hasta pasado mañana, excepto una sola especie de hombres, los incurablemente mediocres.
p.240.-El sufrimiento vuelve aristócratas a los hombres, separa.
De la mujer
p.95.-La mujer aprende a odiar en la medida en que desaprende a hechizar. Afectos idénticos tienen, sin embargo, un tempo distinto en el hombre y en la mujer: por ello hombre y mujer no dejan de malentenderse.
p.100.-Cuando en el juego no intervienen el amor o el odio, la mujer juega de manera mediocre.
p.105.- Cuando una mujer tiene inclinaciones doctas hay de ordinario en su sexualidad algo que no marcha bien.
p.182.- Pero no quiere la verdad: ¡qué le importa la verdad a una mujer! Desde el comienzo, nada resulta más extraño, repugnante, hostil en la mujer que la verdad. Su gran arte es la mentira, su máxima preocupación son la apariencia y la belleza.
p.189.-Lo que en la mujer infunde respeto es su naturaleza, su elasticidad genuina y astuta, como de animal de presa, su garra de tigre bajo el guante… el carácter inaprensible, amplio, errabundo, de sus apetitos y virtudes…
Añoramos la niñez, la época en la que el mundo es inocente y todo nuevo acontecer es sorprendente y mágico. Solo ella se mantiene incólume en el recuerdo. La memoria solo mantiene vivo lo que se grabó con letras grandes y de manera profunda en la infancia. El resto lo va borrando paulatinamente y sin descanso el vendaval del tiempo.
La máscara
En el teatro griego del último Esquilo y en todo el de Sófocles intervenían dos actores y un coro. Todos ellos llevaban máscara. La máscara oculta la naturaleza que uno no desea que perciban los demás. Se adapta a los contornos del rostro, pero la modela la presencia del otro, el actor que da réplica al protagonista; también la modela el ojo ajeno que el coro representa; y la modela el drama que se cuenta, que podría ser el mismo drama que uno padece. Todos los humanos utilizamos una máscara similar a la de los actores en el teatro. Nuestra apariencia social la modela el otro, la modela el qué dirán y la modela la circunstancia vital. El teatro griego es la vida en su esencia. La vida de cada individuo es un juego de pareceres reflejado en los espejos de las miradas de los demás. Somos mera representación, mero choque de máscaras. Pero ésta se incrusta en el rostro, se hace carne, nos altera la fisonomía y la personalidad. Con el tiempo forma parte de nosotros, de nuestra esencia biológica.
Navidad, tiempo de ilusión y afecto
Vivimos tiempos de relativismo y pérdida de valores e ilusiones. Alejada la moralidad de la conciencia de uno, todo se vuelve plástico y posible, así que los instintos y deseos más inmundos tienen vía ancha para su cometido. Hoy, aseguran muchos estudios que, para cada vez mayor número de gente, no se roba, no se mata o no se viola sino por temor a ser descubierto e ir a la cárcel, y no porque su conciencia moral se lo impida. Pero todos necesitamos dosis de afecto e ilusión para seguir viviendo, y en este aspecto la Navidad cristiana ―sea uno o no creyente― los propicia y deja en el subconsciente una muesca que nos recuerda que son agradables, que merece la pena vivirlos. Sobre todo, resultan casi imprescindibles para los niños.
Las nuevas leyes
No sé hasta qué punto la gente es consciente de que, de facto, la patria potestad de los hijos les ha sido arrebatada a los padres por el Estado. Ni en cuanto a educación ―en sentido estricto― ni en cuanto al género, ni en cuanto al embarazo, ni en cuanto a capacidad legal para administrar castigos a lo hijos o incluso afear moralmente su conducta, tienen los padres potestad legal alguna. Ni tan siquiera pueden ejercer dominio legal sobre sus animales domésticos.
La idea-símbolo
¿Quién no necesita una idea-símbolo a la que seguir, por la que luchar, por la que vivir o con la que dar sentido a su vida? Algunos la encuentran en la familia, otros en la patria, o en la ideología, o en Dios, o en el Partido, o en el poder, o en la prominencia social, o en la quietud espiritual o en la poesía o en la conquista.
Baluartes que defender
Defiendo dos principios en que basar la acción social: la razón y la libertad. La razón en el sentido que Bertrand Russell da al término, como utillaje intelectivo para buscar la verdad. La libertad, en dos sentidos, como potencia y como posibilidad. Como potencia que me permita desenvolverme como individuo en el buen obrar; como posibilidad que impida que los demás puedan negar mi individualidad. Pero razón y libertad necesitan el aditivo de la ilusión. Sin ella, la razón se detiene ante el menor obstáculo o se desvía de su camino; y, sin ilusión, la libertad conduce al tedio o a la crueldad o a la adicción o al suicidio.
