PENSAMIENTOS INFAMES

DESENGANCHADOS DE SU NATURALEZA SOCIAL

Desde que el ser humano caminó por las planicies de la civilización, amarró su conciencia a creencias y entidades que le proporcionaban seguridad física y equilibrio mental para vivir en el mundo: la familia, el clan, los hijos, la ciudad, la religión…

Algunos jóvenes de las nuevas generaciones se han desenganchado del agarre religioso, del agarre de la nación, del clan, incluso de la familia, y, a cambio, se les ofrece se hombre, mujer o gamba. ¿Es extraño que estén tan desquiciados, que hayan adquirido tan enfermiza sensibilidad, que se hundan ante cualquier conflicto, que no sepan qué buscan ni hacia donde van?

FÍSICA Y METAFÍSICA

Contrariamente a lo que piensan algunos de los que ejercen labores filosóficas, la investigación científica requiere un muy alto grado de capacidades especulativas. En la elaboración de una hipótesis o en la construcción de una ecuación se necesita aplicar un inmenso caudal de intuiciones con las que especular, con las que dar forma y significado a lo que solo es una forma grosera, difusa y ambigua. En cuanto al asunto de la especulación, no aparecen diferencias de calado entre el manejo de la hipótesis física y la metafísica.

Pero la hipótesis física tiene su momento crucial —su muerte o supervivencia— cuando se enfrenta al experimento para su refutación o confirmación, momento del que carece la metafísica. Cuando el experimento asiente, la hipótesis o la ecuación son realzadas, adquieren nuevo valor y se convierten en base de nuevas especulaciones lanzadas en pos de nuevos horizontes.

De ese modo, la física y otras ciencias avanzan y caminan en línea recta hacia nuevos panoramas y hacia nuevos hitos cada vez más lejanos. Con tropiezos y desvíos inesperados, pero siempre acumulando saberes y siempre penetrando más y más en la epidermis de la realidad.

La metafísica, en cambio, se mueve siempre en círculos o en elipses de escasa excentricidad sin conseguir nunca resolver ni escapar del problema en que se enfrasca. El centro de esos círculos, el Ser, se revela siempre indescifrable, y las potencias especulativas revolotean a su alrededor sin vislumbrar su apariencia o su significado. Ahora bien, tengo que decir que no se puede dudar de lo enriquecedor que resulta para el espíritu tal revoloteo.

LA NUBE

Da que pensar la ‘utilidad’ de Microsoft conocida como ‘La Nube’. Que una porción no pequeña de tus esfuerzos, de tus opiniones, de tus saberes, de tus creaciones y tus sueños; que una buena porción de tu intimidad palpite virtualmente en una nube virtual, y quede expuesta a los ‘ojos’ de los ‘afinadores’ de la IA, de Microsoft, de la acción controladora de cualquier sistema de poder, incluso de cualquiera que se maneje habilidosamente con la telemática; digo que produce grima, sometimiento e insignificancia. Aunque, oculta en toda labor creativa, palpita la esperanza de que alguna aguda mirada desvelará el brillo atesorado, el resultado de estar expuesto en la nube suele ser la enajenación fraudulenta de tu intimidad y no el descubrimiento de tu brillo. Uno elabora, como un buen gusano virtual, su propio capullo en espera de que surja la crisálida del reconocimiento ajeno, pero luego se percata que se hacen bellos vestidos con su seda o que con esa misma seda le amarran a su asiento. ¿No es la nube un aprisco virtual de reses bípedas?

PENSAMIENTOS Y NIEBLAS

Conocemos a través de espejos. Nuestras ideas son meros espejismos de la realidad

El tiempo esculpe vivencias que transfiguran nuestro espíritu

Sin cooperación, la vida es un calvario de soledades; sin competición, es una estéril y pedregosa planicie.

La realidad nos resulta hostil e ingrata, por esa razón huimos hacia la ilusión.

Todas las ideologías exigen vasallaje.

Los metafísicos gozan pintando fantasmas en la niebla

Los noticiarios televisivos practican la lobotomía cultural

La misión de la filosofía es desvelar el mundo, esto es, encontrar la verdad,  hacer inteligible la realidad, aclarar. Sin embargo, una filosofía muy al uso se esmera en enturbiar. Ante la impotencia para aclarar, se decanta por enturbiar; así la pesca de merluzos resulta más cuantiosa. Esa filosofía no busca desvelar la verdad, sino encontrar feligreses.

Los sueños son mensajes cifrados que nos lanza el subconsciente acerca de lo que nos preocupa.

Quien descubre la entraña humana se aparta del mundo

La voluntad es el anclaje a una voz interior que impele a una misión, resistiendo vientos, mareas y cantos de sirena que intentan desviarte del camino.

La envidia, la bestia rojiza que te susurra al oído maldades contra aquel con quien te comparas y te sientes rebajado.

Internet ha recubierto el mundo de un extraño pavimento de ojos furtivos que nos vigilan a cada paso

Por mucho que ensalcemos la razón, nuestro sistema de creencias se sitúa siempre en el bando del pensamiento mágico

ESPEJOS DE LA REALIDAD

Victimismo

Se han desatado los reprimidos instintos: negros contra blancos, musulmanes contra cristianos, pobres contra ricos, mujeres contra hombres, veganos contra carnívoros…el lucrativo negocio de hacerse la víctima

Filosofía

 La misión y finalidad de la filosofía se ha considerado siempre la de desvelar el mundo, esto es, la de encontrar la verdad, la de hacer inteligible la realidad, la de aclarar. Sin embargo, la filosofía más al uso se esmera en enturbiar. Ante la impotencia para aclarar, se decanta por enturbiar; así la pesca de merluzos resulta más cuantiosa. Si lo que pretendía la filosofía era aclarar las aguas del río de la realidad para ver su fondo, ahora no pretende otra cosa que enturbiar para que solo se puedan ver los reflejos del sol en su superficie. Esa filosofía no busca desvelar la verdad, sino encontrar feligreses.

¿Fraude?

¿Qué parte de fraude, qué parte de sugestión, de intereses foráneos al valor artístico, de engaño, de genio, de innovación, de moda… confluyen para que una obra o un autor sean considerados de gran valor?

SENTENCIAS

1.-Los sueños son correos cifrados que nos el subconsciente

2.-Quien descubre la entraña humana es apartado del mundo

3.-Para que una idea —¡o una ideología! — triunfe, necesita una guardia pretoriana y un regimiento de sans-culottes

4.-La voluntad es el anclaje de una voz interior que impele a una misión, resistiendo vientos, mareas y cantos de sirena que intentan desviarte del camino.

5.-La envidia, la bestia rojiza que te susurra al oído maldades contra aquel con quien te comparas y te sientes rebajado.

6.-Internet ha recubierto el mundo de un extraño pavimento de ojos furtivos que nos vigilan a cada paso

7.-Por mucho que ensalcemos la razón, nuestro sistema de creencias se sitúa siempre en el bando del pensamiento mágico

8.-Conocemos a través de espejos. Nuestras ideas son meros espejismos de la realidad

9.- El tiempo esculpe vivencias que transfiguran nuestro espíritu

10.-Sin cooperación, la vida es un calvario de soledades; sin competición, es una estéril y pedregosa planicie.

11.-La realidad es ingrata, por esa razón huimos hacia la ilusión.

12.-Todas las ideologías exigen vasallaje.

13.-El temor a la reciprocidad de situaciones goza de una potencia tal que nos hace compasivos, místicos, animalistas, jainistas…

14.-Los metafísicos gozan pintando fantasmas en la niebla

La cultura

La cultura fue siempre una manifestación de las élites para las élites. Tenía la virtud de que enganchaba a ella el interés de la población por el conocimiento y por participar del aprecio cultural. Había hambre de conocimiento y hambre de saber identificar el arte y gozar de él. Así que la cultura se hizo objeto de veneración.

