Los motivos navideños

images4

He de advertir que la religiosidad no hizo mella en mí más allá de la época de mis once años. Pero entiendo que la religión es una cosa muy seria. La persona religiosa no solo asume esperanzas, temores, misterios y un extraordinario orden explicativo de la realidad, sino que también se somete a un rígido código ético que la sirve de guía para su conducta.

Sin embargo, no teman, no voy a hablar de religión, sino de representación religiosa, o, más exactamente, de ritualidad pagana envuelta en manto religioso. Hablo de procesiones, bodas, bautizos, comuniones, villancicos, romerías, belenes, hermandades de santos, misas del gallo, adoraciones marianas, Reyes Magos, nacimientos divinos y un larguísimo etcétera de ritos y manifestaciones populares tan antiguos como la humanidad pero que el cristianismo ha hecho suyos como si los hubiera creado.

La importancia que estas manifestaciones tienen para el pueblo es tremenda. No solo les aporta esperanzas, regocijo, alegres preparaciones, dedicación entusiasta, festejo, comunidad, confraternización, afecto, gozosa espera, sino que también les pone hitos de esperanza al trascurso de los meses, y se guarda en la memoria como algo cálido, como ilusión indispensable para soportar las tensiones diarias de la vida. Los ritos engalanan y hacen resplandecer nuestras vidas.

Tienen tal sentido psicológico para el individuo, que llevan repitiéndose desde hace más de 12.000 años, desde los comienzos de la agricultura, aunque los dioses a quienes se celebra hayan cambiado con el tiempo y los ritos sean menos sentidos ahora. Para que se entienda bien a qué me refiero, sirva el ejemplo de que las rogativas a los santos y las procesiones y las romerías a ermitas situadas en los parajes más elevados, son en esencia las mismas rogativas que se hacían a los antiguos dioses, y las procesiones y romerías son las mismas, y las ermitas se hallan situadas en los mismos santuarios paganos a los que acudían las gentes de la antigüedad.

Por estas razones, uno se pregunta si es que la memez se ha extendido a esos nuevos personajes políticos que ahora quieren acabar con estas tradiciones, o bien, si es que son tan desgraciados que solo lo pretenden por odio.  Estábamos acostumbrados a la estulticia de Zapatero, que un día se levantaba de buen pie y hacía ministra a una folclórica, y otro día se quedaba dormido en una sesión de la ONU a la vista de todas las cámaras. Pero, en estulticia o en odio, estos que en Sevilla quieren acabar con las procesiones de Semana Santa, que en Zaragoza impiden que se adornen las calles con motivos navideños o que en Valencia se niegan a que San José y el Niño desfilen en carroza, estos, digo, no le van a la zaga.

En estos días se conmemora el supuesto nacimiento de un dios, y se le representa niño y pobre y desvalido. Sin embargo, este nacimiento de un dios en el solsticio de invierno no es nuevo. Es la fecha de nacimiento de muchos dioses antiguos, entre ellos Mitra, el preferido de las milicias romanas. Esta fiesta de Navidad se corresponde con las saturnales en Roma, que celebraba a Mitra o al Sol Invicto,  pero tienen precedente en las brumales instituidas por Rómulo –el legendario fundador de Roma—en honor del dios Baco, es decir, el Dionisos griego.

mithra

Aunque, en realidad, la conmemoración es mucho más antigua aunque con significado psicológico distinto. Las primeras manifestaciones religiosas de las que tenemos conocimiento tratan de la fertilidad vegetal y animal, y santifican los equinoccios y los solsticios. La referencia escrita más antigua es de hace 5.000 años y se hizo en Mesopotamia (la actual Irak) sobre tablillas de barro cocido. Se ha dado en llamar El descenso de Inanna a los infiernos, y cuenta las peripecias de esa diosa y de su esposo Dumuzi (que se corresponden más adelante con la diosa acadia Isthar y su esposo Tammuz). La diosa desciende a los infiernos pero queda atrapada, y para liberarse obliga a que su esposo descienda a los avernos y permanezca allí durante seis meses. Mientras se encuentra en el infierno, la reproducción animal y vegetal queda detenida.

innana

El equivalente en el antiguo Egipto son la diosa Isis y su marido Osiris, que muere y resucita, y que también simbolizan las fuerzas de la fertilidad y el crecimiento. El culto a Isis se extendió de la mano de los griegos a toda el área mediterránea, y todavía es posible reconocerlo en muchas de las representaciones populares en España. Curiosamente, la diosa Isis inspiró el culto a la Virgen María. Las primeras representaciones del cristianismo copto en Egipto corresponden a Isis amamantando a su hijo Horus, imagen que se trasladó después a María la virgen y al niño Jesús.

Isis

Por cierto, María es considerada virgen por un error de traducción del hebreo del Antiguo Testamento al griego. En el anuncio que se hace del mesías que vendrá, y refiriéndose  a la madre, la palabra ‘joven’ es traducida como ‘moza’ o ‘doncella’. Por un error de traducción, María, madre de Jesús, pasa a ser virgen después de haber parido.

VANIDAD

VANIDAD. TODO ES VANIDAD, Eclesiastés

 

El surrealista André Bretón lanzó en 1933 la frase: “le acto surrealista más simple consiste en salir a la calle empuñando un revólver y disparar al azar contra la multitud”. Más tarde ingresó en el partido comunista.

También Pablo Picasso se afilió al comunismo. Una de sus ex mujeres nos informó que estando un día Picasso sentado sobre un enorme baúl en donde guardaba su dinero, ya que no se fiaba de los Bancos, recibió la visita de un miembro del partido en demanda de dinero para ‘la causa’. Picasso se lo negó alegando que vivía en la miseria, y sin levantar un ápice sus posaderas del baúl.

Rimbaud, el visionario, el gran poeta, el gran maldito, el gran rebelde, se descubre en unas cartas a un amigo hablando de su dinero.  Un dinero que quiere ver “bien invertido y que rinda con regularidad”. Llevaba 8 kg de oro en su cinturón, del que no se separaba ni para dormir. Ya cercano a la muerte, exclama: “¡Qué desgraciado soy, llevo dinero encima que no puedo siquiera vigilar!”

Quien mostró verdadera pasión por el dinero fue el gran escritor catalán Josep Pla. Cuando el 24 de abril de 1974 se produjo en Portugal la Revolución de los claveles y cayó el régimen de Marcelo Caetano, Pla se despachó a sus anchas contra los revolucionarios y las revoluciones. Guardaba sus ahorros en bancos portugueses, en la convicción de que estarían más seguros que en los bancos españoles con Franco ya en franca decadencia física.

El Eclesiastés dice que “todo es vanidad”. Y estupidez, yo añado.

 

CONTINUIDAD

 

Resulta curiosa la continuidad de comportamientos de los partidarios del Igualitarismo. Los cristianos primitivos hablaban de amor, paz y concordia  universales hasta que llegaron al poder al ser convertida su religión en religión de Estado. Enseguida persiguieron a todas las demás religiones, destruyeron sus templos y mandaron dar muerte a sus líderes. También persiguieron a los judíos y dieron muerte a Hipatia, gran matemática y directora de la biblioteca de Alejandría.

Lo mismo hicieron los bolcheviques en Rusia, Fidel Castro en Cuba, y tal vez pretenda hacer lo mismo  Podemos en España.

Tanto aquellos como estos lo hicieron en nombre de la humanidad, por su bien; y para ello se acaba con la libertad de las gentes y se persigue a muerte a los discrepantes.

 

DERINKUYU

derinkuyu_map

En la ciudad de Derinkuyu, en esa región de Turquía llamada Capadocia, existe toda una gran ciudad subterránea. Las dimensiones son increíbles: tiene una profundidad de casi noventa metros y hasta la fecha han sido descubiertos veinte niveles. En ella han podido habitar hasta 10.000 personas. Se une por un túnel de ocho kilómetros de largo a otra ciudad subterránea, Kaymakl.

De las ciudades subterráneas de esta zona hablaba el historiador griego Jenofonte en su obra Anábasis y explicaba que las personas que vivían en Anatolia habían excavado sus casas bajo tierra y vivían en alojamientos lo suficientemente grandes como para una familia, sus animales domésticos y los suministros de alimentos que almacenaban.