El enemigo de mi enemigo es mi amigo
La izquierda mundial era antiglobalista antes de que el «demonio» Hillary Clinton, llevando de la mano al presidente Obama, incendiara de guerras todo Oriente Próximo, produciendo cientos de miles de muertos y millones de desplazamientos. Esa izquierda se manifestaba con virulencia contra la firma de los Acuerdos TPP y TTIP (Transpacífico y Transatlántico) que pretendían asegurar el poder globalista norteamericano. Pero todo cambió cuando Trump ganó las elecciones y rechazó dichos Acuerdos. En ese preciso instante, la izquierda se hizo globalista. El enemigo era ahora Trump, el nuevo Satán que necesitaba la izquierda. Obama causó y mantuvo guerras sin cuento, mantuvo la prisión de Guantánamo, expulsó a casi un millón de inmigrantes y, como recompensa, le otorgaron el Premio Noble de la Paz. Trump acabó con las guerras, desmanteló Guantánamo, no expulsó a migrante alguno, pero Trump es Satán. Así piensan y obedecen los rebaños.
Mesías y Plutocracia
La Democracia no pasa de ser una excepción a la regla del Totalitarismo reinante a lo largo de la Historia. Ha ido apareciendo, aquí y allá, como sombra errante, sin permanecer mucho en un mismo sitio. La han defendido algunos pueblos griegos antiguos, algunas comunidades puritanas o albigenses…, y ha cobrado cierta relevancia en Occidente en los dos últimos siglos, pero, incluso en tales casos, la plutocracia ha moldeado sus leyes. Sin embargo, esa plutocracia, ahora globalista, ha decidido acabar con ella. La eficacia del modelo chino ha convencido a sus miembros. Cuando el Club Bilderberg o el Club de Roma o desde el Foro Económico Mundial «invitan» a un político, sea éste del color que sea, es como cuando los antiguos griegos participaban en los misterios de Eleusis: salían transformados, ya no eran los mismos, pasaban a ser iniciados en los misterios. Ciudadanos, PP, PSOE, que se sepa, están a los que esa plutocracia les mande. Pero lo más sangrante es que ¡los mesías rojos del continente europeo y americano son uña y carne con los plutócratas!
Primeramente, quisieron cambiar el lenguaje común diciendo defender con ello a marginados colectivos minoritarios, y algunos académicos de la lengua mostraron su desacuerdo, pero a la mayoría no nos importó mucho.
Cuando impusieron la ideología de género pensamos que era cosa de locos, pero biólogos y médicos guardamos silencio.
Luego nos inculcaron la creencia en una religión climática y una gran cantidad de meteorólogos encontraron buenos trabajos, así que callaron; nosotros, los ciudadanos, por ignorancia o por miedo, también callamos, aunque remugando por los adentros.
Más adelante quitaron a los padres la patria potestad sobre sus hijos, y quienes tenemos hijos apenas nos atrevimos a levantar la voz.
Entonces pusieron barrotes insalvables entre hombres y mujeres, y seguimos callados porque nos amenazaron con leyes insidiosas.
Cuando prohibieron los desfiles de animales y la caza y las corridas de toros fueron perseguidas, también callamos porque no nosotros no éramos aficionados a esos actos.
Quisieron entonces prohibir la ingesta de carne y los coches de gasoil y gasolina porque—dijeron—contaminaban mucho, y callamos porque no era urgente y avisaron con tiempo.
Nos encerraron durante meses “por nuestro bien”, con la excusa de la pandemia y llegamos a pensar que eran lunáticos los que se negaban a ello.
Vino entonces lo inaudito, pues quisieron eliminar o cambiar la historia mediante leyes, y los historiadores no pudieron levantarse con el peso de la ley sobre sus espaldas; a los demás, no se nos oyó mucho.
Peor aún fue cuando declararon su verdad como la verdad absoluta, a la que todos debíamos subordinarnos, y el miedo a ser denunciados por contravenir tales verdades nos mantuvo en silencio.
Entonces subieron desmesuradamente los impuestos y dieron sueldos grandiosos a sus amigos y los colocaron en puestos relevantes de la administración, y como los políticos de la oposición se expresaron poco, a nosotros, ya para entonces, apenas nos salió una queja.
Dejaron que jóvenes sin intención de trabajar ocuparan las viviendas aprovechando la ausencia de los dueños, y lo hicieron como ensayo para lo que vendría después: la eliminación de la propiedad privada, pero entonces ya no nos quedaba un mínimo resuello para poder hablar.
Nos dimos cuenta entonces que todos caminábamos con la cerviz gacha, como llevan gachas sus orejas los zorros domesticados. Ya no había nada que hacer, los barrotes de la prisión nos cercaban y el cerrojo estaba echado.