Sin embargo, durante el último tercio del siglo pasado, las doctrinas igualitarias lanzaron desde el arte y la filosofía un feroz rechazo contra el elitismo en la cultura. Se dejó de requerir que las obras culturales gozasen de excelsitud. A las nuevas obras no se les exigía poseer mucha calidad artística para ingresar con todos los honores en el panteón cultural. Así que, la cultura, que anteriormente iba dirigida a las dichas élites para consumo propio y admiración ajena, fue dirigida ahora a las clases medias. Pero en el siglo XXI la desvalorización cultural ha ido en aumento y agradar la chabacanería de las masas se ha convertido en requisito indispensable para que una manifestación pueda ser tildada de cultural. Cualquier locura, cualquier absurdo, cualquier extravío se pone hoy de moda y se eleva a altar del arte o la cultura. El mundo juvenil se ha liberado de los corsés de la belleza, del buen gusto, de la inteligencia, del sentido común. Para darse cuenta de ello solo hay que echar un vistazo al festival de Eurovisión.

Ahora se llama teatro a cuatro payasadas sin tino sobre un escenario; se llama danza a cuatro jóvenes en bragas contorneándose ante un público erotizado. De modo parecido, el pensamiento ha sufrido también su devaluación. Hoy las simplezas y las estupideces que salen de la boca de ‘los apóstoles ideológicos’ se consideran mensajes profundos.

Todo el carrusel de lo que se determina hoy en día como cultural, se lanza hacia las masas hambrientas de morbo. Así que esas masas elevan cualquier memez — sobre todo si viene arropado por una ideología— a la categoría de arte. De modo semejante, se rechaza la evidencia y la necesidad de prueba para establecer una verdad. Solo el ‘sí ideológico’ la determina. Hoy en día solo se acepta como verdad lo que ha sido proclamado dogma ideológico.  La mansa demanda y la ideología la contenta.

Con tales devaluaciones —como cuando Prometeo entregó el fuego a los hombres o cuando Pandora abrió la caja de las desgracias que desde entonces asolan el mundo—, la locura ha hecho presa de las masas: cientos de supuestos idiomas ‘reviven’ de su prematura muerte o, incluso, de su inexistencia; se desata la locura climática, una nueva Inquisición pugna por linchar a todo discrepante o heterodoxo… y, en resumen, lo burdo y lo simple se tachan de excelso y el dogma de ‘verdad’.

Sumergirse en el gentío

Si te abruma el gentío, si rechazas la multitud porque en ella te sientes parte de un enjambre, sin alma propia (a menos que la muchedumbre se haya reunido para adorarte); si ves reflejado en la sonrisa comunal el ridículo, si sientes la muchedumbre como una amenaza, si te ves intimidado por ella, zarandeado anímicamente por su presencia, es mejor que te rebajes al colectivo, que te conviertas en su igual, que seas masa y te reconozcas en ella como parte de un solo cuerpo. Es mejor que participes de su ánimo y de su emoción comunal, es mejor que, por ósmosis anímica, asciendas por las venas de la muchedumbre y pases a ser sangre de su sangre.

LA FUNESTA MANÍA DE PENSAR

DE CONOCER Y SENTIR

Al igual que en los siglos XI y XII los jóvenes acudían ilusionados a las Cruzadas para ofrecer su sangre por Cristo, apuesten a buen seguro que en nuestros días una infinidad de jóvenes se lanzarían a la aventura de dar sus vidas por la diosa Tierra. Solo cambiamos las formas.

Conocemos a través de espejos. Todas las ideas y creencias por las que nos guiamos son meros espejismos de la realidad.

Las ilusiones, llámense fantasías, espejismos, utopías, imaginaciones, esperanzas, nos embargan de tal modo que la razón queda en cuarentena, desasistida. Sin embargo, sin la ilusión apenas seríamos otra cosa que estatuas de mármol.

El tiempo nos esculpe vivencias que transfiguran nuestro espíritu.

El agraviado, el humillado, el afrentado, reclaman venganza, desean resarcirse con creces del agraviante. La antigua ley del Talión sigue teniendo vigencia en nuestros corazones.

La crueldad es uno de nuestros grandes placeres. La quema de brujas, los ahorcamientos públicos o la actuación de la guillotina en la plaza pública, eran los grandes espectáculos antes de que el cine y la televisión aparecieran en nuestras vidas.

DE IDEOLOGÍAS

Cuando el marxismo te habla de adquirir conciencia de clase lo que te está diciendo es que abandones tu naturaleza egoísta, que dejes de ser individuo, que dejes de tener juicios y criterios propios y adquieras los del rebaño, los criterios ideológicos que te inculcará el rabadán cuando entres en su aprisco.

Buscamos a un líder a quien seguir, a un líder en quien delegar nuestras decisiones y nuestros juicios, un líder que nos proteja de las inclemencias del mundo.

A los bárbaros que pretenden destruir la cultura occidental el odio reafirma su convencimiento de encontrarse situados en el lado del Bien. Cuanto más odian más convencidos están  y con mayor derecho y legitimidad se atreven a cometer cualquier crimen..

DE POLÍTICA

En este mundo de la posverdad, no hay estupidez o locura que no puedan ser justificadas y elevadas a certezas maravillosas. Lo importante es que haya gente que se beneficie de tales estupideces.

Promocionar a simples e iletrados a los más altos cargos de la administración e ignorar los méritos en la asignación de cargos no es casual, es un paso previo a la destrucción de los valores sociales y a la creación del caos.  El siguiente tránsito consiste en empobrecernos y en derrumbar la civilización.

DE FILÓSOFOS

Como Bertrand Russell, David Hume, Mario Bunge, Karl Popper y otros grandes filósofos, aunque, obviamente, con muchas menos razones que ellos, creo que no hay modo de refutar que el conocimiento de lo que existe se halla limitado a lo que podemos aprender de la experiencia. Por tal razón,  el hecho de que para los ‘filósofos idealistas’ no haya nada real salvo los espíritus y sus ideas,[1] o que, mezclándose son ellos, los ‘racionalistas’ consideren a la razón autosuficiente para conocer el mundo, o que los ‘inspectores’  de la metafísica pretendan descubrir la íntima realidad de las cosas sin que la experiencia juegue en ello algún papel esencial, no solo revela labores vanas, sino que, también, suelen caer en «producir meras fantasías, sinsentidos, ilusiones, dogmatismos estériles y pretensiones superficiales de conocerlo todo»[2].


[1] Bertrand Russell, Los problemas de la filosofía, pág. 20

[2] Karl Popper, La sociedad abierta y sus enemigos, pág. 230

Animalismo, idealismo y posmodernidad

El clima moral y cultural de Occidente en la actualidad es fruto del posmodernismo filosófico. Buena parte de los filósofos franceses de la segunda mitad del pasado siglo hinchieron de relativismo su discurso y lanzaron a la verdad desde el pedestal ecuménico donde residía a la ciénaga de la subjetividad. La consecuencia ha sido la formación de ideologías sin ideas, el empleo de argumentos vacíos de razón, la incoherencia en los asertos, la emoción como argumento, el ‘nosotros’ y el ‘ellos’, el todo vale si nos beneficia… Occidente se ha hecho tribal. Pero mientras el ‘enemigo’ es unánime, las tribus amigas son tantas y con tan diferentes criterios y dogmas que la coherencia ha desaparecido de ellas tan velozmente como la razón. Así, las vanguardias de la tribu feminista dicen luchar por los derechos de la mujer y por la igualdad de hombres y mujeres, pero apoyan los regímenes donde la mujer carece de los más elementales derechos y desconoce la libertad. El llamado socialismo del siglo XXI dice luchar por la igualdad y la libertad, pero defiende con uñas y dientes las dictaduras comunistas y los sistemas teocráticos. Las vanguardias ecologistas diezmarían la especie humana por el —dicen— ‘bienestar’ del planeta.

Una de las tribus con incoherencias mayores es la animalista. No refiero por tal al que ama su relación con ciertos animales y al que simplemente le disgusta el maltrato animal, sino a esas vanguardias que odian el género humano, que proclaman su lucha contra el especieísmo, esto es idea de que los animales han de tener iguales derechos que los seres humanos, lo cual es del todo absurdo e incoherente, ¿cómo ejercería sus derechos un boquerón?

Característico de las tribus es la ideología, que, religiosa o no, viene determinada por ciertas idealidades (desde espíritus a utopías, pasando por ideas identitarias que niegan la naturaleza humana), por dogmas, por la categorización ‘nosotros’ y ‘ellos’, por mandamientos de obligado cumplimiento, y por la pretensión de imponer sus dictados en todo el orbe.