En los niveles recuperados se han localizado establos, comedores, una iglesia (de planta cruciforme de 20 por 9 metros, con un techo de más de tres metros de altura), cocinas (todavía ennegrecidas por el hollín de las hogueras que se encendían para cocinar), prensas para el vino y para el aceite, bodegas, tiendas de alimentación, una escuela, numerosas habitaciones e, incluso, un bar. La ciudad se beneficiaba de la existencia de un río subterráneo; tenía pozos de agua y un magnífico sistema de ventilación (se han descubierto 52 pozos de ventilación) que asombra a los ingenieros de la actualidad.

Parece ser que la excavación del primer nivel fue llevada a cabo por los hititas, que habitaron la región alrededor del  año 1.500  antes de Cristo.

Luego tuvieron que esconderse en ella los primeros cristianos,  huyendo de las levas y los saqueos que cometían en la región los romanos; luego tuvieron que esconderse los bizantinos huyendo de los turcos selyúcidas; más adelante se debieron de esconder  de los árabes y luego de los cristianos que acudían a las cruzadas y luego de los turcos otomanos. Tan magna obra de construcción denota un miedo abundante de los pobladores de la región a las frecuentes incursiones de saqueo o de conquista que en ella se llevaron a cabo.

Se ha de mencionar que  las galerías subterráneas de Derinkuyu podían bloquearse en tres puntos estratégicos desplazando puertas circulares de piedra. Estas pesadas rocas que cerraban el pasillo impedían la entrada de los enemigos. Tenían de 1 a 1,5 metros de altura, unos 50 centímetros de ancho y un peso de hasta 500 Kilos.

Cuando en 1963 la descubrió por casualidad un habitante de Derinkuyu, estaba deshabitada.

Todos estos detalles los ofrece Ishak Frag Fahim en un libro de ensayo que titula:

“LIBRO Y LABERINTO ERAN UN SOLO OBJETO”.

JORGE LUIS BORGES, CONSTRUCTOR DE LABERINTOS LITERARIOS

 

 

 

 

Esencias en tarro pequeño

 

De las creencias

creencias1

  1. La verdadera Historia es la historia de las creencias que acerca del mundo han anidado en la conciencia de las gentes.
  2. Una creencia es una ilusión de la realidad.
  3. Percibimos las cosas y las gentes a través de los anteojos que construyen nuestras creencias. No solo nos proporcionan el tono y la intensidad cromática, sino también la perspectiva.
  4. Mediante las creencias categorizamos el Mal y el Bien, lo correcto y lo incorrecto, lo justo y lo injusto.
  5. Las raíces de las creencias se nutren de emoción.
  6. Al rebaño no se le alimenta con creencias, sino con lemas, símbolos, mitos y eslóganes destilados de las creencias y empapados de emoción.
  7. Las certezas acerca del mundo y los prejuicios acerca de las gentes nos lo proporcionan las creencias.
  8. Por las creencias que tenemos “entendemos”.
  9. Ninguna evidencia es suficiente para hacer dudar al fundamentalista.
  10. El rebaño filosófico es el más crédulo.
  11. El temor y el deseo dibujan rápidamente en la imaginación los más variados castillos: Paraísos utópicos, cielos, dioses, infiernos, inexistentes peligros o gratificantes esperanzas. Posteriormente surgen las creencias que justifican esas construcciones.
  12. La ilusión que proporcionan las creencias hace soportable la realidad.
  13. Las creencias nos proporcionan previsión y posibilitan el automatismo en nuestro actuar. En caso contrario el mundo sería para nosotros una sorpresa y una duda continuadas.
  14. Nuestro comportamiento está dirigido por nuestras creencias, pero lo impulsan nuestros deseos y
  15. Para que una creencia nos impregne, basta con que venga avalada por el deseo o el interés.
  16. creencias3
  17. Casi todas nuestras creencias las recibimos de fuera, sobre todo de aquellos en quien confiamos.
  18. En los apriscos políticos y en los religiosos las creencias las dicta el rabadán y son de obligada adquisición.
  19. Cuanto más penosa resulta la realidad, más crece la ilusión de otra realidad diferente.
  20. El hombre necesita entender el mundo y prever el mañana, así que hace suyas las creencias que le aportan atajos para ello: la astrología, los dioses, el Cielo, la cartomancia, la presciencia…
  21. La razón siempre opera sobre el suelo de las creencias. Los racionalistas eran unos ingenuos que creían estar sustentados en suelo firme cuando construían castillos en el aire.
  22. creencias2

Pinceladas culturales

biblia1          libro rojo de mao     libro de harry potter

Best Sellers de los últimos 50 años:

Encabeza la lista La Biblia, con ¡3.900 millones de ejemplares vendidos! Le sigue El Libro Rojo de Mao, ¡820 millones de ejemplares! A continuación, pásmense, Harry Potter, ¡400 millones! A mucha distancia, el magnífico El Señor de los Anillos, ¡103 millones! No se alarmen por los dos siguientes que aparecen en la lista, al fin y al cabo nuestra materia, más que de sueños –como aseveró Shakespeare–, está hecha de estupidez: El Alquimista, Paulo Coelho, ¡65 millones de ejemplares!, y El Código Da Vinci, de Dan Brown, ¡57 millones!

señor de los anillos     el alquimista     codigo da vinci

La lengua de Shakespeare

En mis innumerables peleas con el inglés me sorprendió mucho  la aparente paradoja de que los términos cultos me resultaban mucho más asequibles (reconocibles) que los vulgares. Sonsacar el porqué de tal aparente dislate requiere traer a colación la Historia, y a ello voy.

En Britania vivían diversos pueblos celtas cuando la conquistó Roma. Enseguida de marcharse los romanos (449 d.C.),  los pueblos del sur, en cierta medida romanizados, se enfrentaron a los pictos del norte (lo que hoy es Escocia), sin romanizar. A su vez, piratas germanos comenzaron a asolar las costas inglesas; así que los antiguos celtas, ahora romanizados y expresándose en latín, pidieron ayuda a mercenarios, y acudieron otros germanos en su auxilio: sajones, frisios y anglos. Pero estos se unieron a los piratas germanos contra quienes deberían luchar y se apoderaron del país.

Esa es la razón de que se hable del mundo anglo-sajón y de que el país se denomine England (tierra de los anglos). Los anglosajones hablaban un idioma intermedio entre el alto alemán antiguo y los dialectos escandinavos. En resumen, que los pobres celtas romanizados que quedaron tuvieron que refugiarse en las sierras de Gales o atravesar el canal de la Mancha y establecerse en lo que es hoy la Bretaña francesa.

Pero ahí no acaba la cosa. A partir del siglo VIII llegan a las costas inglesas los vikingos, provenientes de Noruega y Dinamarca, y meten nuevos vocablos a la lengua inglesa. Sin embargo,  fue a partir del siglo XI cuando la lengua inglesa se iba a enriquecer con un nuevo lenguaje, y éste fue aportado por los normandos.

¿Quiénes eran los dichosos normandos? Pues un pueblo de mercenarios provenientes originariamente de Dinamarca. Lucharon contra los musulmanes de la península en Galicia, Lisboa y Sevilla, y fueron la principal fuerza de choquen en la toma de Huesca y Barbastro. Los dos grandes capitanes de los almogávares, las fuerzas mercenarias de la corona de Aragón que devastaron Bizancio y una parte de la Gran Grecia, Roger de Lauria y Roger de Flor, eran normandos.

También establecieron un reino normando en Sicilia, pero, para lo que viene al caso, importa decir que conquistaron y se establecieron en la parte de Francia que hoy se conoce como Normandía, y que pronto se olvidaron de su origen escandinavo y hablaron francés.

Total, que esos normandos afrancesados conquistaron Inglaterra e Irlanda entre finales del siglo XI y principios del XII. Y hete aquí que en Britania comenzaron a convivir: el francés de la Corte normanda; cuatro dialectos anglosajones con muchas palabras danesas; el latín de los clérigos; y, a todo ello, se ha de añadir que en zonas del Norte y de Irlanda  aún perduraban restos de la antigua lengua celta.

Así que la nobleza y el clero, que se expresaban en francés (lengua latina) y en latín, legaron el inglés culto, mientras que las lenguas germanas con palabras escandinavas, que hablaba el pueblo, constituyen hoy los vocablos comunes.

Ya que nuestra lengua, el español, es una lengua latina, ello nos facilita el que entendamos mejor el inglés culto (de origen latino) que el inglés común. Esa es la explicación buscada a la aparente paradoja o dislate que anuncié al comienzo.