Sin embargo, ¡albricias!, muchos jóvenes, ya totalmente domesticados, han dejado de probar la carne porque han sido acostumbrados a tomar un edulcorado biberón. Tampoco precisan coches porque se sienten felices viajando en grupo dentro de un vagón. No tienen propiedades, pero el Estado les provee de un vale con el que pueden pagar en alquiler su habitación comunal, su participación en las redes sociales, e incluso pueden tomar un taxi de cuando en cuando. Algunos, más avanzados, han prescindido totalmente del dinero, de la propiedad y de comer carne, y dicen vivir felices en enjambres comunitarios donde no tienen un solo momento para aburrirse.
La historia, el clima, la verdad, las creencias que han de tener, la identidad sexual, les son anunciados y dados por los Medios cada mañana al levantarse. El concepto de libertad ha dejado de existir para ellos por innecesario. Se han convertido en “zorros” totalmente domesticados. Como dijo la política danesa en el foro de Davos, “No tendrán nada y serán felices”. Bueno, eso sí, tendrán su conexión a Internet. Se habrá llegado al Mundo Feliz que escribió Aldoux Huxley, pero vigilados en todo momento por la atenta mirada del Gran Hermano que nos describe Orwell en 1984. Luego empezará a rodar la Agenda 2030-2050
Sauron ha enviado a sus hordas de orcos y trolls para destruir la Tierra Media. (Supongamos que hablo de Pedro Sánchez y de España). Quiere conseguir los anillos de poder a toda costa. El poder sobre una tierra devastada y yerma, pero ¡el poder omnímodo!¡El anillo único que domina a todos (Justicia, Prensa, Legislativo, Banca)! Las diversas hordas de orcos (supongamos que hablo de ultra animalistas, ultra ecologistas, ultra feministas, independentistas y comunistas, ¿encuentran similitudes?), deformes, incompletos, venenosos, alimentados de odio y resentimiento, son lanzadas al asalto final. Supongamos que han sido formados con una conciencia deforme, incompleta. Es una conciencia que aborrece el sentido común y la razón, que solo se satisface impidiendo que otros disfruten de aquello que ella no puede disfrutar; una conciencia cuya única satisfacción se encuentra en dañar, destruir, amordazar, prohibir, vengarse de quienes no poseen sus deformidades. En este parte de la actualidad, me propongo contar alguno de sus desmanes.
Supongamos que el Calentamiento Global, el estruendo de la Violencia de Género, y la Memoria Democrática sean ardides, o sean nuevos dioses para levantar en su nombre una Santa Inquisición que someta a la población y la convierta, mediante el miedo, a la condición de borregos. Sin embargo, no parecen ser suficientes para lograrlo. Entonces entran en acción los trolls.
Supongamos que se aprueba la nueva Ley del Maltrato animal: si se le escapa su perro tendrá usted una multa que puede llegar a los 50.000 euros. Todo tipo de ganado al aire libre deberá llevar un chip que le permita al ganadero controlar su localización en todo momento. El burro, el caballo, la mula, no podrán ejercer trabajo so pena de severas multas a su propietario. Lo mismo que si tarda más de tres días en dar de comer a los peces de su pecera. Si mata a un ser vivo tiene una pena de cárcel que va de 18 a 36 meses. Es delitos de lesa humanidad matar una rata, espantar un cuervo o dejar de alimentar a un pececillo en su pecera. Quien dispone tales disparates no es otra que la ministra Ione Belarra. Así que, ¡cuidado con matar al ratón que haya entrado en su casa! Dense cuenta de que estamos en una Revolución y que hay que destruir todo para que después aparezca el paraíso.
No es suposición, sino realidad, que tenemos en España un ministro, comunista él, que señala a Cuba como ejemplo de buena alimentación y de buena sanidad, esto es, que propone la indigencia como modelo de vida; un ministro ocupado en seguir el vuelo de las moscas y en destruir la ganadería y de convertirnos a todos –por decreto—en veganos.
No es de suponer, sino que es realidad que tenemos una ministra de “Igual da” dedicada a proferir insultos y amenazas como una histérica contra diputados, jueces y periodistas. Incluso, la tal ministra –venida a más desde su puesto de cajera en un supermercado—recrimina a los jueces su machismo, y les dice que se habrán de formar para interpretar correctamente la ley. Dado que cerraron los manicomios, pasa lo que pasa.
No es suponer que en Madrid se encuentran en huelga los “sanitarios”, no por la mala calidad del sistema de Salud Pública madrileña, muy al contrario, todos los datos señalan que es la mejor de España, sino exactamente por eso, por ser buena. Para que lo entiendan, sucede algo así como sucedió en la huelga salvaje en Chile en 2020, causada por ser la región de mayor riqueza de toda América del Sur. Detrás de la huelga de Madrid están los mismos que estaban detrás de la huelga de Chile. La excelencia, el bienestar de una región, les sienta mal.
Otros ministros y ministras han empleado su tiempo en sacar adelante una nueva ley (las leyes que se promulgaron el año pasado en los 18 Parlamentos que existen en España tienen una extensión de dos millones doscientas mil páginas) para rebajar las penas por delitos de sedición, es decir, para que liberar de penas de prisión a varios políticos catalanes a cambio del sí a los presupuestos del señor Sánchez, el individuo de quien no sabemos que haya dicho jamás una sola verdad.