Una parte del movimiento es devota del animalismo religioso. Consideran sagrada la vida de cualquier animal. Sin embargo, ¿a qué animales se refieren?, ¿también a las pulgas, las chinches, los mosquitos…?; ¿se han preguntado por las consecuencias que traería para los animales tal sacralidad?. De hecho, existe una comunidad religiosa, los jainistas,  cuyo primer mandamiento es el respeto a la vida. Sus fieles andan desnudos, se tapan la boca y la nariz para no matar a ningún ser diminuto, y se abren paso en su caminar con una escoba para no pisar a las hormigas.

Otros hacen hincapié en el sufrimiento animal. En el libro de Peter Singer, Liberación animal se  defiende una igual consideración de todos los seres capaces de sufrir. (habría que determinar si existe el sufrir —que exige tener conciencia— en los animales, y habremos de tener en cuenta que gracias a la reciente Ley de Protección Animal, el precio de los productos cárnicos se va a encarecer de manera desmesurada). Lo curioso es que presenta el movimiento animalista como un ejemplo de bondad, pero se muestra totalitario al pretender imponer a los demás su ‘verdad’ y su  sensibilidad. En todo caso, ¿por qué no sacralizar también las plantas?, ¿acaso no poseen vida?

En lo que creo que participan las vanguardias animalistas y las vanguardias ecologistas es en el deseo de huir de la realidad. Más que el amor a los animales, lo que bulle en ellos es amor a la idealidad animal o a la idealidad naturaleza. El animal como arquetipo de la inocencia, de la pureza, de la ausencia de alteridad. Ya que la realidad presenta individuos con alteridad. ¡Huyamos de esa hiriente alteridad —parecen decir esas vanguardias— y construyamos un mundo de donde esté excluida! Así, construyen ese mundo ideal en su conciencia, un mundo al que declaran su amor, por el que luchan, y no por el mundo real ni por los animales reales. Del mismo modo que los intelectuales marxistas que decían amar a la humanidad amaban la idea comunista de humanidad, no a la humanidad real. De hecho, más bien odiaban al género humano real por ser imperfecto y atroz; un género humano que el comunismo, mediante represión, educación y fusilamientos, se encargaría de eliminar. El idealismo puede traer muy malas consecuencias.

Por cierto y a modo de posdata: El denominado «Nuevo realismo filosófico » de Markus Gabriel y el llamado «Ley de aumento de la información funcional» (que pretende amplificar la evolución darwiniana a cualquier sistema, utilizando como ‘herramienta’ la adaptación), no parece ser —eufemísticamente hablando—sino «los mismos perros con diferentes collares». No introducen ninguna idea novedosa. El Nuevo realismo no me parece que cambie nada del posmodernismo excepto la nomenclatura; lo mismo se puede decir del nuevo y rimbombante sistema de evolución.

IDEAS, DICHOS Y HECHOS

  • Las nuevas generaciones no se han percatado de que la vida tiene como ingredientes principales la sangre, el sudor y las lágrimas.
  • Los humanos son seres gregarios que desean destacar por encima de los demás y tienen miedo
  • Vemos la realidad del mundo a través de los anteojos de nuestras creencias.
  • Los asuntos de quienes reclaman demasiados derechos acaban saliendo torcidos.
  • El gran Confucio dijo que la serenidad es solo la corteza del árbol de la sabiduría, pero que sirve para preservar ésta. ¡Serenidad!, el Dorado de quienes poseen un espíritu agitado.
  • Las gentes han cambiado el confesionario por el diván del psicoanalista. El diván resulta mucho más caro, ahora bien, ¿resulta más eficiente?
  • Konrad Adenauer, el canciller del milagro alemán nos advirtió: En política solo hay enemigos, enemigos mortales y compañeros de partido. Cayetana Álvarez de Toledo lo leyó y se previno.
  • Basta la agitación que produce un sueño para que toda nuestra actividad intelectiva y sentimental diurna dé un vuelco. El ser humano es una nave movida por los vientos del azar. De la solidez de su casco y del manejo del capitán depende que la nave recobre su rumbo.
  • Los franceses guillotinaron a su rey y a parte de la nobleza; también Cromwell hizo ejecutar al rey de Inglaterra; en España, en donde hemos tenido los peores reyes de Europa, apenas si nos excedimos de enviarlos al destierro. Quizá, a pesar de todo lo que dicen de nosotros, somos demasiado civilizados, o demasiado bobos.
  • ¿Qué es un filósofo? Algunos creen que es aquel que enrevesa de tal forma un dictamen que nadie se siente capaz o con ánimos de refutarlo.
  • Amo la filosofía y me irrita ver que dos tipos de filósofos siguen teniendo renombre: los que cultivan las vaguedades y los que confunden lo oscuro con lo profundo. Los dos tipos, usualmente, labran los mismos campos y obtienen la misma cosecha: paja sin grano.
  • La metáfora es el lenguaje del pensamiento y en la comunicación es el arte supremo para cercar la verdad y presentarla debelada al oyente.
  • En la vergüenza expresamos nuestras ansias de aparentar. En la compasión, el temor a estar nosotros en el lugar del compadecido.
  • Para que surgiera el homo sapiens fue necesario que la materia, la atmósfera, el clima y la geografía de los terremotos mostrasen ciertas singularidades en ciertos periodos de tiempo. A esa conspiración de elementos debemos nuestra existencia
  • Las utopías anarquistas, comunistas, socialistas coinciden en considerar que con abolir del mundo todo lo que no les gusta, la sociedad se arreglaría por sí sola. Eliminar todo cuanto les molesta y el mundo quedaría limpio, claro y cristalino: las gentes, los hechos, los asuntos, las circunstancias discurrirían a la medida de sus deseos, plácida y felizmente.
  • El horror hacia la pena de muerte es una suerte de compasión. Lo origina el temor a la reciprocidad de situaciones. El sujeto teme que en el futuro, en mágica reciprocidad, el condenado sea él; así que al defender la abolición  defiende su vida de los percances que pueda traer el futuro.
  • Todo individuo que se cree superior siente desprecio hacia quienes cree inferiores. Es una ley de nuestra naturaleza.
  • Todo individuo pequeño siente envidia hacia los grandes. También lo dicta nuestra naturaleza.
  • ¿QUÉ ES EL HOMBRE?: Sus sentimientos, deseos, instintos, pensamientos, pero también sus esperanzas, sus anhelos, sus miedos, sus creencias… Los filósofos han olvidado todo esto, y cuando hablan del hombre hablan de cosas etéreas
  • Todo fanatismo se basa en esta premisa: cuanto más fuerte es el odio y el resentimiento más seguro está el fanático de que su causa es justa. El odio enseguida hace aflorar creencias que lo justifican.

OCURRENCIAS DISPERSAS

La rueda del mundo

Mil años estuvieron los cristianos esperando la «inminente» llegada del fin del mundo acompañada del juicio final.  Tal era su gran esperanza para escapar de este valle de lágrimas. Cincuenta años llevan los miembros de la Iglesia del Cambio Climático esperando el apocalipsis climático que nos destruirá. Cambian las circunstancias, pero no cambian las respuestas. Con esperanzas y amenazas se dirige el rebaño.

Saltos frustrados

Los antiguos griegos y los musulmanes de los primeros siglos del islam estuvieron a punto de conseguir un salto tecnológico que en la realidad tardaría muchos siglos en producirse. La aversión al trabajo manual de los pensadores griegos impidió que su matemática se hiciese práctica y se encarnase en ciencia. A los musulmanes se lo impidió el triunfo en el siglo XI de la concepción religiosa más rígida.

Inventar problemas y agrandar mitos

Los políticos y los «vividores» son duchos en inventar problemas que les procuren buenos beneficios, aunque con ellos agobien o asfixien a la población. A cuenta de la violencia machista viven cientos de miles de feministas, aunque estadísticamente la violencia siga en sus trece de no aumentar. Aplíquese el mismo cuento al Cambio Climático, a la violencia infantil, al racismo y a un gran número de «problemas». En caso de que el problema esté perdiendo atención, los políticos y vividores ponen su foco en él y lo agrandan hasta el extremo de hacerlo aparecer como el mayor peligro de la humanidad.