Ahora bien, no resulta extraño que muchas palabras comunes del inglés sean parecidas a otras palabras cultas, ya que tanto el latín como los diversos dialectos germanos y escandinavos provienen del indoeuropeo primitivo. Pero ésta es otra historia.

Horrores culturales:

Ante ciertas manifestaciones ‘culturales’ dan ganas, si no de sacar las pistolas,  sí  de taparse las narices. Tres ejemplos pertenecientes al ámbito de Aragón bastan para resaltar que en la ‘cultura’ abundan las necedades.

El primero, ya lo narré en una entrada anterior, los cuatro homenajes que la ‘cultureta’ de estas tierras  ha rendido a un tal Pepín Bello por el todo mérito de haber conocido personalmente a García Lorca.

El segundo, que se conceda a Eva Almunia, antigua Consejera de Educación en el gobierno aragonés, el máximo galardón de la cultura en España, la orden de Alfonso X el Sabio. ¡Señores, Eva Almunia no sabe culturalmente freír un huevo!

El tercero, ¡el disparate descomunal!, el caso de la lengua inventada: se cogen dos o tres variantes dialectales de los valles pirenaicos  cuyo número de parlantes no superó nunca unos pocos miles de habitantes y que se dejaron de hablar hace ya cinco siglos; se toma de cada pueblo las dos palabras que el más cazurro inventa para diferenciarse del pueblo de al lado; se hace un mejunje con todo ello; se escribe con ‘v’ lo que en castellano se escribe con ‘b’, y con ‘z’ lo que en la lengua de todos se escribe con ‘c’,  y a esa lengua potingue que nunca jamás nadie ha hablado se la denomina Lengua propia de Aragón.

¡Y se crea una Academia del Aragonés!, y se crean Consejeros y Direcciones Generales de la lengua aragonesa, y se intenta que sea obligatoria en los institutos de enseñanza. Y, ¡encima!, quien inventó el tal gazpacho es vasco.

¡Cielos, ustedes me perdonarán, pero estos horrores me producen vómitos!

El  nacionalismo en sus esencias

arturo-mas-680x365

El nacionalismo es un retorno a lo tribal. Todas las características tribales son reconocibles en él.

  1. La asunción en la conciencia nacionalista de una clara división de las categorías ‘nosotros’ y ‘ellos’.
  2. La utilización de argumentos legitimadores basados en la defensa del territorio o de la lengua.
  3. La formación de mitos acerca de héroes y hazañas que construyeron una patria impoluta en el pasado.
  4. La tergiversación de la historia mediante la proclamación de supuestos agravios históricos contra la sagrada nación.
  5. La creación de un enemigo contra quien encauzar el odio y el resentimiento nacionalista, lo cual produce cohesión nacional.
  6. La imposición de una moral maniquea, de buenos y malos, que excluye y culpabiliza a quienes no hacen gala de fe nacionalista.
  7. La formación de un fanático rebaño nacionalista que repruebe y coacciones a los discrepantes.
  8. La existencia de líderes que antepongan la nación a toda otra consideración como la familia, el trabajo etc.
  9. El establecimiento de un totalitarismo cultural e ideológico y la represión de la cultura y de las libertades del enemigo o del no nacionalista.
  10. La sacralización de la nación, esto es, el elevarla a los altares de la pureza y de la grandeza de sus valores y méritos.
  11. La reivindicación de otros territorios como propios.

Resultado de imagen para nacionalismo español

Todos estos puntos se pueden aplicar de igual manera a la Alemania nazi, a la Italia fascista o al nacionalismo vasco o catalán. Los mitos de razas, valores, supuestos imperios, de impolutas patrias originarias… fueron creados en todas esas naciones de manera y funcionalidad semejante. Pero pasemos a otras esencias.

No es que el nacionalismo sea algo nuevo, pero su ebullición actual tiene que ver con la Globalización. El nacionalista percibe que sus valores tradicionales se diluyen por el avance de formas culturales nuevas que les parecen extrañas, y que sus raíces se están perdiendo, y sienten por ello malestar, así que se vuelven hacia lo propio y lo magnifican. A ello (me refiero ahora a Cataluña y el País Vasco) se añade que su orgullo de ‘residentes’, de creerse superiores a los ‘intrusos’ emigrantes, se resquebraja. Como resultado, retornan al huevo-matriz nacionalista, buscando su calidez y pintándolo de los bellos colores de un supuesto pasado glorioso que volverá con el auge de la nación.

patria catalana

En el caso catalán, la fuerza que les suministra ese ensimismamiento les hace creer factible el digerir lo extraño (a los intrusos castellano-parlantes, a los musulmanes…) y transformarlo en propio; esto es, asimilarlo mediante el elemento conversor de eliminar su lengua y hacer que adquieran la catalana. El origen primero y principal del nacionalismo catalán, que fue el desprecio hacia lo español por considerarlo inferior, adquiere ahora otras pretensiones, como la de engullir y digerir lo extraño bajo la condición de hacerle renegar de sus raíces, de sus valores, de su lengua, y acomodarlo a la lengua, costumbres y valores supuestamente catalanes. Sométete a nosotros y serás uno de los nuestros, dice el nacionalismo catalán a los intrusos. A partir de ahora nosotros seremos los rectores de esta sacrosanta nación.

Y para conseguir la reconversión vale cualquier medio y cualquier artimaña: prohibir el uso de la lengua materna de los intrusos, la reprobación social, la discriminación institucional, la amenaza…

nacionalismo

El fanatismo nacionalista llega hasta grados extremos. Por ejemplo, el de inventarse una lengua o resucitarla y quererla imponer a todos los ciudadanos en sustitución de la suya. En el País Vasco se hizo un refrito de dialectos que sólo hablaba un 5 % de la población en algunos valles dispersos, y esa lengua se impuso a todos los ciudadanos. Más grave aún es el caso de la llamada fabla aragonesa. En unos pocos valles de los pirineos se hablaron en siglos pasados unas formas dialectales que poco tenían que ver entre sí y que a lo sumo afectaba a unos pocos miles de personas encerradas entre montañas. Hace ya más de un siglo que dejaron de utilizarse. Pues han salido unos pocos nacionalistas que han hecho un incongruente popurrí con todo ello y pretenden que todo aragonés lo aprenda y utilice. Tal cosa no ha existido nunca como lengua, pero eso no les importa, ya que la estupidez política ha hecho posible que se haya creado una academia de la fabla, que se den premios literarios, que se creen consejerías, direcciones generales, profesores, etc. Este tipo de disparates es propio del nacionalismo. Los nacionalistas uzbekos y kazakos, una vez cayó el muro, se metieron en las bibliotecas para descubrir lenguas y culturas históricas que para la inmensa mayoría de esas poblaciones son adquisiciones nuevas.

El nacionalismo es disgregador y pretende romper el principio de reconocimiento social y político en la igualdad para todos los habitantes de una región. Esa es una de sus perversiones. Ya he nombrado otras: totalitarismo, coacción a la libertad etc.

Si los nacionalismos europeos surgieron en el XIX, durante la transición de los distintos países a la sociedad industrial, y como reacción a ella, estos nacionalismos de nuevo cuñó crecen como reacción a la sociedad de la Globalización. Pero resultan más absurdos  que los anteriores, pues sus motivaciones no provienen de discriminación ni malestar social o económico alguno; y son en potencia más dañinos porque tienen mucho más por destruir.

Poeta, matemático, astrónomo: Omar Khayyam

250px-033-Earth-could-not-answer-nor-the-Seas-that-mourn-q75-829x1159

La historia del mundo se ha visto jalonada por unos cuantos grandes genios que han abierto con la luz de sus razones el progreso intelectual y científico. A dos de ellos, Newton y Einstein, ya me referí en el post precedente; por otro, Arquímedes, siento una especial admiración; pero hoy traigo a un persa glorioso, Omar Khayyam, que aunó en su privilegiado intelecto una exuberante capacidad matemática con una exquisita sensibilidad poética.