El resto de los ministros están ocupados en desarmar el poder judicial, en someter a su arbitrio a los medios, en destruir España y entregarle a Sauron, perdón, quise decir Sánchez, el poder omnímodo en bandeja de plata.
Mientras todo eso pasa en España, el señor Feijóo, el Jefe de la oposición, se muestra exultante reclamando que se retiren de la circulación los coches de más de diez años, ¡ahí es nada! (Feijóo, el dócil). Tengo la impresión de que está preparando un libro sobre La siesta con el magnífico estilo empleado por su antecesor Rajoy. O tal vez practique lo que se ha dado en llamar La suerte de Don Tancredo, una manera de eludir los problemas sin hacer nada, o, también, quedarse quieto ante el toro para que éste pase de largo.
Mientras tanto, en fin, la excelente Cayetana Álvarez de Toledo, sigue siendo apartada a la fuerza de los ruedos de la política nacional. ¡Si esta clase política no está repleta de envidiosos y cretinos, qué venga Dios y lo vea!
El nazi Adolf Eichmann fue encargado de la logística del transporte de judíos hacia los campos de concentración y las cámaras de gas durante la Segunda Guerra Mundial. No solo ejerció sus funciones en la Alemania nazi e Italia, sino, también, en países como Hungría, Rumanía, Eslovaquia, Polonia, Austria, Bulgaria, Grecia, que habían caído bajo la influencia de Alemania, y, obviamente, en aquellos países de los que Hitler se apoderó, como Francia, Noruega, Dinamarca.
Hannah Arendt fue una filósofa alemana, judía, amante durante un tiempo de Heidegger, al que se considera el filósofo más importante del siglo XX y, también, uno de los principales intelectuales del partido nazi. Arendt escapó a tiempo de Alemania y se radicó en EEUU, cuya nacionalidad tomó.
En mayo de 1960, un comando del Mossad, la Agencia de Inteligencia de Israel secuestró en Buenos Aires a Eichmann y lo llevó prisionero a Jerusalén para ser juzgado. En 1964, Hannah Arendt publicó el libro Eichmann en Jerusalén, donde recoge las vicisitudes de tal proceso y su argumentario jurídico. Pero Arendt es filósofa y el tema del libro le sirve de excusa para mostrar en carne viva a la especie humana.
Lo que podría resultarnos más sorprendente, e incluso inconcebible, el sometimiento de todo el pueblo alemán a la voluntad y a la locura de un solo hombre, Adolf Hitler, no resulta tanto, pues al conocedor de la Historia le resulta cotidiano. Sin ir más lejos, el siglo XX nos muestra algunos ejemplos semejantes: sometimientos a Stalin, Pol Pot, Fidel Castro.
Millones de personas ‘normales’, buenos cristianos, filósofos, científicos, amantes esposos y padres, cultos, respetuosos con la vida…, primero seducidos por la idea de la Gran Raza, y, después, por su atadura a la organización social, por el miedo a ‘desentonar’ y por la ‘obediencia debida’, reemplazaron en su conciencia la parte humana por el odio al “enemigo judío” y sirvieron ciegamente como piezas de engranaje de la gran maquinaria de exterminio nazi. Solo unos pocos sacerdotes católicos y reverendos protestantes se opusieron públicamente a la muerte de los judíos.
Aun así, tal lacayil comportamiento, tal falta de potencia como individuos, tal renuncia a la libertad en nombre de una idea y un líder, no sorprenden tanto como sorprenden las respuestas de las gentes al aprisionamiento de judíos en esos países de Europa que se han nombrado. En primer lugar, sorprende favorablemente que estudiantes y trabajadores holandeses hicieran huelgas contra la deportación de judíos a Alemania, y escondieron en sus casas a una buena parte de ellos. Sorprende de igual modo que los daneses, con su rey a la cabeza, se negaran a acatar las órdenes de los ocupantes alemanes contra los judíos y les ayudaran a escapar hacia la neutral Suecia. También sorprende que en Italia y en Bulgaria se burlasen las órdenes alemanas con engaños y trampas.
Por el contrario, no nos extraña que en países como Lituania, Polonia y Ucrania el antisemitismo estuviese muy extendido. Llevaban siglos lidiando con una población judía que se negaba a integrarse culturalmente, que rechazaba los matrimonios mixtos, que formaba comunidades cerradas, y que, con frecuencia, destacaban en los negocios y en la posesión de riquezas. La población de esos países era antisemita pero no participó en los asesinatos en masa contra ellos. Sin embargo, llama poderosamente la atención que tuviera que ser el ejército italiano quien protegiese a los judíos de los griegos y del gobierno de Vichy, y los acogiesen en la Costa Azul ocupada por los italianos. Y muy especialmente, clama al cielo el fervor antijudío de los rumanos, que hizo temer a Hitler que en la “solución final” (el asesinato de todos los judíos de Europa), Alemania fuese superada por Rumanía.