Aburrimiento

Aseveró Bertrand Russell que el aburrimiento es causante de la mitad de las revoluciones y locuras que se producen en el mundo. Me viene al recuerdo aquella banda, «los cinco de Cambridge»,que espió desde Inglaterra para la URSS. De familias adineradas, incluso aristocrática en uno de los casos, eran buscadores de emociones fuertes con que aliviar su aburrimiento, creyeron que el espionaje les proporcionaría el remedio que buscaban.

Temor

Temo que, al igual que la utopía comunista trajo decenas de millones de muertos y pavor generalizado en los países donde se instauró, la utopía globalista de la convivencia pacífica y sin fronteras traerá el fin de la civilización en Europa tal como la entendemos, y vendrá acompañada de una gran catástrofe social. De buenas intenciones está embaldosado el infierno.

Creencias

Hay una predisposición en el hombre a creer en una entidad superior, perfecta y justa, a la que someterse y a la que entregar la vida en sacrificio. La entidad puede reconocerse como un dios o como una idea, como una religión o como una ideología, como Yahvé, Alá, el planeta Tierra o el comunismo. En esas entidades se busca protección y justicia, y se mantienen enraizadas en el marco de las creencias populares desde hace miles de años, aunque el mundo sea ahora completamente distinto a como fue cuando cobraron plenitud. No hace muchos años que aún se practicaba en ciertas zonas rurales de Francia y España ceremonias de fertilidad al lado de megalitos prehistóricos; y la actual expresión religiosa hacia vírgenes y santos apenas tiene diferencias de matiz con la que se daba miles de años atrás para con dioses y diosas de la fertilidad. ¡Y qué decir de las ceremonias que giran alrededor del Cambio Climático!

Metafísica e idealismo

Una parte de la filosofía camina frecuentemente por esos caminos como buscadores de oro, incapaces de encontrar una sola pepita dorada de certeza. Finalmente, pintan de amarillo un guijarro y lanzan al vuelo campanadas de triunfo. Enseguida acuden miles de daltónicos a seguir profundizando en el filón.

Frases escogidas de Ortega y Gasset en La Rebelión de las masas:

  • Vaciado de su propia historia; sin entrañas de pasado; dócil a todas las disciplinas
  • Disponibilidad para fingir ser cualquier cosa
  • Existir es resistir, hincar los talones, oponerse a la corriente
  • La historia es la realidad del hombre
  • El estado de libertad resulta de una pluralidad de fuerzas que mutuamente se resisten
  • La disposición de los hombres, sea como soberanos sea como conciudadanos, a imponer a los demás como regla de conducta su opinión y sus gustos, se halla tan enérgicamente sustentada por algunos de los mejores y algunos de los peores sentimientos inherentes a la naturaleza humana, que casi nunca se contiene más que por faltarle poder.
  • Lengua sin la fina arista del razonamiento ni líricos tornasoles; es una lengua sin luz ni temperatura, sin evidencia y sin calor de alma.
  • Una vez la historia agonizó bajo el imperio homogéneo de la vulgaridad por haber desaparecido la fértil «variedad de situaciones»
  • Mi subsuelo; oscura labor subterránea de minero
  • Ser de izquierdas es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil; ambas, en efecto, son formas de hemiplejia moral.
  • Hoy las derechas prometen revoluciones y las izquierdas tiranías.
  • La política se apresura a apagar las luces para que todos los gatos resulten pardos.
  • Ponerse en traza abismática, vestirse la escafandra y descender a lo más profundo del hombre.
  • El soplo de un dios torvo y vengativo.
  • Rezuma sólo vagas filantropías.
  • El verdadero tesoro del hombre es el tesoro de sus errores, la larga experiencia vital decantada gota a gota en milenios. Por eso Nietzsche define al hombre superior como el ser «de la más larga memoria»
  • El hombre selecto no es el petulante que se cree superior a los demás, sino el que se exige más que los demás.
  • Boyas que van a la deriva.
  • Se advierte el progresivo triunfo de los seudointelectuales, incualificados, incalificables y descalificados por su propia contextura.
  • Cree la masa que tiene derecho a imponer y dar vigor de ley a sus tópicos de café.
  • Lo característico del momento es que el alma vulgar, sabiéndose vulgar, tiene el denuedo de afirmar el derecho de la vulgaridad y lo impone dondequiera
  • La auténtica plenitud vital no consiste en la satisfacción del logro, en la arribada. Ya decía Cervantes que «el camino es siempre mejor que la posada»
  • Algunos deseos mueren de satisfacción, como muere el zángano afortunado después del vuelo nupcial
  • Toda vida es hallarse dentro de la circunstancia o mundo. Mundo es el repertorio de nuestras posibilidades vitales; representa lo que podemos ser; por tanto, nuestra potencia vital.
  • Con más medios, más saber, más técnicas que nunca, resulta que el mundo actual va como el más desdichado que haya habido: puramente a la deriva.
  • Permanecer alerta para poder oír la secreta germinación del futuro.
  • Nuestro mundo es la dimensión de fatalidad que integra nuestra vida. Las circunstancias son el dilema, siempre nuevo, ante el cual tenemos que decidirnos. Pero el que decide es nuestro carácter.
  • En el sufragio universal no deciden las masas, sino que su papel consiste en adherirse a la decisión de una u otra minoría.
  • Se gobierna por la urgencia del presente, no por cálculos del futuro
  • Mimar es no limitar los deseos, dar la impresión a un ser de que todo le está permitido y a nada está obligado. La criatura sometida a este régimen no tiene la experiencia de sus propios confines. Se acostumbra a no contar con los demás, sobre todo a no contar con nadie como superior a él. Creen que su papel se reduce a exigir perentoriamente, cual si tuviese derechos nativos.
  • El noble originario se obliga a sí mismo, y al noble hereditario le obliga la herencia.
  • Pero al creerse con derecho a tener una opinión sobre el asunto sin previo esfuerzo para forjárselo, manifiesta su ejemplar pertenencia al modo absurdo de ser hombre que he llamado masa rebelde. Eso es precisamente tener obliterada, hermética el alma.
  • El perspicaz ser sorprende a sí mismo siempre a dos dedos de ser tonto; por ello hace un esfuerzo para escapar a la inminente tontería, y en ese esfuerzo consiste la inteligencia. No hay modo de desalojar a un tonto de su tontería.
  • El tonto es vitalicio y sin poros. Por eso decía Anatole France que un necio es mucho más funesto que un malvado. Porque el malvado descansa algunas veces; el necio jamás
  • No hay discusión de la vida pública donde el hombra masa no intervenga, ciego y sordo como es, imponiendo sus «opiniones».
  • La idea es un jaque a la verdad.
  • Tener una idea es creer que se poseen las razones de ella, y es, por tanto, creer que existe una razón, un orbe de verdades inteligibles
  • La masa no desea la convivencia con lo que no es ella. Odia a muerte lo que no es ella.
  • Parecen toscos labriegos que con dedos gruesos y torpes quieren coger una aguja que está sobre la mesa. Se manejan, por ejemplo, los temas políticos y sociales con el instrumental de conceptos romos que sirvieron hace doscientos años para afrontar situaciones de hecho doscientas veces menos sutiles.
  • Necesitamos de la historia íntegra para ver si escapamos de ella, no para recaer en ella
  • El hombre vulgar, antes dirigido, ha resuelto gobernar el mundo. El contentamiento consigo mismo le lleva a encerrarse a toda instancia exterior, a no escuchar, a no poner en tela de juicio sus opiniones y a no contar con los demás.
  • Llega a proclamar como una virtud el no enterarse de cuanto quede fuera del angosto paisaje que especialmente cultiva, y llama diletantismo a la curiosidad por el conjunto del saber.
  • Cuando una realidad humana ha cumplido su historia, ha naufragado y ha muerto, las olas la escupen en las costas de la retórica, donde, cadáver, pervive largamente
  • En cualquier dificultad el hombre masa tenderá a exigir que inmediatamente lo asuma el Estado, que se encargue directamente de resolverlo con sus gigantescos e incontrastables medios.
  • El mando significa prepotencia de una opinión. La mayor parte de los hombres no tiene opinión, y es preciso que le venga de fuera a presión, como entra el lubrificante en las máquinas. Todo desplazamiento del poder, todo cambio de imperantes, es a la vez un cambio de opiniones y, consecuentemente, nada menos que un cambio de gravitación histórica.
  • Vida es lucha con las cosas para sostenerse entre ellas. Los conceptos son el plan estratégico que nos formamos para responder a su ataque.
  • Las juventudes, de puro sentirse libres, exentas de trabas, se sienten vacías.
  • Estos años asistimos al gigantesco espectáculo de innumerables vidas humanas que marchan perdidas en el laberinto de sí mismas por no tener a qué entregarse.
  • Porque la vida es por lo pronto un caos donde uno está perdido. El hombre oculta esa terrible realidad con un telón fantasmagórico donde todo está muy claro. Le trae sin cuidado que sus ideas no sean verdaderas; las emplea como trincheras para defenderse de su vida, como aspavientos para ahuyentar la realidad.
  • La mayor parte de los hombres de ciencia se han dedicado a ella por terror a enfrentarse con su vida.
  • Sólo hay verdad en la existencia cuando sentimos sus actos como irrevocablemente necesarios.
  • Con tal de servir a algo que dé un sentido a la vida y huir del propio vacío existencial, no es difícil que el europeo se trague sus objeciones al comunismo, y ya que no por su sustancia, se sienta arrastrado por su gesto moral
  • Hay hombres, los cuales, por los temas en que habitualmente se ocupan, o por poseer almas sensibles como finos registradores sísmicos, reciben antes que los demás la visita del porvenir.
  • El hombre necesita un derecho dinámico, un derecho plástico y en movimiento capaz de acompañar a la historia en su metamorfosis.
  • Es el hontanar de una nueva fe. Pero no mana en medio de la alteración, sino en el recato del ensimismamiento
  • Durante un momento –el siglo XVI—en Holanda, el hombre más envidiado era el que poseía cierto raro tulipán. La fantasía humana, hostigada por ese instinto irreprimible de jerarquía, inventa siempre algún nuevo tema de desigualdad (p 258)
  • Ni la religión ni la moral dominan la vida social ni el corazón de la muchedumbre.
  • El poder social del dinero será tanto mayor cuantas más cosas haya que comprar.