Fue quizás el último de los grandes hombres de Ciencia del Islam. Desde tiempos de Mahoma y hasta el siglo XI, las diversas interpretaciones del Corán y de los ‘dichos’ del profeta  habían sido defendidas vivamente pero con considerable libertad de criterio.  Algunas frases atribuidas a Mahoma daban pie para ello: “Busca la ciencia desde la cuna hasta la tumba”, “ La verdad profunda se oculta tras siete velos”. Sin embargo, a partir del siglo XI la interpretación moralmente más rígida y menos amiga de la libertad de conciencia se impuso a todas las demás, y la fuerza creativa del mundo musulmán desapareció

Recordemos de aquellas fechas que el imperio persa era gobernado por los turcos selyúcidas,  convertidos al Islam; que era Sultán Malik Shah y gran Visir Nizam al-Mulk. Para abordar la historia, nos falta otro protagonista de la época, Hasan as-Sabah, señor de los Assissins de Alamut.

Pero antes de historiar, presentemos a Edward Fitzgerald, un hispanista inglés de comienzos del XIX que había aprendido español para poder leer el Quijote y que tiene un lugar en el Parnaso por verter en versión libre al inglés las cuartetas de Khayyamm  (Las Rubaiyat de Omar Khayyam). Ilustrémonos con una de ellas:

IMG_NEW (2)

The Moving Finger writes; and, having writ,

Moves on: nor all thy Piety nor Wit

Shall lure it back to cancel half a Line,

Nor all thy Tears wash out a Word of it.

Sí, Khayyam es poeta pero es filósofo, pero ama los placeres de la vida, pero descree de las eternas verdades. Ninguna lágrima tuya borrará una sola línea de lo escrito por el destino.

¿En qué meditas?, ¿en tus ancestros?

Polvo en el polvo, ¿en su gloria?

Déjame sonreír, bebamos de este vino

Escuchando el gran silencio del Cosmos

Ama la belleza; mírese qué bello poema:

¡La vida huye cual rápida caravana!

Detén tu corcel y sé feliz, joven doncella!

Escancia un poco de vino en mi copa,

Surgen los primeros signos de la noche

Amin Maloouf  y Borges recogen una fábula que sitúa como amigos a Khayyam junto al gran Visir Nizam al-Maluk y junto a Hasan as-Sabbah cuando eran jóvenes. Nizam engrandeció el poder de imperio selyúcida. Hasan fue el gran maestre de la orden de los assissins o batiníes o islamitas nazaríes, para hacernos una idea, los precursores de los actuales terroristas de al-Qaeda o de los actuales talibanes o de los suicidas del Estado Islámico. Su refugio era una fortaleza inexpugnable en el norte de Irán, en los montes Elburz.  Desde allí dirigía a sus emisarios contra los príncipes musulmanes y cristianos.

Nizam se lleva a Omar Khayyam a Isfahán, donde instala un observatorio astronómico. 18 años estuvo Omar dirigiendo dicho observatorio. En él  elaboró unas famosas tablas astronómicas y reformó el antiguo calendario zoroástrico, logrando una mucha mayor exactitud que la lograda con el calendario gregoriano, confeccionado en Occidente cinco siglos después.

samarkanda

En Matemáticas, durante esos 18 años, Omar descubre el llamado algunos siglos más tarde  Binomio de Newton y la Regla de Ruffini (que no se hallaría en Occidente hasta al siglo XIX); la Teoría de la Razón Compuesta, la solución a las ecuaciones cúbicas mediante la intersección de secciones cónicas; introduce la noción de unidad abstracta divisible y amplía la noción de número natural con las fracciones continuas; hace del álgebra una ciencia autónoma; nos deja la ‘x’ como incógnita de las ecuaciones; escribe sobre Los elementos de Euclides; sobre física, economía, historia, derecho, tradiciones…

Para aprender a acariciar un rostro

Suave como la rosa

¡cuántas espinas deberás arrancar

De tu propia carne!

El caso es que la leyenda asegura que durante los días de juventud los tres amigos juraron ayudarse, pero Nizam llego a alcanzar un poder aún mayor que el de su Sultán Malik Shah, y persiguió a las huestes de Hasan ―a los terribles batiníes― en las ciudades persas donde se hacían fuertes, por lo que Hasan decidió vengarse. Otra leyenda asegura que quien instigó la venganza fue el propio Sultán Malik, instigado a su vez por su esposa, ‘La China’, que observaba cómo el poder de su esposo declinaba frente al poder de su Visir Nizam. Sea una u otra la causa, uno de los terribles assissins a las órdenes de Hasan acabó con la vida del Visir Nizam en 1092.

Poco le duró a Malik Shah la satisfacción ―si fue él quien dio la orden―, pues ese mismo año algunos fieles de Nizam dieron muerte al sultán Malik Shah, y con él terminó la el imperio selyúcida, que se desintegró; y pronto devino la intransigencia religiosa que ha acompañado desde entonces al Islam, y Omar Khayyam tuvo que abandonar Isfahán y la astronomía, siendo perseguido por la acusación de ser tibio en las demostraciones de fe, e incluso de ser escéptico en materia religiosa.

Gravita cada mañana el rocío sobre los tulipanes

Y las violetas, pero el sol los libera de su brillante peso.

Me pesa más cada mañana el corazón en el pecho

Pero tu mirada lo libera de la tristeza.

En la Tierra abigarrada, alguien que no es musulmán

ni infiel ni rico ni pobre camina. No invoca a Dios,

no cree en las leyes ni en la verdad ni afirma nunca nada

¿Quién es este hombre triste y valeroso?

220px-At_the_Tomb_of_Omar_Khayyam_-_by_Jay_Hambidge

Ah, fill the Cup: what boots it to repeat

How Time is slipping underneath our Feet:

Unborn To-morrow, and dead Yesterday

Why fret about them if To-day be sweet!

De gravitación, genios, simetrías y conjeturas

Newton y la gravitación

Newton

Parece ser cierto que a los 22 años Newton observó una manzana cayendo de un árbol y en sucesión estupenda se le enhebraron pensamientos acordes. En realidad, enhebró los resultados obtenidos por el esfuerzo de otros gigantes del pensamiento. En sus palabras: me subí a hombros de gigantes.

Las dos grandes preguntas que se formuló fueron estas: ¿Por qué caen las cosas en línea recta hacia la Tierra?, ¿por qué no cae la luna?

Uno de los gigantes fue un físico holandés llamado Huygens, que poco antes de la experiencia de la manzana había demostrado que para mantener un objeto de masa m girando en un círculo horizontal sujeto a una delgada cuerda se tenía que realizar una fuerza que dependía directamente de la masa y de la distancia a que se encontraba ésta del eje de giro, y dependía de la inversa  del tiempo (al cuadrado) que el objeto tardaba en dar una vuelta:

Fc = K m d/T2

Siendo K una constante.

A esa fuerza la denominó fuerza centrípeta.

Otro gigante fue Kepler, que repasando durante años las observaciones del astrónomo Tycho Brahe llegó a la conclusión de que en el movimiento de los planetas el cuadrado de su año planetario está en proporción al cubo de su distancia al Sol.

            T2=k2 d3

Siendo k2 una nueva constante.

El tercer gigante en cuyos hombros se subió Newton no fue otro que él mismo, que haciendo chocar bolas entre sí descubrió que las fuerzas se presentan siempre a pares, que la fuerza que hace una bola A contra otra B al chocar con ella es la misma que la que hace B contra A. Principio de acción y reacción.

Para llegar a la fórmula que describe la atracción gravitatoria entre los cuerpos, aquella tarde de la manzana Newton tuvo que conjeturar las siguientes razones:

1.-La fuerza que mantiene a la Luna unida a la Tierra tiene que ser centrípeta.

2.-La Luna en relación a la Tierra debe tener el mismo orden explicativo que los planetas en relación al Sol, así la ley de Kepler formulada arriba debe de ser válida para ella.

3.-Como ocurre en las canicas, la fuerza con que la Tierra tira de la Luna debe ser la misma que la fuerza con que la Luna tira de la Tierra: FTL=FLT

 

Véase entonces que sustituyendo la T de la segunda ecuación en la primera, resulta:

F= km/d2

Siendo k una nueva constante obtenida de dividir k1 y k2 , m, la masa de la luna y d, la distancia entre Tierra y Luna

Teniendo en cuenta ahora la tercera conjetura, FTL =FLT, por simetría, en la fórmula debe de aparecer también la masa de la Tierra, así que:

FTL = FLT= K’mT mL/d2

Siendo ahora mT y mL las masas de la Tierra y la Luna respectivamente, y K’ la nueva constante que resulta de extraer de la K anterior la masa de la Tierra.