A pesar de las monstruosas manifestaciones de la naturaleza humana mencionadas, sorprenden en mayor grado el comportamiento de los propios judíos. Que fuesen consejos judíos –integrados generalmente por destacados dirigentes de su comunidad en el país de que se tratase—quienes cooperaban en las tareas administrativas y policiales de confiscar las pertenencias de los propios miembros de su comunidad y de enviarles a Auschwit, Treblinka o cualquier otro campo de internamiento y muerte; y que, incluso, fuesen técnicos judíos los que construyeron las cámaras de gas de Theresienstadt, que fuera judío el verdugo al servicio de la horca, y que en muchos campos hubiese policía judía al servicio de los guardias alemanes.
Tal fratricidio y servilismo nos lleva a la Gran Sorpresa: que la comunidad judía fuese una y otra vez al ‘matadero’ como mansos corderos, sin rebelarse. Más de dos mil años de pogromos contra los judíos habían logrado esa pasividad de rebaño. Tan solo al final de la guerra, con las tropas soviéticas a las puertas de Varsovia, se atrevieron los judíos polacos a hacer frente a los alemanes. Una rebelión infructuosa que contó con la pasividad de los soviéticos, quienes no movieron un dedo para parar las matanzas en el gueto de Varsovia. (Stalin se había encargado de asesinar a 22.000 oficiales polacos en los bosques de Katyn).
Sin embargo, la Gran Impresión nos la describe Arendt en pocas palabras: La terrible banalidad del mal. Esto es, comprobar –como se mostró en el juicio contra Eichmann—que éste era una persona ‘normal’, que no era un monstruo, que era un buen padre de familia, que, incluso, no sentía odio hacia los judíos, que era la tranquilidad de obedecer sin cuestionamientos de ninguna clase lo que operaba en él. La obediencia, la moralidad de las órdenes, el formar parte y estar al abrigo de un rebaño, el ser parte de un engranaje bien engrasado y el alejar de la conciencia la compasión y el arrepentimiento. Tal comportamiento tribal es lo que hace monstruosa nuestra naturaleza. Por esa razón, las ideologías de rebaño (comunismo, nazismo, fascismo, socialismo, nacionalismo…) son tan peligrosas, porque nos privan de la libertad individual –diluyen al individuo en el colectivo—y nos convierten en monstruos capaces de cualquier iniquidad en nombre de las ideas, nos convierten en engranajes automatizados.
Arendt pone de manifiesto que todos somos monstruos en potencia, y que las ideologías de raíz tribal nombradas sacan nuestra monstruosidad de su latencia.
En verdad que no se presenta muy halagüeño. El péndulo de la historia vuelve a transitar por los momentos ofuscación y locura por los que ya pasó, y vuelve a señalar malos augurios. Rotundamente, el ser humano vuelve a tropezar una y otra vez con la misma piedra. La historia es la que es, aunque ahora se pretenda endulzar u ofrecer una visión parcial de ella.
En el primer cuarto del pasado siglo surgieron y se desarrollaron en algunos países de Europa diversos totalitarismos que pronto llegaron al poder. Los más conocidos han sido, Lenin en Rusia, Mussolini en Italia y Hitler en Alemania. Instituyeron regímenes totalitarios y, en los casos de Rusia y de Alemania, , por la fuerza o violentando las instituciones democráticas, impusieron las sangrientas dictaduras nazi y comunista. Algunos años más tarde, en la Europa oriental —Rumanía, Grecia, Hungría, Croacia…— aparecen con gran fuerza partidos fascistas que pretenden seguir los pasos del fascismo italiano. En España y en Francia, alentados por el comunismo soviético, se constituyen frentes populares, con la clara intención de algunos de imponer un régimen comunista en sus respectivos países.
Lo que sorprende al Ilustrado es que, pronto, la mayoría de los intelectuales europeos toman partido por el totalitarismo de un signo u otro. Da la impresión que los primeros en abandonar el barco de la democracia cuando hay oleaje son esos apóstoles ideológicos conocidos como intelectuales[1]. Juzgaron la Democracia como cosa superada, y se lanzaron a poner en la conciencia de las gentes «conceptos supremos» como ‘caudillo’, ‘patria’, ‘pueblo’, ‘raza’.
A día de hoy, cien años después, se está produciendo en Europa una radicalización política que presenta muchas semejanzas con la de hace un siglo. Frentes populares han hecho su aparición, de nuevo, en España y en Francia y la llamada Corrección Política, auspiciada por el neomarxismo —con sus fantasiosas fórmulas feministas, ecologistas y animalistas—, ha extendido su imperio por la mayoría de los países del viejo Continente. Como reacción, partidos denominados de ultraderecha han tomado fuerza en Italia, Francia, Hungría, Polonia, Suecia y España. Se les achaca que algunos de ellos tienen en su seno o en su origen el fascismo, lo cual no parece suscitar hoy en día mucha credibilidad[2]. En los casos de Hungría y Polonia, más parece provenir su actitud y su programa por un rechazo visceral al comunismo, ya que lo hubieron de soportar durante cincuenta años.