Nietzsche en sus escritos. Más allá del Bien y del Mal I

Del instinto y la fuerza

p. 61.-Suponiendo finalmente que se consiguiese explicar nuestra vida instintiva entera como la ampliación y ramificación de una única forma básica de voluntad – a saber, de la voluntad de poder como dice mi tesis—[…] entonces habríamos adquirido el derecho a definir inequívocamente toda fuerza agente como voluntad de poder

p. 65: Todo lo que es profundo ama la máscara.

p. 66.- Saber reservarse es una prueba de independencia.

p.67.-Las cosas tienen que ser tal como son y tal como han sido siempre: las grandes cosas están reservadas para los grandes, los abismos para los profundos, las delicadezas y estremecimientos para los sutiles, y, en general, y dicho brevemente, todo lo raro para los raros.

p.70 Los halagos de la dependencia que yacen escondidos en los honores, o en el dinero, o en los cargos, o en los arrebatos de los sentidos.

La verdad puesta boca abajo

p. 87 Ascetismo y puritanismo son medios casi ineludibles de educación y ennoblecimiento cuando una raza quiere triunfar de su procedencia plebeya y trabaja para elevarse hacia el futuro dominio.

p.102.-Un pueblo es el rodeo que da la naturaleza para llegar a seis, a siete grandes hombres.

p.121.-…sobre Sócrates: hay que seguir a los instintos, pero hay que persuadir a la razón para que acuda luego en su ayuda con buenos argumentos.

p.132.-Todo lo que eleva al individuo por encima del rebaño e infunde temor al prójimo es calificado, a partir de ese momento, de malvado; los sentimientos equitativos, modestos, sumisos, igualitaristas, la mediocridad de los apetitos alcanzan ahora nombres y honores morales.

P.159.-Para entrar en un mundo elevado hay que haber nacido, o dicho con más claridad, hay que haber sido criado para él.

p.171.-Lo mismo el hedonismo que el pesimismo, lo mismo el utilitarismo que el eudemonismo: todos esos modos de pensar que miden el valor de las cosas por el placer y el sufrimiento que estas producen, son ingenuidades y modos superficiales de pensar.[…] la disciplina del sufrimiento, del gran sufrimiento, ¿no sabéis que únicamente esa disciplina es la que ha creado hasta ahora todas las elevaciones del hombre?

p.177.-Lo que constituye la voluptuosidad dolorosa de la tragedia es crueldad; lo que produce un efecto agradable en la llamada compasión trágica y, en el fondo incluso en todo lo sublime, hasta llegar a los más altos y delicados estremecimientos de la metafísica, eso recibe su dulzura únicamente del ingrediente de crueldad que lleva mezclado. […]los brebajes aromáticos de la gran Circe «crueldad»

p.193.- ¡Mas tal vez todo lo grande no haya sido en sus comienzos más que una locura!

p.221.-La vida misma es esencialmente apropiación, ofensa, avasallamiento de lo que es extraño y más débil, opresión, dureza, imposición de formas propias, anexión y al menos, en el caso más suave, explotación.

p.179.-…haya endurecido y afilado durante suficiente tiempo su ojo para verse a sí mismo…

p.231.- …surge una funesta simultaneidad de primavera y otoño.. […] que nada se mantiene en pie hasta pasado mañana, excepto una sola especie de hombres, los incurablemente mediocres.

p.240.-El sufrimiento vuelve aristócratas a los hombres, separa.

De la mujer

p.95.-La mujer aprende a odiar en la medida en que desaprende a hechizar. Afectos idénticos tienen, sin embargo, un tempo distinto en el hombre y en la mujer: por ello hombre y mujer no dejan de malentenderse.

p.100.-Cuando en el juego no intervienen el amor o el odio, la mujer juega de manera mediocre.

p.105.- Cuando una mujer tiene inclinaciones doctas hay de ordinario en su sexualidad algo que no marcha bien.

p.182.- Pero no quiere la verdad: ¡qué le importa la verdad a una mujer! Desde el comienzo, nada resulta más extraño, repugnante, hostil en la mujer que la verdad. Su gran arte es la mentira, su máxima preocupación son la apariencia y la belleza.

p.189.-Lo que en la mujer infunde respeto es su naturaleza, su elasticidad genuina y astuta, como de animal de presa, su garra de tigre bajo el guante… el carácter inaprensible, amplio, errabundo, de sus apetitos y virtudes…