Pero falta la guinda del pastel. Falta añadir otra nueva conjetura que no por el hecho de pasarnos inadvertida es obvia; la conjetura de considerar a las masas de la Tierra y la Luna con la misma esencia gravitatoria que cualesquiera otros objetos de cualquier masa. Así que con esa conjetura la fórmula se puede generalizar a la fuerza con que se atraen cualesquiera dos objetos mediante el mero arreglo de reemplazar la masa terrestre y la masa lunar por las masas de esos objetos.

Tal es la fórmula o ecuación que determina no solo el movimiento de los cuerpos en las cercanías de la superficie de nuestro planeta, sino también –en buena medida—el movimiento estelar en el cosmos.

La ecuación entusiasmó al astrónomo Edmund Halley, amigo de Newton, quien confirmó su validez al comprobar en los registros que el cometa de 1682 era el mismo que había visto Kepler en 1607 y que volvería a atravesar los cielos en 1758, cada 76 años.

20141012211726_Orbita-Halley

El poeta Alexander Pope escribió un bello epitafio destinado a la tumba de Newton:

La Naturaleza y sus leyes

Yacían ocultas en la noche

Dijo Dios ¡que sea Newton!

Y todo se hizo claridad

Einstein y la gravitación

Einstein

Newton se abstraía hasta la distracción de no percatarse de algunos sinsentidos, como cuando pretendió que su gata y sus cuatro pequeños mininos salieran libremente al jardín y para ello abrió en la puerta cinco gateras que se ajustaban al tamaño de cada cual. Al estado de abstracción de Einstein le incomodaba lo superfluo,  así que con el tiempo empezó a desprenderse de ello: la ropa interior, los pijamas, los calcetines, y hasta las mangas de las camisas. Si Newton se olvidaba de dormir o comer, se tiene constancia de que Einstein se olvidaba de fumar. Conversando con Lorentz[i] en su despacho, encendió un cigarro cuando éste comenzó a hablar de ciertos aspectos de la Relatividad. Mucho más tarde, cuando Lorentz hubo acabado su plática, el cigarro se había consumido sin ser llevado una sola vez a los labios.

En 1907 la abstracción de Einstein le hizo considerar la equivalencia entre un objeto situado en una nave espacial que se encuentra a miles de años luz de cualquier cuerpo celeste y el mismo objeto situado en el interior de un ascensor en caída libre: en ambos casos el objeto carecería de peso.

En un caso estaría en ingravidez y en el otro en caída libre, pero un sujeto colocado en un sistema u otro no los podría distinguir. Ni mediante los sentidos ni mediante experimento alguno. Resulta así que el campo gravitatorio y sus efectos tienen una existencia ‘relativa’. Pongámonos en el caso inverso: supongamos a un individuo metido en una caja que se mueve con aceleración ‘g’ en un espacio de gravedad cero, y al mismo individuo en reposo sobre la superficie terrestre. Nuevamente no hay diferencia en un caso y otro. Resulta, pues, que la fuerza de gravedad de la tierra es indistinguible de un efecto acelerativo. ¿Qué sucedería si un rayo de luz atravesase la caja acelerada en el espacio tal como se aprecia en la figura?

ASCENSOR

rayo de luz atravesando un ascensor en caída libre

El sujeto percibiría que el rayo de luz se ha curvado en el interior de la caja. Por esa imposibilidad de distinguir una fuerza gravitacional de un efecto acelerativo, la luz curva su trayectoria en presencia de un campo gravitatorio. No hay manera de distinguir el efecto producido por un sistema gravitatorio en un punto del espacio sobre un cuerpo  del efecto de que dicho cuerpo se estuviese moviendo aceleradamente en el punto considerado. Este es el postulado de Einstein de la relatividad general. En otras palabras: las leyes de la física son invariantes en un sistema acelerado y en un marco gravitacional.

¿Cómo probarlo? Si de ello se deriva –como hemos visto—que la luz debe curvarse por efecto de la gravedad, Einstein se preguntó si la masa del Sol bastaría para curvar la luz de las estrellas distantes (Antes ya lo había hecho Newton. En su libro, Opticks, se preguntaba si la luz de las estrellas se ve influida por la gravedad). Se podía comprobar. Se podía realizar la comprobación tomando dos fotografías del mismo grupo de estrellas en estaciones distintas. La primera debía de ser tomada de noche, sin la influencia solar; la segunda se tomaría seis meses después, durante un eclipse de Sol total, cuando la luna bloquease la luz del Sol y se pudieran ver las estrellas durante el día. Las fotografías del mismo cielo, en uno y otro caso, debían mostrar una perturbación de la posición de las estrellas.

eclipse

posición aparente

Hacia 1912 se dio cuenta de que era necesario replantearse los conceptos del espacio-tiempo con nuevas geometrías. Un símil le ayudó a este propósito. Supongamos un espacio de dos dimensiones formado por una red inmensa, y coloquemos en ella dos cuerpos de diferente peso alejados. Tanto un cuerpo como el otro deforman la red proporcionalmente a su masa; así que, como consecuencia de la depresión causada en la red, los dos cuerpos se pondrían en movimiento como si se atrajeran uno al otro. Según ese símil, la presencia de las masas deforma el espacio-tiempo a su alrededor. Además, la perturbación que genera el cuerpo colocado en la red provoca ondas que viajan por ésta a la velocidad de la luz, así que las interacciones gravitacionales dejan de ser instantáneas. Otro efecto sería que los ángulos de un triángulo trazado un la superficie de la red dejarían de sumar 180º, ya que la red está curvada por la presencia de materia.

red espacio tiempo

En definitiva, nos hallamos en una red espacio-tiempo  cuatridimensional como las hormigas sobre un papel arrugado, teniéndose que adaptar en su caminar a los pliegues de éste. Lo curioso es que, como las hormigas a medida que caminan por esos pliegues se ven zarandeadas por fuerzas misteriosas y el camino más corto entre dos puntos cualesquiera viene determinado por los pliegues del papel, así también en el mundo cuatridimensional, notamos al movernos fuerzas que llamamos gravitarías, y la recta entre dos puntos en ese espacio curvo se convierte en una geodésica. Así que la luz y todos los cuerpos se mueven a lo largo de una línea geodésica cuando se desplazan de un punto a otro, y es la curvatura del espacio-tiempo quien la determina, que a su vez depende de la distribución de materia.

Pero todas estas conjeturas se debían de demostrar para pasar a ser consideradas teorías científicas.

Arthur Eddington, astrónomo de gran renombre, secretario de la Royal Astronomical Society inglesa, fue quien comprobó la predicción de la teoría. El 29 de mayo de 1919, al poco de acabada la Gran Guerra, marchó al frente de una expedición a la isla Príncipe, en el golfo de Guinea, en la costa oeste de África, donde el elipse sería total. De vuelta a Inglaterra, Eddington comparó las fotografías con las que había tomado seis meses antes en Inglaterra, del mismo cielo y con el mismo telescopio. La comprobación era más compleja de lo que parecía, pues tenían que comparar placas fotográficas tomadas con seis meses de diferencia, y ello podía crear muchas fuentes de error: desde que la placa se hubiera dilatado o contraído, hasta el hecho de que el enfoque del telescopio se hubiera modificado. Lo que descubrió –después de desechar algunas fotos—fue una desviación media de 1,61 segundos de arco. (Hizo una pequeña trampa, pero, en fin, no es este el tema).

foto eclipse

Aun estando recién acabada la primera guerra mundial, con las convulsiones que había producido, los resultados eran esperados con expectación por los científicos de todo el mundo. Max Plank pasó la noche de la víspera en vela por saber si la teoría era falsa o verdadera. Einstein bromeó sobre ello: «Si hubiera entendido la teoría se hubiera ido a dormir», dijo, tan seguro estaba de sus cálculos. J.J. Thompson, presidente de la Royal Society, declaró solemnemente que era uno de los mayores logros del pensamiento humano.  Parodiando las Rubaiyat de Omar Khayyam:

Oh, come with old khayyam, and leave, the Wise

To talk; one thing is certain, that Life flies;

One thing is certain, and the Rest  is Lies;

The Flower that once has blown for ever dies

 Arthurd Eddington escribió los versos:

                                                                             

Oh leave the Wise our measures to collate                        Oh, dejemos que el sabio coteje nuestras medidas

One thing at least is certain, light has weight                      una cosa al menos es cierta, la luz tiene peso;

One thing is certain and the rest debate                              una cosa es cierta y lo demás es dudoso

Light rays, when near the Sun, do not go straight                 ¡los rayos de luz, cerca del Sol,no van rectos!