En España el carácter totalitario de la coalición política que gobierna es evidente. Forman coalición, el partido Socialista, los herederos ideológicos de ETA, blanqueados con el nombre Bildu, los partidos independentistas catalanes, y los populistas-comunistas de Podemos e IU. Resulta claro que siguen la estela de Chávez en Venezuela: desarticular la democracia, desarbolar la independencia judicial , apoderarse de los medios de comunicación y maniatar a cualquier institución social con el fin de lograr que su permanencia en el poder sea lo suficientemente duradera como para implantar el denominado socialismo del siglo XXI, es decir, dar un adiós a la democracia representativa.
Por otro lado y saliendo de España, algunos partidos socialdemócratas del norte de Europa, de Dinamarca, Suecia, Holanda y Finlandia, están reculando en sus políticas de acogida de inmigrantes; se abrazan ahora a políticas impulsoras de la identidad nacional; se desdicen de sus antiguas decisiones de otorgar un salario mínimo a una parte de la población, etc. Les ha forzado a ello el catastrófico fracaso de la utópica convivencia multicultural. Tal supuestamente bondadosa multiculturalidad en esos países, ha convertido barrios enteros de algunas ciudades en zonas donde se impone la ley musulmana, o en zonas que son auténticos campos de batalla. La visión utópica del socialismo siempre la derrumba la realidad, pero después de mucho sufrimiento y mucha destrucción.
El empobrecimiento general, la disminución del gasto energético que nos anuncian, la eliminación de los vehículos privados, la reducción de la población —sustituyendo hijos por mascotas o por inmigrantes—la disminución de los vuelos en avión, la restricción de las libertades, el aumento de las prohibiciones, el acabar con las naciones…Todas esas amenazas y realidades nos son lanzadas por los gobernantes europeos a diario. Los achacan a la guerra de Ucrania o al COVIT, pero…, que nadie se lleve a engaño, ya estaban en la Agenda 2020-2030 y 2030-2050, antes de dicha guerra y antes del COVIT. Seguramente hablaré de ello más adelante.
Conviene resaltar también el papel de tecnócratas que desarrollan los funcionarios que nos gobiernan desde las instituciones europeas. El capitalismo está dejando paso a la Tecnocracia. Los tecnócratas son profesionales y expertos que toman ofrecen las decisiones que han de tomar los políticos y, frecuentemente, son ellos quienes tienen el control. En su papel de funcionarios, son reacios a afrontar riesgos y a emprender; es decir, reciben con los brazos abiertos la seguridad, un buen salario y el poder institucional. Así que pactan con el poder político-ideológico tener un refugio ideológico donde apoyarse, a cambio de guiar y sostener la intervención del Estado en todos los asuntos. Esto es, se prestan a llevar a cabo los proyectos ideológicos del socialismo del siglo XXI a cambio de una confortable poltrona con poder. Se encargan también de inventar problemas donde no los hay, de infundir miedos y Apocalipsis por llegar, por presentar peligros inevitables que hemos de sufrir…Así es como la ONU o la OMS o las instituciones del Consejo de Europa siguen claramente dictados ideológicos y huyen del sentido común y de la racionalidad. ¡Así le va a Europa!, ¡así nos va!
Un peldaño más arriba se encuentran los grandes financieros, los dueños de las multinacionales tecnológicas, los miembros del club Bilderberg… pero esto es harina de otro costal…, ¡o del mismo!
Para bien o para mal, Europa está cambiando. Se está produciendo una revolución mundial en la que el capitalismo, tal como lo conocemos, está dando sus últimos estertores, y un nuevo modelo socialista agita triunfante sus banderas. La demanda apenas se confronta libremente con la oferta, pues ambas están siendo intervenidas por un Estado cada vez más gigantesco que favorece a unas empresas u otras en función de la adscripción ideológica que muestren. En España se ha declarado la guerra contra las granjas de animales, contra el consumo de carne y contra la naturaleza misma hombres y mujeres. Toda una inmensa locura se ha desatado en Occidente y, en algunos casos, como en España, los locos dirigen el manicomio. Como decía mi abuela, «¡que Dios nos coja confesados!»
[1] Bien es cierto que en caso de España, tres de los grandes intelectuales, Marañón, Pérez de Ayala y Ortega y Gasset, que habían fundado la Agrupación al Servicio de la República, ante el carácter amenazante y totalitario que había tomado el Frente Popular, mostraron su rechazo y, alguno de ellos se mostró favorable al Bando Nacional cuando se produjo el Alzamiento.