Pensamientos

  • Las nuevas generaciones no se han percatado que la vida tiene a la sangre, al sudor y a las lágrimas como ingredientes principales.
  • Los humanos son seres gregarios que desean destacar por encima de los demás y tienen miedo
  • Vemos la realidad del mundo a través de los anteojos de nuestras creencias.
  • Los asuntos de quienes reclaman demasiados derechos acaban saliendo torcidos.
  • El gran Confucio dejó dicho que la serenidad es solo la corteza del árbol de la sabiduría, pero que sirve para preservar ésta. ¡Serenidad!, El Dorado de quienes poseen un espíritu agitado.
  • Las gentes han cambiado el confesionario por el diván del psicoanalista. El diván resulta mucho más caro, pero, ¿resulta más eficaz?
  • Konrad Adenauer, el canciller del milagro alemán nos advirtió: En política solo hay enemigos, enemigos mortales y compañeros de partido. Cayetana Álvarez de Toledo debió de prevenirse leyéndolo.
  • Basta la agitación que produce un sueño para que toda nuestra actividad intelectiva y sentimental diurna dé un vuelco. El ser humano es una nave movida por los vientos del azar. De la solidez de su casco y del manejo del capitán depende que la nave recobre su rumbo.
  • Los franceses guillotinaron a su rey y a parte de la nobleza; también Cromwell hizo ejecutar al rey de Inglaterra; en España, en donde hemos tenido los peores reyes de Europa, apenas si los enviamos al destierro. Quizá, a pesar de todo lo que dicen de nosotros, somos demasiado civilizados.
  • ¿Qué es un filósofo? Algunos creen que es aquel que enrevesa de tal forma un dictamen que nadie se siente capaz o con ánimos de refutarlo.
  • Amo la filosofía y me irrita ver que dos tipos de filósofos siguen teniendo renombre: los que cultivan las vaguedades y los que confunden lo oscuro con lo profundo. Los dos tipos, usualmente, labran los mismos campos y comen en el mismo pesebre
  • La metáfora es el lenguaje del pensamiento y en la comunicación es el arte supremo para cercar la verdad y presentarla debelada al oyente.
  • En la vergüenza expresamos nuestras ansias de aparentar. En la compasión, el temor a estar nosotros en el lugar del compadecido.
  • Para que surgiera el homo sapiens fue necesario que la materia, la atmósfera, el clima y la geografía de los terremotos mostrasen ciertas singularidades en ciertos periodos de tiempo. A esa conspiración debemos nuestra existencia
  • Las utopías anarquistas, comunistas, socialistas coinciden en considerar que con abolir del mundo todo lo que no les gusta (todo aquello que ellos se muestran incapaces de alcanzar), la sociedad se arreglaría por sí sola. Eliminar todo cuanto les molesta y el mundo quedaría limpio, claro y cristalino: las gentes, los hechos, los asuntos, las circunstancias discurrirían a la medida de sus deseos, plácida y felizmente.
  • El horror hacia la pena de muerte es una suerte de compasión. Lo origina el temor a la reciprocidad de situaciones. El sujeto teme que en el futuro, en mágica reciprocidad, el condenado sea él; así que al defender la abolición se defiende su vida de los percances que puede acarrear el futuro.
  • La moda siempre es extremada, extravagante y novedosa, lo cual no quiere decir que tenga alguna relación con la belleza.
  • Escritor es sinónimo de ególatra.
  • Todo individuo que se cree superior siente desprecio hacia quienes cree inferiores. Es una ley de nuestra naturaleza.
  • Todo individuo pequeño siente envidia hacia los grandes.
  • El organismo sabe que no hay esencia, que somos eslabones autopropulsados a sobrevivir y reproducirnos, y que un signo de que vamos bien por ese camino es el sentir bienestar. Cuando el organismo percibe que marcha por el buen camino, produce bienestar en la conciencia del ser humano. Esa es la guía que nos tiende.
  • La manera más eficaz de imponer el Igualitarismo es imponer primeramente y por doquier la mediocridad en los puestos de la Administración, en las enseñanzas medias, en la Universidad etc. Que la designación de puestos sea a dedo.  
  • La derecha cree justificar su elevado estatus social y político por el mérito que aportan al bien común creando puestos de trabajo, pero lo cierto es que suele ser un mérito raquítico el que aportan para tan gran desnivel que muestran.
  • QUÉ ES EL HOMBRE: Sus sentimientos, deseos, instintos, pensamientos, pero también sus esperanzas, sus anhelos, sus miedos, sus creencias… Los filósofos han olvidado todo esto, y cuando hablan del hombre hablan de cosas etéreas
  • Todo fanatismo se basa en esas premisas: cuanto más fuerte es el odio y el resentimiento, más seguro está el fanático de que su causa es justa. El odio enseguida hace aflorar creencias que lo justifican.

Asuntos personales y asuntos mundanos

 

pensadores1

*—Fíjate bien: aquel que odia la excelencia y el mérito es un mediocre carcomido por la envidia.

*—La nueva diosa que dirige el navegar moral de Occidente, “el sentimiento”. El sentir por encima de toda razón y de toda conveniencia. Existe una pléyade de sacerdotes totalitarios del sentir.

*—-Los medios infunden en las gentes creencias y sentimientos y secuestran la razón. Como nunca anteriormente, ésta es una época en que la razón está abducida. Los continuos mensajes lanzados por los medios, que tienen la misión de desinformar a la audiencia y obnubilar la razón, refuerzan cada día los grilletes con que ésta se encuentra maniatada.

*—Los humanos necesitamos un horizonte, necesitamos un proyecto de futuro que nos aporte esperanza e ilusión, que nos revitalice a diario. Quien no sea capaz de crearlo como individuo, pronto se verá sometido a la ilusión del rebaño, y concebirá el paraíso en hacer caer a los que están por encima de él y en tener el pesebre lleno.

*—El rebaño siempre da su sí a toda ocurrencia del maestro/rabadán que con voz grave sea anunciada como verdad.

*—De la ignorancia de la filosofía acerca de las pasiones humanas se deriva el que se ocupe en divagar sobre asuntos etéreos de todo género. Si se escruta en los grandes problemas que ocupan a los filósofos, no aparece por ningún lado el que debería ser el más importante de todos: ¿a qué complejas entidades obedece la conducta humana?

*—¿Qué es el rito?: un intento de penetrar mágicamente en las entrañas del Universo con el fin de participar de sus esencias.

*—En mucha gente el odio es el principal condimento de su personalidad, el que les da un más reconocible aroma y sabor.

*—Extrañamente, hay gentes a las que no les importa la vida en sí, sino una idea por la que son capaces de sacrificar esa vida.

*—Desde el momento en que el valor de una supuesta obra de arte depende casi con exclusividad de quien la firma, el arte que pueda contener es accesorio y el esnobismo social pasa a regir el asunto.

*—Meta a su enemigo en casa, mímelo, concédale todos los derechos del mundo, manténgalo a cuerpo de rey, y luego espere tranquilo a que le quite sus libertades y le clave su cuchillo.

*—Cuando mueren las personas que en el pasado formaron parte de tu rutina diaria, desaparecen las referencias que conformaban ese pasado añorado, es como si se fuera arrancando poco a poco de uno, es como si fueras perdiendo poco a poco la identidad que ese pasado te confería, por eso la añoranza es dolorosa. Es como si la identidad de uno fueran todos sus recuerdos y vivencias, y al desaparecer alguno de esos elementos perdiéramos algo nuestro, algo que nos conformaba, como si nos arrancaran parte de nosotros, sobre todo si el que muere nos fue querido y necesario.

*—Un deber puede constituirse en principio básico de la existencia, llegando a tener más fuerza que la propia felicidad o la propia vida. Así el deber con la esposa o esposo, con los hijos o con un dictado religioso.

*—Un escritor, un artista, un pensador, puede reconocerse por la obsesiva dedicación a su labor, que no es otra que mirarse a sí mismo para descubrir la belleza exterior o las razones que gobiernan el mundo

 

Cataluña

*—Resulta curioso cómo se fanatiza a las masas; basta un eslogan o dos y el temor al qué dirán para que las masas, ciegas en su acción, se arremolinen en torno al rabadán y cometan todo tipo de atropellos. Lo que está pasando en Cataluña y lo que pasó en Yugoslavia nos hace pensar en la irracionalidad esencial del hombre.

*— Cataluña es el ejemplo de cómo una minoría, alegando derechos territoriales y con la vergonzante pasividad de los políticos españoles, puede amedrentar a una mayoría hasta hacerles renegar de su cultura y de sus raíces. En psicología llaman a este fenómeno Síndrome de Estocolmo.

*—Algunos alegan: son iguales el nacionalismo español y el catalán. ¿Cómo va a ser lo mismo el predicar la comunión que el predicar el enfrentamiento?, ¿cómo va a ser igual integrar y compartir que segregar?,  ¿cómo van a ser iguales los cauces democráticos y los cauces revolucionarios?, ¿cómo se pueden emparejar la mano tendida y el odio, el imperio de la ley y el imperio de la represión contra los que no piensan igual? ¿En qué país del mundo se prohíbe y persigue una lengua y se intenta erradicar aunque sea mayoritaria entre la población? Tal hecho solo ocurre en Cataluña, y es uno de sus muchos tics fascistas. La agitación social promovida para el día 1 de Octubre tiene el mismo significado que la marcha hacia Roma de Mussolini o la quema del Reichstag por los nazis. Esa exhibición agresiva de banderas y cánticos violentos, ¿no recuerda a la parafernalia nazi? ¿no recuerdan esas juventudes a las juventudes hitlerianas o a las bolcheviques? Todo ello se completa con los tontos-borregos y los atemorizados pusilánimes.