Nazismo y Comunismo

images1 25_12_2008_0922214001230224104_life_c

Han sido las dos grandes plagas que el dios de las ideologías lanzó sobre el siglo XX. Se acogen a doctrinas radicalmente distintas, lo que les da diferente apariencia, pero sus razones íntimas y el que en ambas se sacrifiquen  los medios al fin hace que en la práctica sean  dos caras contrapuestas de una misma moneda, la del totalitarismo.

Mucho más que de lo ideológico, ambos movimientos adquieren su fuerza del agravio, la miseria y el resentimiento realzados por la Gran Guerra.

El nazismo antepone a toda consideración el instinto tribal y la confianza ciega en el líder.  La raza y el territorio son los elementos que delimitan y determinan su ‘nosotros’; en cambio, en el  comunismo el ‘nosotros’ es la clase proletaria, la clase de los agraviados y de los resentidos contra el orden social y económico existentes. Por lo demás, en ambos, el enemigo es el resto.

25_12_2008_0850129001230224104_life_c images4

El nazismo es orgullo de raza e instinto tribal de fuerza y prominencia sobre cualquier otra tribu. Sentirse raza elegida, raza aristocrática que reclama su eminencia y que se cohesiona en el líder. El nazismo es, pues, un retorno a los orígenes tribales de la humanidad. Para con los demás, la fuerza hace el derecho.

El comunismo se escuda en la débil justificación ética ‘justicia = igualdad’, pero en la praxis trata de imponer la igualdad de estatus social y económico mediante la fuerza de la masa proletaria y su violencia. Rasar a la fuerza: también de la fuerza nace su derecho.

Nazismo y comunismo supeditan cualquier medio al fin propuesto: a la fuerza de la tribu y al desarrollo del supuesto paraíso socialista, respectivamente. De ahí que tanto para el uno como para el otro la democracia sea un medio prescindible para conseguir su fin. De ahí, por tanto, que la consecuencia final sea la imposición de un sistema totalitario.

Además, ni para el comunismo ni para el nazismo la democracia es factible por otras razones. El nazismo tiene necesidad de un líder poderoso en quien confiar y a quien seguir, necesita una sola voluntad que cohesione la tribu; por esa razón es incompatible con la democracia, ya que ésta implica división y cuestionamiento.

La pretensión del comunismo es rasar, que en estatus social y económico todos sean iguales, y necesita de la represión por dos motivos: para maniatar la superioridad de los más capaces y emprendedores (maniatar y sofocar su instinto), para lograr que la población en general, sin incentivos para el trabajo, se esfuerce. De esa manera el entramado social se convierte en un entramado de cadenas en donde el incentivo de la democracia liberal se sustituye por coacción; y para el mantenimiento de esa coacción sería nefasta la democracia, así que se prescinde de ella.

La solución moral empleada por el nazismo y por el comunismo para sostener sus respectivos sistemas represivos sin democracia real, fue el de acrecentar la represión hasta el grado de hacer de los ciudadanos súbditos y del Jefe un dios; fue la solución de poner en la conciencia de las gentes la imagen de un Estado repleto de perfecciones para quien todo sacrificio de los individuos era poco; y temor: la vigilancia, el ostracismo, el encarcelamiento, el despojo, el fusilamiento. Su supervivencia necesita de la represión social, el miedo siempre genera fervientes conversos. De otro modo ambos sistemas hubieran desaparecido prontamente.

Y se parecen (se puede decir que son idénticos en esto) en los millones de muertos que causaron. Si en uno y otro sistema lo importarte era la tribu o era el establecer el comunismo, los hombres se convierten en marionetas que giran en esa rueda que engrandece a la tribu o trae y sostiene el comunismo, se convierten en medios utilizables para el fin propuesto, y sin gran quebranto se les puede fusilar o masacrar sin gran quebranto.

Así que en ambos sistemas se da una completa deshumanización. En el nazismo y en el comunismo el hombre es un hombre de hojalata.

Manchas del psicoanálisis

Freud-452x350

Sheri Storm se había divorciado recientemente y acudió al psiquiatra Kenneth Olson para tratarse de un insomnio leve y una ansiedad moderada. Una vez comenzada la terapia empezó a sufrir migrañas, vértigos, dolores de espalda, nauseas, trastornos intestinales e insomnio grave. Tras de soportar sesiones de hipnosis, tomar litio, Prozac, Desyrel, Tegretol, Xanax, Cytomel, medicamentos para la migraña, una rotación de inductores del sueño, amital sódico e internamiento en hospitales mentales, Storm empezó a ‘recordar’ que su padre la había sometido a abusos sexuales a la edad de tres años, la había obligado a participar en actos de bestialismo y en rituales satánicos y sacrificio y antropofagia de bebés humanos, creyendo poseer hasta 200 personalidades diferentes. Hoy en día, muchos años después de aquello, Storm sigue atormentada por los ‘recuerdos’ de las demoledoras escenas ‘resucitadas’ en la consulta de su terapeuta.

La técnica de la recuperación de la memoria reprimida implantó en la paciente falsas evocaciones.

En una encuesta que comprendía 183 casos de represión de recuerdos de abusos sufridos en la infancia, un equipo financiado por el estado de Washington seleccionó al azar 30 de ellos para su estudio. Se extrajo la siguiente información:

  • El 100% de los pacientes informó de torturas o mutilaciones, aunque ninguna pudo ser corroborada.
  • El 97% recuperó recuerdos de abusos en rituales satánicos.
  • El 76% recordó actos de canibalismo con bebés.
  • El 69% recordaba haber sido torturado con arañas.
  • El 100% seguía bajo terapia 3 años después.
  • El 10% manifestó haber tenido pensamientos suicidas antes de la terapia; el porcentaje se elevó al 67% al seguir la terapia.
  • La hospitalización aumentó del 7 al 37% consecutivo a la terapia.
  • Las automutilaciones aumentaron desde el 3 al 27%.
  • El 87% de los pacientes tenía un empleo antes de la terapia; al cabo de tres años de terapia sólo lo tenía un 10%.

Todos estos datos, extraídos de la revista Mente y Cerebro, nº 34, muestran a las claras dos cosas: que los efectos de la terapia mencionada pueden ser terribles; y que el negocio de sanador, por el hecho de que se prolonga indefinidamente, resulta bien lucrativo. Cierto es que en la técnica mencionada el psicoterapeuta es mucho más inquisidor que lo debe ser el psicoanalista, pero ambos parten de las mismas premisas, que los abusos sexuales en la infancia son la causa de gran parte de los trastornos mentales y de personalidad que se dan en la madurez.

images26

A Freud no le pasó inadvertida esta circunstancia: Primeramente abandonó el método de la hipnosis que utilizó en la primera época porque  se percató de lo ilusorio de muchas de las «confesiones» de los pacientes interrogados hipnóticamente, y algo después,  también tempranamente, en carta a su amigo Wilhelm Fliess de 21 de septiembre de 1897, asevera «…la conclusión de que en el inconsciente no hay «indicio de realidad», de tal manera que es imposible distinguir la verdad de la ficción teñida de afecto.».  Tal reconocimiento vale tanto para la introspección que realizan los pacientes como para la introspección del propio Freud en la que «recordó» el amor por su madre, así que, de haber actuado en consecuencia, le tendría que haber llevado a reorientar la teoría, pues indicaba que los datos extraídos mediante la asociación libre eran meros indicios dudosos, pero no realizó tal reorientación. En realidad, el citado reconocimiento significaba el derrumbe total de la teoría, pues derrumba el pilar justificador, destruye el aval que avala a todo el edificio, borra el tinte científico con que se había embadurnado.  Freud se debió sentir como aquellos personajes de dibujos animados que andando  sobre lo  que consideran suelo firme, miran de pronto  hacia abajo y ven el abismo a sus pies; debió verse sentado sobre la rama que estaba cortando.