[2] Antonio Escohotado señalaba que la ultraderecha es un invento de la ultraizquierda para justificarse a sí misma.
El tan antiguo tema de los amantes suicidas se ha novelado en diferentes épocas históricas. Romeo y Julieta es solo un ejemplo que la mano de Shakespeare hizo excelso, pero hay otras numerosas historias acerca del mismo tema. Con diferencias de matiz en unos y otros, los esquemas argumentales son muy parecidos: una joven pareja a quien su entorno social impide que se amen libremente, recurre a algún ardid para lograrlo, pero de dicho ardid se derivarán circunstancias funestas. Finalmente, al morir uno de ellos o al simular haber muerto, el otro se quitará la vida o morirá de desdicha.
Hoy en día resulta difícil de creer en la existencia de los suicidios por amor. Más frecuente suele ser el suicidio por motivos de rechazo amoroso, y ni siquiera por esas, todo lo más, una leve depresión anímica y un resquemor a relaciones futuras. En cambio, los asesinatos del amante por despecho no son pocos: el rechazo lleva a la venganza. Recordemos la clásica frase del enamorado no correspondido: «Será mío/mía o no será de nadie». Sin embargo, el Romanticismo nos enseñó que el suicidio por amor o por rechazo puede ser un acto poético, y no fueron pocos los que, como nuestro Larra, cumplieron con ello.
Píramo y Tisbe
Yendo al tema, los primeros amantes suicidas de quienes la literatura nos ofrece noticias fueron Píramo y Tisbe. Estos babilonios, que vivían en hogares cercanos, encontraron en sus padres la oposición a su amor juvenil. Un buen día acuerdan encontrarse en las cercanías de un bosque y huir en la oscuridad de la noche, pero las circunstancias enredan el encuentro. Tisbe llega al lugar pero la amenaza de una leona la obliga a esconderse en una oquedad rocosa. Se le cae el velo con que se cubría y la leona le mancha de sangre. Llega Píramo y, al verlo ensangrentado y sabiendo que era de su amada, la cree muerta. Allí mismo se clava su cuchillo. Tisbe sale de su escondite y ante la visión de su amado muerto, le arranca el puñal y se lo clava ella. Desde entonces, los frutos de la morera se tiñen de púrpura.
Tal es la leyenda que narra Ovidio en su obra La metamorfosis, pero otros autores hablan de una Tisbe embarazada que se suicida por miedo a sus padres. Tal suicidio causa el de Píramo. Tisbe se convierte en fuente y Píramo en río. Los Beatles hicieron una adaptación teatral de este relato, actuando Paul McCartney de Píramo y John Lennon de Tisbe. En estos dos enlaces puede visualizarse.
Tristán e Iseo (o Isolda)
He aquí a dos amantes que habitan Cornualles, Irlanda y Bretaña, es decir, que son personajes de las leyendas celtas, es decir, que el relato de sus amores es extraordinario, con todo lujo de maravillas, tal como lo es la literatura de origen céltico. Tristán, el sobrino y protegido del rey de Cornualles, viaja a Irlanda con el fin de traer a la joven Iseo para casarse con su tío. Iseo se enamora enseguida de Tristán, pero éste, por amor y respeto hacia su tío, se mantiene inalterado ante sus encantos. Ocurre entonces algo que va a resultar trágico, la pócima de amor preparada para que Iseo se enamorase de su futuro marido la bebe por error Tristán. Ya tenemos a los dos personajes enamorados, aunque no es voluntad de Tristán, sino efecto del filtro de amor que ha tomado.
Las peripecias en que se ven envueltos los dos amantes son numerosas y sería prolijo contarlas, así que vayamos al final; un final funesto, claro está. Tenemos a Tristán en Bretaña junto a su amigo Kaherdin e Iseo, la de las Blancas Manos (que no es Iseo la Bella —o la Rubia—, que es a quien Tristán ama), con quien está casado. Tristán sufre una herida envenenada y pide a su amigo que vaya a Cornualles en busca de su amada, Iseo la Bella, porque sólo ella puede curarle. Antes de partir le encarga que si regresa con ella ponga velas blancas en el barco, y negras en caso contrario. Iseo está con su esposo el rey, pero escapa para regresar con Tristán y curarle.
El despecho de Iseo la de las Blancas Manos hacia Tristán —por no amarla a ella sino a Iseo la Bella— va a ser el desencadenante de la tragedia. Tristán espera ansioso la venida de su amada Iseo, pero su estado le impide asomarse al puerto. La de las Blancas Manos le dice a Tristán que se ve un barco con velas negras, lo que le hace morir de dolor. Llega Iseo poco después Iseo la Bella y al verlo muerto muere a su vez de amor por él. (Morir de amor de esta manera es en verdad una suerte de suicidio: no lo ordena la voluntad, sino todo el organismo, que abandona su funcionamiento).