*—Los políticos españoles: Pablo Iglesias, que no es tonto, su propia cabeza le está destruyendo, le está comiendo por dentro. Se le ve constreñido, hinchado, sufriendo. No es extraño, el movimiento asambleario que ha levantado es un auténtico manicomio. En las asambleas siempre las propuestas más radicales, más salidas de las vísceras, son las que obtienen el aplauso por miedo a ser tildado uno de tibio. Sin embargo, Pedro Sánchez, de quien la luz de la inteligencia está ausente pero le brillan las luces del odio, de la ambición y la crueldad, es decir, aquello que arrastra a las masas descontentas, es una figura emergente. Tal vez sea el mejor candidato a rabadán para llevar al rebaño… ¿al precipicio? Rajoy el pusilánime sigue gobernando, eso sí, dando tumbos, pero los vientos económicos favorecen su rumbo. A Puigdemón, hombre medroso por naturaleza, aunque también creidillo y fofo, le sigue acojonando la CUP. Ribera sigue empeñado en seguir en medio, así que recibe bofetadas por todos lados y a todos estorba.

fascismo1

*— Se ha de desconfiar de quienes, sin una realidad que se lo exija o sugiera y sin motivos objetivos de agravio, se lanzan con apariencia beatífica, con una rama de olivo en la mano, a clamar por la liberación nacional o por el derecho a decidir o por la libertad de los pueblos o por cualquier ocurrencia estrambótica que carece de razones objetivas. La tal rama de olivo se transforma pronto en espada flamígera que siembra la discordia y la violencia.

 

 

De La Verdad

images12

Ya a la temprana edad de diez años ofrecí muestras de no estar muy en mis cabales. Estuviera yo cuerdo o no, mi madre sí estuvo mucho tiempo preocupada conmigo: no era inusual que me quedase quieto, mirando absorto al infinito y más allá, y que se me cayese al suelo lo que tuviese en las manos, por ejemplo, el bocadillo de la mañana o un vaso de agua. Con el tiempo, la gente empezó a considerarme un bicho raro porque discrepaba de las opiniones de mis compañeros de clase e incluso de las de los profesores.

A aquellos embelesamientos que me arrobaban, viniendo a aumentar el muestrario de mis rarezas, se unió una extraña disposición para cuestionarme las verdades firmemente establecidas, así como un sentimiento amargo ante las mentiras. Mi madre me advertía con regaños: “si hablo con fulanita de cualquier cosa, no corrijas nada de lo que yo diga, pues las pequeñas mentiras que digo son fórmulas de cortesía social”. Pero yo, erre que erre, solía poner en repetidos aprietos a mi madre o a su interlocutora, señalando las faltas a la verdad que cometían. Es como si las falsedades me produjeran urticaria.

wpid-la-mentira1

Lo cierto es que con el tiempo se me fue desarrollando una extraña capacidad para percibir las fallas lógicas de los asuntos que desfilaban ante mis ojos. Y aún perdura. Por ejemplo, pongo atención a un documental televisivo que relaciona la historia de las comunidades humanas con los cambios climáticos de la época, y mis antenas pronto descubren medias verdades, excesos en las generalizaciones, especulaciones que son presentadas como verdades científicas, deducciones que no son tales, etc. etc. Ahora que el Cambio Climático está de moda, los divulgadores aprovechan el filón y cargan las tintas en supuestas verdades recién inventadas. En el documental del que hablo, quienes no estén atentos pueden sacar la equivocada conclusión de que toda acción humana a lo largo de la historia se debe al cambio climático; incluso los más antiguos enigmas históricos son aquí explicados por el clima. Por ejemplo, los antiguos “pueblos del mar” de que hablan la Biblia y los anales egipcios y sirios sin aclarar el misterio de su procedencia, son tratados en el documental como emigrantes climáticos.

images15

Una verdad que está de moda, que cabalga en la cresta de la ola de la más rabiosa actualidad, es un poderoso atractivo para que la gente se adhiera a ella. Si pasa de moda, la verdad se resquebraja. En los años setenta y ochenta Marx era idolatrado por la tribu filosófica;  hoy ha pasado de moda y su verdad ha dejado de ser objeto de adoración.

El gran público –y todos formamos parte de él, sobremanera en la juventud—tiene necesidad de que la realidad le sea interpretada. Así que, en cuanto a creencias políticas o religiosas, nos solemos adherir –sentimentalmente—a verdades cuyas intríngulis conceptuales desconocemos pero cuya imagen, puesta de moda, satisface nuestras ansias de rebeldía social o de amparo existencia en caso de verdad religiosa.

De joven me adherí al marxismo y a Lenin y al Che Guevara, sin conocer de ellos un ápice más allá de la fatua pretensión del ‘todos iguales’. Posteriormente leí y razoné y descubrí nuevas verdades y a la verdad anterior se le cayó el velo y apareció ante mí llena de pústulas e infección. Aprender es, más que nada, descreer de lo previo.

images13

Sin embargo, más que por el hecho de aprender verdades nuevas que rebaten a las antiguas, la mayoría de la gente cambia sus verdades políticas cuando cambia de estatus social. Quien sube de estatus suele enseguida ver agujeros en la verdad que predica el socialismo, mientras que quien baja de estatus empieza a ver a éste mucho más justo. Nuestra verdad la solemos amoldar a nuestros intereses.

Pero algunos no cambian nunca de verdad. Se aferran a ella como el naufrago a un salvavidas. Cierto es que muchos de estos no han cambiado nunca de estatus social ni han aprendido nada nuevo que ilumine alguna falla contenida en su verdad. Son rocas inamovibles y se muestran orgullosos de serlo. El cambio les produce vértigo.

Luego, resumiendo, las grandes verdades de la política, de la religión, del orden social, no son tales, sino meros encajes y acomodos a los intereses particulares de cada cual. Pero, ¿qué decir de la verdad científica o filosófica?

Se plantea este interesante asunto: ¿Cómo determinar o establecer la verdad o falsedad de una determinada proposición? En la Ciencia, el método de indagación empleado y la constatación empírica son quienes proporcionan el valor probatorio, quienes sustentan la fiabilidad. Cuando nos alejamos de las ciencias experimentales, la verdad se torna resbaladiza. Tal cosa ocurre en el campo de la Historia, por ejemplo.

Algunos otros se arrogan una suerte de excelsitud por la que dejan de estar sometidos al fuero de la realidad y la experimentación. Tal cosa la hacen los metafísicos. Otros colocan la etiqueta  ‘científicas’ a sus teorías y alegan estar exentos de tener que presentar pruebas experimentales. Tal pretensión ha sido empleada por el psicoanálisis, la homeopatía y el materialismo dialéctico marxista. La etiqueta es un mero disfraz para disimular su desnudez.

La solución práctica más plausible –fuera de algunas elucubraciones filosóficas—para establecer o determinar la verdad de una proposición, parece ser la del consenso entre estudiosos y entendidos en el tema de que se trate. Del consenso entre historiadores se edifica la verdad histórica; del consenso entre climatólogos se determina la verdad sobre el clima etc.

images14

Pero esta solución no está exenta de inconvenientes graves. Uno de los mayores es el que yo llamo “el inconveniente de la grey abducida”. Los miembros del rebaño formado alrededor de una idea o un personaje, por contacto y ósmosis, suelen adquirir el mismo criterio y suelen usar todos los mismos argumentos, de manera que, más por seguidismo ciego que por indagación, acaban todos sosteniendo y defendiendo la misma verdad. ¡Aviados estaríamos si fuesen exclusivamente psicoanalistas quienes establecieran la verdad o falsedad del carácter científico del psicoanálisis! ¡Y, sin embargo, así ha sido hasta hace poco!

¡Y qué decir si tuviésemos que fiar de la ‘verdad’ de Hegel, de Lacan, de Derrida o de Heidegger por el veredicto que emita sobre el asunto cada uno de sus respectivos rebaños, más teniendo en cuenta que la grey suele otorgar a todo lo oscuro y enrevesado un plus de reconocimiento de veracidad! ¡Y, sin embargo, así ha sido hasta ahora!

Todas las grandes ‘verdades’ políticas, metafísicas, históricas, etc., alejadas de la verdad científica, tienen un reconocimiento de verdad en proporción a la fuerza del rebaño que cree en ellas; y dicha fuerza depende tanto del número de los miembros del rebaño como de su estupidez. Uno lee la verborrea sin sentido de muchos personajes idolatrados por poseer una ‘profunda verdad’ y se hace cruces de cómo tienen tantos estúpidos que les levantan altares. Y es que la gente adora lo que no entiende y viene envuelto en pomposos ajuares, pues lo identifican como la obra de un ser superior o incluso de un ser supremo. En el fondo seguimos siendo religiosos.