Pero algunos seguidores de Freud fueron mucho más freudianos que él mismo, y en los años 90, en USA, eran mayoritarios entre los psicoanalistas.  Durante la década de los 90 los tribunales tuvieron que dictaminar en varias decenas de miles  de denuncias de incesto que las denunciantes alegaban haber tenido lugar durante su infancia.  Tardó un tiempo en ponerse claro que en todos los casos las pacientes habían ‘recordado’ el incesto a preguntas (intencionadas) de los distintos psicoanalistas. Una investigación más exhaustiva determinó que en la mayoría de los casos se trataba de falsos recuerdos inducidos durante la sesión de psicoanálisis.

imagesfreud

El psicoanálisis nunca ha presentado prueba alguna de sanación (no les ha hecho falta, el negocio de diván siempre ha marchado viento en popa). Un caso que pretendió ser prueba de sanación fue el del llamado «hombre de los lobos», un tal Sergei Pankejeff, que sufría una neurosis grave, y que fue tratado por Freud. Mediante la interpretación de sus sueños, se concluyó que sus dolencias se relacionaban con traumas sexuales de la infancia. Freud aseguró haber encontrado la pista que llevaría a su sanación por un lapsus cometido por el paciente al comunicar un número distinto al que dibuja, que es el V. Freud encuentra en esta cifra-letra la forma de una mariposa, la abertura de las piernas de una mujer… Cuando se le comunicó el origen de su problema, curó. Pero la historia es diferente. La periodista Karin Obholzer investigó el caso y descubrió que nunca había curado, sino que fue empeorando de forma ostensible hasta su muerte, así como que cobraba un sueldo mensual a cargo de la Fundación Sigmund Freud con el propósito de mantenerlo oculto en Viena para que el fraude no se hiciera público.

Yo no sé si acogerme al diván o al confesionario.

Pensamientos dispersos al calor del estío

  1. Los más pasionales, los más aguerridos, los que más odian, son siempre la vanguardia de cualquier movimiento. Primeramente arrastran a los indecisos; más tarde, a los pusilánimes.
  1. imagesr1
  2. ¿Qué pretenden los hombres de las mujeres y viceversa? Qué busca la mujer en el hombre: seguridad; qué busca el hombre en la mujer: belleza; qué admira la mujer en el hombre: la fuerza; qué admira el hombre en la mujer: la dulzura; qué busca la mujer fuera del matrimonio: pasión; qué busca el hombre fuera del matrimonio: sexo; qué reprocha la mujer al hombre en el matrimonio: no ser el ideal buscado; qué reprocha el hombre a la mujer en el matrimonio: que se pase el día reprochando; qué pretende la mujer del hombre: que se someta a su voluntad; qué pretende el hombre de la mujer: que sea el descanso del guerrero.audrey5
  3. Cuando la realidad es penosa la ilusión de otra realidad crece.
  4. La necesidad de esperanza nos hace receptivos a cualquier ilusión.
  5. Un ánimo emocionalmente alterado es un manantial de ilusiones.
  6. La oscuridad se ha convertido en la atmósfera lumínica de la filosofía; el éter es su escenario.
  7. Las creencias nos proporcionan: certezas, conveniencias, previsiones, sentimientos, prejuicios, criterios y perspectivas.
  8. Uno siempre busca justificarse a sí mismo, incluso negar la responsabilidad de sus propios actos; pero en épocas de zozobra, de futuro incierto, de inseguridad, uno busca un enemigo a quien hacer culpable de todo lo que a uno le pasa.
  9. El resentimiento es un flujo prolongado de impotencia.
  10. Rousseau amaba la idea de humanidad, pero odiaba a la humanidad.
  11. El sentimiento de injusticia que padecen algunas gentes es tan enorme que son capaces de poner sus vidas en peligro por una causa que creen que acabará con la injusticia.
  12. Cuanto más fuerte es el odio y el resentimiento que mueven al fanático, más se convence de estar en posesión de la verdad y de que su causa es justa.
  13. ¡Qué ingenuos somos los hombres! Dicen los biólogos que en casi todas las especies son las hembras las que eligen. Los machos se engalanan de colores y plumas, despiden aromas seductores o se presentan con todo tipo de cantos y espectáculos de danza.

Los Juegos del Intelecto

ajedrez

Para mí, publicar en este blog es un juego. Yo juego a contarles mis ocurrencias esperando que las encuentren interesantes, y otros, en otros blogs, juegan a contar las suyas con similar esperanza.

¿Qué buscamos todos al hacer esto? En lo social, conseguir un cierto grado de reconocimiento; en lo personal, en lo íntimo, encauzar los pensamientos a un propósito, ocupar deliciosamente la mente; esto es, huir del sinsabor del aburrimiento.

Escribiendo pretendemos descargarnos de los pesares y de las culpas que la vida nos lanza, escondernos de los temores y las angustias. Por esa razón jugamos a construir mundos etéreos escribiendo.

Sin embargo, los juegos más celebrados consisten en emular batallas. El ajedrez, los deportes, el fútbol, los innumerables juegos de guerra que practican millones de jóvenes con la PlayStation o con Tableta consisten en eso, en la lucha por el triunfo frente al enemigo.

La batalla es el juego por excelencia. Vencer en un enfrentamiento, saberse superior al adversario, saborear el éxito, es el regocijo buscado. Son el cruel instinto tribal de masacrar al enemigo y el ansia de prominencia frente al adversario los que actúan en estos casos. Pero este tipo de juegos es socialmente aceptable porque es incruento; porque se despacha con enfrentamientos virtuales.

Towton_Batala

Los juegos por absorber empresas o por ocupar el cargo directivo más alto también son de este tipo, pero son reales, cambian la realidad de las cosas y de las situaciones, deshacen y construyen riquezas y posiciones de poder reales, aunque no dejan de ser un juego movido por el ansia de sobresalir y por huir del aburrimiento. En todos ellos, el azar es un condimento que enriquece el sabor del juego.

Existen otros tipos en los que el jugador es único, otros juegos en los que se carece de contrincante. A ellos pertenecen los juegos de creación artística o literaria, aunque se dan otros muchos varios. Al sujeto no le satisface la realidad en cuanto a ser pensada, y juega a pensar mundos virtuales. Pero no deja por ello de esperar el reconocimiento social por lo que hace, esto es, no deja de desear el triunfo.

literatura

No niego, sin embargo, que el triunfo no lo es todo, y que con la práctica del juego creativo  las entretelas del pensamiento se van enredando en deleites insospechados. La posibilidad de triunfar socialmente con el juego artístico que se lleva a cabo deja ya de ser un acicate, y sí pasa a serlo, en cambio, el deseo de perfección y virtuosismo, lo que antaño se denominaba la gracia.

Tan llega a ser de esa manera, que puede ocurrir que las redes neuronales encargadas del pensamiento se cortocircuiten, y que lo que empezó siendo un juego, un pasatiempo, se sustancia en un modo de vivir, que los pensamientos artísticos se conviertan en la existencia de uno. A este respecto Proust declaraba estar ocupado por la literatura, ser ya literatura únicamente.

200px-Marcel_Proust_1900-2

En ese jugar a construir mundos ficticios cada artista se vale de las armas que mejor ha sabido afilar con la práctica. Digamos que Freud se vale de la intuición y de la ocurrencia, aunque quiso hacernos creer que jugaba a ser científico. Borges, en cambio, jugaba a destilar, pulir y condensar frases y palabras al modo al que el alquimista destila del impuro azogue la Piedra Filosofal. Joyce toma los pensamientos tal como fluyen y emergen en el escenario de la conciencia, descoordinados, sin cincelar, y juega a construir con ellos un edificio complejo supeditado a un orden secreto que los adoradores del autor tratan cada año de descifrar en lugares emblemáticos.

Pero existe un grupo de artistas de lo ilusorio que juegan a creerse dioses utilizando para ello la poderosa arma de la razón sin otros aparejos. Son los metafísicos. Están convencidos de que con el mero artilugio de la razón, sin más aditamentos, les sobra y basta  para hallar la verdad del ser y de las cosas; y construyen con acierto castillos en el aire que creen eternos pero que no resisten el más leve soplo de viento. Ilusos.

Hay profesiones que son un juego. Por ejemplo la de actor, que dice Borges “que en un escenario, juega a ser otro, ante un concurso de personas que juega a tomarlo por aquel otro”.

Quienes apenas juegan a batallas son las mujeres, que, a cambio, juegan con elegancia y acierto a escribir de sentimientos. Otros juegan a dejar la mente en blanco. Si lo que tratan es de huir del deseo malvado, se dicen budistas, si su pretensión es encontrar a dios tras de ese silencio del pensamiento, son conocidos como sufíes o yoguis, o místicos cristianos.