Wagner creará una obra lírica sobre la obra, pero le dará un final un tanto diferente. En realidad, de Tristán e Iseo existieron varios poemas que se han perdido, y los que poseemos, escritos en el siglo XII, presentan diferencias los de Béroul, de Thomas de Bretaña y del alemán Eilhart.
También en esta historia es la oposición de las familias, los Montesco y los Capuleto, quienes constituyen el problema al que se enfrentan los enamorados. El enredo fatal es también aquí una pócima que provoca a quien la toma un sueño que dura 24 horas. Julieta la toma para que, creyéndola muerta, pueda evitar casarse con el pretendiente que sus padres le han asignado. Romeo debía estar al tanto del asunto por un mensajero, pero el mensaje que aclararía el simulacro nunca le llega. Muy al contrario, su criado le anuncia que Julieta está muerta. Entonces, no pudiendo vivir una vida sin ella, toma a su vez un veneno y cae muerto a su lado. Julieta despierta y la desdicha que siente le hace tomar el puñal de Romeo y darse muerte.
La historia la toma Shakespeare de una larga tradición de trágicos relatos italianos que muy probablemente se inspiraban en la historia de Príamo y Tisbe.
El tema de Calisto y Melibea se trata en la obra de Fernando de Rojas La Celestina. Al contrario de los otros relatos que tratamos, en Melibea hay un rechazo hacia Calisto, pero, no nos sintamos decepcionados, también existe la pócima para solucionarlo. Calisto siente un frenético amor hacia Melibea pero es rechazado. Un criado le consuela asegurándole que logrará el amor que tanto anhela por mediación de la Celestina, una «alcahueta y hechicera» que actúa por dinero. El elixir de amor empapa en este caso una madeja de hilo que siendo tocada por Melibea hace nacer en ella un fuerte deseo amoroso hacia Calisto.
El desenlace final tiene lugar por un accidente. Es el tercer encuentro de los enamorados en casa de Melibea, y Calisto queda dormido en su regazo. Despierta tarde y corre presuroso por temor a que el padre de Melibea les encuentre juntos en los aposentos de ella. Al tratar de escapar por un muro, resbala y cae con tan mala fortuna que muere en el acto. Al enterarse de su muerte, Melibea, hechizada aún, se tira desde lo alto de la casa y pierde la vida. ¡Suicidarse por un accidente y una pócima de amor!
Son Diego de Marcilla (el nombre original era Juan de Marcilla) e Isabel de Segura, y la acción ocurre en el siglo XIII en Teruel, una ciudad de Aragón. La casualidad hace que se encuentren en el mercado y nazca el amor en ellos. Diego, de escasas riquezas, piensa en salir al mundo a ganar fortuna con el fin de ser aceptado por los padres de Isabel. Se embarca hacia la Reconquista de Al-Ándalus suplicando un plazo de espera para su vuelta de cinco años, que Isabel acepta.
A punto de cumplirse el plazo y sin tener noticias suyas, Isabel lo cree muerto y acepta casarse con otro. Varios imprevistos han retrasado a Diego, que llega cuando la boda ya se ha celebrado. Enajenado, se introduce en la alcoba de los recién casados y mientras el marido ronca Diego suplica un beso, pero la casta Isabel se niega a tal requerimiento. Diego cae entonces muerto de amor (el organismo entero se suicida). Al muerto lo retiran, pero antes de ser enterrado Isabel aparta la mortaja y lo besa con tal amor y delirio que cae allí mismo muerta.
La versión más conocida de esta leyenda la escribió Juan Antonio Hartzenbush, pero ha habido otras muchas versiones, entre ellas la de Tirso de Molina. Tomás Bretón compuso una ópera con el tema. Y quizás el tema sea menor en comparación con los anteriores, pero no cabe duda de que tiene en la actualidad una gran proyección popular. Cada año se celebra en Teruel, durante varios días y con gran asistencia de público, el suceso, que se presenta como obra de teatro con gran boato y acierto.
Estos trágicos amoríos me hacen pensar en la inconsistencia de la naturaleza humana. Imaginemos que los protagonistas no han sufrido esos funestos sucesos y, por el contrario, se han casado. Muy probablemente su amor se hubiese secado en pocos años, pasando a un estado de indiferencia amorosa, de simple afecto o de odio entre ambos. Sin embargo, el amor puede perdurar hasta la muerte (aunque ésta sea muy lejana) al modo de Abelardo y Eloísa. El filósofo y su alumna tuvieron amoríos que se hicieron famosos ya en el siglo XI. Pero era demasiado para la época. A Abelardo le castraron y a Eloísa la obligaron a entrar en un convento. Sin embargo, ese distanciamiento y las amorosas misivas que se escribieron hasta su muerte, lograron mantener la llama de su pasión sin extinguirse.
Lo cierto es que la irracionalidad humana termina por sacar cualquier cosa fuera de quicio.