Pero si fuera de las ciencias experimentales la verdad establecida ha de ser cogida con pinzas, ha de ponerse en cuarentena y ha de sacudirse con fuerza con el fin de descubrir si está hecha de un buen tejido o es de estambre basto y quebradizo, ¿quiere esto decir que todas esas supuestas verdades son mentiras más o menos bien urdidas? Más que mentiras, la mayoría de ellas son ilusiones que han ganado adeptos por diferentes motivos y que son aupadas por ellos a la categoría de verdades sin discusión. Pero algunas de esas ilusiones despiden un cierto tufo.

Alarmados mis progenitores a causa de mis embelesos, acudieron conmigo a una mutua médica a la que estaban asociados. Como yo me quejaba también de molestias intestinales, consultamos a tres médicos distintos acerca de mis males. El veredicto que estos emitieron no pudo ser más demoledor: de no operarme urgentemente de hernia inguinal, de los llamados cornetes o vegetaciones, y de amigdalitis, aseguraron que en el futuro sería un idiota. (He de aportar el dato de que las operaciones no estaban costeadas por el seguro suscrito con la mutua médica, las tenían que pagar mis padres).

Mi padre, que no tenía un pelo de tonto y que no andaba sobrado de dinero, acudió a un inspector médico a exponer mi caso, y éste ordenó que otros galenos repitieran sus exámenes conmigo. Resultado: sano sanote de arriba abajo. Ni era idiota ni estaba en proyecto de serlo. (No negaré que en ocasiones he dudado de que el tal veredicto fuera el correcto). Lo que sucedía es que aquellos ínclitos doctores pretendían estafarnos.

El suceso me enseñó dos cosas: que el engaño y la falsedad son moneda de uso corriente –cuando  hay intereses por medio—incluso  entre quienes aparentan ser más dignos y honrados; y, segunda cosa, que yo no era más que un tipo raro que se hacía del mundo unas preguntas  raras.

Uno se explica entonces que la verdad del psicoanálisis y la verdad de la homeopatía no sean puestas en cuestión por sus respectivas greyes: porque producen buenos dividendos a sus profesionales. Con una buena remuneración, es preferible no cuestionarse la verdad de lo que se hace.

No se fíen. La verdad es voluble, esquiva, descarnada, y a veces tiene aspecto de mentira. La mentira, en cambio, casi siempre presenta un buen aspecto. Y una advertencia: desconfíe de las proposiciones que se presentan con un bonito rostro pero que no dicen nada.

 

 

 

Evolución de la mente.- ANIMAL MORAL

Este libro que presento y del que soy autor, Animal Moral, no es un libro de filosofía al uso, muy al contrario, en él se desdeñan a menudo muchas  razones que la filosofía emplea. Se trata de un libro de ensayos que, dentro de su mucha variedad de temas, versa sobre la conducta humana. Tanto de la conducta individual como de la colectiva, pretendiendo sonsacar sus causas recónditas y sus circunstancias.

En él se dan cita la biología y las neurociencias, la psicología y la filosofía, cada una de ellas en la medida en  que  aportan datos relevantes para intentar descifrar  lo íntimo de dicha conducta. Pero el libro hace singular hincapié en dos factores del comportamiento que hasta la fecha han sido examinados muy superficialmente: el sentimental e instintivo, y el de las creencias que poseen los individuos sobre los asuntos del mundo.

Los ensayos son los que enumero:

  1. Evolución de la mente.
  2. El subconsciente pasional.
  3. Creencias mágicas y religiosas.
  4. Las creencias en el grupo.
  5. La médula de las creencias.
  6. Moral, instinto y orden social.
  7. Moral, sociedad e historia.
  8. Hegel y Marx.
  9. El psicoanálisis,
  10. Marcuse
  11. El «buenismo».

Para comprar el libro puede dirigirse a http://www.eraseunavez.org o a www.agapea.com

<a href=»http://www.safecreative.org/work/1411292620842-evolucion-de-la-mente-animal-moral» target=»_blank»>
<span>Evolución de la mente.- ANIMAL MORAL</span> –
<span>(c)</span> –
<span>Fernando Joya</span>
</a>

tituloevolucion2

Hoy expongo un resumen  un  resumen razonado del primer ensayo, Evolución de la mente, en el que desfilan las condiciones del medio, las dificultades que hubieron de superar nuestros ancestros en las distintas etapas de su evolución, y las necesidades que debían resolver para lograr eficacia biológica.

Apartados del medio selvático en que se habían desarrollado sus ancestros y arrojados por cambios geológicos y climáticos a una hostil sabana, los primeros homo habilis  sólo encontraron un camino evolutivo factible para hacer frente al medio.  Fue el de un crecimiento cerebral que propiciara novedosas capacidades con las que suplir la carencia de fortaleza, velocidad, envergadura, fuertes garras…, que poseían otros animales que  habitaban la sabana. No se ha de olvidar que aquellos primeros predecesores eran esencialmente presas.

Tal camino ya había sido iniciado por otros primates cercanos, y seguir cualquier otro hubiera conducido a un callejón evolutivo sin salida posible.

Pero un aumento cerebral requiere alimentos energéticos, lo que motivó que los de su linaje se hicieran carroñeros y, más adelante, cazadores.

Como carroñeros podían tener alguna eficacia individualmente, pero como cazadores individuales eran un desastre. Solo la caza en grupo aportaba la suficiente eficacia. No obstante, esa eficacia solo se podía producir si el grupo actuaba como un todo organizado. En ese sentido, las adaptaciones biológicas que propiciaran la organización grupal cobrarían ventaja evolutiva.

También lo cobrarían ciertas habilidades como el lanzamiento de dardos o piedras y la fabricación de ciertos útiles para la caza y la defensa.

Ahora bien, organizar un grupo para que una cacería resulte eficaz requiere de numerosas acciones secuenciadas, y, sobre todo, requiere poseer dos capacidades: la de comunicarse con los otros miembros del grupo y la prever los escenarios y sucesos que pueden acaecer.

La primera de estas capacidades se fue paulatinamente construyendo hasta dar lugar a un lenguaje externo de signos que pasó  luego a ser oral, y a un lenguaje interno que es el pensamiento. La segunda capacidad requiere poseer imaginación para el futuro. Pero esta imaginación, que es la capacidad de proyectar hacia el futuro los hechos y las relaciones del pasado, necesita apoyarse en sistemas cerebrales como la memoria y el sistema de la imitación. Así que resolver  la necesidad de hacer eficaz la partida de caza produjo evolutivamente  nuevos sistemas de procesamiento cerebral y una red de relaciones entre ellos.

Pero no se ha de olvidar una capacidad nueva que resultaba decisiva para la aparición de las antes mencionadas. Me estoy refiriendo a la capacidad de aprender. Sin aprendizaje no puede darse la comunicación ni la imaginación.

Para que pudieran emerger todas estas capacidades el neocórtex tuvo que crecer mucho más que en otros primates. No solo para  aprender los requisitos de la comunicación y para gobernar sus sistemas motores, sino también para el aprendizaje de habilidades de piernas, brazos y manos, y para la creación y el uso de las tecnologías.

Y no solo el neocórtex. Para que lo aprendido se fije y se convierta en habilidad, para que resulte eficaz, debe automatizarse, debe hacerse rutina, debe ser manejada como manejamos los pedales de un coche, sin pensar en ello, y para esta automatización se precisa el concurso del cerebelo, que hubo de crecer a un ritmo igual o superior al del neocórtex.

cerebro partes1

En fin, la imbricación de  los nuevos sistemas con los antiguos, produjeron facultades nuevas. Haciendo uso de la imaginación, el miedo se proyecta al futuro en forma de temor. El instinto se sostiene imaginativamente en forma de deseo. A su vez, la necesidad de regular el comportamiento individual dentro del grupo hizo surgir los sentimientos…

La necesidad, el azar, el medio, contribuyeron a pergeñar un organismo que, con pequeñas variaciones de unos individuos a otros, presenta una forma de percepción, una forma de procesar la información que recibe, una forma de sentir, de actuar, de desear y temer, en resumidas cuentas, de comportarse, que es la que poseen los individuos de nuestra especie. Somos el producto de todo el proceso evolutivo mencionado, somos de la forma en que la necesidad y las circunstancias del medio nos hacen ser.


Evolución de la mente.- ANIMAL MORAL –
(c) –
Fernando Joya