Todos jugamos. El intelecto demanda estar ocupado y gratificado, y con ello, también,  pretendemos huir de los pesares de la vida. Así que juguemos a creer que jugamos.

Y con esto me despido hasta después del veraneo. ¡Que ustedes jueguen a gusto!, ¡que el deleite les acompañe!

Borges y los Sueños

borges1

Con motivo de escribir un cuento ―que tengo para mí  como el de mayor interés de cuantos he escrito―, recientemente he manoseado hasta hacer trizas algunos libros de Borges. Sirvan para esta entrada los sueños suyos que he ido entresacando. Pero antes unas meras palabras explicativas.

Borges (como todo sujeto, pero él con más profundidad) vive evasivamente la realidad mediante el embeleso que, como sabemos, es la forma de soñar despierto; mediante imaginar ricos mundos oníricos; y mediante el sueño propiamente dicho.

No es para él la realidad un ámbito distinto del ámbito en donde se desarrolla el sueño; y son tan vívidas las escenas representadas en el teatro onírico, que se cuestiona si nuestras vidas no corresponden a sueños de otro. Así, en El Hacedor, nos plantea a Dios hablando y a Shakespeare a la escucha: «Y la voz de Dios le contestó desde un torbellino: “yo tampoco soy; yo soñé el mundo como tú soñaste tu obra, mi Shakespeare”».

En Las Ruinas Circulares, ese hermoso cuento que con ritmo trepidante y grandiosidad y bellezas similares a La cabalgata de las valquirias de Wagner  o al primer movimiento de  La quinta sinfonía de Beethoven comienza

[Nadie lo vio desembarcar en la unánime noche, nadie vio la canoa de bambú sumiéndose en el fango sagrado, pero a los pocos días nadie ignoraba que el hombre taciturno venía del Sur y que su patria era una de las infinitas aldeas que están aguas arriba, en el flanco violento de la montaña, donde el idioma zend no está contaminado de griego y donde es infrecuente la lepra.]

Borges  nos describe la minuciosa disciplina que se impone un heresiarca para soñar a otro hombre en sus mínimos detalles y hacerlo realidad. Un solo defecto cobró este hombre que surge a la vida a través del sueño de otro: era inmune al fuego. Para horror del heresiarca las llamas prendieron en el templo donde soñaba y lamieron su cuerpo sin daño. Descubrió, así,  que  él mismo era una apariencia que otro estaba soñando.

En Siete noches, nos dice: «Para el salvaje o para el niño los sueños son un episodio de la vigilia, para los poetas y los místicos no es imposible que toda la vida sea un sueño. Esto lo dice de un modo seco y lacónico Calderón, “la vida es sueño”; y lo dice, ya con una imagen Shakespeare, ‘estamos hechos de la misma madera que los sueños”.»

Soñamos para explicar los horrores y anhelos que sentimos, dice Borges; y en El Sur, su cuento preferido, expresa mediante un sueño la realidad que hubiera anhelado ser. Dahlmann, el “otro” Borges, convaleciente en un sanatorio, sueña que viaja a una estancia en el sur y pelea a cuchillo con un compadrito. Borges, en su ser más íntimo, siempre quiso ser hombre de aceros y lances, y se soñó peleando.

IMG_2736

Él, que utiliza profusamente en sus escritos el simbolismo de los espejos, que de pequeño “uno de mis más insistente ruegos a Dios y al ángel de mi guarda era el de no soñar con espejos”, elabora esas simetrías especulares entre la realidad y el sueño; y aun las prolonga causando hermosas fábulas como la de Los dos que soñaron:

[En  el Cairo un hombre sueña con un tesoro escondido en un lugar preciso de Isfaján. Llegado allá, un policía le llama loco y se ríe de él por creer en los sueños, pero le señala que él también sueña con un tesoro escondido en una casa de El Cairo debajo de una higuera de un jardín. El primer hombre reconoce que aquella es su propia casa. Regresa a El Cairo, excava y saca el tesoro.]

La indiferencia entre sueño y realidad, el nudo gordiano de que un hombre sueñe y él mismo sea el sueño de un extraño, la plasma Borges en esta alegoría cifrada de radiante hermosura: «En este punto se deshace mi sueño, como el agua en el agua».

¡Ah, Borges!, de sueños y gozos ha llenado innumerables mundos interiores, ha alumbrado esos mundos, de alguna forma los ha soñado.

borges3

Chingar

IMG_3503

Se ha de reconocer que el impulso a chingar (en la acepción que refiere al sexo, o si prefiere, use estas otras: joder, follar, fornicar, copular, montar, tirarse a…) preside, mueve la vida y la reproduce.

Descrea de los prolijos estudios que sobre el “ser” se han realizado, descrea de la retórica de los filósofos, no se deje amilanar por los moralistas, ponga en solfa las alocuciones de los políticos, mire a los utópicos con sus gafas de la risa, recele de la seria gravedad de los científicos, baje a todos ellos del pedestal en que han estado encumbrados. Porque ni filosofía ni utopía ni cultura ni ciencia han encontrado nunca una verdad como esta: chingar es lo que más nos importa.

Chingar con jóvenes y de aspecto hermoso, y, según afirmaciones estadísticas, que su sexo sea el opuesto al nuestro. Cuando no se consigue tal cosa con la necesaria variedad y frecuencia, nos ocupamos de lo demás: creamos formas culturales, nos embarcamos en proyectos utópicos, inventamos artilugios para volar o cocinar los alimentos,  o nos da por construir pensamientos acerca de la naturaleza de las cosas. Pero, no nos engañemos, digamoslo sinceramente: todo gira en torno al sexo.

Ruborizarse-en-Khajuraho

Incluso el poder es secretamente “para” el sexo y no al contrario. Lo que íntimamente desea el político que arenga a las multitudes con emoción orgiástica, aunque no sea consciente de ello, es seducir a su secretaria, tener un imán sexual que atraiga  a las mujeres de su entorno,  desnudar a la becaria, sentir el placer de que las mujeres de su séquito suspirasen por su verga y por sus carnes. Pero la moral y los tabús sociales ponen coto en la conciencia a sus deseos íntimos y, de forma sustitutoria, la conciencia se abre al propósito del poder, de la fama y de la prominencia, que no son otra cosa que sucedáneos del sexo. Incluso el monje o el eremita tienen el chingar como cosa sagrada, pues dedican su vida a huir del influjo que les produce y por temor a que domine su vida.

En la cima de todos los deseos, oculto tras de las variadas nubes de esperanzas y propósitos y de los cirros de las riquezas y las famas, irreconocido generalmente, se encuentra el motivo que engendra casi todos los demás motivos y deseos del hombre: se encuentra el deseo sexual y su Corte. Una Corte donde el flirteo, la sensualidad, los ritos de seducción y los escarceos amorosos son las damas de honor. Pero ese rey del sexo muestra dos caras: la de poseer el objeto de deseo y la de ser deseado.

IMG_3157

Detrás de toda la actividad del hombre a que le reconducen los tabús sociales y le facilitan sus singulares capacidades, oculta en un subterráneo profundo, se percibe la lumbre del sexo. El físico o el matemático que se enfrentan a resolver los arduos problemas que plantea la Teoría de Cuerdas, no cifran su búsqueda en tratar de descubrir una verdad ardua sobre la realidad del mundo, sino en destacar por encima de los demás físicos por haber encontrado esa verdad. Pero ese es solo el primer subterráneo, pues ese querer destacar tiene también su oculto propósito: conseguir seguridad y autoestima para atraer a mujeres hermosas.

Y aunque luego la edad y las circunstancias hagan inviable el oculto deseo de todo hombre, la maquinaria cerebral ya está en marcha ―con su implacable inercia―  en busca de los sucedáneos hacia los que nos hemos embarcado durante toda una vida de ocultación y evitación de nuestras descarnadas ansias de sexo, pues el temor a la reprobación social nos conduce a disimularlo. Y seguimos buscando el sucedáneo, el bien sustitutivo del sexo, sin percatarnos que fue el sexo lo que empezamos buscando desde el primer momento.

Y, no se engañen tampoco: el hombre, más que inteligente, más que culto, más que capacitado o diligente, querría ser hermoso. Ese es su deseo más secreto. Ser hermoso para atraer hacia él el sexo.